Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Comparecencias - Otras Comparecencias

Comparecencia de la Coordinadora de asociaciones de madres y padres de alumnos de la Franja de Aragón.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 076 de Serie B (V Legislatura)
Intervinienen: Cruz, Jose Luis - Huguet Canalis, Angel - Bernal Bernal, Chesus - Blasco Nogues, Blanca - Becana Sanahuja, Jose Maria - Calvo Pascual, Marta

El señor presidente (GARCÍA VILLAMAYOR): Continuamos con el orden del día de la Comisión de Educación.

El tercer punto es la comparecencia de la Coordinadora de asociaciones de madres y padres de alumnos de la Franja de Aragón, a petición propia, para informar sobre los aspectos más importantes de la educación en zonas como la suya y sobre los resultados de los estudios realizados por el profesor Huguet expuestos en el libro de divulgación editado.

Agradecemos a los comparecientes la oportunidad que vamos a tener de escucharles.

Tenemos con nosotros a José Luis Cruz, Ángel Huguet y Rosario Giménez.

Señor Cruz, la palabra a partir de este momento, es suya.

Comparecencia de la Coordinadora de asociaciones de madres y padres de alumnos de la Franja de Aragón.

El señor CRUZ: Muchas gracias.

Lo primero, agradecerles que nos hayan aceptado tan pronto la petición de comparecer. En segundo lugar, presentarnos: somos una coordinadora que agrupamos a treinta y dos APA, mayoritariamente públicas, pero también del privado concertado, que agrupa escuelas con alrededor de cuatro mil doscientos niños, de los que el ochenta por ciento estudian catalán por opción de sus familias.

Tenemos dos años de historia como coordinadora, y nacimos cuando se produjeron las transferencias de Educación a la DGA. Nacimos porque temíamos que lo que hasta entonces era un convenio con la DGA, con las transferencias, quedase afectado. Es decir, en principio, nacimos para defender lo poco que teníamos; pero, una vez que nos encontramos y comparamos las situaciones de todo el mundo, empezamos a pensar no sólo en defender lo que teníamos, sino en pedir lo que queríamos.

Otra cosa que descubrimos es que sobre el tema había muy poca información entre la gente. La gente sabía muy poco cuál era su situación y cuáles eran las cosas que convendrían o no, y por eso hemos centrado buena parte de nuestra actividad, aparte de en pedir a la administración, en intentar formar a los padres y a las familias y en difundir la información en los centros escolares.

Pensamos que los dieciséis años de convenio se han de valorar positivamente, desde luego, por un lado -por lo que ahora explicará Ángel Huguet-, en las repercusiones que ha tenido la posibilidad de estudiar catalán sobre el aprendizaje de nuestros hijos e hijas, y, segundo, porque se ha manifestado una voluntad: el convenio era un convenio voluntario; por lo tanto, durante dieciséis años hay un montón de familias que han manifestado la voluntad de que sus hijos aprendan catalán. Hemos pasado de menos de ochocientos, el primer año, a más de cuatro mil doscientos, actualmente.

En este sentido queríamos decir que tenemos claro que la legislación en este tema bascula alrededor de la idea de la voluntariedad, y a nosotros nos parece bien, porque no nos parece bueno obligar a nadie a estudiar; pero sí queremos que la voluntariedad sea respetada en todos los sentidos. Es decir, el que no quiera estudiar no estudia; pero el que quiere estudiar ha de tener derecho a estudiar una asignatura con cara y ojos (es decir, con currículum, con profesorado, con acreditación, en horarios equivalentes) y además ha de ser una opción para todos. No puede ser que pase lo que ha pasado hasta ahora: que si el director del centro, que si el presidente del APA, que si el ayuntamiento, si eran pocos, si eran muchos... Ha de ser una opción durante toda la enseñanza. No puede pasar lo que pasa en Benabarre, que cuando van al instituto a Graus ya no tienen derecho a seguir estudiando catalán, o lo que pasa en algunos pueblos de Teruel cuando van al instituto de Alcañiz, que se les acaba el catalán también. Eso no puede ser.

Tampoco puede ser que los que estudien catalán en los institutos sean los que tengan que estudiar catalán de ocho a nueve o de dos a tres, para no afectar al horario de los que optan por no estudiar catalán. Ni el catalán puede competir, ni puede suponer que los que estudien catalán no tengan posibilidades de elegir optativas importantes. Por lo tanto, estamos de acuerdo en que no se obligue, pero no ha de haber una discriminación negativa para los que optan por estudiar catalán.

En segundo lugar, alrededor de este tema queríamos decir que hay una parte importante de la gente que opta por estudiar catalán, y no sólo como asignatura, sino que quiere que sus hijos, cuando acaben la enseñanza, no sólo conozcan el catalán sino que lo dominen. Eso supone que hay que dar un paso que permita pasar de la asignatura de catalán (en las condiciones adecuadas y siempre en buen ambiente, podríamos decir) a poder estudiar asignaturas en catalán.

Quiero resaltar dos aspectos muy importantes para nosotros. Lo primero es que la comunidad educativa -y toda la comunidad aragonesa, creo yo- tendría que asumir cuál es la situación actual. La situación actual en las escuelas de la Franja es, para buena parte de alumnado, de cambio de lengua obligatoria. Es decir, es voluntario estudiar catalán; pero es obligatorio que, cuando se llegue a la escuela de familias catalanohablantes, la escuela sea en castellano, y ya está. Por lo tanto, es una situación de cambio de lengua. Esa situación se tiene que asumir. Por lo tanto, se ha de formar a los profesores para asumir esa situación. Los padres han de estar formados también para saber qué pasa en esa situación: si han de mantener la lengua materna..., qué han de hacer, porque nadie se lo ha explicado.

El centro escolar tiene que manifestar que valora igualmente las dos lenguas. Esto quiere decir, por ejemplo, que los centros escolares tendrían que estar rotulados en bilingüe, para que se vea que en ese centro hay dos lenguas, no una. Lo mismo con las publicaciones. Todo esto tendría que estar manifestando que valoramos por igual las dos lenguas. Que se estudie en castellano no significa que se le dé más valor a uno que al otro.

Eso es muy importante para nosotros, porque, si no, nos encontramos con que nuestros críos a los tres años llegan a colegios en los que los profesores dan por supuesto que saben castellano, y en muchos casos no es verdad, y se encuentran con la obligación de aprender los contenidos al mismo tiempo que la lengua. Eso les provoca una distorsión que el profesorado no entiende muchas veces, porque no está ubicado en esta dinámica, y con muy buena voluntad puede recomendarles a los padres, por ejemplo, que no hablen catalán, o pueden recomendar a los padres que, como ya tiene dificultades para aprender castellano, no lo apunten a clase de catalán, lo cual es un despropósito. Es una cosa inversa. Y esto pasa porque el profesorado no está puesto en la situación de que está haciendo una inmersión lingüística, un cambio de lengua, para buena parte de la población.

Tenemos que decir, a nivel anecdótico, que, ahora que tenemos en la zona una parte de población emigrada (búlgaros, magrebíes), tenemos la suerte de que en las clases se enseña castellano, cosa que antes no se hacía. Se daba por supuesto que se sabía, y ahora les explican, y entonces tenemos una mejor situación.

Por lo tanto, estamos a favor de que se atiendan todas las diversidades culturales; pero nosotros somos una diversidad cultural probablemente mayoritaria en la zona, y, por lo tanto, habría que tenernos en cuenta.

Un último aspecto que quería comentar, antes de que hable Ángel, es que tenemos mucho interés en que el catalán que se enseñe esté muy enganchado a las hablas locales. Es muy importante para nosotros que se favorezca la identificación de los críos con el catalán que están estudiando. Si no, se produce una situación todavía más perversa, que puede llevar a los críos a pensar que su lengua no se enseña nunca, que van a un colegio en que se enseña el castellano y el catalán, ninguna de las cuales es su lengua. Eso les provoca una situación de conflicto poco agradable, que, como ya estamos acostumbrados, probablemente, no le damos la importancia que tiene; pero yo creo que es grave.

Sólo quiero acabar diciendo que, hace dieciséis años, cuando se empezó a introducir esto, volaron por la zona un montón de fantasmas: había gente que decía que el castellano peligraba; había gente que decía que el catalán acabaría con las hablas locales. Dieciséis años después se ha demostrado que ninguno de estos fantasmas es verdad.

Yo creo que ahora es el momento de dar un paso decidido hacia delante y resolver con gracia una situación y no volverla a parchear.

Y yo ya le dejo a Ángel que os lo explique.

El señor HUGUET CANALIS: Bueno; continuando un poco con el discurso de José Luis, yo le daré otra vertiente, una vertiente un poco más centrada en estudios y en algunas aportaciones; cuando se me comentó la posibilidad de venir, yo consideré que, bueno, podría ser interesante esta aportación de cara a los trabajos que en estos momentos se están desarrollando en las Cortes de Aragón, y especialmente en esta comisión.

En primer lugar, quiero decir que en los últimos quince años, desde que se implantó la enseñanza del catalán, ha habido una progresiva demanda social importante: se ha pasado de poco más de setecientos alumnos a más de tres mil cuatrocientos, a pesar de la caída de la natalidad que ha habido en este período.

Hay que reconocer de todas formas que tenemos datos hoy en día de que este aumento imparable de la demanda en la enseñanza del catalán, a pesar de que hay dos tipos de factores primordiales que están detrás de ello (serían factores de tipo instrumental, del propio uso, de la propia utilidad de la lengua, y también factores relativos a la fidelidad lingüística), en este momento, creemos que son predominantes los primeros, o sea, los de tipo instrumental, los de tipo uso, y tenemos datos consistentes que lo avalan.

En cuanto a los estudios más relacionados con el ámbito curricular y con las implicaciones curriculares de la enseñanza del catalán, simplemente, voy a hacer un repaso muy rápido. El primer estudio del que se dispone aquí es del año ochenta y siete, publicado en el año ochenta y siete; por lo tanto, es anterior. Es un estudio que realizó una profesora, actualmente, de la UNED, en Madrid, María Teresa Aguado, de naturaleza nada dudosa (es de Zaragoza y se ha dedicado a temas de interculturalidad); actualmente, es profesora titular de educación intercultural en la UNED. En este trabajo lo que encontró era que, comparando alumnos bilingües y monolingües de séptimo de EGB en aquel momento, en cuanto a conocimiento de castellano y conocimiento de matemáticas, los bilingües catalanoparlantes eran inferiores tanto en conocimiento de castellano como en conocimiento matemático.

Un posterior trabajo, realizado por Juan Martínez Ferrer, que también fue profesor en la Universidad de Zaragoza, lo que hacía era analizar alumnado de tercero y de quinto de EGB en aquel momento (era el año noventa cuando salió publicado el trabajo), y lo que analizaba en este caso era el rendimiento lectoescritor. También encontró que los bilingües eran inferiores a los monolingües en conocimiento lectoescritor en castellano. Hay que decir que este trabajo abarcó tanto el ámbito de la zona de uso del catalán como el ámbito de uso del aragonés, y que los resultados fueron similares en un caso y en otro.

Estos trabajos, desde la perspectiva actual, tienen un pequeño problema, que es que en ese momento no existía la enseñanza optativa del catalán, y que, por tanto, no se podía valorar la incidencia que esto tenía.

A partir de estas premisas, en el año noventa y cinco, fue cuando hicimos el primer trabajo, en el que ya se contemplaba que la enseñanza del catalán había sido optativa para los alumnos a los que estábamos evaluando. Es decir, desde el inicio de preescolar habían podido tener acceso optativo a la asignatura de lengua catalana.

Hay que decir que este trabajo es un estudio que estuvo financiado por la Dirección General de Investigación Científica y Técnica, dentro de los proyectos I+D, de progreso general del conocimiento, en el año noventa y cinco, y que, bueno, por tanto, ha seguido toda una evaluación y un continuo proceso de seguimiento.

Además de los resultados que ahora mencionaré, así, rápidamente, se han publicado en revistas tan poco dudosas como, por ejemplo, pueden ser el Journal psicolinguistic research, de la Universidad de Nueva York; el International journal of bilingual education and bilingualism, de la Universidad de Gales, o, en España, por ejemplo, en Infancia y aprendizaje, que, sin duda, es la revista más prestigiosa que hay en este ámbito de habla hispana, o en la revista Educación, del Ministerio de Educación, que, como se sabe, tiene una evaluación externa importante, seguida por referees, etcétera, etcétera.

Los resultados que se obtuvieron así, grosso modo, eran que aquellos alumnos que habían seguido durante toda su escolaridad clases de catalán no solamente conseguían un mejor dominio del catalán, evidentemente, que los que no lo seguían, sino que además no veían perjudicado su conocimiento de castellano, es decir, tenían conocimiento de castellano paritario, igual, equivalente a sus coetáneos monolingües.

Además, se veía que había una interdependencia entre el aprendizaje de una lengua y otra. Es decir, una lengua -y eso es muy importante- no se opone al aprendizaje de la otra, o el conocimiento de una lengua no se opone al conocimiento de la otra, sino que se apoyan mutuamente, es decir, quien sabe más catalán sabe más castellano, y a la inversa.

En un estudio posterior, basado en este estudio sobre conocimiento lingüístico, teníamos las bases suficientes para pedir otro proyecto; entonces, este proyecto fue del CIDE, que todo el mundo conocerá, supongo (el CIDE es el Centro de Investigación y Documentación Educativa del Ministerio de Educación), que subvencionó el estudio, y éste se inició en el año noventa y ocho y se ha entregado el trabajo recientemente, a finales del 2000. En éste se analizaba la incidencia en el rendimiento escolar, concretamente, en el aprendizaje matemático, y se obtenían los mismos resultados. Es decir, aquellos que habían asistido o formalizado su conocimiento de catalán, paralelamente, tenían un mayor conocimiento de castellano; lo cual incidía en un mejor conocimiento matemático, porque, en definitiva, el castellano era la lengua mediadora del aprendizaje de las matemáticas.

Hay que decir que estos datos son datos absolutamente esperables, y que se han visto reafirmados en multitud de estudios que se han venido realizando desde los años sesenta en todo el mundo, y, por tanto, no son ninguna cosa excepcional dentro de las expectativas o de los marcos teóricos en que hoy en día se mueve el bilingüismo y la educación bilingüe.

Con estos datos, yo me permitiría orientar hacia una mayor sensibilidad lingüística, en el sentido de que no hay lenguas mejores que otras; una mayor sensibilidad social, en el sentido de que se debería -pienso- optar por actuaciones más acordes con la realidad social, sociolingüística y cultural de Aragón, y, en todo caso, sí que es importante que cualquier actuación que se haga en esta línea debe evitar en cualquier caso cualquier fractura de tipo social.

Simplemente eso.

El señor presidente (GARCÍA VILLAMAYOR): Muchas gracias.

¿Alguno de los otros comparecientes quiere hacer uso de la palabra?

Entonces, pasamos a los portavoces.

Señor Bernal, por Chunta Aragonesista, tiene la palabra.

El señor diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor presidente.

Bien venidos, señores representantes de la Coordinadora de asociaciones de madres y padres y alumnos de la Franja de Aragón, y bien venido, de nuevo, señor Huguet, a esta casa. Bien venidos todos a esta casa, que es una casa en la que la diversidad cultural, la pluralidad lingüística todavía no se abre camino como debería, pero, bueno, algo se va avanzando, si miramos hacia atrás.

Decían ustedes que, si miramos hacia atrás, hace dieciséis años, cuando comenzó (de aquellas formas y con aquellas premoniciones casi casi de fin del mundo) la enseñanza con aquel primer convenio, a partir del año ochenta y cinco, entre el Gobierno de Aragón y el Ministerio de Educación...; si echamos marcha atrás y vemos cómo estaba entonces la situación y cómo está ahora, yo creo que concluiremos en que, desde luego, no está la situación como nos gustaría, pero algo se va avanzando.

Y, al mismo tiempo, algo se va avanzando no sólo desde un punto de vista social, que es lo más importante, y el calado que poco a poco se va produciendo en este sentido, sino que hay que reconocer que, aunque las cosas no van a la velocidad que deberían, también estamos en un proceso -yo creo- imposible de parar ya.

Lo digo porque, como el señor Huguet Canalis sabe, hace cuatro años y medio, nos encontrábamos hablando de estas mismas cosas cuando él compareció en la Comisión de política lingüística. Yo creo que aquel trabajo que se hizo en la Comisión de política lingüística fue un hito muy importante: un hito importantísimo en cuanto a capacidad de llegar a acuerdos, en cuanto a comprensión, en cuanto a brindar todos los canales de exposición de la opinión a todos los sectores implicados y con la opinión de todos los grupos parlamentarios. Yo creo que la actitud que hubo en el año ochenta y cuatro y la que hubo en el noventa y siete (trece años después) ya no eran la misma, por parte de los grupos parlamentarios de las Cortes de Aragón. Quiero recordar que aquel dictamen se aprobó con ningún voto en contra.

Pero es que, aparte de aquel dictamen, luego yo creo que ha habido un hito que me parece importantísimo, y es la aprobación por estas Cortes, por unanimidad (ahí sí que se votó por unanimidad), de la Ley de patrimonio cultural aragonés. Y en esa Ley de patrimonio cultural aragonés (que no me cansaré de repetir que creo que es una ley para enseñar en cualquier sitio) no se adoptaba una visión del patrimonio quietista, una actitud conservadora frente al patrimonio, sino una actitud para sacar del patrimonio determinadas consecuencias y determinadas rentabilidades.

Y, en lo que se refiere al patrimonio lingüístico, es muy significativo que esa ley no sólo dice que habrá que meter en vitrinas nuestras lenguas, sino que dice y recuerda que una ley deberá regular la enseñanza de esas lenguas, y que deberá, al mismo tiempo, velar por el respeto y la ordenación de los derechos de las comunidades lingüísticas, y, al mismo tiempo, deberá promover la normalización -aprovecho, una vez más, para recordarlo: no sólo la codificación sino, además, la normalización- de nuestras lenguas. Y esto ya no es sólo un dictamen de una comisión parlamentaria. Eso es una ley: ley publicada en el Boletín Oficial de Aragón; ley que -aprovecho para recordarlo, porque, por ejemplo, últimamente se están diciendo cosas muy diversas- no fue objeto de ningún recurso de inconstitucionalidad, ni ningún gobierno español, ni nada que se le parezca, presentó ningún recurso de inconstitucionalidad, porque se están diciendo cosas en las últimas semanas muy curiosas y muy graciosas. Pero a mí me gusta guardar las intervenciones que todos los grupos parlamentarios y las gentes que comparecen en esta cámara, respecto a este asunto, hacen.

Y, señor Huguet, en realidad, como decíamos ayer, como decía Fray Luis de León, y como decía usted y como decíamos los que estamos aquí, estamos en las mismas cinco años después, sólo que hemos avanzado en ese sentido.

Yo creo que las reivindicaciones que hoy ustedes aquí están planteando (no sé si reivindicaciones o reflexiones en voz alta) son plenamente suscritas por Chunta Aragonesista, en cada uno de los aspectos que ustedes han dicho. También -me interesa resaltarlo-, también, en lo que hace referencia al respeto a las variantes locales, en los términos en los que ustedes lo han expresado; respeto a las variantes locales, como bien dice el dictamen de política lingüística, como bien dice la Ley de patrimonio cultural, son, forman parte de unos sistemas lingüísticos superiores, y en Aragón son dos: el catalán y el aragonés (minoritarios), aparte del castellano. Porque es que todavía no he oído a nadie -y me parece que también habría que tenerlo en cuenta- en estas Cortes decir que también hay que respetar las modalidades locales del castellano, que parece que el castellano no tiene modalidades locales. Todas las lenguas, incluido el ruso, el inglés, el chino, el japonés, el sueco, todas, tienen modalidades locales, todas. No es que unas tengan modalidades locales, y a las otras el Espíritu Santo se les apareció y las hizo directamente por infusión, por fisión o por fusión; no. Me parece importante lo que se ha indicado.

Hay un reto psicopedagógico de conectar la codificación y la norma común con esa obsesión, que me parece sana, de que la lengua familiar, la lengua más cercana y la variedad local tengan la conexión, y sea perfectamente comprensible, precisamente, una visión de la lengua en su totalidad, en su globalidad, y formando parte de esa norma común.

Desde ese punto de vista, sepan que seguimos en la lucha, que hay veces que cuesta mucho mover algunas piedras; pero que, si en algunos momentos hemos tenido complejo de Sísifo, yo creo que poco a poco Sísifo va triunfando sobre la piedra. Y, en estos momentos, como ustedes saben, está delante de la mesa (no de la mesa parlamentaria, porque no tiene que estar en la mesa parlamentaria todavía), en la mesa pública, social, un anteproyecto de ley que tiene aspectos que yo creo que son positivos, que tiene sus aspectos de respeto a lo planteado en el dictamen de política lingüística y a lo planteado en la Ley de patrimonio cultural, que tiene otros aspectos más opinables; así, estamos en un momento en el que yo, desde luego, invito a la coordinadora de asociaciones a que hagan sus alegaciones a ese anteproyecto, que digan lo que están diciendo aquí, además, por escrito al Gobierno de Aragón.

Vamos a tocar madera, porque se nos viene adelantando ya desde el año noventa y nueve por parte del gobierno que íbamos a tener el proyecto de ley de lenguas enseguida, y todavía no lo tenemos. Es un anteproyecto lo que se está ahora presentando a la exposición pública, en un gesto, desde luego, de apertura y de búsqueda de participación que me parece encomiable. Que, por cierto sería, deseable que se hiciera absolutamente con todos los proyectos de ley: abrir esta puerta a la participación de la ciudadanía y de los colectivos. Parece que sólo se hace esta exposición pública con algunos proyectos de ley; con otros, no. Pero de eso hablaremos, cuando llegue el momento, en estas Cortes.

A ustedes les animo a que sigan en la misma línea de madurez, de sensatez y de firmeza que vienen manteniendo, y les felicito por el hecho de que se hayan agrupado, que se hayan coordinado y que hayan montado esta coordinadora.

Estoy seguro de que, dentro de un año, por estas fechas, tendremos ya aprobada -espero- y publicada en el Boletín Oficial una ley, espero. Y espero, además, que sea lo suficientemente abierta, moderna, madura, que no sea una ley ñoña, y que sea una ley que de verdad abra un nuevo camino definitivamente para que se pueda gestionar, fundamentalmente, porque la enseñanza va a ser el punto social clave, que es por lo que ustedes están aquí.

Desde luego, contaremos con ustedes. Desde nuestro grupo parlamentario, ya les adelanto que en el momento en que este todavía nonato proyecto, sino anteproyecto de ley, sea verdaderamente proyecto, esté publicado en el boletín de las Cortes y llegue a esta cámara, nos gustará conocer su opinión al respecto, nos gustará conocer las alegaciones que ustedes probablemente hayan presentado a lo largo de estos dos meses de exposición pública que acaban de comenzar, y ya les vaticino, con total seguridad, que estaremos en la misma línea.

Muchas gracias.

El señor presidente (GARCÍA VILLAMAYOR): Gracias, señor Bernal.

Señora Blasco, tiene la palabra.

La señora diputada BLASCO NOGUÉS: Gracias, presidente.

Queremos agradecerles la visita y la comparecencia que nos hacen hoy los padres y las madres de los alumnos de la Franja de Aragón, y queremos agradecerles también la documentación y este librito que nos han dado, porque creo que esta documentación que nos suelen facilitar los colectivos que vienen siempre nos ayuda en muchos momentos, porque nos facilitan la información real y veraz sobre lo que están viviendo, en este caso, los hablantes del catalán y de sus modalidades lingüísticas de la zona de la Franja.

Quisiéramos felicitarles también porque, desde una visión nacionalista como es la del Partido Aragonés, creemos que defender estos derechos que ustedes vienen aquí a defender (la lengua materna) es importantísimo, puesto que ustedes vienen aquí a defender algo propio; pero también algo propio de Aragón, puesto que, en cuanto a la identidad aragonesa, desde nuestro punto de vista, siempre hemos dicho que Aragón es una realidad trilingüe, y creemos que es importante que los colectivos estén sensibilizados sobre que tienen ese derecho, y también esa obligación, de defender por todos precisamente la característica tan singular, en este caso, en la zona oriental de Aragón, como es el catalán.

Todos conocemos también la zona afectada: no solamente es Fraga, de donde vienen ustedes; es Ribagorza, La Litera, el Bajo Cinca, el Bajo Aragón no sólo de Zaragoza sino también de Teruel. Es decir, alrededor -creo que son- de setenta mil habitantes afectados, en este caso, por esa realidad bilingüe, que, por otra parte, y personalmente, debo decir, porque casi siempre lo suelo decir, me da una envidia terrible.

Pero también debo decir que los derechos que ustedes tienen y que vienen también aquí a exponernos no sólo se recogen en la Constitución del setenta y ocho, sino que también se recogen, como aquí han dicho, en una normativa importantísima -por lo menos para el PAR, y yo creo que para todo Aragón-, como es el Estatuto de Autonomía. El artículo 7, tras esta última modificación, habla de «lenguas y modalidades lingüísticas», que creo que eso es muy importante. También la Ley de patrimonio, que claramente habla de aragonés y catalán. Y, por supuesto, también quiero resaltar este último proyecto de ley de lenguas, que voy a dejar para el último momento.

Porque creo que ustedes han tocado alguna realidad que era, es y seguirá siendo importante, como es el derecho que tienen todos los estudiantes, los niños y los jóvenes a hablar su lengua materna, en una realidad tan común, tan normal y tan diaria como es la escuela, que, gracias y a través del convenio que se firmó en el ochenta y cinco, fue un gran paso; el convenio firmado en aquel momento por el ministerio y por el Departamento de Cultura y Educación facilitaba esa serie de profesores que daban esas clases, esas materias de lengua catalana.

También hay que decir que creo que siempre ha existido esa sensibilidad en cualquier gobierno, puesto que ese convenio se ha mantenido, estando el gobierno que fuera, debo decir que siempre se ha mantenido el convenio, y siempre se ha buscado que el profesorado fuera gente de la zona, precisamente, para que pudieran mantener esas características, esas modalidades lingüísticas; que ustedes han comentado que tienen en común la lengua catalana, pero, realmente, cada localidad tiene y debe de cuidar también sus peculiaridades.

La verdad es que nosotros creemos que llevar el catalán, en este caso, y las modalidades lingüísticas de estas lenguas, a la escuela es fundamental: es un derecho y una obligación que tiene cualquier administración.

Hasta ahora, realmente, ha sido voluntario, y debo decir que el anteproyecto de ley de lenguas es para nosotros un gran proyecto porque es un primer paso. Lo que no significa que sea el mejor. Aquí habrá que mejorarlo entre todos y llegar hasta la posible ley para que pueda ser real y podamos estar en su mayoría todos de acuerdo.

La verdad es que el tema de la lengua siempre ha sido muy sensible para la población afectada sobre todo, o para la que es hablante de estas lenguas. Por ello, precisamente, creemos que Educación debe ser sensible, y creo que es sensible, y también les invito a presentar alegaciones para mejorar la ley de lenguas, puesto que pienso que entre todos podremos mejorarla.

El carácter de voluntariedad -quiero resaltarlo- no solamente existe en la ley, sino que lo que queremos realmente es que los ayuntamientos puedan optar, que sean las instituciones las que puedan optar no solamente al tema de la cooficialidad, sino, también, que ellas mismas expongan qué cooficialidad quieren; es decir, no qué nivel de cooficialidad, sino qué lengua quieren, y, también, si quieren incluso su modalidad lingüística.

Es decir, es una ley muy abierta, y vuelvo a repetir que el Partido Aragonés creemos que es un primer paso importante y que seguirá avanzando conforme la propia sociedad vea, como pasó en el ochenta y cinco, que realmente no va a haber un estruendo y se va a romper aquí la historia de Aragón y se va a romper la historia; no. Creemos que va a ser un gran paso y que entre todos lo vamos a conseguir.

Nosotros creemos -y ustedes también lo han dicho- que existen algunas carencias que realmente hay que ir subsanando. No solamente necesitamos estos profesores formados en la universidad de Aragón a través de las modalidades lingüísticas y de las propias lenguas que tiene Aragón, sino los recursos técnicos; ya han mencionado que se realicen publicaciones, generalmente, basadas en esos premios que también conceden las administraciones o las instituciones. Creemos que es importante hacer publicaciones. Creemos que son muy importante esas escuelas de verano que surgieron hace unos años en el Gobierno de Aragón, precisamente, para reunir a estos formadores, educadores del catalán, en este caso. Creemos que son importantes estas conclusiones, porque ellos mismos, como profesionales, nos irán dando también las directrices en las cuales la administración deberá moverse, para facilitar y hacer real el derecho que tienen los hablantes de la zona oriental.

Nosotros ya terminamos dando las gracias, agradeciendo la información que nos han dado, animando a que sigan impulsando esa sensibilidad social que debemos tener todos hacia los hablantes de las diferentes lenguas de Aragón, y desde el Partido Aragonés vuelvo a resaltar el apoyo a toda la exposición que han realizado los comparecientes.

Nada más, y gracias.

El señor vicepresidente (CONTÍN PELLICER): Muchas gracias, señora Blasco.

Tiene la palabra don José María Becana, por el Partido Socialista.

Aprovechamos la oportunidad para felicitarle por su reciente elección como secretario provincial del PSOE de Huesca.

El señor diputado BECANA SANAHUJA: Gracias, señor presidente. Gracias por su felicitación y gracias por concederme el uso de la palabra.

Bien venidos en nombre también de Grupo Parlamentario Socialista; bien venidos a la Comisión de Educación, y reciba, en primer lugar, nuestro reconocimiento la asociación, la Coordinadora de asociaciones de padres y madres de alumnos, por el trabajo y por la implicación en la educación, o por esa presencia, que no solamente es en relación con el tema de la lengua catalana (aunque ése haya sido el núcleo en torno al cual han constituido la coordinadora), sino por un trabajo, una presencia activa en la comunidad escolar que redunda siempre en beneficio de todos.

Nuestro reconocimiento también a los trabajos del profesor Ángel Huguet, que de una forma constante no solamente va haciendo un seguimiento de la realidad de la enseñanza de la lengua en la escuela, sino que va haciendo aportaciones nuevas que abren caminos y que consideramos que son interesantísimas.

Han llegado en un momento oportuno porque, como ya se ha comentado, estamos en estos momentos con un anteproyecto de ley de lenguas aprobado y sometido a información pública por el plazo de dos meses.

Puede ponerse en cuestión el hecho de que se haya sometido a información pública un anteproyecto de ley; pero creo que se ha dicho bien que el tema de la política lingüística es un tema que tiene una sensibilidad especial en la ciudadanía, y nuestro grupo recuerda de forma muy positiva la dinámica con la que estas Cortes asumieron, acometieron -mejor dicho- el estudio sobre el dictamen que se nos encargó sobre política lingüística.

Esa Comisión especial de estudio abrió las puertas a todas aquellas personas que tenían algo que decir en materia lingüística. La abrió a científicos, la abrió a asociaciones culturales, la abrió a los municipios... Yo creo que ese trabajo de oír, de escuchar, de recibir la información, para luego sistematizarla, analizarla y propiciar el acuerdo que se alcanzó, esa dinámica precisamente de trabajo fue la que ayudó a alcanzar un alto grado de acuerdo, del que ahora precisamente todos los grupos parlamentarios nos sentimos bastante orgullosos.

Ése es el camino que deberíamos seguir en la tramitación de un proyecto de ley tan importante como es el proyecto de ley de lenguas de Aragón, y, en este sentido, nuestro grupo les anima a que participen en este proceso de estudio y alegaciones, y a que lo hagan -y eso es de agradecer- con el rigor con el que están haciendo los estudios en la escuela, con el rigor con el que están haciendo los análisis y con el rigor con el que están haciendo las propuestas.

Evidentemente, el Gobierno de Aragón, las Cortes de Aragón, deben escuchar todas las opiniones, deben valorar todas las opiniones; pero también, evidentemente, deben tener en cuenta que no todas las opiniones tienen el mismo rigor, y, en este sentido, a veces, caemos en el error de sentirnos todos con el derecho a hablar de política lingüística, independientemente de cuál sea nuestra formación, independientemente de cuál sea nuestra preparación, independientemente de cuál sea el trabajo previo que hayamos realizado para expresar nuestra opinión. En el caso que nos ocupa, en el caso de hoy, estamos escuchando las aportaciones de un profesor universitario que lleva estudiando este tema desde hace muchos años, que lo está haciendo con sistemáticas absolutamente aceptadas en el campo científico y que lo está haciendo con una continuidad que permite hacer la valoración de las diferentes situaciones que se han ido produciendo desde antes de que se iniciara el proceso de la enseñanza hasta el momento actual. Hay que seguir trabajando con el mismo rigor.

Estamos haciendo todos referencia al convenio con el MEC que permitió introducir de forma voluntaria, de forma optativa, en las clases, la enseñanza de la lengua catalana y, posteriormente, la enseñanza de la lengua aragonesa. Yo creo que ese convenio, a estas alturas, ya debería ser un elemento histórico valorado positivamente, porque nos ha ayudado a recorrer un camino; pero como objetivo ya es un objetivo insuficiente.

Debemos marcarnos en esta nueva ley -y lo hicieron ya las Cortes cuando aprobaron el dictamen: lo apunta ya el anteproyecto de ley- nuevos objetivos para que los alumnos que lo deseen, que tienen una lengua propia diferente de la castellana, al menos, finalicen la educación obligatoria habiendo adquirido un alto nivel en las habilidades, en las tres habilidades básicas de su lengua propia, es decir, sabiéndola leer, sabiéndola escribir y sabiéndola hablar correctamente. Y este objetivo lo hemos de ir haciendo con medidas. Algunas de ellas ya se han adoptado de forma paliativa en estos dos años de gobierno de coalición Partido Aragonés-Partido Socialista, dotando de profesorado a los centros, de las plantillas de profesorado necesarias, siendo los centros los que tengan en plantilla a esos profesores, y no las asociaciones de padres ni los ayuntamientos, trabajando el diseño curricular de la asignatura, promocionando o poniendo en marcha un programa de actividades culturales en la escuela y de producción de materiales propios, y creando un órgano administrativo dentro del Departamento de Educación que realice y coordine todo ese trabajo.

Hemos avanzado, pero hay que avanzar más, y ahí es donde nosotros hacemos una valoración positiva de su comparecencia, y nos gustaría que este nuevo objetivo de tener todavía más en cuenta el entorno bilingüe, cuando se está planificando la educación en Aragón, la expliciten todavía un poquito más. Es decir, han estado hablando de cómo se acoge a los niños en la escuela, en la educación infantil, cuando llegan a la escuela sin conocer el castellano. Han estado hablando de la autoestima, de la valoración de la lengua propia que se hace en el centro escolar. Entendemos que la educación bilingüe, como dicen, en sí misma no es una cosa ni buena ni mala; pero que, si se hace mal, tiene malas consecuencias, y, en este sentido, pensamos que deben adoptarse una serie de medidas para que los niños aragoneses que tienen una lengua propia, familiar, diferente del castellano, tengan al final los mismos derechos reconocidos y las mismas oportunidades que los niños que solamente tienen como lengua familiar el castellano.

Las dos lenguas deben tener la misma igualdad en la escuela. Las familias deben valorar el fenómeno de tener una lengua propia como un fenómeno positivo, no como un fenómeno negativo; deben ser conscientes de que deben valorar equitativamente las dos lenguas, y también el entorno social, el reconocimiento social. Es decir, a veces abrimos debates lingüísticos por estrategias poco explicables, pero no sabemos el daño que estamos haciendo cuando en una determinada sociedad abrimos este debate, y lo abrimos sobre todo dirigiendo la valoración peyorativa hacia la lengua o hacia el habla local, cuando decimos que lo que se habla es un «chapurriao» o que lo que se habla es una cosa muy localista, de la que es imposible hacer una producción cultural, de la que es imposible que nazcan grandes literatos, de la que es imposible que nazcan artistas. Es decir, cuando hacemos esa valoración peyorativa, estamos haciendo un flaco favor a los ciudadanos.

Me gustaría que siguieran reflexionando en el papel que tiene la autoestima de los hablantes en la educación y en el rendimiento escolar, porque, de los estudios que conocemos, parece ser que, a mayor autoestima, a mayor equidad, el aprendizaje que se hace, en base a una capacidad básica común que tenemos todos para el aprendizaje de las lenguas, beneficia por igual a las dos lenguas. Es decir, si las cosas se hacen bien en la escuela, enseñando la lengua propia y enseñando alguna asignatura en lengua propia, no solamente estamos creando habilidades en el alumno para la lengua propia, sino que lo estamos haciendo también para el castellano y, como nos han dicho muy claramente, para otras áreas del conocimiento como son las matemáticas.

En este sentido, insistimos en el agradecimiento por las aportaciones que nos han hecho aquí y por las aportaciones que vienen recogidas en estos estudios que nos han entregado, y les invitamos a participar positivamente, con rigor, en el debate que se acaba de abrir con motivo de la aprobación del anteproyecto de ley de lenguas.

Muchas gracias, señor presidente.

El señor presidente (GARCÍA VILLAMAYOR): Gracias, señor Becana.

Señora Calvo, tiene la palabra.

La señora diputada CALVO PASCUAL: Gracias, señor presidente.

Yo también quiero, en nombre del Grupo Parlamentario Popular, dar la bienvenida a los comparecientes y agradecerles la información y las reflexiones que han hecho en voz alta en esta comisión, porque entendemos que es una comparecencia que se produce en un momento muy oportuno desde dos puntos de vista, y no voy a insistir mucho en ellos, porque se han mencionado ya por parte de otros portavoces.

Se acaba de presentar recientemente un anteproyecto de ley de lenguas que debe regular la enseñanza de las lenguas y modalidades propias de Aragón y, por otra parte, estamos en un momento importante desde el punto de vista de que el Gobierno de Aragón tiene la posibilidad de elaborar y desarrollar un currículum propio para los alumnos de nuestra comunidad autónoma. Por tanto, todas las aportaciones que vengan en este sentido y que puedan contribuir a la configuración de ese modelo, lógicamente, son bien venidas. Como agradecimos también, en su momento, en la Comisión especial de política lingüística, las aportaciones que hizo el profesor Huguet y que fueron muy prácticas para el trabajo de esa comisión.

Y queremos agradecerles desde el Grupo Parlamentario Popular la labor informativa que están realizando porque entendemos -como ya se ha dicho también- que la cuestión lingüística suscita una sensibilidad especial entre los hablantes de más de una lengua y en el conjunto de la sociedad aragonesa, y, por tanto, entendemos que una labor informativa correcta, ya no sólo a la comunidad educativa sino, por extensión, a toda la sociedad, es esencial para evitar posibles controversias que no deberían surgir en esta cuestión.

Saben que nosotros mantuvimos y mantenemos una especial preocupación por las variantes locales. Eso en parte motivó el hecho de que el Grupo Parlamentario Popular presentase un voto particular a una parte del dictamen que se elaboró en esa comisión especial, un voto particular que -tengo que decirles- no fue fundamentalmente propiciado por el tratamiento que se le dio a la enseñanza del catalán, que es lo que hoy nos ocupa. El voto particular no estuvo motivado fundamentalmente por el tratamiento hacia el catalán, sino por el tratamiento hacia lo que nosotros entrecomillamos como «aragonés».

Dicho esto, brevemente, quiero plantearles también cuál es nuestra postura, y, en ese sentido, y en el propio voto particular, reconocimos y manifestamos nuestro deseo de garantizar el derecho a la enseñanza del catalán en horario lectivo y basándonos, lógicamente, como no puede ser de otra manera, en los principios de voluntariedad y de respeto a los hablantes.

Como les decía, hemos mantenido y mantenemos una preocupación esencial por las variantes locales, y, desde ese punto de vista, entendemos que debemos llegar a un planteamiento que favorezca el bilingüismo y que favorezca el aprendizaje y el uso del catalán en las cuatro habilidades básicas; pero también somos partidarios -y tengo que decírselo- de no copiar en el desarrollo del currículum aragonés modelos de enseñanza que procedan de otras comunidades autónomas en las que, probablemente, exista una realidad diferente a la nuestra.

Nosotros entendemos que debería tenerse muy en cuenta que el catalán que se utiliza en la comunidad autónoma es el catalán occidental, que tiene unas características propias, y, por eso, desearíamos que el modelo que se configurase fuese un modelo propio para la realidad sociocultural de nuestra comunidad autónoma, y, como les decía, no un modelo copiado de otra comunidad autónoma.

Entendemos también, por otra parte, que la enseñanza del catalán debe acercarse a las aulas desde la variante local, porque es la verdadera lengua materna que utiliza el alumno en su ámbito familiar, para después ir acercándose al catalán estándar.

Y, por último, entendemos también que se debe cuidar esencialmente la selección del profesorado que imparta esas clases. Entendemos que tiene que ser un profesorado de la zona, a pesar de que eso suponga dificultades en lo que son tramitaciones administrativas, como concurso de traslados, etcétera; pero deben habilitarse medidas para que el profesorado sea profesorado de la zona, que conozca y hable la variedad local, porque conocemos experiencias -y representantes de padres nos lo han trasladado también- de localidades en las que, al menos no hace mucho tiempo, se estaba enseñando única y exclusivamente el catalán estándar, y, en ese sentido, si no se tiene un cuidado especial hacia las variantes locales, nosotros entendemos que corremos el riesgo de perder vocabularios y formas de las variantes locales que son el verdadero patrimonio cultural de nuestra comunidad autónoma.

Y, en esa línea, y esperando tener la oportunidad de introducir nuestras propuestas en ese proyecto de ley cuando realmente sea un proyecto de ley, y, por otra parte, la posibilidad de hacer aportaciones a la construcción de ese currículum propio de nuestra comunidad autónoma, únicamente, nos queda agradecer esas reflexiones que han hecho en voz alta en esta comisión y las aportaciones que nos han traído.

Gracias, señor presidente.

El señor presidente (GARCÍA VILLAMAYOR): Gracias, señora Calvo.

Por parte de los comparecientes, señor Cruz, tiene la palabra para contestar a las cuestiones que se han planteado.

El señor CRUZ: Sólo algunos comentarios, yo creo.

Primero, seguro que presentaremos alegaciones porque nos interesa mucho.

Por otro lado, quería aclarar alguna cosa de nuestra representación. Somos una coordinadora de treinta y dos APA desde Arén hasta Valderrobres, es decir, incluimos APA que hace quince años que tienen catalán y APA que todavía no tienen catalán en el colegio. Por lo tanto, lo que yo estoy planteando no es lo que plantean las APA que tienen catalán hace mucho tiempo, sino que es un consenso de las que no tienen catalán también.

Segunda cosa. Yo creo que es cierto que estamos haciendo una labor informativa importante, pero es una labor informativa para la que vamos a necesitar mucho apoyo. Es decir, yo creo que está bien que se nos diga que continuemos informando y formando a la gente, pero para eso vamos a necesitar apoyo. Por ejemplo, este librito no vamos a poder repartirlo en todas las familias porque no tenemos dinero para hacerlo. Lo podemos hacer con unos cuantos. Entonces, vamos a tener que seleccionar a quién informamos y a quién no por una limitación presupuestaria bastante triste.

Segundo. Otra cosa que quería comentar es que nosotros somos expresamente una coordinadora, y no somos una federación, aunque eso nos supone limitaciones a la hora de pedir subvenciones o de pedir apoyos, porque no hemos tenido ningún interés (por ejemplo, las APA que estamos en la pública, que somos mayoría) en romper con la Fapar. Tenemos muy buena relación con la Fapar. En la Fapar nos escuchan muy atentamente, nos vemos muy a menudo y comentamos; además, hemos tenido un especial interés en que nuestras peticiones estén incluidas dentro de lo que la Fapar pide, y en entender nosotros lo que ellos dicen. Por lo tanto, por eso no hemos intentado hacer una federación, por ejemplo, que sí que hubiésemos podido optar por ello.

Tercera otra cosa que me gustaría decir. Yo creo que lo que se plantea sobre la autoestima es importantísimo. Es importantísimo, y tiene que ver con el tema de las variantes. Es verdad que hay que intentar que la gente, que las variantes, que en el colegio, que los hablantes... La gente ha de saber que lo que hablan en su casa forma parte de una lengua que se habla en muchos sitios, y que está en las universidades y que se puede hablar por la televisión, y no llevarlos a la confusión que padecen nuestros hijos, que, cuando oyen TV3, dicen: «¿Esto qué idioma es?». Y cuando oyen Canal 9 dicen: «Y ¿esto qué idioma es?». Esta confusión gratis no tiene ninguna utilidad, no sirve más que para liarla y para dificultar su aprendizaje; hay que atajarla desde allí y desde aquí.

Yo creo que, por ejemplo, la consejería de Educación edita publicaciones que estaría bien que tuviesen una editorial trilingüe para que todo el mundo entienda que no estamos en otro sitio y que no puedan decir aquello que se dice mucho allí de donde yo vengo: que no mos volem, que no nos quieren en Zaragoza. O sea, que eso no se pueda decir y que Aragón siempre dé la imagen de esa diversidad cultural, que no es que nosotros queramos ser diversos; es que es así. Por lo tanto, desde todos los sitios de Aragón se ha de percibir esa diversidad como una cosa positiva y buena.

Otra cosa que quería comentar. Estamos hablando de un derecho individual de los niños y las niñas, y hay dos cosas que vale la pena tener en cuenta. Yo creo que no esperaremos a que los niños y niñas de Valderrobres tengan que esperar dieciséis años, como han tenido que esperar los de Fraga o los de Benabarre, para incorporarse a situaciones aceptables. O sea, que esto tiene unos tiempos razonables que sería bueno no agotar, porque esto ha durado dieciséis años, que ha sido bastante, y estamos sin currículum, sin profesores en plantilla, lo estamos haciendo en horario extraescolar en los institutos, compitiendo con asignaturas importantes, y han de optar entre catalán y otros idiomas. Los que hacen catalán tienen que ir a las ocho y salir a las tres, y los otros, no. Si son de pueblos pierden el transporte escolar y entonces no pueden hacer catalán. O sea, que no estamos en una situación muy idílica. Hemos adelantado en alguna cosa, pero estamos bastante regularcito, para decirlo en tranquilo.

Es un derecho individual. Quiero decir que no pueden depender todas estas cosas de que, ahora, yo, que vivo en Fraga, decida trasladarme a Valderrobres. Entonces, mis hijos ya no estudiarán catalán. No puede ser. Entonces, es un derecho de los niños; no es un derecho del director del colegio ni del ayuntamiento del pueblo. Vamos a ser claros.

Y un último aspecto que quería comentar es que le damos mucha importancia a que nuestra situación es diversa en sí también. O sea, no sólo somos una diversidad dentro de Aragón, sino que no es lo mismo lo que necesita la gente de Benabarre, que hace dieciséis años que estudian catalán, o lo que necesitan los de Valderrobres. Por tanto, habrá que prever fórmulas que permitan que los de Benabarre no tengan que esperar a los de Valderrobres para poder hacer asignaturas en catalán. Porque nosotros tenemos un problema. Yo puedo ser de un APA mientras tenga los hijos en el colegio, pero los niños crecen. Entonces, no puedo esperar dieciséis años más a que esto sea así. Por lo tanto, la gente de la zona del norte tiene la sensación de que ya lleva mucho tiempo esperando y que, por lo tanto, estaría bien que aceleráramos un poquito los ritmos, que son un poco lentos.

Yo también quiero agradecer que nos hayan escuchado.

El señor HUGUET CANALIS: Yo, en primer lugar, quiero agradecer a todos que todavía se acuerden de mi última comparecencia aquí. Parece que todo el mundo, por lo que dicen, tiene un buen recuerdo de aquel momento. Yo también lo tengo.

Intentaré, así, brevemente, comentar algunas de las cosas que cada uno de los portavoces han ido diciendo.

En cuanto al señor Bernal, no he creído entender ninguna pregunta en concreto. Había, en general, un acuerdo. Por tanto, gracias de nuevo.

En cuanto a la señora Blasco, simplemente, un comentario. Me ha parecido entender que ha mencionado los ayuntamientos, que los ayuntamientos legislarían, o algo así, ¿no? O que marcarían o definirían la modalidad, el estado de la cooficialidad y cuál sería la variante local, o algo así. Es que desconozco el anteproyecto. En todo caso, simplemente, como reflexión, consideren que, en el caso de que se opte por que los ayuntamientos definan cuál sea esa variante local, a mí se me ocurre, por ejemplo, si habrá un currículo diferente para cada uno. Y también un tema importante, que habrá que planteárselo, porque rompe con toda la tradición curricular que hay en España, que es el tema del currículum abierto y cerrado. Es un tema importantísimo. En todo caso, que se pudiera ir por ahí.

En cuanto al tema de las cuestiones planteadas por el señor Becana, el papel de la autoestima en el rendimiento escolar es absolutamente clave, pero no solamente en contextos bilingües sino en contextos monolingües. Está ampliamente demostrado que, con una mayor autoestima, el rendimiento es mayor, y hay cantidad de estudios, está absolutamente corroborado. En todo caso, para el tema que aquí se está debatiendo, hay una clasificación de los diferentes modelos de tratamiento de las lenguas en contextos bilingües, que hizo una profesora de la universidad de Roskilde, en Dinamarca, que es la profesora Skutnabb-Kangas, que diferencia entre dos modelos que pueden ser aquí pertinentes, que es lo que ella llama «modelos de mantenimiento lingüístico», y lo que ella llama «modelos de sumersión lingüística». Parece ser que los datos y los estudios se han hecho confrontando estos dos modelos. Desde luego, los modelos de mantenimiento están caracterizados por una buena valoración y una buena autoestima de la propia lengua y cultura, mientras que los programas de sumersión se caracterizan por un desprecio o un desprestigio hacia esa propia lengua y cultura.

Los resultados que hoy en día tenemos tanto de estudios realizados en un tipo o en otro son resultados absolutamente dispares, en el sentido de que los programas de mantenimiento son los que propician buen nivel de conocimiento lingüístico, tanto en una lengua como en la otra, y, al mismo tiempo, buenos niveles de rendimiento escolar, que irían ligados, evidentemente, a una alta valoración y a una autoestima de la propia lengua; mientras que los programas de sumersión son todo lo contrario: o sea, no producen un buen nivel de competencia lingüística en ninguna de las lenguas y, además, suelen llevar pareja una alta tasa de fracaso escolar. Podría entrar en más detalles si en algún momento interesa; pero, bueno, en principio, ésta sería la idea.

En cuanto a las cuestiones de la señora Calvo, el tema de las variantes locales a mí me parece muy interesante también; creo que es muy importante mantenerlas. Ahora, aquí incidiría en una cosa que ha dicho antes el señor Bernal: es el tema de las variantes locales del castellano; también las variantes locales del castellano existen, no solamente las del catalán o las del aragonés. Y, entonces, como soy yo de Belver, zona castellanoparlante del Bajo Cinca, puedo reclamar que se hable belverino, por esta misma razón, y que se enseñe belverino en la escuela, con las variantes que pueda haber en ese momento. Y quiero decir que estas formas peculiares del belverino, porque yo vivo allí cada día, no se han perdido, a pesar de que yo he vivido toda una escolarización absolutamente en castellano, y no por profesores de la zona, sino por profesores de Murcia, por profesores de Andalucía o por profesores de otros lugares. Yo sigo hablando con mis amigos y con mi madre, evidentemente, con la variante local del belverino, y nadie me lo ha puesto ahí. He rodado por bastantes escuelas y por bastantes colegios.

En cuanto al tema de no copiar modelos de otras comunidades, me parece algo importantísimo. No se debe copiar jamás, en ningún caso.

Pero es que no de otras comunidades, sino que, dentro de una misma comunidad, resulta penoso que se copien modelos de una escuela a otra de una misma comunidad. Es decir, cada escuela debe tener su propio modelo, que se debe articular en torno a un proyecto lingüístico de centro y de acuerdo a las singularidades que hay allí. Es decir, por poner un ejemplo, no se puede aplicar el mismo modelo en zonas del interior del País Vasco, en las cuales el porcentaje de euskaldunes es altísimo, que en zonas como Baracaldo, en donde la mayoría de la población no lo son. Entonces, no solamente entre otras comunidades, sino dentro de la propia comunidad no se puede hacer.

Simplemente, estas puntualizaciones.

Si hay alguna cosa más...

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