Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Interpelaciones

Interpelación núm. 3/93, relativa a la situación hospitalaria en Aragón.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 053 de Plenos (III Legislatura)
Intervinienen: Burriel Borque, Adolfo - Labena Gallizo, Fernando - Contin Pellicer, Sebastian


El señor Diputado BURRIEL BORQUE: Señor Presidente, señoras Diputadas, señores Diputados, señor Consejero de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo, todos ustedes van a entender de inmediato la cuestión.
La Comunidad Autónoma de Aragón tiene a disposición de sus gentes, en este momento, los siguientes centros hospitalarios: Miguel Servet, Hospital Clínico Universitario, hospital Royo Villanova, hospitales provinciales de Huesca, Teruel y Zaragoza, Hospital municipal de Jaca, hospital San Juan de Dios, podríamos hacer mención del desaparecido -no se sabe dónde- hospital de Ruiseñores, y no deberíamos olvidar el hospital Reina Sofía, de Tudela, de uso habitual por habitantes del Somontano del Moncayo.
Lo importante, para lo que importa a esta interpelación, es que en Aragón, y alguno seguramente se quedará pasmado, hay un número de camas hospitalarias suficiente, para atender las necesidades de la Comunidad con criterios razonables y rigurosos, en todas sus vertientes, en todas sus variables: enfermos asistidos, agudos, psiquiátricos, largas y medias estancias, etcétera, etcétera. Sin embargo, y señalando lo anterior como incontestable, porque lo es, nos encontramos con que en Aragón, milagro de las insensateces, mientras que en algunos hospitales la saturación sobrepasa lo razonable, las camas cruzadas son una constante, las listas de espera existen, mientras esto ocurre y se convierte en habitual, en otros hospitales las camas están vacías y otros en su totalidad o en parte se han cerrado o están en proceso de desaparición.
Y, como es bueno ser previsor, yo me voy a adelantar posiblemente a algunas de las objeciones, a alguno de los argumentos que me hará el señor Consejero. Efectivamente, la titularidad hospitalaria en el conjunto de la Comunidad Autónoma es variable y, así, mientras el Insalud gestiona, por ejemplo, el Miguel Servet, la Diputación General tiene el Royo Villanova, las diputaciones provinciales tienen los de su nombre, algunos muncipios -léase el de Jaca- tienen también su propio hospital, y, como decía antes, incluso el hospital Reina Sofía pertenece a la Comunidad Foral de Navarra. Ciertamente existen titularidades diversas, existe una situación que no es gestionada directamente desde los órganos políticos de la Comunidad Autónoma, existe esa situación, pero con los datos que he señalado al principio: los datos de suficiencia. Es muy difícil, no es nada fácil que los humildes administrados lleguen a entender estas razones, poco razonables, lleguen a entenderlas y calladamente acaben siendo ciudadanos convencidos sobre la situación que padecen.
Pero hay más, y ésta es una parte seria en relación con la cuestión: nuestro raquítico Estatuto -todo se andará en relación con lo de "raquítico", todo se andará- en su artículo 36, apartado e, nos otorga a la Comunidad Autónoma la competencia de desarrollo legislativo y ejecución en materia de coordinación hospitalaria en general, incluida la de Seguridad Social, y, además -como conocen sus señorías con toda seguridad-, el mismo Estatuto de Autonomía nos otorga la competencia exclusiva en materia de sanidad. Es decir, resulta incomprensible y poco presentable que la Comunidad Autónoma haya hecho dejación de competencias, de las que dispone, tan importantes, y no haya llevado a cabo, ni tomado medidas de coordinación, ni haya preparado en serio un plan de ordenación hospitalaria en Aragón. Y no hay excusas, señor Consejero, no hay excusas en relación con esta cuestión, porque -vean ustedes, y con toda seguridad nadie podrá desmentirme- en Aragón -señalaba hace un momento- hay camas hospitalarias suficientes, cuestión incontestable, camas hospitalarias suficientes; sin embargo, falta un mínimo de doscientas cincuenta camas para agudos y pocas menos, de las dos mil cuatrocientas que serían precisas, para asistidos. Es decir, tenemos hospitales saturados, tenemos otros poco rentabilizados, tenemos en conjunto camas suficientes y, sin embargo, hay deficiencias graves en la asistencia, en la prestación que se hace al conjunto de los ciudadanos. Las competencias, indudablemente, la división de competencias institucionales, los protagonismos políticos, las irresponsabilidades en la materia están generando, se quiera o no se quiera, una situación poco menos que insostenible, poco menos que insostenible.
Un somero repaso, si me permite el señor Consejero, un somero repaso a alguna de las cuestiones. La DGA, al parecer, allá por los años 1990, 1991, elaboró un plan director; no planteaba en ese plan director ningún problema de financiación, ni este plan director fue objeto de contestación por parte del Insalud, al menos en lo que nosotros sabemos. Ahora, por lo que también se sabe y parece que es seguro, el Insalud está por utilizar en plenitud su propia red y por no hacer conciertos, por ejemplo, con el hospital Royo Villanova; es más, parece ser que algunos de los conciertos que tenía previstos, o que incluso en algunos momentos ha puesto en funcionamiento, tiene intención de cancelarlos. La Diputación General de Aragón, que si te vi no me acuerdo, ha modificado el plan director, ha elaborado otro; usted, en todo caso, nos lo dirá en esta tribuna. Y el problema del mencionado Royo Villanova ha surgido cuando hemos empezado a hablar de financiación, coste cama, volumen general: trece mil pesetas la cama según el Insalud, treinta mil pesetas según la Diputación General de Aragón.
Y el problema, se quiera o no se quiera -y seguimos en el Royo Villanova-, no es ése, señor Consejero, el problema no es ése, el problema es qué camas tiene la Comunidad Autónoma, qué tipo de camas necesita la Comunidad Autónoma, dónde deben ubicarse esas camas, con qué recursos deben dotarse y cómo se puede coordinar y ordenar la actividad hospitalaria en el conjunto de la Comunidad de tal manera que satisfaga plenamente lo que son necesidades de la población, y no como en este momento se está haciendo. Y no existe un mal estudio en este sentido por parte de la Diputación General de Aragón, un estudio global, un estudio que coordine actividades, que determine responsabilidades y funciones, que fije lugares y costes, es decir, un estudio que realmente coloque las cosas en su sitio y permita en el futuro plantearnos una política y una planificación hospitalaria indispensable. Sí que tiene, al parecer, el Insalud un estudio de este tipo, un estudio no conocido, aunque noticias nos llegan de que también la Diputación General conoce -parece ser que el tema de las filtraciones es habitual en todas las administraciones-, también conoce este estudio del Insalud, las camas de agudos, cómo se plantea la distribución de camas de agudos, cómo se plantean las de media y larga estancia, geriatría u hospitalizaciones de alta tecnología, cómo se plantea el tema de las residencias de asistidos, etcétera, y cómo se plantean reconversiones de hospitales provinciales en hospitales de media y larga estancia, e incluso cómo se plantea la reconversión de algunos de ellos en residencia para asistidos. Todo esto es posible, es posible, señor Consejero, que este estudio del Insalud exista, pero lo que es seguro es que no existe el estudio real por parte de la Diputación General y, desde luego, los problemas que esta situación está generando son problemas que se empiezan a convertir en problemas de difícil sostenimiento.
Señor Consejero, no puede aducirse, no puede plantearse, sobre la base de ausencia de competencias plenas de la Comunidad Autónoma en esta materia, no puede plantearse el que únicamente se dispone de la competencia de ordenación, de coordinación de la actividad hospitalaria, y de la competencia de sanidad en la Comunidad. No puede plantearse que no se tienen en las manos los instrumentos para esa coordinación y para ese planteamiento de la gestión como razón suficiente, como razón determinante para no llevar a cabo medidas que son -insisto- de competencia de esta Comunidad, y que serían básicas, elementales y de partida si de verdad queremos en el futuro una ordenación de la actividad hospitalaria que responda a los intereses de los ciudadanos. Indispensable.
No puede ser, no puede ser que el Insalud cierre el concierto con el hospital provincial de Zaragoza, que, además, cierra plantas; no puede ser que el Royo Villanova no se utilice a pleno rendimiento ni existan criterios reales de utilización; no puede ser que nos encontremos casi vacíos los hospitales provinciales de Huesca, Teruel y Zaragoza; no puede ocurrir lo que ocurre con el municipal de Jaca... y me olvidaba antes, porque podríamos hablar de Calatayud y podríamos hablar de Barbastro. Podríamos seguir hablando. A la hora de hablar de la red hospitalaria, no puede ocurrir que Ruiseñores, autorizada su desaparición directamente por la consejería que usted preside, sigamos sin saber qué destino es el que se le va a dar por la consejería que usted preside (aunque no fuese en ese momento el Consejero, pero sí por la consejería que en este momento usted preside -lo digo por las señales que me hace-) y que no sepamos qué es lo que va a ocurrir en el futuro. Y, por si faltaran guindas, hace un par de días el señor Biel, Consejero de Presidencia de esta Comunidad, manifestaba en Teruel que no se va a transferir ningún dispositivo de corporaciones locales a la Comunidad Autónoma y que se va a cerrar el hospital provincial de Teruel. Yo le preguntaría, en todo caso: si se cierra, se hará con la autorización del Departamento que usted preside, lo mismo que se hizo con la autorización para el cierre de Ruiseñores.
Es decir, la situación es imposible de explicar a los ciudadanos, imposible. Las razones técnicas, las razones burocráticas, las razones de poder no son razones de gestión, no son razones políticas, no son razones presentables. Ustedes tienen la responsabilidad y tienen la competencia para elaborar un plan director, para elaborar objetivos de coordinación, para prever, en función de las necesidades, qué pasos habría que dar. Y si después la realización de esos pasos choca con las distintas competencias entre distintas administraciones, disponer del estudio básico es un dato fundamental para conseguir finalmente el objetivo. No se puede negociar sin criterios, no se pueden plantear objetivos sin iniciativas, no se puede pensar en una solución sin haber previsto mecanismos de solución.
Por eso, señor Consejero -e iré terminando-, la interpelación pretende que usted nos explique... es una interpelación que yo la anuncié, como usted sabe, hace bastante tiempo, personalmente, que no la hemos presentado en previsión -como a veces hacemos en nuestro Grupo, y se lo quiero decir- de que determinadas iniciativas se tomen en manos de los departamentos, en manos de los ejecutivos, y se den pasos, porque nos importan más las soluciones, nos importan más las soluciones que los tantos políticos que uno se pueda apuntar, si es que se los apunta desde esta tribuna, nos importan mucho más. Y, sin embargo, después de este período, después de las conflictivas reuniones con el señor Mendioroz, donde el problema de la planificación y el precio llevó a situaciones poco sostenibles, etcétera, como usted sabe, después de todo eso, sigue el problema en los mismos términos y en idéntica situación a la que estaba.
Señor Consejero, ¿tienen ustedes la intención, haciendo uso de las competencias que les otorga el Estatuto -algunas en exclusividad-, de plantear un plan de coordinación de la actividad hospitalaria en el conjunto de Aragón, con criterios razonables, y de llevarlo a cabo como instrumento de futuro y también, si hace falta, como instrumento de negociación ante quienes tienen la responsabilidad de otras competencias? ¿Tienen intención de hacerlo?, ¿van a hacerlo?, ¿cuentan con algún tipo de estudios?, ¿cuentan con algún tipo de decisiones y medidas?, ¿dónde están esos estudios y esas medidas?, ¿qué criterios se han utilizado para hacerlos? Señoría, señor Consejero, ésta es la razón de la interpelación. Yo espero una respuesta, y también anuncio, obviamente, que, si la respuesta no se da, habrá una subsiguiente moción, como el trámite reglamentario nos permite.
Gracias, señor Presidente.

El señor Vicepresidente Primero (LACLETA PABLO): Gracias, señor Burriel.
Respuesta del señor Consejero. Señor Labena.

El señor Consejero de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo (LABENA GALLIZO): Señor Presidente.
Don Adolfo, le agradecería que me pasara, a veces, sus discursos antes del Pleno y le contestaría mucho mejor, porque le prometo que no puedo tomar las notas al ritmo que usted me las cuenta. Así que si algo me dejo, le ruego que me disculpe.
Voy a empezar por donde usted ha finalizado, que quizá sea lo más sustancioso o lo más importante de su intervención. Dice usted: ¿va a hacer el Gobierno aragonés definitivamente el plan para la ordenación sanitaria de Aragón? Pues mire usted: no lo vamos a hacer porque ya lo estamos haciendo, ya lo estamos haciendo. Además, debo reconocer y agradecer su actitud, que ya me lo anunció hace cuatro o cinco meses; incluso me dijo: Consejero, si ustedes no hacen el plan, a lo mejor se lo entrego yo hecho. A lo que le dije: me encantaría poder trabajar sobre un borrador o sobre algo ya hecho. Pero tengo que decirle que un plan de ordenación sanitaria es bastante más complejo, bastante más difícil de realizar que lo que en principio podría parecer.
Y, antes de entrar de lleno en la interpelación, le voy a decir, señor Burriel, que en Aragón yo no sé si la asistencia sanitaria ha empezado ya a cambiar, pero lo que sí ha cambiado y bastante son las relaciones Insalud-Servicio Aragonés de Salud. Aquel desgraciado incidente que llevó a don Santiago Mendioroz, secretario general de Planificación, a abandonar la sede del Pignatelli (no digo si con razón o sin ella, pienso que cuando se llega a esas situaciones la culpa posiblemente sea de todos) tuvo una repercusión extraordinaria, aquella salida del Pignatelli significó la vuelta quince días más tarde, y le puedo asegurar que las relaciones Servicio Aragonés de Salud-Insalud en Aragón han cambiado radicalmente, tan radical que, desde esa fecha, son varios los profesionales del Insalud en Aragón que están trabajando para el plan de ordenación sanitaria.
Dice usted que el Consejero Biel dijo en Teruel que iba a cerrar el hospital provincial de Teruel. Yo lo desconozco, es la primera noticia que tengo, yo creo que el Consejero Biel, por ahora, no es presidente de la Diputación Provincial de Teruel, ni siquiera forma parte de sus diputados; lo pongo en duda, pero, no obstante, le prometo que se lo preguntaré.
Dice usted que Aragón no puede mantener la actual situación: hospital provincial de Zaragoza, hospital provincial de Huesca, hospital provincial de Teruel, Hospital Comarcal de Jaca, hospital Royo Villanova... Aragón no puede permitirse el lujo de que en el Servet las camas estén saturadas y las camas de esos hospitales, de esa red pública aragonesa, que no gestiona el Insalud, estén vacías. Estoy totalmente de acuerdo con usted, totalmente de acuerdo. De ahí vino el enfado con el Insalud, de ahí vino el plante de don Santiago Mendioroz, y de ahí, afortunadamente, ha venido la solución, porque en estos momentos -quiero contestarle a tantas cosas que me he dejado el acta de la comisión de coordinación, espero tenerla para la dúplica- el texto del acta que se firmó entre el Insalud y el SAS viene a decir, más o menos, que a partir de este momento la red pública aragonesa que no gestiona Insalud se conveniará con ella, aplicando sistemas idénticos a los que el Insalud utiliza en sus propios hospitales.
No sé si usted valora adecuadamente lo que le estoy diciendo, pero, desde luego, supone un cambio sustancial en Aragón. Yo me atrevo a decir que, por lo menos y por escrito, es un cambio histórico que Insalud se comprometa a mandar los enfermos a los hospitales; porque hay algo que no debe olvidar: la titularidad de los hospitales es de las instituciones DPZ, DPH, DPT, Ayuntamiento de Jaca... pero los enfermos, en esta autonomía nuestra, siguen siendo todavía del Insalud. Ese es el gran problema, problema que nos llevaba a situaciones tan pintorescas como que el nivel de ocupación de esos hospitales que usted citaba no llegaba al 5% de las camas en algunos meses, y había grandes listas de espera en el Servet y en el Clínico; pero, de verdad, yo tengo que creerme que la firma de esa acta de coordinación va a cumplirse, y de hecho se está cumpliendo. Mire usted, el hospital provincial de la DPZ, en estos momentos, registra una ocupación de un 300% superior al mes de abril del año anterior, una prueba de que Insalud está cumpliendo. El hospital Royo Villanova, que el año pasado tuvo una ocupación en torno al 60% de media durante todo el año, en estos momentos, al día de hoy, está al cien por cien, una prueba de que Insalud está cumpliendo, y yo creo que va a seguir cumpliendo todo lo que se firmó en aquella acta de confirmación. Más o menos.
Dice usted, don Adolfo, que no existe ni un mal estudio sobre ordenación sanitaria en Aragón. Perdóneme que le diga: se equivoca. La asistencia sanitaria venimos a dividirla en dos niveles: la atención primaria y la atención especializada. Lo que usted dice lo admito en lo relativo a atención especializada u hospitalaria, pero la asistencia primaria es también asistencia sanitaria, y, por contra, ahí sí que tenemos el mapa sanitario de Aragón perfectamente realizado y perfectamente definidas las ciento veintidós zonas de salud, perfectamente definidas. Sin embargo, ¿qué ocurre?, que esa ordenación sanitaria de la primaria, que está completada, desgraciadamente quien tiene que aplicarla luego, quien tiene que ejecutarla, ahí no acaba de cumplir... ¿Sabe usted a cuánto asciende la partida que el Insalud pretende invertir en Aragón para centros de salud en medio rural, que tiene la competencia hospitalaria? Yo me enteré en los presupuestos generales del Estado para el año noventa y tres: veinticinco millones, quince en Jaca y diez en Calatayud. Ahí tiene un plan de ordenación sanitaria que está acabado, pero ¿a quién corresponde ejecutarlo?, ¿al SAS o al Insalud? Es decir, no seamos ingenuos, con la planificación no acabaremos con el problema, salvo que Insalud colabore. Y, a lo mejor es mi gran pecado, estoy intentando que el plan de ordenación hospitalaria lo hagamos conjuntamente -el estudio- SAS e Insalud, para que luego Insalud pueda cumplir en la ejecución.
Además, le aseguro -y esto no lo dice Fernando Labena, lo dice don Fernando Abril y su grupo de expertos- que gran parte de los problemas de la atención hospitalaria o de la especializada en los ambulatorios se subsanará cuando a la atención primaria se aplique la reforma que prevé la Ley General de Sanidad. Con una atención primaria que funcione tal y como dice la Ley General de Sanidad... dicen los expertos -yo no soy experto, por supuesto- que el 80% de las listas de espera y el 80% de las urgencias podrían desaparecer con una atención primaria perfectamente realizada. Es decir, ese plan que ya tenemos en funcionamiento... no seamos ingenuos, que luego quien tiene la competencia la ejecuta si quiere, o, quizá, por ser más exactos, si puede financieramente ejecutarla.
Don Adolfo, usted a veces -permítame que le diga- es algo ingenuo. Cuando hablábamos de menores, con la transferencia de la DPZ, me dijo que no le gustaba el método que yo había utilizado. Pues, mire usted, no había otro método; por mucho que diga el Estatuto de Autonomía de Aragón, por mucho que diga la Ley General de Transferencias, por mucho que digan las normas, usted sabe que hay una sentencia del Tribunal Constitucional que al final dice: administraciones locales, autonómicas, entiéndanse, entiéndanse.
Mire, don Adolfo, un documento que nos ha sido remitido en breve por el Insalud, y hago público el agradecimiento, porque era condición sine qua non para elaborar el plan de ordenación sanitaria... Me estoy refiriendo a los niveles de frecuentación hospitalaria de todos los hospitales de la Comunidad Autónoma de Aragón. Además, debo decir que es un estudio elaborado a unos niveles que me imagino que antes los podían hacer, incluso hemos conseguido algo trascendental para la elaboración del plan gerontológico de Aragón, es decir, la frecuentación hospitalaria incluso por edades de personas: hemos conseguido saber en cada hospital aragonés cuántas son las personas y cuáles son las estancias medias de los de más de sesenta y cinco años que ocupan sus camas y qué tipo de patologías se atienden.
Yo me había preparado aquí una intervención para explicarle a usted cómo estamos realizando el plan de ordenación sanitaria, pero creo que era preferible contestarle a las preguntas que usted me ha planteado. Ya, brevemente, trato de explicarle en qué fase se encuentra el plan. El plan director que estamos elaborando lo hemos dividido para su realización en diez partes: determinación de objetivos del plan de ordenación sanitaria; marco legal, que incluye: marco legal, geográfico, económico, demarcación territorial, vía de comunicación y demografía en Aragón; tres, situación actual de la asistencia sanitaria, por entidades, por recursos, por indicadores, por morbilidad y por conclusiones; cuatro, criterio de planificación; principios en asistencia primaria, asistencia especializada y asistencia sociosanitaria; propuesta de oferta sanitaria; organización de la estructura, gestión y financiación, y programas de salud complementarios. En síntesis, como todo plan, definir los recursos, definir los objetivos y luego, ahí viene lo duro, calendario de ejecución. Porque yo podré comprometerme en lo que afecte a mi Departamento; lo que afecte al Insalud, tengo que pensar que, si lo hago con él de la manita, si el Insalud puede y quiere, tengo que pensar que lo va a ejecutar. En estos momentos me defino en esta línea, tengo la esperanza de que lo va a ejecutar, puesto que, hasta ahora, no están surgiendo discrepancias.
Este plan pretende dar una respuesta amplia, adecuada, a las necesidades sanitarias que Aragón precisa, teniendo presentes una serie de indicadores, que responden fundamentalmente a tres objetivos: uno, anticipar la demanda de los servicios sanitarios para el año 2000 y prever, si es posible, los escenarios para el 2010; dos, prever -fíjese si es difícil- la evolución de los recursos públicos, teniendo en cuenta financiación, gasto y personal, y, tres, establecer los criterios de planificación en función de las condiciones sociales, económicas y demográficas de Aragón.
A mí me duele cuando oigo decir que Aragón está con un número de camas por encima de la media nacional, me duele aceptar cuando dicen que Aragón tiene un gasto por habitante muy por encima de la media nacional, puesto que, siendo cierto, no es justo: no es igual atender a un millón doscientos mil habitantes en Pueblo Nuevo o Vallecas, todos concentraditos, que atenderlos en Aragón, en cincuenta mil metros cuadrados, y, sobre todo, lo que es más grave, distribuidos en setecientos veintinueve municipios y en más de mil trescientos núcleos urbanos. Es decir, no podemos conformarnos con que se nos diga que en Aragón se gasta más que en el resto de España, porque, lógicamente, como consecuencia de nuestra pobre y mala demografía, es imprescindible; además, con el agravante de que todavía el Servet, uno de los mejores hospitales de España, sigue siendo el hospital de referencia para algunas patologías de Navarra, de Logroño, de Soria.
En estos momentos el Insalud también nos ha entregado -era condición sine qua non- los datos del sistema de información hospitalaria. Tenemos ya perfectamente evaluadas las camas por mil habitantes que se dedican a las diferentes especialidades: servicios médicos, quirúrgicos, obstetricia y ginecología, pediatría, psiquiatría, UCI, larga estancia; los tipos de hospital por cada área, en función de dependencia, camas instaladas -que no camas en funcionamiento-, servicios asistenciales, con la referencia precisa de los tres últimos años en actividad asistencial, facturación, costes medios... Ya conocemos la actividad asistencial de todas las áreas, por servicios, en cuanto a número de camas, altas, estancias, estancia media, porcentaje de ocupación y frecuentación hospitalaria. Y, finalmente, el Insalud nos ha presentado ya los dos documentos más importantes: la frecuentación de todos los servicios sanitarios de la red hospitalaria pública y privada de Aragón y, como le decía antes, el estudio descriptivo de las personas de más de sesenta y cinco años.
En definitiva, me atrevo a anunciar que en el plazo de un año Aragón va a disponer del plan de ordenación sanitaria, con una descripción perfectamente ordenada y cuantificada de sus recursos, incluyendo los niveles de ocupación; en segundo lugar, una definición ambiciosa y futurista de los objetivos que todos deseamos, y, finalmente, un calendario de ejecución real y efectivo, que el SAS nos atrevemos a decir que cumpliremos, en las escasas competencias transferidas, y esperamos que la Administración central pueda decir y hacer lo mismo.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Labena.
Réplica del interpelante, señor Burriel, durante cinco minutos. Por favor, sujétense a los tiempos.

El señor Diputado BURRIEL BORQUE: Gracias, señor Presidente.
Señor Consejero, no puedo facilitarle con antelación los textos de las intervenciones, entre otras cosas porque normalmente no son textos, sino notas, y no están, por tanto, redactados ni escritos en su totalidad.
Pero, de cualquier manera, entro, para no sobrepasar el tiempo, en las cuestiones centrales.
Ya sé, ya sé, señor Consejero, que una consultora privada -cuyo nombre, por razones de propaganda, no diré aquí, pero que usted y yo conocemos- es la que está en este momento elaborando los criterios de un plan de asistencia sanitaria en Aragón, ya lo sé, ya sé que se está haciendo eso. Y usted anuncia que dentro de un año se estará en condiciones de disponer de ese plan. Yo no le estaba preguntando, señor Consejero, exactamente, fundamentalmente por eso, no; le estaba preguntando por un problema específico, más concreto, dramático, que hay en este momento en la Comunidad Autónoma, y que resulta de difícil comprensión, como es, hablando de la actividad hospitalaria, que, disponiendo esta Comunidad de recursos suficientes en cuanto a camas, el desaprovechamiento de su uso es tal que las listas de espera, la saturación, las camas cruzadas, los hospitales que se cierran, los que están infrautilizados, etcétera, es la constante. Y yo le estaba diciendo, señor Consejero: en esas circunstancias, que son ya históricas, en esas circunstancias, que son progresivas, es decir, hoy más que ayer y menos que mañana, en esas circunstancias, y teniendo en cuenta que ustedes tienen la competencia sobre coordinación de la actividad hospitalaria -piense que no tienen las competencias de sanidad, que no tienen las competencias, que tienen eso-, yo le decía: ¿no es de razón, de elemental razón, en todo el tiempo transcurrido, que ustedes se hubiesen planteado y tuviesen ya hecho -y yo se lo dije hace cuatro o cinco meses- un plan donde se abordasen las necesidades, los criterios de uso de esa infraestructura ya disponible? ¿No es razonable que eso existiese y que supiésemos que necesitamos en Aragón doscientas cincuenta camas para agudos, que necesitamos dos mil cuatrocientas para asistidos, con alguna pequeña reducción, que de eso se puede disponer, que de eso se podría disponer -es verdad-? Luego habría que entrar en un problema de coordinación de aquellas entidades que tienen las competencias, es cierto; pero, al menos, si no tenemos el instrumento básico, es decir, la determinación de las necesidades, difícilmente daremos el siguiente paso. Cuando usted me decía: tengamos el estudio, pero luego habrá un problema subsiguiente, yo le digo que sí; pero yo le digo que el problema existirá además, incluso de base y de partida, y no tendrá fórmulas para solucionarse, si no se tiene previamente el estudio... teniendo competencias, como tenemos. Esa es la circunstancia.
Y hay un gran barullo, un gran barullo en cuanto a las decisiones, porque yo le he dicho también... Determinadas cuestiones yo no se las he señalado, pero a ustedes les propusieron, según yo creo, a usted en concreto, por ejemplo, le propusieron que asumiese el hospital provincial, que llevase personal al Royo Villanova y el hospital provincial se quedase para asistidos de Zaragoza, cuestiones de ese tipo, y no se ha tomado ninguna medida. Por ejemplo, a ustedes les han propuesto que el precio de las camas se pudiera satisfacer con transferencias de personal, para que el precio fuese más reducido, por ejemplo, trasladando voluntariamente del Miguel Servet, por ejemplo, del ambulatorio que se iba a abrir en la Avenida de Cataluña; ha dicho el Insalud que estaba dispuesto a no poner el laboratorio, que el personal ha pasado al hospital Royo Villanova, etcétera... Es decir, hay toda una serie de cuestiones -que yo tengo detalladas, aunque no entro pormenorizadamente en ellas- que lo que vienen a demostrar es que en ese nivel de contencioso, en ese nivel de enfrentamientos, en ese nivel de poder (que en primero y en último extremo es la razón de verdad), quienes pagan la situación son los administrados. Y no se puede comprender, cuando usted le dice a un enfermo: mire usted, es que éste es un problema de competencias; eso no se puede entender, y la política que no se entiende no es una buena política ni es una gestión política suficiente.
No me diga usted que la distribución irregular en Aragón de la población, la estructura aragonesa, dificulta y encarece lo que puede ser la necesaria prestación de los servicios sanitarios, ¡claro que sí!; pero es la estructura que tenemos en este momento, y no es otra, y la red asistencial que tenemos, hospitalaria, está, con esa misma situación, infrautilizada. Por lo tanto, ésa misma, con esas dificultades, utilícese y póngase en condiciones para poder hacerlo.
Cuando yo le hablaba y le criticaba la transferencia de menores -y espero que todo se entendiera, pero, en todo caso, se lo vuelvo a decir-, yo no ignoro que es un problema de acuerdo entre instituciones, pero un acuerdo dentro de los márgenes de la legalidad, no un acuerdo saltándose la legalidad; eso es lo que dice el Tribunal Constitucional, ¿o no? Hombre, faltaría más que se tuviese que llegar a acuerdos para resolver las cuestiones al margen, y en ocasiones en contra, de la ley. No, hombre, no, ésa no es la situación; por eso yo le dije seguramente en aquel momento algún calificativo que no sé si fue muy afortunado, y que, posiblemente, sobrepasó incluso los límites de lo que sería natural que se dijera desde esta tribuna -y por lo que, en todo caso, yo le pedía disculpas en aquel momento y, si es necesario, se las reitero-; pero yo creo que éste es el problema que hay, y llevamos todos estos años, y el tema no se resuelve.
Cuando yo le dije que, si usted no lo hace, estamos dispuestos a presentarle nosotros un plan, con muchas deficiencias, porque no tenemos los mecanismos de información... Tampoco vale, señor Consejero, que usted me diga: esta primera escala, este primer escalón necesario, el de coordinación, no va a surtir los efectos indispensables porque no tenemos las competencias. Yo le digo: ¿qué pinta una Dirección General de Transferencias Sanitarias, como existe en esta Comunidad, si no hay intención de tener las competencias ni posibilidades de tenerlas? ¿Qué significa eso?, porque ése es uno de los misterios, además, del organigrama de este Gobierno -¿qué significa?-, incluso no depende de su Departamento... Es decir, todo este barullo, todo esto hay que saberlo, porque estamos jugando con temas que son muy importantes.
Por tanto, señor Consejero -y yo termino-, me alegro de que haya unas buenas relaciones en este momento con Insalud, como usted manifiesta; me alegro de que esa colaboración pueda permitir llevar a cabo una coordinación y un estudio de coordinación de las necesidades hospitalarias de Aragón, me alegro; pero me da la impresión, por lo que usted nos está diciendo, que para de verdad afrontar la cuestión en serio hay todavía muchas deficiencias, y yo no sé si desconocimiento o falta de voluntad para poderlas afrontar de verdad, eso es lo que falta.
Ya digo: en noviembre fue cuando exactamente yo le dije a usted: le presentaré esta interpelación si ustedes no lo hacen, le pediré que nos cuente por qué no lo hace, y a estas alturas, independientemente de ese estudio que una consultora privada está llevando a cabo, qué recursos habría en la propia Comunidad, en la propia estructura de la Comunidad, para llevarla a efecto; siendo así, yo creo, señor Consejero, que faltan todavía muchos pasos por dar.
Gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Dúplica del señor Consejero, señor Labena.

El señor Consejero de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo (LABENA GALLIZO): Sí, señor Presidente.
Don Adolfo, el SAS no tiene estructura para elaborar ese estudio, ni lo tiene el SAS ni lo tiene el Departamento, y le adelanto que no pensamos que lo haga solamente una consultora, sino que lo van a hacer, posiblemente, expertos que han trabajado ya en dos o tres comunidades autónomas. Fíjese usted, si el todopoderoso Servicio Catalán de la Salud o el Servicio Andaluz de la Salud, que tienen miles y miles de profesionales expertos en sus plantillas, han encargado este estudio, ¿cómo lo va a hacer el pobre Servicio Aragonés de Salud? No se puede. Además, desgraciadamente, no es fácil encontrar en una autonomía como la nuestra un equipo de profesionales que tenga ya experiencia de un plan de salud, no es fácil, porque, desgraciadamente, se efectúan pocas veces, y sólo uno por comunidad.
Esa propuesta de trasladar el capítulo I del Servet al hospital Royo Villanova no es una propuesta que me la hayan hecho, la hemos hecho desde el SAS. El SAS hemos propuesto al Insalud que, al objeto de no incrementar sus gastos, si sería capaz el Insalud de trasladar alguna patología, alguna especialidad con su grupo de profesionales desde el Servet al Royo. No es sencillo, pero la propuesta está ahí.
Dice usted: el hospital provincial de Zaragoza, para asistidos. Es su ignorancia la que le lleva a decir esto. Me parecería un auténtico disparate, esa propuesta sería un auténtico disparate. El hospital Nuestra Señora de Gracia, que tan maravillosamente ha rehabilitado don José Marco Berges estos últimos años, es un excelente hospital, que cuenta con tres excelentes quirófanos y con unas áreas maravillosamente dotadas. Ese hospital debe ser lo que es, hospital general, y lo que tenemos que hacer es que se utilice en un cien por cien, que todas sus camas estén ocupadas; como le decía antes, algo ha cambiado en esta Comunidad: en estos momentos la maternidad de ese hospital, que permanecía cerrada durante varios años, hoy está ocupada completamente. Y le digo lo de hoy porque he estado por la mañana a ver a un funcionario de mi Departamento que lo han intervenido.
Dice usted que esta Comunidad tiene recursos suficientes. Pues sí, posiblemente Aragón tiene los recursos hospitalarios suficientes; lo que hace falta es una buena utilización de esos recursos, una buena gestión de los recursos. Yo creo que utilizando de forma racional la red pública de los tres hospitales provinciales, más Jaca y el Royo Villanova, posiblemente tendremos un número de camas incluso superior a la media de algunos países europeos, pero hace falta que luego se utilicen, que nos manden enfermos, y esa competencia es del Insalud, no es del SAS.
Dicen don Fernando Abril y su comisión de expertos que los problemas más graves de nuestra sanidad son las listas de espera, la masificación de las urgencias, la desmotivación profesional, la falta de adecuación de presupuesto real y presupuesto efectivo... pero yo, que no soy del Insalud, creo que no sería justo silenciar otros aspectos, como es el de la universalización de la asistencia sanitaria. Hay que reconocer que en estos momentos la totalidad de los españoles tienen cubierta su asistencia, lo cual ha sido un logro importantísimo. Pero ahora viene el problema, ese logro ha sido con los mismos recursos que había antes.
Le voy a contar, don Adolfo, si me permite, un chiste muy cortito, relativo a la insatisfacción de los usuarios. Dice que un día bajó Dios a la tierra y se vino a España, y detectó que el problema que más preocupaba a los españoles era la sanidad, y se vistió de médico y se fue a un ambulatorio de la Seguridad Social. Pasó el primer paciente: "¿qué le ocurre?" Iba en una silla de ruedas, el señor llevaba parapléjico siete u ocho años, no le funcionaba el hígado, le faltaba medio pulmón: un desastre. El nuevo médico le dijo: "no se preocupe, levántese y márchese". Y así fue: salió perfectamente. Pero el siguiente paciente, que estaba en la sala de espera le dijo: "¿qué tal?, ¿qué tal?" Y dice: "ni me ha mirado, como todos". Es decir, en lo de la insatisfacción reconozco que hay problemas importantes, que las listas de espera y la masificación de las urgencias hay que corregirlas urgentemente, y, además, nos gustaría que en Aragón esas listas de espera se corrigieran con celeridad y con urgencia, como se va a hacer en la Comunidad Autónoma de Madrid. Curiosamente, la Administración central va a sacar una convocatoria pública para que concursen los hospitales privados, al objeto de subastar cinco mil intervenciones quirúrgicas. Si hacemos unos pequeños números y suponemos que las listas de espera que tiene Aragón son iguales o parecidas a las que hay en la Comunidad Autónoma de Madrid, podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que con bastante poco dinero en Aragón desaparecerían las listas de espera. Pero aún es más sencillo: utilizando durante cinco o seis meses los quirófanos que no se utilizan ahora de la red de la que hablábamos antes también desaparecerían las listas de espera.
Decía antes que me había olvidado el acta de la comisión de coordinación, que firmaron don Fernando Labena y don Santiago Mendioroz, secretario general de Planificación del Ministerio de Sanidad y Consumo, respecto a atención primaria y respecto a atención especializada: "Respecto a atención primaria, el Departamento de Sanidad expone las inversiones realizadas durante el noventa y dos en la construcción y equipamiento de centros y consultorios, y manifiesta su firme propuesta de abordar durante el noventa y tres la construcción de, al menos, los centros de salud siguientes: Ateca, Fuentes de Ebro, Belchite y Santa Ana, del parque de Delicias, en Zaragoza, así como la intención de seguir subvencionando obras de acondicionamiento y equipamiento clínico de consultorios locales en la medida de sus posibilidades presupuestarias. El Ministerio expone, por su parte, la decisión de abordar durante el noventa y tres la construcción del centro de salud de Jaca, en Huesca, de Calatayud y de Paseo de Rebolería, en Zaragoza, así como acabar los de San José norte y Torrero este. De acuerdo con lo expuesto -fíjese, don Alfredo-, y mostrando la Administración central del Estado su satisfacción por el esfuerzo inversor realizado por el Departamento de Sanidad, Bienestar Social y Trabajo..."
Y respecto a la atención especializada, quizás aquí está la respuesta a todo lo que hemos hablado hasta ahora, porque la planificación con carácter inmediato no va a corregir nada; quizás la clave esté en que se cumpla lo que dice esta acta: "Ambas administraciones han llegado a un amplio grado de acuerdo en sus criterios sobre la planificación de camas de agudos en la Comunidad Autónoma de Aragón".
Segundo: "De acuerdo con lo previsto y lo establecido en el artículo 73 y disposición adicional sexta de la misma, ambas administraciones acuerdan se considere el Royo Villanova como hospital general de agudos del área quinta de salud de Zaragoza". Por primera vez en esta Comunidad Autónoma aparece por escrito que el Royo Villanova va a ser hospital general, por primera vez; hasta ahora estábamos construyendo sin que esto figurara por escrito.
Tercero: "Una vez finalizadas las actuaciones del plan director, el Ministerio se compromete a establecer un contrato-programa para la provisión de servicios con criterios similares en cuanto a actividad, calidad y financiación a los de los hospitales de su nivel vinculados al sistema nacional de sanidad". Don Adolfo, si se cumple esto, los hospitales que a usted y a mí nos preocupan en un plazo breve de tiempo tendrán que estar tan ocupados como los del propio Insalud.
Cuarto: "Hasta tanto se cumpla la condición señalada en el punto anterior, y en todo caso para el bienio noventa y tres-noventa y cuatro, las relaciones entre Ministerio y Diputación General se regirán mediante el oportuno concierto de carácter complementario y un pacto de actividad que recoja, al menos, las patologías a atender, los porcentajes de ocupación, estancias medias e indicadores. Dicho pacto contemplará también criterios de financiación suficientes ligados a la actividad y en aras de la eficacia".
Quinto -y acabo-: "Para el desarrollo de los acuerdos anteriores se constituye un grupo de trabajo paritario con los siguientes objetivos: elaboración del pacto de actividad, evaluación del plan director del Royo Villanova y diseño final de la planificación de camas de agudos en la Comunidad Autónoma de Aragón, contemplando los hospitales de la red pública cuya titularidad no pertenece al Insalud".
No sé si esta acta, el contenido de esta acta le satisface; a mí le aseguro que me satisface en un cien por cien. Ahora, es de esperar que se cumpla, y pronto.
Nada más. Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Labena.
Turno de intervención de los Grupos que expresamente quieran hacerlo. Señor Contín, cinco minutos.

El señor Diputado CONTIN PELLICER: Gracias, señor Presidente. Señores Diputados.
Decía Gracián que las cosas selectas no cansa repetirlas hasta siete veces, y, aun a riesgo de ser reiterativo, quiero intervenir tanto por el hecho de ser médico como por el hecho de ser portavoz del Grupo Popular en sanidad.
Tengo coincidencia absoluta en el análisis de fondo que ha hecho el señor Burriel respecto al mal aprovechamiento de las instalaciones, con disfunciones graves, a la falta de coordinación y a la pérdida de recursos hospitalarios. El hospital provincial de Zaragoza lo hemos tenido durante años infrautilizado; en cuanto al Royo Villanova, es preciso que el Insalud se defina de una vez respecto a la forma en que va a utilizarlo. Y también recuerdo la primera entrevista que tuvo el Consejero con Santiago Mendioroz, secretario general de Planificación Hospitalaria... postura desafortunada que luego parece ser, según nos ha explicado el Consejero, ha sido corregida precisamente por el señor Mendioroz. ¿Qué es lo que ocurre con la apertura de la clínica de Ruiseñores, que iba a dedicarse a estancias geriátricas?, ¿qué ocurre con el banco de sangre -por el momento desestimada su construcción-?, ¿el hospital de Jaca?, ¿los otros hospitales provinciales?, ¿conciertos con clínicas privadas -que, por cierto, resultan siempre mucho más económicas las estancias que en las del Insalud-?, ¿el Hospital Militar, que nadie ha nombrado, y anda también en el candelero a este respecto? Imagínense lo que ocurriría si colectivos como Muface, el Isfas, el colectivo judicial, etcétera, abandonaran las compañías privadas con las que tienen concierto de asistencia y pasaran de repente todas al Insalud, como ocurrió en su día con autónomos o con agrarios.
En definitiva, acierta totalmente el señor Burriel al estudiar el problema de los hechos, pero disiento un poco en cuanto a la responsabilidad exclusiva o máxima de la Diputación General. El Insalud atiende aproximadamente al 95% de nuestra población, pero la cobertura económica debe ser en estos momentos del cien por cien. Así que, recordando el nosce te ipsum -aquí vamos a terminar hablando todos en latín-, aplicándolo a este problema, habría que decirle al Insalud: coordínate primero a ti mismo, como primera medida para solucionar lo que el señor Burriel ha expuesto. Pero sí considero como básica para su solución la transferencia de sanidad.
En cualquier caso, no es aceptable considerar la sanidad con criterios exclusivamente economicistas, como se ha hecho en nuestros hospitales en los últimos tiempos, especialmente en el bloqueo de las plantillas, lo que en gran parte se ha solucionado en las comunidades que gestionan directamente la sanidad, Navarra, Cataluña, País Valenciano, País Vasco, Galicia, fundamentalmente, puesto que otras que tienen transferidas las competencias sufren parecidos o igual de graves los problemas. Sin ninguna duda, esa transferencia mejoraría la sanidad.
Y voy a terminar también en latín, señor Burriel, con aquella frase de Duns Escoto: "voluit, potuit, ergo fecit" ("quiso, pudo, luego lo hizo"), también al Insalud dedicado.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, don Sebastián.
Pasamos al siguiente punto -preguntas-: pregunta número 18/93, relativa a una denuncia presentada contra la Fundación José María Blanc por las obras realizadas en la laguna de Gallocanta, formulada a la Diputación General por el señor Tejedor Sanz.
Señor Tejedor Sanz, formule brevemente la pregunta.

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