Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Mociones

Moción de censura presentada por los diecisiete Diputados del G.P. del Partido Aragonés

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 117 de Plenos (III Legislatura)
Intervinienen: Marco Berges, Jose - Eiroa Garcia, Emilio - Bolea Foradada, Juan Antonio - Lanzuela Marina, Santiago - Burriel Borque, Adolfo - Gomariz Garcia, Emilio

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión. [A las diez horas y diez minutos.]
Saben que en la parte de hoy del debate de la moción de censura corresponde la intervención de los Grupos y la respuesta del candidato propuesto a la Presidencia del Gobierno aragonés. El tiempo máximo de intervención de los Grupos es de treinta minutos y se va a controlar rigurosamente los tiempos, al objeto de que pueda votarse la moción de censura a las dos de la tarde, tal como se anunció ayer.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, el señor Marco tiene la palabra.

El señor Presidente de la Diputación General de Aragón (MARCO BERGES): Señor Presidente. Señoras y señores Diputados.
Sin que ello sea obstáculo para que puedan producirse otras intervenciones, quiero iniciar esta parte del debate asumiendo decididamente las referencias y alusiones que a la condición de Presidente de Aragón corresponde. Ese es el sentido y la razón de esta intervención. Antes que nada y por encima del buen tono, firme pero correcto, del señor Gómez de las Roces, quiero agradecerle muy hondamente su referencia al último acontecimiento trágico que todavía pesa sobre mi familia; su hombría de bien, su generosa cortesía, su delicadeza, se han puesto de manifiesto una vez más en estas Cortes.
Entrando en el terreno de los principios, invocado por los dos portavoces del PAR, primero por el candidato real en las últimas elecciones autonómicas y, a continuación, como quien esta vez recibe la alternativa, esta vez y no la anterior, y que no compareció como candidato a la Presidencia en la contienda electoral, entrando en este terreno de los principios decía conviene en primer lugar dejar constancia, sin sombra de dudas, de que en Aragón no se ha roto en ningún momento el principio de la normalidad democrática. En democracia, el poder lo facilita el pueblo soberano con sus votos, y el partido más votado fue, precisamente, el Partido Socialista. Posteriormente, este poder lo ejercita un gobierno elegido por este Parlamento; se adulteró la voluntad del pueblo proponiendo un candidato que no se había presentado como tal ante los electores. Yo no diré tanto, pero el caso es que los aragoneses eligen a partidos formados por listas de personas, con una persona que se presenta como posible presidente, y esto, todos lo sabemos, influye en el voto ciudadano. Por eso elegimos bien, con mucho cuidado y con anticipación las cabezas de lista o, mejor, los distintos candidatos a la Presidencia de la Diputación General de Aragón.
Las Cortes de Aragón, no obstante a lo señalado, eligieron, por treinta y cuatro votos, al señor Eiroa, que no era el candidato para la Presidencia de la DGA; en ningún momento hablamos de que se hubiera quebrado la normalidad democrática, simplemente había funcionado la segunda fase del proceso democrático: se había impuesto legalmente, democráticamente, la matemática parlamentaria.
La situación de desgobierno, repetidamente analizada, del Gobierno PAR-PP, presidido precisamente por el señor Eiroa, llevó a estas Cortes con unos hechos que están en la memoria de todos: había que decidir y había que votar cuál era el mejor Justicia para Aragón; había que decidir un plan de comarcalización para Aragón; había que decidir sobre si existía o no existía un proyecto de televisión autonómica en nuestra tierra, y veíamos al Gobierno, una y otra vez, dividido en dos partes, en dos partidos distintos, con dos opciones distintas. Aquella situación repito llevó a estas Cortes, por la mayoría absoluta que exige el Estatuto de Autonomía, a ejercer en septiembre del noventa y tres la segunda fase del proceso democrático: se impuso de nuevo, legalmente, democráticamente, la matemática parlamentaria, y a partir de ahí, algunas personas concretas, muy afectadas personalmente por dejar el Gobierno, y no me refiero principalmente a los anteriores consejeros, encabezados por el señor Eiroa, no han cesado ni un solo día de utilizar todo tipo de descalificaciones o de injurias, impropias de personas que aceptan estos principios democráticos a que me estoy refiriendo: desde las monedas introducidas irregularmente en estas Cortes hasta hablar de ausencia de normalidad democrática e, incluso, insinuar, como ayer se hizo, que la continuidad de este Gobierno podría significar un cambio de régimen, que "todo se andará" se dijo textualmente..., pierdan cuidado, señorías.
Yo no puedo tener añoranzas de lo que no quise, contra lo que luché y a lo que nunca hice lisonjas; esa tentación va por otras biografías políticas muy distintas y distantes de la mía. La descalificación basada en la denuncia, la falta de legalidad democrática, está conduciendo a disparates exagerados por todas las partes; no es de extrañar que, a veces, uno cualquiera de nosotros pueda sentirse arrastrado por esta inundación de descalificaciones. Unos ponen en duda, basados en la anormalidad democrática, la capacidad de unos funcionarios, los mismos responsables del Gobierno anterior y de la Junta Electoral, para organizar, dirigir o controlar el proceso electoral, y desde la derecha hacen una extraña propuesta, dando poder de gestión y de ejecución al Parlamento en una extraña, ridícula y anacrónica imitación del poder para los soviets. Otros tratan de impedir el más sagrado derecho de un parlamentario, el derecho a hablar libremente, el derecho de exponer libremente sus opiniones desde esta tribuna, templo sagrado de la palabra y de la libertad de expresión, consagrada por la máxima defensa que la Constitución y el Estatuto hacen de este derecho: la inviolabilidad de un Diputado al expresar sus opiniones.
Hoy, por la iniciativa de un Diputado de la derecha de estas mismas Cortes, todos los Diputados podríamos ver un poco coartada nuestra libertad para hablar desde esta tribuna. Afortunadamente, la democracia, el Estatuto y la Constitución nos amparan, porque en nuestra democracia nadie puede condicionar nuestro voto, no existe mandato imperativo, y nadie puede impedirnos la voz y la palabra: somos inviolables al expresar nuestras opiniones en esta tribuna. Este puede ser ya un motivo suficiente para pensarse bien esta mañana entrar, por mi parte, al debate con todos, absolutamente con todos los Grupos Parlamentarios.
Otro importante principio, muy relacionado con el principio democrático, es el de la representatividad; la capacidad de representación procede también de los votos de los ciudadanos, tanto en las elecciones generales como en las europeas, autonómicas o municipales. El Partido Socialista ha recibido una capacidad de representación muy superior a la del PAR. En concreto, el hoy candidato en esta moción no ha superado en ninguna elección al candidato socialista que hoy preside la DGA. Sin embargo, ayer, el señor Eiroa, con sólo diecisiete Diputados y con el 24,7% de los votos la moción la presenta solamente su partido, pretende ser el presidente de la Comunidad Autónoma con el apoyo del cien por cien del arco parlamentario, merced a esa extraña propuesta de gobierno de salvación, gestión, concentración o no se sabe qué. Concentración poco concentrada porque, al parecer, ni socialistas, ni Izquierda Unida, ni Partido Popular están dispuestos a integrarla. Suena extraño este afán de unanimidad, partiendo de la minoría. El señor Gómez de las Roces hablaba de autocracia; seguramente, lo que pretende hoy el señor Eiroa nos responda a esta palabra, pero tampoco sabríamos cómo calificarla. No se sorprenda, pues, señor Eiroa, por la negativa de esta cámara a un Gobierno de consenso presidido por usted. Es que esta cámara, y quizá los aragoneses, no le quieren a usted como presidente.
En el terreno de los principios, en el que nos ha invitado a entrar el señor candidato, no podemos olvidar el principio de respeto a las instituciones; dentro del más firme respeto a la verdad, el Gobierno de Aragón, la máxima institución ejecutiva de nuestra Comunidad, no sólo gestiona y gobierna, sino que lo hace con un gran esfuerzo, con una gran entrega y con eficacia. Otra cosa es que no interese hablar ni que se hable de la gestión del Gobierno, no por el bien de Aragón, sino por intereses electorales de personas y de partidos, que son intereses legítimos, pero no son los intereses de todo Aragón. No hacen bien, no favorecen a Aragón ni a los aragoneses hablando de paralización, hablando de año negro o hablando de inactividad, sobre todo porque no es verdad, porque no aporta ni una sola prueba de esta paralización concreta; adviértanlo y díganlo, porque así favorecen los intereses a los aragoneses y no desprestigian las instituciones de nuestra autonomía, porque entonces pondríamos remedio.
En sus palabras hay reiteradas descalificaciones apriorísticas, teóricas y ni una sola prueba, ejemplo o muestra de lo que dicen, sólo tópicos, lugares comunes, citas genéricas de prensa, descalificaciones globales y citas parciales de algún compañero que mantiene posiciones críticas. De paso, señor Eiroa, quiero recordarle que esos compañeros a que usted se refiere siguen en el Partido Socialista, no han sido expedientados y mucho menos expulsados, como el PAR ha hecho no con uno, sino con muchos por expresar opiniones mucho menos contradictorias que las que usted refirió ayer. Es que esto de la tolerancia y la libertad dentro de los partidos también va por barrios y por biografías.
Otra cosa distinta a la gestión de Gobierno es que haya defectos, que los hay, en el Presidente del Gobierno de Aragón, defectos notorios, algunos importantes, que han sido utilizados de manera abusiva y desproporcionada para intentar echar una cortina de humo sobre el extraordinario esfuerzo de funcionarios, de jefes de servicio, de directores generales y de Consejeros del Gobierno. Unos funcionarios y un equipo de Gobierno que, a pesar de los defectos de su Presidente, en estos momentos, con sólo seis meses de ejecución y sin haber cerrado el ejercicio presupuestario, han conseguido realizar pagos hablo de pagos ya realizados, no de disposición por encima de ciento cuatro mil millones de pesetas, y esto, repito, cuando todavía no se ha cerrado el ejercicio presupuestario, y normalmente por estas fechas se acumulan los expedientes de final de ejercicio. Los pagos realizados ya esta misma mañana, con sólo seis meses de disponibilidad, superan los presupuestos totales de 1993, de 1992 y de 1991 y casi doblan los de 1990 por estas fechas.
De paso, quiero hacer una aclaración solicitada por el señor Gómez de las Roces: la reunión de la semana pasada en la comisión interdepartamental de subvenciones examinó mil setecientos setenta y un expedientes que suponían un total de cuarenta y tres mil nueve millones de pesetas, de los cuales dos mil quinientos se destinaron a subvenciones directas, a empresas, a ayuntamientos e instituciones sin ánimo de lucro; los restantes, cuarenta mil cuatrocientos, son créditos, objeto de subvención de puntos de interés para empresas, que caso de solicitarse, a un promedio de cinco puntos de interés, podría suponer para el Gobierno de Aragón unos dos mil millones de pesetas en los presupuestos de 1994. Señor Gómez de las Roces, usted que ha sido Presidente y algunos señores Diputados que han hecho gestión pueden comprender sólo con este ejemplo el esfuerzo de gestión que nuestros funcionarios y altos cargos de la DGA vienen haciendo. Vean ustedes: el pasado miércoles día 15 de diciembre se aprobó en la comisión de subvenciones la asignación de mil doscientos millones para quinientas setenta y cinco empresas, repito, para quinientas setenta y cinco empresas diferentes; ayer, día 20, con un sábado y un domingo por medio, fueron entregados a la Intervención los quinientos setenta y cinco expedientes para su ejecución. En sólo tres días hábiles, el Departamento de Industria, Comercio y Turismo ha realizado todo este trabajo.
Señoras y señores, así no hay paralización, así hay gestión y así hay esfuerzo, y esto, por el bien de Aragón, hay que reconocerlo, y es bueno para Aragón reconocerlo. También aprovecho, señor Eiroa, para facilitarle alguna información respecto al paro en nuestra región. En ningún momento afirmé que fuera a erradicar el desempleo; sí dije, y seguimos afirmando en nuestro Gobierno, que la creación de empleo es nuestro primer objetivo. Los resultados: hoy somos la Comunidad Autónoma con menor índice de paro de todas las comunidades autónomas de España. Le hablo con datos recientes del Inem de noviembre de 1994. Aragón tiene un índice de paro del 12,03%; Cataluña, del 13; Baleares, del 15,6; Galicia, del 17,19; o la Comunidad Valenciana, del 17,63; España, del 16.79%. No era la Comunidad Autónoma de menor paro de España en septiembre de 1993. Y en este sentido, y con la mirada puesta en la creación de empleo, hemos negociado los diferentes fondos y programas de la Unión Europea en Bruselas. En estos momentos, tenemos comprometidas inversiones por valor de doscientos treinta y nueve mil millones de pesetas en diferentes programas; de todos ellos, señor Eiroa, doscientos treinta y cinco mil, si sumamos las ayudas de la política agraria comunitaria, son completamente nuevos y gestionados a lo largo de este año por este Gobierno.
Si alguna duda posee, puedo decirle buenas noticias. El miércoles día 14, ciento veintidós mil millones sé que le está gustando la noticia provenientes de la Unión Europea, con incidencia sobre nuestra Comunidad y, precisamente, dirigidos al objetivo 5b. Hemos conseguido que todo el territorio de Aragón y lo hemos conseguido estos meses esté incluido como objetivo 2 en Zaragoza y su entorno, u objetivo 5b para el resto del territorio. Pues, precisamente, como objetivo 5b, Aragón es la segunda región de esa parte de Europa que va a percibir mayor asignación, por encima de los trescientos millones de ecus, doblando prácticamente a cualquier otra Comunidad Autónoma: ciento veintidós mil millones, le repito, como objetivo 5b. Pero hemos gestionado también y sé que se va a alegrar seis mil ochenta y un millones en el programa STAR, dirigido a Monegros, a Gallocanta y al Pirineo, en los Valles de Ordesa y Monte Perdido. Pero, además, este año hemos conseguido diez mil millones de pesetas en medidas medioambientales de política agraria comunitaria; además, en este año, quince mil millones en los fondos de cohesión de reciente creación estoy también de acuerdo y convencido. Todas estas repercusiones, unidas con los fondos de política agraria comunitaria para nuestros agricultores y con los fondos provenientes del programa Interreg, hacen la suma, repito, de fondos nuevos en 1994, si sumamos las ayudas a los agricultores de doscientos treinta y cinco mil millones de pesetas de inversión en los próximos cuatro, cinco o diez años, depende de cuál estemos hablando. Y aquí no le relaciono los sesenta mil millones que se están tramitando a través de Ordenación del Territorio para ese plan de depuración de aguas, ni las inversiones en la autovía Pirineo-Mediterráneo, que se financiarán, vía Administración del Estado, también con fondos de cohesión, pero no con la parte relativa o relacionada a nuestra Comunidad Autónoma.
Como ven, señoras y señores, solamente con el esfuerzo, solamente con el impulso realizado con respecto a la Unión Europea, puedo decirles: hay gestión como nunca, hay coordinación y, sobre todo, hay buenos resultados para nuestra tierra y para nuestra gente.
Por cierto, señor Eiroa, ha olvidado usted que formamos parte de esa Unión Europea y que tenemos especiales vinculaciones con las regiones fronterizas francesas, porque en su propuesta no aparece Aragón en Europa en ninguna parte.
Otro principio inspirador de nuestra política es el de la coordinación institucional. Hemos hecho referencia a los acuerdos con la Unión Europea. Habría que hablar del entendimiento con el Gobierno de la nación, desde lo que se refiere a la asunción de nuevas competencias: somos la Comunidad Autónoma que más transferencias ha recibido de todas en este último año. Piense sólo: casinos, juegos, espectáculos, asociaciones, cámaras, mutualidad de previsión social. Hemos pasado, pues, no solamente en el ámbito competencial, hemos pasado también a una coordinación estrecha en obras de infraestructura y en apoyos a los programas de cofinanciación comunitaria.
Unas pequeñas referencias quería hacerle al Departamento de Medio Ambiente. Es llamativo, por lo menos, que en la enumeración que usted nos hace no aparece prácticamente ninguna referencia a la ecología y al medio ambiente. Nosotros, mediante una propuesta bienvenida ha sido de Izquierda Unida, creamos este Departamento.
Señor Gómez de las Roces, usted que presidió cuatro años esta Comunidad sabe muy bien lo que supone crear un nuevo Departamento dotado de competencias, de tres direcciones generales, de más de seis mil quinientos millones de pesetas en el proyecto de presupuestos de 1995, con cerca de cuatro mil millones de operaciones de capital. Esto es algo serio, esto no es un departamento de relaciones con Europa del último Gobierno. Y usted, señor Eiroa, ni una palabra sobre el medio ambiente. ¿Aún le sigue sorprendiendo que no le apoyemos todos los Grupos de la cámara?
Un Departamento que resuelve muchísimos problemas enquistados, para ustedes irresolubles. Inquinosa no es más que un caso emblemático y que ha abierto un abanico inmenso de posibilidades para nuestra tierra, para nuestros jóvenes, para la futura generación, gracias al diálogo, a la participación; ayer mismo, día 20, en plena moción de censura, se reunía el ahora activo Consejo de Protección de la Naturaleza con el titular del Departamento. ¿Le parece aún alto el grado de paralización?
Los cuatro trazos del señor Eiroa no hacen tampoco una referencia profunda a la cuestión municipal, uno de los principios activadores de la acción política del actual Gobierno de Aragón. Solamente le recuerdo lo que ha supuesto el plan de empleo de doce mil millones en nuestra Comunidad, o la refinanciación de la deuda municipal, aunque, todo hay que decirlo, nos congratulamos de que ahora quiera mantener el Fondo de Cooperación Municipal que hemos impulsado desde nuestro Gobierno. Pero hay una cuestión muy importante para los alcaldes: ¿seguiría teniendo carácter no finalista, señor Eiroa?
En Bienestar Social, el señor Eiroa habla de paralización de la aplicación del ingreso aragonés de inserción y de la política de menores. No es así. En política de menores, anteriormente se primaba a las entidades públicas, el Plan del menor era simplemente un borrador, y había solamente doce convenios con entidades privadas. En este momento, el Gobierno ha aprobado el Plan del menor, que se encuentra en las Cortes para su debate, y ha puesto en marcha cuarenta y seis de los setenta y cinco programas que comprende ese Plan del menor; ha firmado diecisiete convenios, por doscientos cuarenta y seis millones; ha hecho obras en dos residencias, en Huesca y Zaragoza, por treinta y dos millones de pesetas; pero, sobre todo, ha agilizado adopciones a nivel internacional, firmando el protocolo preciso con el Ministerio de Asuntos Sociales.
Tampoco se ajusta cuando habla de paralización en el ingreso aragonés de inserción. Recuerde usted: hasta septiembre del noventa y tres no se apoyaba usted en los ayuntamientos para tramitar la inserción; ahora sí. Hasta septiembre del noventa y tres hay once casos aprobados por setecientas cincuenta mil pesetas, once sólo; al día de hoy, son setecientos cuarenta y tres, y a final de año podemos estar próximos a los mil. ¿Cómo se pasa de once a mil?, gestionando de la mano con los ayuntamientos que conocen la problemática individual y familiar en su municipio.
En la Universidad, este Gobierno ha sido el primero en esta Comunidad que ha emprendido, ha entendido y ha valorado la importancia de nuestros centros universitarios...

El señor PRESIDENTE: Señor Marco, ha consumido el tiempo. Termine, por favor.

El señor Presidente de la Diputación General de Aragón (MARCO BERGES): Muchas gracias, señor Presidente. Intentaré acabar enseguida.
En la Universidad, hemos pasado de cincuenta millones de inversión de 1993 a más de dos mil millones en estos momentos en los presupuestos de 1994.
Me gustaría hablarle del APIA y de lo que representa. Me gustaría hablarle del Plan de vivienda, de qué supone para nosotros tres mil quinientas viviendas en suelo público en la ciudad de Zaragoza, de por qué queremos que esas viviendas vayan precisamente hacia la gente más joven y de mayor grado de necesidad. Me gustaría poderle explicar por qué no entendemos los socialistas una moción de censura que viene exclusivamente ofertada y planteada desde un Grupo minoritario en estas Cortes. Me gustaría que me explicara cómo puede usted, sin hablar con los demás partidos, proponer una serie de cuestiones, algunas tan concretas como coordinar infraestructuras con Castilla-León. Me gustaría que me explicara cómo puede hablar de consenso desde su minoría tratando de imponer su concreta presidencia, su programa, y obtener, sin embargo, el cien por cien de los apoyos en este parlamento.
El señor Gómez de las Roces lo dijo con absoluta claridad, la propuesta suya es, primero, que el señor Eiroa regrese a la Presidencia, y esto se plantea como primero y fundamental, es el punto de partida y es condición previa. A pesar de todo esto, sigue usted planteando en segundo lugar, decía el señor Gómez de las Roces formar un Gobierno de consenso..., y si no se alcanza ese consenso, ¿dimitiría usted a continuación, como ya nos adelantó en una verdadera primicia periodística? Esto, señor Eiroa, no es un juego, son los intereses de Aragón los que están todos absolutamente sobre la mesa.
Yo soy consciente de que el Presidente del Gobierno de Aragón es una parte del problema que estamos viviendo en la Comunidad. En la medida de esa consciencia, propondré a los grupos políticos distintas vías de solución. No vivo ajeno ni aislado a lo que está ocurriendo: lo vivo, sinceramente se lo planteo, con profunda tristeza. Yo no quiero adelantar posibles vías de solución, pero sí quiero adquirir un compromiso en este parlamento: en nuestra concepción política, el entendimiento pasa por el sector más progresista de esta cámara, pasa por aquellos que han inspirado desde el acuerdo o desde la oposición muchas de nuestras decisiones de gobierno, y en este escenario, en éste precisamente, estoy dispuesto a poner sobre la mesa de la negociación absolutamente todas las posibilidades de que dispongo, en mi doble calidad de Presidente y de secretario general, incluida la misma Presidencia.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Marco.
¿Desea responder el propuesto candidato a presidir el Gobierno? Señor Eiroa, tiene la palabra.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Señor Presidente. Señorías.
Quiero agradecerle al señor Marco el tono de su intervención, aunque intentaré entrar en algunas de las cuestiones que plantea.
A nadie se le oculta que el problema de fondo de la situación de crisis de esta Comunidad Autónoma radica en usted, señor Marco, y radica en el PSOE, en el partido que tomó la decisión equivocada y permítanme que lo diga, en aras de esa libertad de expresión que usted plantea desde esta tribuna, como el tiempo ha puesto de manifiesto al intentar gobernar con un voto que no era del Partido Socialista, sino que era procedente de las filas del Partido Popular, y eso hay que decirlo, y eso, le guste o no le guste, señor Marco, eso no es la normalidad democrática. La normalidad democrática es que se gobierne en mayorías o en minorías, en consenso o sin consenso, pero siempre dentro de los límites y de las reglas de juego que impone una democracia.
Ha vuelto a emplear, señor Marco, la táctica que siempre emplea, aquella a la que nos tiene acostumbrados: desviar lo que se discute hacia lo que no es ni puede ser objeto de este debate. Ya le anticipo que no voy a caer en esa trampa, no voy a caer en la trampa de debatir su gestión, aunque algún tema sí que tocaremos, porque la cuestión hoy no es su gestión [risas], porque su gestión, señor Marco, se analizó escasamente mes y medio en esta cámara y dio como resultado la reprobación de su Gobierno, su reprobación y la petición del Grupo de Izquierda Unida de su dimisión, anunciándole también que le retiraba el apoyo parlamentario que le venía prestando. Si ustedes, desde el mes de octubre acá, han conseguido cambiar la gestión totalmente de esta Comunidad Autónoma y, además, es capaz de traernos ahora, como nos trae, esos miles o cientos de miles de millones de pesetas en escasamente tres meses, aparte de Presidente de la Comunidad Autónoma a base de aquella moción, señor Marco, es usted el cuarto rey mago para esta Comunidad Autónoma.
He de asumir las referencias que usted hace y dejar constancia, señor Marco, de que esa normalidad a la que usted hace referencia, que no se ha roto, hay varios medios de entenderla; yo le acabo de explicar la mía, vuelvo a repetirle, en aras de esa libertad de expresión. Y que el de usted fue el partido más votado nadie lo discute y, por tanto, dentro de esa normalidad también, que es la situación democrática, debe usted pensar que lo que ustedes hacen en otras comunidades autónomas como, por ejemplo, en el País Vasco, nosotros también estamos habilitados a hacerlo en Aragón. ¿Por qué no podemos nosotros coaligarnos con otro partido, como ha sido el Partido Popular, y gobernar con mayoría, como estábamos gobernando? Porque, efectivamente, usted puede tener la mayoría de los votos, ser el partido más votado, pero no ha de olvidar que usted tenía treinta votos y que el Partido Popular más el Partido Aragonés, diecisiete y diecisiete, eran treinta y cuatro, y ésa era la mayoría; y esa mayoría, señor Marco, se confirmó en las elecciones generales, donde los partidos que formaban aquella coalición obtuvieron muchos más votos que ustedes. Por tanto, no alegue como algo que no es normal para presentar esta moción de censura la circunstancia de que usted sea la fuerza más votada en esta Comunidad Autónoma, ni tampoco, como me ha dicho muchas veces, me diga que usted ha sido el alcalde más votado en su pueblo. Yo le he de recordar, señor Marco, que yo también me presenté a unas elecciones municipales, también, y me presenté como cabecera de lista, y usted en su pueblo obtuvo mil doscientos votos, y yo obtuve sesenta y ocho mil votos. Por tanto, si usted quiere contar los votos por un lado, los contamos, y si quiere que contemos los Diputados, los contamos, pero no los maneje usted al albur de lo que le interesa.
Ha hablado usted en su exposición de la situación de anormalidad del gobierno que yo presidí en la división que impuso en la elección del Justicia, o el tema de la comarcalización, o la televisión. Señor Marco, no haga usted comparaciones, no haga usted comparaciones porque de los temas que usted me está planteado, los que formaban parte del acuerdo de gobierno, los llevamos todos a cabo, y puede que hubiese alguna discusión dentro de aquella coalición, pero, desde luego, a mí nadie me dijo desde mi gobierno que yo no sabía dirigir la orquesta o que cuando había que dirigir una orquesta, el primero que tenía que entender de música era el director. Ni a mí se me marcharon tres consejeros, señor Marco, a la fuerza o indicadamente por usted, no sé si cesados o dimitidos, y alguno de ellos alegando, pues, algo que es normal alegar en democracia, poca salud, aunque luego hemos visto que su salud es excelente porque ha participado en muchas cuestiones. Pero no me diga usted, señor Marco, ni alegue en estos momentos como base de que esta moción de censura no tiene que prosperar la falta de unidad de mi gobierno: compárela usted con la suya, compárela usted con su Grupo Parlamentario y compárela usted con su partido. Es cierto que en mi partido, como usted ha dicho, ha habido críticos, pero ¡qué casualidad, qué casualidad!, el dirigente de esos críticos es precisamente aquel que tiene relaciones familiares con alguien que ha estado directamente implicado en esa trama de espías y de investigaciones, ¡qué casualidad! Ya se lo contaré, si quiere que se lo cuente más personalmente, pero ¡qué casualidad! Y, desde luego, puedo decirle que ninguna de esas personas tenía ningún cargo de dirección importante en el partido. Pero usted ha tenido problemas con su portavoz, ha tenido problemas con sus parlamentarios, ha tenido problemas con sus consejeros, ha tenido problemas con todos los órganos de su partido. No me venga alegando, señor Marco, no me venga alegando firmeza en su partido y firmeza en su Gobierno, porque eso es algo que en estos momentos he de decirle que no cuela.
Es lógico que la moción de censura no le parezca bien, señor Marco, es lógico, pero la iniciativa de mi partido de presentar la moción de censura la tienen que ver ustedes como una solución subsidiaria a su falta de capacidad, a su irresponsabilidad para dar respuesta a la crisis institucional más grave que ha tenido esta Comunidad Autónoma. Las razones que sustentan esta moción ya fueron expuestas ayer al principio de este debate de forma clara y meridiana y, por tanto, considero innecesario referirme a ellas nuevamente. Y tampoco me parece normal, señor Marco, referirme al tema de su gestión, porque ya le he dicho antes que esto fue objeto de otro debate, con las consecuencias que todos conocemos.
Ha fracasado su Gobierno, señor Marco, y eso nadie lo puede negar, y ha fracasado su forma de hacer política. Y nos hubiese ahorrado usted su intervención si hubiese empezado por el final de lo que ha dicho, y que me he anotado: "soy consciente de que el problema o parte del problema soy yo". Pues, empecemos por ahí, señor Marco. Si usted es consciente de que gran parte del problema de este Gobierno, de su Gobierno, de su partido, es usted, haga lo que tiene que hacer, haga lo único bueno que puede hacer en estos momentos por esta Comunidad: marcharse, haciéndole caso a Izquierda Unida, haciéndole caso al Partido Popular, haciéndole caso al PAR, haciéndole caso a parte de su Grupo Parlamentario y haciéndole caso a gran parte de su partido. Eso es lo que tiene usted que hacer, señor Marco. Y nos evitaría tener que plantear esta moción de censura, que la planteamos desde la responsabilidad del gobierno que buscamos y desde la responsabilidad del partido mayoritario de la oposición, la misma responsabilidad que tenía Felipe González cuando en el año ochenta planteó una moción de censura al entonces Gobierno, y tampoco tenía la mayoría para gobernar, señor Marco. La historia se repite, y se repite con cierta asiduidad.
Ustedes lo único que pretenden con la actitud que están manteniendo es ganar tiempo. Pero yo le pregunto, señor Marco, ¿ganar tiempo, para qué? Un Gobierno que ha sido reprobado por esta cámara, un Gobierno al que formalmente Izquierda Unida le ha retirado su apoyo, un Gobierno al que se le pide su dimisión: ¿para qué precisa ganar tiempo, señor Marco? Un Gobierno al que le falla incluso su Grupo Parlamentario. ¿Qué interés tiene usted en dilatar la solución de esta crisis? ¿Qué pasa?, ¿Quizás quieran poner todavía más en evidencia a Izquierda Unida, repartiendo la responsabilidad de la situación y llamándolos ahora reiteradamente, como ha hecho, a formar un gobierno o a compartir un gobierno que mal empezó y mal tenía que acabar?
Su secretario federal de organización, señor Marco, decía hace unos días que la situación de Aragón le quitaba el sueño, y no le falta razón, es para quitarle el sueño. Porque si ustedes siguen por el camino que han emprendido, tenga la seguridad de que van a discutir por repartirse exclusivamente los despojos de una derrota, eso es lo que van a hacer ustedes al final.
Han hecho ustedes públicas posiciones encaminadas a normalizar la vida política, le guste o no le guste la frase, señor Marco, a normalizar la vida política, y lo han hecho ustedes una vez cada tres días, con tonos distintos y concepciones distintas. Pero, en definitiva, ¿sabe lo que se traduce de aquí?: se traduce la ruptura interna de su partido, que se traduce también en la toma de posición de sus responsables provinciales, también de sus consejeros y también de sus parlamentarios. Algo que decía su portavoz el domingo pasado, en una entrevista, tratando de justificar esta situación por una pérdida de modos de su secretario general y por un mal asesoramiento en cuestión de imagen: pueril justificación, señor Marco, pueril justificación, pero es bueno que usted admita en esta tribuna que gran parte de la culpa de la situación la tiene usted personalmente. Y vuelvo a repetirle, ya sabe cuál es la solución.
Pero, en definitiva, señor Marco, a pesar de que usted intente ahora aquí hacernos ver la situación de Aragón con una especie de caleidoscopio al que usted le da muchas vueltas y ve los colores según la forma que le interesan, a pesar de ello, usted ha hecho una gestión oscura, una gestión negativa, una gestión sin rumbo, una gestión que no ha generado más que desconfianza, que no ha generado...

[El señor Diputado Ortiz de Landázuri Solans, desde el escaño, interviene en los siguientes términos: ¡qué dolor de cabeza!]

El señor Diputado EIROA GARCIA: Llevo aspirinas. [Pausa.]

El señor PRESIDENTE: Por favor, por favor.

El señor Diputado EIROA GARCIA: He entendido que decía que le daba dolor de cabeza y le ofrecía aspirinas.

El señor PRESIDENTE: Pues es digno de lástima si tiene un dolor.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Usted ha propiciado este clima, señor Marco, de desconfianza, de sospecha permanente, poniendo en crisis la posible credibilidad de las instituciones. Han puesto ustedes a su forma de gestionar, a su forma de gobernar, aquel sello del faro de Nuévalos, al que usted aludía al principio de su mandato, me atrevería a decir que poco acorde en estos momentos con el talante socialista, y que, en definitiva, es algo que yo le anuncié entonces en la moción de censura: es el intento de aplicar en Aragón un último ensayo guerrista con formas y con maneras con las que la sociedad hace tiempo que no está de acuerdo y que no son aplicables en democracia.
A pesar de ver los problemas con claridad meridiana desde Madrid, tampoco han tenido excesivo cuidado y excesivo interés en solucionar el problema. Primero, se traslada la responsabilidad a los secretarios provinciales; después se dice que hay que dilatar la solución; entre tanto, su partido, señor Marco, y ustedes se encuentran incapaces de encontrar una alternativa a esta moción de censura, a pesar de que han tenido tiempo para ello, tiempo sobrado. Ni pueden ustedes recomponer los apoyos políticos necesarios para gobernar ni han sabido o no han querido negociar una salida, eso nunca lo sabré: si es que no quieren o es que no pueden. No les queda más alternativa que esperar el resultado de esta moción de censura, aun sabiendo que tiene pocas posibilidades de salir adelante, pero ustedes no tienen más remedio que esperar a ver qué ocurre, a ver qué pasa en esta moción. Pero no se equivoquen, señor Marco, la matemática parlamentaria todos sabemos que en este caso puede no responder a la mayoría parlamentaria: una cosa son los votos que usted pueda tener o que yo pueda tener en esta moción de censura y otra cosa es lo que, democráticamente, siente en estos momentos el pueblo aragonés respecto a este Gobierno.
Ha hecho usted una mención sobre quién podía o no podía ser presidente o quién tenía más o menos aceptación por parte de la población. Yo le remito, señor Marco, a esas cosas que son los sondeos de opinión, las encuestas que se publican periódicamente, de las que ustedes tienen un conocimiento también puntual, mientras que los demás partidos nos tenemos que enterar muchas veces por filtraciones: me refiero a sus propias encuestas, a las encuestas del CIS. Pregunte, pregunte a ver quién tiene más posibilidades o quién tiene mejor aceptación dentro del pueblo de Aragón.
Pero lo que resulte de esta moción, señor Marco, va a ser de nuevo su problema. Nosotros creemos que hemos cumplido con nuestra obligación, ofreciendo la única alternativa posible que, como principal partido de la oposición, podíamos ofrecer, porque es una alternativa legítima, somos el partido más votado, y le guste o no le guste, señor Marco, lo democrático es aceptar lo que está escrito: las leyes y los reglamentos de esta tierra en que vivimos y las que ustedes han confeccionado. Y le guste o no le guste, fuese o no fuese yo el número uno en la lista del noventa y uno, yo puedo ser candidato, fui candidato y fui elegido presidente, le guste a usted o no le guste, a pesar ya sé de que usted al día siguiente ya anunció que llegaría a presidente de la forma que pudiese, aunque fuese con una moción de censura, y es evidente que supo cumplir sus objetivos, objetivos que quedaron marcados ya en el mes de diciembre del noventa y dos, a finales de diciembre del noventa y dos, en textos y escritos que todos conocemos, en donde ya se planteaba la moción de censura, perfectamente definida y con los apoyos que debía tener.
Es una moción de censura justificada, señor Marco, por el desgobierno, por la reprobación que usted ha tenido en estas Cortes, por la pérdida de apoyo de Izquierda Unida, por la petición de dimisión, o por ese último episodio que ha habido, señor Marco, de espionajes en esta Comunidad Autónoma, ese último episodio, y que les inhabilita a ustedes éticamente para poder marcar el rumbo de las próximas elecciones autonómicas y municipales.
Y no enrede usted las cosas, señor Marco. Yo no he pedido en mi propuesta que ustedes hiciesen ninguna comisión bilateral Cortes-DGA, yo no se lo he pedido a ustedes; yo he ofrecido, he ofrecido que para vigilar el próximo proceso electoral se pudiese constituir una comisión bilateral DGA-Cortes de Aragón. ¿Para qué? No para vigilar el proceso o el procedimiento, que tengo total confianza más que usted, seguramente en los funcionarios y, lógicamente y por supuesto, quizá por deformación profesional, más respeto a la justicia para no involucrarlos en temas como éste, señor Marco.
Yo tengo total confianza en las estructuras democráticas de esta Comunidad Autónoma, en quien no tengo confianza es en usted y en su Gobierno, porque ¿quién me dice a mí que, en vísperas de las elecciones autonómicas y municipales, usted no me coloca otros ocho representantes en las comarcas para que hagan las listas electorales del Partido Socialista o para que vigilen la forma de hacer las elecciones? ¿Quién me dice a mí que usted, en vísperas electorales, no vuelve a colocar veintidós personas para que le ayuden, al aviso de esas emergencias que se pueden producir, que están perfectamente cubiertas por la policía, por los bomberos, por esa estructura que tenemos ya en esta Comunidad Autónoma? ¿Quién me dice a mí que usted no va a hacer eso? ¿Y quién me dice a mí que usted, en vísperas electorales, no va a sacar los anuncios, que sacaron hace unos días, diciendo que están construyendo tres mil quinientas viviendas en Aragón, o que van a traer no sé cuántos miles de millones para la Comunidad Autónoma? Eso es lo que yo quiero controlar, señor Marco, y eso es lo que yo ofrezco controlar desde el Gobierno de consenso que yo propongo. No me vengan ustedes con zarandajas y no me creen complicaciones en ese sentido, porque no me voy a dejar. Jamás, jamás he tenido ninguna desconfianza de los funcionarios y menos del poder judicial, señor Marco. Y si alguien ha hablado también, al margen de su Partido, en este tema, planteando la duda de que desde el Partido Aragonés alguien pueda hacer el pucherazo algún representante de Izquierda Unida lo dijo, también lo desmiento y salgo al paso de esto, señor Marco. Quede claro, pues, que yo lo que propongo en ese programa de gobierno de consenso es una fórmula para vigilar aquellas actuaciones que tengan relación con el proceso electoral, pero no, por supuesto, el proceso electoral en sí.
Nadie puede poner en duda, señor Marco, que el PAR ha traído esta moción de censura aquí anteponiendo los intereses de partido al interés general de Aragón, nadie lo dude, aunque, lógicamente, las risas del escepticismo las pueda comprender, es lógico; es algo que quizá ustedes, en este momento, no pueden hacer. Yo sí que estoy habilitado para plantear un gobierno de consenso para seis meses y también un programa como el que plantee ayer, un programa que, lógicamente, no es el programa del Partido Aragonés, un programa que trata de recoger todas aquellas cuestiones que en estos momentos no ofrecen ninguna duda ni tienen discrepancias dentro de los partidos.
Por tanto, señor Marco, no me sirven los razonamientos que usted me ha hecho en esa intervención, no me sirven porque usted ha querido llevar, como siempre sabe hacerlo, el debate a las aguas que a usted le interesan: el debate, tal como lo teníamos previsto, al tema de gestión. Esa gestión, señor Marco vuelvo a repetirle, esa gestión se analizó, se examinó en esta cámara hace escasamente dos meses, y usted recibió un suspenso, suspenso que usted reconoce en esta intervención que es bien merecido, al reconocer también que gran parte de la culpa de la situación de esta crisis la tiene usted.
La única solución para resolver esta crisis, señor Marco, es o que prosperase la moción de censura o que usted se marche por el camino que elija, y no me venga usted haciendo ahora ofrecimientos de componendas en esta moción de censura, porque aquí lo que estamos debatiendo es la moción de censura, y cuando terminemos la moción de censura, señor Marco, podremos hablar de lo que usted quiera. Mientras tanto, yo, como candidato de esta moción de censura, estoy obligado a defenderla y a defenderla con fe, a defenderla hasta el último momento, y es a partir de ahí cuando podremos hablar de otras fórmulas de entendimiento de cara al futuro.
Muchas gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa. ¿Desea replicar, señor Marco? Tiene la palabra durante diez minutos.

El señor Presidente de la Diputación General de Aragón (MARCO BERGES): Sí. Muchas gracias.
Quiero darle la razón al señor Eiroa en la última parte de su intervención: no estamos en un debate de moción de censura, porque usted no quiere estar en un debate de moción de censura. Le traigo su última intervención, en septiembre del noventa y tres, recordándome a mí en aquella moción de censura que lo que tiene que hacer un candidato es hablar de un programa político, es exponer un programa político, y estamos pendientes y expectantes de poder empezar a oír cuál es su programa político.
Dos: vuelve a apelar usted a la normalidad democrática. Pienso como muchos de los Diputados de estas Cortes: no aceptamos lecciones con ese manual. Nosotros estamos por la democracia siempre, y sólo por la democracia. "El problema es usted", me plantea, el problema es que usted no ha querido entender que, no siendo candidato, es una opción democrática legítima que estas Cortes plantearan una moción de censura en septiembre del noventa y tres. Esto que viene a continuación sí que dice algo: la cuestión no es la gestión; si es algo, una moción de censura es programa y análisis de la gestión; salirnos de ese escenario es estar fuera de la carretera.
"Usted quinta advertencia, si trae millones a esta Comunidad Autónoma, si trae tantos millones a esta Comunidad de la Unión Europea, a usted habría que nombrarle el cuarto rey mago." No se trata de eso. Si ahora mismo, señoras y señores Diputados, alguno de vosotros me planteara: ¿es usted capaz de hacer un informe jurídico?, yo diría que no soy licenciado en derecho, yo diría aquello de Alberti en una librería de Roma, cuando lo deja escrito diciendo: "Haz un milagro, Señor, déjame bajar al río, volver a ser pescador, que es lo mío". Pues lo mío no es hacer informes jurídicos, lo mío es ver que otras comunidades autónomas saben ir a Bruselas y saben negociar. Qué casualidad que haya sido durante estos quince meses, cuando todo el gran territorio aragonés es objetivo 5b y cuando supone en fondos Feder, para comunicaciones; en fondos Feoga, para los agricultores, y en fondo social europeo, ciento veintidós mil millones de inversión. Y qué casualidad que las medidas medioambientales de la PAC (diez mil millones estos meses), y qué casualidad, los fondos de cohesión, para solucionar el problema de las zonas que habían sido devastadas por los incendios casi cuarenta mil hectáreas, precisamente también en este momento. Qué casualidad, el programa Star, qué casualidad: más de doscientos mil millones de pesetas. Hay que decirles enhorabuena a los responsables políticos y técnicos que han sabido hacer este esfuerzo, que hay que tener imaginación para bajar al río, y, a veces, no se ha tenido bastante.
Claro, tengo que disculpar muchas cosas, porque yo he estado un rato dándole vueltas a la cabeza: "lo que nosotros hacemos aquí, cuando gobernamos en coalición, es lo mismo que en el País Vasco, señor Marco, lo mismo; es que en el País Vasco, señor Marco, el PNV no es la fuerza más grande, ¿lo entiende usted?..." En el País Vasco, quien gana las elecciones gobierna; el primer partido gobierna, y el resto, con diecisiete o con diecinueve, se queda en la oposición, que es muy sano hacer oposición. Por lo menos no me pongan el ejemplo del País Vasco, porque, si no, alguna estructura mental se nos rompe.
Felicitaciones sinceras, felicitaciones por los votos obtenidos en su presentación como candidato a alcalde de la ciudad de Zaragoza; no hago sino transmitirle algo que pensamos muchos socialistas. Ojalá con el mismo resultado vuelva a presentarse muchas veces y que siempre siga teniendo el mismo resultado. No le estaba hablando de esto, yo no le hablaba de números absolutos, le estaba hablando de otro concepto.
Y dice usted: "en su Gobierno, señor Marco, han llegado a decirle que la orquesta...". Está confundido, me lo dijeron después de no formar parte de la orquesta.
Pero todavía está más confundido en otro tema. En nuestro Gobierno, normalmente, puede haber momentos de paz o momentos de mayor confrontación. Es bastante normal, señor Eiroa, que un Gobierno que no se reúne veintiuna veces, como el suyo, en un año, sino cuarenta y dos, que no tiene Consejos de Gobierno de treinta minutos, sino normalmente de cinco o seis horas de reunión, es normal que de ese encuentro más prolongado haya momentos de mayor felicidad y momentos de mayor distancia, pero eso es así porque el trabajo es distinto. Ahora bien, ¿verdad que a usted no le suena el que todas las subvenciones de todos los Departamentos, de todo el Gobierno, acudan a la misma mesa?, ¿verdad que esto no le suena? Esto ha sucedido en esta Comunidad Autónoma en los últimos meses.
No me plantee..., sinceramente, no tiene derecho a plantear que haya podido fracasar el Gobierno, no me lo puede plantear, porque en el ámbito autonómico no se avanzó más en nuevas competencias nunca, porque ustedes podrían haber puesto más coraje en la defensa, más empeño del que hemos puesto algunos, enfrentándonos a todo lo enfrentable, por defender los temas sustanciales de nuestra Comunidad, aunque no sé si hubieran podido. Reconozcan que era nuevo el talante negociador de los presupuestos: por vez primera se negociaban presupuestos con la oposición; reconozcan que el IAAP funcionó; reconozcan que en carreteras, que en obras públicas..., que fue impresionante el convenio con Sanidad de cuatro mil millones; que fue impresionante firmar un convenio con la Universidad; reconozcan que no había un Plan del menor; reconozcan que no había un Plan Aragón Joven. Reconozcamos que en quince meses hubo una gestión impresionante y, entonces, estaremos todos a un punto de la sinceridad.
Mire, hacerle caso al PAR y al PP con respecto a marcharme... Solamente tengo un problema para marcharme: no tener la conciencia clara de que eso es lo que quieren ni nuestros votantes ni nuestro partido, solamente ese problema.
Y tenemos una diferencia, señor Eiroa: yo soy de aquí, del valle del Ebro, y por esta tierra estaré, aguantaré y marcharé; lo único que pido es una solución pactada y una solución que deje contentos a los ciudadanos, y a los ciudadanos que fuimos más en las elecciones solamente una opción de centro-izquierda les deja en una solución perfecta. Desde luego, lo perfecto no es lo suyo: hace dos legislaturas con diecinueve, y esta Legislatura con diecisiete, eso no es.
No me diga más veces si he sido yo el Diputado que he originado la sospecha permanente, yo creo que tienen que subir a la tribuna con sinceridad y tienen que decirle a todo el mundo: a este hombre le hemos hecho desde este partido un dossier de tantos millones de pesetas, de ciento cinco páginas, y hemos hecho lo de la moneda, y hemos hecho lo del ataúd, y lo hemos llevado hasta el infinito a este hombre..., díganlo ustedes. Pero por esos motivos no me marcho, porque no son modos de la democracia, sino que los han hecho ustedes contra nosotros.
No me remita más veces a las encuestas que, si no, le voy a invitar esta mañana a que coja de la hemeroteca los datos de febrero de 1991, para que miren ustedes las declaraciones que hacían en su partido: "estamos bordeando la mayoría absoluta", febrero del noventa y uno. Fuimos a las elecciones, y de todos los Grupos Parlamentarios solamente uno bajó en número de Diputados, el PAR. Quiero decirle con esto que es mejor no avanzar por ese camino.
Yo no pretendo hacer ensayos guerristas en Aragón; ya me gustaría tener el respaldo que Alfonso Guerra obtuvo en las elecciones generales últimas en Sevilla, el resultado más alto que habíamos tenido nunca en la provincia, en la ciudad de Sevilla.
Usted dijo en diciembre del noventa y dos que haría una moción de censura si podía. Bueno, pues no sé si usted...

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Marco.

El señor Presidente de la Diputación General de Aragón (MARCO BERGES): ...por lo menos lo hago señor Presidente, por lo menos le tenía advertido. Usted me lo acaba de hacer prácticamente sin avisarme, ésa es la diferencia.
Usted entenderá que con el apoyo electoral de un 40% de los ciudadanos era muy normal que nosotros tuviésemos ese deseo legítimo de aspirar al Gobierno.
Me dice que no quiere llevar el debate a la gestión. Me gustaría ante los medios de comunicación, en el parlamento, con cualquier motivo, poder de verdad demostrarle que nunca en su Gobierno fueron capaces de imprimir un ritmo de trabajo tan impresionante.
Es cierto, le he dicho, que se pudieron pisar callos en determinados momentos, pero es cierto que llegamos más lejos en agricultura y lo que significaba el cooperativismo agrario, es cierto que llegamos a profundizar en el clima y en el relieve y la extensión de nuestras explotaciones agrarias, y en la gente, en el envejecimiento de nuestra población, en cómo lo podíamos solucionar. Es cierto que hemos metido todo el esfuerzo del mundo en ordenación del territorio, en medio ambiente, en sanidad, en bienestar social.
Y quiero acabar diciéndole que, sinceramente, la tortilla de patata está inventada, que el proceso electoral del 28 de mayo del noventa y cinco debe ocuparle y preocuparle por cuál sea el resultado electoral. Nosotros hemos participado, en la medida de nuestras fuerzas, en muchos procesos, con mayor o menor responsabilidad; normalmente, los ciudadanos son los que tienen las cosas claras y los que tienen las cosas por decir.
Y acabo diciéndole: no se ilusione en exceso con encuestas que puedan ser más o menos manipuladas.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Marco.
¿Desea duplicar, señor Eiroa? Diez minutos, señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Señor Presidente. Señorías.
Quiero contestarle muy brevemente para no alargar este debate, pero llevando las cosas también a su punto. Y, efectivamente, señor Marco, el Reglamento de esta cámara dice que el candidato expondrá su programa, pero ese programa se lo expuse ayer y lo tiene usted, además, por escrito, por si tiene que ponerle alguna pega, para analizarlo correctamente, para analizarlo de forma que usted pueda contestar a lo que le guste o no le guste.
He de reiterarle que, efectivamente, la democracia algunas veces impone fórmulas de actuar, y también he de decirle que fue legítima su moción de censura, la presentación de la moción de censura. Quizás, lo que no fue tan legítimo, o lo que desde el punto de vista democrático no fue tan legítimo y entiéndame bien las palabras que le digo fue la forma en cómo consiguió usted esa moción de censura, porque, en definitiva, a ustedes les apoyaron, repartiendo proporcionalmente los votos, siete mil quinientos votos del Partido Popular que le correspondían al señor Gomáriz, o siete mil quinientos votos del Partido Popular que votaron proporcionalmente esa lista, le votaron a usted, y el señor Gomáriz ayudó a plantear, como usted dijo entonces, un Gobierno con un giro a la izquierda que, curiosamente, contaba con la ayuda de Izquierda Unida, pero contaba con un voto del Partido Popular. Eso no es normal en democracia, señor Marco.
Y yo ya le anticipe ayer, y lo vuelvo a repetir hoy, que si el señor Gomáriz hoy votase esta moción, yo no la aceptaría, porque aun no estando en la situación de usted, me parecería que no sería lógico el que aceptásemos ese voto. No se va a producir esa situación, porque nos ha servido al mismo tiempo un problema, salvando la conciencia de nuestro Diputado Joaquín Maggioni, al que yo tengo que tener en estos momentos un recuerdo cariñoso en su penosa enfermedad; pero también agradecerle que su falta en estos momentos de posibilidad de estar hoy aquí con nosotros, a pesar de su empeño, nos pueda facilitar esta solución y no correr el riesgo de que ese voto del tránsfuga nos pudiese ayudar a ganar esta moción.
Pero usted que dice, señor Marco, que hemos presentado la moción y que no estamos dispuestos a sacarla adelante, yo le recordaría algo que se ha dicho muchas veces en estas Cortes, aquella fórmula que planteaba una célebre y conocida marca de papel pintado que decía: "si quiere saber si el papel es lavable, lávelo". Yo le digo únicamente que si en esta cámara hay dudas en estos momentos de que yo, sin el voto de Gomáriz, soy capaz de encabezar este Gobierno y buscar el consenso de cara al futuro, hagamos la prueba del papel lavable, lavémoslo, y luego veremos.
Señor Marco, vuelvo a repetirle que las ofertas que está haciendo en su intervención se las lleva el viento; se las lleva el viento porque usted ha intentado o intenta en este debate volver a la gestión, y usted engañó a los que creyeron la realidad de aquello del giro a la izquierda, usted ha hecho a esta Comunidad ingobernable durante los últimos catorce meses, con la ayuda, lógicamente, en aquellos momentos, también de Izquierda Unida, en un papel que no he entendido o que difícilmente puedo entender y luego entraremos también en el debate, con ese clima tan difícil para crear empleo en Aragón, como decía hace unos días el secretario de un importante sindicato obrero, o con los problemas que plantea la acción social, como el anuncio que se viene publicando estos días en la prensa de importantes entidades que tienen mucho prestigio en esta Comunidad. Por eso, señor Marco, no me vale ni me sirve que usted quiera entrar en el tema de la gestión. Han sido suficientes trece meses para que los incrédulos se diesen cuenta también de cuál era su forma de hacer política, todos nos hemos dado cuenta.
Ni usted ni su Gobierno, en estos momentos, señor Marco, y dicho con todos los respetos, tienen la credibilidad social para seguir al frente de este Gobierno, y usted tiene que empezar a pensar, si no ha pensado ya, en buscar esa fórmula, esas fórmulas que parece que está apuntando en este Pleno, pero que, vuelvo a decirle, me parece que no es el momento oportuno, porque aquí lo que tenemos que debatir es la moción de censura. Y cuando la moción de censura prospere o no prospere, entonces hablaremos de cualquier fórmula, entendimiento, que, lógicamente, pasará porque usted abandone la Presidencia de esta Comunidad Autónoma.
Puede impedir que los demás hagamos lo que Aragón necesita si esta moción de censura no prospera, pero no podrá hacer nada más positivo por esta Comunidad Autónoma, señor Marco, que marcharse, que pedir la dimisión o buscar una fórmula en su partido para que esta solución sea una solución real e inmediata. Porque he de recordarle, señor Marco, que cuanto más se retrase el tema, más difícil lo pone, porque dentro de unos días estamos en el año noventa y cinco, y estamos ya en un año electoral.
Quiero terminar, señor Marco, porque me parece ocioso añadir nada más a este debate con usted. Quiero recordarle, usted que conoce tan bien la mitología y que algunas veces nos ha hablado aquí de ella, quiero recordarle a usted el mito de la caja de Pandora un amigo me lo recordaba hace unos días referido a Aragón: usted recordará cómo aquella diosa griega abrió la caja el día que decidió no cumplir una promesa que tenía. Yo creo que aquí, en esta Comunidad Autónoma y me lo contaba hace unos días una persona, pasó algo parecido el día 15 de septiembre del noventa y tres, cuando usted decidió abrir las normas democráticas. De aquella "caja" como usted ha visto se han derramado muchos males, y usted es protagonista de ellos, y en el fondo, como en el mito, sólo nos queda una cosa, señor Marco, sólo nos queda la esperanza.
Muchas gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Representante del Grupo Parlamentario Aragonés.
Señor Bolea, tiene la palabra.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: Señor Presidente. Señorías.
Intervengo en representación del Grupo Aragonés para apoyar la moción de censura y apoyar la elección de nuestro candidato don Emilio Eiroa.
Para entender esta moción de censura, habría que remontarse a las elecciones de mayo de 1991. En esas elecciones autonómicas el PSOE fue el partido más votado, a continuación lo fue el Partido Aragonés, a continuación el Partido Popular y, por último, Izquierda Unida. El PSOE tuvo, efectivamente, mayoría, pero el señor Marco, ya en ese momento ausente no creo que haya ya dimitido, que se haya ido, ausente del hemiciclo de las Cortes de Aragón creo que debería de estar con nosotros, no supo formar Gobierno. Esto que tanto está diciendo: "es que el partido más votado es el que tiene que gobernar". ¡Pues gobierne! En mayo del noventa uno no supo formar Gobierno, no pudo, y cuando no pudo, el Presidente de las Cortes de Aragón llamó al segundo Partido más votado, que fue el Partido Aragonés. Y este modesto Partido Aragonés, al que el señor Marco habla siempre con tantas reticencias, increíblemente un partido modesto, como éste nuestro, de aragoneses, de aragoneses de verdad, no merece ese trato, señor Marco, este partido supo formar Gobierno en coalición con el Partido Popular. ¿Cuántos votos representaban esta coalición? ¡Casi cuatrocientos mil votos de aragoneses!
Y dejando ya las elecciones de mayo del noventa y uno, nos vamos al 15 de septiembre del noventa y tres, cuando el señor Marco, que no pudo formar Gobierno en mayo del noventa y uno, vio la posibilidad de formarlo en septiembre del noventa y tres. ¿Cómo consiguió este milagro? ¡Bueno! Pues este milagro lo consiguió de la forma en que todos los aragoneses saben. Aquí se produjo una moción de censura con el apoyo de Izquierda Unida, y no olvidemos que Izquierda Unida es quien hasta este momento ha estado sosteniendo con su voto al señor Marco. Pero, además, contó con algo importante, porque PSOE más Izquierda Unida eran treinta y tres, y esta cámara tiene sesenta y siete Diputados, faltaba, faltaba el número, el número que decidiese. Y lo encontraron: un tránsfuga del Partido Popular, que todavía sigue en esta cámara, entendió que por el bien de Aragón había que votar al señor Marco, y le votó. Yo no me quiero ahora referir ni recordar aquel triste episodio de este célebre personaje. Pero, desde luego, lo que es indudable es que el señor Marco es Presidente, porque ese señor tránsfuga dispuso, por humor de las matemáticas, de los casi cuatrocientos mil votos del Partido Aragonés y del Partido Popular, que este personaje, sin tener ningún tipo de moral política, los puso al servicio del señor Marco. Tuvo esa oportunidad, y la aprovechó.
Y el binomio Marco-Gomáriz, les guste o no les guste a alguno de los dos, o a los dos, inclusive, va a permanecer ya unido en esta Comunidad, inseparable. Yo no sé si es sociedad o no es sociedad, pero, desde luego, es un binomio inseparable.
Por eso, cuando tanto Hipólito Gómez de las Roces, como Emilio Eiroa hablaban de que este hombre está dudando qué va a votar... ¡No nos vote, por favor! ¡No nos vote! ¿Voto del tránsfuga? ¡No, gracias! Déselo usted otra vez al señor Marco, siga fiel como ha seguido durante todo este año, y siga usted disponiendo de los casi cuatrocientos mil votos del Partido Aragonés y del Partido Popular, que en este momento no le van a servir para nada.
Y gracias, amigo Joaquín Maggioni, como te ha dicho también Emilio Eiroa, porque estás aquí presente con nosotros, y estás ya neutralizando el posible voto de ese extraño personaje.
En aquella sesión del 15 de septiembre se dijeron cosas maravillosas. Voy a recordar algunas.
Don Ramón Tejedor. Decía don Ramón Tejedor, cuando presentaba la moción de censura: "Quiero constatar que José Marco ha sido propuesto como candidato a presidir la Comunidad Autónoma de Aragón por el Partido Socialista en Aragón, y estoy seguro que es un orgullo para él, para José Marco, haber contado con el apoyo unánime de la dirección regional del Partido Socialista y haber sido propuesto por todos y cada uno de los Diputados y Diputadas del Grupo Parlamentario Socialista. Estoy también seguro añadía don Ramón de que con la misma entrega, honestidad y generosidad con la que este aragonés ha desempeñado su vida pública en Aragón va a dirigir el Gobierno de esta Comunidad, y lo va a hacer, además, con eficacia y sin pérdida de tiempo desde el primer día, para que un Gobierno de progreso traiga un decidido cambio de orientación política, que implique un futuro de ilusión para toda la sociedad aragonesa".
¿Dónde está esta ilusión? Si hoy don Ramón Tejedor, por quien tengo un profundo afecto, y conozco su sinceridad socialista, hoy no tiene que apoderar a nadie. Pero estas palabras aquí quedan, y, ciertamente, esta ilusión no se ha producido, a pesar de que me consta de que las dijo con su mejor corazón y buena voluntad.
¿Y qué decía, por ejemplo, don José Marco? Don José Marco decía cosas como éstas: "Deben los ciudadanos concretos poder apreciar día a día, hora tras hora, que quien tiene el honroso encargo de tutelar los intereses comunes y de trazar los caminos para el mejor progreso no tiene más preocupación que alcanzar esas metas. Si esta moción tiene el éxito por el que estamos luchando, y que ojalá obtengamos, no tardará esta cámara, el Gobierno saliente y los aragoneses, en poder juzgar de inmediato por sí mismos. Mi Gobierno logrará, desde el primer minuto de su actuación, hacer verdad lo que dijo Alfredo de Vignais: "Para con los que gobiernan no ha de profesarse ni amor ni odio, sino el mismo sentimiento que por un cochero: que conduzca bien o que conduzca mal; eso es todo" decía". Y añadía: "Porque lo que Aragón necesita es doctores en ilusiones". Si estuviera ahora aquí el señor Marco, le preguntaría: ¿realmente ha aprobado usted, señor Marco, el doctorado en ilusión?
El 6 de octubre de 1994, el señor Marco, muy ufano, comparece ante el Pleno de la cámara, a petición propia, porque quiere el debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón, quiere que este parlamento se pronuncie sobre el estado de la Comunidad. ¿Cómo está esta Comunidad? Y comparece el señor Marco. ¡Y qué bien ha estado don Emilio Eiroa, cuando el señor Marco ha venido a decir todo lo que había hecho antes, y le ha recordado el señor Eiroa! Pero, señor Marco, ¡que éste no es el objeto del debate! Que eso lo vimos ya en octubre, que ese examen ya se lo hicimos en octubre. Y ¿qué ocurrió? Pues que en todo debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma, al final hay unas votaciones, y la votación que se produjo en estas Cortes la voy a leer, porque no tiene desperdicio. Literalmente decía lo siguiente, se aprobó la siguiente resolución: "Las Cortes de Aragón reprueban la gestión política llevada a cabo por el Gobierno de la Diputación General de Aragón, por considerar que representa en su forma y contenido la expresión de una política especialmente perjudicial para los intereses de nuestra Comunidad Autónoma". Este fue el resultado del examen, no el de un aprobadillo raso, no: "la expresión de una política especialmente perjudicial para los intereses de nuestra Comunidad Autónoma". Cuando hoy venía aquí a repetir todo lo que había hecho... Pero, oiga, mire usted, que ya lo examinaron, y lo suspendieron democráticamente. Y ¿quién lo suspendió? ¿El Partido Aragonés y el Partido Popular? ¡Por supuesto! Pero también lo suspendió Izquierda Unida. Izquierda Unida, que era el Grupo que fue el que apoyó al señor Marco, después de un año de gestión, después de un año de tanta esperanza e ilusión para Aragón, el propio Grupo proponente, o los Grupos que lo defendieron, Izquierda Unida, dice que este señor ha hecho una política que es especialmente perjudicial para los intereses de Aragón.
Y a partir de este momento, señores y señoras, los hechos se desencadenan a velocidad de vértigo: dimisiones de Consejeros del propio Gobierno del señor Marco; denuncias por espionaje a personas y empresas, por entender los denunciantes que se ha violado el respeto al principio constitucional de la intimidad y del honor; comisión de investigación; actuaciones judiciales ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón; peticiones públicas para que cese o dimita el señor Marco por todos los Grupos de la oposición, del Partido Popular, del Partido Aragonés y, con especial énfasis, de Izquierda Unida; trascendencia política a toda España de lo que está ocurriendo en Aragón; posicionamiento de los medios informativos aragoneses, que coinciden prácticamente en la necesidad de que el señor Marco cese en la Presidencia del Gobierno de Aragón; opinión de los aragoneses consultados en encuestas, en que con una mayoría abrumadora dicen que la gestión del Gobierno del señor Marco ha sido mala, y lo que es más importante, la expresión ya sin disimulo en el Grupo Socialista, en parte de los Consejero y en parte importante del Partido Socialista, de que el señor Marco debe de abandonar la Presidencia.
Estos son los indicadores que se producen desde octubre hasta hace muy pocos días. Y si esos indicadores fueran indicadores económicos dirían que es una situación política patética, que es una situación política de máxima urgencia, que es una situación de extremo. Y ante esta situación extrema, y estamos en democracia en las Cortes de Aragón, en la Comunidad Autónoma de Aragón; ¿qué se podía hacer? Pues sus señorías saben que hay tres posibilidades reglamentarias para el cese de un Presidente de la Comunidad Autónoma. La primera es la dimisión por propia voluntad. Esto, naturalmente, sólo corresponde al interesado. Ha podido hacerlo, ha podido presentar la dimisión desde octubre hasta ahora, hace ya dos o tres meses, pero, naturalmente, nadie puede influir en la voluntad personal; es muy libre el señor Marco de dimitir o de no dimitir, él puede hacer lo que quiera. Hasta hoy, la verdad es que se le veían muy pocos deseos, porque, claro, si ahora nos dice que quizá pueda tomar alguna decisión, y hace una semana nos decía que iba a apretar el acelerador a fondo oiga, por si acaso, no pise usted muy fuerte, ¿verdad?, pues realmente no había ningún indicio que señalase que el señor Marco tenía la más mínima voluntad de marcharse.
La segunda posibilidad es la presentación por el propio Presidente de una cuestión de confianza, en virtud de la cual, el Presidente de la Comunidad Autónoma se dirige al parlamento, a las Cortes de Aragón, y les pide que si le dan, si le otorgan su confianza. Claro: ¿qué pasa con la cuestión de confianza? Que si la mayoría simple, es decir, no es la absoluta como pasa en la moción de censura, le dice que no le otorga la confianza, automáticamente el Presidente cesa. Si en este momento el señor Marco hubiese tenido el valor democrático de ver qué es lo que opinan de su persona las Cortes de Aragón, pues le hubieran votado me voy a permitir recoger la opinión de lo que todos los Grupos hemos dicho el Partido Aragonés, no le hubiese dado su confianza; el Partido Popular tampoco, y tampoco Izquierda Unida, porque ha dicho que con el señor Marco no se puede gobernar la Comunidad Autónoma. Luego, el señor Marco, si hubiese presentado la cuestión de confianza, hubiese cesado y hubiese, naturalmente, terminado su mandato. Pero claro, él, que naturalmente comprende que no es bueno presentar una cuestión de confianza para perderla, ha dicho: ¡no, no, hombre!, si presento la cuestión es para ganarla, para perderla no la presento, y no la ha presentado.
Y ¿cuál es la tercera posibilidad? La tercera posibilidad es la moción de censura. Una moción de censura que lleva consigo, si prospera, con la presentación de un nuevo candidato, un cambio en la Presidencia. Lo que ocurre con la moción de censura es que a diferencia de la cuestión de confianza, que solamente necesita la cuestión de confianza la mayoría simple, es decir, si aquí en este caso votasen los tres Grupos que he indicado en contra de la cuestión de confianza cesaba el Presidente; en cambio, para la moción de censura es necesario mayoría absoluta, es decir, aquí somos sesenta y siete Diputados, y para que prospere esta moción de censura hacen falta treinta y cuatro de los sesenta y siete votos.
Dichas estas tres posibilidades, ¿qué podía hacer el PAR? Pues el PAR ni le puede exigir al señor Marco que dimita, ni le puede exigir que presente la cuestión de confianza, ni puede llamar a don Cipriano, que era otra posibilidad, pero ésa no es nuestra, la de don Cipriano es nueva, pero ésa no está en el Reglamento de las Cortes, porque don Cipriano también ha venido aquí, con poco éxito, pero nosotros no lo podemos llamar, entre otras cosas porque el Partido Aragonés resuelve sus propios problemas en Aragón, y cuando tiene alguna situación de éstas pues no tiene que llamar a ningún don Cipriano de Madrid, sino que sencillamente tiene su propio comité, toma sus propias decisiones y resuelve inmediatamente.
No teníamos más que un camino, pero volviendo a recordar a los Diputados y a los aragoneses que el Partido Aragonés era, y es, el segundo Partido más votado de estas Cortes. Y, naturalmente, la responsabilidad es nuestra, porque, claro, lo extraño es que Izquierda Unida hubiera dicho: pues ahora les presento una moción de censura, aunque tiene muchos deseos. Su líder, el señor Anguita, acaba de decir recientemente que con quince o veinte Diputados más le presentaba una moción de censura a don Felipe González en las Cortes, lo hemos leído hace muy pocos días. Pero, claro, aquí Izquierda Unida no iba a presentar la moción de censura, tiene que presentarla un Partido con un candidato del propio Partido, es decir, si la presentamos el Partido Aragonés comprenderán sus señorías que no vamos a presentar un candidato del Partido Popular o de Izquierda Unida, pues porque para ese viaje no necesitábamos el Reglamento de las Cortes. Y como somos el partido, el segundo partido más votado de Aragón, el Partido Aragonés asume su responsabilidad y presenta la moción de censura. Hemos cumplido nuestra obligación, y algo muy importante: no lo hemos hecho por sorpresa ni con nocturnidad ni con alevosía; nosotros advertimos con más de diez días de plazo que si el Partido Socialista no era capaz de resolver sus propios problemas con don Cipriano, o sin don Cipriano, el Partido Aragonés presentaría una moción de censura.
Y pasaron los diez días y, desde luego, lo que no pueden los aragoneses decir es que, bueno, a lo mejor encuentran una solución. Pues mire usted: el Partido Aragonés no está para jueguecicos de estos, el Partido Aragonés ha dicho: adelante con la moción de censura, y aquí está. Y hemos presentado la moción de censura cumpliendo la única posibilidad que el Reglamento nos permite, y cuando presentamos la moción de censura, inmediatamente comienzan a decirnos: pues ya está el Partido Aragonés... Y nos tachan curioso, ¿eh?, nos tachan de oportunismo y de electoralismo. Pero que esto nos lo digan partidos que están aquí con líderes nacionales, que están todos los días en la televisión española, que están todos los días en los medios nacionales, a un partido como el nuestro, el Partido Aragonés, que casi nunca salimos en la televisión nacional, que casi nunca salimos en la prensa nacional, y que estamos trabajando en Aragón, pueblo a pueblo, día a día, modestamente, y nos digan que nosotros somos oportunistas y electoralistas. Pero ¿esto, realmente, se puede decir de un partido como el Partido Aragonés? El PAR es un partido de la tierra, es un partido con raíces muy profundas, que está creciendo y que está creciendo poco a poco, como crecen las carrascas, y que en este momento, aunque al señor Marco le parezca que esto es un partidito, uno de cada cuatro aragoneses, repito, uno de cada cuatro aragoneses vota al Partido Aragonés. Es decir, cuando salgáis a la calle o cuando vayáis al campo de fútbol, calculad que uno de cada cuatro nos vota al Partido Aragonés. No nos digáis que estamos haciendo electoralismo. ¿Que estamos trabajando por nuestra tierra? ¡Por supuesto que sí!
Pero no quiero insistir más en este tema, yo no quiero molestar a ninguno de los Grupos, porque yo, en este momento, como representante del Partido Aragonés, os voy a pedir el voto a esta moción de censura.
Agradezco de antemano el voto ya anunciado del Partido Popular, perfectamente, lo agradezco, aun a sabiendas de que no pretendemos ni el Partido Popular ni el Partido Aragonés repetir el Gobierno que en mala hora llevó a cabo con el tránsfuga el señor Marco.
Y pido también el voto de Izquierda Unida. Pero ¿por qué no nos va a votar Izquierda Unida? Estos días estamos leyendo una serie de manifestaciones. Yo me pregunto: pero ¿a qué vienen esas manifestaciones de Izquierda Unida con respecto al Partido Aragonés?, ¿a Izquierda Unida le molesta que el Partido Aragonés siga creciendo y ve que va a crecer mucho más en las próximas elecciones? No creo que sea eso, porque también Izquierda Unida tiene buenas perspectivas. Pues ¿por qué no nos votan a un Partido como el nuestro que no tiene más interés que el defender a Aragón? Me dice Adolfo Burriel: "ahora te lo explicaré". ¿Nos va a decir mi amigo Burriel, es que nos va sacar otra vez eso de la derecha? Mire usted, señor Burriel, el Partido Aragonés no es la derecha de Aragón. Está usted muy equivocado. Yo le invito a usted, señor Burriel, a que venga a la próxima cena del Partido Aragonés y vea usted que habrá tres o cuatrocientos militantes y vea usted quiénes somos. Verá usted que allí estamos representados, afortunadamente, todos los niveles sociales de Aragón, quienes creemos en esta tierra, y se encontrará usted totalmente sorprendido, y verá usted que si la derecha la considera usted por medios externos, aquí esto no es la derecha, porque verá usted la sencillez de nuestros propios votantes. Luego no nos diga usted esto, que no se lo aceptamos, en absoluto.
Nuestros votantes tampoco se identifican con el Partido Popular. Otra de las cosas que también han querido decir es que son los mismos... No son los mismos, ¡cómo van a ser los mismos? Como tampoco en Cataluña el votante de Convergencia i Unió se identifica con la derecha, porque, en ese caso, no ganaría nunca Convergencia i Unió.
Pero a Izquierda Unida le voy a recordar algo: Izquierda Unida ha reprobado al Presidente de las Cortes en el mes de octubre [rumores]... Perdón; no, no...

El señor PRESIDENTE: Señor Bolea, sigo estando aquí.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: No, no: al Presidente de la Comunidad Autónoma en el mes de octubre, pero Izquierda Unida ha estado con el Partido Aragonés en los dos temas más importantes de este año en la Comunidad Autónoma: uno, la defensa del Estatuto de Autonomía de Aragón, donde Partido Aragonés e Izquierda Unida hemos hecho no una pinza, que eso es muy pequeñito; hemos hecho una tenaza, que hemos llevado a todos los Grupos a aprobar un Estatuto que está en Madrid, y que depende, queridos amigos de Izquierda Unida, de los partidos que están en Madrid: del PSOE y del PP; a ver si lo sacan ya de ese hornito donde lo tienen escondido, y vamos a ver si lo sacan y se aprueba.
Y el otro tema, la defensa del agua y la oposición de los trasvases. Señor don Adolfo Burriel, usted y yo hemos ido del brazo, juntos, a la manifestación antitrasvases.

El señor PRESIDENTE: Señor Bolea, esas cosas no se confiesan. [Risas.]

El señor Diputado BOLEA FORADADA: Es perfectamente confesable porque sepa usted que ni el señor Burriel ni quien les habla tenemos ningún elemento dudoso. [Risas.]
Y hemos ido juntos a oponernos al trasvase, y hemos conseguido el milagro Izquierda Unida y el Partido Aragonés de que hace poco más de un mes todo Aragón estuviésemos a orillas del Ebro oponiéndonos a los trasvases, y el milagro de que hasta el propio Presidente de la Diputación General estuviera también, con lo cual hemos santificado algo tan importante como que el Pacto del Agua y la oposición a los trasvases es perfectamente compatible.
Por eso, queridos amigos de Izquierda Unida, el programa que nosotros proponemos estará consensuado, el programa será defensa de los temas de Aragón y de defensa de la normalidad del funcionamiento de la Administración pública. Por eso pedimos vuestro voto.
Y termino, señor Presidente, termino.
El programa de nuestro candidato es un programa de consenso, no es un programa del Partido Aragonés. Vuelvo a repetirlo: queremos actuaciones que se acuerden desde el consenso, desde el estudio razonado de lo que conviene en estos cinco o seis meses para Aragón. Podéis hacer lo que deseéis, desde luego. Sea cual sea el resultado creo que nosotros, por lo menos, hemos cumplido con nuestra obligación, y sea cual sea nuestro resultado, el Partido Aragonés, modestamente, sin electoralismos, sin oportunismos, seguirá trabajando por esta tierra. Tenemos la absoluta seguridad, no de encuestas más o menos manipuladas, porque esas encuestas están en la propia realidad... Hacer en Aragón un Partido Aragonés que es casi un milagro, y para ver que cada día se incorporen más aragoneses a la defensa de su tierra no es necesaria ninguna encuesta. Vemos que día a día más aragoneses quieren apuntarse a esta opción, una opción que permite y permitirá que Aragón encuentre su mejor camino entendiéndose en cada momento con aquel que mejor pueda apoyar los intereses para nuestra tierra.
Queridos amigos, ojalá que esta moción prospere. En cualquier caso, si no prospera, que nadie, por favor, venga a criticar al Partido Aragonés; el Partido Aragonés ha cumplido con su obligación. ¡Cuántas mociones de censura se han perdido! Quizás sea, como yo decía ayer a los medios de información, la nuestra, como en el deporte, una victoria moral. Pues quizá sea una victoria moral; pero si esta moción sirve para traer alguna otra solución, que no lo sé, sepan que el Partido Aragonés dialogará siempre, estudiará cualquier posibilidad y ayudará a encontrar el mejor camino para Aragón.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bolea.
¿Desea responder el candidato?
Representante del Grupo del Partido Popular.

El señor Diputado LANZUELA MARINA: Señor Presidente. Señorías.
Querría en mis primeras palabras dirigirme aunque desgraciadamente el Grupo Socialista está muy menguado en este momento en su representación en la cámara, dirigirme precisamente al Grupo Socialista, y preguntarles a sus Diputadas y Diputados que cuándo van a poner remedio a lo que es remediable. Pienso que está en su mano lo hemos dicho desde el Partido Popular reiteradamente en el último mes y medio, que está en su mano fundamentalmente la solución política a la grave crisis política que vive esta Comunidad Autónoma en los últimos meses y muy especialmente en los últimos dos meses y medio.
Yo desearía, en nombre de mi Grupo, en nombre de los que nos votaron, como representante político, como aragonés, que ustedes acertasen y acertasen rápidamente en la solución que está en ustedes. A veces se nos ha dicho... y el Partido Aragonés legítimamente ha presentado una iniciativa que estamos debatiendo ayer y hoy en esta cámara, pero son ustedes quienes tienen la solución aquí y ahora para resolver, aunque sea momentáneamente, la grave crisis política. No hacerlo supone no afrontar, desde sus responsabilidades políticas, que son muy importantes, y, desde luego, en el año noventa y uno los aragoneses les dieron treinta escaños en estas Cortes de Aragón, y se los dieron para actuar responsablemente desde una legítima opción política, y ustedes en estos días yo siento decirles que, al menos en su conjunto, no están respondiendo a la responsabilidad política que los aragoneses estamos demandando en estos días.
Hoy, pues, en nombre de mi Grupo, me dirijo a ustedes en primer lugar, lo haré después hacia Izquierda Unida y por descontado lo haré al candidato que presenta la moción de censura, y me referiré con unas breves palabras al actual Presidente hoy censurado.
Señor Marco, en los quince meses que ha durado hasta ahora su Gobierno hemos intentado, y yo particularmente a lo mejor no he sabido hacerlo o no he sabido hacerlo lo suficientemente, establecer un debate político desde la limpieza de las reglas del juego, desde la limpieza de las reglas parlamentarias para que aquí en esta tribuna tuviésemos, desde nuestras diferencias ideológicas, desde luego, desde nuestras diferencias de la concepción de lo que es la política y cómo se hace la política, establecer ese debate.
El pasado mes de octubre tuve el honor de representar a mi Grupo, y junto con el Grupo del Partido Aragonés y con el Grupo de Izquierda Unida le dimos al señor Marco suspenso en gestión pública. No voy a entrar hoy en datos que usted ha dado, que los discutiremos otro día. Unicamente le hago una pequeña referencia: no es bueno hablar hoy de los éxitos de su gestión en cuanto al empleo. Yo únicamente haré una referencia diciendo, cuando usted entró había setenta y tres mil aragonesas y aragoneses parados; hoy hay ochenta y cinco mil, señor Marco, ochenta y cinco mil. Yo no le quiero decir que ha sido usted el único responsable, pero su etapa de Gobierno ha subido el paro al 17% en esta Comunidad. Señor Marco, estas son las cifras del Ministerio de Economía y Hacienda. En cuanto a las cifras europeas, me remito a lo que dije en nombre de mi Grupo el pasado 6 de octubre.
Pero, mire, señor Marco y lo digo con dolor, no he conseguido con usted el debate político que una y otra vez he buscado. En algunas ocasiones incluso no ha estado usted presente. Hoy, por ejemplo, le agradezco que haya usted entrado cuando iba a intervenir mi Grupo, se lo agradezco especialmente. Y quiero, fíjese, después de haberlo intentado todo y en el último debate haberme visto lamentablemente obligado a sacar de estas Cortes mi contestación última y poner en manos del Tribunal Superior de Justicia lo que creí, lo que sigo creyendo que hizo usted, que fue una injuria grave a mi persona... Pero no voy a hacer ninguna referencia; tengo especial confianza en la magistratura española, y, en este caso, la aragonesa, y muy concretamente en el Tribunal Superior de Justicia, y no querría hacer más referencias, únicamente porque creo que usted ha hecho una ligera referencia anteriormente.
Pero, mire, si no he conseguido anteriormente establecer ese debate político, hoy apelo desde el punto de vista político y desde el personal, como aragonés a usted le gusta hacer referencia a su nacimiento aragonés, el mío también: señor Marco, tenga hoy usted el detalle de grandeza de, aun antes o después de la votación, decir "dimito". Presente usted la dimisión. Yo creo que es bueno para esta tierra, y usted lo sabe, señor Marco. Yo creo que en el fondo de su corazón hoy sabe que es bueno presentar esa dimisión, es bueno para la vida política aragonesa, para su propio partido, para la vida parlamentaria de estas Cortes de Aragón. Y yo fíjese que he tenido con usted graves debates, el último dolorosamente delicado para mí el 10 de noviembre pasado; pero hoy apelo a ese beneficio de la duda, a que usted tenga la grandeza de irse adecuadamente. Y si no es así, si no es así, yo querría saber qué va a hacer el Grupo Socialista, que tiene mucha responsabilidad. Usted, señor Marco, tuvo su voto, lógicamente, el pasado mes de septiembre del noventa y tres, pero le acompañaron veintinueve votos, por un lado, del Partido Socialista, que están, lógicamente, muy implicados en lo que ha sucedido durante los quince meses de andadura del Gobierno socialista, andadura tormentosa y atormentada, y que después de tres dimisiones, por distintas causas, de consejeros, hoy, al parecer, hemos podido leer otros tres en capilla, para, si no hay una solución inmediata, también poderse bajar del Gobierno. Pero ésta es una cuestión de la vida interna del Gobierno que no abundaré sobre ella.
Y si desde aquí no pueden resolverlo, yo apelaría, desde luego, al secretario general del Partido, al señor González Márquez, que no tuvo ningún inconveniente en recibirlo a usted, en bendecir aquella operación política tan desdichada, tan lamentable, que sucedió en la anterior moción de censura, y, lógicamente, el secretario general de su partido tiene una enorme responsabilidad en lo que ha sucedido en la vida política aragonesa en los quince últimos meses.
Ya sabemos que Aragón cuenta relativamente poco en el número de habitantes (un millón ciento y pico mil somos los aragoneses y aragonesas que estamos viviendo en esta tierra), y tal vez por los números y por la situación actual del señor González Márquez, no nos pueda dedicar mucho tiempo; muchos problemas tiene, todos lo sabemos, y especialmente estos días. Pero, si a usted le dedicó un buen rato a los pocos días de haber hecho aquella operación política, bien merecemos el conjunto de los aragoneses que nos dedique (en caso de que, en primer lugar, de usted no salga una decisión, que no salga del Grupo Parlamentario Socialista), que el secretario general del Partido Socialista y Presidente del Gobierno español dedique unos minutos de atención a la situación política aragonesa.
Haré una pequeña referencia a Izquierda Unida, y la haré desde el respeto que siempre he tenido y he recibido como representante de mi Grupo de ustedes. Haré una referencia al planteamiento que están haciendo últimamente y al que hicieron en septiembre del noventa y tres. Yo no sé, supongo que recordará, mi querido amigo don Adolfo Burriel, una afirmación de Trotski, cuando decía que la práctica no perdona nunca ni el menor error teórico. Ustedes cometieron no un error teórico de menor cuantía en septiembre del setenta y tres, sino un grave error teórico que les llevó a una toma de posición política que, al cabo no ya de quince meses, de trece meses nada más, de doce meses, les dio un resultado completamente adverso a lo que ustedes, y no dudo que con buena intención, hicieron de compañía de viaje del señor Marco y, sobre todo, aceptando la compañía del voto tránsfuga, al que no dedicaré más tiempo porque creo que no es preciso. Unicamente, desde mi Grupo, sentir, sentir mucho y, desde luego, pedir excusas por haber llevado al tránsfuga en las listas electorales de nuestro partido. Intentaremos una y otra vez que esto no suceda; hemos tenido pocos pero muy sonados casos de transfuguismo. Naturalmente, quienes creemos que las decisiones de los partidos políticos son muy importantes y que deben afrontar sus responsabilidades nosotros afrontamos la nuestra, desde luego, quienes creemos en la libertad individual sobre todo no podemos evitar que sucedan este tipo de cuestiones.
Pero, señor Burriel, señor Maestro, señor Martínez, en estos días han estado ustedes mareando un poco la perdiz, como se dice popularmente, mareando de cara a fuera. Yo no tenía ninguna duda desde el principio de que ustedes no iban a apoyar esta moción de censura, y hemos tenido hasta reuniones, cuando sabían perfectamente que no querían apoyar al candidato señor Eiroa. Podíamos haber ganado un tiempo precioso para evitar estas idas y venidas, horas de reunión, que yo no digo que estuviesen mejor o peor intencionadas. Esperamos y después les haré unos ofrecimientos concretos de aquí al 28 de mayo, y naturalmente todos los ofrecimientos para después del 28 de mayo, no en este caso para formar gobierno, que será una situación absolutamente difícil de dar, pero sí planteamientos de cuestiones específicas para esta tierra que pueden llevarnos perfectamente de la mano, como hemos demostrado en la última Legislatura en proyectos vitales para Aragón y que no ha habido ningún problema en ponernos de acuerdo en esas cuestiones que consideramos trascedentes y trascendentales.
Y en cuanto al PAR, en primer lugar, la ratificación de mi respeto político y de mi afecto personal al candidato que hoy y ayer ha presentado esta moción y ha defendido la moción de censura. Estos días, desde algunas partes del PAR se han puesto en duda las reservas o no reservas, la tibieza o no del Partido Popular en relación con la moción de censura. Yo creo que esto queda todo orillado, aunque haré una ligera referencia a esta cuestión, pero queda orillado cuando hoy y lo saben desde hace unos días tienen por cuarta vez, señor Eiroa, los miembros del PAR, el Partido Aragones tiene nuestro apoyo parlamentario y nuestro apoyo político. Lo hicimos en el año ochenta y siete, que no tenía el honor de estar en estas Cortes, pero les dimos nuestro apoyo parlamentario, y, sin entrar en ningún gobierno de coalición, tuvieron ustedes la presidencia, entre otras cuestiones por nuestro apoyo parlamentario. Después, dos años más tarde, tuve el honor de representar al Partido Popular, junto con mi compañero José Urbieta, en la entrada del primer gobierno de coalición, y de nuevo todo nuestro apoyo, que continuó tras las elecciones del año noventa y uno con esos resultados, diecisiete-diecisiete; como ustedes tenían un puñado de votos más que el Partido Popular, en ningún momento les discutimos la presidencia del gobierno de Aragón, que con todo afecto, con todo respeto, con todo apoyo y con toda lealtad entramos en un gobierno de coalición. Y hoy, de nuevo, desde el apoyo político, desde el apoyo parlamentario les decimos de nuevo adelante al proyecto, aunque sea mínimo, que hoy plantea el Partido Aragonés.
Ayer me alegró mucho oír unas palabras del Diputado que presentaba la moción de censura, don Hipólito Gómez de las Roces, a quien le profeso el mismo respeto y el mismo afecto que a usted, señor candidato, señor Eiroa, cuando decía que después de esta experiencia de gobierno conjunto, ha dado unos resultados en los que el entendimiento de unos y otros ha sido posible, y esperaba y dejaba sobre esta tribuna la necesidad de seguir en ese entendimiento que unos ya hemos demostrado, no solo desde el apoyo parlamentario sino desde la lealtad y desde el afecto, y que esperamos que otros, si se da la circunstancia en este caso ustedes, después del 28 de mayo de estar en situación distinta, tengan el mismo apoyo, el mismo respeto, la misma lealtad y, desde luego, el mismo afecto que nosotros les hemos dispensado en el tiempo que hemos estado juntos en la gobernación de esta tierra.
Y quería hacer una pequeña referencia lo digo desde el afecto y desde el respeto también a una cuestión anecdótica que ha pasado estos días, cuando el señor presidente del Partido Aragonés se ha dirigido a mi presidente nacional, don José María Aznar, pidiendo mediante carta el apoyo de mi Grupo para esta moción de censura. Mire, no era necesario. Ayer don Hipólito les aconsejaba al Grupo Socialista que huyesen de presiones externas, dando a aquellas presiones externas el sentido del Partido Socialista en Madrid. Yo les agradecería y se lo digo con todo cariño que lo mismo le pida, que le desaconseje al presidente del Partido Aragonés que utilice este medio, que es innecesario, innecesario. No ha producido ningún fruto, ni positivo ni negativo, en lo que a la moción de censura se refiere y no hacía falta. Ahorraremos tiempo y dinero y ganaremos en eficacia si la relación, que teníamos muy bien establecida... usted sabe perfectamente, señor expresidente del gobierno que los canales estaban perfectamente abiertos y lo mismo pudo comprobar el señor Eiroa. No necesitamos de traspasar nuestra autonomía, y en estos momentos puedo asegurarles, queridos amigos del PAR, que el señor Aznar es exquisito en el respeto a la autonomía de su partido en Aragón, y de cara al futuro vamos a tener ocasión de comprobarlo. Yo les pido una vez más ese voto de confianza hacia mi partido y hacia su presidente, en este caso, su buen amigo, el que les habla.
Y por último querría, por si no se produce la dimisión, por si el Grupo Socialista no entra a remediar lo que consideramos remediable, por si Izquierda Unida no acaba de plantearnos la solución definitiva, aun con su número tan importante de tres Diputados, que son el fiel de la balanza, proponer algunas cuestiones concretas hasta el 28 de mayo. En primer lugar, en relación al Estatuto de Autonomía, yo le agradecería, don Juan Antonio Bolea, por ser cuidadosos con lo que ha pasado, respetuosos con la historia reciente, que hiciesen alguna vez un reconocimiento. Yo he tenido el honor, la satisfacción y el gusto de estar a su lado en la comisión que estas Cortes creó para la reforma del Estatuto, y recordará cómo los dos representantes del Partido Popular no necesitábamos ningún acicate del resto de los Grupos para estar, al menos, en el mismo nivel de los que más trabajaban, de los que más pretendían llegar a resultados concretos en la reforma. Y le recuerdo, querido Diputado, querido portavoz del PAR, tal vez el artículo más importante desde el punto de vista práctico, que es el de la financiación, fue una propuesta concreta del Partido Popular, y como nuestro Grupo llevó este texto que salió de aquí no sólo naturalmente en la vía partidaria hasta nuestro partido en Madrid, sino que en la primera reunión interparlamentaria que reúne a todos los representantes autonómicos nombrados dentro del Partido Popular, elegidos por el Partido Popular, a los senadores y diputados, sólo hubo una referencia específica en una reunión celebrada en el País Vasco para apoyar, desde toda la representación parlamentaria española que tiene el Partido Popular, la propuesta que aquí se acordó en estas Cortes. Estos son los hechos, y los hechos también, querido Juan Antonio Bolea, son que nosotros creímos que el pacto del noventa y dos era un paso muy importante pero insuficiente, pero que gracias a aquel pacto iban a venir muchas nuevas competencias, algunas de ellas importantísimas, con muchos miles de millones, después de un pacto que en este caso nos congratula haber tenido con el Partido Socialista y con el Gobierno del señor González Márquez. Dicho esto, vamos a seguir trabajando en esta vía, y lo vamos a hacer desde lo posible y desde nuestra fuerza política de aquí, para llevarla al seno de nuestro Partido, a nuestra representación del Congreso y del Senado, es decir, de las Cortes Generales, para apoyarla.
En segundo lugar, en relación con el agua, no hemos dejado de trabajar desde el Partido Popular. Nos parece un tema vital en esta tierra, es el segundo gran tema, al que ayer hizo referencia don Emilio Eiroa, que agradecimos mucho que no se extendiera para que no hubiera ningún tipo de interpretación partidista de estos dos asuntos. Pero queremos decir que estos días en el Senado hemos presentado en las Cortes Generales unas enmiendas importantísimas en favor de las obras contempladas en el Pacto del Agua, a las que no hemos tenido ningún apoyo del Grupo Socialista, desgraciadamente, por lo cual tenemos que seguir trabajando.
Y aquí queremos ofrecer, sobre todo a usted, señor candidato, a su partido, a Izquierda Unida, algunas reuniones importantes en los próximos meses, con independencia de lo que pase hoy. Creo que debemos reunirnos los partidos que estamos luchando denodadamente en la medida de todas nuestras fuerzas, y las nuestras, desde luego, en esto, en las Cortes Generales, son importantes. Queremos luchar por que haya una reunión que represente a las organizaciones agrarias y a las comunidades de regantes, y que además de pedir lo que está contemplado en el Pacto del Agua, hagamos ese plan de regadíos, esa previsión de mejora de la competitividad de nuestra agricultura y, desde luego, que tengamos previsto para el 29 de mayo, con los auténticos protagonistas del agua, que son los agricultores, qué vamos a hacer los partidos y, desde luego, qué va a hace el partido que tenga la responsabilidad de gobierno que, según todos los sondeos, apunta a que pueda ser el Partido Popular. Desde luego, nosotros, si tenemos esa responsabilidad, puedo asegurarle que habrá una respuesta absolutamente contundente, pero de la mano de las comunidades de regantes y de la representación de los agricultores aragoneses.
Otra propuesta concreta que quería hacer, con independencia también de lo que suceda hoy, es que estamos a las puertas de recibir, no sabemos cuándo, dos, entre otras competencias, muy importantes: una, la educación y la Universidad; la otra, el Inserso. Querríamos que la transferencia de todo el paquete educativo, incluida la Universidad, se haga muy bien, que sepamos perfectamente con qué financiación viene, que no aceptemos un regalo envenenado por las prisas y que los partidos que hoy estamos aquí propiciemos una magnífica transferencia de lo que debe ser, desde el punto de vista del Partido Popular, el sector, el objetivo prioritario: nuestra educación, nuestra Universidad, nuestra formación profesional. Ese es el gran objetivo que nosotros queremos llevar ya se lo anticipo en el programa electoral, y que, ante la hipótesis de que esa transferencia pudiese venir antes del 28 de mayo, ofrecemos toda nuestra colaboración para que la transferencia se haga adecuadamente, adecuadamente en todos los sentidos.
Querríamos también propiciar un plan de prevención de incendios para que, si llega el verano, no tengamos ninguna excusa, los que han estado en el gobierno y los que han estado en la oposición, de que ocurra lo que sucedió el verano pasado. Y lo mismo si la sequía persiste: que tengamos previsto, que tengamos previsto atender a las decenas y decenas de localidades aragonesas que pasaron auténticas necesidades el verano último.
Por último, señoras y señores Diputados, querríamos dejar aquí, sobre esta tribuna, nuestro paquete de juego limpio de nuevo de cara a los comicios del 28 de mayo. Creemos que hemos jugado muy limpio desde el punto de vista político, lo hicimos en el gobierno, lo hemos hecho en la oposición y queremos hacerlo como candidatos muy firmes que somos a tener responsabilidades de gobierno después del 29 de mayo. Y queremos desde nuestro Grupo ofrecer al resto de las formaciones políticas el mejor, el mejor de los paquetes de juego limpio para que esas elecciones del 28 de mayo, que son el auténtico sondeo, que son y que van a representar lo que los aragoneses vamos a decir auténticamente, que nos den opción a partir del 29 de mayo a establecer unas reglas de juego político distintas a las que, lamentablemente, hemos utilizado y hemos sufrido en los últimos quince meses. Y unas reglas de juego político todas cargadas con una cierta dosis de grandeza, que, desgraciadamente, en los últimos meses ha brillado por su ausencia.
Desde el Partido Popular, nuestro compromiso en esa línea con todas las formaciones políticas y con todos los aragoneses.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Lanzuela.
¿Desea responder, señor Eiroa? Diez minutos, señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Sí, señor Presidente, muchas gracias.
Yo quiero agradecer al señor Lanzuela, al Diputado Lanzuela, el apoyo anunciado en esta moción de censura, rompiendo quizás alguna duda que se planteó inicialmente, con lo cual me congratulo. Lamentamos esas dudas iniciales y quizás algún malentendido, en el sentido de haber planteado esta moción como algo electoralista e, incluso, oportunista.
Y también salir al paso de alguna afirmación que se ha hecho en el sentido de que se interpretaba el programa que yo propuse ayer como un programa que daba oportunidad o lugar al transfuguismo. En ningún momento lo dije ayer y lo he reiterado hoy, lo dije también días antes y lo vuelvo a reiterar una vez más contamos ni queremos el voto de Gomáriz, no contamos ni lo queremos. Por tanto, ese problema, esa duda sobra. Y como ha dicho el señor Bolea y como he dicho yo mismo antes, no hace falta poner en marcha ningún mecanismo parlamentario porque ya está puesto, ya está puesto, y esperamos que, aunque se produzca ese posible voto positivo, no sea gracias a ese voto del Diputado Gomáriz que prospere la moción de censura.
Reiterarles de alguna forma el agradecimiento que ha hecho también el señor Lanzuela recordando lógicamente ese tiempo que hemos permanecido juntos en el Gobierno, diciendo también que, de alguna forma, como primer partido de la oposición, en estos momentos estábamos obligados a plantear esta moción de censura y, lógicamente, con la posible colaboración también, porque, como es de todos sabido, diez días antes de presentar la moción de censura nosotros anunciamos, y lo anunciamos también al Partido Popular, que estábamos dispuestos a presentarla. Quizás para nosotros y para todos el camino más cómodo hubiese sido el seguir dejando pudrirse la situación, el dejar llegar a mayo del noventa y cinco en la situación que empeora cada día, una solución a la que no se le ve final, por lo menos no se le veía hace unos días. Pero nosotros no estamos por las soluciones cómodas, estamos por las soluciones de compromiso, y creemos que el Partido Aragonés tenía en estos momentos el compromiso de tomar la iniciativa planteando esta moción de censura, que, como tantas veces he dicho ya desde esta tribuna, es legítima y está perfectamente razonada.
Posiblemente, desde el punto de vista práctico, como acabo de decir, eso hubiese sido lo más cómodo, pero vuelvo a reiterar que no estamos por la comodidad sino que estamos por la responsabilidad. Incluso puede ser que la falta de ilusión en el tema por parte de algunos partidos o algunos Grupos pudiera estar también limitada o vista en este sentido por la necesidad de aplicar una política de desgaste, que, lógicamente, no nos lleva tampoco a ningún sitio, no nos conduce a ningún sitio. Por eso reitero, una vez más, el agradecimiento al Partido Popular apoyando esta moción de censura, reiterándoles mi confianza, como dije ayer, al inicio de la intervención y reiterando la confianza de que podamos seguir colaborando los dos Grupos en este hemiciclo, teniendo la seguridad de que el Partido Aragonés ha hecho siempre cumplimiento de sus pactos, absolutamente siempre, que los ha cumplido hasta el final, que nunca los ha replanteado a mitad de legislatura, que nunca hemos pedido tampoco excusas y responsabilidades porque se haya perdido un voto en esta cámara, nunca lo hemos hecho, y que hemos mantenido la confianza y la responsabilidad en aquellas instituciones que ayudamos también a constituir o a formar.
Por tanto, yo le agradezco, señor Lanzuela, que ese entendimiento y esa confianza sean recíprocas, y, una vez más, darles las gracias por ese voto anticipado a la moción de censura. Creo que queda resumida la situación en una frase que también el miembro de su partido, y hoy Presidente de estas Cortes, gracias a los votos del PAR y del PP entonces, nos dijo el día de la moción de censura, y es que, desde entonces, la política en Aragón va a resultar muy difícil. Se ha superado el punto de inflexión del disenso, y todos estamos obligados, en estos momentos, a que esta situación no se prolongue buscando fórmulas legales, legítimas y democráticas, como es la presentación de esta moción de censura.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Representante del Grupo Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida. Señor Burriel, tiene la palabra.
Durante treinta minutos, señor Burriel.

El señor Diputado BURRIEL BORQUE: Señor Presidente. Señoras Diputadas y señores Diputados.
Tengo la impresión, señorías, de que con este acto, que ayer comenzó, se culmina, por ahora, la escalada hacia la inutilidad, y esa impresión, que ya tuve cuando se presentaba y se anunciaba la moción de censura por el Partido Aragonés, se me ha ido confirmando a lo largo de las intervenciones de ayer y, sobre todo, a lo largo de las intervenciones de hoy. Es más, señorías, empiezo a creer que esta sesión sirve poco para su fin y mucho para lo pensado. Que otras cosas, sobre todo electorales, parece ser que también se piensan. Pero todo lo explicaré, y confío hacerlo con la suficiente claridad.
Me van a permitir, de cualquier manera, que comience siendo un tanto reiterativo en apreciaciones y criterios que ya vine expresando en otros debates. Y es que a veces, señorías, cuando las situaciones se repiten, repetirse uno es casi inevitable. En el breve plazo, señor Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, señor Marco, en el breve plazo de quince meses, usted ha sido capaz y bien que lo lamento de olvidarse de tres máximas de oro que deben formar parte del permanente ejercicio de una adecuada y, más aún, progresista acción política y de gestión. Dicho con su contrario, tres datos ponen en cuestión su actuación hasta este momento como Presidente.
En primer lugar, señoría, compromisos básicos que usted asumió -y los compromisos son el fundamento de la responsabilidad-, compromisos básicos que asumió en su investidura y que asumió en otros debates, como el debate presupuestario, duermen hoy para no despertar, o caminan en sentido distinto, cuando no contrario, al que tenían. Tan básicos, muchos de estos compromisos, que sin ellos nada ya se justifica. En segundo lugar, con uso y abuso de lo que yo llamé un día en esta tribuna "su afán por lo intrascendente", su gestión se ha movido por pautas, gestos, palabras y hasta hechos que moverían a risa si no moviesen a veces perdónenme la crudeza, si no moviesen a veces a vergüenza. Y, en tercer lugar, en su particular batalla, señor Presidente, ha puesto en circulación la sospecha como móvil y, en ocasiones, la insidia como réplica.
Le hablé de todo esto, le hablé de todo esto en su parte más concreta, allá por octubre pasado, cuando el debate sobre el estado de la Comunidad, y creo que fui especialmente claro y contundente. Y me detendría ahora, me detendría si no hubiese muchas más cosas que decir. Me detendría y le hablaría, por ejemplo, del plan de empleo, de los vaivenes del APIA, de la ordenación comarcal, del plan estratégico, de la mejora de los servicios -por ejemplo los servicios ferroviarios-, o le hablaría de los planes sobre infraestructura, de la objetividad para el acceso a la Función Pública, de las cuestiones de seguridad, le hablaría de los dossieres, le hablaría de las escuchas telefónicas, etcétera, etcétera. Y me detendría, no le quepa duda, me detendría en analizar un talante, el suyo, que evidencia actitudes muy poco consecuentes con lo que son proyectos de razón.
Y usted, señor Marco, debe saber, sin dar vueltas retóricas a los argumentos, que accedió al puesto que ocupa para llevar a buen fin los compromisos adquiridos, y que accedió después de una desgraciada gestión del gobierno que encabezaba don Emilio Eiroa, que ahora se muestra sucesor. Y hoy, usted, sépalo por enésima vez, aunque tal vez lo tenga que seguir recordando a lo largo de mi intervención, hoy usted no goza ni de la mayoría ni de la confianza de la cámara que le nombró; pero debe también, debe saber también el señor Eiroa, candidato a la Presidencia de la Diputación General de Aragón hoy, en la moción de censura, que en el origen de la primera moción, en el origen aquel estuvo la pérdida de orientación, el vacío de medidas, la insensatez de propuestas y el desgobierno al que una alternativa conservadora llevó a esta Comunidad Autónoma de Aragón. Tiempo habrá, señoría, tiempo habrá de comentar alguna cosa, porque no olvido que es el programa del hoy candidato y su propuesta de gobierno, sobre todo, sobre lo que estamos opinando.
Pero, señor Marco, en este rodar de incertidumbres, en este caminar de incertidumbres, las pocas medidas forzadas o formales que se toman acaban sonando como los repiques de "clamores" que aún se escuchan en viejos pueblos de Castilla; los propios presupuestos para 1995 son el paradigma de lo impresentable: a hurtadillas, y no como obligación sino como inútil respuesta; sus permanentes y largas reuniones, las de su Grupo y las de su Partido, hasta las de su Gobierno, se han convertido en el ejemplo vivo de lo que es la negación, lo diré claramente, de lo que es claramente la negación de la democracia parlamentaria. Todo apunta más a mantener el control que a solucionar e incluso a abordar los problemas, y no olvide, señoría, que nosotros no somos sino depositarios de los mandatos. Que lo aceptemos o no, somos depositarios, sólo depositarios, y la cosa pública nunca es nuestro patrimonio.
Por estos derroteros, señorías, por estos derroteros van según nuestra opinión las cosas, por estos derroteros que, en aras de la brevedad, tan sólo he querido apuntar con ligeros titulares.
Que hay una crisis política grave es evidente; que esa crisis nace en su expresión de hoy y repito "en su expresión de hoy" nace de sus actitudes y nace de la pérdida de confianza que ha generado, admite muy pocas dudas; que la pérdida de confianza se funda, en lo que a nosotros se refiere, en la ruptura de compromisos, en la inconsecuencia entre lo que fueron promesas y lo que están siendo hechos, es, para nosotros, un hecho patente, claramente patente. Y le reitero algo que le dije en el debate de noviembre o en el debate de octubre, a propósito de las escuchas telefónicas: todo esto se lo está diciendo el Portavoz del Grupo que tiene mayores motivos para haber deseado una gestión progresista, el Portavoz que tiene más argumentos y autoridad para decirle incumplido su propio programa, para decirle, señoría, que se vaya. Una crisis política seria, pero una crisis política, no una anormalidad democrática.
Señores del Partido Aragonés, renuncien de una vez por todas a definir la situación con tintes y tonos torpemente alarmantes que, si he de decir verdad, si algo recuerdan, son remedios y alternativas que debieran estar enterrados bajo tierra, en el baúl de los recuerdos. De paso le diré, señor Eiroa, que nadie habla de gobiernos de salvación, sólo reservados a situaciones de emergencia democrática, de riesgo para la libertad y amenazas extraconstitucionales, y que jugar con fuego, jugar con fuego en estas cosas, yo no sé si pensarán que les favorece, pero, señorías, jugar con fuego es jugar a quemar, a quemar todo por mal que le pese.
Esta es la situación, señorías, ésta es la situación y, ante ella, la alternativa de ahora, la que se nos propone en la sesión de hoy, es la moción de censura que el Partido Aragonés presentó y que don Emilio Eiroa encabeza como candidato a presidente.
Señor Eiroa, no dejó usted ayer de sorprenderme, sinceramente, y no lo hizo aun sabiendo y sospechando cuál era el valor de la moción de censura que se presentaba. Sorpresa hasta el punto de que las notas que había presentado para la intervención, después de escucharle a usted ayer, tuve que modificarlas, tuve que sustituirlas. Y claro que tenía una opinión política sobre la presentación, y claro que en Izquierda Unida teníamos una opinión política, una opinión política que no se ha modificado. Pero, desde luego, hacia ella, que era hacia donde se dirigían mis notas, no se ha dirigido después seriamente lo que fue y lo que ha sido hoy su intervención.
Pero iré a la sustancia, sin preámbulos mayores, iré a la sustancia citando también a Gracián, como usted ayer hacía, porque ya sabe: "Cuantas menos palabras, menos pleitos". Olvida usted, señor Eiroa, olvida usted, y eso es flaca memoria o interesada falta de memoria, que a la situación de hoy se lo decía se llega no por los efectos de la moción anterior, y, desde luego, no más que por los que hicieron posible que su acción y su gestión fueran censuradas, y esto que digo en la más elemental forma de discurrir, no es algo intrascendente. Yo no sé si usted piensa que el que viene bueno le hace, yo no sé si piensa eso, pero ni siquiera eso vale en este caso, ni siquiera eso, entre otras cosas porque malo por malo, señoría, no da nada bueno. No echemos en saco roto lo sabido porque de ello se compone la experiencia y de ello se deben componer las previsiones, las actuaciones y la acción de futuro.
En términos de partida, señor candidato, hoy, aquí, ante una crisis indiscutible, por todos apreciada, incluso por el propio Grupo Socialista, estoy seguro de que también por el propio Grupo Socialista, usted nos acude con una alternativa de gestión expresamente fracasada. Y no se da cuenta de que la elección no hay que hacerla entre propuestas que tienen poco fundamento. Escúcheme usted, señor Eiroa, escúcheme usted: no es razonable y ya ve que soy extremadamente cuidadoso con el adjetivo, no es razonable que se proponga iniciativas que no pueden resolver la crisis, y lo que me parece peor, que ni siquiera se acompañen de los pasos que en teoría podrían conducir a la materialización de esas iniciativas. Y cuando esto ocurre como a continuación le explicaré, como trataré de demostrarlo, cuando esto ocurre, lo que hay en juego no es sino el afán partidista, lo que hay en juego es el vacío en el que todo cabe, las flores a las nubes, las miradas a la nada. ¡Las miradas a la nada!
Aquí, hoy, señoría, sólo caben iniciativas que en su idea y en su materialización puedan conducir realmente a un objetivo. Y eso no lo ha hecho usted, ni lo ha hecho, ni lo está haciendo su partido al presentar la moción.
Primera consideración. Tiene muy mala explicación que ustedes presentaran una propuesta de la envergadura de una moción de censura, con afanes como se dijo ayer de consenso, que lleguen, incluso, a hablar hasta de un Gobierno de todos, incluidos los socialistas, que aventuren inconcreciones en el programa, porque se trata de llegar alrededor del texto a un acuerdo futuro, que ustedes hagan eso, y que eso, a estas fechas, al día de hoy, a poco tiempo de la votación, a poco tiempo, se haya hecho con ausencia de diálogo, de contraste, de intercambio, de comunicación, porque ni a sus viejos socios, por lo que sé, ni a sus viejos socios invitaron.
Déjeme que me pregunte, señoría, déjeme que me pregunte... Esto no es serio, esto es una mala aventura, y esto no es serio en política, porque en el fondo lo que usted está diciendo es: denme ustedes el poder, que luego lo reparto, denme el poder, que luego lo reparto. ¿Qué intenciones se procuran, señoría, cuando las cosas se hacen así? ¿Qué intenciones se procuran? Es tan inexplicable todo, se explican tan mal los hechos con las actuaciones, se explican tan mal, que lo que no cabe ninguna duda es que es lícito pensar que lo que está moviendo la iniciativa son intereses particulares, intereses de su partido.
Segunda consideración. Mezclan ustedes, señor Eiroa, lo genérico e insustancial, lo grandilocuente "¡oh, gárrula tolvanera!", que decía don Dámaso Alonso; usted recuerda, mezclan todo eso con lo inconveniente. Y llega usted aquí, con unos puntos de programa y prioridades tan inconcretos, que vuelan y caminan, que ni son, ni son ni se parecen. Medidas por el empleo, por la potenciación de la cultura, por la recuperación económica y el desarrollo vertebrador, internacionalización de la economía...
Señor Eiroa, sabe usted, como nosotros y quienes nos escuchan, sabe usted que estamos hablando de tres meses. Sabe usted eso. Y sabe también, y si no yo lo recuerdo, que fueron dos años y medio los de su anterior gestión, dos años y medio donde se frustraron expectativas, estas mismas por usted ahora propuestas expectativas. También es lícito, por ello, señoría, también es lícito por ello, por esta segunda consideración, también es lícito preguntarse qué es lo que se propone: palabras, palabras... ¿para qué, y para quién? Para hechos imprecisos, que por imprecisos acaban resultando, todos sabemos que resultan imposibles.
Tercera consideración. Cuando usted, señoría, desciende a algunas cosas concretas, y ésta es la ventaja de los olvidos, nos habla de iniciativas a las que su Gobierno se opuso cuando dirigía la política aragonesa. Por ejemplo, el fondo de cooperación municipal, o las ayudas a países en vías de desarrollo. Nos habla usted de iniciativas que se estancaron; por ejemplo, la comisión de transferencias en su mandato sólo una vez se reunió, exclusivamente una vez se reunió. Y, además, mezcla transferencias estatutarias, con transferencias de las diputaciones provinciales. O nos habla usted de soluciones a problemas, a serios problemas, que convirtió en problema precisamente su gestión, por ejemplo, el asunto del Royo Villanova. ¡Y eso usted nos lo propone, esto usted nos lo propone como iniciativas! ¿Con qué afán de solución se puede pensar en ello? ¿Con qué afán de solución? Lo que entonces no quisieron, lo que entonces estancaron, lo que entonces estropearon forma parte ahora para tres meses de una propuesta y un programa de Gobierno.
Cuarta consideración, a la que por su gravedad me voy a referir, señoría, en particular. ¿Usted cree, sinceramente, usted cree con responsabilidad, incluso con la mínima responsabilidad exigible, que puede aceptarse la creación de una comisión que garantice la limpieza de los procesos electorales, una comisión para seguimiento del proceso electoral? Lo que hoy ha añadido usted aquí desde la tribuna no solamente no justifica lo dicho sino que, al contrario, lo reprueba. ¿Usted piensa sinceramente que incluso los riesgos que usted apreciaba, incluso si se produjesen, no existen medios normativos, incluso judiciales, para poderlos resolver en lo que es la legislación española? ¿Usted cree que eso tienen que hacerlo los partidos políticos, tiene que hacerlo usted, tiene que hacerlo el Gobierno de Aragón? ¿Usted cree que eso es posible? En un sola tacada, señoría, con una sola propuesta, ha puesto usted en marcha la duda sobre la democracia, y está cuestionando usted, en la práctica y de hecho, el desarrollo de la limpieza electoral. Con ello, señoría, lo que hace usted es mal hablar del estado de derecho.
Aquí se lo dije hay una crisis política, ciertamente, pero existen los recursos estatutarios y constitucionales para afrontarla, sin una sola fisura democrática, y es de una terrible bajeza la sospecha que crece de su propuesta, y esto sí que lo digo con la mayor dureza. Hasta este punto, señoría que yo sepa, hasta este punto nadie se había atrevido a hacer una propuesta como la que usted transmitió ayer a las Cortes de Aragón. Y yo le pido, le pido formalmente, señor candidato a Presidente, le pido formalmente que retire usted la propuesta, si hace uso de la réplica, que retire la propuesta, porque su solo mantenimiento, señoría, dice muy poco en favor del proponente, y usted, y usted no merece ese poco. Formalmente le pido que retire la propuesta.
Cuarta consideración, señoría, cuarta consideración, o quinta consideración, que ya no sé exactamente en cuál me encuentro. Quedan tres meses prácticos, con casi un mes y medio de inactividad parlamentaria, hasta la convocatoria de las próximas elecciones autonómicas y municipales. Y usted, mejor que yo y nadie hasta ahora lo ha dicho, usted mejor que yo sabe que una moción de censura, de prosperar, como poco, provoca una cambio en las estructuras rectoras de la Administración, en las mismas estructuras, en las propias estructuras de la gestión, y que no sólo cambia un Presidente, que cambia todo un Gobierno, que cambian Consejeros, que cambian directores generales, y hasta los organigramas decisorios de la Administración. En una moción como ésta, a mayor abundamiento, en la que se nos dice que todo está por hacer y el programa por crear, en la que se nos dice eso, incluso, habría que negociar en teoría y añadir un tiempo del que no disponemos.
Usted sabe, y tiene que saber, que ha embarcado a estas Cortes con una propuesta como ésta en una nave que carece de aparejos y que no tiene ninguna posibilidad práctica de salir de puerto, ninguna posibilidad práctica en tres meses de salir de puerto; en una nave sin mapas y sin itinerarios, una nave no le quepa duda que por mínima responsabilidad, ni siquiera por responsabilidad, por mínima responsabilidad, algunos no estamos dispuestos a asumir, una nave para un viaje imposible. ¿Qué tiempo de programa y de gestión, señoría, del que usted nos está hablando aquí, cuando hace la propuesta, con los cambios, además, a los que me he referido, qué tiempo?: ¿el de recuperar el puesto perdido?, ¿el de encontrar permítame decirlo así, el de encontrar para su Grupo un asidero? Porque me resulta bastante difícil y bastante complicarlo encontrar otras razones. Le voy diciendo, señoría, que no es serio, que no es serio y que es partidista. Le dije al principio que la impresión que tengo es que estamos en una escalada hacia la inutilidad. Ayer, cuando algún medio de comunicación me preguntaba tras su intervención sobre la opinión que me merecía, yo recordaba y citaba una cuarteta creo que de Lope de Vega, que ahora me dejará usted repetir y que era a propósito de un caballero enfundado y oculto, que a pesar de todo no podía disimular su verdadera presencia e intenciones: "Aunque se oculte en las brumas / y bajo capa se esconda, / cuando se sale de ronda, / se acaban viendo las plumas."
Sexta o séptima consideración. La solución a la crisis, señoría, y al clima político de Aragón, no pasa por un candidato sometido, como el Presidente, a la investigación de sus responsabilidades políticas. Digámoslo con claridad: fuimos en mi Grupo muy claros sobre lo que nos merecía la creación de las comisiones de investigación, y lo vuelvo a repetir: más un instrumento de descalificación que un sano ejercicio de claridad y de justicia. Pero las comisiones ahí están, señoría, las comisiones ahí están, y hasta su final deben seguir, y se escapa a cualquier pensamiento de razón, o si prefieren de ponderación, a cualquier pensamiento de ponderación, que pensemos como bueno que un Presidente investigado es la alternativa a otro Presidente que igualmente está sometido a investigación. Por mínimas razones de prudencia y de ponderación eso debería estar también presente en una decisión y en un partido político como el suyo.
Séptima consideración, señoría, séptima consideración. Decía usted hace un momento: no voy a caer en la trampa de debatir su gestión, y se lo decía al Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón. Y, sinceramente, no sé ya qué pensar. ¡Cómo no se va a debatir la gestión! ¡También la gestión, señoría, también la gestión! Pero no sólo por razones reglamentarias, sino también por razones de fondo, porque una moción de censura impugna no solamente el talante personal, que también, sino que impugna también la gestión. Y no me extraña nada, señoría, que ayer en la intervención de usted, y si repasa su propio texto, con lo que se encontrase no fuese con propuestas del Partido Aragonés, no fuesen con propuestas para resolver la situación, sino con la ratificación de un programa, eso sí, en muchas de sus partes no ejecutado, de un programa que era el programa con el que accedió a la Presidencia el señor Marco en su momento. Palabras, por ejemplo y aquí las tengo anotadas: "potenciar", "impulsar", "acelerar", "relanzar", "acabar", "reactivar", "avanzar", "continuar", "agilizar"...: continuar con lo que había, continuar con lo que había. Estas son, estos son los verbos, estos son los infinitivos que recogí ayer a lo largo y ancho de los veintiocho folios que tiene su intervención, al menos en la copia que a mí se me trasladó. ¿Cómo podemos llegar aquí a hablar de que no se puede entrar en la gestión? ¿Cómo se puede hacer que no se entre en la gestión?
Me permitirá, me permitirá también, señor Eiroa, como siguiente consideración, que tampoco entienda al PP en este caso todavía lo entiendo menos, pero me permitirá que tampoco entienda ese afán desmedido y reiterado de abstenerse si el tránsfuga señor Gomáriz vota a favor de la censura, ese afán por transfugar déjeme que lo diga así, ese afán por transfugar el propio voto de uno de ustedes. Señoría, si esto hicieran y la ausencia del señor Maggioni, efectivamente, lamentable para todos, lo evita, si esto hicieran (y no lo sé, ni me importa, no lo sé, ni me importa qué es lo que hará el tránsfuga, lo único que ocurriría desde su particular visión de las cosas, desde la visión que han repetido una y cien veces en esta tribuna, lo que ocurriría es que acabarían llevando al cesto un voto que debió estar siempre en un cesto del que no debió salir. Sencillamente, lo que haría sería situar la responsabilidad en la opinión de ustedes, tantas veces repetida, situarla en el lugar que le corresponde. A mí, la verdad, si uno no estuviese, señoría, curado de sorpresas, me parecería todo esto una digna cabriola en el último número de la comedia: "se acaban viendo las plumas" la cuarteta de Lope de Vega, "se acaban viendo las plumas".
Espero, señoría, espero con lo dicho hasta aquí, que ha pretendido ser escueto, espero haber explicado por qué no vamos a votar a favor de la moción de censura. Pero voy a añadir brevemente dos cuestiones. La abstención, señores míos, que será el voto que emitamos, está cargada de responsabilidad y no de inhibición, señor Gómez de las Roces, cargada de responsabilidad y no de inhibición. De responsabilidad sobre todo cuando lo existente se reprueba y lo propuesto estamos seguros de que no sirva para mejorar, que no tiene ninguna posibilidad de mejorarlo; cuando se nos ofrece una alternativa que dejó en la estacada sus compromisos y que se viste de actitudes irresponsables, y lo otro es una alternativa conservadora, de derechas, de derechas nacionalistas, señor Bolea, que esas cosas se ven no solamente en las cenas sino en los programas que se defienden y en las propuestas que se hacen, ahí es donde se ve la naturaleza de las propuestas. Una alternativa como digo conservadora, fracasada y sin sustancia. Cuando además se hicieron por parte de nuestro Grupo propuestas claras, repetidas y reiteradas, que sí se mueven, y ésa era nuestra única intención, en el campo de lo posible y de lo eficaz.
Hace unos días, incluso, un Diputado de su Grupo me comentaba: ¡hombre!, si votáis que no, diremos que estáis apoyando a Marco. Eso decía. Ya ve usted: respuesta para cualquier decisión, respuesta partidista. Y es que "se acaban viendo las plumas". Y ayer, incluso, si los medios de comunicación transcriben exactamente las opiniones de algunos miembros del Partido Popular, se decía: Izquierda Unida lo que tendría que hacer es votar que no a la moción de censura.
Ya ven ustedes, ya ven ustedes lo fáciles y lo normales que son las cosas. Pero no les quepa duda: la abstención no renuncia a nada, y mucho menos a mojarse. Decía Unamuno que "cuando se sabe que lo justo cae a un lado, es malo mantenerse neutral", cuando lo justo cae a un lado, señoría; cuando no, la abstención, no les quepa duda, y éste es el caso; es un voto militante. Es, entre otras cosas, una censura al Gobierno que expresamente hicimos; hace un momento algún Portavoz lo ha dicho, pero nadie con la contundencia de Izquierda Unida. Y es más: en el debate al que tantas veces se ha hecho referencia, Izquierda Unida fue el único grupo político que pidió el cese, la dimisión del señor Marco como Presidente de la Comunidad, ninguno de ustedes. Es una censura al Gobierno y una desaprobación clara de la alternativa que se nos ofrece, señoría. Y ve usted qué fácil resulta entenderlo, si no se ponen en medio razones de tendencia, por no decir razones tendenciosas.
Izquierda Unida se moja, no les quepa ninguna duda, se moja ahora, antes y se mojará mañana, como quería Gabriel Celaya ¿recuerdan ustedes los versos que después cantaba Paco Ibáñez?, como quería Gabriel Celaya.
Yo tengo la impresión, señorías, de que Izquierda Unida es, espero que por méritos propios, el gran protagonista de muchos de los debates políticos que se hacen en esta Comunidad y, desde luego, del debate político que se ha hecho ayer y hoy en esta cámara. Izquierda Unida, tres Diputados. Otro gallo cantara, señorías, otro gallo cantara si Izquierda Unida, la izquierda de Aragón habrá que decirlo de una vez por todas, tuviera una mayor que tendrá representación. Otro gallo cantara. Aunque sólo sea, señorías, aunque sólo sea porque las posturas y las posiciones de Izquierda Unida irían en la dirección de la solución de problemas que existen en esta tierra, e irían en una dirección y con un objetivo progresista.
Pero terminaré enseguida. Aquí, señorías, hay una auténtica posibilidad, que es la posibilidad que debe, en todo caso, contemplarse. Una posibilidad que Izquierda Unida hizo, que Izquierda Unida mantiene y que hoy reitera al Presidente de la Comunidad Autónoma. Y en su intervención, ciertamente, algunas cosas ha dicho que no he alcanzado a entender, que no hemos alcanzado a entender.
Señor Presidente, por encima de cualquier otra consideración, con la situación en la Comunidad Autónoma de Aragón, con la situación en la propia cámara, señor Presidente, usted no puede excusarse para no planear su dimisión, su dimisión, señor Marco. La Presidencia de otro Diputado de su Grupo mayoritario, que es el Grupo mayoritario, permitiría, sin alterar el orden de la Administración, la gestión y la política en los meses que restan, sin duda alguna, y es la única postura razonable, seria, posible, con objetivos responsables, permitiría cumplir los compromisos asumidos. Eso sí, en el tiempo que resta, permitiría con acuerdos devolver la normalidad política a Aragón. Y sepa, señor Marco, que no dimitir en las condiciones en las que usted se encuentra es no entender la democracia parlamentaria. Lo repito por si no lo ha escuchado: no dimitir en las condiciones actuales es no entender la democracia parlamentaria.
Esto, señoría, es desde nuestra oposición lo que nos parece cierto. Con la responsabilidad de tres Diputados, que es menos del 5% de la cámara, no así en votos, pero menos del 5% de la cámara, es no sólo lo que debemos hacer sino lo que podemos hacer, es lo que implica responsabilidad y asunción de las responsabilidades, es lo que implica consecuencia y coherencia con las propuestas que desde el primer día aquí hemos venido manteniendo. Que nosotros lo que votamos, lo que hemos defendido, lo que seguimos votando han sido siempre propuestas concretas de gestión, propuestas concretas políticas. Hemos votado "sí", "no" o "abstención" en función de los programas que se presentaban, y cuando los programas no se cumplen, somos los primeros que reprobamos el incumplimiento de esos programas. Esta es la única solución, pensamos que la única alternativa, que obviamente no está sino en las manos del señor Presidente. A esa responsabilidad es a la que yo apelo, a esa responsabilidad, porque, de cualquier manera, sin esa responsabilidad, la solución el 28 de mayo; obviamente, no habrá ninguna otra solución razonable. Desde luego, señor Eiroa, bajo ningún concepto la imposible alternativa que ustedes ofrecen desde la derecha nacionalista con su moción de censura.
Muchas gracias, señor Presidente.

El señor Vicepresidente Primero (LACLETA PABLO): Gracias, señor Burriel.
Señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Muchas gracias, señor Presidente. Señorías, señoras y señores Diputados.
Quiero agradecer al representante de Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida la exposición que ha hecho y, sobre todo, agradecerle cómo ha terminado, porque, en definitiva, si es consecuente, si las cosas son tal como las ha planteado desde el principio hasta el final, yo tendría que pensar que ustedes van a votar a favor la moción de censura. Porque incluso en esas contradicciones, señor Burriel, me ha dicho usted que no mencione más la anormalidad democrática dentro de esta Comunidad Autónoma, y termina usted diciéndole al señor Marco que hay que devolver la normalidad democrática a esta Comunidad Autónoma. ¿En qué quedamos, señor Burriel, en qué quedamos? Porque hay que tener memoria en las intervenciones, hay que tener memoria de las cosas, porque es cierto que yo he hablado de lo he dicho reiteradamente la anormalidad democrática, porque creo, además, que ha habido una anormalidad en ese sentido en esta Comunidad Autónoma el 15 de septiembre. Pero si quiere le leo a usted, le leo una cita suya, una cita que se hizo unos días antes de la moción de censura, en donde usted decía, y quizá esa afirmación que ha hecho hoy es la confirmación tardía de aquella afirmación, donde usted decía: "Ganar la moción de censura con el voto de un tránsfuga será una aberración democrática y un negocio sin rendimiento para los aragoneses".
No me corrija ni me riña, señor Burriel, que usted ha sido más duro que yo; yo he hablado de anormalidad democrática, usted habla de aberración democrática. Quedemos cada uno con nuestras palabras, porque ya sabe que no hay nada más repartido que la razón. Como decía Descartes, decía: cada uno cree tener la suficiente dosis para no necesitar más. Quizá a ustedes les pasa en estos momentos también que creen suficiente la razón que tienen para decir que no o que sí o abstenerse a esta moción de censura.
Sabe, señor Burriel, que le tengo un aprecio incluso a nivel personal, con el respeto a sus ideas y sin compartir algunas de ellas, por supuesto. Y conste que ese respeto se lo he tenido siempre, y espero que sea un respeto mutuo, porque, incluso, en situaciones difíciles, nos hemos podido encontrar a nivel personal. Pero ese afecto y ese respeto que me merece no impide que yo intente hoy, después de su intervención, que le conteste con toda la sinceridad para decirles, fundamentalmente, que no lo entendí el 15 de septiembre de 1993, no entendí a su Grupo, ni entiendo la decisión que han anticipado a esta moción, y permítame que yo también le diga que con una falta de respeto a este Parlamento, porque me parece que no es bueno anticipar una decisión sin haber oído los argumentos de los demás, y usted oyó mis argumentos ayer, oyó mi programa ayer, y me esta oyendo durante esta mañana en el debate. Por tanto, no sé, señor Burriel, anticipar un voto, anticipar una decisión sin conocer los argumentos; me parece, quizás, un poco aventurado.
Pero sé que su partido ha ponderado la decisión a tomar intentando encontrar en alguna fórmula el camino para... yo diría que para borrar aquel nefasto o aberrante, en sus palabras, acto del 15 de septiembre, porque, en definitiva, fue el tránsfuga quien decidió aquella moción de censura, y conste que si incido en ello es porque usted le ha nombrado, que yo, en absoluto. Ayer les dije que no quería hacer huellas del pasado ni quería revolver el pasado, pero usted me lo pide; yo voy a insistir en ello.
Pero también le digo, señor Burriel, señores de Izquierda Unida, que rectificar es de sabios, y rectificar aquella decisión tiene hoy una oportunidad, y rectificar sería el ejercicio de la consecuencia, que también es normal y también es humana que la podamos tener en todos los órdenes de la vida.
Voy a intentar argumentarles esa posible rectificación, porque aun teniendo el convencimiento de que todo lo que haga, todos mis esfuerzos van a servir para muy poco, he de ser responsable e intentarlo por lo menos hasta el final. No me doy por vencido tan rápidamente, señor Burriel. Parto como decía antes de las manifestaciones que Izquierda Unida ha ido haciendo en esta cámara, o las múltiples declaraciones públicas que ustedes han ido haciendo de insatisfacción con la política que se viene haciendo desde la DGA, y las que usted acaba de hacer ahora mismo hace un momento, señor Burriel, hablándole al Presidente de esta Comunidad Autónoma de la crisis grave, diciéndole que se vaya, diciéndole que no puede seguir en la situación actual, que tiene un talante poco adecuado. Yo, la verdad, no entiendo cómo después de todo lo que usted está diciendo pueden plantear una abstención en esta moción, porque, en definitiva, todo lo que usted ha dicho, señor Burriel, ha sido algo que han venido desarrollando a lo largo de unos meses y que tuvo su punto culminante en el debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma el 6 de octubre, y donde ustedes pidieron la reprobación del Gobierno socialista y con la petición pública y formal, como acaban de hacer ahora otra vez reiteradamente, de la dimisión del señor Marco.
Buena prueba de esa insatisfacción, de disconformidad, fue ese debate, y si quiere le recuerdo alguno de los pasajes que usted dijo allí, y que son un poco reiteración de lo que hoy ha venido a recordarnos también usted hoy a nosotros. Yo quiero recordarle, señor Burriel, que entre las cosas de las que usted habló, usted mencionó la política seguida en el abuso del plan de empleo, y le voy a recordar algunos aspectos: criticó duramente la política seguida en el tema de aguas y depuración de aguas; habló de la tergiversación del desarrollo del APIA; zahirió, porque fue zaherida, la política agraria de esta Comunidad Autónoma; criticó la falta de infraestructuras; habló usted de la negativa gestión desarrollada en materia de deportes, en comarcas, en viviendas; habló usted también negativamente de la estación de Zaragoza; habló de la red de espacios naturales; habló de los programas de viviendas también en Aragón; preguntó usted, porque no tenía noticia alguna, preguntó usted por el plan de salud, por el plan sanitario, por el plan social, por el desarrollo económico, por la ecotasa; preguntó que dónde estaba todo aquello que le habían prometido yo no sé si engañado o equivocado, se lo he dicho alguna vez en el debate de la moción de censura del 15 de septiembre; habló usted también entonces ya de lo mismo que ha hablado hoy, de crispación, de mal talante para dirigir un gobierno, y terminó diciendo que sobraba prepotencia en la forma de gobernar, para terminar usted con una frase del Eclesiastés, donde nos hablaba usted de la mentira y nos habla usted de la falta a la verdad y nos hablaba usted de las penas del infierno.
Pues bien, lógicamente, el final de todo eso fue la reprobación del señor Marco y la petición de su dimisión. Desde octubre acá han pasado ya algunos meses y la situación sigue siendo la misma, y usted nos vuelve a reiterar hoy en este Pleno, al final de su intervención, que lo que tiene que hacer el señor Marco es marcharse y que le sustituya un gobierno encabezado por un miembro del Partido Socialista. Pues si ésa es su solución, señor Burriel, ¿por qué no la han hecho ustedes ya, por qué no la han planeado? Porque es muy cómodo para ustedes, como nos hicieron en esas reuniones a las que nos convocaron: ¿soluciones?: retiren ustedes la moción de censura y luego ya hablaremos. Pues hablen ustedes, planteen alguna propuesta, digan ustedes qué quieren, y retiramos o no retiramos la moción de censura.
Yo decía ayer que el presentar la moción de censura no es nada halagüeño en estos momentos ni es nada que lo hagamos de buen humor, es algo que hacemos con cierta reticencia. Pero a pesar, señor Burriel, de lo que usted diga, a pesar de ello, lo hacemos creyendo que cumplimos con el deber parlamentario, el deber democrático y la responsabilidad de esta cámara.
Pero, señor Burriel, por si esto fuese poco, lo que le estoy diciendo, porque parecería lógico que toda esta actuación terminase en una fórmula como usted acaba de apuntar, o terminase dando el apoyo a la moción de censura porque, si no, ¿qué otra fórmula nos propone usted, nos plantea usted?, ¿que sigamos esperando, que esperemos al año que viene, ya que empieza el año electoral, donde va a ser todo más difícil? Yo no sé si usted tiene otra fórmula. Pero es que ustedes han insistido todavía a otros niveles, no sólo en esta cámara. Porque por si fuera poco lo que le estoy diciendo, señor Burriel, hace muy pocos días, el máximo responsable de su Partido, en un artículo de opinión publicado aquí, en Aragón, le decía lo siguiente, y me va a permitir que se lo lea porque no tiene desperdicio; decía: "A la cabeza de nuestro gobierno, un señor que incumple los compromisos adquiridos para llegar a esa presidencia, que no ejecuta buena parte de los presupuestos aprobados para 1994, que cuenta con la falta de apoyo por parte del Gobierno de la nación en cuanto a actuaciones concretas y necesarias, a pesar de pertenecer a su mismo partido, que contribuye a convertir el debate parlamentario en una vulgar riña callejera, que tiene un gobierno desestabilizado por momentos, un Grupo Parlamentario dividido y que, sobre todo, no aporta soluciones, creo que, desde la responsabilidad, debe irse a su casa". Ese es un texto del máximo responsable de Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida en Aragón.
Pues, muy bien, ¿qué más necesitan ustedes para apoyar esta moción de censura si es verdad que ustedes quieren que se cumplan los designios que están empleando, si es verdad que quieren que se modifique la situación de esta Comunidad Autónoma? ¿No están planteando ustedes con su actitud una confusión mayor que la que plantearon el 15 de septiembre del noventa y tres, cuando ustedes mismos plantearon y pregonaron a los cuatro vientos que nunca votarían con un tránsfuga? Eso lo dijeron ustedes. Luego cambiaron diciendo, buscando un apaño, diciendo que si el tránsfuga se había decidido antes que nosotros a votar. Pero ustedes, señor Burriel, les guste o no les guste, votaron con el tránsfuga, y gracias al voto de ustedes nos encontramos en la situación de ustedes, gracias al voto de Izquierda Unida, es cierto, en colaboración con el señor Gomáriz.
¿No se sienten ustedes de verdad responsables de esta situación que ustedes crearon y que fueron artífices de verdad con su voto?, ¿no se sienten ustedes responsables? Permítame que le hable con toda la sinceridad con que le estoy hablando. ¿No se sienten ustedes aludidos cuando el señor Marco, en esa de sus últimas piruetas, con el fin de encontrar una solución, les ofrece a ustedes formar parte de ese gobierno para recordarles que ustedes son responsables del Gobierno actual? Decídanse, decídanse, aunque lo tienen decidido, pero permítanme que yo insista y que razone el porqué les pido el voto de esta moción de censura, decídanse porque su abstención es un apoyo a la política de Marco, su abstención en estos momentos equivale un "sí" al Gobierno actual socialista.
Señor Burriel, ustedes son tan responsables como el PSOE de la situación creada y están obligados a corregirla, están ustedes obligados políticamente a corregir esta situación, y o la corrigen aquí o tendrán que buscar otra fórmula. Yo la otra no la sé, la única que conozco es la que ha planteado el Partido Aragonés, que no les gusta porque es electoralista, porque es oportunista, no sé por cuántas cosas más, luego entraremos en ello, pero no les gusta, no les gusta. Pero no basta con decir que el señor Marco se tiene que ir o que tiene que dimitir. La expresión de ese buen deseo, señor Burriel, usted que conoce tanto ese tema, debe pasar, como se dice vulgarmente, de las musas a la prosa, hay que darle un cauce y una solución. Y le repito una vez más: en estos momentos la única propuesta formal que hay en esta cámara es esta moción de censura. Y esta moción de censura (que viene obligada porque no ha habido dimisiones, no ha habido cuestiones de confianza usted lo recordaba hace un momento, luego solo cabe el camino de la moción de censura, es, prácticamente, por la reducción al absurdo), ustedes no la pueden plantear, ustedes no la pueden plantear porque no tienen voto suficiente o Diputados suficientes para plantearla. El Partido Popular, pudiendo hacerlo, no lo ha hecho también. Lo hemos hecho nosotros, lo ha hecho el partido mayoritario de la oposición, luego es la única fórmula, vuelvo a repetirle, que está en esta cámara pendiente de darle una solución.
¿Cuáles otras fórmulas tienen ustedes? A mí me gustaría que las hubiésemos conocido, pero que las hubiésemos conocido formalmente y con compromiso. Porque ¿dónde radican, señor Burriel, los razonamientos a su oposición para apoyar esta moción de censura? He de recordarle que el planteamiento que hacemos es un gobierno de gestión con participación de todos los partidos. Quizás eso, como me decía antes, le ha sorprendido, y lamento que haya tenido que cambiar su intervención, pero ése era el planteamiento inicial de esta moción de censura, con un programa también de consenso. ¿En el programa, está en el programa la dificultad? ¿Qué pasa, que ahora no le gusta el programa que planteamos, donde, como expuse ayer, se recogen prácticamente todas sus propuestas, y algunas más, que forman parte de objetivos que ustedes han defendido en estas Cortes, y en las que nos han encontrado también aliados, en las que hemos coincidido, señor Burriel? En política social, por ejemplo, hemos coincidido más Izquierda Unida y el PAR que ustedes con el Partido Socialista. Hemos sido, aunque adversarios como les decía ayer, más leales. ¿Dónde está el problema? ¿En el programa?
Y tampoco admito, señor Burriel, que usted me diga que planteamos en el programa cosas en las que no creemos, como la ayuda al tercer mundo. ¡Hombre!, ¡no diga usted eso, señor Burriel!, que tiene usted bien reciente una votación de esta cámara donde ha habido una decisión en la que nosotros hemos tomado participación; y no me hable usted del Royo Villanova diciendo que tampoco hemos querido el Royo Villanova, cuando hemos hecho unas propuestas y últimamente hemos planteado unas iniciativas y formaba parte de mi Gobierno. Ya sé, ya sé que dentro de su estrategia, dentro de su estrategia, también tiene usted de alguna forma que desprestigiar al Gobierno PAR-PP, porque es lógico para que ustedes justifiquen la moción de septiembre del noventa y tres. Pero eso también me parece difícil explicarlo y entenderlo, porque ¿cómo podemos entender, señor Burriel, que fuésemos de la mano dos meses antes en una serie de cuestiones, y que al cabo de los dos meses, lo hiciésemos todo tan mal, tan desbarajustadamente mal, que ahora usted se tenga que remitir a aquellos temas?
Supongo, por tanto, señor Burriel, que a pesar de que usted dice que no le gusta, el programa no tiene que ser el motivo de su negativa. Porque, vuelvo a repetir, he tenido sumo cuidado, porque además coincidimos en ello, en mantener todas sus propuestas, mantener las propuestas que usted nos planteó a todos los Grupos y que están recogidas en un documento en el que usted bien nos planteaba esas cuestiones. Pues bien: el programa no es; podrá ser el hecho de tener que apoyar como ha dicho hace un momento una iniciativa conjunta con el PAR y con el PP, ese Gobierno que parece que tiene cuernos y rabo, por lo que veo, que usted ha vuelto a sacar la derecha. ¡Si todo eso está pasado de moda ya, señor Burriel! Pero si es así, si lo que le da recelo es llegar a un acuerdo con el Gobierno, o con un apoyo PAR-PP, díganlo, díganlo. Pero sí les pido también que al mismo tiempo desmientan las bellas teorías que construyen sus líderes, porque no se puede estar diciendo una cosa en Madrid, otra cosa distinta en Aragón y otra cosa distinta en Andalucía.
Leía con atención me parece que era el fin de semana, éste no, el anterior unas declaraciones de su presidente nacional, o su coordinador nacional de Julio Anguita, y afirmaba, afirmaba en un periódico de Aragón, afirmaba: "Yo mantengo que las alianzas de Izquierda Unida son en torno a programas. No me valen que planteen el dilema falso de la derecha y la izquierda; los programas son los que indican dónde están los acercamientos". Pues yo les pido que sean consecuentes, señores de Izquierda Unida. He explicado el programa que propongo y que no les puede ofrecer dudas, puesto que se trata de un programa además abierto y que no tiene más pretensión que normalizar la gestión de esta Comunidad Autónoma en los próximos meses. Tienen si les vale de algo, señor Burriel, tienen conmigo la experiencia de haber trabajado juntos en asuntos que nos unen como recordaba hace un momento un Diputado de mi Grupo fundamentalmente en la Autonomía y en el agua, y tengo la seguridad, además, de que a pesar de que no coincidiésemos en algunas de las cosas, tengo la seguridad de que lo hice con la lealtad suficiente, el respeto y la defensa a los intereses de Aragón, para no haberles defraudado ni a los aragoneses ni a ustedes de Izquierda Unida. Yo nunca, señor Burriel, les llamé fascistas por asistir a una manifestación autonómica; les he contestado siempre con el respeto.
En definitiva, señor Burriel, ahí está la moción de censura, hasta ahora como les he venido diciendo el único instrumento legal y creíble para resolver la crisis de esta Comunidad Autónoma.

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Si ustedes no la apoyan es o porque no quieren o no les conviene, aunque sea bueno para Aragón. Han dicho ustedes que no queremos gobernar con esta moción de censura, que la hemos presentado como un farol, que se nos ve la pluma; hay algunos a los que se les ve más: se les ve el plumero. Pero les pongo el ejemplo que antes le decía también a otro Grupo: lo del papel lavable; si tienen ustedes alguna duda de si somos capaces de gobernar, y gobernar en estas circunstancias, hagan ustedes la prueba.
Y quiero terminar diciendo también que me gustaría aprovechar la ocasión para desmentir algo que usted ha hecho o ha dicho respecto a todos los temas que ha planteado, pero hay uno en el que sí quiero incidir. Señor Burriel, tienen ustedes la habilidad de enredar las cosas, tienen ustedes la habilidad de crear los problemas, para luego aparecer como solucionadores de esos problemas, y con el tema de esa comisión, a la que usted ha aludido y que yo ayer mencionaba en mi intervención, usted, ustedes quieren confundir. En primer lugar, habla usted de una bajeza de propuesta, de que he puesto una duda sobre la democracia. Señor Burriel, en primer lugar, no ha sido algo que yo he perdido como he dicho antes al Partido Socialista, es un ofrecimiento que yo he hecho, en caso de que la moción de censura prosperase y se formase un Gobierno, y le voy a repetir lo mismo, no para controlar el proceso electoral, en donde tengo la confianza total y absoluta en las estructuras administrativas, funcionariales y de la justicia, por supuesto que la tengo, sino en la forma de hacer las cosas en las épocas previas a esa campaña electoral. Y vuelvo a repetirle: ¿quién me dice a mí que en vísperas de esas elecciones no se inicien esas campañas electorales a las que estamos acostumbrados o de publicidad que usted indicaba también y ha criticado desde esta tribuna?, ¿quién me dice a mí que no se vuelven a nombrar esos ocho delegados comarcales, que nadie sabe para qué son, o esos veintidós que tampoco nadie sabe para qué son, cuando es un servicio que está cubierto?
Eso es lo que yo quiero ofrecerles, señor Burriel, no quiero meterme en cómo se hace la contabilidad de los votos, ni si las listas están bien o mal contabilizadas. En eso absolutamente no. Yo lo que ofrezco es claridad, luz y taquígrafos en todas aquellas cuestiones que se hagan previas a las elecciones, e incluso anuncié, y lo dije, y lo digo, y lo reitero una vez más, que también limitando la campaña, esa campaña de publicidad, a pedir exclusivamente, institucionalmente el voto a los aragoneses, no hay más campaña de publicidad durante ese tiempo desde la Diputación General. Si eso le parece mal, señor Burriel, si eso le parece una fisura de la democracia, si eso le parece algo que yo debo de retirar, no estoy de acuerdo con usted. Desde el respeto y desde la comprensión, permítame que siga defendiendo esa medida como medida para defender los intereses de esta Comunidad Autónoma.
Decía usted, señor Burriel, el 15 de septiembre...

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: ... termino ya, señor Presidente y lo repetía hace un momento, señor Burriel, decía usted que Izquierda Unida no tiene problema en mojarse, que no tiene problema en mojarse cuando llueve, y yo le digo, señor Burriel: si el 15 de septiembre del noventa y tres llovía, mójense ahora, que además de llover está tronando; mójense.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Señor Burriel. Réplica durante diez minutos estrictos.

El señor Diputado BURRIEL BORQUE: Gracias, señor Presidente.
Señor candidato a Presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón, Una primera y previa cuestión: No hay, reitero, anormalidad democrática, no la hay, lo dije, lo digo y mañana lo diré; ayer ya hubo alguna consideración alrededor de esta cuestión, incluso por el Presidente de la cámara. Y lo que yo dije al final de mi intervención, lo que yo he dicho al final de mi intervención, que no tiene nada que ver con eso, y que repito dirigiéndome al señor Marco, es que el señor Marco lo que no ha entendido con la actitud que tiene y con las circunstancias que rodean en este momento la gestión, lo que no ha entendido es la democracia parlamentaria. y lo he repetido: lo que no ha entendido es la democracia parlamentaria. Yo creo que está perfectamente claro que hablo de dos cosas distintas.
Señor Eiroa, es estimable, no cabe duda, el que usted defienda su propuesta; lo que no es estimable desde nuestro particular punto de vista, con el respeto y el aprecio personal que yo también ahora le reitero, lo que no es estimablE desde nuestro punto de vista es el contenido de la propuesta que hace ni las formas de la propia propuesta. Y lo que no es estimable, señor Eiroa, es que su partido, que su Grupo, que usted mismo acuda a la tribuna con una propuesta que pretende resolver la crisis de la Comunidad y que no sea capaz esa propuesta de resolver ninguna crisis. Antes posiblemente no me he explicado de manera adecuada he dado toda una serie de razones, que podría perfectamente repetir. Mire usted, es impensable, a mí la verdad es que me resulta tremendamente difícil entender cómo se puede subir a la tribuna, proponer un Gobierno de coalición de todos los partidos políticos, hacerlo a través de una moción de censura, decir que está abierta la negociación del programa, decir todo eso y que todos nosotros, todos los demás Grupos, todos, nos enteremos el día que usted sube a la tribuna, en el momento en que inicia el debate de la moción. Eso no pasa nunca y eso no se hace nunca. Cualquier iniciativa, propuesta, las que nosotros hemos hecho, dirigida a cualquier grupo político, si hay intención de que la propuesta prospere, sea difícil o fácil, lo que se hace es, si tiene que haber coparticipación de muchos, transmitirla a los demás, discutirla con los demás, plantearla a los demás, conocer las objeciones de los demás. Porque si no, fíjese usted el resultado, lo que usted hace: usted mañana es Presidente de la Comunidad, y a continuación el poder lo reparte... lo que yo antes le decía. ¿No se da cuenta que eso no tiene ni sentido formal iba a decir "sentido democrático", no es eso, no tiene sentido formal no sentido político? Yo creo que ustedes no llegan a no analizar las cosas tan poco como para hacer una propuesta de éstas. Si piensan de verdad que esta propuesta tiene que alcanzar finalmente algún objetivo, salvo que piensen que no va a alcanzar ningún objetivo, no es pensable, ni posible, hacerlo de esa manera, señoría, no es pensable ni posible.
Otra de las cuestiones que usted conoce mejor que yo le decía antes, mejor que yo le repito ahora: usted sabe que estamos a tres meses... El día 30 de marzo, de hecho, no de derecho, se disolverán estas Cortes y la campaña electoral comenzará de manera inmediata, y además hasta el día 1 de febrero las sesiones parlamentarias están suspendidas (ahora estamos celebrando ésta en un período extraordinario). Usted sabe que en ese tiempo, en el que resta, en el que queda, lo que hay que hacer es poner en marcha medidas que faciliten resolver problemas inmediatos, problemas posibles; lo que no se puede es proponer medidas que no haya ninguna posibilidad, ni siquiera material, de llegar a puerto. Una moción de censura significa una modificación del gobierno, del presidente lo decía antes, de los consejeros, de los directores generales, de los organigramas políticos de la Administración, o de los organigramas de la Administración si no, me reprochará la frase don Hipólito Gómez de las Roces, y eso hay que modificarlo, y hay que hacerlo, y eso no se hace ni de la noche a la mañana, ni de la noche al día siguiente. No se hace, y ustedes lo saben y todos lo sabemos. Y, además, fíjese: con una propuesta que pretende discutir, a continuación de aprobada, el programa electoral para saber además qué organigrama hay que crear para llevar a cabo ese programa todavía no conocido. No se puede venir aquí a proponer eso, y a proponer permítame que lo diga con todo el cariño impunemente, no se puede proponer impunemente, porque detrás de eso no hay una solución efectiva a la situación que hay en la Comunidad (que nosotros denunciamos, que denuncio y que seguramente, si no se resuelve, denunciaré más a menudo). Ese es el problema, señoría, ése es el problema. Por eso nosotros proponemos, nosotros proponemos algo que está perfectamente dentro del cauce para poder trabajar.
Señores del Partido Socialista, Grupo mayoritario (treinta Diputados), señor Marco, es usted, como Presidente... Evidentemente, si no cesa, no cesa. Cese usted como Presidente. Deberíamos resolverlo sobre la base de que la dirección política de esta Comunidad la asumiese un miembro de ese partido mayoritario. Tres meses es lo que queda; por eso, que la asumiese sin ningún cambio de organigrama en el funcionamiento de la Administración, ni en las decisiones de la Administración, con un programa, con unas decisiones que incluyesen el cumplimiento de compromisos políticos todavía posibles (algunos serán imposibles por el tiempo en el que estamos), que incluyese eso y que además revisase algunas otras cuestiones de gestión importantes, o políticas importantes: reforma del Estatuto, Pacto del Agua, etcétera; revisase eso, porque con toda seguridad no habría ningún riesgo de que esta cámara no apoyase esas iniciativas. Devolveríamos una normalidad política al funcionamiento de todos, encontraríamos un camino de solución posible a lo real, o de solución real a lo que existe, encontraríamos ese camino, y estaríamos haciendo, creo sinceramente, con la modestia de tres Diputados de una formación política que es la minoritaria en esta cámara, creo sinceramente que estaríamos presentando un programa, una iniciativa de responsabilidad, ni para la galería, ni para el partido político a, b o c, ni para la inconsecuencia, ni para la imposibilidad.
Esa es la propuesta que nosotros trasladamos a todos los partidos (incluido el de ustedes) hace de esto ya diez, quince, dieciocho, veinte días ya no me acuerdo, ésta es la que trasladamos, señoría, ésta es la que trasladamos. Y claro está que es posible que no se lleve adelante, porque no depende, ni mucho menos, de tres votos la decisión.
Y, señoría, cuando usted dice el programa que propone incluye las cuestiones... ¿Cómo puede usted decir que no están de acuerdo con los programas de ayuda a países en vías de desarrollo? Mire usted, lo que yo le digo, sencillamente, es que durante su mandato este Grupo al que represento presentó, por dos veces, enmiendas para que en los presupuestos hubiese una partida capaz de aplicar unos fondos económicos a ayuda a los países en vía de desarrollo, y en las dos ocasiones esa enmienda fue rechazada. Y le digo más: hace escasas fechas (diez días), en la Comisión de Economía, expedientes presupuestarios que pretendían una modificación para cumplir una enmienda que estuvo en los presupuestos aprobada y que pretendía adscribir fondos para ayuda a países en vías de desarrollo fueron no aprobados por ustedes, ustedes se abstuvieron. Eso es lo que estoy diciendo, no digo más. Y usted me dice que lo que hay que hacer es la prueba del papel lavable; mire usted, yo le digo: nosotros hemos hecho ya la prueba del algodón, es que hemos hecho ya la prueba del algodón, y el algodón no engaña. [Risas.] Esa es la cuestión.
Y cuando hablamos, señoría, cuando hablamos de derecha, de izquierda, de propuestas, de compromisos, estamos hablando de cosas concretas, claro que estamos hablando de cosas concretas, y podríamos seguir hablando, claro que podríamos, y podríamos hablar de Instra y Prosyva, y podríamos hablar del contrato con Antena 3 de Televisión, y podríamos hablar de muchas más cosas. Esa es la razón de la crisis política, la razón del origen de la crisis política actual, ésa es la razón incluso de la moción de censura, ésa es la razón también, además de las formales que he dicho, de que nosotros no podamos dar el voto a una candidatura que usted encabeza, que usted representa. ¿Está clara la cosa? ¿Está clara la cosa?
Usted puede subir aquí, con perfecto derecho, y además lo digo... bueno, ya sabe que de vez en cuando me alboroto y que de vez en cuando en las formas soy especialmente duro, pero sabe que se lo digo con el respeto e incluso con el cariño personal que le tengo. Usted puede subir aquí y defender su propia posición, pero yo creo que la nuestra, señoría, está cargada de consecuencia y de coherencia. Usted me dice: ¿por qué votaron una moción y ahora piden que se vaya? Pues, sencillamente, porque hubo unos compromisos que no se cumplen, y es que eso lo vamos a hacer ahora y lo haremos mañana, y lo haremos después; compromisos fundamentales, no el compromisito que queda por ahí pendiente, no se sabe muy bien para qué, o que tal vez, aunque no se cumpla, no conduce a ningún sitio; compromisos de verdad. ¡Claro que sí! Esa es la razón. Y además eso va acompañado de actitudes, formas, talantes, etcétera, lo que he venido diciendo y que no quiero reiterar. Señoría, ésa es la posición nuestra.
¿Nuestra abstención es un voto militante? No se engañe. No suba usted aquí a la tribuna a decirnos: ¡mójese! ¡Si nos estamos mojando, señoría!, ¡si nos estamos mojando! ¡Mójese! Me da la impresión de que lo que usted quiere es que nos caiga un rayo. Nos estamos mojando, ¡claro que nos estamos mojando!, ¡cómo no nos vamos a mojar si lo hemos hecho siempre! Y estamos dispuestos a hacerlo, nos importa mucho que las cosas cambien, nos importa mucho que la vida vaya por otros derroteros, y nos importa mucho, por eso, ser determinantes de cosas. Nos importa de verdad transformar la realidad, no ser Pepito Grillo de nadie, nos importa mucho; fundamentalmente ésas son las cosas que nos importan.
En fin, yo espero que en todo caso la posición nuestra también ante ustedes haya quedado clara. No me reproche la decisión de nuestro voto antes de escuchar sus palabras; vuelvo a decir que había razones de partida que estaban ya en la presentación de la moción, pero, en todo caso, reprócheselo también a los señores del PP, que anunciaron que iban a votar a favor al parecer eso no lo reprochan y también lo decidieron antes de escuchar su mensaje. No, señoría, yo creo que aquí llega el momento en el que hablemos con las posiciones propias, pero con total, absoluta claridad y honestidad, y eso es lo que pretendemos, lo que he pretendido yo a lo largo de la mañana y lo que estoy pretendiendo ahora.
Muchas gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Burriel.
¿Desea duplicar, señor Eiroa? Diez minutos, señor Eiroa.

El señor Diputado EIROA GARCIA: Sí, muchas gracias, señor Presidente.
Ya sabía, señor Burriel, que tenía poca capacidad de convencimiento, ya lo sabía. Pero comprenda usted también que yo debo de actuar y debo de hacer las cosas convencido de lo que digo, porque, si no, sería de alguna forma difícil que intentásemos mantener posturas coherentes, sobre todo en la vida política.
Una sola pregunta, señor Burriel: ¿por qué todo lo que nos está diciendo hoy aquí no lo han hecho ustedes? Porque el problema no lo tenemos planteado de ayer, ¿eh?, esta moción de censura no es un hongo que haya nacido con la humedad, de la noche a la mañana, esta moción de censura está planteada hace muchos días, y la reprobación a este Gobierno la tienen ustedes planteada o la tenemos planteada que yo recuerde desde octubre, si mal no recuerdo desde el 6 de octubre de este año. Y ustedes están planteando muchas cuestiones, y no estando de acuerdo con muchas acciones que se están llevando a cabo desde el Gobierno de esta Comunidad Autónoma desde hace mucho tiempo.
Y, desde luego, señor Burriel, permítame que insista una vez más, permítame que insista una vez más: si estamos de acuerdo en que hay una crisis, si sabemos cuál es el motivo de esa crisis, si además estamos de acuerdo en que hay que modificar las cosas, si estamos de acuerdo en que hay que buscar una solución, ¿a usted no le parece lo lógico? Con todo el tema artificial de las Comisiones de investigación que usted ha planteado antes, con todo el tema también de Instra, Prosyva, el convenio de Antena 3, que todos sabemos para qué sirvió aquello... Por cierto, que usted felicitó al señor Presidente de esta Comunidad Autónoma por la disolución inmediata de Instra y Prosyva; ¿se ha preocupado usted de saber si eso es así, si eso está ya definitivamente cancelado, si esas empresas o esas entidades siguen teniendo en sus cuentas corrientes algún dinero, o si se ha terminado esa historia? Pregúntenselo, porque también hay que saber las cosas, y no dar sólo por bienvenido aquello que nos dicen, señor Burriel.
Por tanto, permítame que le insista una vez más: creo que deberían ustedes darnos el apoyo en esta moción de censura, que deberían de darnos el apoyo, porque lógicamente somos el partido más votado de esta oposición, somos el segundo partido de esta Comunidad Autónoma, y ustedes, señor Burriel, son tres Diputados, son tres Diputados que se han acostumbrado en los últimos tiempos a ser la bisagra de esta Comunidad Autónoma, pero bisagra... Fíjese que empieza a haber imitaciones en los últimos días, ya hay dos, tres partidos danzando que quieren ser bisagra también, hasta el señor Gomáriz quiere hacer un partido bisagra para ver lo que hace en las próximas Cortes, en la próxima Legislatura. Pero yo creo que ustedes tienen que ser conscientes de su papel, y su papel es el papel de representantes de una opción política que está en esta cámara, y que deben de ser responsables con esa opción; ese síndrome de bisagra, del que tenemos ya experiencias en esta Comunidad Autónoma, yo creo que no les interesa, señor Burriel, ese síndrome me parece que no es bueno.
Y cuando se plantean los temas, y no quiero entrar en ellos, porque ha hecho alusión en dos o tres ocasiones a la moción de censura del noventa y tres... Algún día hablaremos en profundidad de por qué se planteó aquella moción de censura y cuáles fueron los resultados electorales de los partidos en aquellas elecciones de junio del noventa y tres, donde alguien se asustó al pensar y al ver que el Partido Aragonés duplicaba el número de votos, que rentabilizaba por decirlo de alguna forma el tema de la autonomía y del agua y que algunos se quedaban atrás, y fue entonces cuando alguien pensó que había que hacer algo y en dos meses se fragua la moción de censura. Pero no quiero entrar ahí, señor Burriel.
Ustedes no pueden venir con indefinición. El otro día decía también un dirigente de su partido que si pierde la moción de censura el señor Marco, o el señor Eiroa, los dos estamos censurados. ¡Qué fórmula parlamentaria es ésa que ustedes se sacan? Eso es tratar de justificar lo injustificable, señor Burriel: si yo pierdo la moción de censura, perderé la moción de censura, pero el que pierde no tiene que ser en la forma que diga ese representante suyo. Busquemos la realidad de las cosas.
También nos decía permítame, con esto termino, decía que votar "no" a la moción se podría interpretar como un gesto de alineamiento con el Partido Socialista y la legitimación de la figura de Marco y su gestión. La interpretación contraria, ¿cuál es? Si votan "sí" a la moción de censura, podía ser el desacuerdo con la política del señor Marco y de su Gobierno, que es lo que usted ha expuesto en esta cámara, lo expuso hace unos días y me imagino que lo volverá a hacer reiteradamente. Pero, señor Burriel, ya ve que todo el mundo estaba pendiente de su decisión, una decisión que no es "sorpresiva" como se suele decir ahora, porque, lógicamente, conociendo la vida de los partidos, sabemos que cuando una decisión se toma, aunque sea difícil y aunque haya en juego intereses personales y uno trate de lavar la imagen de lo que hizo y la trate de lavar a costa del otro que viene... bueno, esas historias, esas cosas, todos sabemos lo que ocurre. Pero, señor Burriel, creo que ustedes en estos momentos hacen un flaco favor a esta Comunidad Autónoma absteniéndose en esta moción de censura, absteniéndose. Decídanse, señor Burriel, no voten "no" si no quieren... o no voten "sí" si no quieren a la moción, pero voten que "no". Decídanse. Me recuerda permítame, con esto termino una anécdota de un célebre profesor que requería a un alumno con radicalidad para que, sobre determinado tema, contestase "sí" o "no", y aquel alumno, después de muchas veces, cuando el profesor le dijo: conteste "sí" o "no", el alumno contestó: "ní". Eso es lo que ustedes están haciendo en esta moción de censura con la abstención: eludiendo su responsabilidad ante esta Comunidad Autónoma.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Eiroa.
Representante del Grupo Parlamentario Mixto. [Rumores.]

El señor Diputado GOMARIZ GARCIA: Gracias, señor Presidente. Señorías.
Me gustaría por un momento poderles llevar a Roma para que visitasen una iglesia donde tienen una joya artística consistente en una máscara donde, según la tradición, al meter la mano, el que ha mentido se corta.
Creo que se dicen muchas cosas en política, se mezcla la verdad con lo que no es verdad, se arman unos tinglados innecesarios; yo esta mañana, al menos, de casi todo lo que he oído aquí, me sobra un noventa por ciento.
Señorías, es doctrina existencialista de Jean-Paul Sartre experimentar un alivio cuando no se soporta la responsabilidad, dado que uno no es lo que es, sino lo que los demás hacen ser de uno. De esto quería hablar. Ustedes de mí han hecho diversas imágenes, recuerden cuando estaba en el Grupo Mixto, cuando me ponían la mano por encima del hombro y entonces era un "honorable Diputado", recuérdenlo; que me dan una máquina de escribir, un despacho, me ponen los medios, entonces era un buen Diputado.
Pero resulta ser que mi acento no era ése, mi interés es un interés social, como vuelvo a poner de manifiesto en estas breves palabras, y en ese interés social ahora se me tacha de todo lo contrario, porque el poder lo tienen los que no lo tenían, porque no fueron dignos del mismo. La mayor parte de esta Legislatura, no se olvide, han gobernado con mi voto, y han influido decisivamente en tantos temas que son más cuestión de partido que de interés social. Yo, eso sí, soy un Diputado de estas Cortes aragonesas, de los sesenta y siete que tiene la cámara; se suelen reunir sesenta y seis para arreglar todo: una conciencia individual frente a una conciencia colectiva. Ustedes, como partidos, toman decisiones yo prefiero oírles a todos para tomar mi decisión.
Digo que lo que me interesa no es esa imagen que ustedes han creado de mí, y la que puedan crear. Lo que sí hay es una cosa clara: que esa imagen les recordará siempre la decepción de un gobierno, la frustración, la mala gestión, un gobierno que no funcionaba, eso es lo que les recordará mi imagen. El Gobierno anterior PAR-PP no se sustentaba en valores de unidad, solidaridad, diálogo y equilibrio social, olvidando a muchos municipios, desinteresándose de la problemática empresarial, agrícola y educativa. Por todo ello opté, con mi esfuerzo, siguiendo la línea de Nietzsche, por la transmutación de los valores: la política, cuando no es dinámica, social y práctica, es una burda mentira, y en ella no me encontrarán. Y si hoy en esta moción de censura se hubieran presentado valores mejores que los que se están llevando a cabo, hubiera votado "sí" a la moción de censura, no porque... Bueno, me hablan de "anular" el voto, y saben que el voto no se puede anular, sino de aquellos que trataban de restarle importancia... Si hubieran presentado valores aquí mejores que los que se presentaron en la anterior moción de censura, les hubiese apoyado, pero hoy aquí no se ha presentado una moción de censura en verdad, hoy se ha presentado aquí una excusa, porque estamos ante unas elecciones; quizá algunos, porque han perdido terreno electoral, tratan de recuperar ese protagonismo, y aquí se están diciendo muchas cosas, y ésta es una realidad.
Después de un año, nos encontramos ante una moción de censura no buscada por el Grupo Mixto, como tampoco fue la moción de 1993, y creo que tampoco es querida por la mayor parte de los Grupos Parlamentarios de esta cámara, y solicitada únicamente por los diecisiete Diputados del Partido Aragonés regionalista, es decir, seguimos en las mismas: ese gobierno de coalición que antes no entendía sigue sin entenderse, o, por lo menos, uno de los dos busca no entenderse con el otro, porque, si no, hubieran presentado los dos la moción de censura. Quizás esta moción de censura sí que viene a recordar esa ansiedad y añoranza del poder perdido, porque, por lo visto, debe ser muy malo estar en el poder y perderlo.
Moción de censura repito, en mi opinión, de estricto carácter electoralista, no oportuna, ante cuatro meses para las elecciones autonómicas y municipales en nuestra Comunidad Autónoma de Aragón. En este sentido, quiero suscribir lo que ha dicho el Portavoz de Izquierda Unida, para ahorrar tiempo, una locura, en estos momentos, una moción de censura a tres o cuatro meses de elecciones.
He seguido con el máximo interés todo lo que se ha dicho estos días en torno a la moción de censura y ello me ha servido para clarificar mi decisión con un voto reflexivo y coherente con la situación. Ya puse de relieve en la anterior moción de censura que el voto mecánico es un riesgo para la democracia, y que fortalecemos a ésta si brota del debate, de la confrontación de ideas y de la búsqueda de soluciones a través del diálogo.
Señorías, no sé si ustedes quieren diputados que piensen, me refiero ahora sobre todo a los líderes de tipo político; lo que se quiere son diputados esclavos [rumores] que mantengan el "sí" o el "no", que se erige como bandera...

El señor PRESIDENTE: Señor Gomáriz, el diputado, por naturaleza, nunca puede ser esclavo, es soberano porque representa al pueblo, está elegido, y democráticamente: nunca puede ser esclavo. Retire su afirmación.

El señor Diputado GOMARIZ GARCIA: En todo caso, lo retiro. Es una reflexión que no conduce a más.
Señorías, ustedes, a través de las distintas fuerzas políticas, han intentado el ponerse de acuerdo, pero no lo han conseguido, ni antes, ni lo van a conseguir ahora, en caso de que prosperase la moción de censura, porque el tema no es el contenido de la moción de censura, sino que el tema va por otras partes: los intereses de partido se han puesto de manifiesto, predominan sobre los intereses de la sociedad; si no, ustedes se hubiesen puesto de acuerdo o, si no, es mentira que tanta crisis exista.
Ayer asistimos a un discurso tengo aquí decepcionante, he querido poner otra palabra: frustrante, o por el estilo, del candidato en la moción de censura, basada fundamentalmente en dos pilares: por una parte, una exacerbada crítica, "comportamientos y actitudes personales que sólo inducen a la confrontación", olvidando la crítica de la buena gestión del Gobierno durante el año 1993-94, como ha quedado patente en las distintas comparecencias de cada uno de los Consejeros. Señorías, permítanme que les explique esto: se está confundiendo en esta Comunidad Autónoma lo que es gestión de gobierno con la crisis interna que tiene un partido político. Yo no voy a entrar en la crisis interna de un partido político, aunque hasta incluso le dijese al Presidente que, por la importancia que pudiera tener en la gestión de un gobierno futuro, que quizás era conveniente que dimitiese, pero yo ahí no voy a entrar, ni en un partido ni en otro. [Rumores.] No se debe confundir lo que es gestión. De hecho, hoy ha llegado aquí el candidato de la moción de censura y no se atreve a entrar en la gestión que este Gobierno está llevando. ¿Por qué no se atreve?, porque no es comparable con la que se ha llevado en años anteriores, mucho mejor que la de años anteriores.
Por otra parte, en su discurso fundamenta como idea argumental la creación de un gobierno plural y de consenso para llevar a la Comunidad aragonesa hasta el final de la Legislatura. Sobre este punto me atienen dos interrogantes. Uno: en el caso de que se tratase de un gobierno de gestión, ¿qué posibilidades de conformación y de unidad podía ofrecer, cuando la experiencia estos días ha demostrado la incapacidad de diálogo y que cada una de las fuerzas políticas está más afincada a sus intereses electorales, hasta el punto de dirimir por la hipotética presidencia de esta Comunidad sin haber afrontado aún los próximos comicios? Recuerden ustedes declaraciones que se han hecho en medios de comunicación. Dos: ¿se puede votar afirmativamente a un Grupo Parlamentario en minoría para que forme un gobierno con otro Grupo Parlamentario menor, que se ve obligado a apoyarle, pero que no cree en la conveniencia de esta moción de censura? Yo preguntaría a esta cámara: ¿quién cree realmente la conveniencia de esta moción de censura?, ¿hay alguno que realmente crea?
Yo entiendo que en el discurso de ayer no hubiese programa político concreto, porque no lo podía haber, ya que todo quedaba supeditado al futuro gobierno de consenso. Ello me lleva a los siguientes interrogantes. Primero: ¿qué garantías tendríamos de que ese programa se concretase antes de las elecciones autonómicas y municipales?, ¿quién podría decir que ese programa se iba a hacer en breves? Segundo: en el caso de que prosperase la moción de censura, ¿qué eficacia cabría esperar para nuestra Comunidad Autónoma nombrando nuevos consejeros, directores generales, jefes de servicio, etcétera, o tratar de hacer otros presupuestos en el espacio breve, temporal, de tres o cuatro meses? El triunfo de la moción de censura acarrearía como efecto principal un cambio de gobierno que paralizaría la buena gestión que desde septiembre de 1993 hasta hoy se ha venido realizando. Y esto no solamente lo he dicho aquí, sino en cualquier sitio lo digo porque creo que este año de gestión es mejor.
No obstante esto también quede claro, en el caso de que la moción de censura prosperase, estaría dispuesto a apoyar el futuro gobierno que surgiese, siempre que garantizase la unidad, la coherencia y la estabilidad del mismo hasta el fin de la Legislatura.
Finalmente, decir que no entraré en quienes rechazan la posible gobernabilidad con mi voto, sobre esto prefiero hacer silencio, no es un tema que me preocupe, es problema de los que no quisieran hacer uso de mi voto, pero también saben que el uso de mi voto no era posible porque hoy saben que un Diputado no podía asistir.
Acabo, señor Presidente, simplemente dando ya como final el sentido de mi voto. El "sí" lo rechacé ayer después de oír el discurso del Presidente, el "sí" lo rechacé. El "no" es lo que quizás debiera hacer, pero no lo voy a hacer. [Rumores.] Me parece más fuerte... [Rumores.] Señorías, permítanme. Me parece mucho más fuerte la abstención, porque con la abstención quiero significar lo siguiente: que no tengo nada que votar [risas], que esta moción de censura es una cuestión electoral y que, por consiguiente, no hago caso de la misma.
Gracias, señor Presidente. [Rumores.]

El señor PRESIDENTE: ¡Qué prudente es usted, señor Gomáriz!, ¡qué prudente es! [Pausa.]
Señoras y señores Diputados, se había pensado en las dos; hemos cubierto el objetivo: son las dos y cinco. Se va a proceder a la votación de la moción de censura y ya saben ustedes que la votación es pública y por llamamiento.
Se va a proceder al sorteo del nombre del Diputado que comienza la votación. Tenemos un listado por orden alfabético, hay sesenta y siete bolas, y a partir del número que salga comenzará la votación, hasta final de la lista, y después se recomenzará. Si el número correspondiera a un miembro de la Mesa, pasaría al siguiente, igual que si saliera el número del señor Maggioni, pasaría al siguiente a la hora de la votación, porque, reglamentariamente, la Mesa tiene que votar al final.
El número es el veintiséis; el veintiséis es don Mesías Antonio Gimeno Fuster.
Secretario Primero, comience a llamar.

El señor Secretario Primero (CAUDEVILLA ARREGUI) procede a llamar alfabéticamente, a partir del designado por el sorteo, a los señores Diputados, quienes, desde su escaño, proceden a emitir su voto públicamente entre paréntesis el sentido del voto:
Don Mesías Antonio Gimeno Fuster. (Sí.)
Don Emilio Gomáriz García. (Abstención.)
Don Hipólito Gómez de las Roces. (Sí.)
Don Isidro Guía Mateo. (No.)
Don Santiago Hernández Tornos. (No.)
Don Fernando Joaquín Ibáñez Gimeno. (Sí.)
Don Marcelino Iglesias Ricou. (No.)
Don Fernando Labena Gallizo. (Sí.)
Don José Lalana Serrano. (Sí.)
Don Santiago Lanzuela Marina. (Sí.)
Don Gonzalo Lapetra López. (Sí.)
Don José Ramón Laplana Buetas. (No.)
Don Rafael Lasmarías Lacueva. (No.)
Don Jesús Maestro Tejada. (Abstención.)
Don Joaquín Maggioni Casadevall.
Don José Marco Berges. (No.)
Don José Cosme Martínez Gómez. (Sí.)
Don José Antonio Martínez Val. (Abstención.)
Don José Cruz Murillo Arruego. (Sí.)
Don Angel María Muzás Rota. (Sí.)
Don Luis Navarro Elola. (Sí.)
Don Roberto Ortiz de Landázuri Solans. (No.)
Don José María Orús Zamora. (No.)
Don Jesús Pérez Laviña. (Sí.)
Don Carlos Peruga Varela. (No.)
Don Angel Pintado Barbanoj. (Sí.)
Doña María Inés Pociña Pérez. (No.)
Don Benito Ros Corella. (Sí.)
Don Alfonso Sáenz Lorenzo. (No.)
Don Francisco Javier Sáez-Benito Ribera. (No.)
Doña María Begoña Sancho Antonio. (No.)
Doña María Pilar Saracíbar Moreno. (No.)
Don José Pedro Sierra Cebollero. (Sí.)
Don Antonio Sierra Pérez. (No.)
Don Ramón Aurelio Tejedor Sanz. (No.)
Don José Urbieta Galé. (Sí.)

El señor Secretario Segundo (PINA CUENCA) continúa el llamamiento:
Don Miguel Angel Usón Ezquerra. (Sí.)
Doña Pilar de la Vega Cebrián. (No.)
Don José María Yubero Burillo. (No.)
Doña Angela Abós Ballarín. (No.)
Don Luis Acín Boned. (Sí.)
Don Alfredo Arola Blanquet. (No.)
Don José María Becana Sanahuja. (No.)
Don Enrique Bernad Royo. (No.)
Don Aurelio Biarge López. (Sí.)
Don José Angel Biel Rivera. (Sí.)
Don Juan Antonio Bolea Foradada. (Sí.)
Don Antonio Ramón Borraz Ariño. (Sí.)
Don Adolfo Burriel Borque. (Abstención.)
Don Valentín Calvo Lou. (Sí.)
Don Eugenio Calleja Martínez. (No.)
Don Simón Casas Mateo. (No.)
Don Elías Ramón Cebrián Torralba. (No.)
Don Manuel Enrique Conejero Benedicto. (Sí.)
Don Sebastián Contín Pellicer. (Sí.)
Don Alvaro de Diego Criado. (No.)
Don Emilio Eiroa García. (Sí.)
Don Melchor Escudero Torres. (No.)
Don Isidoro Esteban Izquierdo. (No.)
Don Andrés Esteban Sánchez. (Sí.)
Doña María Pilar Fierro Gasca. (Sí.)
Don Isabelo-Alfonso Forcén Bueno. (Sí.)
Don Francisco Pina Cuenca. (No.)
Don Norberto Caudevilla Arregui. (Sí.)
Don Jorge Noguera Doñate. (No.)
Don Antonio Lacleta Pablo. (Sí.)
Don Angel Cristóbal Montes. (Sí.)

El señor PRESIDENTE: Señoras y señores Diputados, el resultado de la votación es: treinta y dos síes, treinta noes, cuatro abstenciones. Por lo tanto, al no haberse conseguido la mayoría estatutaria y reglamentaria, mayoría absoluta de treinta y cuatro votos favorables, queda rechazada la moción de censura.
Se levanta la sesión. [A las catorce horas y diez minutos.]

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