Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Debates Generales - Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón

Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón. Intervención de los grupos parlamentarios.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 074 de Plenos (VI Legislatura)
Intervinienen: Alcalde Sánchez, Gustavo - Iglesias Ricou, Marcelino - Bernal Bernal, Chesús - Barrena Salces, Adolfo - Biel Rivera, José Angel - Franco Sangil, Jesús

El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión [a las diez horas y ocho minutos].

Continuamos el debate con la intervención de los grupos parlamentarios, y de acuerdo con lo establecido, tomará la palabra en primer lugar el representante del Grupo Parlamentario Popular.

Señor Alcalde, tiene la palabra.

Debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Aragón. Intervención de los grupos parlamentarios.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Muchas gracias, señor presidente.

Señor Iglesias, ayer escuché atentamente el contenido de su discurso, sin saber exactamente si estaba ante el primer acto electoral de la próxima campaña electoral o si, por el contrario, era su despedida como presidente del Gobierno de Aragón.

En cualquier caso, me ratifico, me ratifico en mi convencimiento inicial, que, por otra parte, coincide con lo expresado por los aragoneses en las encuestas, y es que usted, políticamente, señor Iglesias, es un incapaz. Le recuerdo la encuesta del CIS de diciembre del año 2005, donde está considerado el presidente de comunidad autónoma más ineficaz de España, el campeón, señor Iglesias, de la incompetencia.

Es cierto, Marcelino Iglesias, el presidente del Gobierno de Aragón, no ha sido capaz, aunque se vanaglorie de ello, de resolver los problemas de Aragón y, lo que es peor, no ha tenido ningún rubor en disfrazar esa ineficacia con el engaño.

Usted prometió el AVE por Teruel, y ha sido una mentira. Usted prometió quince mil viviendas de VPO en cuatro años, y a falta de un año, señor Iglesias, el Colegio de Arquitectos sólo le ha visado la mitad. Usted prometió un importante avance en el Canfranc y en la travesía central por el Pirineo, y hoy están más bloqueados que nunca. Usted prometió que Aragón dispondría del agua que necesitara, y hoy la Generalitat catalana tiene el control del Ebro a través de la fijación de los caudales en el Delta. Usted prometió el apoyo del Gobierno central en muchas cosas, en el Plan de infraestructuras en carreteras, en el Miner, en el Plan específico para Teruel, en las mermas tributarias, y todas estas cuestiones desautorizan su palabrería.

Esto, señor Iglesias, sólo es el aperitivo. Usted no ha cumplido sus promesas y, por lo tanto, usted ha mentido.

Engaña también con alevosía cuando pretende, sibilinamente, como ayer, exhibir como logros casi exclusivos de su Gobierno asuntos cuyos éxitos son consecuencia o bien de un amplio respaldo político social o, simplemente, consecuencia de decisiones empresariales.

Señoría, la reforma del Estatuto es un logro conjunto de toda esta cámara y, en definitiva, de sus representados, que son los aragoneses. No puede usted apropiárselo, primero, porque usted no lo impulsó, sino que surgió de esta propia cámara, y segundo, porque no ha participado directamente en su reforma. Su aportación, su única aportación fue al final cuando se ofreció para propiciar un consenso, y casi consigue romper ese consenso que previamente había establecido.

Por cierto, señoría, si su Gobierno ha pasado de un presupuesto en 1999 de trescientos mil millones de las antiguas pesetas a casi un billón para el próximo año, como usted nos anunció ayer, ha sido gracias a la reforma de 1996, no a la actual, que todavía no está aprobada.

Comparto con su señoría el deseo y el propósito de trabajar ante las Cortes Generales para conseguir que nuestra reforma no tenga ninguna modificación sustancial.

Además del Estatuto, ayer usted también se apropió de otras cosas. Se apropió de la designación de Zaragoza para la Expo 2008, que también, señor Iglesias, fue un éxito del conjunto de los aragoneses, un éxito que previamente sentaron sus bases alcaldes de Zaragoza, como mi compañero José Atarés, o miembros del Gobierno de la nación, entonces del Partido Popular, como el entonces vicepresidente don Mariano Rajoy. Es un mérito conjunto de todos, señor Iglesias, y un mérito que se quiere atribuir usted en exclusividad. Como la continuidad de General Motors, que ha sido una decisión empresarial. Y estos son asuntos que usted no puede apropiarse, señor Iglesias.

Mire, cuando un político no cumple con los compromisos que públicamente adquiere con los ciudadanos y, además, como usted, engaña, y mucho más en el caso del presidente de un Gobierno, esa persona no puede ser considerada como solvente, señor Iglesias. Para un presidente mínimamente responsable son muchos los incumplimientos que usted acumula desde hace siete años, que accedió a la presidencia del ejecutivo aragonés. Promesas rotas que, además, han ido creciendo desde que tuvimos el último debate del estado de la comunidad, hace un año. No es una afirmación gratuita: es una realidad evidente, como le voy a demostrar a lo largo de mi intervención.

Nuestra desconfianza en usted se ve aumentada por los errores continuados del Gobierno del señor Rodríguez Zapatero: la lamentable claudicación en la lucha contra el terrorismo; la incapacidad para resolver graves problemas como la inmigración irregular, con las dramáticas consecuencias humanitarias que vemos todos los días por televisión -aunque algún ministro los llame daños colaterales-; el aislamiento al que estamos sometidos en política exterior, que intentan recomponer a base de enviar miles de soldados españoles al extranjero; el galimatías autonómico que han provocado; los peajes a los nacionalismos periféricos a cuenta de la solidaridad de todos los españoles... Todos estos problemas, gravísimos, es evidente que merman, socavan día a día la confianza de los ciudadanos en los socialistas -y usted, señor Iglesias, es su franquicia, la franquicia socialista, la franquicia del señor Rodríguez Zapatero en Aragón- y evidencian que el señor Zapatero no estuvo nunca capacitado para gobernar España.

Señor presidente, estamos en el debate sobre el estado de la comunidad del año 2006, no en un mitin preelectoral del Partido Socialista, que es en lo que convirtió usted ayer este parlamento. Estamos aquí para analizar si los problemas que tenía Aragón hace un año se han solucionado o no y, además, por ser el último año de la legislatura, para hacer balance de su gestión como presidente de Gobierno a lo largo de los últimos siete años. Lo que debe debatirse hoy es cómo ha influido su acción y la de sus consejeros en la resolución de los problemas de Aragón, qué han hecho ustedes para corregir las situaciones enquistadas -generalmente, señoría, nada y, en ocasiones, empeorarlas-.

Mire, hay una frase suya que rechazo frontalmente, que, además, le retrata muy bien y que descubre cuál es la visión que tiene Marcelino Iglesias de esta comunidad. Este verano afirmaba usted que Aragón dejaba de ser, dejaba la segunda división para entrar en primera. Usted, señoría, no conoce Aragón. Usted no conoce esta tierra; si no, no podría decir eso. Mire, escuchándole ayer, parecía que con su llegada en cuerpo mortal a Zaragoza llegó el Big Bang, la explosión inicial, el desencadenamiento de la vida. Con usted empezó la vida en Aragón, o Aragón empezó su vida. Aragón no existía, por lo que se ve, hasta la llegada de usted al Gobierno en 1999 -por cierto, tras perder unas elecciones-, no existía Aragón. Según sus palabras de ayer, yo y el resto, el conjunto de esta cámara de aragoneses éramos unos apátridas frustrados, por lo que se ve. Mire, por estas tierras, según usted, han pasado diez presidentes. No se sabe muy bien, por lo que se ve, ni de dónde ni por qué. El señor Marraco, el señor Hipólito Gómez de las Roces, el señor Lanzuela debían de ser extraterrestres, no eran aragoneses, por lo que se ve. Pignatelli debía de ser afgano, o Palafox o el tío Jorge, el padre Sas debían de haber remontado en patera el Ebro para llegar a recalar a estas tierras en una situación complicada, con muchos franceses por el medio. Mire, Fernando el Católico y Alfonso I el Batallador seguro que fueron unos vulgares profetas que vinieron a anunciar el advenimiento, en las postrimerías del siglo XX, del mesías, que es usted. Eso es lo que usted ayer nos definió. Mire, señor Iglesias, le recomiendo que no sea petulante. No sea petulante, porque la petulancia conduce, sin lugar a dudas, siempre al ridículo.

Aragón, por muchas razones, don Marcelino, siempre ha estado en primera división. Tal vez no seamos los primeros de la liga, pero tenga por seguro que, históricamente, Aragón ha jugado -y va a seguir jugando- un papel especialmente determinante en España, con usted e incluso en su ausencia, señor Iglesias. Su teoría del club de segunda que asciende a primera revela su engreimiento o su falta de ambición por Aragón, su conformismo, su manera de hacer política: la de dejarse llevar, o laisser faire, que dicen sus amigos los franceses, pero no la de liderar proyectos; la de mantenerse en la inercia, pero no afrontar nuevos retos; la de conservar lo que se tiene, pero no arriesgar para alcanzar algo mejor. Es, en definitiva, la política del continuismo, su continuismo, como única meta. Ese, señor Iglesias, no es el Aragón que merecen los aragoneses.

Ayer hizo usted un especial énfasis en la buena salud económica de Aragón, una situación que, le recuerdo, Aragón vive desde los tiempos del Gobierno Aznar. No somos una excepción dentro del conjunto nacional, no lo somos. No somos, como parecía usted ayer querer demostrar, una isla en medio del inmenso océano. Pero, mire, Aragón es una de las comunidades con el IPC más alto, lo que perjudica especialmente a las rentas más bajas. El poder adquisitivo de los asalariados ha diminuido tres puntos en los últimos años, tres puntos, señor Iglesias, en los últimos años. Sí, se muestra muy sorprendido, pero esa es la realidad. La subida de las hipotecas, señor Iglesias, está afectando seriamente a las economías de las familias.

Es imperdonable, señoría, que un país, que una región no aproveche al máximo la época de vacas gordas -si me permite esa expresión- para consolidarse, para acometer las reformas estructurales que precisa o para beneficiar directamente a sus ciudadanos. ¿Sabe usted que un aragonés paga setecientos cincuenta euros más que un madrileño en el IRPF debido a las menores deducciones autonómicas en Aragón? ¿Sabe que en Aragón pagamos más tributos como sucesiones o donaciones que en otras comunidades, señor Iglesias? Y usted, sin embargo, crea impuestos; además, crea impuestos. Sí, crea impuestos. Si no lo recuerda, le recuerdo los impuestos ecológicos, tres.

Así las cosas, señor Iglesias, la política económica e industrial desarrollada por su Gobierno durante los últimos años no ha permitido un avance de la economía aragonesa hacia posiciones más sólidas, ni mucho menos una diversificación del tejido productivo para salir del monocultivo de la automoción. De hecho, la medida más importante de su tan cacareado plan o iniciativa estratégica de crecimiento ha sido la huida del señor Bandrés al Real Zaragoza, que, por cierto, usted ayer olvidó entrar en esa cuestión.

El paraíso económico que dibujó ayer aquí no contempló ni el cierre de empresas en Huesca ni la crisis del sector textil ni la falta de suelo industrial. Sinceramente, señoría, creo que la buena salud de la economía en Aragón se debe mucho más al esfuerzo y al empeño de los miles de pequeños y medianos empresarios aragoneses que cada día abren su negocio y a los cientos de miles de trabajadores que sustentan esas empresas.

Otro de los datos que usted maneja como si Aragón fuera la excepción positiva a la situación general es el aumento de la población en la comunidad durante los últimos años. Sin embargo, ese aumento, que es cierto, pequeño (un 1,6, señor Iglesias, en el último año), está por debajo de la media nacional. A sus cifras les falta rigor. De hecho, la despoblación sigue siendo el gran problema, el cáncer que tiene nuestra comunidad. Crecemos poco y de forma desequilibrada, por lo que numerosas, numerosísimas poblaciones de Huesca y de Teruel especialmente, el 30%, si quiere que se las cifre, son terminales, se van a convertir en desiertos demográficos.

Por cierto -y estamos hablando de demografía-, es un buen momento para que usted explique a esta cámara los inmigrantes ilegales que nos ha remitido el Gobierno de la nación. ¿Cuántos son? ¿Dónde están? ¿Qué futuro les espera? Y ¿cuántos más podemos recibir en futuras posibles remesas?

Señor Iglesias, la inmigración no es suficiente, hacen falta medidas concretas para que la gente vea atractivo y con futuro el territorio donde reside, y ahí es donde usted no ha hecho nada. En este escenario de incertidumbre en el futuro de la economía y de avance del desequilibrio territorial, alardear, como hizo usted ayer, de cifras económicas o de crecimiento de población en Aragón, sencillamente me parece una frivolidad, señor Iglesias.

Le decía al principio de mi intervención que usted es ineficaz y que pretende esconder su incapacidad con promesas que después no cumple y que, por tanto, se convierten, evidentemente, en mentiras. No le voy a hablar de cuestiones subjetivas u opinables, sino de hechos incontestables.

Usted prometió la extensión de los beneficios de la Expo 2008 al conjunto de Aragón. ¿Dónde están esos beneficios? ¿Cuáles son esos beneficios? ¿Por qué no hace público ese misterioso Plan Aragón? ¿Tal vez porque solo es una retahíla de viejos e inacabados proyectos? Mire, no explica cuáles son los beneficios para el conjunto de Aragón porque ni siquiera es capaz de cumplir con las promesas referidas a Zaragoza capital. Le aseguro que, si se hubiera presentado, si nos hubiéramos presentado en París con el bagaje reducido de actuaciones con el que llegaremos a 2008, probablemente hubiéramos sufrido, en lugar de una alegría, un revolcón.

Ahí tiene usted el barrio del AVE, más conocido por «barrio de los retrasos», debía ser el barrio del ave migratoria porque se fue y nunca más se supo de el. [Rumores.] Cuatro años, señoría, de buenas palabras, de grandes puestas en escena y páginas y páginas en los medios de comunicación, y lo que iba a ser el escaparate de Zaragoza, el escaparate de la Expo, se ha convertido en ese trastero en el que nadie se atreve a meter mano. Ya es seguro que no va a llegar a tiempo al año 2008. Es lamentable que tres aragoneses (usted, el alcalde señor Belloch y el secretario de Estado de Infraestructuras, señor Morlán), y los tres pertenecientes al mismo partido, no sean capaces de coordinarse y sacar adelante un proyecto tan importante para esta ciudad y para Aragón. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]

Lo mismo sucede, señoría, con el Portillo: le han bastado, o les bastado, tres años para atascarlo, para ponerlo patas arriba, para llegar a un punto donde ya no es posible tampoco llegar a la Expo con ese proyecto concluido. Irremediablemente, la ciudad de Zaragoza seguirá mostrando en 2008 una profunda cicatriz sobre su mejor cara, el mejor lado de su cara, con un sustancial cambio, eso sí: han aparecido de repente doscientas viviendas de precio libre que antes no aparecían en el proyecto anterior.

Si nos referimos a la segunda estación del AVE, más grave que su incumplimiento, que lo es, son las consecuencias que este conlleva. Mire, que no esté terminada la estación en el momento en que la alta velocidad llegará a Barcelona significa que los AVE Madrid-Barcelona, al circular por el by-pass, no pararán en Zaragoza, señor Iglesias. Zaragoza se convertirá, en la primera ciudad del mundo que, por desidia de sus gobernantes, se apea de la alta velocidad, ¡y mire que ustedes dieron guerra con este asunto en el noventa y nueve y antes del noventa y nueve, mira que ustedes dieron guerra con este asunto! [Rumores.] Señor Iglesias, [rumores], señor Iglesias, señor Velasco, les exijo que cumplan su compromiso y todos los AVE paren en Zaragoza inmediatamente de la llegada del AVE a Barcelona, se lo exijo.

Siguiendo con las obras vinculadas a la Expo, les recuerdo que ha pasado el verano de 2006, fecha en la ustedes prometieron que estaría terminada la estación de autobuses, pero, una vez más, la demagogia, la ineficacia y la falta de coordinación entre las tres administraciones, y eso que las tres son socialistas, han impuesto su ley.

Y lo mismo le diría si hablamos del Plan de transporte de Zaragoza. Prometieron la puesta en servicio de la primera línea de cercanías y dijeron que estaría para la Expo. Después cambiaron, dijeron que no era prioritaria y hablaron del tranvía o del metro ligero, pero también sus compañeros del ayuntamiento le desmienten y le dicen que tampoco, alegando falta de tiempo, que tampoco va a llegar a la Expo. Ahora estamos, con un nuevo Plan de intermodalidad que se refiere ni más ni menos que al año 2015. Supongo que ya habrá puesto a trabajar a su eficacísimo equipo de desmentidos y otros embustes para explicar esto a los zaragozanos y a los aragoneses. Pero, mire, me queda solo una tranquilidad: que Zaragoza tendrá un plan de transportes que se merezca pero ese plan lo traerá, lo pondrá en práctica el Partido Popular. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]

Mire, el saco de la Expo lo han rellenado con viejos proyectos heredados del anterior Gobierno, que, a pesar de siete años transcurridos, no han capaces de materializar.

El Espacio Goya. El Espacio Goya, mal en el fondo y en las formas. En el fondo porque su proyecto no convence ni siquiera a su director, al señor Borrás, que votó en contra del proyecto arquitectónico. En las formas porque su precipitación al recuperar esa gran idea del anterior Gobierno les ha llevado a actuar con prepotencia y con desalojos. Llegaremos a la Expo compuestos y sin Espacio Goya, señor Iglesias.

Lo del Teatro Fleta... mire, lo del Teatro Fleta es, auténticamente, de juzgado de guardia, señor Iglesias, auténticamente, de juzgado de guardia. Prometieron inaugurarlo en 2003, han descatalogado un edificio por la vía de la piqueta, no han sabido en ningún momento definir sus usos, han despilfarrado siete millones de euros y siete años y, por último, además, quieren regalar la mitad del Teatro a una sociedad privada. ¿Se puede hacer peor? ¿Se puede hacer peor? Pues, seguramente, serán capaces de superarse a sí mismos, señor Iglesias.

Pero sus escandalosos incumplimientos no se limitan a la Expo.

Mire, en una cuestión estratégica para Aragón como son las comunicaciones transfronterizas, usted ha hecho mil promesas que ha acompañado de mil fotos, la última, la semana pasada: nos ha vendido, nos vendió la tristísima Cumbre de Zaragoza como un gran éxito. Pero, en realidad, ¿me puede decir qué tenemos? ¿Qué tenemos, señor Iglesias? Pues yo se lo voy a decir: tenemos dos Gobiernos (el de España y el de Francia) que han demostrado, los dos, de sobra que esta obra no les interesa nada. Zapatero no es capaz, señor Iglesias, usted no ha sabido convencerle de la naturaleza estratégica de estos proyectos, y, si aprecia esa naturaleza, la supedita a los intereses de otras comunidades. Y, como consecuencia, un proyecto encarrilado por el anterior Gobierno, ustedes lo han aparcado en vía muerta.

Tampoco cumple sus compromisos con las autovías que precisa Aragón. La Pamplona-Huesca-Lérida, una vieja conocida suya, le recuerdo que nos dijo, en febrero de 2005, que ocho tramos de la misma estarían en obras antes del 5 de junio de este año, ocho tramos. Si no le importa, dígame qué tramos son, ¡porque mire que los busca mi compañero Antonio Torres, y yo le acompaño alguna vez, pero no encuentro por ningún lado esos tramos! Como no encuentro el cierre de los cinturones; ayer, por la tarde, estuve a punto de caerme dos veces al río Ebro intentando transitar por unos cinturones de ronda que usted dijo que estaban concluidos, y que llegas al río y no hay cinturones.

Lo mismo le diría de la autovía de Teruel a Cuenca, de la que no hemos vuelto a tener noticias. O de la autovía mudéjar, que ustedes iban a finalizarla en un santiamén y, sin embargo, ayer, usted no parecía muy convencido de que estuviera acabada en 2008.

O el tan reivindicado y prometido desdoblamiento de la nacional 232 hasta el Mediterráneo. Que, mire, si, por efectos del cambio climático, ha subido el nivel de las aguas del Mediterráneo y ahora llega ese Mediterráneo a las Ventas de Valdealgorfa... pues, si no es así, usted ha incumplido también su compromiso de llevar el AVE... perdón, de llevar la nacional 232 desdoblada hasta el Mediterráneo.

O su promesa del AVE por Teruel, que tanto les motivaba cuando eran ustedes oposición. ¿Qué han hecho ahora que están en el poder? Nada, ¿verdad? Para Zapatero, Teruel -y para usted tampoco- ya no merece el AVE.

Ya que hablamos de Teruel, le recuerdo que también ha incumplido sus promesas respecto del Plan de la minería, al que usted ayer, avergonzado, ni citó. Ustedes se comprometieron a que no sería inferior al que puso en marcha el Partido Popular y, sin embargo, han recortado a las comarcas mineras doscientos cincuenta millones de euros, la friolera de cuarenta mil millones de la antiguas pesetas.

Mire, en este valle de lágrimas que es su gestión no podemos olvidarnos de la vivienda, la que era una prioridad. De momento, se ha convertido en el segundo problema que más preocupa a los aragoneses. Aragón, en 2004 y en 2005, ha sido la comunidad donde más han subido los pisos. Los jóvenes tienen que dedicar la mitad de lo que ganan a pagar una vivienda y las familias aragonesas destinan un tercio de su salario a cumplir con sus hipotecas. Los aragoneses tenemos que dedicar el sueldo íntegro de ocho años para poder adquirir una vivienda. Visto lo visto, casi mejor que estos temas importantes no los incluya usted en su carpeta de asuntos prioritarios.

¿Y Plaza? ¿Qué me cuenta, qué me dice usted de Plaza? Espero que hoy llegará a reconocer que juntar tiendas de coches con centros comerciales, supermercados, campos de fútbol, pistas de tenis o residencias para personas mayores, no es una plataforma logística tal, por lo menos, como se entienden en Europa las plataformas logísticas. Esta Plaza no es la que esperábamos. Usted la ha convertido en un gran mercado, en el zoco de Damasco, en un bazar que, sin unas comunicaciones transfronterizas adecuadas, perderá la magia que lo envolvía inicialmente y en el que usted acabará haciendo viviendas en sus alrededores para pagar el agujero que tiene.

Mire, la prueba del nueve de que en Plaza no se están haciendo las cosas como debieran es su constante negativa a presentar a esta cámara los balances detallados, los contratos de compraventa de terrenos, los adjudicatarios de las parcelas, el precio que han pagado por ellas, o algo tan simple como qué empresas y cuántos trabajadores están en Plaza. ¿Quiere ocultar, tal vez, que la mayoría de las incorporaciones a Plaza son traslados de empresas que ya estaban operando en Zaragoza?

Que quiere que le diga de Platea, para la que, de momento, sólo tiene dos empresas, o de Plhus, en Huesca, anunciada en 2003 y que todavía no han empezado las obras.

El turismo, señor Iglesias, al que usted dedicó ayer bastante tiempo, carece de lo más importante, de un plan estratégico, algo que aprobó esta cámara hace tres años y que todavía no es una realidad. Con las competencias transferidas a las comarcas, el único apoyo a este sector, que representa el 8% del PIB, ¿sabe quién se lo está dando?, pues, las diputaciones provinciales. La nieve, señoría, en sus manos no es una prioridad, sino una desgracia. No ha invertido ni un euro en los últimos seis años, y cuando ha empezado a invertir ha sido para destrozar Formigal. Usted confunde Aramón con Aragón, señor Iglesias.

La larga lista de incumplimientos incluye también aquella iniciativa estratégica de crecimiento que prometió hace un año, que se ha ido difuminando en estos meses y que ha acabado por desaparecer en el mismo momento en el que el señor Bandrés abandonó el Departamento de Economía. Veinticinco medidas que se han quedado en simples reclamos publicitarios sin ningún trasfondo real, como lo demuestra que en Aragón seguimos muy alejados de la media española en inversión en I+D+i, claro que, cambiando cada año de consejero (seis en siete años) de Ciencia y Tecnología, pues, es muy complicado que realmente haya una política seria en ese departamento. No es de extrañar tampoco que este fracaso se proyecte sobre nuestra Universidad, donde también echan en falta un apoyo más decidido tanto a su papel docente como investigador.

En este contexto de esa efímera y fantasmagórica iniciativa estratégica de crecimiento, también llama la atención que el compromiso de «una mejora en la calidad del empleo» se traduzca, en el año 2005, en que más de un 90% de los contratos laborales son temporales, más de un 90% de los contratos en el último año han sido temporales, señor Iglesias, es decir, «dime de qué presumes y te diré de qué careces».

Tampoco los empresarios saben dónde están esas líneas de fomento a la iniciativa empresarial que prometió; y no conozco alguna actuación seria que pueda calificarse de modernización de la Administración Pública.

Mire, en materia de agua, directamente, señor Iglesias: ¿qué pasa con Yesa? Se lo voy a decir: está paralizado. Yesa está parada, señor Iglesias. ¿Qué pasa con el resto de las obras hidráulicas que precisa Aragón? ¿Por qué hemos perdido tres preciosos años, sin saber exactamente si las soluciones alternativas son las más adecuadas?

Usted ayer presumía de que Aragón era pionera en materia de agua. ¿Qué han hecho los socialistas para que podamos aprovecharla?

Mientras, nuestra comunidad sufre una sequía brutal y es excluida de las ayudas del Gobierno central. Mientras, usted calla ante las pretensiones catalanas con el caudal ecológico del delta. Mientras, usted mira hacia otro lado ante los desprecios que nos brinda, una vez sí y otra también, la señora Narbona. Espero, al menos, que defienda con más entusiasmo que hasta ahora la reserva de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos en nuestro Estatuto, porque compañeros suyos de Valencia ya los ven fuera del Estatuto.

Señor Iglesias, la prueba palmaria de que usted no sabe qué hacer con el agua es que en 2008 termina el Plan Nacional de Regadíos, y su Gobierno ya reconoce que al menos siete mil hectáreas no estarán listas para esa fecha. Pero más preocupante es la paralización de los regadíos sociales, de los que sólo están en marcha el 10%, o los incumplimientos suyos en el PEBEA, cuya vigencia concluye dentro de tres meses, y solamente está el 34 % en marcha.

Mire, los agricultores y sus problemas no son una de sus principales devociones, como tampoco lo son los pequeños comerciantes, que ayer usted ni citó en hora y veinte de discurso, a los que su Gobierno ha abandonado a su suerte, sometiéndolos a la presión que significará la apertura de miles y miles de metros cuadrados de grandes superficies adjudicados discrecionalmente, sin que se arbitren paralelamente un conjunto de medidas, y las partidas presupuestarias suficientes, para paliar su impacto en el pequeño comercio.

Y en lo que se refiere a las áreas sociales, también evidencia su señoría incumplimientos manifiestos, que, además, reitera obsesivamente un año tras otro sin que los solucione.

Señor Iglesias, está jugando con algo tan serio como es la formación de los escolares. Primero fue el clamoroso fracaso del Pacto por la educación, y ahora, su intento por justificar la calidad educativa o confundirla con los libros de texto gratis. Olvida, sin embargo, las aulas saturadas. Olvida que sólo tres de cada cien chichos acceden a su programa de bilingüismo en las escuelas y que sólo dos de cada cien alumnos utilizan las famosas pizarras digitales. Esto no pasa, señor Iglesias, de ser un programa piloto; no es una implantación del bilingüismo ni de tecnología en la escuela.

Usted prometió crear seis nuevos centros escolares al año. Desde mi punto de vista, un centro nuevo no es un aula prefabricada, ni siquiera una remodelación o sustitución de un centro ya existente, sino que supone la creación de un nuevo recurso a añadir a los que ya estaban abiertos o funcionando. ¿Ratifica usted sus palabras de haber inaugurado desde 1999 cincuenta centros nuevos, ¡nuevos!, y llevar una media de seis al año? [Rumores.]

Mire, usted, por no cumplir, no cumple ni en deportes. Se comprometió a traer a esta cámara el instituto aragonés del deporte, y mintió. Además, ayer, se permitió el lujo de pavonearse sobre el Plan General de Instalaciones Deportivas, cuestión en la que ha fallado flagrantemente.

Junto a la educación, la sanidad es otro servicio público esencial que usted destaca en sus discursos, pero que después no acompaña con resultados ¿De qué nos vale que en Aragón haya más médicos por habitantes que la media nacional si las listas de espera siguen creciendo? ¿De qué nos sirve que la inversión por habitante esté un 10% por encima de la media nacional si las consultas de atención primaria se parecen a un día de rebajas? Asuma que algo funciona rematadamente mal en su gestión, porque tenemos mas dinero, pero peores resultados.

Mire, soy consciente de que la población asistida ha crecido en Aragón. Desde 1999 atendemos ciento treinta y tres mil personas más, prácticamente la población de la provincia de Teruel, pero en absoluto ha compensado ese incremento de población atendida con nuevos recursos sanitarios. Por similitud con los recursos de Teruel, deberíamos contar en Aragón con dos hospitales nuevos, con veintiocho centros de salud nuevos y con dos mil nuevas plazas de personal sanitario.

Con los servicios sociales ocurre algo parecido, y la familia, usted, ayer, ni la citó. ¿Dónde están las mil plazas residenciales del Plan Metrópoli que Zaragoza debería tener ya en funcionamiento? Lo prometieron en 2001, hace cinco años, pero ningún aragonés ha sido atendido en las residencias del Actur, Delicias, Torrero, Oliver y Utebo, sencillamente porque no existen esas residencias. Pero es que tampoco existe su prometidas ley de servicios sociales, ni la de calidad de los centros sociales, ni la de prevención y protección a las mujeres víctimas de la violencia, que hace un año aseguró que iban a remitirse a esta cámara «en breve», como a usted le gusta decir, «en breve».

Su grado de compromiso con los más necesitados, señor Iglesias, es ridículo.

El señor PRESIDENTE: Señor Alcalde, le ruego que vaya concluyendo, por favor.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Voy acabando, señor presidente.

Mire, de todo su rosario de incumplimientos, donde usted nos ha defraudado, especialmente, donde usted ha demostrado su altura política ha sido en el asunto de los bienes de las parroquias aragonesas. Prometió hace un año, en esta misma tribuna «una resolución que llegaría en breve», hace un año. Lo cierto es que usted primero flirteó con las autoridades catalanas, después llegó a un principio de acuerdo para compartir las piezas, aunque luego renegara del mismo, más tarde encomendó la resolución del problema ni más ni menos que a la vicepresidenta de la Vega, sin resultado alguno, y llegó incluso a «paso trascendental» el impresentable dictamen de la consejera Mieras al respecto. Hoy, pese a las sentencias favorables a Aragón, con la ayuda inestimable de su torpeza, señor Iglesias, las piezas siguen donde estaban: en el museo de Lérida.

Con el Archivo de la Corona de Aragón tampoco ha cumplido, y también se lo debe a sus compañeros socialistas de Cataluña. Afirmó ayer, también hace un año, también lo dijo hace un año, que las gestiones realizadas permitirán la próxima creación del patronato. Señor Iglesias, usted tiene que revisar su concepto de «próximo» o de «breve», debe revisarlo porque no se adapta al concepto que tienen de «próximo» o «breve» el conjunto de los ciudadanos, no se adapta al concepto que tiene la gente normal.

Mire, usted, ahora, anuncia un recurso de inconstitucionalidad, que no le veo yo muy convencido, sino forzado, lo hace forzado por la presión política y social, y viendo que la ministra Calvo está volviendo a torearle, señor Iglesias. Yo estoy convencido, usted anunció que, antes de finales de año, estaría ese patronato; supongo que se refiere sin que se haya desgajado ninguna parte sustancial del mismo. Yo supongo que, en consonancia con su compromiso de ayer, si a finales de año no está, usted presentará la dimisión ante esta cámara, porque sería ya por tercera vez, el tercer año consecutivo en el que nos intentaría engañar a los aragoneses.

Mire, le he citado muchos, treinta incumplimientos, podría citarle decenas más pero no voy a insistir en lo que usted ya sabe. Mañana o esta tarde, mi grupo presentará un número importante de propuestas, de propuestas de resolución que inciden en la solución de los problemas de Aragón, y yo le pido que usted las vea anteponiendo el interés general de todos los aragoneses a sus intereses partidistas o a sus intereses de querer, una vez más, tirar por tierra todo lo que viene de la oposición

Le vamos a plantear iniciativas en cuatro temas fundamentales: en aumentar, en primar la autoestima y la dignidad de los aragoneses como conjunto de ciudadanos, como sociedad, que lo somos; apoyo a retos estratégicos de nuestra comunidad; servicios públicos esenciales de calidad... Pues esas son las líneas maestras, en las que no me voy a extender por falta de tiempo.

Pero, mire, señor Iglesias, cuando los temas estratégicos se le resisten -y, evidentemente, se le resisten-, las declaraciones de buenas intenciones o el encogerse de hombros, que usted practica con suma naturalidad, nunca son la solución de los problemas. El presidente de Aragón tiene la responsabilidad y la obligación de abordar la solución de estos problemas estratégicos, más cuando usted no es ningún principiante, usted lleva siete años ya en el cargo, y para eso fue usted elegido: para buscar solución a los problemas.

Pero no la busca, señor Iglesias. Su escueta, escueta, autocrítica de ayer sobre cuestiones estratégicas, en el final de su discurso, se convierte en un hipócrita manifiesto de su incapacidad para resolver esos problemas, seguramente porque, después de siete años, todavía no ha encontrado solución para los mismos.

Señor presidente -y acabo con esto-, después de escucharle ayer, estoy convencido de que usted no es el presidente que Aragón necesita porque son demasiados los retos que le sobrepasan. Usted, hoy, no es el presidente que pueda afrontar con garantías nuestro futuro porque sus promesas, sus compromisos ya no tienen ningún valor, señor Iglesias. Hoy, Aragón ya sabe dónde están sus limitaciones: ahí sentadas, señor Iglesias. Su tiempo político ha concluido, usted es parte de un ciclo que termina y, por eso, ayer no pudo hace un balance mínimamente consistente y creíble de la acción realizada por su Gobierno en este último año.

Muchas gracias, señor presidente. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Alcalde.

Señor presidente del Gobierno, ¿desea responder individualmente?

Tiene usted la palabra.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente de las Cortes. Señor Alcalde. Señorías.

Se ha dirigido a mí tratándome de todo lo que se puede tratar a alguien: de mentiroso, de incapaz, de incompetente, de ineficaz... Ayer, cuando oí a sus portavoces, apoyaban estos adjetivos que me dedican en el incumplimiento que, según usted, habíamos hecho desde el Gobierno de Aragón de las últimas resoluciones del año pasado, y hablaron, con palabras gruesas, de «mentir», que son palabras gruesas.

Pero, hoy, no he visto en su intervención que hiciera un repaso de las resoluciones incumplidas del año pasado. Hubiera sido útil para todos. Y, si usted está interesado en reafirmar esa aseveración tan dura, esos adjetivos tan duros, yo estoy absolutamente a su disposición para repasar, una por una, cada una de las resoluciones que el año pasado ustedes propusieron y aprobó el conjunto del parlamento. Lo haremos, si le parece bien, después.

Frente a estos adjetivos, yo, sin embargo, pienso que usted es una buena persona [rumores], que tiene buena intención, y, además le agradezco que, en temas fundamentales para la comunidad, usted haya estado al lado del Gobierno.

Le voy a citar dos temas fundamentales, y creo que, por este camino, si yo estuviera sentado en ese lado del hemiciclo, sería capaz de avanzar más que por el tremendismo de un discurso que yo veo un poquito artificial y un poquito forzado por las circunstancias (es la segunda legislatura, etcétera, etcétera).

Pero, en cualquier caso... y ya le dije ayer que no comparto ese discurso tremendista, distorsionado, negativo, depresivo, y creo sinceramente que muchos de sus votantes no se van a ver muy ilusionados con ese Aragón que usted dibuja, que tiene poco que ver con lo que piensan los agentes sociales, los agentes económicos, la universidad, según se expresan los que ayer estuvieron atentos al debate y los representantes de la sociedad, no los que estamos aquí abajo. Los que ayer hablaron, de los que estaban ahí, arriba, escuchándonos, no vieron Aragón como usted ha intentado dibujarlo hoy aquí, porque, afortunadamente, no está así, y, además, usted y su grupo saben que hemos dado un gran paso.

Ese gran paso, lo dije ayer, lo hemos podido dar porque en muchas cosas hemos estado todos juntos. Hemos contado con usted para salir de la segunda división autonómica, sí, y colocarnos en el mismo nivel autonómico que los mejores, y hemos contado con su grupo. Se lo agradecí ayer y vuelvo a agradecérselo hoy.

En reconducir los temas del agua, después de una espantada, etcétera, hemos contado con su grupo y nos ha ido bien porque hemos podido conseguir acuerdos para desbloquear asuntos, algunos desde hace treinta años bloqueados, por ejemplo, el sistema de abastecimiento del canal de Aragón y Cataluña. Y contamos con usted, y volvieron a la comisión, e hicieron bien. Y pudimos desbloquear en algunos casos con acuerdos unánimes, por ejemplo, el Ésera. Con acuerdos muy amplios, por ejemplo, Yesa, que dice usted que está parado; yo visito con mucha frecuencia, por mi origen y por mi familia, el Pirineo y yo he visto trabajos la semana pasada [rumores]... en fin, la semana pasada no... no sé si ayer pararon por la lluvia, la semana pasada, señor Alcalde, le aseguro que no. Hemos llegado a acuerdos en el sistema de abastecimiento del canal... del sistema del Alto Aragón, que es el sistema más importante de Europa, con acuerdo de los regantes.

Por tanto, yo les agradezco a usted y a su grupo que haya participado con nosotros en todas estas cuestiones, que han sido muy positivas para Aragón.

Si se empeña usted en hacer un discurso en negativo, usted sabrá con su estrategia, pero yo sigo defendiendo en esta tribuna, con mucha gente y con muchos analistas económicos, que Aragón es una comunidad emergente, y los datos que yo aporté ayer aquí en mi intervención estoy dispuesto a cruzarlos con cualquiera: nuestro crecimiento económico, nuestro crecimiento demográfico, el crecimiento de nuestros presupuestos, el crecimiento de nuestra autonomía, el crecimiento de nuestras competencias.

Todo esto que le estoy diciendo son datos, no es un debate político en donde usted puede ver las cosas más vacías y yo las puedo ver más llenas, y esto está dentro del orden de las cosas. Pero los datos no los podemos discutir, los datos que vienen de un ministerio, o del Instituto Nacional de Estadística, o que vienen del Consejo Económico y Social de Aragón no hay que discutirlos, ¡son datos! Discutamos sobre política, sobre si las prioridades que plantea este Gobierno son correctas o son un desatino, pero discutir si crecemos al 3’6% o crecemos al 2%, oiga, lo que diga la economía. Discutir si hemos crecido 100.000 habitantes, pues, es verdad, mire, y la que más ha crecido es la provincia de Teruel, y concretamente, la ciudad de Teruel, un 10%. Oiga, yo he tenido la sensación de que estas cosas a usted le molestan, que le sientan mal, que le producen picores, pero esta es la realidad.

Y después de mi intervención hablé de las cuestiones que me preocupan, señor Alcalde, es decir, hablé de los temas en los que creo que Aragón tiene que aplicarse más, en los que Aragón tiene que incidir, y lo señalé, desde mi punto de vista, con precisión. Y hablé del problema de las listas de espera, señor Alcalde, que son menores que la media de España. Y, sin embargo, no nos podemos quedar satisfechos, y en cuanto a las listas de espera, pues, a mí me preocupan y me preocupan exactamente todos los días, todos los días, y tenemos que estar preocupados, y cuando hacemos un esfuerzo especial en nuestra sanidad e invertimos alrededor de un 50% más de las inversiones que se hacían cuando recibimos esta competencia el año 2002 es porque queremos resolver este problema. Cuando hacemos decretos diciéndoles a los ciudadanos que en determinadas patologías importantes, cuando no se puedan atender en nuestros centros públicos pueden ellos elegir el centro privado donde conseguir esa atención, estamos intentando resolver las listas de espera. Cuando estamos reformando toda nuestra red hospitalaria, estamos intentando resolver las listas de espera; cuando llegamos a acuerdos con los sindicatos que representan a los sanitarios, que representan a los médicos, estamos intentando resolver las listas de espera.

Sin embargo, yo reconozco que tenemos que hacer un esfuerzo mayor, como reconocí ayer que tenemos que hacer un esfuerzo mayor en la educación secundaria. Nuestras escuelas de primaria funcionan, a mi entender, muy bien. La Universidad funciona muy bien. Y, sin embargo, tenemos un problema que resolver en secundaria, donde los profesores tienen dificultades para liderar los grupos de nuestros adolescentes. Y hemos hecho el esfuerzo que hemos podido, que ha sido mucho, para incrementar los profesores: tenemos menos de diez alumnos por profesor, y ese no es un mal dato, señor Alcalde, tenemos menos de diez alumnos por profesor, y ese no es un mal dato. Somos de las comunidades autónomas que más gastamos por alumno.

Los parámetros que directamente dependen del Gobierno, de lo que es la economía del Gobierno, los estamos reforzando, pero no nos podemos quedar parados y pensar que eso está solucionado, porque no lo está. Y para los próximos años, he señalado que ese es un objetivo fundamental, como es un objetivo fundamental el reforzar la atención de la gente que tiene dificultades de movilidad, de dependencia. Dije ayer: «creo que es la parte más débil de nuestra sociedad», la parte más débil, y vamos a hacer un gran esfuerzo, y el esfuerzo se va a poder medir en nuestros presupuestos. El departamento correspondiente va a ser el que más crecimiento va a tener.

Las infraestructuras y el agua. Del agua, ¿de qué quiere que hablemos?, ¿de las declaraciones del señor Sevilla, de las declaraciones de los presidentes...? No, si estoy dispuesto a decir lo que pienso. Pues, claro... ¿De las declaraciones de los presidentes de Valencia y de Murcia, que quieren venir a defender el trasvase a Zaragoza?, o ¿de lo que se votó ayer en el Senado?

Por cierto, señor Alcalde, de buena se libró. Porque mira que si esa votación es antes de ayer... [Risas.] Es un lío. De todas formas, yo les propongo..., claro, pero no voy a hablar más del trasvase, les voy a decir que yo no estoy de acuerdo con ningún tipo de trasvase, y que voy a defenderlo. Pues, si quieren, hablamos más, si usted me da pie en la réplica, hablamos más del trasvase, pero yo le digo que no soy partidario y que voy a defender a Aragón de lo que considero una política nefasta, venga de quien venga y que la doy por superada; que tendremos coletazos, por ejemplo, los que ha habido de un ministro, oiga, de mi misma tribu, y no estoy de acuerdo, y no estoy de acuerdo cuando se dicen determinadas cosas que se quieren hacer aprovechando la Expo de Zaragoza, ¡no estoy de acuerdo! Creo que hay alternativas razonables.

Y sé que ustedes están haciendo un esfuerzo ímprobo, están haciendo declaraciones, están intentando fijar una posición para que la gente perciba que no son ustedes los responsables de esa política; sé que están haciendo un esfuerzo, sé que están haciendo un esfuerzo. Pero también les digo que no les hace nada de caso, y cuanto más se esfuerzan ustedes, más proposiciones llegan al Senado, más declaraciones hacen. Ustedes dicen: «ni una gota para la paella», y tampoco hace falta eso... [risas], si no hace falta. A veces, cuando se sobreactúa, uno se queda pedaleando en el vacío, y no hace falta. Vamos a mantener una posición. Yo les invito a que mantengan esta posición, y tendremos oportunidad. Como han surgido dudas con ministros y declaraciones extrañas, pues, vamos a plantearlo también al final de este debate, vamos a ver si conseguimos que todo el parlamento de Aragón diga lo mismo en materia de agua.

Yo he pedido a los dos grupos que sustentan al Gobierno que volvamos a reafirmar esta posición y que lo veamos, y que cuando ustedes vayan al Senado, señor Alcalde, debe comprometerse a convencer a su grupo. Yo sé que no es fácil. Yo pertenezco a un partido de ámbito estatal y sé que no es fácil, sé que usted está en un atasco, y que hace todo lo posible, pero que no hay manera. Pero usted tiene que hacer un esfuerzo no por decir que «no» al trasvase, que ya está bien, es por convencer a su partido de que no apoyen, de que no pongan en el próximo programa electoral el trasvase del Ebro.

Mire, lo que me ha hablado usted de los regadíos y de la... Nosotros hemos hecho treinta y una mil hectáreas de regadíos más; hemos abierto un capítulo nuevo en regadíos, que son los regadíos sociales; en Ainzón, hemos terminado; estamos iniciando trabajos en varios sitios, en Jaca, en la zona del Sobrarbe, y estamos desarrollando por primera vez ese modelo de nuevos regadíos que no se había ensayado y que nos está funcionando bien.

Hemos multiplicado por tres los proyectos en el PEBEA, que nos parecen extraordinariamente interesantes los del PEBEA porque es una zona de producciones muy intensas, de producciones que pueden competir perfectamente en el mercado, porque son producciones de primor, son producciones tempranas, que ustedes conocen bien en la zona del Bajo Aragón, y eso lo hemos multiplicado por tres.

Quiero decirle que desde el punto de vista de las infraestructuras del agua, a mí también me gustaría avanzar más rápido, como en las carreteras, pues claro que sí. Ahora bien, le digo que el elemento más importante que hemos hecho son los acuerdos en la Mesa del Agua, y quiero felicitar a todos los que han estado allí, a su Grupo también, a todos los que han estado allí, los que estaban dentro y los que estaban fuera, a la iniciativa que fue la que nos abrió el horizonte de podernos sentar en una mesa, a la iniciativa de mediación, que es una iniciativa externa, de fuera del parlamento, de fuera, si me permiten, de la política y que nos ha servido. Creo que hay que estudiar en profundidad lo bien que ha funcionado esa Mesa del Agua, a la que agradezco, pues, todo el trabajo que han hecho.

Las infraestructuras están avanzando, e insisto en que nos gustaría más rápido, pero, el año 2007, los de Teruel llegarán en autovía a Valencia. Esa carretera la empezó el Partido Popular con Álvarez Cascos -no me duele ninguna prenda de reconocerlo, porque..., ¿sabe por qué?: porque es un dato; por tanto, los datos no se discuten- y la terminará -espero- inaugurando un ministro o una ministra de otro partido, y no pasa nada, como pasó en el túnel del Somport. Todas las grandes obras terminan perteneciendo un poco a todos.

Cuando usted me acusaba de apropiarme de las cosas... No. Ayer lo dije, además. La General Motors... Un éxito notable, porque el resto... Perderemos cuatro mil puestos en la automoción en España. En Aragón, no. Todas las cosas que van bien, yo quiero atribuírselas a la sociedad, y las que van mal, es el Gobierno el que tiene que asumir esas cosas. Lo tengo así de claro, señor Alcalde.

Y el Estatuto de Autonomía es un mérito de todos ustedes. ¡Hombre!, permítanme que hemos creado un clima que permitía el acuerdo, ¿verdad?, porque, si el Gobierno hubiera creado un clima de crispación, yo no sé qué Estatuto hubiéramos hecho.

En tercer lugar, la Expo de Zaragoza -lo dije ayer y lo vuelvo a repetir hoy-, liderada por el Ayuntamiento de Zaragoza. ¿Quién tuvo la primera idea? No quiero citarlo. Lo importante es... No, no, yo sé quién tuvo la primera idea, pero ese no es el debate. Lo importante es que lleguemos y que consigamos con la Expo transformar esta comunidad autónoma y esta ciudad.

Me hace una descripción de la ciudad con la que yo no coincido. Mire, Zaragoza hoy es una de las ciudades que más están creciendo de España y de las que tienen unas expectativas de crecimiento mayores de España. Hablo de Zaragoza porque es donde viven la mitad de los aragoneses y porque estoy muy satisfecho de lo que está pasando en Zaragoza, que hay una gran transformación, aparte de que no hemos terminado los cinturones, ¿verdad? Tienen que estar terminados para el 2008, señor Alcalde, no para el 2007: para el 2008. Como las obras de la Expo en las que participamos estarán terminadas para la primavera del 2008, el día de la inauguración. Además, esto sí que se lo puedo decir con rotundidad: Su Majestad del Rey y el presidente del Gobierno vendrán con quien sea presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón y quien sea alcalde de Zaragoza a inaugurar estas obras el día que toca, y no habrá un minuto de retraso. El día que toca estarán los puentes y estará el palacio de congresos y estarán los edificios para albergar a todas las comunidades autónomas y a los más de sesenta países que tenemos ya comprometidos para estar en Zaragoza. Pero no tenga ninguna duda: la Expo no es una incitativa del presidente del Gobierno de Aragón; es una iniciativa del Ayuntamiento de Zaragoza. La General Motors es una virtud de los trabajadores de la GM y no del Gobierno. El Estatuto es una virtud de todos ustedes, que son quienes lo han hecho. Por tanto, el Gobierno crea el clima.

Plaza es una gran plataforma logística que se desarrolla con una ley que ustedes aprobaron en estas Cortes, y participaron desde el Ayuntamiento de Zaragoza en la puesta en marcha de esta plataforma, que es la mayor que hay en Europa, y por tanto de todo el proyecto, nuevo proyecto logístico de Aragón, con su apoyo, aquí y en el Ayuntamiento de Zaragoza. Aquí aprobamos una ley, porque Plaza se desarrolla con una ley, una ley apoyada por ustedes. Una ley que contempla -fíjense ustedes para que hablemos con propiedad, señor Alcalde-, una ley que contempla que hay un porcentaje de esa superficie que se dedica al comercio. Esto lo aprobaron ustedes aquí, y participaron en el consejo de administración. Y, cada vez que hablamos de Plaza, les invito a participar en el consejo de administración. Y vuelvo a hacerlo hoy para que vean que no tenemos absolutamente nada, nada, nada, nada que tenga que estar en secreto. Me encantaría que, cuando suba usted aquí, me diga: «Pues sí, vamos a estar en Plaza porque queremos tener toda su información». El resto del desarrollo de la ley que aprobamos con ustedes, solo una de las cientos de empresas que están comprometidas con Plaza no se dedica -solo una- a la logística. También se dedica a la logística, pero no solo a la logística. Todas las demás se dedican a la logística. El porcentaje de comercio es el porcentaje que ustedes aprobaron exactamente aquí, cuando hablamos de esta cuestión.

Con Aramón, señor Alcalde, le digo lo mismo. Hay representantes de su grupo en el consejo de administración. Si no están satisfechos, pueden... [Rumores.] He dicho que hay... Vuelvo a repetir que hay diputados de su grupo en el consejo de Aramón. Lo digo con más precisión. Se lo vuelvo a repetir: hay diputados -concretamente uno- de su grupo en el consejo de administración de Aramón. Le digo más, señor Alcalde: si no se considera suficientemente representado, también estamos dispuestos a que incrementen su representación. Pero hay un diputado de su grupo en ese consejo de administración.

Desde el punto de vista del Real Zaragoza, mire, ha habido un gran debate en esta ciudad sobre el campo de fútbol. He dicho que el campo de fútbol es un problema de la ciudad, y quien decide dónde están los campos de fútbol, las piscinas y por dónde se trazan las calles en las ciudades, en Zaragoza y en Pernambuco, son los ayuntamientos. Y nosotros...

El señor PRESIDENTE Por favor, señor Iglesias, le ruego que vaya concluyendo.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Sí, voy concluyendo. Y nosotros hemos respetado en Zaragoza y en el ayuntamiento más pequeño -y seguiremos haciéndolo- la posición de los ayuntamientos, porque creemos que es importante que la gente sepa, que nuestros ayuntamientos sepan cuáles son sus competencias y cuáles son las del Gobierno, sobre todo cuando la capacidad del Gobierno en gestión, en presupuesto crece mucho y puede agobiar, asfixiar la autonomía municipal. Por lo tanto, vamos a respetar esa autonomía, la vamos a respetar plenamente.

Las comunicaciones transfronterizas. Mire usted, he reconocido ayer que no sacamos la mejor nota en ese tema. ¿Qué quieren que les diga? En las comunicaciones con Francia no tenemos buena nota. Bueno, los electores nos lo demandarán. Vamos muy lentos, exasperantemente lentos. Hacemos desde aquí todo lo posible, pero reconozco que vamos muy lentos.

El Teatro Fleta lo ha considerado usted como uno de los grandes fiascos. Le voy a decir simplemente una cosa para refrescarle la memoria. Señor Alcalde, el Teatro Fleta lo compró hace ya unos años el Gobierno y cuando consideramos que era muy importante recuperar ese teatro, hacer, tener un gran teatro en Aragón. Usted sabe que hubo un problema con el proyecto que teníamos, donde se iba a hacer un proyecto diferente, como consecuencia de la capa freática muy alta que apareció precisamente en ese solar y que no se pudo profundizar para hacer el proyecto que se quería hacer. Se varió el proyecto. Cuando se demolió una parte del Teatro, fue el Ayuntamiento de Zaragoza quien nos dio la licencia. Quiero decirle, señor Alcalde, que todo lo que se ha demolido, cien por cien, del Teatro Fleta se ha hecho con una autorización, con una licencia de obras del Ayuntamiento de Zaragoza -mire usted o que le aconsejen quién era alcalde en aquel momento-. Todo lo que se ha hecho. Y creo que se ha hecho bien, y creo que hizo el alcalde en darnos la licencia para las partes que se demolieron de ese teatro. Y, a partir de donde la comunidad no tenía licencia, se paró la demolición. Y ahí estamos. Y a partir de hay, cuando tengamos un acuerdo con el Ayuntamiento de Zaragoza, que es donde está protegido ese teatro, es cuando iniciaremos las obras para construir un gran teatro para el Centro Dramático de Aragón. Pero tenga en cuenta que lo que hemos hecho en ese teatro está autorizado de arriba abajo. Su compañero de escaño sabe perfectamente mucho más que yo de todas estas cosas.

Señor Alcalde, si quiere, en la siguiente intervención, habla de todas las cosas con las que usted tenga dudas, pero le hago una recomendación -generalmente, las recomendaciones entre políticos siempre son malévolas, pero esta no lo es, créame-: los aragoneses lo verán mejor si les explica que Aragón tiene mucho futuro y muchas posibilidades.

Muchas gracias. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Señor Alcalde, su turno de réplica.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Señor Iglesias, veo que usted ha decidido seguir en su Arcadia feliz, en ese país ilusorio en el que usted ha decidido asentarse, y ser, de alguna manera, su germen inicial y su inspirador, y se ha dedicado a hablar de lo que le ha dado la gana.

¿Ha respondido a alguno de los incumplimientos que yo le ha dicho que usted realizó el año pasado en este mismo debate? Ni a uno solo, ni a uno solo. Me amenaza además, con repasar las propuestas de resolución aprobadas el año pasado. Cincuenta y una se aprobaron. ¿Cuántas ha incumplido? Treinta y una, señor Iglesias, treinta y una ha incumplido [rumores], más de la mitad, treinta y una. Usted es el rey de los incumplimientos, para usted, la palabra no tiene ningún valor.

Fíjese el valor que se le puede dar a sus palabras, a sus palabras, señor Iglesias, fíjese la sinceridad suya -un hombre sin doblez ninguna, usted no tiene ninguna doblez, ¡por Dios!, ¿a quién ha podido ocurrírsele semejante barbaridad?-... Usted, ayer, afirmaba aquí, y no se le calló nada al suelo, usted afirmó ayer aquí que había conseguido un nivel de colaboración entre el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón que nunca había existido: sinceridad por encima de todo. Por favor, no se ría, señor Biel [risas], por favor, no se ría, no se ría el señor Biel. [Risas.] ¿A qué colaboración se refería? ¿A la de la Romareda? ¿A la del entorno de Delicias? ¿A la de El Portillo? ¿A la de las policías locales? ¿A cuál de ellas? ¿Quiere que le cite algunas más? ¿Ejemplos de colaboración manifiesta y de buenas relaciones manifiestas entre su Gobierno y el Ayuntamiento de Zaragoza? ¿Esa es su sinceridad? ¿Ese es el crédito y el rigor de sus palabras, señor Iglesias?

Mire, no pretenda venir aquí a confundirnos. No ha rebatido ni uno solo de los incumplimientos. Yo no he venido aquí y he dibujado ningún Aragón negro, no, señor: yo me he limitado a relatarle todos los incumplimientos que usted, hace un año, aquí, dio por hechos o a punto de finalizar y que no ha cumplido, y que seguimos como estamos, o, lo que es lo mismo, por porque, cuando pasa el tiempo y no se avanza, al final no se deja de retroceder. Seguimos igual que el año pasado, un año en blanco.

Señor Iglesias, yo sé que le molestan a usted mis palabras y mis críticas, porque debe pensar que la oposición está para aplaudirle, para aumentar nuestra autoestima viendo cómo usted aumenta su autocomplacencia. Pero, mire, yo sé que es un hombre feliz, ¡si me parece muy bien!, pero no me pida que aumente mi felicidad viendo la suya, porque, entonces, me va a tener que remitir a un diván de un psiquiatra. Mire, yo no me motivo viendo lo satisfecho que está usted de sí mismo, yo me motivo con sus actuaciones como presidente del Gobierno.

Usted hablaba... ¿le digo lo que hablaba de las comunicaciones transfronterizas? Ahora parece que no tienen, no deben de tener remedio... Mire, usted llegó a afirmar en esta Cámara que todo el problema de las comunicaciones transfronterizas radicada en la alianza de Aznar con el eje Atlántico, en la foto de las Azores, en nuestra presencia en Iraq, y nos decía que la política francófona que iba a traer el señor Rodríguez Zapatero, su adhesión al eje París-Berlín, iba a solucionar todos los problemas. Y ahora, ¿qué tenemos? Pues que usted bate récords de ministros franceses conocidos de Fomento, ya lleva tres. ¡Si me parece muy bien!, ¡si me parece muy bien!, como si se quiere ir a París a sentarse y a visitar, uno detrás de otro, a todo el gabinete, pero no va a servir para nada porque usted va solo, radicalmente solo, no va auspiciado ni apoyado por el Gobierno de la nación, no le acompañó el ministro, la ministra, en este caso, de Fomento, fue solo.

¿Qué credibilidad voy a dar a los resultados de una reunión en la que usted se erige en portavoz de la misma? ¿Es que una Administración tan potente, tan centralista como la francesa no es capaz de emitir un solo comunicado de prensa al acabar la reunión en el que diga cuáles son los compromisos que adquiere el Gobierno francés con el presidente de Aragón? Se erige usted portavoz, nos dijo que le han garantizado que este año no se van a bloquear los pasos carreteros. Igual le prometieron que no iba a nevar este invierno. ¿Cómo puede usted acreditar eso si no hay una triste nota de prensa del ministro francés, del señor Perben, en la que diga los compromisos que ha adquirido con usted? Usted se vino como... a lo que fue, con la foto, la foto debajo del brazo para decirnos hoy, aquí, en este debate: mire, he cumplido con Aragón y me interesa mucho solucionar el problema de las comunicaciones.

Mire, según usted, todo lo hace bien, todo es maravilloso, porque hoy aparece en la prensa que representantes sociales aragoneses, ayer, lo valoraban positivamente. Pues, mire, si usted confunde las palabras protocolarias, educadas, normales de un representante social con la valoración que hace la sociedad de usted, pues está muy equivocado. Vaya de nuevo a la encuesta del CIS y verá lo que opinan los aragoneses de usted: es el presidente más ineficaz de España. Se lo he dicho ahora y se lo vuelvo a repetir, y usted, eso, no me lo va poder rebatir porque está ahí, en las encuestas.

Mire, usted, ayer, en su discurso mezcló todo. Yo no lo he discutido las cifras, dígame una sola cifra que le haya dicho que sea falsa. Ni una sola. Pero ¿cómo no se lo voy a decir? Si no mintió, las utilizó a su conveniencia.

Mire, le pongo un ejemplo, un ejemplo solamente con el turismo. Usted hablaba ayer de que había aumentado el turismo extranjero un 60% en los cinco últimos años. ¡Si nadie le dice que sea mentira!, no es mentira, usted ahí no mintió. ¿Dónde usted engaña a los aragoneses o, al menos, intenta engañar a sus representantes? Pues, mire, usted no dijo que, en el último año -porque, además, usted, aquí, se examina del último año, especialmente del último año-, el turismo extranjero ha descendido en Aragón un 8,7%, frente a la subida del 5,3 en el conjunto de España. No me invento los datos, son datos de Frontur (de Movimientos Turísticos en Fronteras), señor Iglesias. Usted manejó a su antojo y a su conveniencia política unos datos para decir que, en cinco años, el turismo, una maravilla, que ha aumentado el 60%. Y no se lo discuto pero el último año ha bajado el turismo porque su política turística es inexistente, señor Iglesias, como han bajado las entradas en Dinópolis, como han bajado en Pirenarium, como Pirenarium tiene cincuenta millones de déficit por lo mal que está funcionando en este momento.

Y quiero que funcione bien, señor Iglesias, que no me alegro de esos fiascos. Los denunció y los pongo en su conocimiento en esta tribuna porque creo que esas treinta, alrededor de treinta cuestiones, incumplimientos, que le he planteado son muy importantes para Aragón.

¿Es que engaño a los aragoneses diciéndoles que ahí está el barrio de Delicias como está? ¿O diciendo que ahí está el Portillo como está? ¿O diciendo que el Espacio Goya no llegará en ningún caso a 2008? ¿O el Fleta? ¿O la ampliación del Museo Pablo Serrano? ¿O tantas y tantas cosas que ustedes se comprometieron a traer y a que estarían presentes en la Expo? Y no están, señor Iglesias. ¿Eso es mentir? ¿Eso es engañar o pintar panoramas negros? No, eso es enfrentarle a usted con la realidad, intentar que no la evite, señor Iglesias, intentar que tenga los pies en el suelo, porque los aragoneses necesitamos a un presidente que tenga los pies en el suelo, que no levite, que no se vaya por ahí como un globo de hidrógeno a la primera que le aplauden. Ese es el Aragón que queremos nosotros.

Usted habla de que el Rey vendrá en una fecha concreta. Por supuesto que sí, pero no lo llevará usted a lucir las Delicias, o a lucir el Portillo, o tampoco podrá ver los cuadros de Goya en el Espacio Goya, o no podrá asistir a una representación no sé si de ópera o de teatro en el Teatro Fleta. [Rumores.]

Señor Iglesias, por favor, por favor, ya vale de mezclar cosas. Ha hablado usted de las listas de espera. ¡El 30% más, el 30% más en el último año! Usted baraja los datos a su antojo. Con el aumento tan importante de presupuesto que ha tenido en Sanidad, ¿cómo cada vez estamos peor en listas de espera? ¿Cómo estamos cada vez, con más recursos económicos, peor en servicios prestados a los aragoneses? ¿Eso es también una tragedia por mi parte? Es decir la verdad, señor Iglesias. Ese decreto de garantías del que tanto presume, mire, no lo está cumpliendo, usted mismo no cumple los decretos que saca, así de sencillo. Era para unas cuantas patologías, unas muy concretas, muy determinadas: no lo está cumpliendo, no lo está cumpliendo, señor Iglesias, no lo cumple. Pregúntele a su consejera, que -no le va a poder preguntar... ¡ah!, está levantada, está ahí- no lo está cumpliendo, señor Iglesias. Tiene el decreto, evidentemente. ¿Era un avance importante? Sí, pero, si no lo cumple, ¿de qué sirve?

Son estas cosas las que le denuncio. ¿Qué quiere usted? ¿Que yo venga aquí a pedirle perdón si le he molestado? ¿Que haga un acto de fe hacia su señoría? Pues, mire, mi carácter rebelde me lo impide, [rumores] perdone que se lo diga. Yo no voy a venir aquí a decirle que usted es Marcelino I, el pacificador, el duque del diálogo, el conde del consenso, el marqués de las medallas, que las medallas le sobran a usted para todos: para usted, que se las autoimpone y, además, le sobra alguna para ponérselas a algún ex presidente condenado a los tribunales. [Murmullos.]

Mire, se rompe usted las vestiduras con el problema y la situación de los profesores de secundaria. Pues, lleva usted siete años gobernando, señor Iglesias, y usted avala la rápida reforma o ruptura que dice el Gobierno central de la LOCE, de la Ley de calidad, que precisamente intentaba primar la confianza en los profesores, dotarles de la autoridad suficiente para que puedan controlar sus aulas y, sin embargo, usted ha impulsado, ha apoyado, ha avalado esa ley de educación del Gobierno socialista que, precisamente, incurre en esos defectos de no proteger a los profesores.

No se rasgue las vestiduras, ¡haga algo!, haga algo, que para eso lo hemos elegido, o lo han elegido, pero para mí también es mi presidente, y le exijo y le pido que haga algo, naturalmente que sí.

Mire, no me venga aquí como..., mira que si te portas mal, hablo de agua ¿eh? [Risas.] Que hable de agua todo lo que quiera, pero a mí, con todo lo que me ha llovido ya en estos años, me va a asustar a mí hablando de agua. ¡Hombre, por Dios! Señor Iglesias, señor Iglesias, si a estas alturas a mí me va a asustar hablar o debatir políticamente con usted de agua, pues, mire, no estaría yo aquí, hace días que me habría marchado.

Usted, ¿va a seguir hablando del trasvase? Claro que sí, pero si es el único proyecto político que ha conocido, el único proyecto político. Usted no tiene proyecto político para Aragón ni lo ha tenido nunca. Su proyecto es rentabilizar una guinda que le ha caído madura de un árbol como es la cuestión del trasvase, y ya lo creo que la está rentabilizando: ha dicho que no iba a hablar de eso y ha estado lo menos diez minutos hablando del tema, y hablamos si quiere.

Mire, yo soy consciente de que nuestros amigos, buenos amigos de Madrid -los suyos y los míos-, nos hacen de vez en cuando «favores», entre comillas... El otro día se lo hacía a usted el ministro Sevilla, y ayer me lo hacían a mí mis compañeros de Valencia, concretamente, con una moción, que a mí, personalmente, no me gusta, señor Iglesias, pero una moción que, desde luego, mire por donde, casualmente, la misma línea exactamente que decía el ministro Sevilla. Ministro al que se han apresurado, y usted el primero y hasta la ministra señora Narbona, a descalificarlo, pero que los boletines oficiales no le descalifican, porque, mire, en una pregunta formulada por un senador del Partido Popular de Castellón ya hace un año y pico, en diciembre de 2004, le preguntaba por ese minitrasvase de Castellón, y decía: «aunque el minitrasvase no será una prioridad, nunca se ha descartado, si se demuestra, que con las actuaciones anteriores no se resuelven adecuadamente las necesidades de la zona». Lo que dijo el señor Sevilla y lo que decía esa moción, que a mí no me gusta, que se voto ayer en el Senado.

Pero mire, yo le voy a decir una cosa...

El señor PRESIDENTE: Por favor, señor Alcalde, le ruego que concluya.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Voy concluyendo.

Muchas gracias, señor presidente.

Le voy a decir una cosa: mientras yo, mi partido, mi grupo parlamentario y mi partido también a nivel nacional estemos intentando hacer una esfuerzo importante -y mi posición es perfectamente clara, señor Iglesias, es perfectamente clara-, yo entiendo que el agua no puede ser un elemento de confrontación entre españoles, yo entiendo que no podemos seguir luchando todos y cada uno de los días tirándonos los trastos a la cabeza o tirándonos el agua como arma arrojadiza. No, en primer lugar, ahora, en estos momentos, no hay ningún trasvase encima de la mesa, y en segundo lugar, si un día, mañana, su Gobierno, el mío, el que sea, plantea una transferencia hidráulica de cuenca, sólo podrá propiciarse bajo la condición del debate, el consenso entre todos los territorios afectados por esa situación.

En ningún caso, mi grupo, el Partido Popular de Aragón, va a apoyar un trasvase, una transferencia de cuencas que no parta de ese consenso, de ese acuerdo sobre agua que debe existir en nuestro país, que debe existir en España [aplausos], y, sin embargo, señor Iglesias, mi grupo está intentando alejarse de ese debate de la confrontación, y usted disfruta diariamente nadando, precisamente, en la confrontación. Usted se levanta al cielo... Hay compañeros míos que van a rogativas para que llueva, y usted se levanta todas las mañanas haciendo rogativas para que alguien hable del trasvase, para dotarle, municionarle [aplausos] de su única pieza de artillería que tiene para intentar trasladar a la sociedad aragonesa que usted defiende los intereses generales de esta comunidad.

No hable de regadíos, no hable de regadíos, porque no ha sido capaz de rebatir ni uno sólo de los datos, ni en regadíos de interés general, ni en regadíos sociales, ni en el PEBEA. Usted no está cumpliendo, usted no sabe aprovechar el agua en Aragón. Sí que sabe aprovecharla para sus intereses electorales, sus intereses partidistas.

Señor Iglesias -y ya acabo, señor presidente-, no siga invitándome, por favor, se lo pido, a formar parte del consejo de administración de Plaza, no me lo pida, porque no me puede pedir que yo sea cómplice de los tejemanejes que está haciendo su Gobierno y su partido en Plaza.

Y usted dirá: «demuéstreme los tejemanejes», y yo le digo: demuéstreme que no hay tejemanejes. Porque cuando, porque cuando [murmullos], sí, sí, señorías, sí, señorías, cuando ustedes, señor Iglesias, cuando ustedes niegan sistemáticamente un derecho de la oposición, que es recibir información, cuando ustedes niegan la relación de empresas que hay en Plaza, el número de trabajadores que hay en Plaza, los contratos, los precios de adjudicación de las parcelas, todo, todo, absolutamente todo lo que les solicita la oposición, es que ustedes tienen algo que ocultar, porque no me cabe en la cabeza que un gobierno incumpla flagrantemente su obligación democrática de informar a la oposición si no tiene nada que ocultar.

Ustedes se caracterizan por la opacidad, por la falta de transparencia de su gestión. ¿Qué le cuesta a usted dar los datos que le están pidiendo? ¿Que le cuesta a usted darnos, por ejemplo, el contrato de don Andrés Cuartero en Zaragoza Alta Velocidad? ¿Qué tiene que ocultar? Por qué no lo dan, si lo ha prometido el señor Velasco que lo iba a dar y llevamos un año y todavía no nos lo han dado. ¿Por qué? Si usted estuviera en mi lugar, ¿no pensaría que había cosillas raras en ese contrato? Que, a lo mejor, hay un blindaje, un blindaje importante... ¿No lo pensaría usted en mi lugar? Pues, es lógico que lo piense. Si no me dan la información, ustedes me están dando argumentos para decirles que yo, el Partido Popular de Aragón, no va a estar en ese consejo de administración, mientras no tengamos, al menos, las cosas claras.

Como tampoco vamos a estar en Aramón, porque una vez más usted ha mentido a esta cámara. El Partido Popular no está representado en el consejo de administración de Aramón. Hay una persona del Partido Popular que representa a Ibercaja, no al Partido Popular, y a mí no me vincula el tener esa persona sentada en ese consejo para evitar que yo pueda denunciar los atropellos medioambientales que está planteando en determinados momentos su actuación en Aramón.

Mire, estoy a favor del desarrollo del Pirineo, estoy a favor del aprovechamiento de un recurso vital para esta comunidad como es el sector de la nieve. Pero no va a conseguir mi apoyo si ustedes hacen las inversiones en la nieve a través de las recalificaciones, forzadas casi, casi a punta de pistola, que están consiguiendo de los ayuntamientos, obligándoles con todas las de la ley a que si quieren inversiones, van a tener que hacer recalificaciones. A mí, eso me parece lamentable y vergonzoso. Usted, que se ha jactado de apoyar a los ayuntamientos, usted, con la Ley de Urbanismo de Aragón que han planteado, ha cometido la mayor tropelía contra los ayuntamientos, porque les usurpa, les arranca algo tan importante como es el derecho a ordenar su propio urbanismo, y deja en las manos del señor Velasco, que me escucha muy atentamente, en su cualidad de inquisidor, de inquisidor real, de inquisidor total, en sólo una persona eliminando todos los controles que tenían a través de las comisiones provinciales de urbanismo y demás, o de obras públicas, dejando en manos exclusivamente del consejero, arbitrariamente y discrecionalmente, la posibilidad de decir cómo se expande o cómo se desarrolla cualquier municipio de Aragón.

Nada más, y muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]

El señor PRESIDENTE: Turno de dúplica, señor Iglesias. Tiene la palabra el señor presidente del Gobierno.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor Alcalde, mire, voy a empezar por el final, porque está prohibido por ley... lo que pasa es que se puede subir a la tribuna a decir... la tribuna lo aguanta todo, incluso se puede conseguir que la mitad de su grupo se levante a aplaudirle y todas estas cosas, que están bien [rumores][risas], eso está bien, [rumores] [risas]… eso está bien, pero le digo una cosa: la ley prohíbe que en estas empresas haya contratos privados. Y lo malo no es que la ley lo prohíba, lo malo es que usted lo sabe y viene aquí a decir lo contrario para ver cómo podemos ensuciar un poquito el patio de la casa. [Rumores.] Es así esto.

Fíjese si tuviéramos todas esas sospechas que usted tiene, como en qué comunidad autónoma de las que usted gobierna quiere que funcione la transparencia en las empresas públicas, como en cuál. [El señor diputado Alcalde Sánchez, desde su escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «A mí me preocupa esta».] Ya, ya lo sé, ya lo sé, le preocupa esta, pero ¿como en qué etapa anterior quieren que funcione?

Mire, las empresas públicas funcionan exactamente igual que marca la Ley de Hacienda de la Comunidad Autónoma de Aragón. Si ustedes quieren, en la próxima legislatura, si yo tengo responsabilidades, si no, lo harán ustedes, ¿usted se compromete aquí a cambiar esta ley si gobierna en la comunidad autónoma? [El señor diputado Alcalde Sánchez, desde su escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Yo me comprometo a dar la información...»] No, a cambiar la ley, a cambiar la ley. [Rumores.] ¡Claro, hombre! [rumores], ¡es que eso es lo que hay que hacer: cambiar la ley, cambiar la ley! [Rumores.] Se cambia la ley y, entonces, mire usted, cuando las empresas de la comunidad tengan que hacer un acuerdo con privados, usted hará los acuerdos con privados diciéndoles a los privados que los vendrá a explicar aquí en la televisión autonómica. Oiga, eso no se puede hacer, eso está prohibido.

Si yo estoy ahí, yo estoy dispuesto a mejorar esa ley, estoy dispuesto. Dígame que usted también está dispuesto, dígame. Porque me parecería que sería muy positivo, sería muy positivo que pudiéramos mejorar esa ley. Pero nosotros estamos obligados a cumplir la ley, y la ley, la propia ley del funcionamiento de una sociedad anónima nos impide hacer algunas cosas que usted me pide aquí.

Pero no estamos en contra de que usted tenga esa información. ¿Qué más le puedo ofrecer para que usted tenga la información que pertenecer al consejo de administración de esa sociedad? [La señora diputada Ortiz Álvarez, desde su escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «¡Claro!»] [Rumores.] Cuando yo subo aquí y le digo «entre usted en el consejo de administración de la sociedad», ¿verdad que nadie en esta cámara ni en la opinión pública aragonesa puede pensar que el Gobierno quiere ocultar algo en esas sociedades? ¿Por qué le iba a invitar a estar en una sociedad en donde está todo opaco, todo corrupto, como es natural según usted? Oiga, si usted no me acepta estar el consejo de administración de las sociedades, el discurso que ha hecho aquí es un discurso que no vale nada, [aplausos] [protestas] es exclusivamente munición… Es así esto, esto es así, oiga. Yo puedo subir aquí a decir que su partido es no sé qué, que su partido es no sé cuantos…

Toda la información, no un poquito de información aquí, en el parlamento, toda la información y, además, participar en la toma de decisiones y de prioridades de esas empresas, participar en el diseño estratégico de esas empresas, señor Alcalde, eso es lo que ofrezco, no le ofrezco un poquito de información, no, toda, y la participación en las decisiones. Por tanto, no me puede acusar aquí de que estamos con contrato blindados, que, insisto, no son posibles con la ley, ni de que tenemos cosas raras, cuando, oiga, a su disposición, señor Alcalde, la puerta abierta.

Los regadíos, que me dice que hablemos de los regadíos. Le hablo de regadíos. La terminación del plan que hemos pactado con el Ministerio de Medio Ambiente, con el ministro anterior, por tanto, otro plan que hemos empezado un ministro anterior, con aquel ministro que hizo declaraciones extrañas sobre el agua. Es de cuarenta y siete mil hectáreas, nos quedan dos años para terminarlo. La información que tengo del consejero de Agricultura: estamos en treinta y una mil hectáreas, son cuarenta y siete mil; si seguimos transformando las que hemos transformado hasta ahora, llegaremos. Por tanto, estamos avanzando.

Estamos en veintiuna mil hectáreas, con una inversión de ciento cincuenta millones de euros. Estamos en modernización en doscientas mil hectáreas de superficie, es uno de los temas que me preocupan porque podemos ahorrar un 30% del agua. Y en el PEBEA hay veinte mil hectáreas solicitadas, de ellas, siete mil en ejecución, y hay trece mil en este momento en distintas fases de preparación.

La eficacia. Uno de los ejes de su discurso frente al Gobierno, frente a mí personalmente como presidente es la ineficacia, basada en una encuesta del CIS. [Rumores.] Escúcheme señor Alcalde, yo no quiere basarme en las encuestas y, además, no es mi obligación juzgar a la oposición, pero, como emplea adjetivos tan duros conmigo, también podría tener yo la tentación de sacar aquí lo que dicen las encuestas de usted y no lo hago. [Risas.]

La eficacia, una de las cosas que usted me ha criticado más es el problema de la eficacia. ¿Cómo medimos la eficacia? ¿Dónde está el eficaciómetro? ¿Dónde está? Mire, yo le propongo uno: de los dineros que tenemos, ¿qué capacidad tenemos para invertir?, ¿qué capacidad tenemos para ejecutar los presupuestos?, ¿cómo lo hacemos?, ¿qué nivel de conflictos tenemos con la sociedad?, ¿nuestros proyectos sirven o no sirven para algo? Porque el reflejo de las políticas es si la sociedad va bien, no si salimos mucho o poco en la televisión y en las fotografías con ministros franceses, es si la resultante en la sociedad, en el crecimiento, en la creación de puestos de trabajo, en el incremento de las hectáreas de regadío, en el incremento de nuestras empresas, en la captación de empresas en el exterior…

Yo creo que esa es la eficacia, pero, si quieren, lo medimos con la capacidad de ejecutar el presupuesto. Parece bien, la capacidad de ejecutar el presupuesto es una manera de medir la eficacia en la gestión de un alcalde, de un ayuntamiento… ¿Con qué podemos comparar, señor Alcalde, la eficacia? ¿Con cómo se gestionaba el presupuesto anteriormente? Claro, yo no me puedo comparar con un gobierno que vendrá, estoy seguro de que lo hará mejor el que venga, y es bueno para Aragón que lo haga mejor, yo tengo que compararme con los que había antes, con los que llevaban la economía de esta comunidad y desde cuyo partido me hablan de la ineficacia.

Le voy a dar un dato -es con quien me puedo comparar, no me puedo comparar con Valencia, ¿verdad?, me comparo con quien gestionaba anteriormente la comunidad-: el grado de ejecución de los presupuestos de un 63% en el periodo de consejeros de Economía de su partido, el 63%; el grado de ejecución de los presupuestos del año 2005 fue del 96,10% y el de 2004 fue del 97%. ¿Es una manera de medir la eficacia? Puede ser un índice, puede ser importante. Pero le doy otro dato, señor Alcalde, le doy otro dato: el presupuesto que gestionaba aquel Gobierno, que ejecutaba, que era capaz de ejecutar el 63%, era un presupuesto de un 10% del que ejecutamos hoy. ¿Con esa eficacia me quiere comparar a mí? [Risas.]

Le repito las cifras, que estaba despistado, estaba despistado. [Risas]. En aquella etapa se ejecutaba el 63%, la media era el 63% del presupuesto, el presupuesto era un 10% del que ejecutamos hoy, exactamente era un presupuesto que empezó en trescientos veinte millones y terminó en seiscientos cuarenta millones de euros, entonces en pesetas, pero era el 10%. En este momento tenemos un presupuesto de cuatro mil ciento veinticuatro millones de pesetas. Con ese presupuesto actual ejecutamos el 96,10% en el año 2005 y en 2004 ejecutamos el 97%. ¿Esa es la eficacia? Claro, todas estas cosas... Mire, le he dicho... No hablamos más del agua, no hablamos más del agua. Reconozco el esfuerzo. En el agua, mañana nos retratamos todos aquí, mañana nos retratamos todos aquí, y todos nos colocamos frente al trasvase del Ebro. Ya está, y ya no hablamos más..., yo ya no quiero hablar más del agua. Hablamos de las... No, mañana hablamos. [Los señores diputados Suárez Oriz y Alcalde Sánchez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiestan en los siguientes términos: «Hoy».] Mañana nos retratamos aquí.

Sí que me parece que es importante comentar un tema en el que usted ha incidido mucho. Aquí ha gobernado el Partido Aragonés, ha gobernado el Partido Popular, estamos gobernando el Partido Socialista en varias etapas. Han participado en el Gobierno prácticamente todos los partidos ya, porque alguien gobierna en el Ayuntamiento de Zaragoza... Por tanto, todo el mundo ha tenido responsabilidades. Es verdad que hemos avanzado poco con los franceses -lo he reconocido-, es verdad que tenemos un bloqueo con los franceses, es verdad que tenemos un problema con los bienes de la Franja. Estamos haciendo todo lo posible. Lógicamente, es un conflicto entre dos obispos, donde nosotros no nos movemos bien, como no nos movemos bien en un conflicto desde una comunidad autónoma con un Estado, como el que usted dice, tan fuerte y tan centralista como el francés, que usted sabe bien los esfuerzos que hay que hacer para que un Estado tan fuerte y tan centralista tenga en cuenta a un pobre presidente de la Comunidad Autónoma de Aragón y le deje hablar y explicar su problema. Le digo una cosa. Yo he tenido responsabilidad siete años en esta comunidad autónoma. Lo he intentado: he viajado a París, ha hablado con todos los ministros de París, he solicitado -y lo he conseguido- hacer una cumbre hispano-francesa en Zaragoza donde vengan el presidente de la República, sus ministros, su primer ministro para hablar de este tema, para forzar este tema, para llegar a acuerdos en este tema, y hemos avanzado poco. Fíjese lo que se podía avanzar en la etapa de su responsabilidad que ni siquiera nadie cruzó la frontera [risas]. Sí, es verdad. En la etapa anterior, cuando gobernaban ustedes, ni siquiera lo intentaron. Ahora me pueden decir que hemos conseguido poco -es verdad-, pero es que yo no sé cuáles son las entrevistas que se hicieron entonces con los ministros franceses. Mire, en la última entrevista, que es insuficiente, hemos avanzado algo, algo hemos avanzado. ¿Saben qué hemos avanzado?: que por lo menos han manifestado que están dispuestos a sentarse a hablar del Canfranc, y hasta ahora ni siquiera hablar podíamos. En la última entrevista hemos avanzado en una cosa. Vamos a ver si este año Francia es capaz -se han comprometido- de mantener las carreteras sin nieve. Vamos a ver. Será un avance tímido, pero será un avance.

En cualquier caso, señor Alcalde, yo le sigo proponiendo una política en estos meses que quedan hasta las elecciones... A partir de ahí, los aragoneses juzgarán y decidirán, y todos aceptaremos su veredicto con absoluta satisfacción y, además, con deportividad, pero, durante estos meses, seguiré planteándoles a usted y a su grupo la misma política de acuerdo, de entendimiento que tan buenos resultados nos ha dado en esta última etapa.

Muchas gracias. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor presidente del Gobierno.

Turno ahora del Grupo Parlamentario... Señor Alcalde, diga usted, diga usted. Tiene la palabra.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ [desde el escaño]: Sí, señor presidente. Muchas gracias por darme la palabra. Creo yo que en un debate de la altura y de la importancia en el que estamos hablando sería positivo para el conjunto de la ciudadanía aragonesa el que alguna de las cuestiones y emplazamientos concretos que me ha hecho el señor presidente los pudiera contestar con toda brevedad.

El señor PRESIDENTE: Señor Alcalde, sé que es muy importante. Vamos a llevar dos horas de debate con un solo grupo parlamentario. Se retransmite en televisión. Quedan tres, cuatro grupos parlamentarios por intervenir. He sido muy flexible en el tiempo. Le ruego que entienda que no podemos... Le ruego... Ya lo he tenido en cuenta, lo he tenido muy en cuenta en el desarrollo y con la flexibilidad de los tiempos. Lo he tenido muy en cuenta, especialmente siendo consciente de que usted es el líder de la oposición, el representante del principal partido. Y debo, utilizando el Reglamento, con flexibilidad, dar por concluido aquí el debate entre el representante del Grupo Popular y el presidente del Gobierno. Le ruego que acepte de grado esta decisión.

Señor Bernal, tiene usted la palabra en nombre del Grupo Parlamentarios Chunta Aragonesista.

El señor diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor presidente.

Señorías.

Señor presidente del Gobierno.

Ayer tuve un sueño: soñé que Aragón iba viento en popa a toda vela, que era la octava maravilla, la envidia del mundo mundial -vamos, lo de cada año por estas fechas-. Pero el sueño duró, señor Iglesias, exactamente una hora y veinte minutos, hasta que comencé a escuchar los tres últimos minutos de su discurso, que me devolvieron a la cruda realidad. Y es que esos tres minutos fueron los únicos que dedicó -y le cito textualmente- «a las cuestiones que preocupan directamente a nuestros ciudadanos», como usted dijo. ¿No le parece demasiado tiempo -una hora y veinte- para el autobombo y demasiado poco -tres minutos- para los problemas de la gente, para el Aragón real?

Usted se limitó a enumerar «motivos de preocupación», dijo, como si usted no tuviera ninguna responsabilidad en ello. ¿Qué medidas concretas han llevado a cabo sus gobiernos en los últimos siete años para resolver esos problemas que señaló? ¿Solo le preocupan esos ocho asuntos? ¿No cree que el pueblo aragonés tiene otros muchos problemas, algunos de ellos creados o alimentados por su propio Gobierno, como luego indicaré?

¿Sabe cuál es el problema de fondo? Que la actuación de su Gobierno, desde hace siete años, es no ya de mero continuismo, sino de pura inercia. Lo suyo, señor Iglesias, es dejarse llevar. Por eso, su Gobierno ha fracasado hasta en retos que usted definió como fundamentales en sus dos investiduras.

Mire, usted se jactó ayer de la estabilidad de su Gobierno, pero lo que hay en realidad es simple permanencia en el tiempo. Ya llevan ustedes siete años. ¿Y qué? El paso del tiempo no solo no les da más estabilidad, sino que corre en su contra. Es una continuidad cada vez más languideciente. No hay nada más estable que lo que no se mueve. Señor Iglesias, cuando usted habla de estabilidad, lo confunde con el inmovilismo, que esto sí que define a su Gobierno. Está usted tan pendiente de no cometer errores y de no incomodar a los poderosos, que prefiere no abordar la resolución de los problemas de Aragón.

Pero, para ser justos, sí reconocemos que hay algo que se mueve en su Gobierno: por un lado, los consejeros que le abandonan, dejando más débil a su Gobierno, caso del señor Bandrés; y, por otro, el baile de sillones que se repite cada año para apañar los problemas internos de cada socio de Gobierno. El más reciente, aquel cambalache de idas y venidas, que les supo a ustedes tan mal que les analizáramos, que montaron ustedes en enero para los departamentos del PAR: la consejera de Servicios Sociales viene de diputada para conciliar su vida laboral y familiar; a la diputada que sobra se le crea una dirección general; intercambian el IASS por la presidencia de la Diputación Provincial de Teruel; y recuperan al viceconsejero de Presidencia para Turismo. ¿A eso llama usted estabilidad?

No basta con una simple suma aritmética para articular una mayoría de gobierno si detrás de ella no hay un proyecto coherente, si detrás no hay un compromiso de transformación de Aragón.

Usted alaba una y otra vez la lealtad que se profesan el PSOE y el PAR en su Gobierno. Insiste tanto que parece querer convencernos y convencerse de que en su relación hay algo más que un matrimonio de conveniencia, que en realidad lo suyo es amor verdadero. Como el título de aquella comedia ligera, Sr. Iglesias, «¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?» [risas].

¿Qué ocurre con las evidentes contradicciones entre Ciencia, Tecnología y Universidad y el Departamento de Presidencia? ¿O con la descoordinación, e incluso beligerancia, entre Agricultura y Medio Ambiente? (Ya sabe que según su consejero Gonzalo Arguilé, en estos momentos ausente, el señor Boné, también ausente, sobra, porque su departamento -dice- no es realmente necesario, es sólo una moda.)

Lo que nosotros creemos es que ustedes dos, de tanto darse palmaditas en la espalda el uno al otro, están comenzado a hacerse daño. Porque usted va a tener que elegir en breve a quién le debe más lealtad, si al PAR o al PSOE. No va a poder contentar a todo el mundo, ni seguir guardando silencio ante determinados conflictos que atañen a su Gobierno y a su partido. Porque a este paso, si sigue plegándose a los caprichos partidistas del PAR, terminará confundiéndose con él. De hecho, su supuesto programa progresista y socialista aparece ya muy, muy difuminado. ¡Si Pablo Iglesias levantara la cabeza...! O juega usted a pares o a nones.

Consecuencia de ese doble juego es la deslealtad que practica su Gobierno con otras administraciones, cuyo caso más grave se da con el Ayuntamiento de Zaragoza. Viene usted repitiendo que nunca el Gobierno de Aragón ha puesto en marcha tantos proyectos en la capital como ahora. Lo que se calla son aquellos otros a los que ustedes les están poniendo trabas administrativas e incluso paralizando. Y no estoy hablando de la nueva Romareda, que intentaron torpedear desde algunos de sus departamentos.

Señor presidente, cuando su Gobierno paraliza durante más de un año la construcción de una escuela infantil en Zaragoza o pone obstáculos para la construcción de un cámping municipal para la Expo 2008 (proyectos que, por cierto, paga el Ayuntamiento), ¿a quién cree usted que está perjudicando?, ¿a Chunta Aragonesista? ¿No cree más bien que está perjudicando a los zaragozanos y poniendo en peligro la ejecución de una infraestructura básica para el desarrollo de la Expo?

¿Qué está pasando aquí? Parece que, en contra de lo que usted decía ayer, algunos (en su propio Gobierno) sí quieren un «Aragón contra Zaragoza». No se lave las manos refugiándose en que quienes lo hacen son consejeros del PAR (que lo son). No me venga con esa excusa de mal pagador. Son parte de su Gobierno y suya, señor Iglesias, es la responsabilidad última. ¿No se merecen los vecinos de Zaragoza el juego limpio de su Gobierno? Señor Presidente, ¿por qué permite que se maltrate a Zaragoza? ¿Porque está Chunta Aragonesista en el Ayuntamiento de la Ciudad?, ¿por eso?

¿No cree que el Ayuntamiento colabora lealmente con el Gobierno de Aragón? ¿No le parece que la labor de Chunta Aragonesista en las instituciones en las que gobierna es de una lealtad y colaboración absolutas? ¿No han agradecido usted y el consejero Velasco públicamente la colaboración de la Gerencia de Urbanismo de Zaragoza en la construcción de las esquinas del psiquiátrico? También con Chunta Aragonesista en el gobierno municipal de Zaragoza se han retirado todas las demandas judiciales que había contra Plaza, y se han tomado acuerdos para implantar el tranvía en Zaragoza, para desbloquear más de treinta parcelas de equipamientos en la ciudad y para construir miles de viviendas de protección oficial.

¿No le parece curioso que cuando su Gobierno acierta es precisamente cuando va de la mano del Ayuntamiento de Zaragoza, en un buen ejemplo de estrecha colaboración? ¿Cree que si CHA hubiera hecho lo mismo que están haciendo algunos de sus consejeros, se hubieran llevado a cabo todos estos acuerdos y proyectos? Le aseguro que no. Pero nuestra responsabilidad institucional está muy por encima de las batallitas entre partidos o de intereses mezquinos.

Su Gobierno, señor Iglesias, aunque usted lo diga, ni es coherente, ni es eficaz. Se limita simplemente a mantener la maquinaria administrativa funcionando, pero una cosa es pagar el teléfono y otra muy distinta es afrontar los problemas de verdad. A su Gobierno le cuesta tomar decisiones. Y en demasiadas ocasiones, cuando lo hace, crea problemas donde no los había.

Los ha creado con el tratamiento de nuestro patrimonio cultural en casos como el «Graaan» Teatro Fleta. ¿Quiere que le diga algo más del Teatro Fleta de lo que le hemos dicho ya? Sobran palabras.

Y con su ocurrencia de expulsar a la comunidad educativa de la Escuela de Artes en el centenario de este edificio para ubicar el polémico Espacio Goya, que, como tal espacio, no existirá en el 2008. Usted dijo que habrá un programa de actividades, pero el Espacio Goya no existirá en el 2008.

El problema también lo ha creado su Gobierno con el cierre de mataderos rurales, cortando por lo sano sin los períodos transitorios que Europa reconocía, con un claro perjuicio para los pueblos.

También el servicio de eliminación de cadáveres de animales ha generado inseguridad: es posible que los vertidos al río Cinca en Zaidín sean residuos de esos cadáveres. Para colmo, han dejado sin alimento a los buitres, en otro ejemplo de descoordinación entre Agricultura y Medio Ambiente.

¡Qué decir, señor Iglesias, del problema que han creado con la gestión especulativa y voraz en el Pirineo y en las sierras de Teruel, nuestros territorios más frágiles, a través de Aramón, en la que su Gobierno es juez y parte!

¿Y de la creación injustificada de entidades y empresas que hacen y deshacen sin control parlamentario? En algunos casos se han convertido en reinos de taifas del consejero de turno (casi siempre el mismo) y en focos de clientelismo: son los casos de Sirasa, Sodemasa, Inaga o la Gestora Turística de San Juan de la Peña.

Otra de las características de su Gobierno es no considerar problemas los asuntos más espinosos. Esperan a que caigan por su propio peso, a que los afectados se cansen de denunciar, a que deje de haber eco mediático... Y entretanto, ustedes se sacan de la manga algún nuevo proyecto que vender, aunque sea humo, generando expectativas que muy pocas veces se cumplen, como -le recuerdo- la pomposa y fantasmagórica iniciativa estratégica de crecimiento. En definitiva, se ha acostumbrado ya demasiado al incumplimiento de sus compromisos.

Este ha sido el caso de la ley del Pirineo o de la montaña, o el de la ley de lenguas, ambas prometidas en sus dos investiduras y a las que ha renunciado.

Y tienen pendientes otras muchas leyes comprometidas: la de servicios sociales, la del deporte, la de educación, la del consejo audiovisual de Aragón, la de capitalidad, la de bibliotecas, etcétera. También planes como el de atención a la infancia y adolescencia, el de infraestructuras culturales, el de infraestructuras deportivas, que tanto beneficiarían a nuestros pueblos. Y lo mismo cabe decir de numerosos reglamentos que siguen sin ser aprobados en estas dos legislaturas.

También han incumplido -usted mismo lo reconoció- el Plan Metrópoli: de las cinco residencias de mayores previstas en Zaragoza y su entorno, ninguna está en construcción. Aunque parece que lo van a resucitar ahora, precisamente en año electoral. ¡Qué casualidad!

Más incumplimientos: el centro aragonés del deporte, el centro aragonés de artes audiovisuales, la corporación de empresas públicas, la cámara de cuentas o el currículum educativo que, tras tantísimos años de espera, hacen como que lo aprueban, pero lo dejan dormir a la espera del desarrollo de la LOE y de la propia ley de educación aragonesa.

Del mismo modo, seguimos con unas listas de espera sanitarias en atención especializada inaceptables. Y eso que hace un año, en este mismo debate, estas Cortes aprobaron una propuesta de resolución de Chunta Aragonesista para que se estableciera un decreto que garantice un plazo máximo para las consultas de especialidades y pruebas diagnósticas. Y ayer va usted y nos dice, como si fuera una novedad, que van a trabajar a partir de ahora en ello. No, ¡es que tenía que estar ya! Más de un año de retraso.

Y qué decir de los años de retraso que ustedes acumulan para poner en marcha la estación central de autobuses de Zaragoza. Ahora anuncian abrirla para la primavera, en plena campaña electoral, pero mientras tanto los ciudadanos siguen año tras año sufriendo las terminales de autobuses tercermundistas e indignas.

Un último ejemplo: el frustrado pacto con la Generalitat de Cataluña sobre los bienes propiedad de las parroquias de Barbastro-Monzón depositados en Lleida. Crearon expectativas de solución y luego dieron marcha atrás. Su consejera pidió en el mes de febrero venir a las Cortes para explicar este asunto y cómo estaban las cosas para solucionarlo, y ahora va y se descuelga, después de no haber comparecido, solicitando no comparecer, que se retire la comparecencia. Mal síntoma, ¡ya veremos cómo le va a usted por la Santa Sede!

Ni siquiera, señor Iglesias, tuvieron resultado sus, digamos, esfuerzos para que interviniera en este asunto el Gobierno de Rodríguez Zapatero, una prueba más de que el peso que usted dice siempre que ha ganado Aragón en Madrid gracias a la estabilidad de su Gobierno es un peso pluma.

¿Realmente ha servido para algo ese supuesto peso en algunos de los retos fundamentales de Aragón? Recuerde el Patronato del Archivo de la Corona, el Plan Miner, el Plan estatal de infraestructuras y transportes... y el asunto más grave, las comunicaciones con Francia. Empezaré por este último.

En las conexiones internacionales con Francia y Europa nos encontramos con retrocesos en la reapertura del Canfranc. ¿Recuerda los acuerdos de la Cumbre de Santander o Perpiñán? Parón en la travesía central ferroviaria del Pirineo, cada vez más lejana frente a las autopistas del mar y a los pasos por los extremos del Pirineo. La semana pasada fue usted a París, que está bien que usted vaya, pero con un paupérrimo balance porque fue de francotirador, fue por libre. ¿Dónde estaban sus compañeros de partido, la ministra de Fomento o el señor Morlán, el secretario de Estado de Infraestructuras? ¿Dónde estaban?

Este problema de Estado, que es de toda Europa y que depende básicamente de España y Francia, solo se puede resolver de igual a igual. Es un planteamiento equivocado plantear una negociación entre desiguales. ¿Qué bazas puede tener usted para presionar o negociar con el Gobierno francés? No se equivoque: no avanzaremos en este asunto si no hay un compromiso firme, decidido y activo del Gobierno español. Y, señor Iglesias, desgraciadamente para todos, esa voluntad del Gobierno Zapatero no se aprecia por ningún lado. En fin, señor Iglesias, en este asunto le va a usted como anillo al dedo aquella definición de Winston Churchill que decía: exito es la habilidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo.

En cuanto al Patronato del Archivo de la Corona, dijo usted aquí hace un año que había habido un avance determinante en la puesta en marcha del Patronato, que todas las partes habían ya aprobado un proyecto de reglamento. Pues, si ya había acuerdo hace un año, ¿cómo es posible entonces que Cataluña, con el plácet del PSOE en Madrid y a pesar de las enmiendas de Chunta Aragonesista, nos marcara un gol por la escuadra incluyendo en su nuevo Estatuto unas referencias inadmisibles sobre el Archivo que hemos tenido que recurrir ante el Constitucional? ¿No ha sabido usted explicar en Madrid que este Patronato debe constituirse en pie de igualdad entre las cuatro comunidades implicadas?

Tampoco en Madrid le ha escuchado el Gobierno de Zapatero con el Plan Miner, en cuyo reparto Aragón ha salido más que perjudicado. ¡Y qué le voy a decir del PEIT (Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte! ¿Para qué han servido los acuerdos unánimes de esta cámara sobre los proyectos necesarios para Aragón?

Otro gran asunto que usted considera solucionado, el trasvase, está solucionado. ¿Es posible que no quiera usted hacer caso de las señales de alarma? Señor Iglesias, en unos pocos meses hemos asistido a la aprobación del derecho de los valencianos, en su Estatuto y en una ley orgánica española en el Congreso y en el Senado, a la utilización de los caudales supuestamente excedentarios de cuencas como la del Ebro, con el voto del PP y de su partido en las Cortes Valencianas, en el Congreso y el Senado; hemos asistido la firma de un convenio entre Valencia y Murcia para vender en la Expo su curiosa gestión del agua y, de paso, reclamar el trasvase a base de acusar a Aragón de malgastar y dilapidar nuestro recurso; hemos asistido a la reclamación por parte del parlamento valenciano de un minitrasvase a Castellón desde el Ebro, que ha sido acogida con entusiasmo por un destacado miembro de su partido, nada más y nada menos que por el ministro de Administraciones Públicas, ¡ahí queda eso!

Y se permite usted decir ayer -textualmente le cito- que «las opiniones de Aragón son tenidas en cuenta en todos los foros sobre el agua». En todos, por lo visto, menos en Madrid, menos en Madrid, porque en el PSOE y en el Gobierno Zapatero sigue habiendo mucho trasvasista. Y, mientras, usted y el señor Biel renuncian como presidentes de sus grupos parlamentarios a blindar el Ebro frente a los trasvases en nuestro Estatuto. ¿Cómo lo explican ustedes a los aragoneses?

Por el contrario, en Chunta Aragonesista pensamos que es muchísimo mayor el peso del Estado en Aragón que el que Aragón tiene en el Estado. Siempre está usted pendiente de Madrid para desarrollar aquí asuntos de gran importancia en los que tenemos competencias, esas competencias con las que, según usted, cerramos el diferencial con otras comunidades. Eso solo sería así si se utilizaran plenamente. Ya le he hablado del currículum educativo; lo mismo con la prometida ley de servicios sociales; incluso la ley de lenguas. Para usted, nunca es el momento, había que esperar a que pasara el debate del Estatuto catalán. ¿Cuál será la próxima excusa?

Ahora, el Ministerio de Industria quiere recortar a la mitad la potencia eólica prevista para Aragón. ¿También va a plegarse a eso, como hizo con la cuestión de los papeles de Salamanca? Porque los documentos de muchos ayuntamientos aragoneses están todavía allí y ustedes no han movido un dedo para reivindicar y pedir que sean devueltos.

Y con el Estatuto, ¿qué más quiere que le diga? Usted dice que «nos equipara con las comunidades más avanzadas». ¿Nos equipara ese Estatuto en lo relativo al agua con Valencia, que tiene reconocido el derecho al trasvase del Ebro? No. ¿Nos equipara en financiación con Navarra y País Vasco, que gozan de hacienda foral propia? No. ¿Nos equipara competencialmente con las demás comunidades? No. Ustedes se negaron a incluir doce de las competencias que otras comunidades ya tienen en sus estatutos. ¿Nos equipara en derechos lingüísticos con alguna de las siete comunidades que tienen lenguas propias? No. ¿Nos equipara ese Estatuto en inversiones del Estado con los estatutos de Cataluña, Andalucía o Baleares? No. Cataluña recibirá dinero equivalente a su producto interior bruto, un 18% del total estatal; Andalucía recibirá otro tanto en función de su población, y es la comunidad autónoma más poblada, salen las cuentas como a Cataluña, y Baleares se garantiza 3.000 millones de euros al año. Y, aquí, ustedes votaron en contra de las propuestas de Chunta Aragonesista que garantizaban recibir dinero en función de la superficie, el 10%, que es lo que le interesa en Aragón y que es lo más justo. Y ahora, ¿qué? ¿A esperar las migajas que cada año nos quiera dar Madrid tras cumplir con sus compromisos con las demás comunidades porque está incluido en leyes orgánicas?

Es decir, señor Iglesias, yo también soy muy optimista pero Aragón está desprotegido con usted porque prefiere usted amputar el Estatuto aquí antes que incomodar a los jefes de Madrid, a todos los jefes, no incomodar ni a los de Ferraz ni a los de Génova. Ya lo ha dicho usted, que llegó al acuerdo con el PP aquí. Ya se sabe, donde hay patrón, no manda marinero, y usted, a tragar. Han renunciado ustedes a que el pueblo aragonés ejerza su derecho histórico a recuperar su hacienda foral propia. Ahora, que se ha abierto el melón de la reforma del sistema de financiación, ya veremos cómo la negocia usted. Usted, a tragar. Como con la candidatura de Zaragoza para base de la OTAN. ¿Cómo puede ser compatible la Zaragoza de la Expo, la ciudad de la paz, con un aeropuerto militarizado por la OTAN y en un clima prebélico internacional? Pero nada, ustedes, a obedecer a Madrid.

El Estatuto ha sido el más claro ejemplo de una táctica que usted se está acostumbrando a utilizar: anuncia públicamente para la galería diálogo pero, en realidad, hace solo el paripé. Su diálogo no es sincero, no se lleva a cabo más allá del anuncio.

Otra prueba: la Comisión del Agua. Ayer vendió usted como un gran logro sus acuerdos. ¿Acuerdos? A fuerza de despropósitos han conseguido en las bases de la política del agua que se vayan todas las asociaciones de afectados.

Y la última. Usted saca pecho del reciente supuesto acuerdo sobre la regulación del Gállego, que, en realidad, consistió en constatar que no se podía alcanzar un acuerdo, por lo que se decidió pasar la patata caliente al Ministerio de Medio Ambiente para que resuelva. En resumen, usted vende la falta de acuerdo como un éxito sin precedentes. Yo tengo aquí el texto de ese acuerdo. ¿Seguirá negando la evidencia del fracaso de la Comisión del Agua? Ahí no hubo acuerdo.

Dialogar, dialogar, en realidad, quizá es que dialoga solo con algunos: con la SGAE, con el Foro de la Familia del señor Benigno Blanco. ¿Recuerda que su consejero Ferrer apoyó el proyecto Red Madre de los sectores antiabortistas más reaccionarios? Luego tuvo que rectificar, claro. Y, de nuevo, usted también habla con la derecha de la cámara para enmendar conjuntamente la Ley de la Persona, a fin de suprimir el derecho de las menores de edad a decidir sobre la interrupción del embarazo, siempre y cuando tengan suficiente juicio, tal y como proponía y defendía la Comisión Aragonesa de Derecho Civil.

Pero con otros no sólo no habla, ni siquiera les escucha. ¿Ha escuchado siquiera a los estudiantes de la Escuela de Artes? ¿Y a Apudepa? ¿Y a la Plataforma en defensa de las montañas? Ustedes han despreciado las treinta y cinco mil firmas que respaldaban la iniciativa legislativa popular de una ley de protección de la montaña. Y a los ayuntamientos a los que les ha cerrado su matadero, ¿los ha escuchado? ¿Y al pequeño comercio? ¿Y a los prejubilados de enfermería, o a los trabajadores de comedores escolares, que se manifiestan estos días? Y así, una larguísima lista...

¿Es todo esto propio de un gobierno que se dice progresista? No. Igual que no es progresista renunciar a la gestión directa de los servicios sociales, que ustedes delegan en conciertos sin la financiación y el control debidos.

¿Le parece propio de un gobierno socialista no priorizar a la escuela pública, que es la que está asumiendo el reto de integrar la diversidad y atender al alumnado con necesidades educativas especiales?

¿Es acaso progresista la política de especulación urbanística que usted está permitiendo en el Pirineo y en la montaña aragonesa? En este ámbito, corre usted el riesgo de convertirse en el Nerón de su Pirineo, que está siendo arrasado no con fuego, sino con cemento y hormigón.

¿Es progresista adoptar una política débil en relación con la inmigración, descargando todo el peso de la cuestión en los ayuntamientos, que tienen que afrontar la ausencia de herramientas para favorecer la integración? De poco sirven eso que usted llamó «Plan Integral para la Inmigración», sí, treinta folios que se titulan así. De nada sirven si detrás no hay nada más que lo sostenga.

Señor Iglesias, el medio rural está siendo el gran olvidado, el gran damnificado de sus políticas. Se les llena a ustedes la boca hablando sobre el futuro de nuestros pueblos, pero muchas de sus decisiones van en dirección contraria. Sobre esto hablaremos en la segunda intervención, porque se me agota el tiempo.

Ustedes, señor Iglesias, se limitan a gestionar la realidad, mal que bien, pero no se plantean transformar. Les falta ambición, les falta dinamismo, les falta el empuje y la rasmia suficiente para poder sacar el máximo provecho colectivo de las oportunidades que nos brinda este comienzo del siglo XXI.

A la hora de hacer balances, como usted trataba de hacer ayer, Sr. Iglesias, tras estos siete años de gobierno, hay que tener en cuenta la parábola de los talentos: hay que exigir resultados en función de las circunstancias de cada caso. Y de su Gobierno (que cuenta con una coyuntura económica estatal muy favorable, con un contexto de crecimiento, con unas grandes expectativas en torno a la Expo 2008), de su Gobierno cabe esperar logros y resultados acordes con esa situación.

La medida del éxito de este Gobierno la dio usted ayer en numerosas referencias estadísticas. Dijo: «estamos un punto por encima de la media española». Ya se puede aplicar a la tasa de empleo, a la calidad de la sanidad o al número de profesores por colegio. En algunos casos, ni siquiera los datos que usted dio son exactos, como cuando hablan de inversiones en investigación y en universidad. Más o menos, parece ser que ustedes quieren estar en todo un puntico por encima de la media. La pena es que este Gobierno mida su éxito y aspiraciones en relación con la media y no con la cabecera, con la cabecera, con empuje, con ambición, con rasmia. Cuando estás en la media, en el pelotón, punto más, punto menos... Ese es un planteamiento muy conservador y poco ambicioso, señor Iglesias.

Como conclusión, el análisis del Grupo Chunta Aragonesista y de mucha gente que hay en la sociedad aragonesa que nos respalda es que el Gobierno de coalición PSOE-PAR está agotado y su proyecto está caduco. Usted preside un Gobierno conformista, sumiso, inmovilista, nada dialogante de verdad, poco progresista y nada aragonesista. Un Gobierno acomplejado y al que le falta ambición, al que le falta audacia y al que le falta afán de modernidad de verdad. En suma, un Gobierno que no se cree este país que llamamos Aragón.

Muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. Chunta Aragonesista.]

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Bernal.

Supongo que el señor presidente del Gobierno deseará seguir con la respuesta individualizada, por tanto, tiene la palabra.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente, señor Bernal, estamos en vísperas de las elecciones y, lógicamente, todo el mundo tiene que esgrimir aquí los discursos más virulentos, esa es la labor de la oposición, que respeto y comprendo perfectamente.

Intentaré contestarle a las dudas que usted tiene con un Gobierno que usted dice que está agotado, que está acomplejado y que es poco aragonesista.

Y empezaré por la visita a Francia. Me ha sorprendido una de sus argumentaciones: para un nacionalista, estas visitas tienen que ser equilibradas; Aragón no está en el nivel de un ministro francés, por lo que yo tengo que ir acompañado de un secretario de Estado para que Aragón pueda estar en el mismo nivel en su interlocución con un ministro francés. Difícil la argumentación para una posición como la suya, de verdad, no la he entendido. Yo creía que usted, desde su posición tan aragonesista, hubiera dicho: hombre, estoy orgulloso de que el ministro francés esté dispuesto a sentarse con el presidente de mi comunidad autónoma. Puesto que hay una desproporción, yo estoy orgulloso de que usted haya conseguido y consiga permanentemente sentarse con ellos, y a renglón seguido decirme: oiga, consigue poco, lo cual también es verdad. Pero que a usted le preocupe que Aragón se pueda sentar con el Gobierno francés, con el presidente de la República, o con el sursuncorda, verdad, a mí me resulta cuando no sorprendente. En fin, vivir para ver.

Sobre la reforma del Estatuto de Autonomía. Mire, el Estatuto de Autonomía no, señor Bernal, no lo ha reformado el Gobierno. Las dos cosas que se han dicho aquí no pueden ser verdad a la vez: el portavoz del Partido Popular me acusa de que no hemos pintado nada en la reforma, y usted me acusa de que soy el culpable de la falta de acuerdo total en la reforma. Las dos cosas no pueden ser. Es verdad que el Gobierno ha estado actuando a través de sus grupos, como es natural, transmitiendo lo que consideraba que era procedente en cada momento, como es natural, y hemos estado al tanto del tema fundamental, que para Aragón era la reforma del Estatuto de Autonomía, salir de una especie de pelotón de los torpes e incorporarnos en una situación distinta. Por tanto, hemos hecho lo que debíamos hacer, hemos considerado que era bueno que el acuerdo se produjera en el parlamento, que el debate se produjera en el parlamento, hemos considerado que era bueno que el Gobierno no forzara excesivamente a los grupos, para el desacuerdo o para el acuerdo, y que dejara el debate y la negociación en el ámbito parlamentario, y de eso no me pueden acusar en el parlamento. Eso es una demostración evidente que el Gobierno cree en su parlamento, y que el parlamento tiene capacidad. En casi todos los parlamentos ha venido un proyecto del Gobierno respecto al cual el Gobierno ha dicho: mire, me fío más de lo que yo escribo que de lo que ustedes escriben, por tanto, proyecto de ley de Estatuto de Autonomía, ustedes debatan, pero esta es la posición del Gobierno para empezar. Nosotros no lo hemos hecho así, señor Bernal, sino que hemos dicho: adelante el parlamento, Gobierno que confía en el parlamento, que cree en el parlamento, que, frente a lo que usted me dice, un Gobierno que es dialogante, dialogante porque habla con la sociedad, porque intenta acuerdos con los partidos políticos -y en muchos casos los consigue-. El Estatuto no ha tenido un acuerdo total, pero ha tenido el que más acuerdo de todos los que se han presentado en Madrid, señor Bernal. Está el Estatuto de Cataluña, está el Estatuto de Baleares, está el Estatuto de Andalucía, está el Estatuto de Valencia y está el Estatuto de Aragón. El que más acuerdo tiene es el nuestro. ¡Hombre!, si el Gobierno considera que es mejor... Y el Gobierno tiene la responsabilidad de liderar estos procesos, pero, si considera que es mejor que sea el parlamento el que haga el debate, el que llegue a los acuerdos, ¡hombre!, tampoco se puede acusar tanto al Gobierno de su responsabilidad. Le aseguro que al Gobierno le hubiera encantado un acuerdo total. Y hubo una abstención. He reconocido en mi discurso de ayer, señor Bernal, que me hubiera gustado mucho más que hubiera salido por unanimidad esta reforma. ¡Hombre!, a veinticinco años de funcionamiento del parlamento, entiendo que el esfuerzo que han hecho los grupos ha sido mucho y que algunos adjetivos que desde sus portavoces, desde los portavoces de su partido, oigo en los medios de comunicación no son equilibrados, desde mi punto de vista, con un partido que se ha abstenido, es decir, que no ha estado en contra del Estatuto de Autonomía que se ha reformado. Y después he visto una serie de reivindicaciones que no han entrado, muchas de las cuales, desde mi punto de vista... Nosotros no teníamos ninguna animadversión contra esas competencias, que las considero de carácter menor: los notarios, algunas cuestiones con los cuerpos nacionales... No creo que sean una gran preocupación de los aragoneses, pero le digo una cosa: toda esa relación que tengo aquí (las circunscripciones notariales, etcétera), todas esas cuestiones, yo, como presidente de la comunidad, no tenía absolutamente nada en contra de que pudieran estar en el Estatuto, absolutamente nada.

Mire, hay tres cosas con las que yo creo que usted está en desacuerdo y su partido, y es explicable: el tema de las lenguas, el tema de la denominación de Aragón y el tema de la financiación. Creo que esos eran, por las conversaciones que tuve con usted, los tres ejes de la falta de sintonía que ustedes tenían. Después hay un problema con el agua -ya veremos a ver-, hay un problema con el agua, pero los tres ejes que de verdad a usted le preocupaban, más el agua..., los cuatro ejes que a usted le preocupaban tuvimos oportunidad de hablarlos, y había algunos en los que no estábamos de acuerdo, es decir, había algunos en los que no estábamos de acuerdo.

Yo no soy partidario de que un sistema de financiación excepcional se generalice, no soy partidario, porque, si generalizáramos el sistema excepcional de financiación de Navarra y el País Vasco, el ejercicio de solidaridad entre las comunidades sería imposible. ¿Quién podría ser solidario: Cantabria y Asturias, Extremadura y Galicia? Por tanto, es que yo no estoy de acuerdo con que se generalice ese sistema. No era un problema de que pudiéramos pactar: es que creo que era muy negativo, hubiera sido muy negativo para la Comunidad Autónoma de Aragón el aprobar un sistema similar al vasco o al navarro, que son las dos excepciones constitucionales, y que se pudiera generalizar, como es lógico, al resto de comunidades autónomas. Después del debate del Estatuto de Cataluña, yo creo que los aragoneses teníamos que saber dónde no debíamos gastar la energía o la gasolina en este debate. Por tanto, en eso no coincidíamos. Yo respeto su posición, basada en los derechos históricos que reconoce nuestro Estatuto, que lo sigue reconociendo, pero yo creo que hubiera sido muy nefasto para el conjunto del país y para Aragón el generalizar ese sistema de financiación.

El problema de las lenguas. Yo creo que damos un avance en el Estatuto, yo creo que damos un avance. ¿Es suficiente? Coincido con usted: a mí me hubiera gustado avanzar más, a mí también me hubiera gustado avanzar más, pero pudimos avanzar hasta donde llegaba una posición muy amplia del parlamento, y hasta ahí pudimos avanzar. Insisto: a mí me hubiera gustado avanzar más.

Y el problema de la denominación de Aragón, sinceramente, pienso que no es hoy una preocupación de los aragoneses. No la conozco. Yo creo que no debíamos bloquearnos en ese problema, que se han quedado bloqueadas algunas comunidades autónomas vecinas, alguna comunidad autónoma vecina, y no sé cuál es el rendimiento de que aparezca una palabra, un término u otro en el preámbulo del Estatuto de Autonomía, no lo sé. Nosotros nos definimos como nacionalidad, como nacionalidad histórica, y creo que los aragoneses estaban cómodos y siguen estando cómodos con esa definición.

El resto de problemas. Problemas de otra dimensión, problemas ya de otra dimensión. Yo creo que para Aragón ha sido un éxito la reforma del Estatuto, y lo he atribuido a todos ustedes. Para Aragón ha sido un éxito la negociación que hemos hecho con la GM, y lo he atribuido a sus trabajadores y a sus directivos. Para Aragón ha sido un éxito la Expo, y lo he atribuido al Ayuntamiento de Zaragoza. El Gobierno hemos creado un clima. Dentro de ese Gobierno que usted dibuja con una cierta blandura, un Gobierno -usted ha dicho- poco aragonesista, un Gobierno que tiene dificultades, un Gobierno agotado... Nosotros hemos tenido la obligación de crear un clima, y a un Gobierno hay que juzgarle no por las fotografías que se hace, sino por lo que consigue en su sociedad. Y sinceramente creo que hoy Aragón está mucho mejor que cuando esta coalición empezó, en todos los datos: en los grandes datos, pero también en los pequeños datos.

El acuerdo del agua. Yo estoy muy satisfecho del acuerdo del agua y de la iniciativa de mediación, y quiero citarlo aquí. Estoy muy satisfecho. Y hemos llegado a acuerdos absolutos en el Ésera con ustedes, que se habían resistido permanentemente a una regulación en el río, señor Bernal, y han salido con la suya. ¡Oiga!, no sé por qué está usted tan disgustado. Al cien por cien han tenido razón en el Ésera, al cien por cien. No hay regulación en el río; las regulaciones, fuera del río. ¿Por qué está usted tan poco satisfecho con lo que consigue? Había sido una de sus batallas más empecinadas, en las que habían puesto más energía, en las que habían puesto más ilusión. Al cien por cien. En el Matarraña, al cien por cien. ¿En cuánto han ganado ustedes en Yesa y en el Gállego? ¿Porque no ganan al cien por cien ustedes se retiran del tablero? ¡Hombre!, esto no es razonable, no nos lo puede plantear así. Cuando no gano al cien por cien, me retiro, el acuerdo no es bueno, en el Estatuto y en el agua. O lo mío pasa al cien por cien... Eso no es política, mire usted, eso no es política: eso es otra cosa, y lo respeto, pero eso no es la negociación. En la negociación en el Estatuto, en el agua, uno debe estar dispuesto a defender sus posiciones y, si quiere acuerdo, a ceder. ¿O no quiere acuerdo? ¿O no puede llegar a un acuerdo?

Yo estoy muy satisfecho de lo que se ha hecho con el agua, y, mire, le digo una cosa, creo que esa Mesa del Agua es un ejemplo para resolver conflictos atascados en la comunidad que seguramente tendremos que utilizar más, porque la conclusión de esos debates, el hacer participar a la sociedad en esos debates, el hablar con los usuarios, el hablar con los ayuntamientos, el hablar con los ecologista nos ha ido bien. Y los que decían «ustedes solo defienden el trasvase del Ebro» han tenido que reconocer finalmente que ha habido un golpe de timón en profundidad en todas las políticas del agua en la comunidad y que hemos superado -y, además, con muy buena nota- el atasco que teníamos con el Pacto del Agua de 1992, y que hemos entrado en una senda distinta, algo que hace solo un año y medio en Aragón parecía imposible. Y tener en cuenta a la sociedad y dialogar con ella y a los agentes sociales y a los sindicatos y a los ayuntamientos nos ha ido bien. Por eso, yo no puedo estar de acuerdo cuando usted dice que este no es un Gobierno dialogante. Nos puede decir, en todo caso, que es un Gobierno que mantiene una posición con un perfil no excesivamente alto. Voluntariamente lo hacemos. Creemos que es lo que conviene a esta comunidad autónoma. Un poquito de humildad en los gobernantes, desde mi punto de vista, no es malo, no es malo.

Mire, el Fleta y la Escuela de Artes. La Escuela de Artes no está en el sitio con la dignidad que tiene que estar la Escuela de Artes. Yo sé que la Escuela de Artes actual está en un sitio que es cómodo para la gente, que está cerca de sus casas, y no va a ir muy lejos -es una decisión tomada-, no va a ir muy lejos, pero va a esta mucho mejor. Si usted conoce la Escuela de Artes por dentro, las instalaciones que tenemos no son de recibo. Eso hay que cambiarlo. Yo sé que posiblemente, para quien vive en el centro de la ciudad, cruzar el puente hacia el norte, el puente de Santiago, porque irá al lado del actual edificio de la televisión, igual es un esfuerzo, pero estarán mucho mejor. Un edificio del nivel del que hemos hecho para el conservatorio superior de música, con todas las condiciones. Ahí, nuestros alumnos y nuestros profesores estarán mejor, y ahí podremos desarrollar el Espacio Goya.

Y, para desarrollar ese espacio, hemos buscado a uno de los mejores entendidos, al profesor Borrás, y lo estamos haciendo con él, con su conocimiento, con su experiencia. Y hemos elegido a unos de los mejores arquitectos del momento, y lo hemos hecho tal como se hacen estas cosas, en un concurso público de ideas. Estamos en el momento de las ideas. Pero ahí se va a hacer un Espacio Goya, inauguraremos el nuevo museo reformado este mismo mes, y la ampliación hacia la Escuela de Artes espero que la podamos empezar tan pronto tengan terminado los arquitectos a los que se adjudicó el proyecto, y después hablaremos del proyecto: si hay una ventana escandalosa o no, si las conexiones entre los dos edificios son o no. Yo, señor Bernal, no me atrevo a juzgarlo, porque no es mi especialidad. Pero, de los catorce expertos internacionales, catorce, doce dijeron que ese era el mejor proyecto. No lo dijimos nosotros ni la consejera de Educación y de Cultura: lo dijeron doce de catorce expertos. Y, por tanto, como hemos hecho un concurso, nos vamos a fiar de eso.

El Fleta.

El señor PRESIDENTE: Por favor, señor Iglesias, le ruego que concluya.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Del Fleta le he contestado al portavoz del Partido Popular hasta dónde ha llegado lo que ustedes denominan la demolición. Hemos llegado hasta donde el Ayuntamiento nos dio permiso. Ni un ladrillo más, señor Bernal, ni un ladrillo más. Nos entusiasma el proyecto con la SGAE y lo vamos a desarrollar. Y tendremos un centro dramático y un edificio para albergar el centro dramático extraordinario, que no solo será un gran edificio, que no solo será un gran proyecto: será, además, un edificio emblemático, en donde yo espero que los artistas aragoneses relacionados con el teatro puedan desarrollar su trabajo con comodidad.

El señor presidente me apura. Pues avanzo un poquito más. El currículo aragonés no se ha desarrollado todavía del todo porque estamos en una etapa de poner en marcha las leyes de educación nacionales, la ley de lenguas, y cuando terminen... Claro, lógicamente, podríamos desarrollar un currículo total. Si antes no está terminada la aplicación de la Ley general de educación, evidentemente, haríamos un currículum, y al cabo de tres meses lo tendríamos que deshacer para hacer otro. No sería razonable.

La ley de lenguas. Es verdad que me comprometí a presentar la ley de lenguas, y la tenemos hecha. Es una de las cosas que lamento, pero usted, señor Bernal, tiene que entender que hacer coincidir el debate en Aragón de la ley de lenguas con el debate con los obispos, los bienes religiosos que todavía no han venido -después hablaré de esto-, y hacerlo coincidir con el debate del Estatuto de Autonomía, para mi prudencia, no era nada previsible.

Muchas gracias. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, gracias, señor presidente del Gobierno.

Señor Bernal, tiene la palabra para responder.

El señor diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor presidente.

Señorías.

Señor presidente del Gobierno.

A ver, comenzaré por algún malentendido. Creo que no me ha escuchado cuando he dicho que nos parece bien que vaya a Madrid. Se le había ido esa... A París. Que nos parece bien que vaya a París, le he dicho, y usted ha fabricado toda su intervención sobre que a mí me parecía mal que fuera a París. Pues no. Para los televidentes, que son más que los miembros del Gobierno y a lo mejor nos hacen más caso [murmullos], nos parece bien que vaya a París. Le he dicho que estaba bien. Lo único que digo es que usted ayer se jactaba... Dice: «Ya es el tercer ministro francés de transportes al que voy a ver.» Pues ¡qué poca estabilidad hay en el Gobierno francés! ¡No son como usted! ¡No son como usted! Ya lleva usted... No se le resisten... De momento, tres ministros franceses. Ya veremos cuántos más. O sea, que usted amenaza con que van a seguir cayendo ministros de transportes, usted seguirá yendo a verlos... ¡Qué poco le duran a usted los ministros franceses! Y usted sigue. Por lo tanto, eso es un mal síntoma, según sus parámetros, mal síntoma para el Gobierno francés; muy bueno para usted, porque sigue ahí, inamovible, durante siete años; pero ¿sabe para quién es muy malo eso, muy malo?: para la sociedad aragonesa, para el pueblo de Aragón, porque el problema se eterniza y sigue y sigue y sigue y se estira como un chicle o como el conejo de Duracell -como el conejo de Duracell es el problema del Canfranc-. Entonces, a mí me parece bien que usted vaya. Lo que le digo es que ahí no está la clave y la esencia de la solución; que sus viajes pueden ayudar, pero, mientras falte lo esencial, que es que usted hubiera ido con el señor Morlán, por ejemplo... A lo mejor, eso ya habría tenido más peso y, a lo mejor, a la señora Álvarez le hubiera parecido hasta bien -doña Magdalena-. Eso es lo que le digo, y usted sabe que lo que quiere decir es eso y no otra cosa. No me tergiverse.

Estatuto de Autonomía. No le he hablado en ese momento como presidente del Gobierno. Me he dirigido a usted y al señor Biel y les he dicho: «Porque ustedes son presidentes de sus grupos parlamentarios». Mire, otra cosa, no, pero sabe usted que me controlo muy bien y soy absolutamente respetuoso -y me gustaría que lo fueran ustedes también- con el papel del parlamento. Entonces, le he hablado como presidente del grupo parlamentario. Y usted no se reunió conmigo y con el señor Fuster como presidente del Gobierno. Usted se reunió como presidente del grupo parlamentario, y nos dijo que iba a hacer un gran esfuerzo, y me consta fehacientemente que no hizo ni mucho ni poco: no hizo ningún esfuerzo. Me consta; no me haga decirlo en este debate.

Mire, esta reforma del Estatuto aragonés es la primera de Aragón que sale sin unanimidad, la primera. Y yo le digo: usted ha enumerado las cuatro -esas sí que las tiene muy bien asimiladas-, las cuatro diferencias fundamentales que Chunta Aragonesista tiene con respecto a este Estatuto. Doce competencias. Si hay doce competencias que tienen el Estatuto andaluz, catalán, balear y nosotros no, si no tiene inconveniente... Usted no tenía en calidad de presidente del Gobierno. Y, en calidad de presidente de grupo parlamentario, ¿lo tenía o no lo tenía? ¿Tenía usted inconveniente o no? Si usted no lo tenía, ¿quién puso el veto a las enmiendas de Chunta Aragonesista? Si eran menores esas doce competencias -total, ya dice usted, doce competencias sin importancia-, si no eran importantes, ¿por qué no se incluyeron? ¿A quién molestaban? ¿O es que alguien tenía que poner un veto porque eran enmiendas de Chunta Aragonesista y prefería no igualarnos con otras comunidades a costa de no admitir enmiendas de Chunta Aragonesista?

Mire, cupo con cierto derechos históricos... Segundo asunto, efectivamente, ese es el segundo asunto que nos aleja. Yo no le estoy hablando de generalizar el modelo financiero del cupo. Yo no le he hablado nada de generalizar. Yo he dicho que se cumplan las leyes orgánicas, incluida, por supuesto, por encima de ellas, la Carta Magna, la Constitución. La Constitución dice en su disposición adicional primera que se respetarán y ampararán los derechos históricos de las comunidades forales. Y hay tres comunidades forales, tres, que eso lo reflejan en sus estatutos: País Vasco, Navarra y Aragón. En los dos primeros casos se practica y se aplica la hacienda foral y se recupera la hacienda foral, y en el de Aragón, no. Yo no le he dicho que se generalice. Yo le he dicho que se cumplan las leyes orgánicas. Solo en esas tres leyes, solo en esas tres leyes orgánicas para estos tres territorios está reconocido y se cumple en dos: en Navarra y en País Vasco. Yo no le he dicho nada de ninguna otra, le he dicho de Aragón, nadie habla de generalizar. Seguro que, si Aragón tuviera una hacienda propia, también le digo eso -se lo dije un día en el debate al señor Catalá-, no se quiebra España y ustedes lo saben, porque Aragón tenga hacienda propia no se quiebra España ni Hacienda.

En todo caso, con respecto a la financiación, le planteamos posiciones intermedias, que no eran ya solo las de Chunta Aragonesista, posiciones intermedias. Y usted sabe, lo sabe porque estaba bien informado de lo que pasaba esos días, que no se quiso ni escuchar las posiciones intermedias, era más importante sacar del carril del Estatuto a Chunta Aragonesista. Ustedes, en contra de lo que deberían haber hecho con un Estatuto, que es la carta magna aragonesa, prefirieron jugar a mezquindades partidistas para sacar a Chunta Aragonesista de la foto, y lo consiguieron.

Nosotros no votamos en contra, ¡claro que no votamos en contra!, nos abstuvimos. ¿Sabe por qué? Porque el trámite de una ley orgánica como el Estatuto todavía no ha terminado. De la misma manera que no votamos en contra la toma en consideración porque no había terminado la tramitación, todavía se tiene que ver en el Congreso y en el Senado. Y no perdemos la esperanza, y vamos a intentarlo, de que aquello que ustedes no han querido incluir aquí se pueda incluir allá. Otra cosa será el voto que hagamos en Madrid pero, primero, hasta que no acabe la carrera, vamos a seguir empeñados en que Aragón, de verdad, esté en el primer nivel, pero de verdad, no de boquilla.

Trasvase. Trasvase, ¿pero no está viendo usted lo que hay en el Estatuto valenciano? Usted, al final, ha tenido que aceptar la evidencia: que hay que llevar al Constitucional y presentar un recurso por ese Estatuto, que es una ley orgánica aprobada por su partido en Valencia, en el Congreso y en el Senado, su partido, señor Iglesias, y, a pesar de todo, hay que presentar un recurso de inconstitucionalidad. Pero «nosotros, eso sí, no vamos a meter cosas, nosotros quietos en la mata...». Claro, a lo mejor es que, si metíamos algunas cosas en el Estatuto, usted tenía miedo a que le pasara lo mismo que al señor Maragall, a lo mejor es que el señor Maragall sí que se la jugó y fue coherente con el pueblo catalán y usted no; como usted ha dicho, «eso ya era demasiado para mí, eso ya era demasiado para mí en aquel momento». Efectivamente, hay una diferencia entre el señor Maragall y usted: el señor Maragall se comprometió, hasta el punto de que le ha costado el sillón, con Cataluña, usted ha preferido que el sillón no se lo moviera nadie desde la ejecutiva de Ferraz.

Los derechos lingüísticos. ¡Pero si es que no hay más que ver las siete comunidades que tienen lenguas propias, cómo están en sus estatutos y cómo está la de Aragón! Y le voy a decir una, una que no tiene lengua propia, Andalucía, que ha incluido en su Estatuto el respeto y el fomento del habla andaluza. Ya sabemos lo que es habla andaluza, el sistema lingüístico castellano, pero habla andaluza. ¡Pues eso lo incluyen! Nosotros, que tenemos tres lenguas, no vamos a fomentarlas, no vamos a... porque la ley de lenguas -ya usted lo ha dicho- «era demasiado para mí traer la ley de lenguas», aunque la ha prometido reiteradamente en esta cámara delante de los aragoneses y delante, sobre todo, de los cien mil directamente afectados, de los hablantes de lenguas minoritarias, que ven un derecho humano, un derecho lingüístico que está pisoteado siete años por su Gobierno.

Señor presidente, en relación con la Comisión del Agua, no he cuestionado la Comisión del Agua. La Comisión del Agua se creó, entre otras cosas, por iniciativa de Chunta Aragonesista con enmiendas en la ley que la creaba, en la Ley de gestión y participación en la gestión del agua. Entonces, yo no cuestiono la Comisión del Agua, no dudo de que es un buen instrumento y de que puede ser, y lo ha sido en algunos casos, un buen instrumento de diálogo, apoyamos la creación la Comisión del Agua con nuestro voto. Lo que le he dicho, que no he cuestionado la Comisión del Agua, es que en el último supuesto acuerdo que usted ha explicado, el referente al Gállego y a Biscarrués, no es tal acuerdo, eso es lo que le he dicho.

¿Quiere que le lea lo que dice el acuerdo? Se lo voy a leer: «El Pleno de la Comisión del Agua acuerda elevar el documento en su conjunto», y antes explica qué es lo que hay en el conjunto, las distintas valoraciones y posiciones, elevar ese documento, que comprende las conclusiones, la redacción del punto tal, tal, tal, tal, tal, tal, tal a Madrid. Eso es, eso es lo que hacen ustedes, eso no es un acuerdo en torno a la ejecución o no ejecución de una obra, se remite, como no hay acuerdo aquí, a Madrid para que Madrid decida. Pero, entonces, no diga que ha habido un acuerdo en la Comisión del Agua, salvo que usted entienda por acuerdo el que, como no nos ponemos de acuerdo, mandamos las cosas como están a Madrid. Eso no es lo mismo que un acuerdo de verdad.

La Escuela de Artes. ya le dije en una pregunta parlamentaria de control en el debate lo que ocurre con el proyecto, se lo expliqué y se lo repito hoy. No me vuelva a decir lo del señor Borrás porque es el colmo de los colmos. El señor Borrás, para empezar, no votó el proyecto en la comisión que ustedes crearon al efecto, no votó el proyecto que ustedes van a ejecutar, luego no me nombre más al doctor Borrás en este asunto. El doctor Borrás colaboró con ustedes en un momento determinado en pro del Espacio Goya y votó luego en contra del acuerdo que ustedes tomaron en relación con el proyecto concreto. Pero el de la Escuela de Artes es quizá uno de los ejemplos más claros de falta de diálogo, de incompetencia o de prepotencia por parte de la señora Almunia en su Gobierno en relación con este asunto.

Currículum. Yo empecé en esta cámara en el año noventa y cinco hablando del currículum al señor Bielza, fíjese, tiempo ha, y seguimos hablando con el currículum, después con su amiga Alejos-Pita, ahora con su amiga, compañera Eva Almunia... Lo que le digo es que durante todo este tiempo (once años, siete desde que tenemos las transferencias) hemos perdido el tiempo, y el currículum si que es un termómetro que habla del nivel o no nivel de un gobierno de querer implantar lo aragonés, la identidad aragonesa en el currículum educativo, en la formación de nuestros jóvenes y de nuestros niños, si se tiene esa voluntad o no se tiene. Y ustedes no la tienen, no la tienen y su socio de gobierno tampoco les empuja para que hagan esto. Eso es lo que quiero decir. Primero, es que había que esperar a la LOE... primero, a la reforma de las humanidades de la señora Esperanza Aguirre, que no se ponía al teléfono, luego, a la LOE, ahora... ¿El currículum lo dejaremos para el final de los tiempos? Esperemos que no, esperemos que, antes, algo se solucione.

Le he dicho que le iba a hablar de la situación rural porque no tenía tiempo antes. ¿El problema cuál es en el medio rural? Mire, que, mientras las ciudades cuentan con algún banderín de enganche -y usted citó aquí alguno ayer- más o menos interesantes, el resto del territorio, más de setecientos municipios, ¿qué tienen? Muy poco, muy poco, y creemos que este Gobierno parece que tiene reservado las soluciones de siempre, y esas soluciones de siempre llevan, originan pérdida de población, pérdida de habitantes en once comarcas, sin que las bondades económicas de ese crecimiento estratégico, sin ese apoyo, sin esa ampliación, ese aumento demográfico, se refleje en esas once.

Los centros comarcales de desarrollo han agotado los fondos Leader y los fondos Proder, mientras su Gobierno no quiere inyectarles económicamente para desarrollar casi mil proyectos que benefician a unos tres mil puestos de trabajo en el medio rural. Es cierto, estoy de acuerdo con usted en que la agroindustria asienta población en el medio rural, pero su política no va en esa dirección: solo el 40%, solo el 40%, de las ayudas llegan a poblaciones menores de cinco mil habitantes.

La sequía -que se han dicho cosas tan contradictorias por parte de su consejero a lo largo de los años, para los que guardamos la hemeroteca- se está dando después de siete años de Gobierno, como usted dijo. Algo tendrá que decir después de estos siete años. Debería preguntarse qué ha hecho en este tiempo para aprovechar los ciento cincuenta hectómetros de volumen muerto del embalse de El Grado; qué ha hecho para que Aragón tenga derecho a parte de los mil cien hectómetros embalsados en el Noguera-Ribagorzana; qué ha hecho para mejorar las condiciones de la modernización de regadíos; qué ha hecho para que los seguros agrarios sean eficaces; qué ha hecho para que Aragón aparezca como se merece, por extensión territorial, por sequía, por pedrisco, por heladas, por incendios, en los decretos del Gobierno central.

A usted tampoco parece preocuparle la situación dramática de la mitad de las comarcas aragonesas constituidas, de treinta y dos, dieciséis, que no superan los diez habitantes por kilómetro cuadrado, desde Sobrarbe y Ribagorza hasta la sierra de Albarracín y el Maestrazgo o Gúdar-Javalambre, pasando por los campos de Daroca, Belchite, el Aranda o los Monegros.

Mire, señor Iglesias, ha habido en este sentido, en este sentido de las inversiones en los decretos, algo que me recuerda un asunto al que me he referido antes y al que usted no me ha contestado. He dicho que en la tramitación del Estatuto, que son leyes orgánicas, están en tres estatutos unos compromisos de inversión... Vale, usted dice que el cupo no lo quiere, que no puede coger el cupo y que no quiere el concierto económico para Aragón. Vale, pues mire, Cataluña Baleares y Andalucía, que han tramitado ya sus estatutos, que no tienen derecho al cupo, porque no tienen derechos históricos reconocidos, incluyen en leyes orgánicas españolas que cada año, cada año reciban lo siguiente: Cataluña, el 18% de la inversión estatal, por ley orgánica apoyada por el PSOE; Andalucía, lo mismo, otro 18% por población, que es lo que le interesa; Baleares, tres mil millones de euros fijos al año de inversión. Y Aragón, ¿qué ha metido en su Estatuto? ¡Eh! Si no quería usted meter el concierto, porque se negó a que metiéramos la obligación (no la recomendación, la obligación), como está en los otros estatutos, de que se tuviera en cuenta el territorio, la superficie, que es del 10% y que es la que le interesa a Aragón. ¿Por qué?

El señor PRESIDENTE: Por favor, Señor Bernal, le ruego que concluya.

El señor diputado BERNAL BERNAL: Acabo ya, señor presidente, con una referencia a algo a lo que usted no me ha contestado, pero que le voy a retomar algo que usted dijo ayer y que le gusta, porque lo reitera en todos los sitios y tal.

Dice usted: «Mire, señor Bernal -me dijo en una pregunta parlamentaria que le hice, pero luego lo he oído en todos los sitios-, solo actúa el Gobierno de Aragón en el 0,32% del Pirineo». ¿Y cuenta en ese 0,32% los desarrollos urbanísticos que van asociados a ellos? No. ¿Cuenta la superficie de los municipios afectados? No. Es como si alguien, señorías, dijera al arrasar una playa en el Levante que tan solo supone un 0,32% de su municipio. ¡Ah!, pero es que es la parte de playa. O como si alguien quisiera, en un momento determinado, derribar La Seo, derribar el Pilar, diciendo que solo supone el 0,001% del casco histórico de Zaragoza. ¿Cómo es posible que no se canse usted de reiterar ese argumento el 0,32% del Pirineo? Un argumento tan infantil que ni a los niños convence. Que el problema del Pirineo y de la montaña aragonesa no es el 0,32%, y si le parece, lo lleve también al pico del Aneto, aunque el pico del Aneto no lo contará en el 100%, ¿o también lo contamos?

Mire, quiero acabar, señor presidente del Gobierno. Usted dice que virulento, no, vehemente, vehemente y muy sincero. Y voy a acabar con una sinceridad: estoy de acuerdo con usted en una cosa que le ha dicho al señor Alcalde cuando le ha respondido, que será mejor sin ninguna duda el gobierno que venga, el que los aragoneses y aragonesas, como usted dijo, obliguen a constituir parlamentariamente.

Muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. Chunta Aragonesista.]

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor diputado.

Su turno de dúplica, señor Iglesias.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente, señorías.

Señor Bernal, por la política rural, que es por donde usted ha terminado, quiero empezar a contestarle. Le di los datos ayer y no los quiero repetir hoy, pero si usted quiere, se los vuelvo a repetir. El Gobierno está haciendo un gran esfuerzo en regadíos, creación de nuevos regadíos, creemos que es una vía muy importante para la política rural, para consolidar población y para la batalla por la colonización de un territorio. La política de regadíos no solo es regar y producir alimentos, que lo hacemos en Aragón para doce millones de personas, lo cual es importante, pero la política de regadíos no solo es eso, es colonizar un territorio desértico en antiguos espacios absolutamente áridos donde no se podía vivir. Hemos dado un paso, un salto importante en la colonización de ese territorio, en la modernización de esos regadíos para ahorrar agua, en una política nueva, en una política más sostenible, donde no solo se trata de ampliar, sino de regar mejor. Hasta doscientas mil hectáreas hemos transformado en esta etapa de regadío tradicional a regadío modernizado que permite ahorrar agua y que permite a los agricultores trabajar en el campo mucho mejor que trabajaban sus padres y sus abuelos.

Tercera línea de política rural: la industria agroalimentaria. En la industria agroalimentaria, hemos hecho un esfuerzo importante de más de quinientos millones de euros de inversión, un esfuerzo importante que nos permite que una gran parte de las materias primas agrarias que producimos se puedan transformar aquí en Aragón, un esfuerzo muy importante. Es uno de los sectores industriales, créame, que más ha crecido, y si traducen a pesetas los más de quinientos millones que hemos invertido en apoyar estas industrias agroalimentarias, verán que es un esfuerzo importante. Y hemos creado fuera de las ciudades más de mil quinientos puestos de trabajo en estas industrias. Y hemos apoyado muy especialmente al sector cooperativo en Aragón: cooperativas como Pastores, etcétera, son cooperativas que tienen el aliento, el apoyo, el soporte y que consideramos que es la mejor política rural que podemos hacer desde el Gobierno.

Tercera cuestión en política rural: nuestros planes de turismo, especialmente en los dos extremos del Pirineo. Porque, claro, yo me puedo subir aquí a quejarme de cómo están nuestros pueblos, pero después decir: oiga, aquí, cosas solo se pueden hacer en Zaragoza; aquí, la Expo y el desarrollo solo se puede hacer en Zaragoza, en Huesca y en Teruel, y el resto, cuidado, ¿eh?, el resto que baile la jota, que toque la guitarra y que salga los fines de semana a recibir a los turistas vestidos con el traje típico del valle de Gistaín o el tan bonito de Ansó... Yo no estoy de acuerdo con eso.

Mire usted, he dicho en mi intervención de ayer, señor Bernal, que debemos hacer conciliables dos principios que aparecen permanentemente en el debate confrontados, señor Bernal: el principio de una montaña viva, con una economía que funcione, con jóvenes que puedan tener un sueldo a final de mes, y el principio de una montaña protegida.

Nosotros no queremos actuar, no debemos hacerlo en más de ese 0,32% del territorio, no debemos hacerlo, es suficiente. Pero en protección del espacio, este Gobierno ha crecido un 123%. Por tanto, hay una voluntad, entienda usted mejor o peor la política del consejero de turno, me diga que se enfadan más o menos, o me dice que se enfadan más o menos con el consejero de Agricultura, y cada uno defiende su posición, porque es lógico, y al consejero de Agricultura le molesta el Cernicalo primilla, pero el consejero de Medio Ambiente tiene la obligación de proteger al Cernicalo primilla, y ese es el juego, ese es el juego.

Por tanto, le digo, señor Bernal, que tenemos la obligación de hacer conciliables en el medio rural esos dos principios que ustedes confrontan. Mantener vivo el medio rural o la montaña es sinónimo de tenerla viva, activa, con economía, y por tanto algunas cosas queremos hacer, y las vamos hacer, y las queremos hacer con sensatez, con sentido común, y por eso hemos puesto en marcha proyectos de la única empresa que conozco que actúa en la montaña española que no tiene ningún ánimo especulativo, cero ánimo especulativo.

Dígame usted otro proyecto, otra empresa que actúa en la montaña en España, dígame usted otra que no tenga más ánimo que el desarrollo y el crecimiento de nuestra población, y que los dos socios de esa empresa tienen una tradición de treinta años de trabajar en la montaña y nunca han extraído una sola peseta entonces, un solo euro ahora, y esa es la línea que van a mantener. Si me dice usted otro modelo mejor, yo estoy dispuesto a sentarme con usted y a estudiarlo.

Es verdad que no hemos desarrollado la ley del Pirineo. La mayoría del parlamento, en la anterior legislatura, no quiso, y decidió el Gobierno, en vez de hacer la ley, hacer los decretos, que tienen la misma eficacia que la ley, que tienen -insisto- la misma eficacia que la ley y que actúan en urbanismo en el punto álgido, donde tenemos la dificultad, en las directrices parciales del Pirineo, y que no tienen nada que envidiar a la ley, pero ni yo ni mi partido hemos renunciado a tener en el programa electoral una ley cuando tengamos otra situación, yo que sé, pero yo no he renunciado a tener una ley específica, no he renunciado. Ustedes han dicho que tiene que ser una ley del conjunto de la montaña. En gran parte le hemos hecho caso, hemos hecho las directrices parciales del Pirineo, con lo cual en el Pirineo se puede hacer solo lo que esas directrices permiten. Segundo, estamos estudiando y tendremos en esta cámara bien pronto las directrices parciales en las comarcas de montaña, en las comarcas montañosas de Teruel, tanto en el Matarraña como en el Maestrazgo, en la sierra de Gúdar y en Albarracín. En esto estamos trabajando, y usted sabe perfectamente que, cuelgue una directriz de la Ley de ordenación del territorio o cuelgue de una ley específica del Pirineo, el efecto sobre lo que queremos controlar, que es el urbanismo, será exactamente el mismo y la autoridad será exactamente la misma.

La estabilidad. Hace referencia permanente a la estabilidad del Gobierno. Mire, la estabilidad del Gobierno... lógicamente, en un Gobierno que lleva dos legislaturas hay muchos cambios, debe ser así, si no, sería un Gobierno bloqueado, hemos tenido muchos cambios, pero yo creo que, para ocho años de trabajo, siete años y pico de trabajo, hay razones... Mire, seis de los consejeros que se sientan aquí son los mismos que empezaron en el primer Gobierno, seis, y ocho son los mismos que empezaron en esta legislatura. Por tanto, es un Gobierno desde ese punto de vista también muy estable, es una coalición muy estable, no tenemos problemas excesivos.

El vicepresidente del Gobierno, como portavoz de su partido, hablará aquí de los problemas que tenemos, que son normales, oiga, que son normales. Estoy seguro de que usted entenderá que nos tenemos que poner de acuerdo en muchas cosas. ¿Sabe por qué? Porque de lo que hemos pactado aquí, que yo les he explicado cuando he hecho el discurso de investidura, no tenemos nada que discutir ni discutimos, pero la política tiene muchas cuestiones sobrevenidas sobre las que tenemos que hablar, hablamos y somos capaces de ponernos de acuerdo.

Mire, con el tema del Fleta les he dicho lo que vamos hacer: lo que nos deje hacer el Ayuntamiento de Zaragoza. Espero que mantenga el mismo criterio con el Fleta, que tiene un nivel de protección inferior que algún edificio con el que hemos tenido problemas, espero que mantenga el mismo criterio con el Fleta y con la Escuela de Artes; insisto, que tienen niveles de protección inferiores, inferiores. Por tanto, haremos lo que nos deje hacer el Ayuntamiento de Zaragoza, desde el punto de vista de la reforma. Pero lo que hará el Gobierno con la Escuela de Artes es hacer una nueva Escuela de Artes, y, con el Fleta, es hacer un teatro conservando lo que nos obliguen a conservar, que yo espero que no será mucho, para hacer un gran teatro que albergue el Centro Dramático de Aragón. Pero lo que sea lo pactaremos con el ayuntamiento, con cuyos servicios de Urbanismo estoy satisfecho en cuanto a la relación que hemos podido mantener hasta ahora.

Del Estatuto -para terminar, señor Bernal- hemos hecho los acuerdos a los que los grupos han podido llegar, y no sé por qué usted piensa que a mí, como presidente de la comunidad, me interesaba que descarrilara CHA, no sé por qué, no se por qué. ¿Dónde puedo tener una perversidad tal? O ¿qué interés político puedo tener para trabajar para que uno de los partidos descarrile? O ¿no es mucho mejor para mí poder presumir en España de que tenemos un acuerdo por unanimidad? ¿Por qué tiene que tener esa visión de esa cuestión? Pues, mire usted, si en sus negociaciones en Madrid puede mejorar algo el Estatuto de Aragón, bienvenido sea, vamos a ver qué piensan los grupos. Mi trabajo como presidente de esta comunidad autónoma es defender a capa y espada el acuerdo al que han llegado los grupos aragoneses en este parlamento: ese es mi trabajo, lo que he hecho y lo que voy a hacer a partir de ahora.

Muchas gracias. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor presidente del Gobierno.

Pasamos ahora al turno de Izquierda Unida. En su nombre, tiene la palabra el señor Barrena.

El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.

Muy buenos días, señorías. Buenos días a quienes están en la tribuna, y buenos días a esos ciudadanos y ciudadanas que, a través de la radio y la televisión aragonesas nos ven y escuchan.

Señor presidente, ayer, usted, en su larga y extensa intervención nos hizo un balance no del año, sino de las dos legislaturas que lleva al frente del Gobierno de coalición PSOE-PAR. Dedicó usted su tiempo y el nuestro a loar los logros de su Gobierno, a resaltar lo que para usted han sido los grandes hitos que ha vivido Aragón bajo su mandato, y, al final, lo que quiso fue marcar el debate de hoy. Yo creo que lo ha conseguido: hasta ahora, el 80% del tiempo consumido en estas ya tres horas de debate se ha dedicado a hablar de algunas cosas que no estaban entre las preocupaciones que usted, en su Gobierno, planteaba.

Esas preocupaciones son las que usted utilizó al final de su discurso, cuando se permitió dar un barniz de realismo a su intervención y cuando se refirió no a problemas, sino que usted dijo que eran cuestiones que le preocupaban especialmente. Son según usted, exactamente ocho. Yo, alguna, la verdad es que no entiendo que le preocupe.

Mire, le preocupaba el Estatuto de Autonomía, que Vd. y yo hemos calificado de excelente, el mejor que podíamos conseguir con respeto a la actual Constitución. Pero, claro, hoy he visto que no le preocupaba el Estatuto, yo creo que lo que le preocupa es que no le gusta a una posible bisagra para seguir gobernando. Allá usted. Yo, después de lo que se ha vivido en el Ayuntamiento de Zaragoza y de algunas de las cuestiones que he oído en el debate, me lo pensaría. Cuando menos, parece necesario que alguna decisión tiene usted que tomar, porque no se puede seguir manteniendo esta doble alianza en un sitio y en otro, que, además, cruza también las diputaciones provinciales. Bueno, si es para políticas nítidas de progreso, con claro componente social, dentro del desarrollo sostenible, no el sostenido, que. dijo usted ayer, «sostenido» dijo, «sostenible» digo yo, mire a su izquierda; si es para otra cosa, bueno, estoy seguro de que seguirá encontrando apoyo en cualquiera de las opciones nacionalistas, seguro, no va a tener ningún problema.

Sigo con el otro problema que usted planteaba ayer... no, preocupación, la sequía. Es una preocupación común y yo le agradezco que no hablara de la «pertinaz», como hablaba cierto general que ya no tiene estatuas. Pero hablamos de sequía. No me negará que estaría mejor resuelta si la ministra Narbona hubiera cumplido sus compromisos con las obras del Pacto del Agua acordadas en la Comisión del Agua o si su Gobierno adoptara medidas de ahorro, prohibiera los campos de golf, las estaciones de esquí con innivación artificial y el urbanismo exagerado en la montaña y en el llano, Que a nosotros nos preocupa el crecimiento exagerado y el urbanismo especulativo en todo el territorio. No vale sólo con discursitos a favor de la nueva cultura del agua, hay que practicarla, y no solo de Zuera para arriba, también de Zuera para abajo y en todo el territorio y en la estepa.

Citó la resistencia francesa a las comunicaciones transfronterizas pero no exigió a la ministra de Fomento que le acompañara, y eso ha dado para debatir en este debate sobre el viaje.

Luego, que es de lo que a nosotros nos interesa debatir, y creo que también a los ciudadanos y ciudadanas, habló del empleo, habló de la vivienda, de las listas de espera, del fracaso escolar de nuestros adolescentes y de la ley de dependencia. Bueno, pues en ese debate, en el debate social, que, además, yo creo que usted lo abrió ayer para que entráramos en el debate social, es en el que vamos a entrar.

Hasta ahora, hemos debatido sobre muchos temas, ha debatido usted sobre muchos temas muy interesantes, de mucho calado político, yo no se lo discuto, pero creo que están un poco alejados del interés y de las preocupaciones cotidianas del ciudadano y de la ciudadana. Le aseguro que es ahí donde queremos entrar, en esas preocupaciones suyas, que son también las nuestras, y le vamos a hacer nuestro planteamiento y le vamos a hacer nuestras propuestas. Son preocupaciones que también nos ha transmitido la ciudadanía que ha participado en la preparación del debate junto a Izquierda Unida. Yo espero, y confío en ello, que, en justa reciprocidad, usted entre también a debatirlas.

Señorías, mi intervención va a estar enmarcada, como no podía ser de otra manera, en el Aragón de las oportunidades, en el Aragón que tiene posibilidades y en el Aragón en el que creemos. Sin embargo, señorías, lo vamos a hacer desde la sinceridad. Hacer una propuesta real para esta tierra requiere una buena dosis de realismo, requiere acercarse a la ciudadanía y requiere huir de la historia oficial de las estadísticas comparadas y de los gabinetes de comunicación, que encuentran siempre valoración positiva para todas las políticas y decisiones que se toman.

Señor Iglesias, usted nos contó ayer la historia oficial, pero esa es la suya y la de su Gobierno. No es la realidad que viven los aragoneses y aragonesas, porque no ve lo mismo que usted esa mujer que sigue discriminada laboral y socialmente. La opinión sobre la bonanza económica que tiene ese 10% de familias aragonesas que viven en la pobreza tampoco es coincidente con su visión de la economía, y tampoco comparten su opinión esos y esas jóvenes que sólo encuentran empleo temporal, peligroso y mal pagado, con 750 € al mes.

¿Qué le voy a decir de quienes están meses y meses en una lista de espera en la sanidad? Puede preguntarle a la ciudadanía del Actur, que va a empezar enseguida unas movilizaciones por este tema.

Podría seguir poniendo ejemplos relacionados con la inaccesibilidad a una vivienda digna, con la falta de servicios en las zonas rurales..., bueno, con muchas cosas.

Podría también jugar a poner énfasis, con más o menos aditamento gestual para la galería, podría caer en un listado de cosas pendientes y de incumplimientos, pero, mire, se lo iba a poner muy fácil, porque usted se va a atrincherar en las cifras, se va a atrincherar en las estadísticas, me va contar lo de la botella medio llena y medio vacía y va salir de paso con algún que otro compromiso o con alguna promesa.

Queremos debatir de verdad. Entonces, yo se lo propongo en estas condiciones: vamos a hacer algo distinto y vamos a hacer algo constructivo, vamos a hablar de los problemas prioritarios que tenemos en Aragón. Estamos ante un final de legislatura, y este debate es algo más que el de hacer balance del último año.

Usted, ayer, no lo citó, pero Izquierda Unida ha tenido mucho que ver en estos siete años en los que usted ha gobernando. Le recordaré la pasada legislatura en la que su coalición no tenía mayoría para gobernar. Usted pudo sacar adelante políticas sociales, recursos extraordinarios presupuestarios para la mal dotada educación pública aragonesa, gracias a que nosotros y nosotras asumimos el compromiso de forzarle, a pesar de su socio, a girar a la izquierda. Recuerde nuestra exigencia de aportar recursos extraordinarios a la educación pública, los apoyos presupuestarios para mejorar las pensiones mínimas, incrementar el fondo de cooperación al desarrollo, el compromiso de inversiones en equipamientos públicos para la educación y para la sanidad.

Y dígame si no es verdad que Izquierda Unida ha sido determinante para lograr políticas más sociales en sus siete años de gobierno. Y eso, con un diputado -desde mayo, tendremos refuerzo-.

Dígame también -porque lo reconoció ayer- por qué no le han salido bien las cosas, por qué hay problemas con el empleo, por qué hay problemas con la vivienda, por qué hay problemas con la educación, por qué hay problemas con la sanidad y por qué hay problemas con la atención a las personas dependientes.

Estamos de acuerdo. Hace tiempo que veníamos diciéndolo. Lo que no sé -y es la primera pregunta que le hago- es si va a ser usted capaz de reconocer lo evidente. Lo evidente es que si tras siete años de Gobierno -los tres últimos con mayoría absoluta- no ha sido capaz de resolver estos problemas, que son los más graves que tiene la ciudadanía aragonesa, es que algo ha fallado. Yo no le voy a decir si ha sido su política, su equipo, su persona o, quizás, su coalición, como han dicho otros portavoces, pero algo ha fallado, que es lo que creo que usted reconocía ayer.

Si quiere resolver estos problemas, si quiere hacer políticas sociales, si quiere mejorar la calidad de vida de la ciudadanía, no lo dude, mire usted hacia su izquierda, pero a la izquierda. Hacia la izquierda que desde la oposición exigente ha reforzado el carácter más social de su Gobierno. Estamos dispuestos y dispuestas a hablar con quien se comprometa con políticas progresistas, con quien esté dispuesto a dar alternativas transformadoras al neoliberalismo, con quien busque políticas redistributivas de la riqueza, con quien esté dispuesto a combatir la especulación (tanto en el llano como en la montaña), con quien quiera construir el Aragón solidario, pacifista y sostenible del siglo XXI.

Tiene, tenemos que dar una respuesta a la inmigración, a la dependencia, a la vivienda, a la siniestralidad y precariedad laboral, a la educación y a la sanidad. Tenemos que avanzar en los temas sociales y dar respuesta progresista a la ciudadanía en aquellos temas del estado del bienestar en los que hay déficit. Si está dispuesto a ello y juega limpio, puede contar con Izquierda Unida, pero deberá soltar los lastres que le impiden avanzar decididamente en esta dirección.

Señor Iglesias, tras esta introducción, voy a centrar mi intervención en las seis cuestiones que a nosotros nos parecen vitales para abordar, con garantías, un futuro mejor para quienes vivimos, trabajamos y compartimos Aragón. Si al final del debate hemos conseguido ponernos de acuerdo en el diagnóstico, en la radiografía, podremos debatir sobre medidas a tomar. Si usted sigue instalado en la autocomplacencia y en el todo va bien, si sigue reconociendo problemas pero no cambia de política, habremos perdido el tiempo, y lo peor será que se habrá escapado otra oportunidad de sentar bases sólidas para resolver los problemas.

Empezaré por la necesaria ordenación del territorio.

Tenemos -usted lo sabe muy bien- unos dos mil núcleos de población agrupados en setecientos treinta y un municipios aragoneses que están repartidos en un vasto territorio, y no podemos obviar esta realidad. Varios son los problemas a resolver en este tema.

Uno es el de la macrocefalia que representa Zaragoza y su área metropolitana, porque contribuye a desertizar el resto del territorio. Desertiza, porque es aquí donde se concentra la actividad económica, donde hay más servicios y donde hay más opciones. Usted mismo lo reconocía ayer cuando decía que Zaragoza, junto a Madrid y Valencia, es una de las ciudades con mayor crecimiento y con mejores expectativas. Por algo se concentran aquí los proyectos más dinámicos y las infraestructuras más costosas, mientras que, por ejemplo, a Teruel le reserva la mayor planta de recuperación de aviones, plantas de recuperación de aceites usados, baterías, coches usados..., bueno, es verdad que a una parte de Teruel se lo reserva a la empresa «Teruel Avanza», es verdad.

Otro problema que vemos es el desordenado crecimiento urbanístico de Zaragoza y su entorno, pero también en otras zonas de Aragón como pueden ser las próximas a las estaciones de esquí o las que tienen determinado atractivo turístico.

Mire, el desarrollo urbanístico, al ser utilizado el sector inmobiliario como fórmula de financiación de los ayuntamientos y Administraciones Públicas, desequilibra el territorio. En función de las plusvalías que se generan, habrá ayuntamientos que tendrán más o menos posibilidades que otros, porque esas plusvalías se quedan donde se producen y provocan tremendas desigualdades sociales.

Fíjese, no hemos llegado a determinar cuál es la mínima cartera de servicios públicos esenciales a la que tienen derecho, independientemente de donde residan, los ciudadanos y ciudadanas de Aragón, y hay quienes se van de vacaciones al Caribe pagado por el ayuntamiento, y, a lo mejor, en el pueblo de al lado no hay residencia de tercera edad.

Esas plusvalías generadas por la especulación inmobiliaria, justificadas por la necesidad de obtener recursos para dar servicios a la ciudadanía son, en definitiva, elementos de discriminación porque pierden el elemento redistribuidor de la riqueza que defendemos desde la izquierda y que también consagra nuestra Constitución, esa que ustedes tanto defienden. Dice el artículo 128 que «toda la riqueza del país está subordinada al interés general».

Bueno, el crecimiento urbanístico descompensado incide, primero, en consumo de recursos, requiere abastecimientos, equipamientos públicos, servicios, tratamientos de aguas y residuos, buena red de transportes y comunicaciones, y todo eso no se resuelve con el convenio urbanístico, y es verdad que luego hay que atender con recursos públicos. Mire, al final, los centros de salud, los colegios, los vertederos, las residencias, los transportes públicos..., que en un futuro inmediato van a requerir esas personas que van a ir a vivir a estas «nuevas ciudades» salen de la cesta común.

Mire, algunos y algunas viajan al Caribe, otros y otras van a ver en su ciudad el seminario reconvertido en costosísimas dependencias municipales, pero después, todos y todas -y usted también-, vamos a tener que afrontar desde el presupuesto del Gobierno de Aragón los equipamientos y servicios públicos.

Es verdad que también la o el propietario del terreno habrá dado un buen pelotazo, tanto si es aquí como si es en la montaña. También es cierto que durante los dos años que cuesta construir las viviendas habrá habido empleo precario y de riesgo para los trabajadores y trabajadoras ocupados en la construcción, y también es cierto que hacen, aquí y en la montaña, un bonito negocio los promotores y las inmobiliarias y las entidades financieras que dan las hipotecas.

Como ve usted, señor Iglesias, este ha sido otro de los logros de su Gobierno, es verdad que ayudado por algunos ayuntamientos, especialmente por el de Zaragoza. Ha conseguido que la vivienda sea un artículo de lujo y una fuente de negocio especulativo sin precedentes. Yo creo que estamos a tiempo de frenar tanto despropósito. Yo creo que, además de los efectos que le he descrito, este modelo urbanístico incide en los valores ambientales y paisajísticos. Y tenemos posibilidad de actuar ahí.

Nosotros proponemos leyes que condicionen y regulen la expansión urbanística. En primer lugar, que estén dedicadas a resolver las necesidades de vivienda, de primera vivienda, no de segunda o tercera. Proponemos evitar que se modifiquen los planes generales a la carta. Proponemos incrementar las cesiones obligatorias a los ayuntamientos y regular que estos, los ayuntamientos, no hagan negocio con el suelo. Para nosotros y nosotras es hacer negocio utilizar recursos obtenidos mediante la venta de patrimonio público en proyectos de dudosa rentabilidad social, seguramente para inaugurarlos muy bonitos. Pero yo creo que nunca deberíamos permitir alegrías con las que se abordan proyectos como el seminario o el del azud, a la vez que hay más de cien niños y niñas de cero a tres años que no tienen plaza de escuela infantil pública en el municipio de Zaragoza. Parece que no se debería consentir.

Los programas públicos de vivienda creemos que no se deben basar únicamente en la propiedad, aunque sea de protección oficial. Proponemos programas de vivienda de alquiler y de actuación sobre la vivienda vacía, que son más sociales, que son más efectivos en la lucha contra el encarecimiento constante del precio de la vivienda. Mientras tanto, usted, que reconoce el problema, repite política. ¿Recuerda que ya se aprobó una iniciativa nuestra sobre vivienda vacía para programas de alquiler social? ¿Qué ha pasado para que no se haya puesto en marcha? Proponemos también obligar a que los gastos de los equipamientos y servicios públicos sean a cargo de los beneficios que procura el convenio urbanístico que desarrolle los suelos y no del comprador de la vivienda o de las administraciones públicas. Yo creo que el margen de beneficio lo permite. Proponemos una visión integral y planificada democráticamente del desarrollo ahora que todavía estamos a tiempo.

Esa planificación democrática que pedimos debe extenderse a la red de transportes y comunicaciones. Y es el momento ya de, más allá de anuncios, apostar claramente por la creación del consorcio público de transportes que resuelva las comunicaciones regionales, que combine el ferrocarril convencional con la carretera, que dé una alternativa al AVE, al deficiente convenio que tenemos con Renfe y que garantice la intermodalidad necesaria, y con implicación del Ministerio de Fomento, que Zaragoza y Aragón tienen derecho a contar con apoyo económico del Ministerio de Fomento para su red de cercanías.

Mire, una sociedad democrática y moderna también creemos que debe procurar la calidad de vida de sus ciudadanos y ciudadanas y que tiene que garantizar la efectividad de los derechos constitucionales a la educación, a la salud, a la atención de la dependencia y a la prestación social suficiente en caso de necesidad. Pero hay un elemento previo, que es el de los recursos económicos necesarios, y eso solo puede hacerse con las políticas fiscales adecuadas, que, por otra parte, son las que recoge expresamente la Constitución, que en su artículo 31 dice que todos y todas contribuiremos al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con nuestra capacidad económica -aquello tan de izquierdas del que más tiene más paga-. Bueno, pues estamos viviendo la ruptura de ese modelo. Baja dos puntos la presión fiscal directa, que es la progresiva y solidaria y la redistributiva, y, sin embargo, sube tres puntos la presión fiscal indirecta, la que grava el consumo, que es, además de insolidaria, claramente inflacionista. Solo desde un sistema público creemos que se pueden dar las prestaciones que requiere el estado del bienestar.

Y la desigual distribución de servicios y equipamientos, otra vez a favor de las zonas urbanas, contribuye al desequilibrio territorial. Es evidente que aquí las propuestas de Izquierda Unida van en la dirección de recuperar la tributación fiscal progresiva.

No es aceptable tener sin resolver la adecuada prestación de los servicios esenciales y ver cómo Solbes propone un derechazo fiscal que supone que las arcas públicas dejen de ingresar cuatro mil quinientos millones de euros al año. Ni es aceptable pretender resolver el problema de financiación de las comunidades autónomas incrementando la recaudación sobre el alcohol, el tabaco y los combustibles. Y tampoco es que pidamos recursos externos, aunque sea por la vía del consorcio o del convenio económico, mientras no ejercemos nuestra capacidad fiscal en la autonomía y reducimos impuestos.

¿Para cuándo el debate sobre servicios públicos comprometido en el debate del pasado año? Lo íbamos a iniciar, hasta que el señor Bandrés decidió cambiar el Departamento de Economía por una sociedad anónima deportiva. ¿Lo va a posibilitar el señor Larraz, o es un tema que no les interesa?

¿De verdad cree que el problema en la educación es el de los adolescentes? ¿Sabe que en todas las zonas urbanas superan las ratios en infantil, primaria y secundaria? ¿Sabe usted que no se atiende adecuadamente la diversidad? ¿Sabe que los esfuerzos presupuestarios que ha hecho su Gobierno para atender reivindicaciones laborales de los profesionales de la sanidad no han supuesto mejora en la calidad del servicio? ¿Sabe que, mientras ha incrementado las retribuciones de profesionales sanitarios que se niegan a atender en el medio rural, están contratando a médicos por dos horas? Tenemos debate para rato. Le emplazo a tenerlo.

Me detendré ahora en el empleo. No es solo el paro lo que le tiene que preocupar, señor Iglesias. A nosotros y a nosotras nos preocupa la calidad del empleo, la seguridad del empleo y la facilidad que el empleo supone para que trabajadores y trabajadoras puedan vivir. Es cierto que Aragón está muy por encima de la media en estas cuestiones y es cierto que nuestra tasa de paro es claramente inferior, pero no tenemos empleo de calidad ni tenemos empleo seguro. Estamos sufriendo un proceso de cambio de empleos de los sectores industriales a los sectores de la construcción y servicios, que sabe que son más inseguros.

El sector de la logística, que es la otra gran apuesta aragonesa, es intensiva en mano de obra, pero poco cualificada y, por lo tanto, también vulnerable a la contratación temporal y a la posible deslocalización de empresas.

Y, mire, el crecimiento económico no está llegando a trabajadores y trabajadoras. El peso de los salarios en el producto interior bruto aragonés ha perdido tres puntos. Si a esto le añades la inflación -algo tendrá que ver su Gobierno en que Aragón sea una de las comunidades más inflacionistas- y el efecto del incremento del coste de las hipotecas, podremos vernos abocados a un descenso importante del consumo. Y, fíjese, no voy a ser yo quien defienda el modelo económico consumista, en absoluto, pero ustedes, que apuestan por un modelo neoliberal, deberían ser conscientes de esta realidad. Si la economía se apoya en el consumo y están poniendo trabas al consumo de una parte importante de la población como somos los trabajadores y trabajadoras, están ustedes haciéndolo mal. La calidad, estabilidad y garantía en el empleo, así como el mantenimiento del poder adquisitivo, serían un antídoto eficaz contra esta posible situación.

Vuelvo al tema del empleo, porque nos preocupa el modelo que se está siguiendo en la Administración pública. Se están integrando la temporalidad, la precariedad, y en el tipo de entramado que se está planteando en relación a lo público (empresas, entidades, consorcios)... Por cierto, empresas. La última que he visto, para desarrollar el pabellón de la Expo. ¿No se fía de Suelo y Vivienda, o es que hacía falta otra para ello?

Entronco con el último tema que me parece de preocupar, al que usted le dedicó bastante poco tiempo. Primero es lo que tiene que ver con las posibilidades, pero debilidades, que puede representar un proyecto como la Expo 2008. La Expo social, la que llegaba a todo Aragón, la que favorecía el desarrollo, la que conseguía infraestructuras, la que no consumía recursos y no derivaba de políticas sociales, es la Expo social, que la gran mayoría de la ciudadanía aragonesa y de fuerzas políticas apoyamos. Esa es la Expo que queremos, y nos preocupa. Nos preocupa porque todavía no sabemos cuánto va a ser el nivel presupuestario, porque no sabemos cuánto y en qué condiciones se va a desarrollar, porque creemos que no vamos por el camino adecuado, ni en los compromisos en siniestralidad laboral -ya tenemos un muerto y veintitantos accidentes- ni en la transparencia que nos parece que debería de regir absolutamente todo este proceso. Y también estamos muy preocupados por la parte de trabajo y de encomiendas que les llegan a las empresas aragonesas. Tenemos la relación de todas. Vemos las contratas principales, a quién son, y vemos las contratas secundarias, a quién son. Esas son todas para empresas de aquí. Y no vemos tampoco ninguna adjudicación, ni por la vía de la contrata, a empresas de inserción social aragonesas. Creemos que hay que resolver ese problema.

Y una última cuestión. Mire usted, creemos que hay que ser consciente del problema que tenemos con el Gobierno central -en este caso, con el Gobierno del señor Rodríguez Zapatero-, igual que lo tuvimos en otros tiempo con el Gobierno del señor Aznar o con sucesivos gobiernos, porque Aragón siempre, en ese sentido, ha tenido que trabajar en situación de desventaja. Le recuerdo. Mire, usted, nosotros, porque le apoyamos, esta cámara, hemos tenido que ir a los tribunales para reclamar la deuda histórica, pero ayer estaban negociando el señor Montilla y el señor Clos la deuda de Cataluña. ¿Qué pasa con las obras pactadas y acordadas en la Comisión del Agua y los planes de restitución, que son importantes? ¿Por qué el abandono del Canfranc? ¿Por qué no está Fomento en el consorcio para el desarrollo del sistema de cercanías? ¿Cómo llevamos presión a Francia para que facilite las comunicaciones transfronterizas y no tenga usted que seguir visitando ministros franceses? ¿Cuándo y cómo se potencia el aeropuerto de Zaragoza? Y ¿cuándo y cómo los fondos del Plan Miner, que tanto usted como el señor Montilla -bueno, el señor Montilla ahora ya no; tendrá que ser el señor Clos, que lo habrá heredado-..., los vamos a conocer o van a llegar?

Y podría seguir con más temas, Pero hay otro que me parece sangrante, y es la última atención del Gobierno Zapatero con Aragón. Es un hecho que a nosotros nos parece vergonzoso y, encima, a usted le parece bien, que es proponer que Zaragoza albergue una base de la OTAN. Mire, hoy en día, una base de la OTAN es un atentado contra la paz y contra la seguridad. Hoy, igual que ayer -nos conoce-, mantenemos nuestro «no a la OTAN». Y ahí argumento mi planteamiento: no en que eso pueda incidir en el aeropuerto más o menos, que también, nuestro planteamiento es claramente pacifista y claramente de acuerdo con la ciudadanía que gritó «no a la guerra», que no quiere tampoco las bases de la OTAN en nuestro territorio. Y porque, además, hay una cuestión fundamental y básica: el territorio que albergue una base de la OTAN, que en estos momentos se ha demostrado que vulnera el Derecho internacional, que provoca bombardeos de civiles, que asesina, al margen de la legalidad internacional, el territorio que simplemente suene como potencial albergador de ella pasa a ser enemigo de esos pueblos y de esos países que se benefician de las misiones de la OTAN.

El señor PRESIDENTE: Señor Barrena, le ruego que concluya, por favor.

El señor diputado BARRENA SALCES: No puedo terminar sin agradecer a quienes me han ayudado a preparar este debate. Lo han hecho mis compañeros y compañeras de Izquierda Unida pero lo han hecho también los ciudadanos y ciudadanas que han participado en la experiencia participativa que hemos puesto en marcha. Al responderme, señor Iglesias, tenga también en cuenta que, además de a este portavoz, está Vd. respondiendo a la ciudadanía que, con sus aportaciones, ha enriquecido el debate, puesto que participar es aportar, y aportar desde la calle es una dosis de realismo que requiere igual trato.

Debate real, respuestas claras y compromisos es lo que le pido en su respuesta. Y ojalá que su respuesta no sea como la dada a los más de treinta mil aragoneses y aragonesas que, con su firma, solicitaban mayor protección para las montañas de nuestra comunidad. La respuesta que se les dio fue no tomar en cuanta ni siquiera su propuesta, y vemos que las montañas siguen necesitando una protección.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Barrena.

Señor presidente del Gobierno, tiene usted la palabra para contestar.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente.

Señorías. Señor Barrena.

Hay algunas cosas en las que no coincidimos, y se las voy a decir las primeras.

En la OTAN no coincidimos. Yo creo que hay que despejar aquella vieja idea del mundo dual en donde el Pacto de Varsovia estaba enfrentado a Occidente y la herramienta de combate de Occidente era la OTAN. Eso ya no es así, la OTAN es una alianza de seguridad, fundamentalmente entre Europa y los Estados Unidos, que en este momento no actúa como fuerza de choque frente a otro bloque porque ya, entre otras cosas, no existe otro bloque.

Nosotros decidimos, y yo lo defendí, entrar en la OTAN antes de entrar en Europa y creemos que es nuestro espacio, es un espacio de defensa que tendríamos que conjugar con un sistema de defensa europeo. Pero yo no soy contrario a tener un espacio de seguridad con un vínculo transatlántico, que eso es la OTAN. No debe ser el único, debemos reforzar el europeo. Pero yo creo que nuestros ejércitos, nuestro sistema de seguridad y de defensa está trabajando permanentemente con el resto de los ejércitos encuadrados en el OTAN y creo que eso ha ido muy bien para nuestra seguridad y creo que eso ha ido muy bien también para la modernización de nuestro ejército. Por tanto, si tuviéramos determinadas realizaciones, determinados desarrollos de OTAN en la ciudad de Zaragoza, tan vinculada tradicionalmente a la defensa, yo creo que no sería malo para nosotros.

Le reconozco que no hemos cumplido una cuestión que usted planteó en el último debate, que es hacer un debate sobre los servicios públicos: es un incumplimiento que reconozco.

Desde el punto de visto de lo que planteaba, ha planteado cuestiones muy relacionadas con lo que son las políticas sociales, y quiero decirle una cosa: reconocí ayer que tenemos que acentuar en muchas facetas la dimensión de nuestras políticas sociales. Especialmente hablé de tres cuestiones fundamentales, en las que manifesté mi preocupación, aunque es lógico que no sea yo el que desde la Presidencia de la comunidad y del Gobierno dé pistas a la oposición sobre nuestras debilidades, pero sin ningún tipo de tapujos reconocí algunas cuestiones sobre las que teníamos que profundizar, sobre las que teníamos que señalar y priorizar nuestras políticas.

Dije que no debíamos olvidarnos de que hay más de treinta mil parados en Aragón, a pesar de que los índices de desempleo son los más bajos del país, todavía tenemos más de treinta mil aragoneses, fundamentalmente mujeres, sin trabajar, y eso me preocupa.

Dije que me preocupa, sobre todo en educación, nuestros profesores, la dificultad que tienen en un ámbito concreto, en la secundaria. Ahí tendremos que esforzarnos más. Esos profesores que lideran, que tienen que liderar a grupos de adolescentes y que están en una situación muy difícil a pesar de que nuestras inversiones en educación son muy importantes, más del 65% ha crecido su presupuesto.

Dije que me preocupaba la sequía porque nos ha hecho pasar una legislatura especialmente difícil que nos ha hecho entender a todos que el Ebro es un río que no puede trasvasar más agua porque no tenemos para nuestras necesidades pero, al mismo tiempo, nos hace acentuar nuestras políticas con la modernización de los regadíos y de los usos del agua.

Dije que me preocupaba el precio de la vivienda, coincidiendo con usted, y me preocupa que, con planes de vivienda tan intensos como hemos desplegado, estamos construyendo, vamos a catalogar al final de esta legislatura, el año próximo habremos catalogado diecinueve mil viviendas protegidas, y, sin embargo, reconocí que no hemos sido capaces de incidir en el freno del crecimiento del precio de la vivienda, que es una de las cuestiones que más preocupan a nuestros ciudadanos. Estamos haciendo también, en la línea que usted planteaba, viviendas de alquiler, y hay una propuesta para esa bolsa de las viviendas vacías que no está terminando de arrancar.

En cualquier caso, la vivienda es una preocupación en la cual tendremos que incidir de una manera muy importante en los próximos ejercicios en la comunidad. Tenemos el problema de un crecimiento de la demanda extraordinario, la vivienda no solo se compra para vivir, lo reconozco con usted, se compra también para tener protegidos los ahorro. En un momento en que los ahorros se pagan poco en el banco, muchas familias aragonesas consideran que la vivienda es un buen sitio para tener seguros y para que sus ingresos, para que sus ahorros no pierdan rentabilidad. Por tanto, reconozco que ahí tenemos un problema importante.

Reconocí ayer también que una de las facetas de nuestra política social que vamos a incrementar -usted lo va a poder comprobar en el próximo presupuesto- es precisamente lo que hace referencia a lo que considero que es del sector más débil de nuestra sociedad, que son precisamente las personas mayores que tienen problemas de movilidad y de dependencia. De tal suerte que pretendemos establecer como cuarto pilar del Estado de bienestar, con las pensiones, la universalización de la educación y de la sanidad, este cuarto pilar, que será la generación de derechos para aquellas personas que están pasando por estos problemas de movilidad y de dependencia. Vamos a actuar muy directamente ahí y usted verá en el presupuesto que propondremos a este parlamento bien pronto que el Departamento de Servicios Sociales y Familia tendrá un incremento para poder actuar de una manera rotunda en esa dimensión.

Desde el punto de vista de su preocupación por la ordenación del territorio, coincidimos en esa preocupación y me alegra mucho que usted no haya limitado su preocupación o su discurso única y exclusivamente a las zonas extremas de Aragón, a las zonas rurales, que parece que es la preocupación de mucha gente, a la que le preocupa única y exclusivamente que se produzca crecimiento en determinadas zonas por su valor ecológico, por su valor paisajístico, y usted me ha dicho que le preocupa el crecimiento también en Zaragoza, la calidad de ese crecimiento, y en los alrededores de Zaragoza.

Mire, estamos preparando una nueva ley de urbanismo y una nueva ley de ordenación del territorio en Aragón, que creemos que controlará esos crecimientos no para frenarlos, porque el Gobierno no quiere frenar el crecimiento ni en Zaragoza ni en las zonas rurales, ni en las montañas, quiere que tengamos un crecimiento de calidad. Por eso, hemos desarrollado las directrices del Pirineo con urgencia, cuando no pudimos aprobar la ley del Pirineo en la anterior legislatura... Por cierto, que nunca entendí que presentando el Gobierno una ley del Pirineo y habiendo una preocupación, como he podido constatar en todos los grupos políticos y en toda la sociedad, no se nos permitiera hacer el debate. La ley podía ser un fiasco, señor Barrena, seguro que lo era, pero el parlamento es quien aprueba las leyes, y esa ley se hubiera podido cambiar de la A a la Z, pero no tuvimos la oportunidad de hacer ese debate y decidimos intervenir -perdón por la palabra- con los decretos para que el urbanismo no se desbocara, porque ni lo queremos ni lo necesitamos.

Pero desde el punto de vista de la montaña, quiero decirle una cosa, dado que el planteamiento de ordenación del territorio, su preocupación, lo comparto: no podemos negarles a los dos mil núcleos que tenemos en esta comunidad -son algunos menos habitados-, no podemos negarles que nuestra gente pueda vivir allí con dignidad, y no podemos condenarlos al romanticismo y a la utopía de contemplar un medio rural maravilloso; tenemos que ser capaces que si queremos jóvenes, es decir, futuro en nuestros pueblos, nuestro medio rural, nuestras comarcas y en nuestras montañas, será fundamental que puedan tener una nómina a final de mes, que puedan tener una economía, que puedan tener un mínimo nivel de desarrollo que compita con lo que tenemos que competir en nuestras comarcas, y es con que en la ciudad hay más oportunidades. Si no somos capaces de generar crecimiento, de generar economía, de dejar desarrollar (ordenadamente, sí), pero dejar desarrollar nuestros pueblos, no podremos conseguir que nuestros jóvenes sigan allí. Por tanto, hay que conjugar, señor Barrena. En esa preocupación que compartimos, el mantenimiento de un territorio vivo, económicamente activo, con el respeto escrupuloso al medio ambiente.

Desde el punto de vista del respeto del medio ambiente, el Gobierno ha incrementado las superficies protegidas -lo he dicho ya- en un 123%. Creo que los que viajan por Aragón -ustedes acaban de pasar el verano, estoy seguro, en muchos pueblos de Aragón- no han podido venir agobiados de los desastres urbanísticos que vemos en nuestros pueblos. Yo no los he visto, yo, afortunadamente, no los he visto. Alguna cosa hay que corregir, seguro que muchas, para que en el futuro no se produzcan. Por tanto, hay que dejar crecer el territorio.

¿Qué política practicamos para eso? Primero, la política -lo he dicho antes- de desarrollo de los regadíos, de modernización de los regadíos, de subvencionar, de ayudar, de apoyar a la industria de transformación de nuestras producciones agrarias in situ, y estamos haciendo ahí un gran esfuerzo. Segundo: apoyar el turismo, si quiere, el agroturismo, el turismo blando, turismo rural, que es la primera oferta en cantidad que tienen nuestras zonas rurales ya hoy en España; la oferta de nuestras hospederías, que llegaremos a catorce, con ochocientas plazas inmediatamente, en el próximo año. Y en tercer lugar, el aprovechamiento de recursos importantes como es nuestra nieve.

Hablo de la nieve, solo un momento de la nieve. Los franceses tienen cerca de treinta estaciones de esquí en un espacio similar del Pirineo; los catalanes, veintiséis, con Andorra; nosotros, en el Pirineo, cinco. De momento no hay aprobado crear ninguna más, con las cinco que tenemos, el resto del Pirineo español, veintiséis, somos partidarios de modernizarlas, de que sean competitivas, de que sean elementos activos en el soporte económico de nuestros valles, y hemos creado una empresa para eso que tiene más garantías que ninguna otra, y vamos a hacerlo bien, queremos hacerlo bien, porque también nosotros, creo que todos nosotros apreciamos el valor paisajístico y ecológico de nuestro país.

De la macrocefalia de Zaragoza, disiento en una cuestión: es verdad que Zaragoza ha sido un punto de captación o de referencia para la inmigración interna, pero, señor Barrena, si no hubiéramos tenido Zaragoza, cuánta gente más se hubiera tenido que ir de Aragón en los últimos cien años; si la ciudad de Zaragoza y su potencia económica, industrial y de creación de iniciativas y de trabajo no hubiera existido, muchos jóvenes que la emigración contuvo la propia ciudad se hubieran visto abocados a salir de ahí. Por tanto yo hago una lectura de Zaragoza en positivo. Afortunadamente, Aragón tiene una gran capital como es Zaragoza, y se trata ahora, con el desarrollo de la Expo, con el desarrollo de todos los nuevos planes, de comprometernos en hacerlo bien.

A usted le preocupa la Expo, le preocupa la Expo, y a nosotros también, al Gobierno también, porque somos una parte, exactamente la misma parte que el Ayuntamiento, la defendemos igual, aunque siempre he dicho en este debate y lo he dicho fuera que la iniciativa es del Ayuntamiento de Zaragoza, que nadie entienda que me quiero apropiar de algo. Y creo que tenemos que defender esas obras que transformarán la ciudad, que mejorarán nuestros ríos, que serán un impulso importante para su desarrollo urbanístico, y tenemos que estar al tanto de la siniestralidad, tenemos que estar al tanto de su preocupación también sobre las empresas aragonesas.

¿Cuál es el problema? Claro, las obras salen a concurso y, lógicamente, la Sociedad Expoagua tiene que darlas a las empresas que hacen mejores ofertas, y eso no lo podemos cambiar porque haríamos las cosas mal. Por tanto, no es posible, no es posible que nosotros introduzcamos elementos de distorsión en los propios concursos y subastas, que es a través de lo que una empresa pública como Expoagua tiene que realizar sus adjudicaciones. Es verdad que siempre que la empresa que ha podido, pues, ha hecho lo posible porque fueran empresas aragonesas las que trabajaran.

El señor PRESIDENTE: Le ruego que concluya, por favor, señor Iglesias.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): El ferrocarril y la carretera. Coincido con usted: tenemos una gran oportunidad de desarrollo del ferrocarril, precisamente porque la alta velocidad deja a muchas vías de ferrocarril sin el tráfico de personas, y esas vías las tenemos que utilizar para sacar de las carreteras el tráfico de camiones tan intenso, mejoraremos la calidad de nuestro transporte y mejoraremos también la seguridad de nuestras carreteras.

Quiero aclararle una idea: en el sistema de cercanías, que deseamos y tenemos como objetivo que las primeras líneas estén funcionando para la Expo, es Fomento quien lo hace; no es que participe Fomento, no, es que ese es un plan de Fomento, es el Ministerio de Fomento quien se ha comprometido a desarrollarlo. Así como el plan de movilidad en Zaragoza de metro ligero, de tranvía, es un plan en el que participamos el Ayuntamiento y el propio Gobierno de Aragón. Por tanto, hay muchas cosas en las que coincido, hay algunas cosas en las que tenemos dificultades.

En las políticas sociales quiero hablarle de algo que le preocupa a usted permanentemente en estos debates: la calidad del empleo, la temporalidad y la seguridad -y con estos datos termino esta primera intervención-. El empleo temporal en Aragón se encuentra seis puntos por debajo de la media nacional. ¿Podemos estar satisfechos? No. Debemos estar preocupados, pero es verdad que, comparados con la media nacional, estamos mejor. En Aragón tenemos un 27,2%; en España, un 33,2%. Por tanto, tenemos diez puntos menos a este respecto del empleo temporal. La evolución de la temporalidad: en contratos indefinidos teníamos treinta cuatro mil el año 1999 (exactamente treinta cuatro mil sesenta y seis), el año 2005 tenemos cuarenta y cuatro mil contratos indefinidos (cuarenta y cuatro mil doscientos cinco): un 29,8% más.

Desde el punto de vista de la siniestralidad es once puntos inferior a la media nacional en Aragón. Los accidentes por mil trabajadores que hemos tenido en Aragón son 50,3 por mil trabajadores; en España es el 61,7: tenemos 11,4 puntos de diferencia en nuestro favor. La evolución de la siniestralidad: teníamos por cada mil trabajadores 62 accidentes; en este momento, el año 2005, tenemos 50,3 accidentes. Tenemos una diferencia de menos doce puntos respecto a la media nacional.

Y en mi próxima intervención estoy dispuesto a seguir analizando lo que a usted le preocupa fundamentalmente de políticas de ordenación del territorio y de políticas de nuestra política social.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Señor Barrena, tiene usted la palabra para replicar.

El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.

Empezaré por lo de la OTAN simplemente por apartarlo cuanto antes. Ya sé que no coincidimos. No coincidíamos nunca. Ustedes decían: «La OTAN, de entrada, no»; nosotros decimos: «Ni por la gatera». Pero entonces, ¿qué quiere usted que le diga? Y mucho menos después de ver al señor Zapatero defender la alianza de civilizaciones. ¡Hombre!, que venga usted ahora aquí a hablar de bloques, que, además, uno ya no está, y que me diga que esos son los buenos... Ahí lo dejo, pero insistiremos y pelearemos para hacer todo lo que podamos para que Zaragoza deje de ser candidata a una base de la OTAN y seguiremos peleando para que Aragón sea la tierra de paz, concordia y acogida que es y, por lo tanto, que se lleven todas las instalaciones militares cuanto antes, que se las lleven, que las devuelvan a quienes son y ni siquiera se piense en compensaciones por ellas, que sé que esa es otra de las líneas argumentales de usted y de algún otro grupo.

Entramos al debate que yo quería entrar y que usted no termina de entrar. Vamos a ver si ahora, en la segunda, lo conseguimos. Mire, vivienda. Me reconoce usted que tengo razón. Y, ¿qué quiere hacer, lo mismo? Porque usted dice: «acentuar políticas». Eso, ¿qué quiere decir: que, si hemos calificado diecinueve mil viviendas de protección oficial, vamos a llegar a calificar veinte mil? ¿Eso quiere decir que vamos a dejar de hacer puesta de suelo público a disposición mientras que quien tiene el suelo privado se lo guarda para cuando ha subido más? ¿Eso quiere decir que con esas leyes de ordenación del territorio y la ley urbanística de Aragón vamos a renunciar al agente urbanizador, modelo valenciano? ¿Sabe usted que el Parlamento Europeo les ha dicho que dónde van con esas cosas? Ahí tenemos herramientas; vamos a hacerlo. Retiren ustedes la ley y hablemos de otra cosa. No sería la primera: han retirado la de policías locales, la de la montaña, que usted me ha dicho... Si lo queremos debatir desde la izquierda, entremos, pero vamos a ver cómo conseguimos que deje de pasar lo que está pasando. Y claro que está pasando lo que usted y yo sabemos.

El debate sobre el Pirineo y la formula de vida para los ciudadanos y ciudadanas que viven allí. ¿A quién le está usted resolviendo la vida: al señor o señora que tiene un huerto, y por el huerto le dan unos cuantos millones; al promotor que va a hacer esas viviendas; a la hipoteca que la va a financiar, y luego, una vez que esos se hayan ido, va a ser una residencia que se ocupa dieciocho meses al año..., perdón, dieciocho días al año -faltaría más-, perdón? Y los trabajadores que dice el señor Laplana, sí, mientras se construye la vivienda. Luego, ni los del Sabeco, porque quien sube allí se lo sube del supermercado de Zaragoza. Pero luego el ayuntamiento es el que va a tener que llevar servicios allí y es el que va a tener que mantener iluminación y es el que va a tener que mantener una serie de cosas. Y, mire, yo no estoy hablando de pacharanes ni de ir con el traje ansotano, en absoluto. Estoy hablando de que trabajemos en la línea de buscar alternativas reales para toda la ciudadanía del Pirineo. Y ustedes no están fijando población en el Pirineo. ¿Ha visto usted el censo, que por cada veinticinco viviendas nuevas solo se incrementa un ciudadano o ciudadana más en cada municipio, que habitualmente es el hijo o hija de quien ya tiene una vivienda? ¿Están fijando ustedes población o están subiendo allí población los fines de semana? Yo creo que eso no es lo que deberíamos de hacer, pero sigue usted empeñado en ese debate. Me habla usted del porcentaje del Pirineo. ¿Qué porcentaje de mi cuerpo puede ser este dedo? El 0,0... Pues no quiero que me lo corten. Algo servirá. Digo yo que entonces entremos en los debates como hay que entrar. Y me parece que legítimamente, buscando soluciones, pero a lo mejor hay diferentes puntos de vista. Entonces vamos a escucharlos. Lo que no puede ser es aplicar, como se pasó con la ley de iniciativa popular, la mayoría parlamentaria. Ahí nos encontrará.

El señor PRESIDENTE: Señor diputado, le ruego que concluya.

El señor diputado BARRENA SALCES: Sí, acabo enseguida, señor presidente.

Sobre el empleo. Usted me ha dicho que estamos por encima de la media en cuanto a temporalidad y demás. Es verdad. Usted ayer hablaba de que el crecimiento económico en Aragón está superando incluso a zonas de Europa. Mire, en Aragón, uno de cada tres trabajadores o trabajadoras es temporal; en Europa, uno de cada siete. Digo yo que, si nos equiparamos en el crecimiento económico, deberíamos equipararnos también en estos otros parámetros, que son los que nos parece que marcan de verdad el progreso y el Aragón del futuro que queremos.

Me ha despistado usted con eso de no adjudicar obras a empresas aragonesas por la Ley de contratos, que dice que hay adjudicárselas siempre a la mejor. Pues en el seminario no ha pasado eso: se le ha adjudicado a la más cara y encima... Entonces, digo yo que, a veces, la sociedad Expoagua, los socios, sí que pueden hacer esas cosas. No sé muy bien cómo, pero digo yo que sí se podrían hacer algunas políticas, sobre todo de gestión clarísima de lo público, de respeto a lo público y de buscar ahí lo que hay. Y no me diga usted que en otras comunidades autónomas no encuentran fórmulas de que no se lleve ninguna contrata una empresa que no tiene ni comité de empresa, que está incumpliendo la ley. Digo yo que podríamos hacerlo. Ahí nos va encontrar también si usted lo quiere. Si sigue acentuando lo que están haciendo hasta ahora, siga usted así; nosotros seguiremos como estamos.

Y la última cuestión que me queda por el tiempo, porque se nos encienden aquí estas luces. Políticas... Me ha dicho usted que está haciéndonos caso y que van a empezar con las viviendas de alquiler y con los programas de vivienda vacía. Usted anunció ayer treinta y cinco mil nuevas acciones en el Plan de vivienda -lo dijo ayer-: dieciséis mil para nueva construcción, doce mil para rehabilitación y seis mil para viviendas ya construidas. Dieciséis y doce, veintiocho, y seis, treinta y cuatro. Solo me quedan mil en cinco años para alquiler. No estamos de acuerdo. Coincidimos en que hay un problema de vivienda, que es un problema del precio, que es un problema de especulación, pero con eso nos quedamos. Entonces, yo lo que espero es que ahora, en la segunda vuelta, además de estar de acuerdo, empecemos a debatir cómo y de qué manera resolvemos eso, que, además, ha sido usted el que ha dicho que no está de acuerdo y que hay que arreglar. Y estamos de acuerdo: pues vamos a ver cómo y de qué manera lo arreglamos.

Espero sus respuestas.

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Barrena.

El señor presidente del Gobierno tiene la palabra para dúplica.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Le agradezco su tono, que no ha sido un tono de descalifación, sino de construcción, y eso es siempre muy positivo. Ha sido un tono de analizar datos que yo intento explicarle. Y en algunas cosas coincidimos, en otras no coincidimos.

Yo no soy partidario de que los centros militares se vayan de Zaragoza. Yo pienso que la defensa es una obligación del conjunto del país, que no podemos estar en una sociedad utópica mientras todo el mundo tiene sistemas de defensa. Sería absolutamente imposible, sería inconcebible que nosotros no tuviéramos un sistema de defensa propio y, por tanto, yo siempre he defendido las unidades que tenemos en Zaragoza, incluso a veces he luchado por que alguna de ellas no se vaya. Y, además, creo que en nuestra ciudad hay una buena relación entre lo que es la Defensa y lo que es la sociedad.

La vivienda. Mire, en el periodo 1995-1999 se hacían tres mil ochocientas treinta y tres viviendas, hemos multiplicado en la primera legislatura por tres y en este momento vamos a terminar la legislatura calificando alrededor de diecinueve mil viviendas. Y eso no es suficiente, estoy de acuerdo con usted, por eso dije ayer que teníamos que darle una vuelta a si solo la política de construcción de vivienda protegida podía resolver el problema. Tenemos a treinta y cinco personas en el registro del Toc-Toc. Sabemos que muchos son parejas, por tanto, no son treinta y cinco mil demandantes, son memos porque no tendrán una vivienda cada uno. Con las viviendas que estamos en disposición de hacer, en teoría, en dos años tendríamos que resolver esa demanda, fundamentalmente de población joven, y vemos que ni con eso frenamos el precio de la vivienda.

Como usted, nosotros estamos preparando el programa electoral de nuestro partido para hacer una propuesta concreta en este tema concreto de cara a la próxima legislatura. Usted me reconocerá que hemos hecho un gran esfuerzo económico en las viviendas que hemos realizado y yo le reconozco que no ha sido suficiente porque no hemos sido capaces de frenar los precios. Estamos construyendo en este momento más de mil viviendas de alquiler y estamos desarrollando esa fórmula nueva respecto a las viviendas vacías para dar garantías a los propietarios de esas viviendas vacías si las alquilan con una empresa pública, que estamos en coordinación también en esto con el Ministerio de Vivienda, pero reconozco que aquí tenemos un problema que tenemos que atacar con mucha seriedad.

Desde el punto de vista de la política de ordenación del territorio, yo le invito a que participemos en el debate cuando traigamos la ley aquí. La ley de urbanismo y la ley de ordenación del territorio son para estudiarlas a este respecto. Es decir, ¿qué pondremos en la ley? Lo que seamos capaces de acordar. El Gobierno va a plantear una propuesta pero a partir de ahí debatiremos con los grupos y, lógicamente, tendremos oportunidad para poder avanzar en un sentido o en otro sentido, teniendo claro que el objetivo, el objetivo para nosotros es conciliar...

Yo no sé si hicimos bien o mal cuando la iniciativa popular, no lo sé, posiblemente los gobiernos siempre pecamos de una cierta prepotencia y, posiblemente, a ese respecto, todos los gobiernos tenemos que reconocer que a veces actuamos apoyándonos más en nuestras mayorías parlamentarias y planteando con una cierta mirada por encima del hombro las iniciativas que vienen de la ciudad o de los ciudadanos, es posible. Posiblemente, en aquel momento, nosotros también teníamos un cierto resquemor porque una ley del Pirineo se nos había echado para atrás sin debatir. Yo creo que todas esas cosas hay que colocarlas en esa coctelera para saber lo que pasó, que creó mucha frustración a mucha gente, que posiblemente es próxima a ustedes, que hicieron un gran esfuerzo para transmitir la preocupación que tenían por el mantenimiento de nuestro territorio.

Pero créame que coincidimos en que queremos un territorio que tenga unos niveles de desarrollo suficientes para mantenerse vivos y que concilie eso con el mantenimiento del medio ambiente. Y a todos esos ciudadanos -cuarenta mil, que es muy importante en Aragón- que firmaron y que están preocupados y que manifestaron su preocupación fin de semana tras fin de semana recogiendo firmas, quiero trasmitirles que compartimos esa preocupación y que la demostración de que la compartimos es que hemos multiplicado por mucho los espacios que tenemos protegidos en el Pirineo.

Yo sé lo del porcentaje que me decía usted, ¡pues claro que sí! Lo que yo explico es que, de los diez mil quinientos kilómetros que tiene el Pirineo, de los diez mil quinientos kilómetros cuadrados, no necesitamos actuar más que en ese territorio. ¿Para qué? Para que haya puestos de trabajo en los valles del Pirineo, para que algún puesto de trabajo también se cree en las sierras de Teruel, para eso lo queremos. Porque sé, mis amigos del Pirineo saben, a los que les gusta el Pirineo de Zaragoza estoy seguro de que también saben que, si no hay puestos de trabajo, la gente se vendrá cada vez más a Zaragoza, y saben que es muy difícil hacer una General Motors en Benasque, que es muy difícil hacer industria en los valles del Pirineo, que no es fácil, y, sin embargo, podemos desarrollar, si lo hacemos bien, una cierta industrias turística, un poquito menos que los demás, mucho menos que en los Alpes, mucho menos que los franceses, mucho menos que los catalanes. Mire, de veintiséis estaciones a cinco, pero, las que tengamos, yo creo que tenemos la obligación de tenerlas para que sean competitivas, que sean capaces, que sean modernas, que no se nos caigan. Eso es lo que pretendemos hacer en un espacio tan singular.

Por tanto, creo que hay muchas cosas de las que podemos hablar. Permítanme que no hable en la línea que usted me propone del Ayuntamiento de Zaragoza. Nosotros hablamos de la colaboración, de la cooperación, creo que hemos conseguido una buena cooperación.

Y le vuelvo a insistir en que, desde mi punto de vista, que Zaragoza tenga una capital de la dimensión, con la capacidad, con el poder, con la proyección que tiene la ciudad de Zaragoza es una garantía para el conjunto del territorio.

Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Iglesias.

A continuación es el turno de los grupos que apoyan al Gobierno.

Empezamos por el Partido Aragonés.

El señor Biel usará la palabra en condición de presidente y, ahora, portavoz del Partido Aragonés.

El señor diputado BIEL RIVERA: Gracias, señor presidente.

Señorías. Señor presidente del Gobierno.

Celebramos hoy el último debate parlamentario importante de esta legislatura, por supuesto a falta del debate de los presupuestos, que llegarán a estas Cortes en los próximos días, cumpliendo el Gobierno una vez más lo previsto en cuanto a plazos en la Ley de hacienda. Aproximadamente, más de cinco mil cien millones de euros para el ejercicio 2007, que es casi el triple de los presupuestos de 1999, fecha de constitución del actual Gobierno de coalición PSOE-PAR. Más o menos, más de tres mil seiscientos euros por habitante, lo cual supone que somos la segunda comunidad autónoma de España, después de Navarra, en financiación pública.

Señorías, faltan ocho meses más o menos para la cita electoral del 27 de mayo y es el momento justo para hacer algunas consideraciones de orden político. Espero que la visión parcial de cada partido y su imperiosa necesidad de hacer la crítica por la crítica no les impedirá, aunque no lo manifiesten, coincidir conmigo al menos en algunas cuestiones que considero irrebatibles.

Señorías, voy a hablar de política, voy a salir un poco del debate contencioso- administrativo que se ha producido hasta aquí, por dos razones: primero, porque yo no soy el presidente del Gobierno, coincido con lo que ha dicho en casi todo, y, evidentemente, mucho menos soy la oposición, con lo cual no voy a entrar en el debate contencioso-administrativo de la mañana.

Han transcurrido, señorías, más de siete años desde que la coalición PSOE-PAR gobierna Aragón, bien es verdad, que no en todas las instituciones, lo cual, por cierto, desde una visión partidista, no nos ha venido mal para que los ciudadanos juzguen y comparen las diferencias de una coalición con otra. Y en este punto, no voy a hablar ni de la Romareda ni del Seminario ni de las trabas administrativas, que, desde luego, no es voluntad del Gobierno poder trabas administrativas a quien hace las cosas bien.

Cuando, en 1999, se formó la actual coalición de Gobierno, algunos sectores sociales no entendieron la decisión que se adoptó entonces. Es cierto que el PAR, en esa fecha, renunció a formar parte de un Gobierno con mayoría absoluta, de treinta y ocho diputados, por una aparentemente inestable coalición que no disponía de la mayoría. Además, lo hicimos entre partidos que nunca habían estado en coalición e incluso con contenciosos graves, como la moción de censura de 1993 o algún intento de trasvase del ministro Borrell. Pero la política es así y, sin entrar en las profundas razones que la motivaron, el tiempo ha demostrado su acierto. Y, aunque aquella difícil decisión fue posiblemente la causa de nuestro desgaste electoral, seguramente por no saber explicarla mejor, fue también el comienzo de una etapa de estabilidad política en Aragón como nunca habíamos disfrutado.

Señorías, Aragón ha tenido desde 1978 -lo recordaba ayer el señor presidente- once presidentes, frente a los tres o cuatro escasos de la mayoría de las comunidades autónomas. La estabilidad, como la salud, se aprecia solo cuando se pierde.

Para mi partido, el PAR, la coalición con el Partido Socialista ha sido hasta la fecha una buena experiencia, que en mi opinión ha demostrado tres cosas: primero, que en Aragón, cuando se cumple lo pactado, las cosas funcionan, al menos con el PAR; segundo, que el PAR es el único partido en Aragón -aunque alguno se moleste- que puede hacer pactos de gobierno con uno y otro lado de la cámara -no somos fuerza auxiliar de nadie-, y tercero, que es posible una coalición de gobierno donde la inmensa mayoría de los ciudadanos, salvo los más recalcitrantes y extremados, se sientan cómodos y confiados.

Hace unos días, en un periódico, leía la carta de un ciudadano, supongo que debidamente orientado por su partido (posiblemente, ni sabrá que la escribió), criticando el hecho de que el PAR gobernara Aragón con solo el 10% de los votos. Dos cosas se me ocurrieron sobre la marcha: primero, que si no quieren que gobernemos solo con el 10%, que nos voten más [risas], y segundo, que, al parecer, todavía hay personas en Aragón que desconocen que esta es una comunidad autónoma del norte, con cinco partidos diferentes representados en el parlamento, donde las mayorías absolutas de un solo partido son, han sido y serán imposibles, y, por tanto, aunque les pese a algunos, alguien tendrá que asumir la responsabilidad, no siempre bien comprendida, de decidir hacia uno u otro lado.

Esta tierra, señorías, no es Extremadura, ni las dos Castillas, con todos mis respetos, donde gobierna un partido durante casi treinta años y el otro está encantado de ser el segundo -solo hay dos-, por eso, señorías -perdonen que lo diga así-, buscar la destrucción del centro como estrategia siempre es un error histórico, cualquiera que sea quien lo intente. Sin el centro sería imposible la política con mayúsculas: el centro es imprescindible.

Sus valores, la moderación, la tolerancia, la permeabilidad a nuevas ideas -no le hemos impedido al señor presidente del Gobierno hacer determinadas políticas del Partido Socialista en nuestra presencia en el Gobierno-, nuestra permeabilidad -insisto- a nuevas ideas, el «no» al frentismo, son indispensables para hacer una política que sirva para la inmensa mayoría de los ciudadanos y no solo -permitan que lo diga su señorías, hablando de los extremos-, y no solo para una parte de la sociedad política, sea esta la izquierda, a la búsqueda siempre de referentes o justificaciones nuevas conforme abandona las antiguas, o la derecha, petrificando a su electorado, que seguramente le va a resultar insuficiente en el futuro.

El que pretenda acabar con el centro político acaba en la oposición un día u otro, y esta regla vale para los partidos, para las ideas, para los programas electorales y para comprender las coaliciones poselectorales.

En España, sin una política de centro, no tendríamos ni la Constitución de 1978, ni el Estado de las autonomías, y estas Cortes no existirían y sus señorías serían posiblemente diputados provinciales, ni posiblemente estaríamos en Europa. Comprenderán, pues, sus señorías mi afirmación de que también en Aragón, sin un partido como el PAR, de centro y aragonesista desde su fundación, quizá las cosas hubieran sucedido de otra manera. Lo comprobarán, aunque no quieran reconocerlo, cuando repasemos algunos proyectos puestos en marcha por el Gobierno, y verán en muchos de ellos la impronta del PAR.

Señorías, a pesar de las prédicas de algunos voceros achacándonos defectos que no tenemos, el PAR ha estado en el Gobierno de Aragón durante mucho tiempo, pero menos que el PNV en el País Vasco; que el PSOE en Andalucía, en Extremadura o en Castilla la Mancha; que el PP en Castilla y León, Valencia o Galicia, o que CIU en Cataluña. Sin embargo, por su presencia en el Gobierno durante varios años, el PAR se siente corresponsable del estado de nuestra comunidad, que hoy debatimos, y orgulloso de nuestras aportaciones, tanto hechas desde el Gobierno como desde la oposición.

El estado de una comunidad como la nuestra se mide como la salud, por parámetros objetivos, aunque reconozco que también, como en la salud, estos se valoran subjetivamente, lo que explica que haya enfermos de aprensión o hipocondríacos por la misma razón que cada aragonés o cada diputado de esta cámara tiene su correspondiente nivel de autoestima.

A pesar de todo, señorías, los datos son tozudos: si se atiende a los principales criterios estadísticos que miden el desarrollo, Aragón ocupa el sexto lugar de España en la mayoría de ellos, la sexta comunidad del octavo país del mundo. A mí me parece que ese es un dato. Ya sé que tendríamos que ser los primeros del primer país del mundo, pero somos los sextos del octavo país del mundo.

Hace veinte años, la renta regional per cápita en Aragón era el 103% de la española; hoy supera el 112%, y su nivel de vida supera el 102% de la Europa de los quince y el 113% de la de los veinticinco. En veinte años de autonomía, el diferencial del nivel de vida de Aragón ha disminuido, y así, el existente con Baleares ha pasado del 54% al 5%; el de Madrid, del 25 al 10%; el del Navarra, del 14% al 9%; el de Cataluña, del 18% al 3%. A este ritmo, Aragón será, junto con el País Vasco y Navarra -qué casualidad, las tres comunidades que tienen actualmente en sus estatutos el reconocimiento de los derechos históricos-, la comunidad de mayor nivel de España en la próxima década.

Pero no todo es economía, señorías. En materia de servicios sociales comunitarios, en cuatro años, el gasto ejecutado ha aumentado en un 75%. Aragón es la cuarta comunidad autónoma con menor tasa de pobreza de España. La cobertura de servicios para personas dependientes en Aragón es superior a la media nacional. Con este Gobierno, se han multiplicado por dos las plazas en centros de día; por dos los usuarios de ayuda a domicilio; por tres los usuarios de teleasistencia; en un 50%, las plazas de residencias (5,8 plazas por cada cien personas mayores de sesenta y cinco años), siendo la tercera comunidad autónoma con mayor cobertura. Se pasará en número de plazas concertadas de trescientos treinta y siete en el año 2000 a mil trescientas en el año 2007.

En cinco años, se ha incrementado en cien mil el número de ciudadanos con tarjeta sanitaria, y somos la segunda comunidad autónoma en la ratio habitantes-médicos de atención primaria, y si no fuéramos la segunda, las listas de espera serían mucho más largas.

En Aragón, para un millón trescientos mil habitantes, hay diecisiete hospitales, ciento veintiún centros de salud y más de mil cien consultorios locales. Es un dato. El presupuesto de Sanidad desde el año 2002 ha crecido en un 46%; el de Servicios Sociales, en un 62%; el de Educación, en un 62%. Tenemos -me lo decía el otro día el ex consejero de Ciencia y Tecnología, y me ha dado el dato el señor Larraz- novecientas becas Erasmus cada año y la Universidad de Zaragoza ha duplicado su presupuesto. Son datos que ha dado el señor presidente, que son tozudos y que están ahí.

Pero también, desde un punto de vista estrictamente político, Aragón merece, en mi opinión, un notable alto. Aragón goza o, si lo prefieren, disfruta de un Gobierno estable, de mayoría parlamentaria, basado en la mutua lealtad de los partidos que la forman y la buena sintonía del presidente y del vicepresidente, que parece que algunos tienen empeño en que no siga produciéndose. Pues, seguiremos llevándonos bien, estemos donde estemos, señor presidente.

Un Gobierno fiable, que da confianza, de amplia base, centrado y eficaz, como se demuestra por los proyectos emblemáticos que impulsa o por el hecho de remitir los presupuestos en tiempo y en forma, cosas, señorías, que no eran normales y que ahora lo hacemos todos los años, o por su capacidad legislativa (ciento cuarenta y cuatro proyectos de ley en siete años, aunque algunos, evidentemente, ha habido que retirarlos porque no estaba el horno para bollos cuando se enviaron), o por su capacidad para gestionar las cada vez más importantes competencias de Aragón.

Efectivamente, señorías, el nivel competencial de Aragón cada vez es mayor, lo que supone reducir nuestra dependencia de Madrid, lo cual, señorías, en mi opinión, es bueno si tenemos en cuenta nuestra experiencia histórica con Madrid.

La autonomía suele ser inversamente proporcional al número de ministros que nos visitan: a más ministros, menos autonomía. Cuanto menos dependamos de Madrid, señorías, mejor, aunque hasta entonces seguiremos exigiendo algunas infraestructuras básicas de todos conocidas y por todos discutidas en esta cámara, seguiremos exigiendo la efectividad de la deuda del Estado con Aragón y, por supuesto, reclamando más autonomía: con la próxima reforma del Estatuto de Autonomía la mejoraremos, porque habrá una próxima reforma del Estatuto de Autonomía, es decir, no se pueden poner puertas al campo.

Y hablando de autonomía, concretamente de la reforma de nuestro Estatuto, yo me siendo especialmente orgulloso de ser aragonés por ese dato. Aragón merece una matrícula de honor, espero que así se reconozca en Madrid y no hagan precisamente lo contrario, rebajar nuestras aspiraciones de autogobierno.

Si sus señorías se paran a pensar sobre las experiencias de otras comunidades autónomas, concluirán conmigo que lo sucedido en Aragón es histórico y único es España. ¿Cuántas comunidades autónomas conocen sus señorías con cinco partidos parlamentarios que hayan sido capaces de llegar al consenso conseguido en Aragón? Cuatro partidos de acuerdo y el quinto, que, en principio, no vota en contra, y ojalá un día vote a favor.

¿Se imaginan sus señorías un estatuto aprobado en Aragón, por ejemplo, sin el voto favorable del principal partido de la oposición en España? Pues eso mismo ha sucedido en Cataluña, en Andalucía, posiblemente en Galicia, sin contar las comunidades autónomas que ni lo han intentado. Señorías, hay comunidades autónomas que se empeñan en marcar el ritmo del Estado y, en mi opinión, no son ejemplo de casi nada.

¿Creen sus señorías, que el acuerdo de Aragón hubiera sido posible sin un partido como el PAR en el centro? No voy a insistir en la materia porque, evidentemente, sobre esta cuestión solo estarán de acuerdo conmigo los del PAR, pero ustedes saben, y me lo dirán luego en privado, que tengo razón. Si el PAR no hubiera hecho el esfuerzo que ha hecho siempre por esta tierra desde sus posiciones de centro, las cosas hubieran sido de los unos contra los otros, al menos en cuestiones tan importantes como esta.

Evidentemente no es misión de la oposición hacer de aponderador del Gobierno, más bien al contrario, pero sí es función del Gobierno -digo esto porque no lo voy a hacer- en este tipo de debates incidir en una relación de proyectos y realidades que yo creo que constituyen la prueba del nueve de que esto está funcionando, y yo creo que bastante bien. Lo cual ni mucho menos significa que nos conformemos con lo conseguido hasta ahora, señor presidente, queremos mucho más para nuestra tierra, como su señoría, y queremos, sobre todo, resolver de una vez por todas algunas cuestiones que tenemos pendientes desde hace años, y a las que me referiré después.

Telegráficamente, voy a citarles algunos proyectos de manera sucinta y voy a hacer brevísimos comentarios. Luego entraré en otros temas, pero para no alargar excesivamente el debate.

Empezaré por el agua. ¿No es el PAR el partido del agua? ¡Díganlo!, lo han estado diciendo durante años, pues, ahora, díganlo: el PAR es el partido del agua. Pues bien, en Aragón hemos sido capaces de diseñar realmente la política del agua que se está aplicando en España, así de claro, oponiéndonos por tercera vez a la política de trasvases, que, posiblemente, señorías, sin el PAR, alguno se hubiera realizado, y propiciando en los foros adecuados una especie de segundo pacto del agua, incluyendo acuerdos históricos como el recrecimiento de Yesa, la sustitución del embalse de Santa Liestra por el de San Salvador, la regulación del Matarraña o el acuerdo sobre Biscarrués, cincuenta votos a favor y ninguno en contra, y con participación del Partido Popular, que creo que era necesaria y que yo personalmente quiero agradecerles en este caso.

No existe, señorías, salvo el debate del Estatuto, ningún acuerdo en la reciente historia política de nuestra comunidad que pueda compararse al alcanzado, propiciado en buena parte por el Departamento de Medio Ambiente, en materia de agua. Señorías, mientras el agua sea líquida y fluya hacia abajo, habrá que embalsarla, nos pongamos como nos pongamos.

También en materia de aguas voy a citar el Plan especial de saneamiento y depuración, que parece que, cuando hacemos las cosas, que no se les da importancia: mil sesenta millones de euros de inversión -deberíamos de dar las cifras en pesetas, que la gente se aclara mejor, pero, bueno, mil sesenta millones de euros de inversión-; ciento treinta y cinco estaciones depuradoras, cuando estén depuradas las aguas residuales, el 90%, que no es ninguna broma. No sé cuantas comunidades autónomas están en la misma condición que nosotros. El Plan del agua, ciento veintidós millones de euros, con más de mil actuaciones.

Política de prevención de incendios, tan de desgraciada actualidad. El Gobierno ha multiplicado por cuatro en siete años, por dos en dos años, el presupuesto en esta materia, como reconocía hace un rato, o ayer, el propio presidente de la comunidad autónoma.

En cuanto a la gestión de residuos, estamos hablando de cincuenta y cinco vertederos y nueve plantas de reciclado, más o menos setecientos millones de euros de inversión.

En materia de espacios naturales, voy a citar tres ejemplos: se ha logrado la gestión del Parque Nacional de Ordesa, que me parece un avance fundamental, Ordesa y Monte Perdido, se han aprobado cuatro nuevos PORN y se ha ampliado la superficie protegida de una manera muy importante, yo diría que por varias cifras.

En materia de comarcalización, voy a decir simplemente lo que ya saben sus señorías: es el único proyecto en Aragón que no ha incrementado su coste en los cuatro últimos años, el único proyecto en Aragón que no ha incrementado su coste en los cuatro últimos años, a pesar de que, por ejemplo, las comarcas prestan servicios sociales al doble de personas que antes de las transferencias. Si A alguno le parece cómo funciona alguna mal, eso es otra cuestión, a mí también me puede parecer mal como funcionan algunos ayuntamientos, y no me refiero solo al de la ciudad de Zaragoza, que también. [Rumores.]

Otro proyectos. La puesta en marcha por consenso de estas Cortes de la radio y televisión de Aragón, que lo único que no perdono, que lo único que no les perdono es que no hayan puesto todavía la película de Centauros del desierto, que me prometieron que la iban a poner y no la han puesto todavía [rumores], es para relajar un poquito a sus señorías.

La adscripción de una unidad de la Policía Nacional -que yo creo que, ayer, el señor presidente se olvidó de decirlo porque me lo dejaba para que lo dijera yo- por mandato estatutario y que se pondrá en marcha, señor Suárez, que yo sé que usted tiene también interés en la materia, de aquí a antes de que termine el año.

La potenciación de los servicios de protección civil a través del Cecop, pronto uno de los mejores de España, y de los helicópteros del 112.

Y voy a hacer una brevísima mención a Teruel. Todos estábamos de acuerdo -ciento treinta y cinco mil habitantes, ahora más- en que Teruel merecía un trato especial. Pues, desde el gobierno del Aragón, creo sinceramente que se le está dando un trato especial. Sin contar las inversiones en carreteras, en educación, en sanidad, en vivienda, en agricultura, en líneas eléctricas, etcétera, podemos citar algunos proyectos especiales. Algunos no les gustarán, otros sí, a mí me gustan todos, pero porque creo que todos sirven para el futuro de aquella tierra.

Dinópolis. Se ha doblado la inversión desde que se creó en su momento y ha producido ochocientos mil visitantes, aunque este año se ha reducido un poquito el número de visitantes como consecuencia de la reducción general del turismo, sobre todo de interior. Pero, es curioso, se han creado en cinco años, desde que se creó Dinópolis, más hoteles que en los cincuenta años anteriores, seis en cinco años: me parece que es un dato significativo.ç

La Ciudad del Motor, que parece que se han olvidado de ella, alguno de Alcañiz sí que por aquí lo sabe, pero la Ciudad del Motor va a suponer una inversión de entre cien y ciento veinte millones de euros. A finales de este año habrá algún circuito donde podrán correr sus señorías, no sé si será el de tierra [risas], pero para que lo vayan viendo, para que se lo crean.

Platea y su aeródromo, cincuenta millones de inversión, y eso va a ser una realidad junto con Teruel Aviación, que hay que ser miope para no verlo. Es decir, ¿que nos podemos gastar un billón de pesetas en la terminal 4 de aeropuerto de Barajas y no podemos tener la ambición de que aterricen aviones en Teruel? Ese es un dato: un billón en la T 4 de Barajas, seis mil millones de euros, para que se aclaren.

Actuaciones urbanísticas de la capital, cuarenta y cinco millones de euros.

Teruel Avanza. A algunos no les gusta. Pues Teruel Avanza va a ser un motor de desarrollo para muchas comarcas de Teruel, con importantes inversiones.

En resumen, solo en proyectos especiales, igual estamos hablando de más de mil millones de euros, calculen ustedes las cuentas, sin olvidar parque tecnológico de Walqa, en Huesca, cuarenta empresas punteras, quinientos empleos, se multiplicará por dos la red de hospederías de Aragón... Además, el Gobierno ha ejecutado, ha propiciado o ha facilitado -lo he tenido que poner así para no alargarme mucho- proyectos tan importantes como Plaza, como la Logística en Huesca, como Puerto Venecia, Aramón, Pirenarium, PTR, Universidad de San Jorge, etc.

En siete años, en Aragón se han construido más de mil kilómetros de líneas eléctricas, doscientos cincuenta kilómetros de redes de gas, y se ha multiplicado casi por diez la producción de energía eólica, sin olvidarnos de una gran ambición del Gobierno de Aragón, especialmente del consejero de Industria, que es la Fundación para el desarrollo de las nuevas tecnologías del hidrógeno, del cual sus señorías, en el futuro, van a oír hablar.

De la polémica sobre las grandes superficies y el comercio, les diré -perdónenme una pequeñísima broma, me atengo a las fuentes de National Geographic-: ¿saben ustedes cuál es el medio de transporte más utilizado en el mundo, después del automóvil? El carro de la compra. [Risas.] Fíjese usted en la importancia que tiene el asunto.

No nos olvidamos de la Expo 2008, en donde el Gobierno de Aragón invertirá al menos lo mismo que el Ayuntamiento de Zaragoza. A esta cuestión me referiré después si me deja el señor presidente.

Es imposible, sin embargo, relatarles todos los proyectos en materia de sanidad, de educación, de agricultura, nuevas tecnologías, cultura, industria... Lo ha hecho, y muy bien, el señor presidente. Suscribo todos los datos y todo lo que ha dicho el señor presidente. Sin embargo, hay problemas, con algunos de los cuales también coincido con el señor presidente.

Francia y la permeabilización de los Pirineos. Esta, señorías, esta es una cuestión de Estado, es una cuestión regional, que también, porque nos interesa, pero esta es una cuestión de Estado que no se está abordando como cuestión de Estado.

Yo creo sinceramente que, históricamente, la falta de peso político de España hace muy difícil lograr resultados positivos. O ponemos lo que hay que poner encima de la mesa (asuntos europeos, política internacional, financiación europea, el Líbano, lo que haga falta) o Francia nos tomará el pelo una vez más. Sin pasos pirenaicos, nuestra logística se queda a medias, y es preciso que el señor presidente del Gobierno, hoy, el señor Zapatero, cambie cromos por los pasos fronterizos por Aragón y no se preocupe solo por la OPA a Endesa, que cambie cromos por los pasos fronterizos en Aragón. España no puede depender solo de País Vasco y Cataluña en su relación terrestre con el resto de Europa.

En cuanto a los bienes eclesiásticos de la diócesis de Barbastro-Monzón, yo, que hice un pequeño trabajo sobre el Derecho Canónico en segundo de carrera con el profesor Hervada entonces, lo único que se me ocurre sobre este tema es que cesen o jubilen al obispo de Lérida. Yo no encuentro otra solución [risas], que le hemos dado vueltas, pero yo creo que al final no hay otra solución.

Competencias de Justicia, que no se ha hecho mención, pues, estamos a la espera de que el Ministerio de Justicia acepte lo de los dieciocho millones de euros. Bueno, ya veremos cómo va ese tema.

Es cierto que desde el Conde de Aranda, cuando en Madrid existía un partido que se llamaba Partido Aragonés -no tenía nada que ver en ese caso con el actual-, pues, yo creo que desde aquella época, Aragón no tiene demasiado político en España, esa es una realidad. Nosotros estamos empezando a cambiar el mensaje de que «España crezca en Aragón» por el que «Aragón crezca en España», y yo creo que de esa manera, consiguiendo entre todos más peso político, podremos ir resolviendo, pues, todas las cuestiones pendientes, que no voy a relatarles ahora, en infraestructuras de todo tipo, carreteras que van a su marcha, ferroviarias, de transportes, hidráulicas, energéticas, de deuda histórica y de deuda menos histórica, como los cuatrocientos millones de euros que nos debe el señor Solbes. En definitiva, yo creo que prácticamente todos conocemos perfectamente las asignaturas pendientes.

Y además, señorías, si a estos asuntos pendientes unimos que en Aragón somos proclives a un cierto cainismo y a alguna depresión patológica, entenderemos por qué muchos proyectos que se intentan poner en marcha, la primera oposición que sufren suele ser de los de casa. Voy a ponerles un ejemplo de libro: ¿han observado sus señorías que cuando los partidos que gobiernan en Madrid -perdónenme, yo también fui de UCD y goberné en Madrid, y se lo digo para que nos metamos todos en el mismo saco si quieren sus señorías-, pero han observado que cuando los partidos que gobiernan en Madrid deciden frenar algún proyecto de Aragón o hacernos alguna trastada, los primeros agentes que utilizan suelen ser los suyos en Aragón? A veces, llego a pensar si no habrá -ahora, ya no, parece que las cosas van mejor-, no sé si ha habido más trasvasistas en Aragón que en Madrid en términos relativos históricamente, y ese es un dato grave.

Iré terminando haciendo unas consideraciones sobre cuatro cuestiones que, en mi opinión, son claves para entender muchas de las cosas que han sucedido en Aragón. Si gobernar o hacer oposición no es solo administras la cosa pública, sino marcar y seguir una determinada dirección hacia a algún sitio, de la solución que cada uno de nosotros demos a estos cuatro temas que yo voy a plantear sucintamente, de la interpretación que hagamos de ellos, dependerán muchas cosas en el futuro: dependerán, en mi opinión, los ritmos de Aragón en su marcha hacia delante, su eficacia, los pactos poselectorales y, si me permiten, hasta el resultado de las elecciones.

Estas cuatro cuestiones son, en mi opinión, el desarrollo de la autonomía y sus consecuencias, el territorio como referente, la conciliación de lo público y lo privado -siglo XXI, señorías, no estamos en el año treinta-, la conciliación de lo público y lo privado y la familia como sujeto de la acción política, con mayúsculas, que parece que se nos ha olvidado, a pesar de que cuando nos vayamos de aquí después de comer cada uno se irá a la suya.

Autogobierno. La idea de autonomía es básica para entender no solo nuestra presencia en estos escaños, sino también la idea de España y de Aragón: de España, que fue capaz de hacer la Constitución de 1978, con su titulo octavo, dando respuesta a la llamada cuestión territorial, y de Aragón, que va desarrollando sin protagonismos su autogobierno a menor ritmo del que nos gustaría, pero con más sentido que algunas comunidades autónomas.

Pero, señorías, la idea de autonomía requiere coherencia por todas las partes. No se puede estar en un Estado de las autonomías aprobado por consenso de todos y no ser autonomista, al menos no se debería.

El mayor desarrollo de la historia de España y de Aragón ha tenido lugar en estos últimos veinticinco años, y a pesar de ciertas correcciones, que todavía sería preciso realizar, nuestro Estado autonómico apuesta la mitad en porcentaje de producto interior bruto que el Estado centralista francés, a pesar de todo.

Exigimos coherencia a todos, a los poderes generales del Estado, para que no pretendan volver a 1977. Un ejemplo, los incendios, señorías, se apagan mejor desde Aragón que desde Madrid. La proximidad mejora la eficacia de la gestión, que es exactamente lo que ha sufrido en España desde 1978.

También pedimos coherencia en Aragón a las instituciones y poderes de todo tipo, desde las provincias, que fueron las que acordaron constituirse en comunidad autónoma, hasta los municipios, cuya autonomía respetamos, o a cualquier entidad, poder o institución pública o privada que trabaje en, por y para Aragón, incluso a los intelectuales y a los creadores de opinión que se sienten tan universales, que lo sean en Aragón.

Señorías, somos aragonesistas y, por lo tanto, autonomistas en el marco de la Constitución de 1978, cuya revisión vemos con temor, porque estamos convencidos de que la Constitución de la concordia es posiblemente la mejor del mundo, y está todavía lejos de poder dar de sí todo lo que los diferentes territorios demandan y sus ciudadanos necesitan. Será porque quien les habla es de Teruel y ya saben sus señorías que el primer firmante de la Constitución primera, que fue la de Cádiz de 1812, era un diputado por Teruel, el primer firmante de la Constitución de Cádiz; el último era un diputado por León, lo cual no significa nada, pero bueno [risas].

Segunda idea: el territorio, lugar donde se asienta la población de Aragón, referente esencial para las políticas sectoriales. No podemos hacer políticas sectoriales sin tener como referencia el territorio, me da lo mismo, por supuesto, y la población que se ubica en el territorio.

En materia de sanidad, de educación, de desarrollo, de servicios sociales, sin política territorial no hay equilibrio territorial ni servicios eficaces; sin política territorial el desarrollo no tendría norte ni dirección. De la importancia que se dé al territorio depende hasta el modelo de financiación de Aragón -lo ha dicho algún representante de algún grupo político-.

Señorías, cuando se cree en el autogobierno, en la autonomía, la primera consecuencia es el principio de autoorganización, y hay que creer en la autoorganización tanto institucional como territorial, y porque tenemos autonomía hemos podido organizar territorialmente nuestra comunidad autónoma por acuerdo de todos y con arreglo a nuestros criterios.

Sobre el territorio se ejecutan las infraestructuras, el territorio facilita recursos (el agua, la energía, la agricultura), y según por dónde vayan las infraestructuras o cómo se utilicen las energías, así será el futuro de esta tierra, por eso tiene tanta importancia el territorio.

El territorio nos obliga también a autolimitaciones, llámese medio ambiente, llámese urbanismo, llámese patrimonio, pero es necesario que estas sean claras, objetivas y no caprichosas, reguladas por la ley y no opinables. Estas materias tienen que estar claras y tienen que ser objetivas, no se puede opinar una vez que se ha regulado una cuestión.

Además de ello, hay que hablar del interés general de Aragón. El interés general de Aragón es algo que está en el Estatuto desde el primer día, pero que el interés general de Aragón necesita concreciones en leyes, en normas, y lo estamos haciendo en el proyecto de ley que está en este parlamento sobre materia de ordenación del territorio, incluso en la de urbanismo. El interés general de Aragón no es la suma de los intereses individuales o locales más o menos legítimos, es algo más y que todos deberíamos, sobre todo en este parlamento, entender y defender.

No voy a hablar de la situación estratégica de Aragón. Creo que nos permite un montón de posibilidades, como Plaza, y no voy a hablar de lo importante que es para nosotros el valle medio del Ebro, ampliándolo sin trasvase hasta Valencia, para hacer una política yo diría de relación y de entendimiento con La Rioja, con Navarra, como digo, y con la Comunidad Valenciana.

Pero, además, en el territorio de Aragón se asienta la ciudad de Zaragoza, donde viven más de la mitad de los aragoneses -aquí disiento un poco del señor presidente de la comunidad autónoma, pero me deja que disienta ¿eh?, que quede claro-, ciudad que ahora disfruta de una gran ilusión, la Expo del año 2008, pero que tiene que realizar todavía -creo- un gran esfuerzo para ser algo más que la capital de Aragón. Para ser la capital de Aragón basta con ser el municipio más poblado -eso ya lo tiene-. Para ser una de las principales capitales de España o ciudades de España, creo que hace falta algo más, y, para ser una de las principales ciudades de España no solo durante los noventa días que dura la Expo, sino a partir de que la exposición cierre sus puertas.

Yo creo, señorías, que su ubicación en el centro del centro, el centro del 70% del producto interior bruto, su extenso término municipal (más de mil kilómetros cuadrados), su población la sitúan, en mi opinión, en una situación de salida que yo espero que precisa un buen empujón. La ciudad de Zaragoza no necesita solo una ilusión, sino un proyecto de acción de rango superior que la sitúe, como digo, entre las principales ciudades de España. Para empezar tendría que ser al menos la mitad de eficaz que muchos de los municipios de su entorno y debería de buscar nuevas formas de financiación para mejorar unos presupuestos que, según nuestros datos, suponen solo el 44,6% de los presupuestos de todos los ayuntamientos de Aragón, y, si incluimos las diputaciones provinciales, que son también entidades locales y cuya acción, por supuesto, no se produce en la ciudad de Zaragoza, en términos presupuestarios, más de la mitad de Aragón, que viven en la entidad local de Zaragoza, tienen un presupuesto de solo el 38% del conjunto de las entidades locales de Aragón. Algo tendríamos que ver al efecto.

La ciudad de Zaragoza, o, mejor, su ayuntamiento, que ha tenido siempre desde 1979 una cierta proclividad a convertirse en una especie de contrapoder del Gobierno de Aragón, desde 1979, debería entender que Zaragoza dejó hace muchos años de ser taifa, concretamente desde el año 1110, con el hudí Abd al-Malik. Desde aquella fecha, Zaragoza ha dejado en teoría de ser taifa. Y digo esto por lo de Zaragoza y Aragón, Aragón y Zaragoza. Lo que afecta a Zaragoza afecta a Aragón y lo que afecta a Aragón afecta a Zaragoza. Pero, señorías, ese debate, como el del metro, lo dejamos para otro día, que días vendrán.

Tercera idea -y voy terminando ya, señor presidente-: lo público y lo privado, una dicotomía que ya no tiene sentido. Sin sumar lo público y lo privado no se aprende a multiplicar. El futuro de Aragón no depende solo de los presupuestos más o menos cuantiosos de las Administraciones públicas, sino de las energías que seamos capaces de generar en toda la sociedad. Les voy a poner un ejemplo. Hay comunidades autónomas que gastan enormes presupuestos en el sector público (fondos europeos, de compensación, Objetivo 1), pero siguen siendo las últimas en renta familiar. No generan riqueza para distribuir equitativamente, no atienden lo privado. Pueblos pobres con instituciones ricas: algo no funciona. Hay que hacer partícipe de la gestión del interés común a la sociedad, no reducir aquella a las instituciones; gestionar lo común y lo privado desde criterios de igualdad y universalidad; respetar y proteger los elementos públicos que hay en el ámbito privado, social, familiar y personal. Creemos en la cooperación de lo público y lo privado en beneficio de la comunidad, y no solo para la gestión de los servicios públicos tradicionales; también para la promoción económica o el desarrollo de las ciudades y de los territorios. Lo privado no es la negación de lo público; más bien son complementarios. ¿Alguien duda, por ejemplo, del valor público de la Opel y de que este Gobierno se implicara al máximo en defender el futuro de Figueruelas? ¿Alguien duda del valor público de buena parte de los medios de comunicación, la mayoría de los cuales son privados, que son la mayoría? ¿O de la educación concertada? ¿No tiene un valor público la educación concertada? En definitiva, señorías, importa lo que se haga, no quién lo haga. Instituciones y sociedad civil forman parte de un mismo proyecto colectivo, son interdependientes. Señorías, el futuro de Aragón depende de que lo entendamos, dejando claro que no haciendo solo políticas pasadas de moda.

La familia -aquí no habla nadie de eso-, la familia, entendida en su acepción actual, que tiene de común con la clásica el que sigue siendo la única institución en la que lo importante son los otros. Históricamente, donde no llegan las instituciones llega la familia. Personas en paro, personas con discapacidad, jóvenes sin vivienda, mayores, a falta de apoyo institucional, históricamente fueron acogidos por la familia. Sólo por eso, la familia merecería ser el fin de todas las políticas. Evidentemente, no voy a explicarles lo que significa la familia; cada una de sus señorías forma parte de alguna. Por eso entenderán que exista un departamento que se llama de Servicios Sociales y Familia, aunque, evidentemente, entenderán también que solo con esto no es suficiente; que, sin entrar a profundizar sobre el concepto de familia actual, sí intuimos que en la acción de los poderes públicos debería tener como referente esencial la familia. Deberíamos valorar la acción de los poderes públicos por su eficacia en relación con las familias. Desde la educación -también la familia educa, que yo sepa- hasta la sanidad, con el fuerte impacto que ha tenido como consecuencia de la inmigración; o la atención a la dependencia -la familia es también dependiente en estos temas-; la mujer, a la búsqueda, con el hombre, de la conciliación de la vida familiar, personal y laboral; la juventud; la vivienda; los impuestos -nosotros somos partidarios de suprimir el impuesto de sucesiones-; la empresa...

El señor PRESIDENTE: Señor Biel, le ruego que concluya, por favor.

El señor diputado BIEL RIVERA: ... -termino enseguida, señoría-, la empresa -la familiar, la empresa familiar, casi nunca falla-; la agricultura -hay que resolver la continuidad de la actividad-. En definitiva, señorías, valoren la labor de las Administraciones públicas o las decisiones políticas por su repercusión en las familias. Ello es algo más que la mera aplicación de políticas familiares.

Y termino ya, señor presidente. Este es el último debate del estado de nuestra comunidad de esta legislatura. Creo sinceramente que Aragón está mejor que hace siete años. Tenemos más competencias, más presupuestos, hemos revisado al alza nuestro Estatuto, nuestras instituciones funcionan con normalidad, tenemos una sociedad dinámica desde el punto de vista económico, cultural, empresarial, laboral, etcétera -hasta la oposición es buena-. Señorías, a lo largo de los últimos años hemos intentado trasladar a esta cámara y a los ciudadanos y ciudadanas, que diría mi ínclito amigo, lo que pensamos sobre algunas cuestiones importantes. Posiblemente no les hemos convencido -nunca se convence a la oposición en el parlamento, nunca-, pero sí pueden estar seguros de que lo hemos hecho de buena fe y con un cierto sentido del humor que les recomiendo de cara al futuro, sobre todo de cara a las próximas elecciones. No se me estresen sus señorías.

El Gobierno que salga de las próximas elecciones tendrá una sólida base de partida: será el Gobierno de una de las comunidades autónomas más pujantes de España, una comunidad que, a pesar de la falta de apoyos de fuera -recuerdo el Objetivo 1-, ha sido capaz de llegar hasta aquí. Señorías, el futuro de Aragón depende una vez más, y casi en exclusiva, de los aragoneses. Entre todos, sigamos haciendo país, como dice el señor Bernal, sigamos haciendo Aragón.

Nada más, y muchas gracias. [Aplausos.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Biel.

Supongo que el presidente del Gobierno, siguiendo la costumbre, contestará a los dos grupos que lo apoyan a la vez.

En consecuencia es el turno del Grupo Socialista, y en su nombre tiene la palabra el señor Franco.

El señor diputado FRANCO SANGIL: Gracias, señor presidente.

Señorías.

Llegamos ya al final prácticamente de este debate, en el que a nadie le sorprenderá que estemos de acuerdo con el discurso que hizo ayer el presidente del Gobierno de Aragón, pero, evidentemente, quiero decir que tiene tanto valor el discurso que podamos hacer desde el Grupo Parlamentario Socialista como desde cualquier otro grupo. Desde distintas perspectivas, pero todas ellas son válidas en esta cámara para poder manifestarnos.

Señorías, el debate del estado de la comunidad, cómo está Aragón. Porque estamos hablando de Aragón, no de cómo estamos cada uno de los que estamos aquí, ni de cómo están nuestros partidos, ni de cómo vemos desde nuestra perspectiva personal o política de partido cómo está Aragón. Al menos debemos hacer el esfuerzo de intentar ver cómo ven a Aragón, cómo lo perciben los aragoneses, la gran mayoría de los ciudadanos y ciudadanas de Aragón. Ese es, ese debería de ser, ese yo creo que debe ser nuestro esfuerzo en este debate.

Nosotros estamos de acuerdo...

Nosotros estamos de acuerdo con el discurso que hizo ayer el presidente del Gobierno de Aragón porque estamos de acuerdo con la fotografía, con el diagnóstico, con la realidad que hizo de Aragón ayer. Pero no solamente nosotros, porque yo creo que, evidentemente, ayer hizo un discurso en el que se ven las fortalezas de Aragón y también los puntos en donde hay que mejorar y seguir trabajando en continuar mejorando en Aragón.

Estos debates los permiten todo y, evidentemente, cuando lo grueso, cuando lo importante está encaminado, esta bien, ha mejorado, puede mejorar pero ha mejorado, uno se puede permitir el lujo de hablar hasta de mis vecinos los buitres o de los cambios de ministros en Francia o de lo contencioso-administrativo, que decía el vicepresidente del Gobierno, se puede permitir hoy en este debate hasta la alegría dialéctica. Evidentemente, como cada uno tenemos la opción de elegir qué es lo que queremos decir y cómo lo queremos, pues todo esto lo aguanta este parlamento, es legítimo y, además, yo lo respeto.

Pero, señorías, independientemente de que este es un grupo que apoya al Gobierno, ¿crecemos o no crecemos en Aragón? ¿Desarrollamos económicamente o no nos desarrollamos económicamente en Aragón? ¿Somos más ricos o no somos más ricos en Aragón? ¿Tenemos más población o no la tenemos? Al final tenemos que intentar ver qué es lo que está ocurriendo en esa fotografía de cómo está Aragón y de lo que sucede a la gran mayoría de los aragoneses, no de lo que le puede pasar a una persona en concreto. ¿Crecemos o no crecemos? ¿Tenemos más población o no tenemos más población? ¿Es más fácil quedarse en Aragón hoy a trabajar o no? ¿Somos tierra de emigración o menos que antes? ¿O tierra de acogida?

Tenemos más recursos y, como tenemos más recursos, y eso es indudable, podemos hacer unas políticas sociales más importantes y más cercanas a lo que espera el ciudadano. Y tenemos unas políticas sociales que también podemos analizar desde un punto de vista de lo contencioso-administrativo -me ha gustado esa definición- o de lo que es lo político.

Y en educación, ¿hay más inversión en educación? ¿Hay más profesores? ¿Hay más centros? ¿Se acuerdan sus señorías, los que estaban aquí en el año noventa y ocho, qué presupuesto hizo ideal esta cámara con respecto a cuando se asumieran las competencias en educación? Nadie se acuerdo de aquello, ya nadie podemos pensar lo que ha pasado con ese presupuesto, no es referencia para nadie, ni para el recuerdo. Simplemente les voy a decir, un titular de ayer, martes, en un periódico de esta comunidad: «Comienza el curso escolar con once nuevos centros y pequeños problemas». Esta es la realidad de lo que está pasando, esto es Aragón, esto es educación, esto es política social.

Hablamos de sanidad. ¿Comparamos el presupuesto del año 2002 y el de 2007? ¿El incremento del 58% del gasto por habitante desde el año noventa y nueve? ¿Superamos en un 10% o no la media de lo que es el gasto por habitante? ¿Tenemos más médicos por habitante? ¿Más camas por habitante? ¿Sí o no? Esta es la cuestión, esto es lo que tenemos que ver. ¿Qué es lo que espera un ciudadano de sus gobernantes? Que solucionen sus problemas. Que quieren vivir mejor, no otras cosas, quieren vivir mejor, quieren tener empleo.

Vivienda. Es verdad que el presidente ha hecho alusión a un tema que es importante, como es la adquisición de la vivienda y el acceso a ella, y es verdad que está preocupado, y el Gobierno y todos los que estamos aquí estamos preocupados por ese tema. Pero ¿con qué legislatura comparamos el crecimiento en lo que se ha hecho en vivienda en Aragón en estas dos legislaturas? ¿Con qué lo comparamos? ¿Con la legislatura del noventa y cinco al noventa y nueve?, digo, pregunto.

Servicios sociales. Se ha anunciado y todo el mundo sabemos en este momento el gran incremento que va a haber en servicios sociales para el siguiente presupuesto. Lo comparamos, lo vemos, crecemos. ¿Somos mejores y vivimos mejor? ¿Podemos vivir mejor? Yo creo que esa es la cuestión.

Señorías, hay que seguir mejorando pero, indudablemente, no podemos obviar la realidad: la realidad es que Aragón está bien, ha mejorado mucho y es una comunidad emergente, es una comunidad que está trabajando de cara a su modernidad y de cara a su peso específico en el conjunto de España.

Yo creo que a veces se atribuyen al Gobierno cosas y, otras veces, los demás lo vemos desde otra perspectiva. El presidente dijo ayer que los logros que se están teniendo en Aragón no solamente son debidos al Gobierno, son debidos a muchas más personas, a muchos más colectivos: a los grupos políticos, a los agentes sociales, a los agentes económicos, a todos en su conjunto se debe esa mejora. Ahora bien, que se diga que nada tiene que ver en la mejora de Aragón lo del Gobierno… Si sale lo de General Motors, solamente se debe a una parte muy importante de esa gestión, a los agentes sociales y económicos. Y ¿si hubiera salido mal? ¿Quién hubiera tenido la culpa de que la General Motors no se hubiera mantenido en Aragón? El Gobierno de Aragón. [Rumores.] Pues vamos a ser un poquito equilibrados en todo, vamos a intentar hacer las cosas con un poco de mesura, con un poco de prudencia y con un poquito de humildad. Es verdad, es verdad.

Algunos utilizan este debate… por medio del insulto, alguna descalificación… Bueno, cada uno se equivoca como quiere, no todos somos perfectos, pero, evidentemente, nosotros sí que somos conscientes de que una parte importante de lo que está pasando en Aragón, una parte muy importante, se debe al Gobierno de Aragón, a su estabilidad. No le damos importancia a la estabilidad: es muy importante la estabilidad, mucho. No somos creíbles si nosotros mismos no nos entendemos. La coalición PSOE-PAR da cohesión, da estabilidad, da entendimiento y, evidentemente, eso es una garantía, lo queramos ver o no lo queramos ver.

El diálogo. Se ha hablado de diálogo, se ha dicho que este Gobierno no es dialogante. Es un Gobierno dialogante, y, si no, que se miren los acuerdos, en todos los tipos (políticos, económicos, sociales) que ha tenido este Gobierno y que facilitan la credibilidad no solamente de lo público, estoy de acuerdo, sino también la credibilidad y la confianza en todo lo que pueda ser Aragón, público y privado.

Y eficacia, señorías, es un Gobierno eficaz, un Gobierno eficaz que presenta sus presupuestos y que los gestiona, y que acabamos desarrollando los presupuestos, y que los hacemos para que esos presupuestos sean nuestra política, la política de todos los aragoneses desde el punto de vista del Gobierno.

Se ha hablado del agua. Yo querría simplemente decir que quiero reconocer el trabajo que han hecho en la Comisión del Agua no solamente los grupos políticos, que es muy fácil decirlo, y estamos aquí en lo político, sino muchas personas que tenían mucho que ver en el tema del agua, los que estaban afectados por unas razones o por otras, han hecho un esfuerzo muy importante en todos los sitios, y también los que, desde unas iniciativas de mediación, han intentado buscar el acuerdo y el encuentro, no otras cosas; cada uno que busque en lo que quiera su papel.

Y quiero recordarle al portavoz de Chunta Aragonesista qué Gobierno derogó el trasvase del Ebro, que parece que se ha olvidado, que parece que se ha olvidado, que parece que solamente el Partido Socialista es el que crea problemas con respecto al agua. No, señoría, el Partido Socialista es el que más ha resuelto en temas de agua, el que más ha resuelto en temas de agua, desde mi punto de vista, el que derogó el trasvase del Ebro.

En cuanto al Estatuto, desde el Grupo Parlamentario Socialista estamos al menos satisfechos, no sé si orgullosos pero, al menos, satisfechos. Partimos de dos premisas cuando empezamos a trabajar en el tema del Estatuto: la Constitución como techo y el acuerdo, la búsqueda de la mayoría y de la unanimidad. Cuatro grupos hemos estado de acuerdo, uno se ha abstenido, no ha estado en contra… Bueno, salvo que lo veamos desde lo absoluto, yo creo que uno se sale, no se le echa, uno se sale cuando está… Si uno queda un poquito al margen, que tampoco es que se haya salido, pero ha quedado a medias, pero eso ha sido porque se ha visto desde una perspectiva distinta, no es que a nadie lo echen, pero, teóricamente, salvo que se vea desde una perspectiva que no me atrevería a calificar de otra manera, juntos somos mas que vos.

Señor presidente, ha señalado aspectos fundamentales para seguir trabajando por la gran mayoría de los aragoneses, teniendo en cuenta la mayoría de los aragoneses, y yo creo que el método es como hasta ahora, todos. Yo, además, quiero entender que estos debates que permiten esta alegría dialéctica, luego, en la realidad, cuando llegamos a los puntos esenciales, dejamos el insulto, dejamos la descalificación, dejamos otras cosas y nos ponemos a trabajar todos juntos y, evidentemente, sacamos los temas fundamentales casi todos juntos o todos juntos. Por lo tanto, no tengo más que decir que la leal oposición a veces aprovecha estos días para hacer un poco su juego de cara a lo que quieran, pero evidentemente, en los momentos en los que Aragón tenga o perciba su importancia, seguirán trabajando, y no tengo ninguna duda de que podremos llegar y seguir llegando a acuerdos.

Señorías, las personas tenemos un motor o dos motores: uno, necesitamos tener nuestras necesidades básicas cubiertas, y luego queremos sentirnos queridos, son dos motores. Aragón ya tiene sus necesidades básicas cubiertas, y ahora necesitamos ser deseados, queridos, bueno, pues sigamos trabajando, y la Expo, la Expo de 2008, es un punto en el que todos tenemos que estar dándole ese envoltorio a Aragón para que una vez satisfechas sus necesidades básicas sea también deseado y querido.

Señor presidente, cuente con el Grupo Socialista para ese escenario de bienestar, de crecimiento y, en definitiva, de convivencia entre todos los aragoneses. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]

El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Franco.

Tiene la palabra a continuación el señor presidente del Gobierno.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU): Señor presidente.

Señorías.

Esta última intervención es solamente para agradecer a todos los grupos políticos el tono del debate, las aportaciones al debate, y he tomado buena nota de todas sus preocupaciones, que en gran medida he podido constatar que coinciden con las preocupaciones que ayer enumeré aquí.

Nuestros parados, especialmente la dificultad de las mujeres, nuestros problemas todavía en la educación, especialmente en los sectores que atienden a nuestros adolescentes, donde se produce fundamentalmente el fracaso escolar, los problemas que tenemos con los más débiles de la sociedad, los que tienen problemas de movilidad y dependencia, los problemas que nos ha generado a nuestra comunidad autónoma esta etapa tan dura de sequía, el desarrollo de nuestro Estatuto de Autonomía, las listas, la tardanza, a veces difícil de explicar, en nuestro sistema sanitario para atender a determinadas dolencias. En todas esas cosas tenemos que trabajar.

Por tanto, esto no es el final de ninguna etapa, ni siquiera de la legislatura. Se lo decía ayer: nos quedan siete grandes leyes por debatir hasta las elecciones y, además, un debate intenso en estos últimos meses del año sobre el próximo presupuesto de la comunidad autónoma.

Les agradezco otra vez sus aportaciones. Creo que ha sido muy importante el debate que hemos tenido hoy aquí, hemos visto las posiciones de todos, cuestiones en las que estamos de acuerdo, cuestiones en las que discrepamos, como debe ser en una sociedad moderna y avanzada, que es la sociedad aragonesa.

Vuelvo a agradecer muy especialmente el esfuerzo que todos ustedes han hecho en la aprobación en esta cámara del Estatuto. No ha terminado aquí el recorrido de un buen Estatuto para Aragón. Todos los grupos políticos representados tienen representantes en Madrid. Es necesario que de este debate salgamos con un compromiso de defender ese Estatuto, de defender un buen Estatuto, un Estatuto que permite -todos hemos estado de acuerdo aquí, casi todos hemos estado de acuerdo aquí- dar un gran salto a la autonomía de Aragón, el país que nos preocupa, la sociedad para la que trabajamos, la sociedad de la que yo estoy convencido que en el siglo XXI tiene grandes oportunidades si somos todos capaces de aprovecharlas.

Y permítanme los grupos políticos de la oposición que dedique esta última intervención, estas últimas palabras a los dos grupos que apoyan al Gobierno, al Grupo del Partido Socialista y al Grupo Parlamentario del Partido Aragonés. Son casi dos legislaturas las que hemos trabajado juntos, desde los grupos, apoyando al Gobierno, sin dudas, con una cohesión envidiable detrás de las políticas del Gobierno. Estoy muy orgulloso, estoy muy satisfecho del apoyo que hemos podido encontrar permanentemente los dos partidos que formamos el Gobierno en nuestros grupos parlamentarios. Podéis estar vosotros también muy orgullosos de esta etapa tan importante para la comunidad autónoma, en la que os ha correspondido ser el soporte fundamental del Gobierno de Aragón.

Muchas gracias. [Aplausos desde los escaños de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Recuerdo a sus señorías que en aplicación del artículo 171 del Reglamento, se abre a partir de ahora un plazo de dos horas para la presentación de propuestas de resolución ante la Mesa de la cámara.

Se suspende la sesión [a las quince horas y diez minutos], que se reanudará mañana a las diez horas.

CORTES DE ARAGÓN
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