Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón
Comparecencias - Del Presidente del Gobierno de Aragón
Comparecencia del Excmo. Sr. Presidente de la Diputación General para informar sobre las visitas y entrevistas mantenidas con representantes del Gobierno central, incluido su Presidente, D. Felipe González Márquez.
Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 008 de Plenos (III Legislatura)
Intervinienen: Eiroa Garcia, Emilio - Marco Berges, Jose - Bolea Foradada, Juan Antonio - Gimeno Fuster, Mesias - Burriel Borque, Adolfo
El señor PRESIDENTE de la Diputación General (EIROA GARCIA): Señor Presidente, Señorías.
Comparezco a petición propia ante esta Cámara para informar de lo tratado en las entrevistas que, como Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, he mantenido en los últimos meses con el Presidente del Gobierno central, don Felipe González Márquez, el Ministro de Administraciones Públicas, don Juan Manuel Eguiagaray, y el de Obras Públicas y Transportes, don José Borrell.
Aunque las comparecencias de miembros de la Diputación General de Aragón, previstas en el artículo 155 del Reglamento de estas Cortes, parecen ir referidas a los Consejeros del Gobierno, he considerado conveniente dar cuenta de los resultados de estas entrevistas a quien representa la voluntad popular de los aragoneses, dada la importancia que pueden acabar teniendo para el futuro de nuestra Comunidad.
Con mi presencia en esta tribuna cumplo el deber general de información que atribuye al Gobierno el artículo 155 del Reglamento de las Cortes de Aragón y, además, espero que mi intervención contribuya a facilitar el control parlamentario que demandan las prácticas democráticas.
Quiero dejar claro también que con esta iniciativa soy fiel al estilo de gobierno que dibujé en mi discurso de investidura, a través de una gestión transparente y lo más próxima posible a los aragoneses, personificados, en este caso, en las Cortes de Aragón.
Mi exposición se centrará, primero, en una reflexión sobre los motivos que han llevado a este Gobierno y a mí, como Presidente, a afrontar, casi en primer lugar, las entrevistas con el Gobierno central. Espero, luego, poder pergeñar los aspectos más importantes de estas conversaciones, así como los acuerdos y las diferencias -que también las ha habido- que se han producido. Y, finalmente, pretendo esbozar algunos de los caminos y de las incógnitas que, en mi opinión, se nos abren ahora para los próximos años.
Apenas hace cien días, decía en estas Cortes que, dentro de un Estado autonómico, me parece imprescindible la colaboración institucional en plano de igualdad y de servicio al ciudadano. Al mismo tiempo, mostraba mi confianza en establecer una relación fluida con los diferentes Ministerios del Gobierno central, porque mi Gobierno aspira a estar presente en los grandes proyectos de inversión que la Administración central inicie en Aragón.
Mis entrevistas con diferentes miembros del Gobierno central han sido consecuencia lógica de aquella filosofía, y, en general, creo que nadie en esta Cámara me podrá negar la evidencia de que desde el Gobierno aragonés hemos realizado importantes esfuerzos para traducir aquellos principios en líneas de colaboración entre la Administración aragonesa y el Gobierno central. Debo reconocer que, tanto en el Presidente González como en los Ministros Eguiagaray y Borrell, he encontrado una postura receptiva y buena disposición para el diálogo, aun dentro de las lógicas discrepancias, que -repito- las ha habido.
En ese marco, donde caben desencuentros y consensos, pienso que en estos tres meses hemos trazado un camino que puede hacer posible la colaboración y el diálogo dentro de un sentido de Estado y de respeto institucional. Pero que nadie interprete nuestra actitud como debilidad o sumisión. Nuestra favorable predisposición a cooperar con otras Administraciones o con el Presidente del Gobierno central no implica que renunciemos a reivindicar para nuestra tierra lo que consideramos justo y lo que consideramos imprescindible. Tengo la convicción de que en España la solidaridad entre los territorios del Estado tiene que ver bastante más con las posturas reivindicativas que con una posición de debilidad.
En cualquier caso, aspiro a ser fiel a mi talante personal y al estilo de mi Gobierno, tal como expresé en las Cortes el pasado 9 de julio. Queremos estar cerca de las necesidades y expectativas de los aragoneses y, en consecuencia, buscaremos el consenso o la reivindicación que nos exija nuestra sociedad.
Soy consciente de que la fuerza de un gobierno no radica sólo en la fuerza de los votos que acumula en el Parlamento, incluso aunque éstos, como sucede en esta Legislatura en nuestra Comunidad Autónoma, nos proporcionen la mayoría absoluta; importa también la legitimidad y credibilidad que se merezca en la propia sociedad.
Puedo asegurarles que he tenido en cuenta todas estas reflexiones cuando he dado prioridad en mi trabajo a las entrevistas con el Gobierno central. En primer lugar, porque los aragoneses demandan soluciones concretas para sus principales problemas, y la solución a éstos, mientras no se aumenten las competencias y los recursos de nuestra autonomía, descansan, en gran parte, en las manos del Gobierno central. Y, segundo, porque la decisión que se acabe dando a temas como la reforma del Estatuto, la financiación autonómica, la autovía Somport-Sagunto o la política hidráulica, necesariamente tiene que condicionar el programa de gobierno presentado en estas Cortes.
En aras de una exposición ordenada y lógica, puesto que los temas tratados en las diversas entrevistas se solapan con frecuencia, voy a intentar seguir en mi exposición criterios temáticos, obviando, por tanto, un relato lineal de lo que traté con cada uno de mis interlocutores.
Pueden imaginar que, de las tres entrevistas mantenidas con miembros del Gobierno central, concedo especial importancia al encuentro con el Presidente, Felipe González. A pesar de que la reunión de la Moncloa no sirvió para concretar los acuerdos y de que se reiteraron las discrepancias ya evidenciadas en la entrevista previa con el Ministro Eguiagaray, el clima de diálogo con el Presidente del Gobierno central, con el Presidente González, propició -y lo digo con toda honestidad- que se avanzase lo suficiente para abrir, en la posterior cita con el Ministro Borrell, una puerta a la esperanza en algunos grandes retos de esta tierra. Me refiero, en concreto, a los túneles de Somport y Benasque, la autovía de Somport, la liberalización del peaje hasta Alagón o Utebo y las circunvalaciones de la ciudad de Zaragoza. En estos asuntos creo que han quedado perfiladas líneas de trabajo y de colaboración que nos pueden llevar a encontrar soluciones concretas a corto plazo. El diálogo y la voluntad de este Gobierno por comprometerse en la búsqueda de soluciones eficaces a los problemas de Aragón han propiciado que ambas Administraciones vayan a colaborar en la definición y ejecución de la política hidráulica.
No les oculto, en cambio, que nos sentimos bastante lejos del Gobierno central en propuestas como la financiación autonómica o el pacto autonómico. Expuse ante el Presidente del Gobierno central la voluntad prácticamente de todos los partidos aragoneses, de la sociedad aragonesa y también de este Gobierno, para que Aragón cuente con otro Estatuto de Autonomía que nos garantice el mismo grado de autogobierno que ya disfrutan otras Comunidades Autónomas. Le recordé también que esta propuesta figura como prioritaria en el pacto que sustenta a este Gobierno y que forma parte de la coalición, y que su propio partido, el Partido Socialista Obrero Español, asumió el compromiso de reformar el Estatuto en la campaña electoral.
He de manifestar que, en principio, el Gobierno central no se define con claridad en favor de esta posibilidad, la posibilidad de la reforma. Si tengo que dar por buenas las informaciones referidas en las entrevistas con el Presidente González y con el Ministro Eguiagaray -y hay que darlas por buenas, en principio-, el Gobierno central no descarta la reforma de los Estatutos de Autonomía, aunque la desplaza al final del proceso como posibilidad, y siempre limitada a la ampliación de competencias, sin que pueda formar parte de esta reforma ningún otro aspecto.
La oferta del Gobierno central para el pacto autonómico se sustenta en un paquete de competencias, que serían transferencias por delegación a las Comunidades Autónomas en tres fases. De manera casi inmediata, se podía iniciar la negociación sobre un primer bloque de treinta y tres competencias, que afectan de manera desigual a las diferentes Comunidades Autónomas. En el caso de Aragón, por ejemplo, no nos afectaría algunas de ellas porque carecemos de litoral y porque ya nos fueron transferidas. Se incluían, en cambio, otras que pueden tener importancia para el desarrollo de nuestra autonomía: en concreto, pienso en cooperativas, materia hidráulica, en el INSERSO o en medios de comunicación. En un segundo momento, se negociaría la competencia de educación y, en último término, sanidad, esta última después de que se completase la reestructuración del sector, en un plazo que ignoramos cuál sería el necesario. En estos dos casos, como en lo referente a la reforma del Estatuto, la información referida del Gobierno central no permite pensar en plazos ya fijados para negociar y concretar la transferencia.
Como síntesis de mi exposición, he de decir que manifesté la postura del Gobierno aragonés, dispuesto a participar en el acuerdo estatal, siempre que se cumplan dos condiciones: primera, que el proceso sirva para homogeneizar el proceso autonómico y no perpetuar desigualdades o discriminaciones entre las distintas autonomías, y, segunda, que, en ningún caso, el proceso sea una excusa para retrasar la reforma del Estatuto, que consideramos irrenunciable.
Quiero dejar claro que este Gobierno no renuncia a asumir, en su caso, por delegación, aquellas competencias que la Administración central decida transferir, aunque desde luego no nos parece el mejor procedimiento ni el más beneficioso para Aragón. De cualquier manera, estamos decididos a presentar en estas Cortes un proyecto de reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón, de esa autonomía plena, que cuente con el suficiente consenso político y social. Así se lo reiteré tanto al Presidente del Gobierno central como al Ministro de las Administraciones Públicas, don Juan Manuel Eguiagaray.
A ninguna de Sus Señorías se le oculta que el futuro del sistema autonómico depende no sólo de que se finalice el desarrollo competencial de quienes accedieron a la autonomía por la vía del 143, sino también de que se llegue a un sistema de financiación suficientemente justo, que dote a las Comunidades Autónomas de auténtica capacidad de decisión. El artículo 156 de la Constitución consagra el principio de que las Comunidades gozarán de autonomía financiera para el ejercicio y desarrollo de sus competencias. Considero que, en el mejor de los supuestos, puede calificarse en el momento actual este principio como de dudosa aplicación. A pesar de que en alguna manifestación interesada se ha llegado a afirmar que el Gobierno central estaba satisfecho con el actual funcionamiento del sistema financiero, discrepo profundamente del Ministro, señor Solchaga, cuando ha afirmado que este sistema ha funcionado con flexibilidad, con suficiencia y sin controversia con las Comunidades Autónomas. En mi opinión -y así lo reiteré en mis encuentros con el Presidente González y el Ministro Eguiagaray- el sistema financiero de las Comunidades Autónomas está en crisis y no obedece a los principios constitucionales de autonomía, suficiencia, solidaridad y coordinación. Me atrevo, incluso, a decir que éste es un criterio generalizado entre las Comunidades Autónomas, hasta el punto de que las más favorecidas desde el punto de vista financiero también han apostado por un nuevo modelo: todos hemos comprobado que la capacidad de inversión de nuestras Comunidades exige el recurso de la deuda pública.
Por eso demandé, ante el Presidente del Gobierno y el Ministro de Administraciones Públicas, una solución rápida y eficaz, recabando, también, que el debate sobre financiación fuera unido al pacto autonómico, por entender que competencias y recursos económicos para gestionarlas son dos caras de una misma moneda autonómica. Mis encuentros, en este sentido, no han servido para conocer lo que debería ser la propuesta definitiva del Gobierno central, como tampoco se supo en la reunión convocada ayer. Comprobé, más bien, un talante de indefinición en la propuesta, si bien se reconocía como necesaria la reforma del actual sistema y como muy difícil la búsqueda para encontrar un modelo que sea válido para todas las Comunidades Autónomas. En este sentido, y ante la finalización del período de vigencia del presente sistema de financiación, saqué la impresión -confirmada por hechos posteriores, que no son objeto de esta comparecencia- de que se prefería prorrogar el actual modelo de financiación de las Comunidades Autónomas y dejar para 1992 la búsqueda de un sistema definitivo. Esta situación, a la que se llega a consecuencia de la pasividad demostrada por el Gobierno central, perjudica a Aragón y, en general, a las Comunidades Autónomas; prolonga, de momento, las desigualdades existentes entre unas y otras autonomías, y, además, rubrica la redistribución arbitraria e injusta con Aragón de la renta regional a través de las inversiones directas del Estado.
He afirmado al principio de esta comparecencia que estas entrevistas con miembros del Gobierno central han propiciado un nuevo marco de relación y un marco abierto en vías de este diálogo. En mi encuentro con el Ministro Eguiagaray ya quedó clara la voluntad de los dos Gobiernos por normalizar las relaciones entre ambas Administraciones, con un sentido de Estado y de respeto institucional. Esta coincidencia de principio ha propiciado ya una reunión entre el Secretario de Estado, don Francisco Peña, y el Consejero de Presidencia, don José Angel Biel, y la reapertura posterior de la Comisión Mixta de Transferencias, con el objetivo de empezar a negociar la asunción por esta Comunidad Autónoma de algunas competencias aún pendientes de transferir: en concreto, polígonos industriales, puntos de información cultural, menores, transportes, obras hidráulicas, etcétera. Ya ha empezado a trabajar la parte técnica para preparar un próximo encuentro con presencia también de los representantes políticos de ambas Administraciones, y de cuya reunión y de cuyas comunicaciones recibirán ustedes la información oportuna.
Los contactos con el Presidente del Gobierno central y el Ministro de Administraciones Públicas me dieron oportunidad también de hacerles llegar dos propuestas lógicas para un Estado autonómico: la urgencia de que el Senado se convierta en una auténtica Cámara de representación territorial y de que se institucionalice un cauce de relación habitual entre el Presidente del Gobierno central y los Presidentes de las Comunidades Autónomas; este criterio fue reiterado también al Presidente del Senado. Encontré receptividad a estas propuestas y escuché también el criterio del Gobierno central, contrario a la reforma de la Constitución, que había propugnado paradójicamente algún importante responsable institucional, militante del Partido Socialista Obrero Español. Por mi parte, dejé claro que si esta reforma ha de versar sobre el modelo autonómico del Estado, hacen falta medidas bien distintas: fidelidad al espíritu constitucional y voluntad para desarrollar todas las posibilidades de su Título VIII, y que si se piensa en esta reforma para hacer del Senado una Cámara territorial, entendemos que se puede conseguir con una profunda reforma de su Reglamento, sin necesidad de apelar a la reforma de la Constitución. Algunas recientes iniciativas, como la creación de una gran Comisión de Autonomías en el Senado, permiten pensar que podemos avanzar en esta dirección. De cualquier forma, opino que hasta ahora la relación entre el centro y las Comunidades Autónomas corresponde más al funcionamiento de un Estado unitario centralista que a un Estado autonómico con auténtica descentralización del poder público.
Como tema de vital importancia para Aragón, durante mis encuentros con el Presidente del Gobierno central y del Ministro de Obras Públicas y Transportes, plantee también la idea de que en nuestra Comunidad Autónoma existen recursos hidráulicos suficientes para hacer posible su desarrollo, pero que su aprovechamiento requiere importantes obras de regulación y de infraestructura hidráulica. Los recursos hídricos generados en Aragón pueden evaluarse en unos ocho mil hectómetros cúbicos anuales, a los que deberían añadirse -a efectos de uso potencial dentro del territorio- parte de otros ocho mil que se generan en la cuenca del Ebro antes de que este río entre en tierra aragonesa. La demanda hídrica actual es de unos cinco mil hectómetros cúbicos al año, de los que el 93% corresponden a agricultura, un 3% a abastecimientos urbanos y el 4% restante a demanda de aprovechamientos industriales. Contemplando un horizonte de cincuenta años, se evalúa una demanda futura de nueve mil quinientos hectómetros cúbicos al año, con un 91% para uso agrícola, 5% para uso urbano y un 4% para uso industrial. Y, hoy, parece aceptarse sin discusión alguna que el agua se está convirtiendo en una de las energías más apreciadas y esenciales.
En consecuencia, y este criterio también lo hice ver, los poderes políticos y económicos tenderán a dirigir el agua hacia las zonas de mayor rentabilidad económica, en perjuicio de quien más la necesite o, incluso, en perjuicio de quien la pueda producir. En concreto, y refiriéndome a la imprescindible regulación de nuestros caudales, para culminar los proyectos en curso, plantee tanto al Presidente González como al Ministro Borrell la petición de mi Gobierno y de las Cortes de Aragón para que se ejecutase la obra del pantano de Comunet, en los términos recogidos por los documentos aprobados por el Consejo de Gobierno y también por este Parlamento. En la entrevista con el Ministro Borrell conocí la posición del Gobierno central, que puede resumirse en los siguientes puntos: es imposible incluir partidas presupuestarias suficientes -repito, suficientes- en 1992 para afrontar esta obra, sobre la que existen dudas, parece ser, acerca de su viabilidad social y su viabilidad técnica; no existe decisión tomada sobre la realización o no del embalse, aunque sí se mantiene el compromiso de regular el Esera, y, finalmente, se quiere tener estudiada la propuesta definitiva antes de que finalice el año noventa y uno.
Ante esta situación, y partiendo de la evidencia de que con una regulación, cuyo acuerdo con las cifras que he mencionado antes, de cuatro mil quinientos hectómetros cúbicos en Aragón sólo cubrimos un 90% de la demanda hidráulica actual, considero inaplazable un debate sobre el tema del agua, y ya lo anuncio en esta Cámara, así como un llamamiento a las instituciones y entidades implicadas para que busquemos puntos de encuentro que nos permitan llegar finalmente a un pacto del agua. Sé que la tarea es difícil, pero necesitamos ese acuerdo para canalizar todas nuestras energías sociales y políticas en beneficio de la modernización y la solidaridad intraterritorial de Aragón.
En este sentido, reiteré al Ministro Borrell que este Gobierno piensa reclamar las competencias en infraestructuras hidráulicas y defender los intereses territoriales de Aragón; pero, sin menoscabo de esas reivindicaciones, estamos dispuestos a trabajar conjuntamente e incluso a afrontar, en la medida que permitan nuestros limitados presupuestos, aquellas cuestiones que, por su urgencia o interés social, sean necesarias.
Por tanto, y salvando siempre la responsabilidad política de mi Gobierno, de esta Comunidad Autónoma, sobre una regulación hidráulica, como es la del Esera, elaborada en exclusiva por el Gobierno central, manifiesto y reitero la voluntad y compromiso del Gobierno aragonés para colaborar -repito, económicamente, si hace falta, y en la medida que lo permitan nuestros presupuestos- en la solución inmediata de los problemas que está generando el retraso de la regulación del Esera, siempre y cuando exista acuerdo sobre las soluciones entre las partes implicadas.
Con este espíritu, tenemos intención de crear una comisión de trabajo entre el Gobierno aragonés y el Gobierno central, a través, incluso, de la Confederación Hidrográfica del Ebro, a la que posteriormente puedan incorporarse Riegos del Alto Aragón, canal de Aragón y Cataluña, canal de La Litera alta, y cuantos tengan intereses en estas regulaciones.
Me remito también a lo afirmado por el Consejero de Ordenación Territorial en su comparecencia parlamentaria y reitero que estamos trabajando en un plan general de política hidráulica, que se debatirá, como he dicho antes, en su momento en estas Cortes.
Es conocida la importancia estratégica que este Gobierno aragonés concede a las infraestructuras, tal vez como única manera de hacer competitivo el extenso territorio de Aragón. Pero no estamos sólo ante un reto de modernización. En esta política sectorial nos jugamos también el reequilibrio territorial y, en consecuencia, una parte de nuestra justicia social. De ahí que mi valoración de lo tratado en este campo con el Gobierno central deba ser positiva, y lo digo con honestidad, y ello al haber obtenido garantías de que el túnel de Somport y la ronda de circunvalación de Zaragoza contarán con partidas presupuestarias en 1992 para que su ejecución no se demore -las inversiones más importantes se realizarán con cargo a los presupuestos del noventa y tres-, y, sobre todo, al haber logrado la aprobación de las propuestas que, como Presidente del Gobierno autónomo, expuse al Presidente González y al Ministro Borrell para buscar una fórmula que pueda anticipar las obras de la autovía Somport-Sagunto, también para liberalizar el peaje de la autopista A-68 hasta Alagón o Utebo, y para realizar en su momento en túnel de Benasque.
La permeabilidad del Pirineo central a través de los túneles de Somport y Benasque, y la autovía de Somport-Huesca-Zaragoza-Teruel-Sagunto convertirían a Aragón en el acceso a Francia más competitivo, no sólo para Levante o para Navarra, para Rioja, para Cantabria o para el País Vasco, sino también para la propia meseta castellana, al sur de España y Madrid. Estas infraestructuras pueden ayudarnos, incluso, a prolongar el eje de desarrollo que se extiende desde Múnich hasta Lyon y Toulouse, y, además, si logramos completarlo con otras políticas de comunicaciones, estaremos más cerca de participar en el eje mediterráneo que, desde Lombardía a Levante, se configura ya como la zona de economía más próspera y avanzada de Europa al ir ligada tecnología de vanguardia y sectores de nueva economía. Por todo esto y porque, si lo completamos con ramales laterales, puede ayudar al desarrollo de todo Aragón, la autovía Somport-Sagunto se ha convertido en un emblema de toda la sociedad aragonesa.
No les oculto que todavía no se ha cerrado la fórmula concreta de financiación de la obra, pero sí que se ha definido la filosofía de actuaciones. De momento, el Gobierno aragonés acaba de acordar en Consejo, hace dos días, la petición formal al Gobierno central para que se anticipe esta autovía Somport-Sagunto. Y el próximo día 11 empezaremos a concretar todos los aspectos técnicos y financieros en una reunión en la que participará, con el Ministerio correspondiente y el Ministro señor Borrell, el Consejero de Ordenación Territorial, don Luis Acín. Cumpliendo los plazos fijados con el Ministro Borrell, pretendemos firmar un protocolo de intenciones entre las dos Administraciones antes de que finalice 1991, es decir, en este año.
Respecto al túnel de Benasque, el Ministro Borrell se mostró dispuesto a apoyar la propuesta que realice la Comunidad Autónoma, incluso si se trata, finalmente, de un túnel de peaje. Aceptó también gestionar esta propuesta para una posible financiación comunitaria y la firma del convenio ante el Gobierno francés, por tratarse de un paso transfronterizo. No les oculto que en este caso concreto, en el caso del túnel de Benasque, nos queda un amplio camino por andar, pero, igual que un día el Gobierno aragonés realizó el estudio de viabilidad, ahora vamos a impulsar este proyecto, proyecto de comunicación internacional, aun sabiendo que no suscita demasiados intereses en el Gobierno de París. Por mis recientes contactos con las autoridades regionales de Midi Pyrénées, puedo afirmar, en cambio, que la iniciativa levanta fuertes adhesiones en los territorios más directamente implicados. Por tanto, vamos a trabajar también en lo que respecta al túnel de Benasque para su ejecución no digo inmediata, pero al menor plazo posible.
El último Consejo de Gobierno aprobó también la petición al Gobierno central para que se ponga en marcha esta iniciativa, al igual que la liberalización del peaje hasta Alagón o Utebo en la autopista A-68. Para este Gobierno carece de sentido que la nacional 232, Zaragoza-Logroño, soporte diariamente cuarenta y ocho mil vehículos mientras la autopista A-68 no sobrepasa los siete mil vehículos en ese mismo tiempo. Esta realidad, que perjudica la seguridad y la calidad de vida de un gran número de aragoneses, motivó que presentásemos al Ministro Borrell dos propuestas de soluciones: una, rescatar un tramo de autopista comprendido entre Zaragoza y Figueruelas, cuyo punto exacto -digo entre Zaragoza y Figueruelas- debería concretarse tras los estudios técnicos y la fijación de una compensación a la empresa concesionaria, que podría consistir exclusivamente en prorrogar el plazo de concesión. Este es un sistema que se ha seguido en alguna autopista en España y que no veo inconveniente por qué no se pueda hacer en Aragón. Y, en el peor de los casos, buscar una fórmula de compensación que fuese mixta, es decir, una prórroga en la concesión y una compensación económica a la empresa Vasco-Aragonesa, que podría ser sufragada a partes iguales o a partes convenidas entre los dos Gobiernos. Hasta ahora no se ha descartado ninguna de las dos opciones, y espero que en esta reunión del día 11 se puedan empezar a concretar cifras y plazos.
No puedo acabar esta enumeración sin recordar una reivindicación aragonesa cargada de valores emotivos y simbolismos: es la reapertura del túnel del Canfranc. Después de exponer las argumentaciones que han apoyado durante años la reapertura, escuché que nuestra aspiración difícilmente será satisfecha a corto o medio plazo, por las altas inversiones y una rentabilidad de este ferrocarril cuestionada por los dos Gobiernos centrales.
Por último, en estas entrevistas pude constatar que el Gobierno central mantiene el compromiso recogido en el Preámbulo de la Ley de Fondo de Compensación Interterritorial para que Teruel cuente con suficientes inversiones productivas de la Administración central, una vez que Aragón quedó fuera de dicha Ley. No sé la forma en que esto se puede concretar, pero sí existe la promesa de hacerlo.
Hasta aquí los resultados de estas primeras tomas de contactos con miembros del Gobierno central. No esperen Sus Señorías que caiga en el recurso fácil de la autosatisfacción o de la frustración prematura. En ninguna de las dos cosas voy a caer. Soy consciente de que nos queda mucho camino por andar y que sólo el tiempo dirá hasta qué punto ha sido fructífera esta política de diálogo y colaboración. Por mi parte no aspiro a atribuirme logros personales, ni siquiera el Gobierno a monopolizar proyectos que son de todos los aragoneses, que tienen detrás el respaldo de nuestra sociedad; así se lo expresé al Presidente González y también a los Ministros Eguiagaray y Borrell. Por eso, creo que carece de sentido la obsesión que algún partido ha demostrado en los últimos meses por atribuirse tanto el monopolio sobre las propuestas para resolver las carencias históricas de Aragón como los resultados obtenidos en esta primera negociación con el Gobierno central. No pienso entrar en ese debate político, que, en mi opinión, oculta más frustración que energías positivas. Prefiero llamar a todos los partidos, a todas las instituciones y a todas las organizaciones sociales de Aragón, a todos los aragoneses, a un proyecto de modernización política, social y económica en el que nos jugamos el futuro. Antes, incluso, de que llegue enero de 1993, se está abriendo una nueva época que deja atrás el Estado centralista y el aislamiento de Europa o el Aragón mal comunicado en el que hemos venido viviendo.
Encaramos esta nueva etapa con riesgos importantes, como son nuestra escasa y envejecida población o los desequilibrios territoriales, pero también con grandes oportunidades. Mi Gobierno ha tomado la firme decisión de hacer valer los factores positivos, aunque para ello debamos recordar al resto del Estado y al Gobierno central que aún hay una parte importante de la competitividad de la economía española que pasa por que Aragón cuente con unas comunicaciones de calidad europea. Creemos que Aragón, que esta Comunidad Autónoma tiene un papel relevante que jugar en el nuevo mercado europeo, en especial si creamos las condiciones materiales para que se nos permita enganchar al principal eje vivo que existe en Europa en el Mediterráneo. Para ello, hemos de hacer valer nuestros ciento treinta y cinco kilómetros de frontera y la existencia de quince millones de habitantes en un radio no superior a trescientos veinte kilómetros de Zaragoza, la equidistancia de seis centros de desarrollo europeos también a esa distancia, y la accesibilidad a determinadas materias primas y fuentes de energía, y, sobre todo, nuestra estratégica ubicación.
Una parte importante de estas oportunidades tiene mucho que ver con los temas que he tratado durante las entrevistas con los miembros del Gobierno central, y justifica también que mi Gobierno haya decidido buscar soluciones más que plantear problemas, o, quizás, al mismo tiempo, plantear problemas pero ofreciendo soluciones, incluso extendiendo su acción más allá de las limitadas competencias actuales y al máximo de sus recursos financieros. Con todo, quiero decir también que no tenemos espíritu subsidiario, y pueden estar seguros que exigiremos al Gobierno central que asuma sus responsabilidades siempre que sea necesario.
Temo que mi exposición haya sido demasiado extensa. Pido disculpas por ello, pero he creído conveniente situar estas actuaciones en su contexto estratégico para mostrar mejor su importancia. Me pongo a disposición de Sus Señorías para aclarar, en el turno de réplica, aquellos aspectos que consideren que no han sido suficientemente explicados y, en cualquier caso, reitero mi voluntad y la de mi Gobierno por trabajar con todos en favor de un Aragón de todos y de un Aragón para todos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Se va a suspender la Sesión por media hora. Los señores miembros de la Mesa y los Portavoces tengan la bondad de acudir a la sala de juntas.
El señor PRESIDENTE: Señoras y señores Diputados, se reanuda la Sesión.
Concluida la intervención del señor Presidente, el número 2 del artículo 155 del Reglamento de estas Cortes dice que podrán intervenir los representantes de cada Grupo Parlamentario, por diez minutos cada uno, fijando posiciones, formulando preguntas o haciendo observaciones a las que contestará el representante del Gobierno. La Mesa y la Junta de Portavoces, al ordenar el debate de esta Sesión, acordaron que, igual que ocurre en el debate de investidura y en los debates sobre el estado de la región, el orden de intervención de los Grupos no sea el ordinario del Reglamento, de menor a mayor, sino a la inversa, de mayor a menor. Por lo tanto, corresponde intervenir en primer lugar al Grupo mayoritario de esta Cámara, el Grupo Socialista, cuyo portavoz tiene en este momento la palabra para formular las preguntas, observaciones y requerimientos que tenga a bien respecto al discurso del señor Presidente.
Señor Marco, tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (MARCO BERGES): Señor Presidente. Señoras y señores Diputados.
Al iniciar nuestra intervención queríamos hacer una consideración que, en estos momentos, consideramos previa: no venimos a polemizar, venimos a reflexionar, acudimos fundamentalmente a parlamentar y queremos hacerlo en esta mañana desde la más absoluta objetividad, con el ánimo más constructivo posible. Por eso, nuestras primeras palabras, señor Presidente, han de ser de enhorabuena, para decirle que bienvenidos sean ustedes y su Gobierno, bienvenidos al diálogo, bienvenidos al consenso.
Objetivamente, tenemos que reconocer que su Gobierno aprendió bien, en poco tiempo, esta lección, y esto ha sido positivo. Pero decirle que estamos ante un examen que solamente es parcial y estamos sólo ante una asignatura que es la política geográfica de Zaragoza, Madrid y viceversa. Con todo, tenemos que reconocer, y así lo estamos haciendo, un nuevo talante, un cambio de rumbo, y esperamos de su objetividad que reconocerán, al menos, con nosotros que el único culpable de tanta riña y de tanta confrontación, quizá, no fue solamente el Gobierno central durante tantos meses, durante casi cuatro años.
Pero, dejado esto, queremos dar por bien empleado el esfuerzo que hemos hecho los socialistas para decirles que ahora, al acabar este milenio, el único camino posible para apostar por la modernidad era y es el camino del diálogo. Mire, señor Presidente, con qué claridad el día 4 de julio, cinco días antes de su toma de posesión en estas Cortes, el Presidente de la Diputación de Zaragoza, que también es del Partido Socialista, venía a decirles por enésima vez que la primera regla, la primera medida debe ser que nuestro sistema de convivencia sea el diálogo, la avenencia continua y permanente. Y estaba diciéndolo precisamente en aquel mes de julio y en aquel día jueves, el día de Júpiter. Y acababa diciendo: "porque las instituciones ya no pueden, porque los pueblos ya no quieren y porque la sociedad ya no aguanta más la confrontación porque empobrece a los pueblos y porque no abre ningún tipo de horizonte". Por eso nuestras primeras palabras sinceras han de ser de enhorabuena ante este proceso de rectificación de rumbo que observamos en el Gobierno que usted preside.
Y si cerramos el capítulo del diálogo y del consenso reconocido, querríamos profundizar mínimamente en un dato que nos parece trascendental: ¿de verdad, de verdad puede su Gobierno plantear una negociación en profundidad sin tener un programa serio, sin tener un programa riguroso, global, que aborde de raíz los problemas de nuestra tierra? Sinceramente, para nosotros ése es el problema de fondo: no vemos todavía en estas Cortes, la sociedad aragonesa no percibe claramente, nítidamente, que ustedes tengan un dibujo global. Vemos como mueven ustedes una serie de fichas en el tablero, pero no captamos la percepción del conjunto; vemos fichas blancas, negras, PAR-PP, sin hablar de colores o de tonos cromáticos, pero nos gustaría un acercamiento mayor a la percepción global de lo que es el dibujo de nuestra Comunidad.
Es cierto que esta mañana intentaba usted acercarse a una serie de problemas, es cierto que nos hacía un calendario en cuanto a asunción de competencias, y es cierto que podemos encontrarnos en ese camino. Decía usted: un paquete de treinta y tres de asunción inmediata; decía usted: educación, a un medio plazo y sanidad, a un plazo posterior; planteaba, al final de ese proceso, como irrenunciable, la reforma de nuestro Estatuto de Autonomía. Ahí estaremos los socialistas, ustedes saben que nos necesitan aquí y en instancias superiores, estaremos en alcanzar, a través del consenso y del diálogo, una reforma tal cual nos la demande y nos la demanda nuestra sociedad. Queremos hacerlo en ese clima de consenso y en ese pacto que abarca a todo el país y a las fuerzas políticas de todo el país.
Mencionó usted el sistema de financiación y su repercusión en nuestra Comunidad. Pienso que el tema tiene tal calado, el tema tiene tal profundidad, que es preferible posponerlo. Sabe usted que tenemos un momento posterior, un Pleno posterior dedicado exclusivamente a debatir acerca de este sistema de financiación. Pero algo nos hubiera gustado oír acerca de cómo está nuestro tejido industrial en la Comunidad. ¿Son conscientes en su Gobierno de que se nos está cayendo, día a día, el tejido industrial, el ya existente en nuestra Comunidad en los últimos años? Y somos conscientes, cuando lo formulamos, en qué situación económica se mueve no solamente el país, sino los países de nuestro entorno, los países de nuestra Comunidad Económica y, sobre todo, aquellos grandes países que han nutrido económicamente los proyectos industriales, también en Aragón, con economías extranjeras. Se lo mencionaré más adelante.
Nos hubiera gustado -y porque creo que es de obligación, se lo digo- el abrir un debate sobre el problema de nuestros agricultores, que no se agote, siendo muy importante que hablemos de regadíos; es un debate que esta Cámara tendrá que realizar porque, de no ser así, la propia sociedad aragonesa pienso que nos lo puede demandar.
Me gustó, me gustaron sus palabras cuando trató el problema de los recursos hidráulicos de nuestra Comunidad, pero creo que me gustó, fundamentalmente, porque, sin decirlo, estábamos viendo de nuevo una rectificación de posiciones. El Partido Socialista ofreció en estas Cortes el pacto del agua en 1986. Recuerdo que otras fuerzas políticas no entraron en ese pacto del agua con propuestas convincentes. Apareció en literatura, sólo en literatura..., no sé si solo en literatura o sólo en imaginación, o sólo en ambas cosas, un canal de la margen derecha que, de alguna manera, dio al traste con lo que podía haber sido en aquel entonces un pacto del agua. Es imprescindible no sólo el pacto del agua, sino imprescindible, más que necesario, el debate acerca del agua.
Tendremos que hacerlo con una serie de premisas y cada uno habremos de asumir la responsabilidad, la alícuota parte de responsabilidad que tengamos al hablar de recursos hidráulicos. Decirle, ya de antemano, que van a ser premisas irrenunciables para los socialistas: primera, que queden asegurados los riegos del Alto Aragón; segunda, que solucionemos todos los problemas existentes en regadíos en alta y baja Litera; tercera, que no existan las carencias que conocemos en los dos últimos años en el canal de Aragón y Cataluña, y, cuarta, que nadie nos hable de siete, de ocho años para venir a solucionar estos problemas.
Sí que me acerco con usted al plantear que el compromiso fundamental, salvando estas premisas, se sitúa en torno a la regulación del Esera.
Creo que es imprescindible alcanzar este pacto, pero pienso que el procedimiento no debería ser el que usted intentaba esta mañana insinuar en las Cortes de Aragón, hablando de Gobierno central, Gobierno de la Comunidad Autónoma, Confederación, regantes implicados... Apostaría más por la búsqueda de una solución en el propio seno de la Comunidad, llevando cada uno esa parte proporcional de responsabilidad en una toma de decisión que puede ser histórica para nuestra Comunidad, y, una vez alcanzado el consenso preciso en esta materia, que es trascendental -si no me diese miedo, utilizaría la palabra de cuasi constituyente- para nuestro proceso autonómico, plantear después, como conjunto social, como país que entiende que aquí está una de sus arterias fundamentales de desarrollo, plantear una solución en otras instancias. Sacar el debate de estas Cortes en primera instancia me parece que no es, señor Presidente, el mejor procedimiento.
En este sentido, no quiero incidir en si hubo rectificación de postura o no con respecto al pacto del agua. Quiero decir que es un planteamiento, para nosotros, querido, viejo, de cinco años de antigüedad a nivel político que venimos a plantear nuestra posición en estas Cortes.
Y mencionó usted el plan especial para Teruel. También estamos por ayudar a la construcción filosófica y política de este plan especial para Teruel, porque es urgente, porque es necesario y es debido por las fuerzas políticas el que lo planteemos.
Quiero pedirle hoy un debate y un conocimiento estricto del contenido de ese plan, del que solamente conocemos su enunciado. Entendemos que nunca ha de ser un plan huérfano de otros planes en paralelo que estamos en disposición de intentarle ayudar a formular, a conseguir o a obtener.
Decirle que, de sus prioridades, de la solución de todos los problemas que ha planteado esta mañana, esperamos ver en próximas fechas el reflejo estricto, casi matemático, en lo que van a ser los presupuestos de 1992, que tendremos que debatir próximamente.
Decía usted: "colaboración"; le digo: sí, colaboración absoluta -reitero- en temas trascendentales, cuasi constituyentes, y no sólo en estas Cortes, también en el Congreso de los Diputados, donde quizás su fuerza política pueda requerir de nuestros votos, de nuestros apoyos, en el propio seno del Congreso de los Diputados.
Como es preciso hablar en esta tierra con sinceridad, déjeme decirle que, a pesar de que reconozco su talante propio, personal y distinto, a pesar de que le veo próximo a un clima de diálogo y de entendimiento, existen algunas lagunas de preocupación para los socialistas. Nos preocupa también aquí el rodillo parlamentario, nos preocupa más alguna amenaza de treinta y cuatro frente al resto. Usted decía esta mañana que la fuerza de un Gobierno no solamente radica en la cuantificación del número de sus escaños; es cierto, a veces la ley d'Hondt juega malas pasadas, y por eso es bueno acostumbrarse no tanto a vencer, sino a convencer, incluso en el propio debate.
Más lagunas de preocupación. Insisto, la Presidencia de la Comisión de Economía ha roto en esta Comunidad Autónoma una tradición parlamentaria, que yo creo que era positiva, de que esa Presidencia la ostentase precisamente la oposición; así viene siendo en casi todas las Cámaras regionales que conozco, en el propio seno -no le hablo solamente de España- de nuestra Comunidad Económica Europea.
Y si preocupación me causan el rodillo y la Presidencia de esta Comisión, preocupación más fuerte es que los ayuntamientos siguen estando, señor Presidente, demasiado distantes de su Gobierno. Insisto, este territorio es imposible de ser articulado sin contar con los ayuntamientos de manera suficiente. Diciendo frases bonitas, se ha llegado a decir si eran terminales inteligentes de la acción de un Gobierno. Yo vengo a decirle, concretamente: primero, que no es bueno puentearlos, que no es bueno trabajar en un territorio municipal al margen de los ayuntamientos, que los ayuntamientos son auténticos consejeros gratuitos de cualquier Gobierno autónomo. Decirle que necesitan más autonomía, porque se saben gastar toda la autonomía que tienen y porque han demostrado en doce años, ayuntamientos de cualquier signo, un grado de eficacia y de ejecución incomparablemente más alto que cualquier otro ámbito de la Administración en estos años. Y necesitan, también, no sólo más autonomía, sino mayor financiación, mayor financiación porque -y el verbo le sonará- quieren equipararse con ayuntamientos gallegos, con ayuntamientos andaluces y extremeños, y castellano-manchegos, y castellano-leoneses, ayuntamientos que conocen y reciben un fondo, precisamente, de su propia Comunidad.
Con todo esto, no quiero ser pesimista, porque no tenemos derecho a plantear un debate en ese tono. Le voy a recordar a usted lo que le decía, precisamente en su entrevista, Felipe González -le cito textual, según los datos de que dispongo, puede corregirme-: "Vuestra propia situación geográfica hará imposible que las cosas vayan mal en Aragón". Vuestra propia situación geográfica hará imposible que las cosas vayan mal. Y podemos estar de acuerdo co su afirmación, y podemos estar de acuerdo con el enunciado de una afirmación cuasi similar que usted planteaba esta mañana. Y es cierto, tenemos variables en positivo, y usted decía territorio, y usted hablaba de localización, y hablaba de equidistancia, hablaba de millones de personas en el entorno de nuestra Comunidad Autónoma, hablaba incluso -y quiero hablarle- de nuestro personal, y quiero hablarle de nuestra capacidad de ahorros, de nuestros propios ahorros, nacidos, precisamente, en el seno de nuestra Comunidad.
Pero, como tengo alguna serie de interrogantes que no he visto formulados esta mañana, quiero planteárselos, precisamente, en este momento.
Un interrogante que me asalta: ¿piensa llegar su Gobierno a acuerdos serios con las fuerzas sociales para plantear alternativas rigurosas en la minería, problema diez de intensidad en Teruel, en la textil, en el metal o en el sector químico, donde solamente las noticias que nos llegan nos hablan de empresas que venden, que se venden, y empresas que se cierran? ¿Pensamos pasar de la foto, del protocolo o de la entrevista de treinta minutos al acuerdo serio, de verdad, con los sindicatos? ¿Pensamos tomar alguna iniciativa que hable y mejore de competitividad, de calidad, precisamente en las proximidades del 1 de enero del noventa y tres?
Antes decía: "la situación económica que nos rodea es la que es". El dinero que entró en esta Comunidad de la República Federal Alemana desde el año ochenta y cinco o el dinero que entró en este país en forma de petrodólares desde 1984-85, objetivamente, es cierto, no está viniendo a España. La República Federal bastante tiene con atender a la República Democrática. Los petrodólares hoy no tienen rumbo americano, no tienen rumbo español, se están situando precisamente en su zona para la reconversión precisa y necesaria de aquellos países que salen de un conflicto bélico. Y en ese momento, en donde la inversión extranjera que acude al país, cuantitativamente, es mucho menor, yo quiero volver a decirle que el futuro, nuestro futuro, depende fundamentalmente de nosotros. Me gustó mucho oír decir -y lo comparto- que el futuro no es invariable nunca, depende siempre de nuestra capacidad para imaginarlo y, sobre todo, para transformarlo.
Queremos, pues, hablar con usted, con su Gobierno, debatir sobre el agua, queremos -no lo ponemos imposible- un pacto sobre el agua. Queremos hablar del campo, queremos hablar de los agricultores en nuestras zonas rurales y, fundamentalmente, queremos hablar de cuál es la renta y cuál debe ser la renta de estas personas que se mantienen allí donde nacieron, en los pequeños pueblos de nuestra Comunidad. Queremos hablar urgentísimamente de ese plan hidrológico -debería ser este mismo mes-. Y somos conscientes de que usted no tiene todas las competencias, ni todos los presupuestos, ni toda la responsabilidad; pensamos acudir con lo que somos, con lo que representamos, a ese debate.
Quería decirle algo de doscientos, de trescientos mil aragoneses que siguen en pequeños pueblos, que siguen pegados a su tierra y que -pienso yo, sin preguntarles- ya no anhelan más infraestructura, ya no anhelan más hormigón o más asfalto. Necesitan mayor aproximación de todos los ámbitos de la Administración, mayor presencia de la Administración. Si esto se llama comarcalización, desde la modernidad, bienvenida sea. Y perdone que tantas veces le mencione la situación de esta gente; me pasa, cuando hablo de ellos, de esos pueblos pequeños, lo de Alberti en Roma, aquello de: "Haz un milagro, señor, / déjame bajar al río, / volver a ser pescador, / que es lo mío...". Es lo mío.
Habló usted de infraestructuras -creo yo que no nos vamos a agotar en lo ya planteado-. Efectivamente, el túnel de Somport y los cinturones de circunvalación de Zaragoza aparecen consignados en presupuestos de 1992 y deberán finalizar en 1993.
Mencionó usted Benasque como un proyecto comunitario, en donde deberíamos hacer gestiones en paralelo en Bruselas, por ser proyecto interfronterizo.
Creo que no tiene todavía diseñado el quantum en el espacio de la liberalización de la autopista de peaje, decía usted, en un tramo de Zaragoza a Figueruelas. Deberíamos discutir, porque técnicamente tiene problemas, pero es preciso hacerlo, porque Aragón no se puede permitir el lujo de tener una media de un accidente por mes en una autovía que -yo pienso- supera casi la cifra de cuarenta y ocho mil vehículos de utilización en esa carretera nacional hacia Logroño.
Es tremendamente positivo que estemos de acuerdo en poner en marcha, en ponernos a discutir sobre la financiación de la autovía Somport-Sagunto. ¡Ojalá que el día 11 tengamos un fórmula definitiva de financiación que nos sea aportada por su gobierno a través de su Consejero de Ordenación Territorial! Si no es así, de manera conjunta, deberemos encontrar la solución.
Con respecto al túnel de Canfranc, decirle que no estamos de acuerdo. El problema de la reapertura del Canfranc, tenemos que decirlo en Aragón, rotundamente, no es tanto de habla español, sino de habla francés. Es el lado francés el que tiene un gran desnivel en su trazado, un desnivel casi tres veces mayor que el que se conoce en el Pirineo español, y es el que hace tremendamente difícil, desde el punto de vista técnico, su reapertura. Los distintos Ministros, a lo largo de ocho o diez años, nos han puesto sobre la mesa la posibilidad de llevar a cabo esta obra desde el lado español, pero hemos encontrado -y es cierto- muchos inconvenientes, siempre muchos inconvenientes en el lado francés.
Pienso que es tremendamente positiva la apertura que este Gobierno autónomo realiza frente al Gobierno central. Reitero que la responsabilidad de la confrontación no debía ser sola, exclusivamente, del Gobierno central.
Y acabo diciéndole que vamos a estar por la colaboración, por el trabajo que podamos llevar a cabo a través del diálogo, que entendemos que la colaboración nos suena a modernidad, entendemos que la confrontación se asemeja más a lo que sea la prehistoria o la protohistoria de la política. Pero entendemos que ese diálogo no ha de darse solamente con Madrid, que es positivo, también con Valencia, con Navarra, con Aquitania, pero, sobre todo, también en Aragón, a nivel interinstitucional, también con los agentes dinámicos, activos, de esta sociedad, de una sociedad tremendamente desarticulada, y donde, si lo hacemos bien, viviendo solamente un millón doscientos mil aragoneses, podríamos llegar a conocernos todos -decía un compañero mío, no hace muchas fechas- hasta por el número del Documento Nacional de Identidad. Por eso, nuestra tristeza arranca del hecho de que, siendo tan pocos los aragoneses en nuestra tierra, no seamos capaces de articular un proyecto de ilusión y de futuro.
Queremos decirle que las rutas y los viajes van a ser más fructíferos si, previamente, alcanzamos un consenso, y estoy pensando no en ruta ni viaje de Marco Polo, la gran ruta, en el gran pacto del agua.
Las Cortes, señor Presidente, esperan proyectos importantes, proyectos no de gestos, no de galería, proyectos para solucionar problemas reales, de necesidad, de una sociedad real y de una sociedad en movimiento hacia el futuro.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Marco.
Habrá observado usted cómo, desde esta Presidencia, no sé si milagrosa o milagreramente, se transforman los diez minutos reglamentarios.
¿El señor Presidente va a contestar individualmente? Tiene la palabra.
El señor PRESIDENTE de la Diputación General (EIROA GARCIA): Muchas gracias, señor Presidente, Señorías.
En principio, he de decir que quedo moderadamente satisfecho de la respuesta que el portavoz del Grupo Socialista ha dado a mi intervención. No es normal ver en esta Cámara un diálogo de acercamiento, un deseo, por parte de todos, de llegar a puntos de encuentro, y un deseo también de hacer cosas en conjunto, un deseo de llevar un trabajo en común, como muy bien ha dicho el señor portavoz del Grupo Socialista al final de su intervención.
Ha planteado una cuestión innumerable de cosas, pero iniciando por algo que yo quiero insistir en ello... Objetivamente -ha dicho-, hemos aprendido pronto, hemos superado un examen parcial, hemos hecho un cambio de rumbo. Yo aquí quisiera recordarle una cita, que posiblemente le suene al señor Diputado, una cita del señor Maquiavelo, en El Príncipe, y no tiene nada que ver con las maldades de los partidos. Decía Maquiavelo en El Príncipe que el príncipe debería ser comedido al actuar, no atemorizarse nunca él mismo y ponderar moderadamente su prudencia y su humanidad, de modo -decía- que la confianza desmedida no lo convierta en un incauto y la desconfianza exagerada lo haga intolerable. Se planteaba El Príncipe, a continuación, una disputa: si valía más ser amado que temido o, todo lo contrario, más temido que amado. Y, al final de El Príncipe, Maquiavelo llegaba a una consecuencia, llegaba a la consecuencia de que lo ideal era mantener las dos cuestiones: ser prudente y ser fuerte. Y decía más: "cuando hay que elegir una de las dos cualidades, yo elegiría la fuerza, elegiría la desconfianza exagerada y exigiría el ser temido más que amado".
Yo siento decirle que, por talante personal y quizá por el partido en el que milito, pienso todo lo contrario que Maquiavelo, pienso que hay que agotar la prudencia, la humanidad, en este sentido, el diálogo, y que una disputa no tiene por qué empezar una regla, o una reunión, o una forma de colaboración.
Entonces, yo pienso que es mejor que intentemos todos hablar, lo dije en el discurso de investidura y lo digo hoy aquí. ¿Por qué? Porque, evidentemente, como ha dicho el señor Marco, el portavoz del Grupo Socialista, en esta tierra somos pocos, pero si encima de pocos somos mal avenidos, tenemos un porvenir muy negro. Y esta tierra, nos guste o no nos guste a todos, tiene temas que son fundamentales para ese futuro al que el portavoz hacía mención, un futuro esperanzador si trabajamos todos, un futuro esperanzador si somos capaces de hacer esa priorización de objetivos donde podamos coincidir, con el aviso de que habrá muchas cosas, lógicamente, donde no coincidamos, pero, evidentemente, hay cuestiones en esta Comunidad Autónoma donde seguro que vamos a coincidir, si pensamos todos en una tierra de futuro.
Nos vamos a encontrar en ese diálogo y en ese camino de trabajo en común. Y ese día de Júpiter en que el portavoz del Grupo Socialista dijo que la primera regla era el diálogo... Siento que no recuerde que podamos coincidir y que hemos coincidido siempre en esa primera regla. Si la mantenemos... Porque no se puede hablar de una regla por unos sitios y se puede hablar de romperla en otros, hace falta un diálogo uniforme, hace falta hablar un diálogo en común, hace falta no tener dos formas de hablar. Y quiero decirle con esto, señor portavoz del Grupo Socialista, que no se pueden pedir acuerdos institucionales, diálogo, y, dos días después, hay que pedir la destitución del presidente de un gobierno o, en una reunión con Alcaldes, decir que todo va muy mal y que no se puede hablar. Hemos de ser consecuentes.
Ya ve que le hablo con toda naturalidad, con toda sinceridad y con todo cariño, porque también he de decirlo así.
Una negociación nos lleva a marcar desde el principio unas pautas de comportamiento, y en esas pautas de comportamiento es donde, lógicamente, quiero encontrar a toda la sociedad aragonesa, pero, fundamentalmente, a los partidos políticos.
Me ha dicho que hemos llevado a cabo una negociación sin programa, y yo le haría una pregunta: señor Marco, ¿firmaría usted ahora una Legislatura por que todo eso que hemos hablado en este debate fuese una realidad? Que fuese realidad el túnel del Somport, que fuese realidad la autovía de Somport-Sagunto, que fuese realidad el túnel de Benasque, que fuese realidad el pacto del agua, que fuesen realidad todas estas cosas de las que hemos hablado y algo de lo que todavía tenemos que hablar. Porque, quizás, en su afán de plantear todas las cosas, ha convertido este debate no en un debate de investidura, pero sí en algo superior a lo que era mi comparecencia; pero no tengo inconveniente en contestarle. Lo fácil hubiese sido decirle que se sale del programa, pero voy a intentar contestarle, porque creo que estamos aquí para parlamentar, sobre todo para parlamentar.
Y ese programa, señor Diputado, Señoría, aparece formado por una serie de cuestiones que son prioritarias, donde nos tenemos que poner de acuerdo inmediatamente o esta tierra no tiene futuro. Y la autovía Somport-Sagunto no tiene color político, y todos los aragoneses apostarán por esa autovía. Porque estamos hablando solamente de cuestiones técnicas, de cómo se va a financiar -entraremos, quizás, en esa cuestión-, pero ¿hemos analizado las consecuencias sociales o económico-sociales de esa autovía? ¿Saben ustedes que con la construcción de esa autovía, o de un tramo de esa autovía, el producto interior bruto de Aragón aumentaría en un año en setenta y cinco mil cuatrocientos millones de pesetas? ¿Saben que esa autovía, en un solo tramo o con un solo tramo, aumentaría los puestos de trabajo, según estudios sociológicos que se están haciendo, en veintinueve mil puestos de trabajo cuando esté construida y en trece mil cuando se ha cubierto un solo tramo? ¿Saben que las inversiones en millones de pesetas en Aragón a través de esa autovía pueden ser cifras para crear empleo, cifras que pueden fundamentar la cohesión de estos pueblos a los que usted tanto hace mención -lógicamente, y yo también lo haré-? ¿Que eso va a servir para estructurar ese eje puntero de desarrollo de Aragón en el contexto de esa Europa a la que antes hacía mención? Porque, curiosamente, desde Europa, en estos momentos, a ese eje que sale por el sur de Francia y que llega, por una parte, al país valenciano, que puede llegar a Madrid y que puede enlazar con Navarra, a ese eje, en el centro de Europa y en el sur de Europa, donde el desarrollo tecnológico es importante, lo están denominando en estos momentos "eje vivo de desarrollo", y nosotros no podemos perder esa oportunidad.
Sé que se puede criticar que la Comunidad Autónoma de Aragón, sin tener competencias, quiera partir, de una forma subsidiaria, a solventar problemas que tiene el Gobierno central. Yo he de decirle, en ese sentido, que no me asustan esas conjeturas, porque creo que esa inversión, se haga como se haga, se haga por tramos o se haga con toda la autovía, es una inversión rentable para Aragón, y que, en cuatro años, Aragón se juega su futuro, se lo juega con la autovía, se lo juega con las nuevas tecnologías, a las que hacía mención Su Señoría, y se la juega con la formación, y se la juega con el tema hidráulico, y se la juega con otras muchas cosas.
Hemos de encontrar esos consensos, y, sobre todo, también para un tema tan importante, que me alegra enormemente que Su Señoría haya planteado, que es la reforma del Estatuto de Aragón. Hemos pedido ese consenso; ustedes están comprometidos en su campaña electoral en la reforma del Estatuto; pues, si todos estamos de acuerdo, yo espero que la defensa de este proyecto se haga donde se tiene que hacer, en los momentos oportunos, porque si estamos todos de acuerdo, yo creo que la reforma del Estatuto de Autonomía de Aragón ha de ser una cuestión fundamental y una cuestión inmediata.
Me ha dicho que no hemos planteado ninguna alternativa en el sistema de financiación. Yo le podría dar los criterios del sistema de financiación, pero me parece que no es obligación de este Gobierno presentar el modelo del sistema de financiación, es obligación del Gobierno central. El Gobierno central tiene un convenio, por llamarlo de alguna forma, con las Comunidades Autónomas desde hace cinco años, que finaliza este año en el que estamos, finaliza el 31 de diciembre del noventa y uno, y, desde luego, lo que está claro es que vamos a llegar a final de año sin una propuesta concreta del Gobierno central sobre el modelo de financiación autonómica. Y he de decirle también que una reunión de seis horas celebrada ayer con todos los Consejeros responsables de financiación de las Comunidades Autónomas, en esa reunión, al final de las seis horas, no ha habido un atisbo de cuál puede ser el modelo de financiación.
Yo le puedo dar mis criterios, o le podría dar criterios del Gobierno, en el sentido de que entendemos que una parte de la recaudación que se verifica en Aragón, pues, venga a Aragón, por ejemplo; es un criterio en el sentido de decirle que tendríamos que estudiar la conveniencia o no conveniencia, porque son números y hay que pronunciarse con cierta profundidad, y no hablar de cifras, muchas veces, a lo loco.
Usted decía, señor Marco, señor Diputado -y perdóneme que recuerde-, que usted sería incapaz de firmar en esta Legislatura un presupuesto de la Comunidad Autónoma que no tuviese el doble de presupuesto, el doble de recursos que tenían los actuales. Yo he de decirle, señor Marco, con toda honestidad, que yo me conformaría en estos momentos con poder firmar un presupuesto como el que hubo en la Legislatura pasada -y no es el doble-, como el que ha habido en esta Legislatura en la que estamos; es una cifra que yo, en estos momentos, la firmaría. Yo no sé de dónde podría obtener usted esas cifras, que subían al doble del presupuesto; me imagino que pensaría, quizás, en que se iba a producir la reforma del sistema de financiación; no ha surgido así, no sé los motivos, pero la situación en estos momentos es muy otra.
Yo le puedo dar criterios también sobre decirle si es bueno o no es bueno participar en el sistema de recaudación, si es bueno participar en el IRPF o no. Creo que es bueno y que las Comunidades Autónomas deben corresponsabilizarse fiscalmente en los ingresos. Y he de decirle también que un criterio que podemos exponer es que no somos partidarios de las subvenciones condicionadas, que las Comunidades Autónomas tienen mayoría de edad ya para saber cómo han de invertir su dinero. Y he de decirle, por último, que de lo que no soy partidario, en absoluto, es de incrementar los impuestos a los ciudadanos. Esa fórmula que parece que dio el Ministro, señor Solchaga, ayer, de incrementar el IRPF, o que incrementen el IRPF las Comunidades Autónomas, me parece una salida la mar de fácil para el Gobierno; hay otros sistemas antes: hay que limitar el gasto público, hay que buscar unos sistemas acordes con cada Comunidad Autónoma.
Y le estoy exponiendo criterios, porque un modelo es imposible que nosotros lo podamos hacer, porque quien tiene la obligación de presentar ese modelo de financiación es el Gobierno central, y no lo ha presentado. Y me gustaría que, de alguna manera, en ese modelo de financiación se tuviese en cuenta, por una parte, el número de habitantes, que parece que es el criterio generalizado de casi todas las Comunidades Autónomas, pero, también, que se tuviese en cuenta la superficie de los territorios, porque, por número de habitantes, el presupuesto que tendríamos en esta Comunidad Autónoma sería bastante precario. Y me gustaría, por otra parte, que hubiese en esa fórmula de financiación, en ese convenio de financiación, me gustaría que hubiese un capítulo que atendiese a los retrasos históricos en inversiones, que ésta es una cuestión que a Aragón también le debe interesar.
Ha planteado, también, el problema de agricultura, cuestión a la que, de alguna forma, yo no me he referido, lógicamente, en la exposición, porque es un tema del que, de alguna forma, hemos hablado... Lógicamente, se habló en estas negociaciones, pero no fue un tema que entrase en el programa o en el calendario de la ronda de consultas. ¿Por qué? Pues, posiblemente, porque el tema de la agricultura, que nosotros no podemos solucionar desde aquí en su conjunto, es un tema de política nacional y es un tema de política comunitaria, y es un tema donde nosotros, hasta ahora, no hemos hecho más que ser receptores, coactores pasivos, si quiere usted, de unos convenios que se han formulado o que se han hecho con la Comunidad Económica Europea. ¿O cree usted que nosotros hemos tenido alguna parte, hasta estos momentos, en la calificación de nuestros territorios para que sean calificados o clasificados en el objetivo 1 o en el objetivo 5.b? Eso lo hemos recibido hecho desde Bruselas o desde Madrid. Es un tema que salió ya en el debate de investidura, y saben que es una cuestión en la que nosotros queremos estar, estar activamente, que las cosas no nos vengan dadas ni desde Madrid, ni desde el Gobierno central -sé que la palabra de Gobierno en Madrid no les gusta-, desde el Gobierno central, ni desde la Comunidad Económica. Nosotros queremos ser actores activos, y perdóneme la redundancia, pero hay que decirlo así, en el tema agrícola. Y ¿qué es lo que podemos hacer? Creo que estamos haciendo lo que podemos hacer, y lo estamos haciendo en la medida de nuestras posibilidades. Y ante un problema que surge en estos momentos, que afecta muy directamente a la agricultura, pues, hemos tomado una postura, que, pendiente de lo que ocurra con la regulación del Esera, afrontaremos con decisión, con valentía y con ánimo de consenso, señor Diputado, con ánimo de consenso.
El pacto del agua es también un pacto entre todos. Quizás no he especificado yo, porque me remitía o me refería, exclusivamente, en la comparecencia a lo que eran mis conversaciones con representantes del Gobierno central, cuando he dicho que hay un pacto y un diálogo entre la Administración central y comunidades de regantes, en general -que, seguramente, a lo mejor, también me he dejado alguna-. Lógicamente, no he querido excluir ni excluyo el pacto, o las relaciones, o el diálogo, con las instituciones; es más, creo que es previo y ya lo he enunciado, como lo he dicho antes también, un debate público sobre el tema del agua. Pero ¿a qué lleva eso? Lleva consigo una serie de estudios técnicos que hay que poner al día, una serie de estudios técnicos que hay que hacer en profundidad, una serie de planteamientos teniendo en cuenta las necesidades sociales. Pero tenga la seguridad de que en este pacto del agua, que lo vamos a llamar así, van a tener que intervenir todas las entidades, todas las instituciones y todos los afectados, y que ha de ser un pacto, éste sí que ha de ser un pacto de consenso.
No le oculto, como he dicho en mi exposición, las dificultades que hay, no se lo oculto; pero creo que éste es un tema que necesita un afrontamiento inmediato, le vuelvo a decir, con valentía, y sabiendo que tiene, o que va a tener, tremendas dificultades. Tenemos que dar la cara en problemas que afectan a Aragón, y sin que nadie piense que somos subsidiarios del Gobierno central, porque no lo queremos ser, pero sí intentar solucionar aquellos problemas urgentes e inmediatos donde podamos intervenir. Y me refiero, en concreto, al tema que se pueda plantear con los regantes del canal de Aragón y Cataluña, donde le puedo también explicar criterios, pero criterios que han de ser confrontados en ese diálogo y tras ese estudio. Ese diálogo entraría o iría un poco por romper esa dicotomía que ha habido hasta hace poco, donde nosotros, los aragoneses, tenemos que plantear la cuestión pensando en que hay afectados por ese canal de Aragón y Cataluña, pero también hay afectados arriba, en la alta Litera, y que cualquier solución que le demos al problema tiene que pasar por garantizar los regadíos de la zona aragonesa y también mejorar los de la zona aragonesa de la baja Litera.
Es curioso que prácticamente todo el caudal de un embalse que recoge aguas de un río que es mitad y mitad, por decirlo de alguna forma, de Aragón y Cataluña esté suministrando en estos momentos caudales exclusivamente, o casi exclusivamente, a territorios de Cataluña. Ahí tenemos que ser fuertes, y tenemos que plantear una batalla con todo el sentido, sabiendo que el mismo problema que tiene en estos momentos Algerri-Balaguer, que no tiene caudales, es el mismo problema que tiene la alta Litera, y que las aguas que tiene que suministrar uno, tiene que suministrar el otro, que tiene la misma prioridad y que ahí tendremos que llegar a un entendimiento con los regantes y, a lo mejor, también con otras Comunidades. Anticipo el tema, sin querer entrar en él porque es un tema -perdón, Consejero- que se va a debatir en esta Cámara, y con esto lo quiero cerrar.
Repetir únicamente, señor Diputado, que vamos a dialogar, que, a pesar de que yo haya dicho -quizá, por equivocación o porque no lo tenía previsto así- que había que tener un diálogo con la Administración y con los regantes, a través de sus instituciones, lógicamente, previamente, había hablado del diálogo institucional, y se da por supuesto que ese diálogo institucional tiene que existir.
Me ha hablado también del plan especial para Teruel. Yo me he remitido a decirle cuál fue la postura de la Administración central a través de sus representantes. Sí he de decir, y me llamó la atención, y lo he de decir en honor al Presidente González, que conocía perfectamente la provincia de Teruel, cosa que a mí me extrañó un poco, y que mostró su inquietud por Teruel, y que me dijo, me dijo con estas palabras, que si había un compromiso en la Ley del Fondo de Compensación Interterritorial con Teruel, ese compromiso se iba a cumplir. Transmito las palabras que él me dijo, e incluso tengo fundados motivos para que esto se pueda corregir. No me pregunte ni cómo ni cuándo, porque eso ya no es tarea ni misión mía.
Ha anticipado el señor Diputado que le preocupa el rodillo. He dicho muchas veces que el rodillo no debe preocuparle, señor Marco, porque el rodillo, sabemos que no es bueno, que no es bueno, y sólo hay que emplearlo cuando hay que utilizarlo, y perdóneme la expresión. (Murmullos.) Decía Ortega y Gasset en La rebelión de las masas que: "La salud de las democracias, cualquiera que sea su tipo y su grado, depende de un mísero detalle técnico -decía-: el procedimiento electoral". Haremos todo lo posible por el diálogo, haremos todo lo posible por consenso, haremos todo lo posible por que los temas fundamentales de Aragón salgan consensuados de esta Cámara o de donde tengan que salir, pero que tampoco se aproveche ese ofrecimiento para dilatar o para que las cosas no lleguen a donde tengan que llegar.
Nosotros estamos ofreciendo el consenso, y me parece que lo hemos probado en estos cien días, me parece que son ciento siete de Gobierno, donde hemos enviado unas comunicaciones a esta Cámara, donde hemos intentado hablar con todas las instituciones, donde hemos intentado hablar con toda la sociedad, porque creemos que el proyecto de Aragón es un proyecto de todos los aragoneses, no es ni del Gobierno, ni del partido, ni de su Presidente, es un Gobierno de todos los aragoneses, y esta Cámara tiene el compromiso ineludible de sacar adelante una serie de cuestiones, una serie de temas, que son fundamentales para Aragón, y si no se sacan en estos tres o cuatro años, vuelvo a repetir, Aragón perderá el tren de la modernidad.
Ha incidido Su Señoría en alguna cosa que nos preocupa a todos: es el tema de los municipios. Setecientos veintinueve municipios en esta Comunidad Autónoma son muy difíciles de atender, y son muy difíciles de atender por su precaria situación en muchos casos, por la dificultad de comunicación, por su demografía, por una serie de cuestiones. Pero únicamente he de decir en este tema, aunque no es un tema que yo haya expuesto, pero sí le quiero contestar, no quiero dejar de contestarle a ninguna de las cuestiones que me ha planteado, que este Gobierno y el Gobierno anterior han multiplicado por seis las subvenciones a los ayuntamientos, eso me parece que es una muestra de preocupación por este tema, preocupación que me agrada oír que compartimos, y que me agrada oír que vamos a intentar buscarle soluciones de futuro.
En otro aspecto de cosas, no estoy de acuerdo con el contenido de la frase que me ha parecido oírle que era del Presidente del Gobierno, don Felipe González, frase que también me la dijo a mí, sobre que nuestra propia situación geográfica sea suficiente para que las cosas no vayan mal; no me conforma, señor Diputado, no es suficiente. La situación geográfica de Aragón es, como en matemáticas, que usted conoce mucho, condición necesaria, pero no suficiente, como en los teoremas matemáticos que yo recuerdo de estudiante, es condición necesaria, pero no suficiente, y no podemos estar pasivos a que por nuestra situación geográfica vayan a venir aquí inversiones de Alemania o petrodólares o inversiones de otras Comunidades Autónomas. Yo creo que no, que tenemos que hacer ese esfuerzo al que antes usted también se refería de que las cuestiones vayan por su cauce, de que las cuestiones se vayan sacando, de que hagamos un programa entre todos, porque hay temas -y lo vuelvo a repetir una vez más, no me importa- que no tienen color político, y la autovía, y el túnel, y la formación profesional, y las nuevas industrias, y el potenciar a los ayuntamientos, no tienen color político, si no se lo queremos dar. Y aquí es donde nos tenemos que encontrar, en el diálogo. Vamos a trabajar para que este Aragón no sea un Aragón donde nos conformemos con que no vaya mal por su situación geográfica; tenemos que poner activamente mucho esfuerzo para que esto pueda ir, y pueda ir a marchas aceleradas. Señor Diputado, Aragón tiene prisa en estos momentos, tiene prisa porque ha coincidido en una situación a nivel europeo, a nivel mundial, en que o despegamos, o nos quedamos en tierra para siempre, y tenemos que despegar, tenemos que salir, y para ello necesitamos el esfuerzo de todos, el diálogo y el consenso, como usted muy bien ha repetido.
Ha planteado al final de su intervención algunos interrogantes, interrogantes que vuelvo a repetirle que no los he expuesto en mi intervención porque no eran tema de intervención, pero, ya que me pregunta por ellos, como estamos en el Parlamento, yo, lógicamente, le contesto.
Acuerdos serios con las fuerzas sociales y preocupación por la minería, el textil, la química... Yo diría, señor Marco, preocupación por todo. La situación, en estos momentos, no es una situación nada fácil, es una situación difícil, y casi todos los sectores sociales, en estos momentos, a nivel industrial, a nivel comercial, necesitan una fuerza y necesitan un apoyo; pero esa fuerza y ese apoyo pasan, fundamentalmente, porque seamos capaces de convertir la estructura de Aragón en la estructura que queremos, no sólo la de comunicación, sino -y perdóneme que insista mucho en ella- la formativa, esa estructura de formación. ¿Sabe que los problemas que en estos momentos se plantean como prioritarios en Aragón son las comunicaciones y, en segundo lugar, la formación, sobre todo la formación de nuestra juventud? Esos datos, que se han dado ya reiteradamente, de que un 48% de nuestra juventud, de la juventud aragonesa, llega a los dieciocho años sin un título académico a nivel superior, profesional o medio, ése es un dato preocupante que tenemos que resolver, que tendremos que resolver. Y lo que tendremos que estudiar, señor Diputado, es cómo lo resolvemos, porque no tenemos competencias para resolverlos, pero tendremos que buscar la fórmula, con las pocas que tenemos o con las que nos quieran dar. Y, en este sentido, vuelvo a repetir, vamos a dialogar, a ver cómo lo hacemos y qué es lo que podemos plantear para solucionar el problema, porque el problema está ahí.
Y sobre esos acuerdos con las fuerzas sociales, lógicamente, señor Diputado, lo que le puedo decir es que en estos cien días me ha dado tiempo a abrir un cauce de diálogo; lo que no he podido, y me parece que sería que me exigieran ustedes mucho, es tener en cien días prácticamente ya formulado el pacto, o el acuerdo, o la fórmula a la que vamos a llegar. He tenido tiempo, prácticamente, de hablar con ellos, y le garantizo que no para hacer la foto ni visitas de protocolo. Ha habido muchos representantes sindicales y de otras instituciones que me han venido a ver sin fotos. Cuando alguien me viene a ver, cuando preguntan si va a haber una foto, yo siempre digo que pregunten al visitante, yo nunca tengo interés en hacerme una foto con nadie, ni siquiera con los ministros.
Y me ha hablado usted, por fin, de esos trescientos mil aragoneses que viven fuera de Aragón. Creo que he podido ir contestando a todo lo que usted me ha dicho. Mayor aproximación con estos aragoneses. Mayor aproximación, pero por todos los caminos, ¿eh?, como decía el lema de la Diputación General: "Aragón, por todos los caminos". Vamos a hacer mayor aproximación a través del Gobierno aragonés, a través de las diputaciones provinciales, mayor aproximación a través de los problemas que tenemos planteados y que necesitan solución, señor Diputado, y que creo que no son problemas que no tengan solución, que son problemas que solamente necesitan sentarse a una mesa, estudiarlos y analizarlos. Podemos afrontarlos unos de inmediato, y otros a corto plazo, y otros a largo plazo, pero tengo el convencimiento de que todos los problemas tienen solución, o casi todos, me quedo con ese pequeño índice de seguridad, casi todos los problemas tienen solución. Lo que sí le puedo garantizar es que esos problemas no se solucionan si no nos sentamos a dialogar y no nos sentamos a plantearlos.
Yo creo que en su intervención han quedado algunas cosas muy claras, señor Diputado. Ha quedado claro que hemos seguido una política de entendimiento, de apertura, de diálogo, que, objetivamente, hemos aprendido pronto, que el examen parcial, como buen profesional de la educación, nos ha dicho que lo pasábamos, y que será bueno que el examen final también lo pasemos. Lógicamente, ¿qué quiere que le diga? A mí me gustaría pasar los parciales con buena nota, y el examen final, a ser posible, con sobresaliente.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Presidente. El señor Portavoz del Grupo Parlamentario del Partido Popular tiene la palabra... Perdón, del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés, tiene la palabra. Le estaba mirando a él, pero estaba pensando en otro. (Risas.)
El señor DIPUTADO (BOLEA FORADADA): Muchas gracias, señor Presidente. Señorías.
Para el Portavoz del Grupo del Partido Aragonés es una satisfacción el comparecer ante la Cámara, ante las Cortes aragonesas, para comentar una serie de actuaciones de nuestro Gobierno, de nuestro Presidente, que me parece -no es porque lo quiera decir el Portavoz, uno de los Portavoces que sustentan al Gobierno, sino porque me parece que es un poco la opinión generalizada- que han caído bien, que parece que a los aragoneses les han gustado. Y, evidentemente, si nosotros somos representantes de esos aragoneses, no vamos a tener un criterio distinto. Yo he hablado con muchísimas personas, y creo que estamos en la línea, en el buen camino.
Mi intervención no puede ser una intervención que, después de la actuación del señor Presidente y del representante del Partido Socialista Obrero Español, venga a poner ni piedras ni chinitas. A mí, sinceramente, me parece que las dos actuaciones que me han precedido han tenido el buen resultado de que parece que facilitan un camino; naturalmente, en ese camino, con algunas piedrecitas, porque es que, si no, si no hubiese algunas piedrecitas o algunas diferencias, habríamos llegado, hoy que se ha hablado aquí tanto de pacto, a algún pacto oscuro o a algún pacto hecho sin conocimiento, ¿verdad?, y esto no es así.
Pero también es mi obligación resaltar las diferencias que también tiene el Partido Aragonés y que, desde nuestro punto de vista, también existen. El portavoz del Grupo Socialista le daba la enhorabuena al Presidente de la Diputación General de Aragón, y yo le transmito mi enhorabuena al portavoz del Grupo Socialista, le transmito mi enhorabuena, porque también ha sabido estar en esa línea parecida de defensa de los intereses, desde su punto de vista, pero en un camino de entendimiento; de modo que: enhorabuena, señor Marco. No olvidemos que hoy estamos integrados en algo más que Aragón, estamos integrados en la Comunidad Económica Europea, estamos integrados en el Estado español, estamos integrados en la Comunidad aragonesa y estamos integrados en las corporaciones locales. Y cuando el señor Marco nos decía, refiriéndose un poco a que ésta debe ser la regla, que el único camino es el diálogo y que la confrontación empobrece, pues yo no tengo que hacer más que firmar eso, estoy totalmente de acuerdo, pero que esto se produzca a todos los niveles. Es decir, que me parece muy bien que se pida el diálogo con el Gobierno de Aragón, pero también me parece a mí muy obligado que ese mismo talante y espíritu lo tengan los señores del Gobierno de Madrid, y que ese mismo talante se produzca en las relaciones institucionales. Es decir, que cuando, por ejemplo, el Gobierno de Aragón dialoga con las diputaciones provinciales, pues vamos a ver si todos tenemos un diálogo de entendimiento, y no unos sí y otros no, y en unos asuntos sí y en otros asuntos no, o que cuando se trata del diálogo con las corporaciones locales o ayuntamientos, pueda haber también reticencias. Es decir, diálogo, sí, para todos, porque, naturalmente, dentro de la obra de todas las instituciones, es como podremos llevar un poco adelante Aragón.
Tengo que discrepar de la afirmación del representante del Grupo Socialista cuando decía al principio de esa actuación que le parecían muy bien las actuaciones puntuales, pero que no veía un programa, que no veía un dibujo global, que veía fichas de colores, pero que no... Bueno, señor Marco, yo le voy a decir exactamente lo mismo, pero referido a la Administración del Estado, ahí es donde yo no veo un programa, porque si usted está refiriéndose a los temas a los que ha hecho alusión, ésos son consecuencia de lo que ocurre con la Administración del Estado. ¿Cuál es el programa de la Administración del Estado con respecto al tema de la financiación de las Comunidades Autónomas? ¡Y es grande que a los doce años de democracia no sepamos en este momento cómo se van a financiar las Comunidades Autónomas y que tengamos que prorrogar durante un año algo que es absolutamente inservible! ¡O que, hoy, por ejemplo, nos sorprenda el señor Ministro diciendo que una de las soluciones es incrementar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas! ¿Pero de verdad que la España de las Autonomías va a conducir a que los españoles tengamos que pagar más impuestos?, ¿eso es dibujar el Estado de las Autonomías? ¿Y cuál es el programa del Gobierno central con respecto al tema de los Estatutos, que es del que dependemos? ¿Quiere el Gobierno central que todas las Comunidades Autónomas tengan unos Estatutos similares -no digo iguales, digo similares-, no sólo las mismas competencias, sino las mismas facultades? ¿Por qué el señor Jordi Pujol puede, cuando le dé la gana, por motivos políticos, disolver el Parlamento, y no lo puede hacer, por ejemplo, el Presidente de la Comunidad Autónoma aragonesa? Vamos a hacer un programa, pero vamos a empezar por el programa grande, el programa de la Administración del Estado, y, en lo demás, el programa lo adaptaremos al libro grande.
Y ya únicamente, en esta preocupación de las cosas que yo tengo que decir como representante de un grupo político, salir a la afirmación del señor Marco de su preocupación por el rodillo de esta Cámara. Señor Marco, aquí no hay ningún rodillo; en primer lugar, es un rodillo pequeño, si quiere que lo llamemos como el Estatuto, que yo lo llamo estatutito, pues, en vez de rodillo, llamémoslo rodillito, porque solamente es de treinta y cuatro a treinta y tres. Pero, fíjese usted, si a usted le preocupa ese rodillo, ¿cuánto nos preocupa a nosotros el rodillo de Madrid, el rodillo del Gobierno en Madrid, en el Parlamento? Ahí sí que hay un rodillo grande, y también nos preocupa, pero es que la democracia da unos que ganan y otros que no ganan. Y no tenga usted miedo por el rodillo, usted también conduce un rodillo, usted es Presidente de una institución en la que tiene mayoría, no le pase a usted como a esos conductores que, cuando vas con ellos por la carretera, vas a ciento sesenta y te dicen: "fíjate cómo va mi coche", y luego, cuando van en otro coche y pasas de cien, dicen: "ten cuidado, que no se puede pasar de cien". Seamos todos consecuentes, todos tenemos obligaciones en las instituciones, de modo que todas esas recomendaciones creo que son aplicables a todo, que han sido reflexiones en voz alta, que nosotros las asumimos, pero que, desde luego, queremos que las compartamos todos.
Y por entrar muy brevemente en la actuación de nuestro Presidente, que es el objeto de esta comparecencia, yo, señor Presidente, debo felicitarle, debo felicitarle, en primer lugar, por la valentía, por la gallardía de afrontar inmediatamente una serie de temas y una serie de problemas. ¿Importantes? ¡Tan importantes que son!, ¡si estamos todos de acuerdo! Ya dice alguno en estos días: ¡hombre, que está haciendo campaña electoral el Presidente con esos temas! Pues la misma campaña está haciendo el señor Borrell, porque lo que resolvamos beneficiará tanto al señor Borrell como al señor don Felipe González, es decir, es una propaganda a dos partes, no creamos que cuando hagamos una cosa va a beneficiar a uno sí y a otro no, beneficia a todos, beneficia al pueblo de Aragón.
¿Los temas de las comunicaciones? Esto sí que es de sobresaliente, el que, efectivamente, Aragón pueda tener en marcha una autovía pronto. ¡Hombre!, que la provincia de Huesca no tiene ni un solo metro de autovía, aunque tiene una autopista, que, prácticamente, es como si no la tuviera, porque, vamos, desde Fraga a Candasnos, cincuenta kilómetros sin una salida... Y la provincia de Teruel, que me parece que es la única provincia de España sin un metro de autovía, y que en los albores de 1992 estemos pidiendo aquí una autovía... ¡Hombre, ya va siendo hora! ¿Que anticipamos la financiación? ¡Enhorabuena, ojalá se consiga! ¿Que se hace el túnel de Somport? ¡Maravilloso, hombre! La Diputación General de Aragón hizo un estudio sobre el túnel de Somport en el que tuvimos la ocasión -compartí con un compañero del Grupo Socialista en Pau- de que nos dijeran que el mejor estudio, que es previo, que se hizo sobre el túnel de Somport es de la Diputación General de Aragón, hecho por el anterior Consejero y por su Director General, don Joaquín Maggioni y don Fermín Molina, y esto nos lo dijeron los franceses en Pau. ¿Que se quiere hacer el túnel de Benasque? ¡Pues ya va siendo hora! Pero es que el túnel de Benasque exige un acuerdo internacional, y el túnel de Benasque lo debería pagar la Administración del Estado, como ha pagado, por ejemplo, el puente internacional sobre el río Miño en una carretera de la Comunidad gallega: la carretera que va de La Coruña a Tuy es competencia de la Comunidad gallega y, sin embargo, el puente internacional sobre el Tuy lo está pagando, previo un concurso y un acuerdo internacional entre España y Portugal, el Gobierno central. Es el mismo caso, pero estamos dispuestos, ha dicho nuestro Gobierno, a apoyar y ayudar. Pues, ¡bendito sea! ¿Que se apoya el cinturón de Zaragoza? Pues hay que agradecerle al señor Presidente que, cuando llega con el señor Borrell, se preocupe también por que ese cinturón, que está muy bien hecho por el Ayuntamiento de Zaragoza -y no nos duelen prendas-, salga adelante y se haga.
El tema del agua y el pacto del agua. ¡Ojo con el tema del pacto del agua! Las obras que ha citado el Grupo Socialista que "para nosotros son irrenunciables...". Eso no es nada, señor Marco. ¡Como no tengan más irrenunciabilidad que ésta, estamos arreglados! ¿Qué va a pasar?, ¿son ustedes irrenunciables a la prolongación del canal Imperial? Nosotros no renunciamos. ¿Y a la regulación integral del Jalón-Jiloca? Nosotros no renunciamos. ¿Y a que se acaben de una vez las obras del Guadalope? Nosotros no renunciamos, ¿Y a que se recrezca Yesa? Nosotros no renunciamos. ¿Y a que se hagan los riegos de la Hoya de Huesca? Nosotros no renunciamos. ¿Y a que se hagan las obras del canal de la margen derecha? Nosotros no renunciamos; lo conseguiremos o no, eso es otra cosa, pero lo pediremos. ¡Ojo con el pacto del agua! El pacto del agua, no nos engañemos, donde se va a hacer es en la Confederación Hidrográfica del Ebro, en la del Júcar y en la del Tajo, y el Gobierno de la Nación es quien lo aprobará. ¡Ojo!, ¡no seamos ingenuos los aragoneses con este tema! Y allí es donde tenemos que poner las cartas sobre la mesa, diciendo, de verdad, qué es lo que queremos.
¡Hombre!, y el tema de Comunet. Nosotros no tenemos la culpa del tema de Comunet, la regulación del Esera se está pidiendo desde hace quince años, y se dice: "Comunet es la gran solución". Bueno, pues Comunet, y decimos en Monzón: "pues Comunet". Y el mismo Gobierno que aprueba el proyecto, que lo saca a información pública, que está..., nos dice: "es que ahora no, que nos hemos equivocado". ¡Hombre!, esto es muy gordo, ¿eh?, si esto lo llega a hacer el Gobierno de la Diputación General de Aragón, bueno, yo no sé lo que pasa aquí. Pero no pasa nada, no pasa nada, vamos a encontrar soluciones, las que sean, ya saldrán. Ese es el camino en que estamos.
Y luego el tema de las relaciones con el Ministro para las Administraciones Públicas. ¿Transferencias de competencias? Bueno, vamos a aceptar que se empiece a transferir alguna competencia. Por poner solamente un ejemplo, el de educación: en este momento, Cataluña, el País Vasco, Galicia y Andalucía tienen el tema de educación en sus Estatutos, y Valencia y Canarias lo tienen por ley orgánica. Es decir, veinticinco millones de españoles, estas seis Comunidades Autónomas, controlan su propia educación, y en sus libros los niños, desde pequeños, aprenden a conocer Canarias, a conocer Cataluña, a conocer el País Vasco, etcétera, conociendo su historia, su geografía, para después integrarse y conocer lo que es España, la Comunidad Europea y el mundo, veinticinco millones de españoles, y nosotros estamos en el pelotón del MEC, a esto se le llama el territorio del MEC. Bueno, con todos los respetos, a mí me parece increíble e insoportable, y como aragonés me pone enfermo que nuestros niños vengan con esos libros que les mandan desde el territorio del MEC. ¿Es que no estamos los aragoneses preparados para asumir la competencia de educación? Que venga cuanto antes, señor Presidente, cuanto antes, ya, la primera, cuando quieran, que estamos preparadísimos para llevarla adelante, que nuestros profesores son muy buenos, y que saldrán personas que sabrán dirigir el tema de la educación. Pero conozcamos qué es lo que quiere hacer Madrid.
¿Y nos vamos a conformar con la simple transferencia de competencias? Pues, evidentemente, no. El Partido Aragonés no renunciará nunca a que el Estatuto de Autonomía de Aragón sea como los demás Estatutos de Autonomía de primera en España, y ésa es una reivindicación. ¿Que hay que ir paso a paso? Bueno, pues yo no sé qué paso a paso iremos, pero que quede claro que nosotros aspiramos a que Aragón tenga la misma autonomía que tienen las otras Comunidades.
Y en el tema de la financiación, exactamente lo mismo. Aragón no recibe fondos comunitarios, objetivo número uno; los temas del presupuesto del Estado..., pues ahí están para este año; el presupuesto nuestro no puede ser mayor, porque no vamos a empezar ahora a poner impuestos sobre la renta de las personas físicas, porque si se le ocurre esa idea a nuestro Gobierno, ya podemos cerrar el Pignatelli, y etcétera, etcétera, etcétera.
En conclusión, señor Presidente del Gobierno aragonés, reciba la enhorabuena del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés. Siga Su Señoría por ese camino, encontrará el apoyo de nuestro Grupo, apoyo que estará, en todo caso, también dispuesto a llegar a consensos, a llegar a entendimientos, evidentemente. En esa línea nos vamos a encontrar. Y, señor Marco, yo le aseguro que por parte de nuestro Grupo ese espíritu de encuentro, de diálogo y de que podamos hablar de los temas que afecten a Aragón, de los grandes temas, pues está abierto. No hay ningún inconveniente, y yo como Portavoz me ofrezco a ese diálogo con el Portavoz, y siempre ha ocurrido esto y seguirá ocurriendo, que cualquier tema podamos hablarlo previamente, podamos encontrar caminos de entendimiento para que cuando lleguemos aquí no sea esto una pelea entre unos y otros, y estemos dando una imagen que digan: bueno, al final, ¿qué es lo que se está haciendo después de estos cuatro años? Para encontrar esos caminos estoy de acuerdo en que el mejor camino es el del diálogo. Ese camino lo está iniciando con éxito el Gobierno aragonés, y yo lo que deseo es que el Gobierno central siga también en ese criterio. No tengo razones para desconfiar; en absoluto, al contrario, creo que se puede actuar y hay un camino positivo. Y solamente quiero expresar la esperanza de que por esa vía ojalá estos cuatro años sean tan fructíferos para Aragón como en el fondo todos los que estamos aquí deseamos.
Gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bolea. El señor representante del Grupo Popular tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (GIMENO FUSTER): Gracias, señor Presidente. Señoras y señores Diputados.
Creo que a estas alturas del debate, poco queda por decir después de lo manifestado por el Presidente de la Diputación General de Aragón y lo expuesto tras la felicitación que el portavoz del Grupo Socialista le ha realizado a su exposición. Creo también que han existido en esta Cámara acuerdos sustanciosos y sustanciales para que nos tengamos que felicitar absolutamente todos, todos, y digo absolutamente todos porque creo, de una vez, que hemos dado con la solución para llevar adelante este Aragón. De ahora en adelante, salvo en aspectos puntuales mínimos, creo que en aquellos problemas que verdaderamente son relevantes, que son importantes para Aragón, va a existir prácticamente, por lo que se ha dicho aquí, el acuerdo, el consenso, la mayoría necesaria para llevar adelante todos los objetivos que tenemos planteados para este Aragón.
Quiero resaltar -lo han hecho los anteriores portavoces- que ante una política de enfrentamiento, de rechazo, que venía realizándose anteriormente, se ha abierto un camino de diálogo, un camino de entendimiento, y creo que hemos visto el primer resultado positivo de este cambio político con relación y en relación a las distintas Administraciones. Este debate es hoy la primera muestra de ese cambio de talante. Debemos conseguir, si queremos que este Aragón siga adelante, un pacto de Estado que canalice el proceso autonómico, pieza importante para llevarlo adelante. No ha de ser ni se ha de convertir en una política de gestos, en una política de formas; hemos de ir a una política de acciones, de hechos, a una política de diálogo y de consenso; debemos conseguir que sea un punto de encuentro en las reivindicaciones, constitucionalmente reconocidas, de la Comunidad Autónoma de Aragón y la voluntad -y digo voluntad- de la Administración central del Gobierno socialista de determinar y dar cumplimiento a lo que nuestra Constitución proclama sobre la organización territorial del Estado que posibilite a las Comunidades Autónomas del 143 su pleno autogobierno, su plena autonomía.
Este punto de encuentro debe contemplar fundamentalmente la transferencia efectiva a las Comunidades Autónomas de las competencias que ya figuran en sus Estatutos y que todavía no han sido transferidas. La reforma de los estatutos de autonomía y la elevación de sus techos competenciales por la vía del 148, no la del 150.2, de leyes orgánicas, de delegaciones. Y, por último, la determinación de un modelo de financiación acorde con la nueva realidad de este Estado español.
Señor portavoz del Grupo Socialista -voy a incidir muy poco; creo que lo ha dicho ya el Presidente de la Diputación General de Aragón y el Portavoz del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés-, ha pedido al Gobierno que diga cuál es su fórmula de financiación de las Comunidades Autónomas. Yo creo que el término no es ése, sino que es la Administración del Estado la que debe ofertar en un consenso con las Comunidades Autónomas cuál es el modelo de financiación que nos conduzca a que verdaderamente estas Comunidades Autónomas tengan capacidad para llevar adelante sus techos competenciales. Es preciso llegar a acuerdos consensuados tanto intra como intercomunitarios, es necesario llegar a convenir entre las distintas Administraciones; políticas y actuaciones pasadas demostraron la incapacidad de actuaciones partidarias. Es necesario en estos temas reflexionar para no caer de nuevo en los errores pasados que tan poco aportaron y que únicamente sirvieron para la radicalización de posiciones. No se lograrán los objetivos deseados sin la irrenunciable reivindicación de la Comunidad Autónoma de Aragón y la voluntad del cumplimiento del mandato constitucional de ordenación territorial del Estado por parte del Gobierno socialista de la Nación.
Señor portavoz del PSOE, hace usted una llamada a la colaboración de las fuerzas políticas y sociales de Aragón, y yo le voy a ampliar, como miembro de un Grupo Parlamentario que sobrepasa el marco comunitario, que tiene representación nacional, yo le voy a pasar a usted esa llamada de atención, que no solamente a las fuerzas políticas y sociales de Aragón, a las fuerzas políticas y sociales del Estado, y me atrevería a decirle más, a las fuerzas políticas y sociales de lo que es hoy ese entramado de la Comunidad Económica Europea.
La infraestructura -voy a pasar por encima, se han dicho muchísimas cosas- en comunicaciones debe ser considerada, creo yo, hoy, en estos tiempos, como un servicio público. Estamos todos convencidos, absolutamente convencidos de que un territorio sin unas infraestructuras suficientes está condenado al fracaso total. El desarrollo de una región pasa por su potencial comunicativo, el desarrollo de una región está subordinado a la inversión que se realice en infraestructuras de todo tipo, tanto industriales como agrarias, tanto viarias como hidráulicas y, verdaderamente, Aragón está necesitado de muchas de ellas.
Voy a terminar, señor Presidente, porque se han dicho ya muchas de las cosas. Este es el defecto que tiene intervenir en último lugar, que prácticamente queda recortado, y no es cuestión de repetir insistentemente y de entrar de nuevo en los temas.
Escasos intereses en política hidráulica tienen ustedes -creo que se lo ha dicho ya el Portavoz del PAR- cuando dice que quieren que queden única y exclusivamente asegurados los riegos del Alto Aragón -he recogido textualmente-, soluciones a los problemas de riego de La Litera y no carencias de agua en el canal de Aragón y Cataluña. Verdaderamente, estos no son todos los problemas de regadío y de infraestructuras hidráulicas que tiene Aragón, es necesario, de una vez, el acuerdo consensuado, el acuerdo político para llevar adelante una política hidráulica, una política de agua que, verdaderamente, favorezca los intereses de Aragón. Yo quiero hacer memoria histórica: hace diez, doce, quince años, para la regulación del río Esera, la solución era Campo; inmediatamente después se vio que aquello no era viable y nos dijeron que no, que la solución técnica y social más importante para la regulación del río Esera era Comunet. Ultimamente, nos hemos quedado sorprendidos: como ya no era Campo, no es Comunet. Es necesario que los parlamentarios que formamos esta Cámara lleguemos a un acuerdo real de regular el agua de nuestros ríos de la forma que suponga menos impacto social, menos impacto medioambiental y que favorezca los intereses de nuestros agricultores.
Pide, señor portavoz del Grupo Socialista, mayor financiación por parte de la Diputación General de Aragón a los ayuntamientos. ¡Hombre!, miren ustedes, la eterna pretensión de las Comunidades Autónomas, pedir mayor financiación a la Administración del Estado; no nos pidan ustedes que pasemos ya parte de la financiación a nuestros ayuntamientos cuando, en realidad, las limitaciones de la propia Comunidad están muy reducidas por la financiación que regula el Estado con relación a las Comunidades Autónomas.
Tiene también preocupación por el rodillo... Mire, yo le voy a decir, el Portavoz del Partido Aragonés ha dicho que no era un rodillo, que era un rodillito. Mire usted, creo que lo ha manifestado ya en el debate de investidura el Presidente de la Diputación General de Aragón y en tantas cuantas intervenciones ha tenido ante esta Cámara, y ha dicho que, verdaderamente, a él no le interesa el rodillo, a él le interesa que los grandes temas de Aragón salgan consensuados de esta Cámara. Mire usted, yo le propongo, y el Grupo Parlamentario Popular de las Cortes de Aragón, y en el Congreso y en el Senado, le propongo que vamos a invertir los términos: en vez de convenir, vamos a convivir, vamos a consensuar, vamos a llegar a una política de acuerdo y de diálogo para solucionar los problemas.
Y termino, señor Presidente, reiterando la oferta de agradecimiento al Partido Socialista por ese diálogo, por esa colaboración y por esa participación que ha brindado al Gobierno de la Diputación General de Aragón. Y, por último, querido Presidente de la Diputación General de Aragón, la enhorabuena más sincera del Grupo Popular de estas Cortes.
Gracias, señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Gimeno.
¿El señor Presidente va a contestar a los dos Grupos que apoyan al Gobierno? El señor Eiroa tiene la palabra.
El señor PRESIDENTE de la Diputación General (EIROA GARCIA): Muchas gracias, señor Presidente. Señorías.
En primer lugar, quiero dar las gracias a los Portavoces del Partido Aragonés y del Partido Popular por esas intervenciones, yo creo que llevadas, quizá, más por el cariño que por la realidad, y en la que han insistido sobre cuestiones ya planteadas y que han sido tratadas desde esta tribuna.
Se ha hablado de los problemas del agua, una vez más, del pacto del agua, y yo agradezco a los dos Portavoces que, quizá, han corregido -corregido en la práctica, porque, teóricamente, luego haré mención a qué- alguna posible ausencia en mi intervención al hablar de regadíos. Yo quiero recordar a Sus Señorías que esta comparecencia era una comparecencia voluntaria para dar cuenta de las negociaciones o conversaciones con representantes de la Administración central, en ningún caso he querido que fuese una exposición de los objetivos de este Gobierno y menos en el tema hidráulico, donde, lógicamente, en el tiempo con que contamos sería imposible y -vuelvo a repetir- que queda reservado al debate que va a tener lugar en estas Cortes. Por tanto, agradezco que hayan hecho de conciencia en este sentido, y recordar que Aragón tiene problemas en muchos lugares y que son muchos los complejos regadíos, otros expectantes, algunos posibles y otros que ya están y hay que atender, los que desde una política de esta Comunidad hay que lograr llevar a la optimación.
También les agradezco que hayan incidido en el tema del pacto autonómico, para recordar algo que han recordado los Portavoces, que estamos dispuestos a hablar en el pacto autonómico, a participar en el pacto autonómico, pero siempre que se cumplan dos condiciones que hemos reiterado de forma varia, dos condiciones que son las de corregir discriminaciones y no posponer la reforma de los estatutos por motivos de este pacto, y también han recordado los dos Portavoces, y lo recuerdo yo también, que ése es un compromiso de este Gobierno, recogido en el pacto de los dos partidos y que figura como eje de ese pacto de Gobierno.
Y, una vez dicho esto, yo quería hacer una mención, en estas palabras de agradecimiento, para hacer también en estos momentos una referencia a este pacto, a este Gobierno de coalición, en donde quizá, desde algún sitio, se estará intentando o se intentará buscar grietas en los dos partidos coaligados. En este sentido, a la vista de lo expuesto por los dos Portavoces, quiero decir algo que, lógicamente, no pude decir en mi discurso de investidura porque todavía no había sido elegido este Gobierno: creo que hemos logrado configurar un equipo de gobierno compacto, un equipo de gobierno con talante abierto, dinámico y humanamente satisfactorio, y algo que puede inquietar a algunos otros partidos con voluntad de continuidad en el ejercicio del gobierno: como trabajamos en equipo, no nos planteamos batallas de protagonismo, y aun manteniendo cada uno nuestra postura y nuestra personalidad, respetamos la personalidad de cada uno de nuestros partidos. En este sentido, yo quiero hacer una referencia a esta situación que me ha permitido llevar, de alguna forma, todas estas cuestiones, estas negociaciones o estas conversaciones -mejor conversaciones- a nivel de la Administración central desde esta Comunidad Autónoma, para en este diálogo, en esta fórmula que nos estamos planteando o que se ha planteado, poder llegar a las conclusiones concretas de problemas muy determinados.
Yo quiero agradecerles a los dos Portavoces su exposición y, sobre todo, indicarles de nuevo mi agradecimiento por haber incidido en un tema que creo que es bueno que lo hagamos, que no ha sido ésta una exposición de la política de la Diputación General de Aragón, que ésta ha sido una comparecencia voluntaria para explicar los cauces o las conversaciones mantenidas con la Administración del Estado.
Muchas gracias, señores Portavoces y, en este sentido, reiterar el deseo de que este pacto de gobierno y las relaciones entre los dos partidos puedan tener la seguridad de que están acordando y cumpliendo todo lo que se hizo en el pacto de gobierno, y que esta política del Gobierno obedece a una política de la coalición, a una política de los dos partidos.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
El representante del Grupo Parlamentario Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida tiene la palabra como último interviniente.
El señor DIPUTADO (BURRIEL BORQUE): Señor Presidente. Señoras Diputadas y señores Diputados. Señor Presidente de la Diputación General de Aragón.
Yo creo que, efectivamente, hay razones para compartir la importancia que tiene la comunicación con el Gobierno central y, en este caso, la Diputación General de Aragón. Por un lado, obviamente, se rompe una larga trayectoria de enfrentamientos, se quiebra una actitud, una actitud que yo creo que era incluso política y que se ha venido manteniendo tanto por el Gobierno aragonés como por el Gobierno central, que en esto tanto monta, monta tanto, y yo creo que ninguna de las partes debería buscar excusas. Por otro lado, a nosotros nos parece que es obvio que Aragón, con su condición reconocida de Comunidad Autónoma, depende en buena medida, y más de lo debido, de la política central: enormes parcelas de actuación indispensable no nos está dado el poderlas ejercer, nuestra intervención en los recursos económicos apenas supera el 20% de lo que transferimos. En última instancia y así las cosas, yo creo que poco somos o poco seremos si poco se nos da. Por tanto, una comunicación como la que se ha abierto, un contacto como el que hay, incluso en términos de necesidad, parece indispensable.
Pero hay más en este momento coyuntural, en teoría, y cada vez da la impresión de que sea más en teoría. El próximo año deberemos tener un nuevo modelo de financiación de las Comunidades Autónomas, cuestión que, como todas Sus Señorías saben, es clave para el desarrollo de las autonomías. Nuestro Estatuto, en este momento y superados plazos reglamentarios, está esperando una reforma que por derecho nos corresponde; el llamado pacto autonómico lleva recorriendo, no sé si para bien o para mal, pero la impresión que yo tengo es que más para mal que para bien, la vida política de este país durante los últimos meses.
Y para completar un cuadro rápido, la inversión en Aragón, vía Presupuestos Generales del Estado, como todos sabemos, ha tenido una evolución decreciente, y hemos pasado de veintisiete mil seiscientos millones de pesetas en 1990 a diecisiete mil seiscientos previstos para 1992; ahí es nada, y ello, además, en pesetas no actualizadas, las cifras en pesetas no actualizadas. Como se sabe, solamente el Ministerio de Obras Públicas, en las previsiones presupuestarias, ha reducido sus inversiones o pretende reducir sus inversiones en Aragón, pasando de veinte mil millones a poco más de once mil millones. Es decir, esta tierra es cosa de dos, demasiado cosa de dos, y sin perjuicio de exigir, sin perjuicio de mover, sin perjuicio de reclamar, sin perjuicio de llevar a cabo tareas que yo creo que cada vez nos va a ser menos lícito olvidar. El acuerdo, el consenso, la comunicación y la relación, como decía al principio, nos parece que son una buena política.
Por tanto, nuestro aplauso, y quede constancia de ello al comienzo de mi intervención. Tienen razón ustedes, señores y señora del Gobierno, y tiene menos razón don Hipólito cuando cree que la comunicación no es tan indispensable. Ahora bien, dicho esto, creo que también es de justicia que sepamos ya que ésta es una sesión informativa, que sepamos de qué se nos está informando, que sepamos no sólo algunas cuestiones parciales de las conversaciones, sino que sepamos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; al menos, nosotros con esa intención hemos venido a este Pleno y pensamos, además, y creemos y desearíamos que el Pleno terminase con ese conocimiento por parte nuestra.
Yo creo que hay tres aspectos que no se atreverán ustedes a decirme que no son de razón: en primer lugar, con qué idea fueron ustedes a Madrid, con qué idea se entrevistaron con el Gobierno central, o se entrevistó usted, señor Presidente -la primera de las cuestiones-; la segunda cuestión es qué pasó realmente con su idea en Madrid, y la última de las cuestiones es qué conclusiones se sacan después de esa entrevista. Y, efectivamente, en la comunicación que usted nos ha hecho nos ha dejado ver toda una serie de iniciativas y toda una serie de cuestiones que plantearon al Gobierno central: han ido con enunciados, han ido con propuestas, algunas cosas con un cierto grado de concreción, pero, sobre todo, yo tengo la impresión, incluso después de escucharle, de que sobre todo han ido con ideas generales, y muchas de ellas, incluso por su propia importancia, necesitan una concreción más detallada, y necesitan que sepamos de qué se está hablando en realidad para que, en todo caso, un diálogo en sí mismo positivo, a la hora de traducirse en hechos, podamos contemplarlo también como un hecho positivo. Y, sobre todo, después de escuchar aquí intervenciones a lo largo de esta mañana, nos asaltan confusiones en temas muy importantes, a los que luego me referiré, como el famoso tema del agua, del que se habla hoy por activa y por pasiva, y en temas tan importantes como la financiación de la autovía Somport-Sagunto, etcétera, etcétera. Pero a esos temas me referiré a continuación.
Creo que a los sitios hay que ir con opiniones, cuando se va a una entrevista hay que saber a qué se va, qué es lo que se pide y, en todo caso, si algo se ofrece, como se sabe lo que se pide, si se está dispuesto a aceptar o no se está dispuesto a aceptar. No se va simplemente a escuchar, hay que ir con posiciones particularizadas, propias, con posiciones del propio Gobierno a la hora de demandar una opinión, en este caso, al Gobierno central; se pide lo que se cree bueno, en todo caso, y lo que se responde, si acepta o no se acepta, en función de la bondad con la que se están pidiendo las cosas.
Yo tengo serias dudas en relación con varias cuestiones que aquí se han planteado, y a ellas me voy a referir a continuación para no agotar excesivamente el tiempo, porque para algún Portavoz, como ha sido obvio, la impresión que tenían es que el debate terminaba con su intervención y, sin embargo, todavía quedábamos nosotros. Por tanto, quizá haya un cierto cansancio, pero no voy a extenderme demasiado o más de lo debido, a pesar de la benevolencia de la Presidencia, y me referiré ya a cosas concretas.
El plan hidrológico, que es una de las cuestiones de las que aquí se está hablando. Primero, nosotros estábamos muy sorprendidos, tengo que reconocerlo, de que en las reseñas de prensa y en las noticias que habían trascendido después de las entrevistas con los distintos Ministros y con el Presidente del Gobierno no se hubiese hablado para nada del plan hidrológico o, al menos, nosotros leímos mal, pero en ninguna comunicación se dijo que ése hubiera sido un tema puesto encima de la mesa. Y estábamos muy sorprendidos porque, teniendo una entrevista con el señor Borrell, no hablar del plan hidrológico, con cuestiones tan puntuales como el tema de Comunet, pero con cuestiones tan generales como es el propio plan, nos parecía, desde luego, muy poco de recibo que se hubiese perdido la oportunidad al menos de dialogar. Usted confirma hoy, aquí, que efectivamente ése fue uno de los temas objeto de debate, objeto de encuentro, objeto de diálogo y de que esa cuestión se habló. Pero, claro, el tema es mucho más complicado. Aquí se habla del plan hidrológico y se habla de enunciados como si de los propios enunciados se definiese ya la política, y definida esa política, todos tuviésemos la obligación de consensuar y estar de acuerdo.
Hay proyectos distintos, Señorías, hay proyectos distintos, y después de lo que aquí les estoy escuchando, confirmo que hay proyectos distintos, porque, por ejemplo, y serían cuestiones que aquí habría que determinar: parece que si las previsiones que tienen -al menos, algunos- no fallan, el agua de esta Comunidad en tiempos próximos tendrá una dedicación bastante más reducida a lo que sean necesidades agrarias y, fundamentalmente y en un gran porcentaje, va a tener derivaciones hacia el uso de boca y hacia usos industriales; eso hay que saberlo y hay que saber qué previsiones son las que hay. Yo les diría más, si esas previsiones continúan así, cuando se habla de uso de boca, que nadie se olvide de que la boca en Aragón es Zaragoza exclusivamente, el uso de boca fundamentalmente es éste, y que cuando se habla de usos industriales, al margen de algún tipo de actividad hidroeléctrica necesaria, fundamentalmente se está hablando de usos industriales catalanes.
Entonces, yo a veces tengo la impresión -y simplemente lo manifiesto como impresión, porque además aparece la noticia con más frecuencia de lo indispensable- de que aquí lo que se está haciendo es engordar toros en toriles, esperando la oportunidad de poderlos soltar, y nosotros, en el ruedo y sin capote, estar dispuestos a que se nos coja. El plan hidrológico tiene que empezar a trabajarse y a estudiarse ya con previsiones. En todo caso, tenemos que saber de qué estamos hablando y tenemos que saber qué proyecto, qué modelo y qué iniciativas hay detrás de eso que, como enunciado, simplemente se dice, pero que no se pasa -por lo menos, a partir de esta reunión- del enunciado. Esa es una primera cuestión en la que a nosotros nos asaltan dudas muy serias y que aquí no se plantea, y que en posteriores reuniones, y no en ésta, habría que trabajar y habría que ver.
El pacto del agua. Usted recordará, señor Presidente, que en la Sesión de investidura, este Portavoz se refirió a esa cuestión como a un tema capital porque usted ni lo había mencionado, ni lo había mencionado, y, además, yo me quedé muy sorprendido de que usted desconociese qué significaba, incluso en la terminología política y social de esta tierra, pacto del agua, porque eso, pacto del agua, tiene un determinado significado en el movimiento agrario entre sectores campesinos, pero desde hace muchísimos años, y no nos lo estamos inventando nosotros, se lo inventaron ellos. Ahora aparece aquí el pacto del agua y con variables tales que, la verdad, lo menos que puedo decir es que estoy claramente confuso. Se nos dice en un artículo del señor Acín -creo que apareció ayer en un medio de comunicación, y lo titulaba "Pacto del agua"- que pacto del agua es el acuerdo de la CHE con la Diputación General de Aragón; puedo estar simplificando, pero eso es lo que se nos dice.
El señor Bolea nos decía hace un momento que no nos equivoquemos, que el pacto del agua lo harán las confederaciones hidrográficas y el Gobierno central, que no nos equivoquemos. El señor Marco, portavoz del Grupo Socialista, nos habla del pacto del agua y dice que eso hay que hacerlo primero entre políticos y entre instituciones, y ya hablaremos luego con los agentes sociales y con otro tipo de sectores. Pues miren ustedes, para nosotros eso no es el pacto del agua y, además, para sectores de esta tierra, sectores que yo creo que tienen necesidad de saber qué va a pasar con nuestra agua, eso no es el pacto del agua. El pacto del agua contempla proyectos y, desde luego, es un acuerdo con participación de sectores sociales, con participación de sectores institucionales -también ayuntamientos- que están afectados por el destino que las aguas de esta tierra puedan llevar, y luego hablaremos de cuestiones concretas, pero yo aquí la verdad es que he salido confuso, claramente confuso, no sé todavía qué entendemos cada uno de los grupos políticos aquí presentes por pacto del agua, y estamos entendiendo cosas distintas. Pues muy bien, estaremos de acuerdo en los enunciados, seremos todos buenos y benéficos, pero, desde luego, en la práctica política, seremos todos distintos y cada uno estará de forma distinta, cada uno de nosotros estará en su sitio. Yo creo, sinceramente, que este tipo de cosas tiene que aclararse, tiene que resolverse y se tiene que saber a qué estamos jugando.
Paso a otra cuestión. El tema de la financiación de la autovía, el famoso tema de la financiación de la autovía. Ustedes van con una propuesta concreta, parece ser, a entrevistarse con el Presidente del Gobierno; el Presidente del Gobierno remite la entrevista en sus aspectos concretos al señor Borrell, cosa que me parece razonable, y empiezan a hablar de la posible financiación de la autovía con un aval del Estado. Al hablar de la autovía, usted, señor Presidente, creo que en la contestación al Grupo Socialista, ha dicho que su realización iba a suponer un incremento -incluso lo ha cuantificado- del producto interior bruto regional, que iba a suponer un incremento en la capacidad y en las condiciones de empleo, es decir, que al hacer la autovía tendríamos hecho ya un trecho importante. Yo creo que eso se desprendía de lo que usted ha dicho -si a usted le parece, es posible que yo esté caricaturizando sus palabras, pero creo que de alguna forma se desprendía eso-. Yo supongo que usted, al hablar de la autovía en esos términos, se habrá referido a la repercusión transitoria que tendrá su realización, es decir, la inversión que supone, los puestos de trabajo que crea y los servicios complementarios de la realización de los tramos de autovía, y que no se habrá referido a las repercusiones industriales de un futuro, a las económicas y a las sociales que, una vez que esté hecha, eso va a significar, porque eso, desde luego, supone un proyecto previo de ordenación territorial, supone saber el destino de los tramos de autovía y el por qué en esa autovía va a haber una vertebración de esta Comunidad y en qué condiciones, con qué recursos, en qué lugar y con qué medios, o ya me explicará usted de qué estamos aquí hablando, ya me explicará de qué estamos hablando.
Yo le preguntaría más en el tema de la financiación de la autovía. ¿Ustedes hablaron de mantener el itinerario del Ministerio de Obras Públicas?, porque no es lo mismo, ¿eh?, y supongo que lo saben. El itinerario previsto, el itinerario de Madrid -para entendernos- es sobre todo un itinerario calculado en función de intereses nacionales, que yo no digo que no haya que contemplar, al contrario; sin embargo, hay itinerarios alternativos que contemplarían intereses regionales en un modelo de ordenación territorial, y eso son cosas distintas. Hablemos de cosas concretas, porque, si no, no nos entendemos, y eso son cosas distintas, y la financiación, de una manera o de otra, desde luego es distinta también, los costes económicos serán distintos, los costes sociales y los costes ecológicos serán variables. ¿Está dispuesto, en todo caso, el Gobierno central a prestar el aval, a facilitar el aval, cualquiera que sea el itinerario, con la capacidad de decisión de ese mismo itinerario desde esta Comunidad?
El señor Acín -y perdóneme que le cite tantas veces, pero otros también le han citado mucho en esta comparecencia-, el señor Acín decía también en medios de comunicación ayer o antes de ayer que si acometemos la autovía antes del noventa y seis -creo recordar que era ésa la fecha- nos ahorraremos un 30% de su coste -algo así decía, aunque las cifras es posible que no las esté precisando-. Bueno, avalan un 30% más, un 30% menos, es decir, el coste no determina en todo caso el aval posible que se puede ofrecer por parte del Gobierno central. Yo creo que esas cosas son indispensables, y yo le dije en la Sesión de investidura que en el tema de la autovía tenemos que saber fundamentalmente cómo vertebra esta Comunidad, y en función a proyectos de vertebración y de ordenación territorial, podremos acabar tomando decisiones políticas, si no, aquí, me temo que hay intereses muy cruzados -bueno, no me temo, estoy seguro-, hay intereses muy cruzados que habría que poner algún día encima de la mesa y que si no se ponen nosotros, modestamente, nos encargaremos de poner.
Por ejemplo, yo tengo aquí -me lo acaba de dar Jesús Maestro, que me da muchos papeles en los Plenos- una comunicación del libro blanco del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, de 1979, un poco viejo con la velocidad que llevan los tiempos, pero yo creo que perfectamente utilizable, donde se dice: "en España, las inversiones han estado enfocadas a la concentración de flujos en grandes y numerosos ejes, lo que ha producido y producirá, de no introducir cambios radicales, desequilibrios regionales importantes, y dentro de cada región, la potenciación de sus mayores áreas metropolitanas, llegando, incluso, a saturarlas". Bien, esto son comentarios que aparecen en este libro blanco. Estas consideraciones que se hacen cuando rigurosamente se estudian las cuestiones, aun con carácter general, son cuestiones que aquí no aparecen ni por activa ni por pasiva; aquí la gran panacea es la autovía, la gran panacea es el pacto del agua, sin saber lo que se define... Pues no, eso es una parte. Bien está que hablemos de acuerdos, que hablemos de temas que pueden definir después concreciones, pero es necesario que descendamos también a las concreciones. Por tanto, yo querría que sobre esas cuestiones usted nos informase de algún tema.
El tema del Canfranc. La noticia que nos ha dado usted aquí, no por esperada, menos lamentable... Pero el problema del Canfranc yo creo que no debería quedar tampoco así en una Cámara como ésta, porque de aquí hay que sacar conclusiones de las entrevistas: el primero, el Gobierno, que sacará conclusiones, y de su comparecencia sacaremos conclusiones los Grupos Parlamentarios, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a sacarlas. El tema del Canfranc es un problema francés, nos decía el Grupo Socialista, ¿y el Somport no es un problema francés?, ¿y el Canfranc no es un problema francés? Los problemas son de otro tipo, independientemente de los intereses nacionales, porque los intereses nacionales están fundados en problemas de otra naturaleza. Ustedes saben que del Somport hay estudios, en este momento manejándose, que prevén objetivamente, una vez que se haga, la imposibilidad de que el Canfranc se reabra, porque entonces ya habrá, incluso, imposibilidad técnica. Hay estudios que están diciendo eso, y a mí me parece que esto hay que hacerlo, el tema del ferrocarril, hay que hablar del ferrocarril en esta tierra. ¿Qué pasa?, ¿usted no habló del ferrocarril con el señor Borrell? Pues hay que hablar de ese tema, porque no solamente está el tema del Canfranc, que es un tema muy importante. En estos momentos, como usted sabe, está disminuyendo la capacidad ferroviaria de esta Comunidad y, desde luego, se están montando autobuses en línea, reduciendo lo que son trayectos de ferrocarril. Ahí hay intereses de muchos tipos, ¿eh?, no sólo de ordenación del territorio, hay intereses de otros tipos. Hace unos días, nosotros estábamos en un pueblo de esta provincia, en concreto, en Morata de Jalón, y una gran preocupación de sectores y de personas de ese pueblo es que les ponen autobuses, que la línea se les cierra, que el ferrocarril no va a funcionar en los términos en que funcionaba. Y hablamos de vertebración, hablamos de las comunicaciones como ejes de vertebración regional... Pues vamos a hablar de estas cosas, porque si no, yo creo que aquí da una impresión de que todos estamos en la misma barca, y, desde luego, nosotros vamos en otra, desde nuestro punto de vista, mucho mejor, más segura y que lleva más luz. Pero, en este caso, es nuestro punto de vista.
El tema de la financiación de las Comunidades Autónomas. Vamos a ver si nos aclaramos con el tema y lo dejamos y lo ponemos con seriedad encima de la mesa. Cuando ustedes fueron a Madrid y hablaron de esta cuestión, me imagino que tendrían un proyecto de financiación, porque si el Gobierno les dice: nosotros pensamos que la financiación debe ser así, así y así; eso, ustedes lo comparan con su proyecto y dicen: pues de acuerdo, hay vías de negociación o no hay vías de negociación. Pero si ustedes van sin nada, a mí eso no me cuadra demasiado. Y no creo que sea un problema de táctica política, señor Presidente, no creo que deba ser un problema de táctica política, y dentro de unos días aquí hablaremos de financiación.
En la Junta de Portavoces se ha manifestado por parte de representantes de algún Grupo de los que apoya su Gobierno que no van a adelantar el proyecto ni a ponerlo encima de la mesa antes de que el debate se haga. Usted sabe que Izquierda Unida, a usted personalmente, a través de mi persona, le dio el proyecto de financiación que tiene Izquierda Unida a nivel nacional y desde hace mucho tiempo, y se lo dio porque no nos importa, porque sí que estamos dispuestos a que haya acuerdos, porque creemos, además, que es proyecto discutible, como todos, consensuable en lo necesario, con unos objetivos que son, sobre todo y en lo fundamental, los que hay que mantener; lo tenemos y lo pusimos encima de la mesa, y al Partido Socialista se lo hemos dado en entrevistas en Madrid, pero si no lo tienen los del Partido Socialista de aquí, yo, dentro de un rato, se lo entrego también, que no tenemos ningún interés en ocultar las cosas, ningún interés.
Si usted acudió a Madrid con una propuesta de financiación de Comunidades Autónomas, díganos que propuesta es la que tenía, díganoslo aquí, para que la sepamos exactamente. Lo que usted ha dicho hace un momento, cuando ha subido a la tribuna, no es una propuesta. ¿Que queremos más recursos? Faltaría más. Tenéis una propuesta de que se contemple, además, no solamente el valor personal, sino también el valor territorio. ¡Pues faltaría más! Eso no es una propuesta, las propuestas son mucho más amplias, y, desde luego, espero que no sea la propuesta del señor Solchaga, porque apañados estamos como sigamos por esos caminos. En fin, yo creo que estas cosas hay que saberlas con más detalle.
Entro en otras cuestiones y voy a intentar que sea con alguna mayor rapidez a como lo estoy haciendo ahora. Por ejemplo, cuando habla del plan de Teruel, por citar también otra cuestión de la que usted se sorprendió, igual que se sorprendió de que el Presidente del Gobierno conociese el problema de Teruel, aseguró que si, además, eso está contemplado en la Ley del Fondo de Compensación Interterritorial, pues que eso se pondrá en funcionamiento. Tarde se dan cuenta de la historia, pero, en fin, lo que me sorprende es que usted en esta tribuna ha dicho algo así: "no me diga cuándo, ni me diga cómo". ¡Hombre!, pues yo sí que le pregunto: dígame a mí cuándo y dígame usted a mí cómo, porque, claro, usted es el Presidente de esta Comunidad y usted es el que debe saber esas cuestiones; o dígame: "no lo sé, porque no se me ha dicho y lo estoy estudiando", pero bueno, no me diga: "no sé cuándo y no sé cómo, ya lo harán desde allí". A mí me parece que esas cosas hay que tratarlas con una poquita más de seriedad -al menos con una poquita-, porque es indispensable que todos la tengamos.
Temas como el de Comunet. Usted ha subido aquí y ha dicho, más o menos, que la propuesta de ustedes es un acuerdo suficiente con los agentes sociales afectados para que las necesidades hidrológicas no sean, en todo caso, disminuidas, y todos aquellos que las precisen las tengan. Una especie de acuerdo de municipios, comunidades de regantes, etcétera; que ésa es la alternativa, en todo caso, ya que ahora nos dicen que el Comunet no. Mire usted, Comunet era eso, y si yo no estoy equivocado, estas mismas Cortes, esta misma Cámara, una vez en Monzón y otra vez aquí, hablaron del tema Comunet, hubo un consenso absoluto, se contemplaron estas variables, se dijo que precisamente la alternativa Comunet resolvía todos esos problemas, y ahora dicen que Comunet no, y sin embargo dicen: "pues bueno, ya buscaremos una alternativa, porque nos han dicho...". ¡Oiga!, hay cosas a las que hay que contestar, hay cosas a las que hay que decir ¡basta ya!, que hay que decirlo, y decirlo seriamente; una cosa es el acuerdo en lo que se puede, en lo que se tiene y en lo que es preciso, pero otra cosa es la diferencia, en lo que también esa diferencia es precisa.
Usted decía en la prensa que estaba moderadamente optimista, lo ha dicho también en esta tribuna, y creo que también lo ha dicho el señor Marco. Mire usted, yo que soy optimista por naturaleza, y no sabe usted hasta qué límites, suelo decir en broma cuando me preguntan que vamos a hacer la revolución, fíjese si soy optimista... -un montón me dice el Presidente, pero el Presidente no es precisamente optimista-, pero en este asunto, después de su entrevista en Madrid, pues estoy, como le diría yo, moderadamente pesimista, porque me parece un paso importante, repito, no quiero disminuir ese paso, me parece que mejor haberlo hecho que no haberlo hecho, me parece que lo que se obtiene cuando no se tiene nada, bienvenido sea; usted sabe que pasar de nada a la misería, decía Groucho Marx, te sirve de poco, pero en alguna ocasión sirve de algo, aunque el resultado objetivo de lo que allí ha ocurrido, independientemente de que abra algunas vías, es para estar moderadamente pesimista.
Tema de financiación. La impresión que usted tiene es que lo que va a haber va a ser una prórroga de la financiación de las Comunidades Autónomas. Bueno, es un tema clave, que si eso es así, es para estar no muy optimista, ¡eh!, ¿no les parece a ustedes, también, señores, en este caso, de mi izquierda geográfica? Yo creo que es así.
El tema de la reforma estatutaria. ¿Qué pasa con el tema de la reforma estatutaria? Yo ahí, claro que las entiendo, sé por donde van los tiros, lo que pasa es que hay que explicar que hay cosas que no tienen sentido. En la oferta estatutaria, primero, hablamos de competencias; algunas muy importantes las dejamos para una segunda fase, y cuando hayamos completado eso, ya hablaremos de reforma del Estatuto. Pues si no hay otro tipo de intenciones, la verdad es que eso no se entiende, eso es empezar una casa por el tejado. ¿Por qué no hablamos de la reforma y hablamos ya de las competencias, que es lo indispensable y, además, lo que es necesario? Porque desde luego, si no hay reforma mas que en los techos competenciales, ya me explicarán ustedes qué hace esta Cámara con el período de sesiones que tiene, si encima tenemos más competencias, pues explíqueme qué tareas nos quedan a los dignos, amplios, universales y legítimos representantes del pueblo aragonés, y qué tareas le queda al pueblo de Aragón..., pues cerrar la tienda, que será, de todas maneras, mucho más útil que, a lo mejor, lo que podamos seguir haciendo. Yo creo que eso no es de recibo.
¿Por qué se propone esa alternativa? Porque no hay voluntad de abordar la reforma estutaria, y, si no, díganlo, yo creo que hay que decirlo, porque lo que se pretende es lo siguiente: "solamente estamos dispuestos a ampliar las competencias, solamente a eso, y, además, escalonadamente; de las importantes ya hablaremos, y una vez que tengamos hecha la delegación de las competencias, decimos, reformamos, pero reformamos y trasladamos al papel jurídico lo que es ya una situación real, pero no tocamos nada más del Estatuto, no abordamos ninguna reforma institucional, indispensable, no abordamos ningún otro cambio necesario", y además, a continuación decimos: "hemos reformado y hemos completado el proceso autonómico nacional, por tanto, fíjense ustedes que buenos somos". ¡Hombre!, yo creo que eso no puede ser.
En el tema de la reforma del Estatuto estamos en un medio callejón sin salida. Yo sé que se acabarán reformando los Estatutos, porque los procesos históricos no hay quien los pare, pero vamos a empujarle también, vamos a empujarle también, que tampoco es de recibo eso de que como estamos en buen sitio, no nos preocupemos por nuestro futuro, que todas las cosas vendrán. No. Vamos a empujarle también, porque aunque sepamos que la reforma del Estatuto se va a producir, pues habrá que hacer algo para que la reforma se produzca en los plazos, términos y necesidades que los aragoneses, creo que mayoritariamente, en este momento, exigimos y en este momento vemos, y parece que con un amplio consenso en esta Cámara, un amplio consenso mientras no se demuestre lo contrario. Por tanto, tampoco es un tema del que se pueda salir, pues, excesivamente optimista de la reunión, excesivamente optimista.
El tema de los incumplimientos presupuestarios. Bueno, se habla de los cinturones de circunvalación, se habla de..., bueno, hablando en plata, se habla de que en los presupuestos de 1992, proyectos que tenían adscripciones económicas para esta tierra han desaparecido, y algunos, a lo mejor, hasta los meten. Eso es lo que se habla, que con relación a 1991 hemos perdido, es decir, que da la impresión aquí de que hemos conseguido que nos den. No, no, en todo caso, nos quitan menos, un poquito menos. Yo no estoy moderadamente optimista, y me sorprende que ustedes estén moderadamente optimistas, bueno, me sorprende de verdad, pero ¡qué le vamos a hacer!
Y hay otras muchas cuestiones en relación con estos temas. A la hora de hablar del tema Comunet, hace un momento, la alternativa que se pretende al regular Comunet es Comunet, la alternativa ya está en Comunet, etcétera, etcétera.
Pero, en fin, yo creo que en cuestiones de este tipo sería indispensable que usted, quizá, con esta comparecencia..., yo quiero limitarla a sus justos términos, lo que pasa es que aquí se ha abierto un debate un poco más amplio, a los términos de la información, de la comunicación, y tampoco se trata de que aquí hagamos el debate sobre determinadas cuestiones, pero yo creo que es necesario que a la hora de valorarlos se tengan en cuenta.
Los proyectos tienen cosas muy concretas, los proyectos no son simplemente enunciados. Esto del pacto del agua es mucho más complicado y, desde luego, desde mi punto de vista, no comparto ideas que aquí se han planteado: el tema de la financiación, etcétera, y, por tanto, habrá que estar a ver qué es lo que pasa y a ver qué es lo que ocurre.
De todas maneras -termino como empecé-, nuestro aplauso, señor Presidente, señores del Gobierno, señora del Gobierno, nuestro aplauso por la decisión de hablar y por hablar, y, en todo caso, no hemos hecho más que lo indispensable, pero para avanzar hay que hacer muchas más cosas, y para sentirnos contentos, las que nos faltan son todavía demasiadas.
Muchas gracias, señor Presidente, y muchas gracias a todos, incluido el público, que es una hora ya tardía.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Burriel. Para la respuesta, tiene la palabra el señor Presidente de la Comunidad Autónoma.
El señor PRESIDENTE de la Diputación General (EIROA GARCIA): Muchas gracias, señor Presidente. Señorías.
Yo le agradezco la intervención al Diputado señor Burriel, pero le pediría un favor, le pediría el favor de que no me riña a mí, que yo no soy el culpable de que no se haga Comunet, ni soy el culpable de que no haya reforma del Estatuto, ni soy el culpable de que no haya reforma del sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. Yo le agradecería que viese esta comparecencia en sus justos términos: es una comparecencia voluntaria, vuelvo a repetirlo, en la que vengo a dar cuenta de cuáles han sido los resultados de unas conversaciones con representantes de la Administración central del Estado. Pero no me riña a mí ni me pida que sea mago ni que traiga solucionadas de una entrevista de dos horas, hora y media, hora y tres cuartos, los problemas más importantes de Aragón: las faltas de inversión, las carencias y, sobre todo, algo que me alarma, porque son temas que usted conoce profundamente, porque, evidentemente, si no ha habido inversiones en Aragón, los Grupos Parlamentarios en el Congreso de los Diputados y en el Senado están para algo, pero no mate usted a la paloma mensajera, mate usted al mensajero, señor Diputado.
Estoy de acuerdo en que en esta intervención y en mi información no puedo profundizar. Lógicamente, yo no voy a hablar con el Ministro señor Borrell de cuál es el tramo de la carretera, de cuáles son las cotas, ni cuál es el espesor de asfalto, que muy bien saben algunos Consejeros, ni cuál es el ancho, ni cuál es el trazado, porque me parece que eso ni es papel del señor Ministro ni es mi papel; yo no entiendo técnicamente cuál ha de ser el trazado, yo voy a plantear una cuestión política. Es decir, hay una autovía en Aragón que por problemas presupuestarios no se puede ejecutar, y vengo a ofrecer una fórmula, que es la siguiente: que se haga la autovía, que se haga entre la Comunidad Autónoma y el Gobierno central, buscando una fórmula para su ejecución; como usted no puede financiarla, yo busco el dinero para ello, dinero que genera unos intereses, y estoy dispuesto a pagar parte de esos intereses, y cuando usted tenga el dinero, paga el principal de esa autovía.
Y ésta es la cuestión, señor Diputado, yo no puedo entrar en nada más, ni siquiera en analizar el sistema exacto de financiación; le puedo examinar la filosofía, si quiere, el concepto político de esa financiación, pero no puedo entrar en el detalle de cómo se va a hacer. Sí puedo entrar, como entré, en que en vez de un aval bancario del Gobierno central sea una emisión de deuda, ése sí que es un concepto que se puede plantear, y ahí se puede hablar del tema, pero entrar ya en cómo se va a hacer... Porque quiero recordarle, señor Diputado, que sobre esta autovía, el único estudio que está hecho hasta ahora es el tramo Nueno-Villanueva, no hay nada más, y salgo al paso de las alarmas que se han podido producir en alguna localidad donde se ha dicho, no sé por quién, que la autovía Somport-Sagunto no va a pasar por una determinada localidad. No es cierto, ¡si no está hecho ni el trazado inicial!, si el único anteproyecto que hay es el tramo Nueno-Villanueva, y, evidentemente, habría que esperar, y habrá que estudiar cuál es el tramo ideal.
Pero, ¿qué quiere, señor Diputado, que tampoco hagamos esto, que esperemos cinco años a que se nos diga por dónde ha de ir la autovía, y que el único tramo que esté hecho tampoco lo podamos afrontar? Yo creo que ésa no es la postura, porque no tiene que ser así, hay otras cosas que, evidentemente, habrá que concretar, habrá que decidir y habrá que consensuar, pero me parece que la postura de que "como esto no se puede hacer, no se hace" o que "como hay dificultades para hacerlo, no le hago frente", me parece que no. En ese sentido, nos ha hablado del consenso y me ha preguntado con qué idea he ido a esas entrevistas, cómo se han sucedido las entrevistas y cuál es el objetivo que he obtenido de ellas. Y la idea era muy clara, señor Diputado, la idea era abrir un cauce de diálogo y de negociación; usted me dirá si lo he conseguido o no, no soy yo quien tiene que decirlo.
¿El contenido de la entrevista? Lógicamente, en la entrevista, aparte de los temas que yo he planteado aquí, hemos podido hablar de muchas más cosas, lógicamente, y también se lo digo, pero cosas que no creo que interesen a la Cámara en estos momentos ni sea éste el momento de plantearlas. Ha habido una conversación, pero no me haga usted, como le decía, que yo no soy el Mago de Oz, que voy a Madrid y me traigo debajo del brazo las soluciones a todos los problemas de Aragón en dos días, no es así. Yo he ido a abrir este cauce de diálogo, a plantear políticamente unas cuestiones y a que políticamente se me dé solución. Y lo he dicho en la comparecencia, ha habido algunas discrepancias profundas, como el tema del Estatuto, que usted me plantea, pero en otras, las discrepancias no han sido tantas y ha habido alguna acogida favorable. Y yo tengo que venir a esta Comunidad con la parte positiva de lo que se puede hacer, no con el aspecto negativo. Hay opiniones que son moderadamente pesimistas o positivistas, por decirlo... u optimistas. Bueno, eso es como la botella del vino: aquél que tenía media botella de vino, y el optimista decía que tenía media botella y el pesimista decía que le faltaba media botella. Bueno, es cuestión de verlo de una manera o de otra. No obstante, ahí están las cosas, y en mi comparecencia lo que no pretendo tampoco es dar datos y señales de cada una de las cuestiones.
Claro, usted me plantea aquí unos debates que, bueno, gracias a que nos hemos anticipado también con los temas, pero... El tema de financiación. Yo no puedo explicarle tampoco cuál es nuestro tema, nuestro sistema de financiación, nuestro modo de financiación; yo no he ido a presentar ningún modelo de financiación al Gobierno central, he ido a que me explicasen el modelo de financiación del Gobierno central, que es muy distinto. Esto es como la película del oeste; los dos que están enfrente y los dos con pistolas, y a ver quién saca primero; depende de muchas cosas quién saque primero, ¿eh? Y yo no tengo obligación de presentar un modelo de financiación de mi Comunidad, ni me vale tampoco el que ustedes me han presentado, porque hay una diferencia notable: ustedes presentan un modelo de financiación para todo el Estado, y nosotros queremos un modelo de financiación específico para Aragón, porque Aragón tiene unas condiciones y una situación que no es compatible con sistemas de financiación que me van a proponer desde otros lugares. ¿O cree usted que el sistema que me va a proponer Cataluña, por poner un ejemplo, me vale, donde van a proponer un sistema de financiación que tenga un mínimo por habitante? Ese sistema no me vale, señor Diputado, o el sistema que me van a plantear desde Murcia o desde Extremadura, o el de Madrid, que seguramente en Madrid les va a interesar mucho participar en el IRPF, porque todas las declaraciones de renta importantes de España están domiciliadas en Madrid, pero aquí tenemos que analizarlo; como tenemos que analizar que no tengo la seguridad de que aquí sirva el sistema de cupo, fíjese lo que le estoy diciendo. Pero esta Comunidad no es -ni yo en este momento, por supuesto- quien para ir al Presidente Felipe González a llevarle un modelo de financiación.
Porque, por otra parte, ha confundido un poco las entrevistas, ha hecho un bloque de todas ellas. Quiero recordarle que entre entrevista y entrevista ha habido, prácticamente -no recuerdo ahora fechas-, un mes o mes y medio de tiempo; de unas, he venido moderadamente optimista; de otras, no he venido moderadamente optimista, y de otras he venido neutral; ha habido de todo, pero ustedes no las metan todas en el mismo saco.
En definitiva, creo que la cuestión que he planteado es perfectamente válida, porque podría ocurrir como la anécdota del cura del sermón, que en el sermón reñía a todos los que no iban a misa; aquí me está haciendo usted lo mismo, esta riñéndome a mí, que no tengo nada que ver ni con la obligación de presentar el sistema de financiación para las Comunidades Autónomas ni ninguna otra cuestión, ni soy responsable de Comunet, ni es este Gobierno, ni es esta Cámara, fíjese lo que le estoy diciendo. Pero, claro, que nosotros en este momento nos tengamos que sentir responsables de eso me parece fuera de lugar. Ahora sí, lo que quiero saber como Presidente del Gobierno, y creo que eso es lo que le interesa a la Cámara, es si Comunet se va a hacer o no se va a hacer, eso sí que me interesa; ¿por qué?, porque hay problemas que hay que solucionar de una forma u otra, y si no se solucionan a través del sistema Comunet, habrá que solucionarlos a través de otro sistema, y ése es el ofrecimiento que he hecho en mi comparecencia, señores Diputados, sin entrar en detalles de cómo hacerlo porque creo que esta comparecencia no era para dar detalles.
Efectivamente, los datos que he dado son un anticipo de un estudio sociológico que se está haciendo no en la ejecución de la autovía, sino para cuando la autovía esté hecha; si quiere, le doy también los datos de ejecución, que también los tengo. No quiero decir con esto que la autovía sea la panacea de Aragón, pero es una realidad que Aragón necesita en estos momentos esa autovía y que la necesita por tramos, si es posible, y que empezaremos a hacerlo. No le preocupe el sistema de financiación porque, reconociendo que la competencia es de la Administración central, no sé qué quiere que le diga; ¿qué quiere, que nos sentemos en esta Comunidad o en este Parlamento y esperemos a ver si en los presupuestos generales del Estado del año que viene va la autovía, o en el siguiente, o en el siguiente, o en el siguiente...? Ya sé que es difícil y que habrá que concretar, pero, señor Diputado, permítame, por lo menos, el beneficio de la duda en que estas gestiones había que hacerlas y que de su resultado -también lo he dicho en la comparecencia- ya juzgará el tiempo.
Yo no estoy de acuerdo con la forma en que usted ha planteado algunas cosas catastróficamente, porque de esa manera creo que tendríamos que estar todos fuera de este juego del diálogo y de la negociación; si esto no sirve para nada, desde luego estamos perdiendo el tiempo, pero eso depende de talantes y depende de lo que cada uno piense. Yo, personalmente, pienso que sí que sirve para algo. Seguramente, habría otros caminos, pero habría otros caminos que no son los correctos -ya mencionaba antes aquella cita de Maquiavelo, pero me parece que en estos momentos ese enfrentamiento no haría nada-. Porque también ha cambiado la postura del Gobierno central, y he de decirlo, no es lo mismo esta Legislatura que la anterior, hay otra predisposición que no había en la Legislatura anterior, y creo que tenemos que aprovechar esa predisposición de alguna manera.
No quiero cansarles más con esta intervención, pero sí decirle, señor Burriel, que hay conceptos de Aragón, hay unos conceptos y hay otros. No sé, en estos momentos estamos apostando por ese Aragón moderno, ese Aragón del futuro, ese Aragón en el que tenemos que apostar todos y por el que tenemos que luchar, ese Aragón para el que me parece que todos tenemos la obligación de aportar, por lo menos, ese algo que podemos hacer, que es el diálogo, un poco la comprensión entre todos. Usted estará de acuerdo o no, pero, no sé, aquel concepto que se cantaba de Aragón, aquel concepto que decía "polvo, niebla, viento y sol, y donde hay agua, una huerta... esta tierra es Aragón", yo no estoy de acuerdo con ese concepto de Aragón;, Aragón es mucho más, puede ser mucho más. Ojalá el cantautor -ya conoce de dónde proviene- dentro de poco tiempo tenga que cambiar el sentido de esos versos para decir que Aragón es eso que queremos todos: un Aragón moderno, un Aragón equilibrado, un Aragón abierto a Europa y un Aragón donde es posible la vida mejor cada día, señor Diputado.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Señoras y señores Diputados, terminados el debate y la materia que nos concitan aquí esta mañana, se levanta la Sesión. (A las trece horas y cincuenta y cinco minutos.)