Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Comparecencias - De altos cargos y funcionarios de la DGA

Comparecencia del director general de Tecnología Agraria al objeto de informar sobre la red antigranizo que se pretende establecer en la Comunidad Autónoma de Aragón.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 127 de Serie B (V Legislatura)
Intervinienen: Urbieta Gale, Jose - Alonso Gajón, Jose Luis - Gonzalez Barbod, Gonzalo - Uson Ezquerra, Miguel Angel - Alonso Lizondo, Eduardo Jose

El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Buenos días.

    Vamos a dar comienzo a esta Comisión Agraria [a las once horas y diez minutos] con cinco puntos del orden del día: el primero lo dejaremos, como es habitual, para el final, y pasamos al segundo: comparecencia del director general de Tecnología Agraria, a petición del Grupo Popular, al objeto de informar sobre la red antigranizo que se pretende establecer en la Comunidad Autónoma de Aragón.
    Por lo tanto, tiene la palabra el portavoz del Partido Popular.
            Comparecencia del director general de Tecnología Agraria al objeto de informar sobre la red antigranizo que se pretende establecer en la Comunidad Autónoma de Aragón.

    El señor diputado URBIETA GALÉ: Gracias, señor presidente.
    En primer lugar, bienvenido, señor director general, don José Luis Alonso.
    Quizá, uno de los objetivos de esta comparecencia es el que usted tome contacto directo con esta Comisión Agraria, que, al fin y al cabo, es la suya y vayamos estableciendo una relación más intensa que, quizá, hayamos tenido hasta ahora, en beneficio, por supuesto, del sector agrario.
    El motivo principal de esta se refiere a que el 19 de septiembre del año 2000, el Partido Popular presentó una proposición no de ley, la 129 de 2000, sobre la lucha antigranizo, que decía prácticamente lo siguiente: «Las Cortes de Aragón instan al Gobierno de Aragón para que, en colaboración con ayuntamientos, OPAs y asociaciones de productores de las zonas de mayor riesgo, estudie y, en su caso, apoye técnica y económicamente la lucha antigranizo».
    Dicha proposición no de ley se debatió en el Pleno realizado el 5 de octubre de 2000 y se aprobó por unanimidad. No hay sorpresas en este aspecto, porque, indudablemente, es una preocupación muy sentida por todos los que estamos en el tema agrario a causa de los daños, de las pérdidas de producciones que nos ocasiona con demasiada frecuencia el pedrisco en zonas bien representativas y significativas de Aragón. Todo se aprobó por unanimidad.
    Un año después prácticamente, a través de los medios de comunicación, como suele suceder, recuerdo, como dato curioso, que un día el portavoz del Partido Socialista en las Cortes se quejaba en un Pleno del consejero de Agricultura, que en ese momento era del Partido Aragonés, porque, siendo el mayor grupo de la oposición, nunca le había llamado para consultarle o informarle a su despacho. Y esto debe ser habitual, y lo tenemos que considerar como algo más que frecuente. Nos enteramos, por lo tanto, a través de los medios de comunicación que la lucha antigranizo estaba cuajando en realidades, que incluso hay declaraciones suyas en la prensa y demás de que se iba avanzando con seguridad en este aspecto, siendo un tema que consideramos muy importante, como he dicho antes, no sólo por las pérdidas que nos trae consigo, sino por la problemática que genera y, como decíamos en aquellos momentos, aunque existan los seguros agrarios, más vale prevenir que lamentar.
    Y teniendo en cuenta, además, que esta lucha antigranizo ha tenido sus opositores, ha habido una polémica en años montada alrededor de esto, por lo que hemos considerado oportuno que nos informe en estas Cortes de las gestiones de trabajo que haya realizado, de los estudios que hemos podido enterarnos que encargó el Gobierno de Aragón a la Universidad de León, por ejemplo, para ver qué conclusiones sacaron de esos estudios y qué valoración se ha hecho de otros sistemas que se venían utilizando en la lucha antigranizo.
    Quisiéramos también preguntarle cuál es la composición y funcionamiento de esa mancomunidad de defensa antipedrisco, que parece ser que si no se ha constituido ya, está a punto de constituirse. También hemos sabido que hay unos ciento cincuenta municipios —se dice— que están demostrando interés en entrar en esta mancomunidad para luchar contra el pedrisco.
    También me gustaría saber cuántas estufas se van a colocar y cuál va a ser su distribución en la geografía aragonesa, así como su ubicación más adecuada.
    Y, por supuesto, cómo se va a distribuir el gasto, tanto de las estufas, tanto del mantenimiento anual que estas instalaciones requieren, del personal para su atención, desde dónde se va a dirigir todo el proceso, y también, como cosa curiosa, porque lo hemos visto, en qué medida participa la entidad estatal de seguros agrarios, que parece que también participará en el tema.
    Ese es el motivo de haberle pedido que comparezca en esta Comisión. Quedamos atentos a escuchar la información que nos dé.
    Muchas gracias, señor presidente.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor Urbieta.
    Señor director general, tiene un turno de en torno a los veinte minutos para explicar lo que crea oportuno.

    El señor director general de Tecnología Agraria (ALONSO GAJÓN): Gracias, señor presidente.
    Buenos días, señoras y señores diputados.
    Yo agradezco realmente al Partido Popular su pregunta por dos motivos que coinciden con los que decía el señor Urbieta: en primer lugar, porque el tema planteado no es técnicamente fácil, como vamos a ver, y ello ha ocasionado en algunos de nuestros pueblos vivos e intensos debates, pero, en general, sin una base técnica o científica en las afirmaciones a favor o en contra. Por ello, considero que el poner luz y taquígrafos en este tema es realmente oportuno y conveniente.
    La segunda razón de mi agradecimiento es personal. Como decía el señor Urbieta, es la primera vez que comparezco ante esta Comisión, y ello me produce la satisfacción personal de poder estar con sus señorías, pero sobre todo la satisfacción de que iniciemos entre todos la búsqueda e un consenso en materia de investigación y tecnología agroalimentaria.
    Señorías, estoy convencido de dos cosas: la innovación es uno de los cuatro pilares del futuro de nuestro sector agroalimentario; de los otros tres, como ustedes saben, se pueden hacer muchas clasificaciones, pero en este caso, yo he cogido cuatro. Son las personas, que es lo más fundamental de nuestro sector y de todos los sectores económicos; las infraestructuras —pensemos en regadíos y otras muchas cosas—, y la comercialización. Pero el desarrollo de este pilar técnico, para ser eficaz, tiene que basarse en un consenso social, económico y político, porque es similar a una plantación frutal. Hoy estamos recogiendo lo que se sembró o plantó hace ocho o quince años, y otros recogerán lo que hoy estamos plantando.
    Pero quiero concentrarme de nuevo en el tema de la lucha antigranizo con un comentario inicial. Con permiso del presidente, la parte más técnica de mi exposición la haré con medios informáticos, porque, como verán, hay información importante de la que ya disponemos que llega mejor de forma visual que de forma oral.
    El sueño del hombre de cambiar localmente el clima adaptándolo a sus necesidades es muy antiguo y ha tenido, entre comillas, «tecnologías muy diversas»; ha dado lugar a tecnologías que podemos denominar colaterales. En definitiva, el regadío es una forma de sustituir a la lluvia, y los invernaderos con calefacción es una forma de disminuir los efectos de invierno en nuestras cosechas.
    Sin embargo, la complejidad del conjunto de fenómenos que denominamos clima es tan alta que incluso los modelos de predicción se nos resisten, y todos, a veces, ironizamos sobre los aciertos o fallos del hombre del tiempo.
    Piensen sus señorías en una de las teorías científicas que ha estado en boga en los años noventa del siglo pasado, o sea, hace once años, pero del siglo pasado: era la teoría del caos, y tenía siempre como ejemplo el clima.
    Para nuestra desgracia, la depresión media del Ebro es una zona geográfica privilegiada —entre comillas «privilegiada»— para las tormentas por la coincidencia de una serie de factores: corrientes altas y frías provenientes del oeste, con vientos bajos y húmedos cargados de humedad provenientes del Mediterráneo. A esas dos corrientes horizontales, hemos de añadir un sistema Ibérico que favorece las corrientes ascendentes locales provocadas por el calor veraniego en la depresión del Ebro.
    Por todo ello, la lucha antigranizo en Aragón tiene ya treinta años de historia. Se inició, como alguno de ustedes recordará, en 1971, en la zona de Gallocanta. Ya en 1973, se cambió el sistema implantado, el método Dessens, basado en las estufas de yoduro de plata disuelto en acetona, sistema que se ha mantenido hasta hoy, excepto en el bienio 1984-1985, en que la siembra de yoduro se realizó con avionetas.
    El sistema ha funcionado a satisfacción de las zonas cubiertas, gracias a la altruista labor de las asociaciones antigranizo existentes en diferentes comarcas de Zaragoza y Teruel, así como de su federación. La zona cubierta llegó, en el año 1994, a las ochocientas seis mil novecientas cuarenta y cinco hectáreas, con ciento cincuenta y un generadores. Ello permitía cubrir ciento sesenta y seis términos municipales situados en dos zonas, porque la lucha antigranizo siempre ha estado muy localizada. Ha habido zonas muy a favor y otras muy en contra. Una de estas zonas la podemos definir como situada al oeste de la línea que une Cinco Villas con Cariñena y el Jiloca, y la otra es una en forma de elipse en el Bajo Aragón, entre Caspe y Alcañiz.
    Pero ese sistema se había quedado obsoleto, tanto en los aspectos técnicos como en los jurídicos. En los técnicos, por tres razones: la primera es la aplicación de tecnologías que permitían el encendido por radio de las estufas, eliminando la obligación de tener un encargado para encenderlas en cada término municipal; sin ir más lejos, nuestros amigos y compañeros de ADV Terres de Ponent, en Lérida, hace ya tiempo que pusieron el sistema de encendido a distancia. La segunda, la aparición de nuevos generadores capaces de aumentar el número de núcleos formadores de hielo por gramo de yoduro de plata. La tercera razón técnica es que la serie de campañas de investigación científica sobre tormentas realizadas en el valle del Ebro nos permitía rediseñar la ubicación de las nuevas estaciones generadoras en los lugares técnicamente más idóneos.
    En cuanto a las razones jurídicas, las asociaciones se habían basado en los años setenta en personas físicas en representación de las cámaras locales. La desaparición legal de estas últimas había creado un cierto vacío de representatividad.
    Por todo ello, y a petición del sector a través de la Cámara Provincial de Zaragoza a la que se sumó posteriormente la Cámara Provincial de Huesca, y en colaboración con la Diputación Provincial de Zaragoza, se ha planteado la modernización de una lucha antigranizo en las zonas tradicionales mediante un conjunto de seis medidas: la primera, la creación de una mancomunidad aragonesa de lucha antigranizo que se encargue de su gestión.
    La segunda, la compra de un lote inicial de veintitrés estaciones generadoras, que se hizo poco después de la proposición no de ley a la que hacía mención el señor Urbieta.
    También por estas Cortes pasó una modificación presupuestaria para permitir adquirir este lote de estaciones generadoras, al que se añadió la compra de una estación central desde donde se dirigirá todo el sistema.
    Por otra parte, se encargó a la Universidad de León la realización de una estudio sobre las localizaciones óptimas de las estaciones generadoras.
    La quinta medida sería el replanteamiento del sistema de financiación, sobre todo en los costes anuales.
    Y la sexta sería la necesidad de una campaña de divulgación sobre la eficiencia real del sistema y sobre sus efectos colaterales. Porque no es un sistema que tenga una eficiencia al cien por cien, no, porque por estar el sistema no se suprimen todas las tormentas ni deja de aparecer el granizo.
    Como observan, las medidas inciden sobre aspectos jurídicos, técnicos, económicos y de trasferencia de conocimientos.
    Comenzando por la primera medida, por la de la mancomunidad, he de agradecer a la Diputación Provincial de Zaragoza y, especialmente, a sus técnicos el haber impulsado y definido todo el proyecto.
    Tras una reunión preparatoria y una encuesta, los ayuntamientos eligieron la fórmula jurídica de la mancomunidad y crearon una pequeña comisión de trece ayuntamientos para que se encargase de avanzar. Los técnicos hicieron un borrador de estatutos, que fue discutido, variado y aprobado inicialmente en una reunión, a la que tuvieron la gentileza de invitarme, y asistí a ella.
    Asimismo, se aprobó una comisión de enlace en los municipios promotores, presidida por el alcalde de Cariñena y con participación de los ayuntamientos de Épila y La Almunia. El propio alcalde de Cariñena ofreció los locales de su corporación para instalar la estación central desde la que se dirigirá el sistema.
    Según me informaron ayer, se está acabando el período de exposición pública de los estatutos en los ayuntamientos promotores para su posterior envío al Gobierno de Aragón, que será quien tenga que hacer su aprobación definitiva.
    Con posterioridad, se procederá a la constitución de la mancomunidad, a la que podrán añadirse, bien inicialmente o posteriormente, aquellos ayuntamientos de Aragón cuyos plenos así lo aprueben.
    El lote inicial de las veintitrés estaciones generadoras, así como la estación central, fueron adquiridas en el último trimestre del año 2000, y el material se encuentra embalado en almacén, a la espera de ser instalado en sus lugares definitivos; confiemos en que sea en el primer semestre del próximo año, una vez se conozcan los ayuntamientos que entran en la mancomunidad.
    Bien, decíamos que la segunda medida era la compra de un lote inicial de veintitrés estaciones generadoras. Una estación generadora es, a grandes rasgos, un dispositivo capaz de emitir a la atmósfera núcleos de yoduro de plata mediante la combustión de gas propano y una disolución en acetona de yoduro de plata. Esta combustión se controla por una serie de elementos de regulación automática que garantiza la correcta emisión de los núcleos de yoduro de plata, controla la seguridad del equipo y detecta los posibles fallos del sistema.
    Cada estación lleva un sistema de comunicación que permite su control remoto desde un ordenador central, que es capaz de ordenar el encendido y apagado del equipo, así como visualizar, en tiempo real, el estado del mismo —luego enseñaré cómo funciona—, y notifica inmediatamente cualquier anomalía o cambio de estado que pudiera ocurrir.
    La estación es autónoma y funciona con un panel fotovoltaico, batería de doce voltios y bombonas de propano. Debe estar situada en puntos altos y protegida por un pequeño cercado de tela metálica.
    El puesto de mando central se basa en un ordenador, que, además de controlar estaciones generadoras, recibe la información metereológica del sistema Meteosat o de cualquier otro que es posible.
    En la presentación, que luego haremos, observaremos algunos detalles del equipo. Ahora quiero destacar que su tasa de emisión de núcleos de yoduros de plata por gramo está en el entorno entre diez elevado a quince y diez elevado a dieciséis, es decir, entre mil y diez mil billones por gramo de yoduro. Multiplicando por cuarenta o cincuenta la de las estufas actuales, es mucho más capaz de distribuir los núcleos de yoduro de plata.
    Recordarán que la medida número cuatro era realizar un estudio sobre localización óptima de estaciones generadoras. Como veremos luego, y en contra de la creencia generalizada, el yoduro de plata debe ser introducido en la tormenta en las fases iniciales de su formación, es decir, unos veinte o treinta minutos antes de que descargue. O lo que es lo mismo, entre veinte y cincuenta kilómetros antes. Ello obliga a estudiar dónde se generan las nubes de tormenta, cuál es su recorrido y cuáles son los puntos óptimos para defender la zona que se quiera proteger.
    Afortunadamente, tenemos bastante información sobre las tormentas del valle del Ebro en base a la información del Meteosat, satélite metereológico, y, especialmente, por los estudios que con un radar móvil ha efectuado en diversos años la Universidad de León. En estos momentos, aunque está parado, pero funcionará también el próximo verano, al lado del aeropuerto de Zaragoza está instalado el radar móvil de la Universidad de León.
    Por ello, encomendamos a sus laboratorios de física de la atmósfera la realización de un estudio preliminar que nos sirviera de base inicial para, posteriormente, una vez conocidos los ayuntamientos que forman la mancomunidad, proceder a la elección definitiva de los puntos de común acuerdo con ellos. Porque todo el sistema se basa en la colaboración entre las diferentes administraciones: el Gobierno de Aragón, que está promoviendo esta modernización; las diputaciones, como la de Zaragoza, que está interviniendo activamente, y la de Teruel, que ha manifestado también su interés en participar; y los ayuntamientos que van a formar la mancomunidad, más el Gobierno central a través de Enesa, como luego veremos.
    Pero para un sistema a largo plazo como este no sólo es necesario prever la financiación de la inversión, sino también el mantenimiento de los costes anuales. Estos costes dependerán de la zona finalmente protegida, pero en una primera estimación, podemos suponer que estarán entre los treinta y los cincuenta millones de pesetas (treinta es, aproximadamente, el presupuesto de las asociaciones antigranizo existentes), y es probable que la zona cubierta se amplíe. Si dividimos esa cifra por la superficie protegida, viene a oscilar entre treinta y ochenta pesetas por hectárea, según estudios que realizó la asociación antigranizo.
    Los costes fundamentales serán el personal de la estación central, pues tiene que haber un mínimo de dos personas, el mantenimiento de las estaciones generadoras a través de una empresa de servicios y los productos consumibles, el propano, el yoduro de plata, etcétera.
    Para su financiación, la mancomunidad contará con las aportaciones de los municipios, que ha previsto se realicen en los estatutos que se han expuesto al público, que se realicen en función del valor de la base imponible a la contribución rústica, para así tener, primero, un dato objetivo —todos sabemos que la base imponible a la contribución rústica no es muy exacta, pero, bueno, por lo menos es objetiva—, y segundo, tener en cuenta de alguna manera el mayor valor protegido de una hectárea de frutales comparada con una hectárea de cereal de secano.
    Los otros ingresos serán subvenciones tanto en la Administración central, como decía el señor Urbieta, a través de Enesa (Entidad Estatal de Seguros Agrarios), como de las diputaciones provinciales, y, desde luego, del Gobierno de Aragón, si sus señorías aprueban la partida de seis millones prevista en los presupuestos del próximo año y que ya fue aprobada en el presupuesto vigente y entregada en el año 2001 a la Asociación Antigranizo.
    Por último, hay que realizar una campaña de divulgación sobre el sistema, que ya se inició el pasado 21 de noviembre en colaboración, una vez más, con la Diputación Provincial de Zaragoza. Divulgar este sistema no es fácil, porque no es eficaz al cien por cien. El profesor Dessens, de la Universidad científica Paul-Sabatier de Toulouse, estima que logra disminuir la energía del granizo entre un 20 y un 40% de media. Pero ello no es igual para todos los tipos de tormentas que existen. Los estudios del profesor Sánchez, de la Universidad de León, estiman que su eficacia es alta en las tormentas unicelulares, que vienen a ser el 53% de las que se producen en el valle del Ebro; que es mediana en las multicelulares, que vienen a ser el 39%, y es muy baja en la supercelulares.
    Luego les pondré una diapositiva sobre lo que es una tormenta supercelular y comprenderán por qué el sistema no funciona. Vamos a ver, pues, algunos ejemplos.
    Hemos previsto realizar el año que viene un vídeo en base al material que, con permiso del presidente, paso a exponer.
    Bueno, ahí tenemos la formación típica de una tormenta que todos hemos visto, viendo cómo las nubes de tormenta, normalmente al mediodía, empiezan a crecer hacia arriba, hasta formarse la típica forma de yunque que ven aquí, una tormenta típica de Aragón, aunque, a veces, no sabemos de lo que estamos hablando, yo el primero.
    Los datos que daba el profesor al que encargamos el estudio nos hablaba de que una tormenta típica en Aragón tiene un volumen de unos doce mil kilómetros cúbicos. ¿Se imaginan lo que sería esto lleno de agua en pantanos? Suele contener cantidades de agua del orden de varios miles de millones de toneladas de agua. Las temperaturas en su interior pueden llegar a —60 ºC, y en Teruel, que es una zona «privilegiada», entre comillas, se han estudiado tormentas que en la parte alta tenían —70 ºC. La altura de las tormentas suele ser superior a los doce mil y catorce mil metros; de aquí viene que se han detectado casos de tormentas con temperaturas inferiores a —65 ºC y a alturas de dieciocho mil metros.
    Esto es más o menos lo que comentábamos antes, es decir, se dan una serie de corrientes de aire: primero, una corriente muy alta, en la troposfera, que viene normalmente, del oeste y que iría hacia el Mediterráneo, una corriente a unos diez mil metros de aire seco, y, simultáneamente, del Mediterráneo, desde el este, nos viene un aire cálido y húmedo. El choque hace que el aire cálido y húmedo suba hacia arriba, y es en este proceso cuando se formará la tormenta.
    Este es un caso especial de las tormentas supercelulares, un curioso fenómeno en el que delante el granizo empieza a caer, y la otra cuestión que veremos luego es que cubren superficies gigantescas.
    Aquí vamos a ver cómo se forma el granizo, para saber por qué actuamos poniendo yoduro de plata. Esto sería el interior de la nube, donde tendríamos moléculas de agua que intentan representar los dos átomos de hidrógeno, y aquí tendríamos gotitas de agua subfundidas, es decir, por debajo de los cero grados, pero en forma líquida. Si de pronto aparece cualquier núcleo que dé lugar a que se pueda formar el granizo, se empieza a formar, y tiene una curiosa propiedad, y es que el vapor de agua que hay aquí alrededor es de tal forma que los núcleos de granizo van a ser capaces de ir absorbiendo las gotas de agua subfundidas, como vemos aquí. Ha crecido el granizo y han ido bajando las gotas de agua, y seguirá así hasta que se haga casi con toda el agua. Como ven, los núcleos van creciendo, alcanzan más peso y, por lo tanto, habrá un momento en que empezarán a caer hacia el suelo, aprovechando, además, determinadas corrientes descendentes que existen dentro de la nube de la tormenta.
    El resultado lo tienen ahí. Afortunadamente, no nos cae con habitualidad granizo de este tipo, pero se ha partido uno de ellos para que vean la forma concéntrica que indica cómo se ha ido formando. Bueno, este que no nos caiga nunca.
    Esta es, pues, la evolución natural. Si queremos ver la evolución no natural de una tormenta cuando la juntamos con yoduro de plata, pues lo que hacemos es poner muchos más núcleos para que se forme más granizo y, por tanto, el granizo sea más pequeño, porque como todos ustedes saben, cuando el granizo es pequeño y cae con algo de agua es más blando y los daños —la energía de que hablaba el profesor Dessens— son mucho más pequeños. Veamos cómo evoluciona.
    Se va tragando también —digámoslo así— las gotas de agua que había subfundidas, y siguen creciendo, pero están creciendo un montón de ellas, como ven ustedes. Se han formado muchos más núcleos de aire.
    Los principios básicos en los que se basa la lucha antigranizo es que la cantidad de agua que contiene una tormenta no puede cambiarse, y lo único que se hace es alterar el proceso de formación del granizo con el objetivo de generar más cristales de hielo que actúen como embriones de granizo y que compitan entre sí por el agua disponible.
    ¿Qué es lo que habremos conseguido? Pues ya que existen las condiciones para que se forme el granizo, se ha desarrollado la nube, y la nube tiene agua, la nube tiene una temperatura bajísima, y, al menos, que el agua se reparta entre muchos granizos de forma que el tamaño final sea más pequeño.
    Fíjense en una cuestión que implica la discusión. En realidad, cuando estamos luchando contra el granizo, estamos creando más granizo, lo que pasa es que estamos creando granizo de un tamaño más pequeño que parte de ellos. Si tenemos un poco de suerte, a partir de los cuatro mil metros, cuando va bajando, como se encontrará temperaturas por encima de cero, si son pequeños, se pueden disolver y caer en forma de gotas de agua. Además, al abandonar la tormenta, aumentará la probabilidad de que se descongele por el camino y se convierta en líquido.
    Se han realizado estudios científicos durante quince años en el valle del Ebro, parte en la Universidad de León, pero parte también en nuestro propio centro metereológico.
    Se han descartado los efectos negativos, no hay variaciones en la cantidad de agua precipitada al suelo. El centro metereológico realizó en el año 1988 un estudio —por ahí tengo los datos— en el que se investigaba la fase en que se está sembrando yoduro de plata. En este caso, había escogido la zona de Gallocanta y la zona de Zaragoza, y demostró que no había variaciones estadísticas significativas, que no había ninguna variación.
    Las actuaciones de la lucha antigranizo no conllevan riesgos para la salud, no hay contaminación.
    El tipo de estaciones generadoras que se han comprado desde el Gobierno de Aragón son muy diferentes a las estufas normales, y cumplen las normativas de seguridad, cumplen todos los temas medioambientales, tienen un control automático, etcétera.
    Si analizamos un poco cómo funciona, esta parte es la chimenea, y luego veremos probablemente cómo se genera aquí el yoduro de plata. Aquí tiene toda la parte central, que es el panel de control, incluyendo esto que es la relación con el ordenador central, y aquí están los depósitos de acetona con yoduro de plata y de acetona sencillamente solo.
    Esta es, vista desde arriba, una chimenea. La chimenea es con la cámara de combustión abierta; este es el atomizador de yoduro de plata, el piloto de quemador, los detectores de llama, etcétera. Es muy parecido a un calefactor de gas.
    La parte central es donde están todas las electroválvulas, los circuitos electrónicos que detectan la llama —porque si se apaga la llama, que está encendida siempre, avisa al ordenador, para que los del servicio de mantenimiento acudan—, los reguladores de gas, el circuito electrónico del encendido, el sistema de transmisiones, la bomba de siembra y la bomba de limpieza.
    Aquí vemos un esquema de cómo funciona. Está esperando que le demos la orden de encendido, y entonces, desde la bombona de propano, sencillamente, por aquí sale y está encendido el piloto automático. Estas dos válvulas están cerradas. Si decidimos que hay riesgo de tormentas, se dará la orden desde el ordenador y desde este depósito, que es el que tiene la mezcla de acetona con yoduro de plata, subirá por aquí y, aprovechando el calor generando por el propano, conseguiremos esa mayor dispersión del yoduro de plata de la que hablábamos antes.
    Uno de los problemas que tenían las estufas actuales es que se apagaban directamente y entonces quedaban, a veces, pequeños depósitos de yoduro de plata que iban cerrando y obstaculizando el buen funcionamiento; entonces, la estufa, cuando se le da la orden de apagar, no se apaga, sino que durante unos pocos minutos emplea acetona pura para seguir quemándola y limpiar todos los circuitos.
    Esto es un estudio que se ha realizado para ver eso que comentaba yo antes, que son muchísimo mayores los núcleos que crea en base a un gramo que antes, y este es el típico túnel de viento en que se realizan los estudios, y esto sería una de las fotos que se consiguieron. La emisión es lo que comentaba yo antes: de diez elevado a quince o diez elevado a dieciséis núcleos de yoduro de plata.
    Esto sería el tema de mantenimiento. Cada quince días, como mínimo, hay que dar una vuelta y mirar el propano, etcétera.
    Esto es cómo se enfoco el análisis del problema, cómo se empezaron a estudiar las imágenes del Meteosat en los días en que había habido tormenta para saber dónde habían surgido, y se hizo un análisis de dirección de vientos de superficie, estudiando la trayectoria de las células tormentosas, etcétera. La dirección de las tormentas, no de los vientos de superficie, pues, curiosamente, por una vez, no es la del cierzo, que sería ésta, sino que, como ven ustedes, predominan los vientos que vienen del sudoeste.
    Esto es un estudio realizado sobre dónde se generan las tormentas en Aragón. Cuanto más rayitas hay, más tormentas se han detectado que se han creado ahí. Si se fijan, estamos hablando aquí del sistema Ibérico, que lo tienen ahí representado en marrón. Estamos en la zona de Teruel del sistema Ibérico, donde se generan muchas de ellas, y en esa misma zona del sistema Ibérico, Daroca estaría por aquí, Cariñena estaría ahí, donde también se generan bastantes. Tenemos nuestro amigo el Moncayo por aquí, y, curiosamente, les afecta mucho a los de Lérida. Y aquí, en la sierra de San Caprasio y alrededores, hemos tenido otro sitio donde se forman altas tormentas.
    Esto es un estudio, pero ahora explico las limitaciones.
    En base a los datos de Agroseguro, hemos analizado en los tres últimos años dónde se han pagado indemnizaciones por Agroseguro. Tengan en cuenta, entonces, que el hecho de que una zona no se haya pagado por Agroseguro puede ser por dos cosas: una, porque no haya habido tormentas, y dos, porque no hayan asegurado. Entonces, también hay que reconocer que esto es con el sistema funcionando en una zona, por lo menos en esta zona, con la lucha antigranizo existente actualmente.
    Si se fijan, esto es Tauste, esta sería la zona de Caspe, aquí estaríamos en la zona de Cariñena, y perdonen, porque ahora no recuerdo cuál es el municipio justo al sur de Cariñena… Bueno, estamos por ahí. Tenemos también alguna zona aquí, en Calatayud.
    Esta sería, con un poquitín menos de datos, la visión de todo Aragón, incluyendo también la zona de Lérida, en la que también funciona el sistema de lucha antigranizo.
    Fíjense en una cosa curiosa: aquí teníamos antes una zona generadora de tormentas, y miren el corredor que sigue: estamos hablando de la zona de Alcañiz, Tauste, y todo este término municipal es Fraga.
    Bueno, observen también el porqué la lucha antigranizo en la zona de Cariñena es tan importante, y volvemos a seguir teniendo aquellos temas.
    Si yo fuera capaz de leer bien, leería cual es la fecha que debe figurar ahí, pero no la leo. Estamos en el verano de este año, yo creo que esto es en el mes de agosto. Esto es el radar móvil de la Universidad de León, el estudio que hay. Esta es la línea de Lérida. Hay una serie de tormentas que se van a dirigir en la dirección que conocemos ya, desde el oeste hacia aquí, y en este momento esta está, más o menos, por encima de Fraga, está en el Cinca.
    Los colores indican lo siguiente: no está lloviendo en el verde; está lloviendo en las zonas azules, y en las zonas rojas, es muy probable que, por las temperaturas, caiga o pueda caer granizo. Cada menos de media hora, está el avance en la tormenta, y la tormenta sigue avanzando hacia el oeste y está a punto de entrar en la zona de Lérida.
    En la zona de Lérida está funcionando el sistema de lucha antigranizo en estos momentos. La tormenta va apareciendo cada vez más roja, es realmente peligrosa, no como la anterior, que se ha disuelto. Y observen cómo en cuanto llega a la zona protegida por las estufas, en estos momentos, el viento en superficie venía de aquí y, por tanto, estaba entrando yoduro de plata en la tormenta, aunque no estaba justo encima de las estufas. Vean ustedes cómo va disminuyendo el riesgo de granizo y se va a llegar a disolver.
    Aquí tenemos otra que está llegando, pues está apareciendo rojo, luego empieza a disolverse, vuelve a aparecer y volverá a disolverse.
    Esto es otra cuestión. En el año 1999 —son datos del Meteosat—, les decía antes que hay un tipo de tormentas que son las supercelulares, en las cuales el sistema no funciona absolutamente nada. Esta tormenta se inició a las cuatro de la mañana, pero hemos traído datos a partir de la una. Observen que la tormenta está en estos momentos —tenemos aquí Zaragoza— por Álava, yo creo que es esa provincia. Observen cómo empieza a crecer de hora en hora. En estos momentos, llega hasta Francia y, realmente, verán que puede llegar hasta la zona de Albacete. Mírenla ahí.
    Estamos hablando de temperaturas en el interior de la nube entre —60 ºC y —50 ºC, y en las azules, estamos hablando ya de —65 ºC. Observen el área cubierta por la tormenta, desde la zona de Albacete, casi Murcia, hasta Francia.
    Bueno, evidentemente, cuando nos encontramos con ese tipo de tormentas, el sistema no funciona por esto.
    Tal vez me he alargado un poco más de lo que pensaba. En ese caso, pido perdón a todos ustedes y al presidente.

    EL señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias.
    Ahora, señor Urbieta, tiene un turno para formulas preguntas o aclaraciones, lo que desee.

    El señor diputado (URBIETA GALÉ): Gracias, señor presidente.
    Bueno, en primer lugar, agradecerle la explicación y los medios que ha utilizado, porque así se entiende un tema que es bastante complicado mucho mejor, dentro de lo que es posible.
    Evidentemente, se han seguido los estudios y los trabajos sobre la lucha antigranizo y se ve que se han ido concretando cuestiones muy importantes. Pero la conclusión mayor es que ante muchas tormentas (el 53% ha dicho por un lado, y el 19% por otro; en total, un 72%) puede tener un efecto positivo contra ellas la lucha antigranizo. Esto, antes, no se sabía bien, y por eso había polémicas sobre el tema, porque es importante también que se sepa que no deja de llover porque se actúe con las estufas. Esto ya lo teníamos bastante claro en sus tiempos, porque había series de años de lluvias y no había unas variaciones que pudieran hacer sospechar semejante cuestión.
    Yo quisiera decirle por qué, en su momento, cuando presentamos la proposición no de ley, algún portavoz no entendió bien que la presentamos porque tenemos interés en este tema. Porque, aunque con medios muy rudimentarios, cuando tuvimos responsabilidad de gobierno en el Departamento de Agricultura, pues, ayudábamos a los que estaban interesados, con medios rudimentarios, ya digo, y con problemas después, porque eran las cámaras agrarias las que se encargaban del tema. Cuando se encendían de verdad las estufas, observábamos que había un resultado que no podíamos medir bien, porque no teníamos los conocimientos que hoy se tienen ya, pero que parecían positivos.
    También visitamos a la Agrupación de Defensa Vegetal de les Terres de Ponent, en Lérida. Estuvimos con ellos viendo cómo trabajaban, cómo, informáticamente, llevaban todo lo que ha explicado y cómo estaban protegiendo, si no recuerdo mal, unas doscientas mil hectáreas, y que no resultaba la distribución de gasto en los agricultores muy alta para los beneficios que se obtenían, aunque sólo fuera disminuir el tamaño, como ha dicho muy bien, de la piedra, que es muy importante, porque entonces el daño es mínimo y se salvan las producciones.
    Los presupuestos del 2001 para este objetivo, como ha dicho muy bien, llevaban tan solo seis millones de pesetas. Y, claro, seis millones de pesetas para comprar unos generadores que valen casi millón y medio cada uno, nos parecía una situación muy pobre, por lo que nos opusimos. Que este año —es cierto— lleva otros seis millones de pesetas, pero esto debe de ser para colaborar en el mantenimiento de la acción, de momento.
    Ahora bien, aquí hay una pregunta que le tengo que hacer. Parece ser que en Fraga están decididos a poner del orden de unos veinte generadores, o algo similar, y esto supondría unos veinticinco millones de inversión para empezar. ¿Esa inversión la va a hacer el Departamento de Agricultura? Pues, entonces, esa si que no la veo en los presupuestos. Y si puede haber más solicitudes al respecto, ¿de dónde va a salir ese dinero? Es una cuestión que nos interesaría saber.
    En aquellos momentos, queríamos hacer ver que el Partido Popular, que, al fin y al cabo, es el partido más votado en Aragón, estaba de acuerdo y dispuesto a apoyar y a facilitar todo lo que fuera necesario para, una vez determinados sus estudios, lo que usted ha expuesto, pudiera ponerse en práctica esta lucha contra el granizo.
    Estamos totalmente a favor, lo estábamos antes, y ahora, con las nuevas técnicas, más todavía. Creo que es importante que se sepa, al mismo tiempo que reitero la necesidad de saber de qué presupuestos se va a disponer para posibles ampliaciones, nuevos generadores, etcétera, si es que nos lo puede facilitar en este momento.
    Agradecerle que sigan en esta línea y ofrecerle la colaboración del Partido Popular para tratar de mitigar en lo posible los daños que estas tormentas pueden dejar en Aragón.
    Nada más.
    Muchas gracias.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor Urbieta.
    Señor director general, tiene cinco minutos para contestar a las preguntas formuladas.

    El director general de Tecnología Agraria (ALONSO GAJÓN): Muchas gracias, señor presidente.
    Muchas gracias, señor Urbieta.
    Yo sabía que su postura personal era a favor, porque usted también, efectivamente, estuvo dirigiendo el departamento. Me alegra que el principal partido de la oposición esté también de acuerdo con estos planteamientos.
    Efectivamente, los seis millones son, como usted ha dicho, para gastos de funcionamiento. Recuerde que están en el capítulo IV, para ser transferidos a la mancomunidad una vez que se cree. No hemos previsto en los presupuestos de este año una partida para inversión, porque no sabemos cuál es. Entonces, cuando la mancomunidad esté formada, pues, si con las veintitrés estaciones generadoras no es suficiente para la zona que quiere cubrirse, pues, evidentemente, les pediremos el apoyo a los partidos para que apoyen al Gobierno, y al principal partido de la oposición, para hacer la correspondiente modificación presupuestaria.
    Pero, ¿qué cifra podríamos poner? Entra Fraga, bien. Fraga, probablemente, la podemos cubrir, y depende de qué zona entre o no. Pero, de pronto, puede suceder que previésemos treinta millones y que no tuviésemos posibilidad de utilizar ninguno. O, por el contrario, que previésemos diez millones y las solicitudes fuesen veinte. Entonces, hemos preferido estar aquí, porque el problema que sí podemos tener es un problema de tiempos.
    El intentar modificar todo el sistema, incluyendo todo el tema jurídico de la mancomunidad, pues, nos ha hecho que vayamos uniendo cada vez más esfuerzos, pero, a la vez, que el proceso fuera lento. Y entonces, ahí estamos en ese tema, y, de hecho, a lo largo de este invierno y próxima primavera tendremos que luchar contra el tiempo para intentar tener instaladas las estaciones a tiempo.
    Muchas gracias.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor director general.
    A continuación, tiene la palabra el portavoz de Chunta Aragonesista por un período de cinco minutos.

    El señor diputado GONZÁLEZ BARBOD: Gracias, señor presidente.
    Muy brevemente.
    En primer lugar, darle la bienvenida al director general en nombre del grupo parlamentario Chunta Aragonesista.
    Decir en este tema que compartimos esta iniciativa, y en ese sentido, ya en su día, cuando se tramitó en el Pleno la iniciativa del Partido Popular, la votamos favorablemente. Nos parece una iniciativa importante a la hora de paliar los efectos negativos de las tormentas de granizo, y en ese sentido, creemos que es una política que ha de ser en paralelo a otra política importante, que es la de los seguros agrarios. Nos parecen ambas dos igualmente importantes.
    También nos parece interesante que esta iniciativa se haya coordinado con los ayuntamientos o con las administraciones locales, que son las más cercanas al ciudadano y que, en cierta manera, van a ser las que faciliten que estos mecanismos sean ágiles, sean eficaces y estén en contacto con los principales interesados, que son los agricultores.
    Sí que queríamos poner una cuestión de relieve, y es el tema de los posibles efectos medioambientales que pudieran tener el uso de estos aparatos, de estos mecanismos, porque en un momento en el que el cambio climático es una cuestión que todavía está científicamente sin resolver totalmente, existen muchas incógnitas. Nos parece, pues, que cualquier actuación que pueda afectar al clima de alguna forma, nos parece importante tener investigados todos los posibles efectos que puedan tener actuaciones de este tipo. Es la única cuestión que nos gustaría que quedase también pendiente de estudio, de tener más claro a la hora de tomar este tipo de iniciativas.
    También, únicamente, poner de relieve que parece ser que la implantación de este sistema, sobre todo en la zona del valle del Ebro y también en parte de la zona de Teruel y en el alto Aragón, nos consta que ha habido alguna petición por parte de algún ayuntamiento (el ayuntamiento de Barbastro) que se ha encontrado con algo de falta de información o no saber muy bien cómo integrarse en una red de este tipo o a qué tipo de normativa atenerse.
    Estas son las únicas cuestiones que quería poner de relieve.
    Agradecerle también, igualmente, toda su exposición.
    Muchas gracias.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor González Barbod.
    A continuación, tiene la palabra el señor Usón, como portavoz del Partido Aragonés (PAR).

    El señor diputado USÓN EZQUERRA: Gracias, señor presidente.
    También seré muy cortito, dado que hay cierta coincidencia entre el Grupo Popular, que ha pedido esta comparecencia, y las explicaciones que por parte de la Dirección General se le ha dado.
    Yo me muestro, de verdad, satisfecho de que haya ese grado de coincidencia en un tema tan importante como es el ir aplicando ya con cierto rigor y con ciertas posibilidades las tecnologías y la investigación en la agricultura aragonesa.
    Y algo que a mí me gustaría destacar: cuando un proyecto nace con una participación tan amplia y, sobre todo, cuando ese proceso parte incluso de los propios agricultores o de las mismas instituciones más cercanas al ciudadano, yo creo que siempre tiene muchas más posibilidades de prosperar que si esto se plantease de arriba hacia abajo por la Administración.
    Por lo tanto, yo ahí quiero felicitar a todas estas instituciones, a todos estos colectivos, a la hora de posibilitar algo que es necesario y que, por otra parte, va avanzado ya en paralelo, como hemos visto ya en los últimos días con los seguros agrarios.
    Hemos visto que por parte del Gobierno central ha habido muestras de posibilitar que esto se vaya contemplando en toda su amplitud, en todos sus extremos.
    Yo, la verdad, al mismo tiempo que me he mostrado satisfecho, me estaba acordando, a diferencia de las diferencias lógicas de la tecnología que se aplica hoy día, con ordenadores y otros tipos de asistencias, de tiempos pasados, cuando las agencias de extensión agraria se reunían en muchos pueblos de Aragón —se reunían normalmente los jueves— para dar explicaciones a los agricultores, bien de este tema o de otros. Interiormente, me quería situar años atrás, por lo cual también me producía cierta satisfacción. Pero es evidente que no tiene nada que ver esa información que se facilitaba en aquella época con la que hoy se ha trasladado. con lo cual yo me siento, la verdad, satisfecho desde la perspectiva de un agricultor normal, y me siento satisfecho de que, efectivamente, desde las administraciones haya una preocupación constante en el desarrollo, en la implantación, en la investigación de nuevas tecnologías.
    En todo caso, agradecerle la amplia información que nos ha dado, y que sigamos por ese camino, que yo creo que es bueno para el desarrollo de este Aragón del medio rural.
    Gracias.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS ): Gracias, señor Usón.
    Señor Alonso, tiene la palabra como portavoz del Grupo Socialista.

    El señor diputado ALONSO LIZONDO: Gracias, señor presidente.
    Bienvenido, señor director general a la Comisión Agraria. Ha sido como siempre un placer escucharle, destacando, como siempre hace usted, su sensibilidad pedagógica en la exposición.
    Mi grupo quiere reconocer el esfuerzo de integración y de trabajo en común que su departamento ha hecho, en concreto, su Dirección General, poniendo de acuerdo a ayuntamientos de distinta sensibilidad política, de distintos partidos políticos en su gobierno, pero que ante este hecho común del riesgo de tormentas, pues los ha puesto usted de acuerdo, o ha colaborado en que ellos se pusieran de acuerdo.
    Ha involucrado también a la Diputación Provincial de Zaragoza, lo cual es interesante, y a la Diputación Provincial de Huesca, creo que también, por los riesgos que corren, sobre todo en la zona del Cinca y Monzón, y yo creo que pronto también se integrarán en esta mancomunidad que ustedes han propiciado.
    También, nuestro grupo quiere reconocer y aplaudir el avance que ha supuesto la constitución de esta mancomunidad en la lucha antigranizo, el compromiso en la financiación, valorando las distintas variables —valga la redundancia— que hay que tener en cuenta para que todos escotemos en función de los riesgos que corremos, en función de las propiedades, de las superficies catastrales que cada agricultor tiene. Porque, la verdad, hasta ahora esto era un caos.
    Yo recuerdo que en los años 1997, 1998 y 1999, en los presupuestos de la comunidad autónoma, no había ni tan siquiera una triste cantidad, y los ayuntamientos lo sufrimos mucho debido a que las asociaciones antigranizo que funcionaban en las comarcas tenían que buscarse la vida e ir de alcaldía en alcaldía, de despacho en despacho, buscando alguna colaboración económica, pagando los de secano y los de regadío casi lo mismo. Bueno, era un desmadre.
    Esto, gracias a Dios, lo han ponderado, para que quien más arriesga más cotiza y, sobre todo, le han suplementado unas subvenciones públicas, que usted ha reconocido aquí, tanto del Gobierno de Aragón como de la misma Administración central, a través del tema de los seguros. Alabamos, por tanto, este hecho, y aplaudimos que ustedes lo hayan tenido en cuenta.
    Nuestro grupo también reconoce los avances tecnológicos que en la lucha antigranizo han ido aportando. Es justo reconocer el trabajo de todos los técnicos de su departamento y de su Dirección General desde años atrás y que ahora, como usted mismo ha reconocido, sin ánimo de ponerse medallas tontas, sino reconociendo la labor continuada de todos los departamentos, pues se está recogiendo esta gran tecnificación que permiten estos avances tecnológicos que en la lucha antigranizo su departamento puede poner en marcha.
    Como no es lo mismo predicar que dar trigo, pues en los presupuestos del 2001 y del 2002 ya vemos la partida, simbólica, según algunos, e importante, según otros, pero por lo menos representativa para dar servicio a lo que las comarcas demandan para intentar paliar ese riesgo. Esos seis millones de los dos años, yo creo que nos animan a todos los que estamos en este mundillo a colaborar en esta asociación antigranizo, en esta mancomunidad que se ha creado y que seguro tendrá muchas adhesiones a posteriori, porque cada acuerdo plenario de los distintos municipios va a incrementar el número de asociados, con lo cual los gastos fijos puedan ser más llevaderos entre todos, al mismo tiempo que conseguiremos que ante esos riesgos que conlleva la climatología adversa los agricultores se vean, por lo menos, minimizados.
    Nuestro grupo le quiere animar al trabajo que está desarrollando en su departamento, en todos los temas: lo que es transferencia, información y formación, y por qué no decirlo, en esta labor de lucha antigranizo y colaboración con el sector.
    Muchas gracias.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor Alonso.
    Señor director general, tiene la palabra para contestar a las diferentes preguntas formuladas.

    El señor director general de Tecnología Agraria (ALONSO GAJÓN): Yo, de verdad, agradezco la unanimidad que ya se manifestó en aquella proposición no de ley y que hoy, de nuevo, se ha vuelto a manifestar.
    Hacía el señor González una pregunta, yo creo que es la pregunta más… Paso primero a contestarle y después sigo un poquitín con los temas de futuro.
    Se refería el señor González al tema medioambiental. Efectivamente, el tema medioambiental es algo que nos preocupa a todos. Cuando estamos interviniendo en el ciclo atmosférico nos debe de preocupar más, como usted decía, y está todo el debate sobre el cambio climático, un debate no cerrado en el mundo científico, pero que en aplicación del famoso principio de precaución, todos debemos tener en la cabeza, aunque no esté todavía definido.
    La sustancia que se emplea es el yoduro de plata, es decir, quemar propano en cantidades pequeñísimas en medio del monte no creo que sea demasiado problemático. El yoduro de plata está clasificado, según la Directiva del año 1967, con el número quinientos cuarenta y ocho, está clasificado como una sustancia no peligrosa.
    Para que ustedes se hagan una idea, he cogido algún dato con respecto a la ecotoxicidad, medida por una de las normas que hay, la F50, y se ha medido en crustáceos y en protozoos, y hablan de daños de 2,7 miligramos por litro.
    Los únicos que han puesto un límite en las aguas de bebida humana son los americanos, cuyo departamento de salud pública ha establecido un límite de cincuenta microgramos, cincuenta por diez elevado a menos seis.
    Las aguas de lluvia tratadas se miden en nanogramos, en diez elevado a menos nueve. El agua de lluvia tratada que más ha tenido de esto, de las que se tiene conocimiento en Estados Unidos y Europa —estoy hablando de un solo paso—, no llegó a tener un microgramo por litro. Entonces, ya digo que en la norma europea no existe, y en la norma americana, como máximo, hubiera llegado a una cincuentava parte del límite de los establecidos por los americanos.
    En función de los datos que tenemos, parece que no hay motivo alguno para alarmarse. Piensen que en una de las diapositivas aparecía el volumen de agua que había; me parece que yo he calculado que era algo así como doce mil hectómetros cúbicos, no me acuerdo exactamente, porque en esas cifras se pierde uno. Piensen que para haber tratado una tormenta de ese tipo habríamos metido en la nube ciento veinte gramos de yoduro de plata; distribúyalo entre la cifra que aparecía ahí y comprenderá que las cifras que salen son éstas. Es decir, tenemos que hacer los estudios cuando se analizan en unidades de diez elevado a menos nueve. No parece que en estos momentos sea preocupante el tema.
    Luego la ventaja del yoduro de plata es que no se disuelve en agua. Si se han fijado, los que conocen el sistema sabrán que se disuelve en acetona. No es fácil de disolver, con lo cual la contaminación que pensamos habitualmente que es la de los ríos y demás, no la tenemos con facilidad. No hay ningún estudio que haya indicado riesgo de ese tipo.
    La Universidad de León, el día que hicimos la presentación primera a la diputación provincial, se atrevió con su anagrama a decir lo siguiente: ¿son esas concentraciones peligrosas para las personas y el medio ambiente? Leo textualmente, y dice: «No. El contenido en plata del agua de lluvia que cae desde una nube sembrada está muy por debajo de los cincuenta microgramos por litro de los que he hablado», etcétera, etcétera. Ningún efecto significativo para el medio ambiente ha sido verificado alrededor de los programas operativos, incluidos los proyectos que permanecen operativos desde hace cuarenta años.
    Bueno, en principio, parece ser que no tenemos problema.
    Siguiendo con las otras cuestiones que se han dicho, yo creo también, como ustedes han señalado, que es fundamental para garantizar la continuidad del sistema dos cosas: primero, que nos sigamos uniendo todos, es decir, que participen los agricultores. La labor de las asociaciones antigranizo es una labor benemérita que nunca se ha reconocido suficientemente.
    Imagínense ustedes que este año pasado ha habido cerca de ciento y pico personas que estaban con el transistor, oyendo a ver si a las doce o las doce y media, cuando se dice el parte, si tenían que encender o no las estufas. Si oían que sí, dejaban el trabajo que estaban realizando, se iban a la estufa que tenían encomendada y la encendían. Y eso se ha mantenido durante montones de años. Yo, la verdad, se lo digo sinceramente, señorías, les admiro y siempre hablo bien de ellos, porque es una cuestión en la que es muy difícil unir a tanta gente. Como bien decía el señor Alonso: da igual el color político, porque allí había personas de ideologías muy diversas y, en cambio, se han unido.
    Lo que nosotros hemos planteado es que los ayuntamientos, como decían ustedes, también participen, porque son las administraciones más ligadas al territorio, y porque lo pueden hacer con relativa facilidad y porque deben de ser quienes canalicen los debates y la integración en la mancomunidad.
    Yo también pienso que el tema de los seis millones… Todas las cifras son respetables o no, pero yo les digo una cuestión que es también política: es bueno que en un sistema de lucha antigranizo, los agricultores, en este caso, probablemente lo puedan hacer mediante una pequeña elevación de la contribución rústica, con lo cual no tendrán problemas los ayuntamientos para el cobro. Algún ayuntamiento lo está haciendo ya así.
    Estamos hablando de veinte, treinta, cincuenta por hectárea de coste total; si la mancomunidad pone —digamos— el 30%, estamos hablando de quince o veinte pesetas por hectárea. Estamos hablando de cantidades totalmente ridículas, pero ¡ojo!, no es ridículo que un sistema, para mantenerse, tenga una aportación de base de los beneficiarios. Y después, las diferentes administraciones están dando unos siete millones de pesetas: nosotros, seis millones; las diputaciones provinciales aportan también algo, porque, como se ha insinuado aquí, hubo un momento en que una persona decidió que no era favorable, suprimió las ayudas que en aquel momento eran importantes y el sistema de las asociaciones estuvo a punto de perecer hace unos años. Entonces, yo creo que eso no es bueno. Ningún proyecto de estos de futuro debe depender básicamente de una fuente, sino que cuando tiene las fuentes de financiación distribuidas es más seguro.
    Me ha faltado por decir una cuestión que se ha planteado por uno de ustedes y que yo creo que es importante. Ha habido siempre un grupo de técnicos del Departamento de Agricultura en lo que actualmente es el Centro de Protección Vegetal, encargados del tema de plagas, que desde que se inició la experiencia de Gallocanta, han sido los que han estado dando todo el apoyo técnico a las asociaciones, a la lucha antigranizo y los que han estado también aportando cosas a todo este tema. Al igual que los agricultores que encienden las estufas y de los dirigentes de las asociaciones, es otra labor que es muy positiva.
    Para concluir, sencillamente, agradecer al Grupo Popular, de nuevo, que se me haya invitado a comparecer en esta Comisión, y agradecerles a todos ustedes que me hayan escuchado y, sobre todo, agradecer el que en un tema que pensamos que es importante para Aragón y que, como ustedes han dicho, es otro paso, junto con el tema de los seguros agrarios, en que les recuerdo que los aragoneses estamos poniendo ochocientos millones de pesetas todos los años en mantener el sistema con la ayuda de los presupuestos de esta comunidad. Yo creo que es otra de las patas del sistema el intentar evitar los desastres naturales que pueden afectar muy gravemente la renta de los agricultores, que es, en definitiva, por lo que todos estamos trabajando, por mantener esa estabilidad de rentas.
    Muchas gracias, señorías.
    Gracias, presidente.

    El señor presidente (LAPLANA BUETAS): Gracias, señor director general.
    Agotado este punto del orden del día, hacemos un receso de cinco minutos para despedir al director, y continuaremos la sesión dentro de un momento.

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