Intervinienen: Alcalde Sánchez, Gustavo - Iglesias Ricou, Marcelino - Bernal Bernal, Chesús - Barrena Salces, Adolfo - Allué Sus, Javier - Franco Sangil, Jesús Miguel
El señor PRESIDENTE: Se reanuda la sesión [a las diez horas y cinco minutos].
De acuerdo con lo previsto en el artículo 159.5 del Reglamento de la cámara, se fija la hora de la votación a las catorce treinta.
Procedemos a la intervención de los grupos parlamentarios en el orden establecido. Por tanto, corresponde la palabra al Grupo Parlamentario Popular. Su presidente, señor Alcalde, tiene la palabra.
Debate de investidura del candidato propuesto para presidente del Gobierno de Aragón. Intervención de los grupos parlamentarios. Votación.
El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Muchas gracias, señor presidente. Señoras y señores diputados.
Señor Iglesias, en esta mi primera intervención de esta mañana, siento anticiparle que el Partido Popular no va a apoyarle y que, como mínimo, carece de la confianza de los veintitrés diputados populares de este parlamento.
Señoría, su discurso de ayer evidencia que no ha encontrado un proyecto político para los próximos cuatro años que dé respuesta eficaz a los problemas y preocupaciones que tenemos los aragoneses. Por el contrario, fue una reiteración de viejos compromisos incumplidos, sin ideas nuevas. En definitiva, el parcheo interminable al que ya estamos acostumbrados.
Su señoría, en estos años, ha dispuesto de unos mimbres excepcionalmente favorables para que Aragón hubiera avanzado sustancialmente, para que se acometieran las reformas estructurales para superar determinados retos, como la desvertebración del territorio o el déficit en infraestructuras, y, sin embargo, no lo ha hecho, señoría.
Ha disfrutado de una situación económica y social favorable en la comunidad, ha tenido el respaldo de una mayoría parlamentaria suficiente, ha recibido el apoyo de la oposición en asuntos relevantes para el futuro de la comunidad, y, pese a ello, su balance de ayer se resume en unas expectativas económicas optimistas, por otro lado, en línea con lo que ocurre en el resto de España.
Señor Iglesias, así no se construye Aragón, salvo que se quiera un Aragón deslavazado. Para construir el Aragón de vanguardia que demandamos, ese «más Aragón» que usted prometía en la cartelería de la campaña electoral, debería haber traído a este parlamento un auténtico proyecto, un auténtico proyecto de futuro para la comunidad. Lo que usted propuso ayer es, simplemente, transitar anodinamente otros cuatro años más, emboscado en un clima general favorable, de bonanza. Al menos, esa bonanza, de momento, es así.
Señoría, se puede hacer más por Aragón, se debe hacer más por Aragón, y esa obligación ineludible que nos corresponde a todos sin excepción afecta en mayor medida a quien tiene la responsabilidad evidente de gobernar.
Exhibir, como hace usted, la estabilidad como el valor sustancial de su Gobierno no es suficiente, señor Iglesias. No lo es cuando, desde nuestro punto de vista, se convierte esa estabilidad en simple continuismo, en rutina, donde lo que subyace es la suma de determinados intereses, y no un profundo ánimo de superación colectiva.
Existe un segundo motivo que nos obliga a negarle la confianza, y es el reiterado incumplimiento de los importantes compromisos que usted adquirió en la última legislatura. Nadie nos puede pedir que confiemos en alguien que rompe sus promesas, señor Iglesias, y usted las quebró, las quebró sin molestarse en justificar el porqué.
Me refiero a las promesas firmes, largamente reiteradas y después olvidadas, como las de presentar importantes leyes en materia de servicios sociales o de ordenación del territorio. Me refiero también a sus incumplimientos en materia de infraestructuras, respecto a asuntos estratégicos como el respaldo al Canfranc o la alta velocidad entre Madrid y Teruel. Me refiero también a su promesa incumplida de resolver el conflicto de los bienes en la pasada legislatura, a su promesa de disminuir las listas de espera, a su compromiso con la mejora del sistema de urgencias, con la mejora de la calidad de la enseñanza o con la ampliación y mejora de regadíos, por citarle solamente unos ejemplos.
Tampoco ha cumplido su promesa de dirigir un Gobierno transparente, y, pese a su firme compromiso de contestar a todas las preguntas formuladas por la oposición, así como a facilitar la documentación requerida, lo cierto es que a día de hoy, comenzada ya la séptima legislatura, aún están pendientes de contestar importantes preguntas parlamentarias y solicitudes de información y documentación sobre asuntos tan relevantes como las contrataciones de personal, la operación urbanística de las esquinas del psiquiátrico, las adjudicaciones de diversos departamentos o los informes de la Intervención General referentes a la adjudicación, construcción y explotación del Plan de depuración. Asuntos todos ellos no precisamente menores y donde la opacidad se ha convertido en la única respuesta del Gobierno.
Por si fuera poco, usted, ayer -hablando de transparencia-, nos amenazaba con crear una corporación empresarial pública (o sea, una SEPI), que, además de suponer más gasto público, supondrá un nuevo filtro, una nueva barrera al legítimo control parlamentario de las empresas públicas.
Por cierto, señor Iglesias, conocer la evolución del sector público es conocer también las adjudicaciones de obras y servicios y las contrataciones de personal, algo a lo que usted no hizo ayer ninguna referencia.
El tercer argumento de peso que nos impide respaldarle hoy es que, básicamente, Aragón tiene pendientes los mismos graves problemas que cuando usted accedió a la Presidencia del Gobierno hace ya ocho años. Problemas que están perfectamente identificados debido a su persistencia en el tiempo, dos especialmente: desequilibrio territorial en aumento y déficit de infraestructuras. Dos auténticos agujeros negros, señor Iglesias.
No puedo compartir su optimismo respecto a los datos económicos. No me importa reiterárselo una vez más: una cosa son las grandes cifras de crecimiento económico, de empleo, de lo que usted quiera, y otra muy distinta es la realidad a la que han de enfrentarse los ciudadanos en el día a día.
La realidad de Aragón, señor Iglesias, es que, hoy, más de ciento cincuenta mil trabajadores cobran menos de mil euros al mes, y eso solo los que están regulados por convenio, porque, del total de trabajadores, uno de cada tres asalariados cobra menos de mil euros: son datos de la Unión General de Trabajadores.
La realidad de Aragón es que el coste mensual de la hipoteca, el agua, la electricidad y otras partidas energéticas se lleva setecientos cincuenta y tres euros al mes, según un reciente estudio de su propio Gobierno.
La realidad es que la pobreza, lejos de erradicarse se está afianzando y, además, aumentan los casos de precariedad laboral y social y de personas mayores con ingresos exclusivos procedentes de pensiones mínimas: son datos de Cáritas, señor Iglesias.
La realidad de Aragón es que el precio medio de la vivienda nueva subió en Zaragoza el doble que la media española durante el primer semestre de 2006: son datos de la Sociedad de Tasación.
La realidad de Aragón, señor Iglesias, es que las hipotecas han subido, lo que significa que, por término medio y por la misma hipoteca, los ciudadanos hoy pagan noventa y cinco euros más al mes que hace uno año, por tanto, la factura de la hipoteca les ha subido mil ciento cuarenta euros en un año: son datos de la Asociación Hipotecaria Española.
Son datos reales señor Iglesias, sobre los que, lamentablemente, nunca le hemos oído hablar en sus discursos y que bien merecerían algún tipo de reflexión por su parte.
Respecto al déficit de infraestructuras, en alguna ocasión, y se lo agradezco, se lo agradezco de verdad, le he escuchado reconocer el impulso que los gobiernos del Partido Popular otorgaron a las comunicaciones en Aragón: la firme apuesta por la reapertura del Canfranc, por la travesía central por el Pirineo, la alta velocidad, el tercer y cuarto cinturón, la autovía mudéjar, etcétera, etcétera, etcétera, y tantas otras obras que fueron puestas en marcha gracias a una apuesta decidida del Partido Popular. Una apuesta, sin embargo, que ha quedado quebrada, rota en los tres últimos años, donde el ritmo de ejecución se ha ralentizado, señor Iglesias.
Y lo más desesperanzador desde nuestra perspectiva es que no se han planteado en estos tres años nuevas obras de envergadura, nuevas obras de importancia. Soy consciente de que corresponden estas obras a la Administración general del Estado, señor Iglesias, pero su señoría las utilizó para adornar su anterior investidura, y ha sido incapaz de impulsarlas decididamente.
Con la misma falta de resultados puede calificarse la aportación socialista a las infraestructuras hidráulicas. En Aragón disponemos de un acuerdo mayoritario que ha ofrecido soluciones para obras emblemáticas como Yesa o San Salvador y, sin embargo, el Ministerio de Medio Ambiente acumula ya un año y medio de retraso simplemente para sacar a información pública el modificado necesario para desbloquear Yesa, o consigna en San Salvador in extremis y vía enmienda dieciocho millones de euros, de cuya ejecución real nos gustaría tener pronto noticias.
He de rectificarle cuando extiende el acuerdo a todas las obras, porque mi partido no apoya las soluciones para el Matarraña ni tampoco apoyó el esperpento de Biscarrués. Igualmente le recuerdo que mi partido no ha apoyado las bases de la política del agua.
Por lo tanto, y como resumen de lo anterior, no compartimos su discurso de ayer, que consideramos escasamente ambicioso para los aragoneses. Tampoco nos gusta, señor Iglesias, su talante porque incumple los compromisos que adquiere. Ni tampoco creemos que sea capaz de afrontar con éxito los retos pendientes de Aragón.
Señor Iglesias, créame cuando afirmo que las críticas que le dirige el primer partido de la oposición se deben a que estamos convencidos de que las cosas pueden hacerse mejor, y, sin embargo, su insolvencia política no nos ha impedido en el pasado, ni nos frenará en el futuro a la hora de respaldar al ejecutivo cuando sea preciso. Usted ha obtenido numerosas muestras de ello durante estos años (la reforma del Estatuto, la adecuación de la política hidráulica, la Exposición Internacional de 2008, el proceso comarcalizador o la puesta en marcha de la Radio Televisión Aragonesa), por citarle algunos ejemplos relevantes.
Por cierto, y entre paréntesis, usted utiliza el diálogo para venderlo como un triunfo en su gestión; usted, ayer, reiteraba el diálogo como un valor propio, como un mérito más de esta legislatura de su señoría. Y tengo que decirle que, cuando se dialoga, cuando se dialoga con la oposición, el principal esfuerzo lo hace precisamente la oposición. Es muy sencillo para el Gobierno intentar dialogar pero reconozca alguna vez que, cuando se dialoga, tiene un gran mérito, un gran esfuerzo el que realiza la oposición en ese diálogo.
De igual manera, señoría, y en lógica correspondencia, creemos legítimo aspirar a ver reconocidas algunas de las propuestas del Partido Popular durante los próximos cuatro años. Tenga por seguro que nuestras iniciativas están conducidas por el único y exclusivo afán de construir un Aragón mejor, además de sustentadas en un ejercicio de la labor de oposición exigente pero leal con el Gobierno. Lealtad de la oposición con su Gobierno que, debo recordar, no siempre ha sido correspondida por ustedes, y exhibo como muestra sus negativas a comparecer en este parlamento cuando, justificadamente, se le ha solicitado desde la Oposición, o su reiterada negativa a facilitar determinada información a la que el Reglamento de esta cámara les obliga.
Señor Iglesias, echar la vista al pasado sirve, fundamentalmente, para evitar cometer los mismos errores en el futuro. Pero, hoy, hoy, lo realmente importante para el Partido Popular es saber qué va a hacer su Gobierno a partir de ahora. Ayer expresó con excesiva ambigüedad su propuesta para los próximos cuatro años y, como oposición responsable, nos corresponde suplir esa falta de ritmo, de pulso, e intentar reconvertirla en metas y objetivos concretos.
En mi partido sabemos que cuenta con los votos necesarios para no precisar de nuestra ayuda durante los próximos cuatro años, pero convendrá conmigo en que determinados retos estratégicos tendrán mayores posibilidades de superarse cuanto más amplio sea el apoyo y el consenso parlamentario que recabe.
Usted, ayer, nos propuso un pacto con dos cuestiones (desarrollo estatutario y Expo) que pretende mantener alejadas de la confrontación política. Yo, señor Iglesias, voy a ir más lejos: yo le propongo una agenda política para el horizonte 2007-2011; una agenda en la que hablemos de distintas cuestiones, sin condiciones, sin exclusiones; una agenda en la que prime el diálogo sensu stricto, señor Iglesias, no la forma que tienen o que entienden ustedes de dialogar con la oposición, intentando excluirla de todas las instituciones, como ha hecho con su reciente pacto global; una agenda con el objetivo de alcanzar un avance sustantivo y real de Aragón al final de esta legislatura; una agenda para tres grandes asuntos: uno, el desarrollo efectivo de las muchas oportunidades que ofrece el nuevo Estatuto de Autonomía; dos, la mejora de la calidad de vida de los aragoneses, especialmente de aquellos que residen en el medio rural, y tres, un salto cualitativo y cuantitativo importante en las infraestructuras, tanto de comunicaciones como hidráulicas.
De la Expo, señor Iglesias, le hablaré después.
La primera cuestión es el desarrollo estatutario. No voy a entrar a reiterar su importancia pero, según mi criterio, sobre este asunto, ayer, le sobró literatura y le faltaron compromisos concretos. No esbozó ni calendarios, ni plazos, ni propuestas, ni siquiera insinuó una simple planificación de cómo piensa impulsar su desarrollo. Ayer esperábamos que nos anunciara qué va a hacer exactamente. Yo, sinceramente, me quedé preocupado, señor Iglesias, porque pensaba que tenían el trabajo más adelantado y veo que no es así.
Hay que empezar por reforzar y mejorar los instrumentos de cooperación con la Administración general del Estado a través de la creación de la Comisión Bilateral y de la Comisión Mixta de Asuntos Económico-Financieros. Hay que hacer valer ante el Gobierno de la nación factores propios de Aragón como el territorio, el envejecimiento, la dispersión poblacional y la baja densidad demográfica a la hora de determinar la financiación que dentro del sistema general nos corresponda. Hay que abrir los nuevos cauces que permite el Estatuto para participar a través del Estado en aquellas decisiones de la Unión Europea que afecten a nuestras competencias. Hay que crear la Cámara de Cuentas... En fin... Por ejemplo, habrá que ver cómo se concretan los mecanismos de participación de Aragón en competencias estatales que afectan a nuestra comunidad, como son la planificación y gestión de las obras públicas (ferrocarriles, carreteras y aeropuertos), o cómo se materializa que el nivel inversor del Estado tiene en cuenta la extensión territorial. Todas esas cosas hay que hablarlas.
El segundo punto de la agenda que le proponemos es la mejora de la calidad de vida de todos los aragoneses, que pasa, fundamentalmente, por la superación de los desequilibrios territoriales, que, desde nuestro punto de vista, es donde realmente nos estamos jugando nuestro futuro como comunidad. Es donde, al final, va a estar la diferencia entre un Aragón fuerte, equitativo y con oportunidades para todos o, por el contrario, un Aragón desestructurado y muy limitado a la hora de acometer grandes proyectos.
Las medidas puestas en marcha por sus gobiernos para combatir los desequilibrios territoriales han sido insuficientes, han sido inconexas, han carecido de planificación y, además, han estado exentas de ambición. No ha existido una política seria y rigurosa de vertebración territorial, señor Iglesias, sino simplemente una serie de programas aislados de los distintos departamentos sin conexión entre sí.
Hace falta un compromiso político determinante, y el consiguiente esfuerzo presupuestario, con el conjunto del territorio aragonés desde un punto de vista integral -integral es la palabra-, abarcando todos los ámbitos económicos y sociales, algo que usted ayer no fue capaz ni de esbozar, porque entiende el conjunto del territorio como un obstáculo, señor Iglesias, no como un reto que obligatoriamente hemos de abordar.
Hay que hacer atractiva para los aragoneses su permanencia e incluso su asentamiento en el medio rural. Es urgente establecer un plan integral de desarrollo rural que incluya una política fiscal que incentive ese objetivo. Por cierto, ya que hablamos de fiscalidad, usted ayer habló de hacer desaparecer paulatinamente el impuesto de sucesiones para las empresas. Y ¿el conjunto de los aragoneses? ¿Son, acaso, de peor condición el conjunto de los aragoneses? ¿Por qué no suprime ya este injusto impuesto para todos? ¿Por qué no lo suprime ya?
Señoría, le decía que es preciso un plan de desarrollo rural: un plan que facilite el acceso a la vivienda; que apueste por una política agraria moderna que abra nuevas posibilidades en los cultivos tradicionales, ecológicos y energéticos; que impulse decididamente la agroindustria en las comarcas para que el valor añadido de sus productos permanezca en el territorio a la vez que se genera empleo; que aproveche al máximo las enormes posibilidades turísticas que ofrece nuestro territorio desde todos los puntos de vista (cultural, patrimonial, medioambiental...); que desarrolle un ambicioso plan de comunicaciones, de transporte y de nuevas tecnologías que facilite la accesibilidad a las actividades económicas en el conjunto del territorio.
Y, paralelamente a ese plan de desarrollo rural -paralelamente, no separadamente-, se tiene que dedicar una especial atención a la equiparación de los servicios sociales (educativos, sanitarios y sociales) que se prestan en el medio rural con los que se reciben en las grandes ciudades, que esa es la gran y grave asignatura pendiente de este gobierno. Señoría, un plan, un plan es lo que necesita Aragón para reequilibrar su territorio.
Por último, el tercer punto de esa agenda política que le propongo pretende alcanzar un avance sustancial en el ámbito de las infraestructuras.
Existe un acuerdo unánime de esta cámara del año 2005, señoría, un acuerdo unánime de cuál es el horizonte de las necesidades en materia de infraestructuras de Aragón. De alguna manera, este acuerdo es nuestro pacto, nuestro pacto de las infraestructuras. Pues, si existe tal acuerdo, ¿por qué no lo defiende e impulsa su señoría? ¿Por qué no lo defiende e impulsa su señoría? ¿Por qué no citó ayer las obras estatales que consensuamos hace dos años? Ayer hablaba del quinto cinturón. De acuerdo, nosotros también reivindicamos el quinto cinturón. ¿Por qué no hablar también de una autopista Madrid-Zaragoza que descongestione la actual autovía? ¿Por qué no hablar de todas y cada una de las obras, importantes obras, que vertebran Aragón en este documento?
En una situación similar nos movemos al referirnos a las obras hidráulicas, porque también aquí disponemos de acuerdos mayoritarios, además del presunto compromiso -presunto compromiso- de la ministra Narbona de respetar y apoyar las decisiones adoptadas en Aragón; compromiso, por cierto, que no se ve reflejado cuando el Ministerio de Medio Ambiente deja, en el año 2006, más del 60% de su presupuesto en Aragón sin ejecutar. Ciento doce millones de euros, señor Iglesias: ni más ni menos. Mire, a Aragón le urge aprovechar los recursos hídricos por dos razones básicas: primero, porque, cada día más, disponer y aprovechar el agua significa más desarrollo y más prosperidad; y, segundo, porque el escenario en España y en Europa es cada día más complejo y más limitativo. Lo que no hagamos hoy será más difícil de poder conseguirlo mañana. Señor Iglesias, le invito a que en materia de agua deje de mirar al pasado y mire al futuro. Conoce perfectamente mi planteamiento en este asunto: respeto escrupuloso a nuestro Estatuto de Autonomía, que permite lo que permite y hace imposible lo que es imposible. El gobierno de España debe realizar las obras hidráulicas que Aragón necesita, y contará con el apoyo incondicional de mi partido, del Partido Popular. No desaproveche esta ocasión, señor Iglesias, porque este es un tren que es muy difícil que vuelva a pasar por delante de nuestra puerta. No desaproveche esta ocasión.
Señor Iglesias, no sé qué quiere usted pactar sobre la Expo, no lo sé. Nosotros la impulsamos desde el gobierno, desde el gobierno municipal. Nosotros la hemos apoyado desde el gobierno de la nación cuando lo hemos sido y la hemos apoyado desde la oposición. ¿Qué quiere usted pactar: que sea un éxito? ¿Dónde hay que firmar? ¿Qué quiere decir cuando plantea excluirla de la confrontación política? Nosotros no hemos confrontado nunca sobre la Expo, señor Iglesias. Dígame solo una vez que yo haya confrontado con usted sobre la Expo. Sí le hemos dicho y sí le vamos a seguir diciendo que los beneficios de la Expo deben irradiarse al conjunto del territorio aragonés, algo que no vemos por ninguna parte. Ahora, si por excluir de la confrontación pretende que la oposición nos callemos si aparece cualquier elemento de despilfarro o de corrupción, pues siento decirle que no cuente con el Partido Popular. Pero hemos dado ejemplo de responsabilidad con la Expo.
Señor Iglesias, la agenda de tres puntos que le he planteado debe considerarla como el afán de mi partido por ayudar a construir un Aragón mejor, gobierne quien gobierne. Es una propuesta formal que le planteo públicamente en este parlamento, y, por lo tanto, creo estar perfectamente legitimado para esperar una respuesta en su próximo turno de intervención, una manifestación en ese sentido positivo o negativo ante la oferta que yo le acabo de realizar. No la confunda en ningún caso con un cheque en blanco por parte del Partido Popular, que no lo es, ni en una concesión, que tampoco es el caso. Nosotros seguiremos denunciando aquellas actuaciones de su gobierno que, a nuestro juicio, nos parezcan censurables, porque es nuestra responsabilidad y nuestra obligación, y de igual manera tendremos un nivel de exigencia muy alto, muy alto, para que usted cumpla con los aragoneses. Su responsabilidad política hoy es mayor que hace cuatro años, y, en consecuencia, señor Iglesias, lejos de acomodarse y adocenarse en los brazos de la mayoría obtenida, es lógico esperar más, más de usted.
El Partido Popular le ha planteado una oferta generosa de quien está en la oposición y, por lo tanto, en términos de teoría política clásica, de quien no está obligado a formularla, porque su cometido estricto es el del control e impulso al gobierno a través de las correspondientes iniciativas parlamentarias. Lo que hoy le ofrecemos desde la oposición es bastante más: es cuatro años para superar los retos pendientes; cuatro años para sumar, señor Iglesias; cuatro años para que, al final, como he reiterado cientos de veces en los últimos meses, cuatro años para que al final gane Aragón.
Muchas gracias, señor presidente. [Aplausos finales desde los escaños del G.P. Popular.]
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Alcalde.
Señor Iglesias, ¿desea responder?
Tiene la palabra.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Señor presidente.
Señor Alcalde.
Señorías.
Ha hecho usted un discurso desde la responsabilidad que le agradezco, le agradezco porque creo que es una buena manera de iniciar una legislatura en la que estoy seguro que podremos avanzar en muchas cosas.
Era bastante previsible que el Partido Popular no apoyara mi investidura. Eso está escrito en el guión de hace bastante tiempo. Hubiera sido una noticia de alcance nacional; por tanto, yo no venía, yo no aspiraba, señor Alcalde, a tanto. [Risas desde los escaños del G.P. Socialista.]
Sí que me parece muy positivo -y lo quiero subrayar- el que podamos iniciar esta nueva etapa de la política aragonesa con una actitud de colaboración, con una actitud de un análisis que en muchos casos yo no comparto, pero sí que comparto el que haya una voluntad de buscar puntos de acuerdo en los temas fundamentales. Usted ha esbozado tres, tres temas fundamentales que creo que son bastante razonables, en los que podemos avanzar y en los que podemos hablar y que le propongo que hablemos sin absolutamente ningún complejo.
Por lo tanto, el desarrollo del Estatuto, como usted escuchó ayer en mi intervención, es una de las cuestiones que yo puse encima de la mesa porque el Estatuto -ya dije- no es un proyecto de este gobierno: es un proyecto de Aragón, que no ha tenido ningún voto en contra, y especialmente he agradecido siempre la actitud que ha mantenido su partido en la negociación del Estatuto. Es más: siempre dije que sin el apoyo del principal partido de la oposición no era posible, aunque numéricamente lo pudiéramos sacar en este parlamento. Numéricamente salía, pero, desde luego, a mí me hubiera parecido una irresponsabilidad que nos hubiéramos embarcado en la reforma de un Estatuto sin que el principal partido de la oposición -aquí y en España- no hubiera estado de acuerdo. Este no es el parlamento de Cataluña: este es el parlamento de Aragón.
Y, por tanto, esa fue siempre mi actitud, hasta tal punto que no quisimos desde el gobierno -ustedes lo saben- hacer un texto, como han hecho el resto de los gobiernos, hacer un texto desde el gobierno, un proyecto de ley; lo traemos a las Cortes, y, a partir de ahí, ustedes discuten, pero sobre un proyecto de ley del gobierno. No: hemos querido un Estatuto en donde todo el mundo pudiera converger, en donde todo el mundo se pudiera encontrar cómodo.
Y, para eso, desde el gobierno entendimos que era mejor abrir la puerta a un proyecto que estaba muy hablado en Aragón desde hace mucho tiempo, que teníamos unas bases de partida ya muy sólidas. Y, por tanto, desde aquí, con el concurso imprescindible de su partido, por el peso que tiene en Aragón, lógicamente, hemos sacado adelante. Por tanto, lo mismo que hemos hecho hasta ahora para construir ese gran proyecto de ley, tenga usted la garantía de que vamos a contar con ustedes, por supuesto, para su desarrollo. Desarrollo intenso, que supone -insisto- más de cuarenta leyes, un trabajo extraordinario dentro del parlamento, que, lógicamente, no sería razonable -y no va a ser así si nosotros tenemos responsabilidad- que no contáramos en el desarrollo con el principal partido de la oposición, que ha sido una pieza clave en la construcción de este importante proyecto para Aragón que es nuestro Estatuto de Autonomía.
Desde el punto de vista del desarrollo rural, pondremos encima de la mesa inmediatamente... Yo lo anuncié ayer, pero pondremos encima de la mesa inmediatamente... Sé que es su preocupación ahora y es su preocupación en la campaña electoral. Tenemos aprobado... Posiblemente ha tenido poca publicidad porque ya nos ha cogido en un período electoral, pero tenemos aprobado un proyecto que hemos conseguido en Europa ya con la financiación, un proyecto muy importante de más de mil doscientos millones de euros que dedicaremos al desarrollo rural en los próximos seis años. Eso está aprobado ya. Es un proyecto importante, muy bien dotado, un proyecto con dotación europea muy importante. Es el primero que se aprueba para ninguna comunidad autónoma española. Por parte del Ministerio de Agricultura se aprobará en las próximas semanas una ley de desarrollo rural con una dotación de veinticuatro mil millones de euros -no he equivocado la cifra: veinticuatro mil millones de euros- en la que, lógicamente, Aragón tendrá una participación proporcional a su peso. Por tanto, tendremos recursos, tenemos ya garantías de recursos suficientes para dar un gran impulso en Aragón a lo que -coincido con usted- es uno de nuestros grandes retos.
Aragón está creciendo, está creciendo bien -yo creo que es una de las cosas que todos podemos reconocer con absoluta normalidad-, está creciendo bien. Estamos en un buen momento económico en el conjunto del país: eso es verdad. Ahora sí nos diferenciamos con Europa. Crecemos tres veces más que la zona euro; por tanto, estamos avanzando y estamos aprovechando. Aragón crece tres puntos, tres décimas más que la media nacional. En este momento estamos creciendo al 4,4%. Después, en mi próxima intervención, si insiste en el tema del crecimiento, le enseñaré lo que dice Hispalink, que para ustedes es una referencia importante, a la que han hecho referencia aquí en muchas ocasiones. Si para usted es fiable esa referencia de Hispalink, para mí también. Por tanto... No he cogido el documento, pero estoy dispuesto a enseñárselo, en donde plantean que Aragón, el año 2007, va a ser la comunidad autónoma que más crezca, la que más crezca de España.
Por tanto, estamos en un buen momento. Y estar en un buen momento no quiere decir que todas las cosas vayan bien: estoy de acuerdo con usted. Yo estoy de acuerdo con usted que tenemos sueldos bajos, que tenemos precariedad laboral, que más mujeres tendrían que trabajar, que tendríamos... Y traeré durante el debate los datos que son positivos para Aragón, pero, mientras haya un accidente laboral, para nosotros será un problema; mientras haya gente parada -aunque sea el 5,6% de la población activa-, para nosotros es un problema; mientras la riqueza no se reparta mejor, para nosotros es un problema; que haya sueldos de menos de mil euros, para todos es un problema. Pero, señor Alcalde, hemos conseguido que mucha gente trabaje. Es peor problema si ese trabajador que no llega a mil euros no tiene trabajo. Pero estoy convencido de que no puede ser satisfactorio para nosotros que tengamos mucha gente en esa situación, a pesar de que en el mercado de trabajo -por citar cifras, que son datos objetivos- hemos pasado de cuatrocientos mil trabajadores ocupados a seiscientos mil. Un salto muy importante, un salto muy importante que hemos dado no el gobierno: lo han dado nuestras empresas. Y una empresa es unos trabajadores, un empresario, una idea y un capital. Y lo han hecho ellos. El gobierno, ¿qué hemos hecho? El gobierno hemos creado las condiciones, hemos creado las infraestructuras, hemos orientado la política para que en Aragón se pueda invertir, para que a Aragón puedan venir empresas. Y, a partir de ahí, hemos impulsado esas empresas y hemos generado trabajo, y hemos generado más trabajo que nadie, y hemos generado más crecimiento que nadie. Pero yo no le quiero apuntar ese mérito en exclusiva al gobierno. Algo hemos hecho, pero no le quiero apuntar ese mérito al gobierno. El mérito es de nuestros trabajadores, de nuestros sindicatos, de nuestros empresarios, que han empezado a confiar en nuestra tierra, en nuestro país, que han empezado a confiar en nuestro futuro. Ese es el mérito.
La tercera cuestión que me comentaba, sobre las infraestructuras. Uno de los análisis que hice ayer es que Aragón es una comunidad intermedia entre las principales áreas económicas españolas (País Vasco, Madrid, Valencia, Cataluña) y Francia, las principales áreas españolas y el sur de Francia, y que, por tanto, durante muchísimos años hemos tenido un problema serio: hemos tenido el problema serio de que por aquí circulaba el 80% de las conexiones económicas del conjunto de España y teníamos unos sistemas de transportes absolutamente insuficientes. Esa es una realidad evidente en la que nos hemos movido y que ha sido una prioridad desde Aragón de todos los gobiernos y una exigencia hacia todos los gobiernos de España. Y hay otra realidad: cuando hemos empezado a desatascar ese problema, Aragón ha empezado a funcionar como un cañón.
¿Hemos terminado ese trabajo? No, no lo hemos terminado. Es un trabajo que tenemos a medias, pero que creo que tenemos bien encarado, sobre todo desde el punto de vista de las infraestructuras viarias; una parte muy importante, también, de las de ferrocarril: llegamos a Madrid; estaremos en Barcelona en poco más de una hora en este otoño; dos ciudades aragonesas son unas de las ocho o nueve ciudades españolas que están conectadas a la red actual de alta velocidad, aunque en el próximo año habrá una eclosión muy importante y se llegará ya a muchas más ciudades, pero en este momento ya tenemos una parte importante de nuestro territorio. Hasta tal punto que, estando inmersos en una gran transformación en las infraestructuras, no hemos llegado al final. No voy a hacer ninguna manifestación de satisfacción; antes bien al contrario: voy a persistir en la demanda, en la exigencia de que las obras vayan más rápido, de que las obras se acometan con más decisión, porque lo necesitamos urgentemente -insisto- en este espacio intermedio. Pero es que es también fundamental para el conjunto de la economía -que es mi argumento de defensa fundamental-, para el conjunto de la economía española, para el conjunto de la economía de las grandes áreas españolas: conectar bien Valencia con el Cantábrico es fundamental no solamente para Aragón. Es fundamental para España conectar bien Madrid con Barcelona. Un gran interrogante que tenía yo siempre en mi juventud era cómo podíamos cohesionar un país que hasta los años noventa no tenía una conexión entre Madrid y Barcelona, Madrid y Bilbao, más que por una carretera que en este momento, si la tuviéramos hacia cualquiera de nuestros pueblos, nos causaría sorpresa. Usted es nacido en esa zona y sabe cómo era la nacional II hace tan pocos años. ¿Cómo podía estar cohesionado un país si no podía circular? Todavía nos quedan muchas cosas por resolver; estamos dando pasos, pero todavía nos quedan muchas cosas por resolver.
Por tanto, esa línea estratégica de exigencia la vamos a compartir; esa línea estratégica de exigencia de que estas infraestructuras tienen que avanzar la vamos a compartir sin absolutamente ninguna duda con ustedes, y le agradezco que estén en esa disposición, porque en ninguna otra disposición estamos nosotros.
Me sorprende una cosa en las infraestructuras hidráulicas. En la Comisión del Agua yo di por supuesto que ustedes habían apoyado esas posiciones. Estuvo presidida por un militante muy importante, el señor Pascual, de su partido. Yo creo que hubo algunas diferencias menores en la Mesa del Agua, pero en la Comisión del Agua hubo un gran acuerdo. Yo recuerdo que ustedes se fueron en un momento determinado de esa comisión, pero después volvieron a esa comisión: yo mismo se lo pedí, le agradecí que volviera a esa comisión porque los temas hidráulicos son fundamentales. Esos temas hidráulicos reconozco que han ido demasiado lentos, han ido demasiado lentos.
Es verdad que actuamos con decisión, porque tampoco podíamos pedirle a la administración, señor Alcalde, a la administración del Ministerio de Medio Ambiente, que avanzara en unas obras que teníamos encima de una mesa y sobre las que estábamos discutiendo. Es decir, lo que decidimos en Aragón -y creo que con muy buen criterio- es hacer una gran reflexión sobre el agua. Aquí teníamos una posición, que era la posición del pacto de 1992. Una posición que pusimos encima de una mesa, y estuvimos de acuerdo todos, y además fuimos más allá: no invitamos solo a los grupos políticos, que hubiera sido legítimo, porque a ustedes y a mí nos han elegido para que tomemos decisiones, pero no quisimos que fuera así: invitamos a esa mesa a todo el mundo que tenía algo que ver con el mundo del agua, de los usos del agua, de los regadíos, de los movimientos conservacionistas, de los pueblos de la montaña, y fuimos todos ahí.
Y creo en ese ejercicio de participación; yo presumo de ese ejercicio de participación, yo presumo de que Aragón fue capaz de, en el tema, posiblemente, más sensible, más pasional de nuestra política, abrir una mesa y decir: que venga todo el mundo y vamos a hablar en serio de esto. Y hablamos a partir del pacto del noventa y dos y propusimos y llegamos a acuerdos, que son los últimos acuerdos de la Mesa del Agua.
Y hubo votaciones muy interesantes: hubo cincuenta votos a favor, ocho abstenciones... En temas concretos: estoy hablando de algunos de los temas, de Biscarrués, que era el más peliagudo, el más complicado, y ahí hubo unas minorías que se manifestaron en contra; pero una de las cosas buenas que tiene la democracia es que, cuando hay minorías en contra de un proyecto, no se paraliza el proyecto, pues nuestra sociedad estaría bloqueada permanentemente.
Una vez debatidas las cosas, una vez abierta la cosa, una vez debatido hasta la extenuación, porque no sé cuántos meses estuvimos con esa mesa abierta, tomamos unas decisiones: unas decisiones apoyadas por la inmensa mayoría.
En la Comisión del Agua ustedes estaban de acuerdo, y yo creo que es una de las grandes satisfacciones de esa comisión, y, por tanto, ahora, desde hace unos meses, tenemos un acuerdo asumido por este parlamento, y, lo que es también importante, asumido por el Gobierno nacional, por el Gobierno central. ¡Hombre!, desde esos meses hasta aquí ha pasado poco tiempo, pero le reconozco que en la política del agua hemos estado en si son galgos o son podencos durante demasiado tiempo.
Ahora tenemos una posición clara. Incluso le agradezco que ustedes hayan hecho un esfuerzo, y sé que usted personalmente ha hecho un esfuerzo, un esfuerzo importante para que aquí en este parlamento no tengamos discrepancias tampoco con lo que es la política general del agua. Y sinceramente se lo agradezco, porque yo pertenezco a un partido nacional, sé las presiones que hay que soportar, las contradicciones en las que a veces estamos inmersos, y mantener una posición personal, una posición de una comunidad autónoma con comunidades autónomas que no piensan lo mismo, y que son del mismo color, no es fácil; pero también en eso hemos llegado a una convergencia.
Por tanto, en política del agua, ahora que tenemos una posición, ahora que hay una posición de todos, una posición asentada, donde hay muy pocas minorías discrepantes, ¿cuál va a ser el trabajo del Gobierno? También lo dije ayer: exigir que esto vaya rápido, exigir que esto vaya rápido. Hemos llegado a acuerdos en temas importantísimos: en Yesa, rebajando la cota, con un compromiso que asumí en la primera investidura que hice: que en Aragón no se inundaban más pueblos. Es un compromiso que asumí y que seguimos manteniendo: en Aragón se han inundado ya demasiados pueblos, y ya no se inundan más pueblos. Y Yesa se baja a la cota suficiente para poder regar, para poder abastecer Bardenas y para poder abastecer el ámbito urbano más importante de Aragón, que es Zaragoza y su entorno, donde, afortunadamente, ya hoy, si tuviéramos una emergencia (que Zaragoza se abastece -como ustedes saben muy bien- solamente del canal, del río, y encima de Zaragoza, aguas arriba de Zaragoza, hay muchas poblaciones, muchas industrias y muchas centrales de energía, donde podríamos tener un problema, y era fundamental para esta ciudad), si hoy tuviéramos una emergencia, ya podríamos enchufar agua del Pirineo como agua alternativa, y muy pronto ya con las garantías de tener caudales de invierno para poder abastecer el conjunto de la ciudad; pero ya podríamos hoy abastecer a la ciudad en un caso de emergencia, lo cual da mucha seguridad, pero para eso es imprescindible que arriba tengamos agua almacenada.
Todas esas cuestiones, la cuestión de Biscarrués, que ha sido muy importante, que se resuelve con políticas conjugando un pequeño embalse, muy pequeño -ustedes saben-, en el río y embalses en las propias zonas, o el embalse de San Salvador, en donde estamos trabajando intensamente para garantizar el abastecimiento de ciudades muy importantes, desde Monzón hasta Fraga, y también el área de regadíos posiblemente más desarrollada del conjunto del país, que es el Canal de Aragón y Cataluña, no la más grande, pero sí la más madura: la que ha desarrollado más, la que ha crecido más, la que ha se diversificado más...
Por tanto, en todas esas cosas vamos a estar muy de acuerdo, y yo entenderé perfectamente el papel de la oposición, porque ya me ha dicho que no quiere estar en la coalición, no quiere estar en el Gobierno (lo entiendo perfectamente, señor Alcalde), pero, en cualquier caso, sepa que yo entiendo perfectamente cuál es el papel que tenemos que jugar cada uno. Usted tiene que jugar el papel de la oposición, y es imprescindible ese papel en un sistema democrático. Sin ese papel, esta otra parte del parlamento tampoco funcionaría; pero le insisto: las ideas que usted ha puesto hoy aquí en gran medida podrán ser muy útiles para la próxima singladura de la política en Aragón.
Y le hago una recomendación: yo creo que no perderá usted nada si hace un análisis positivo de nuestras posibilidades y de nuestro punto de partida: el punto de partida de hoy es de un Aragón emergente, que tiene todas las posibilidades, y que entre Gobierno y oposición, controlando e impulsando al Gobierno, hemos de conseguir que dé el salto definitivo, hemos de conseguir que el siglo XXI sea el siglo de las grandes oportunidades para esta tierra. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Señor Alcalde, tiene la palabra para replicar.
El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ: Muchas gracias, señor presidente.
Señoría, usted, señor Iglesias, cerraba ayer su discurso hablando de que había llegado el momento de apretar el acelerador. Usted es conductor, ¿verdad?, usted tiene carné de conducir..., yo creo que una gran mayoría de la sociedad tenemos carné de conducir, somos conductores, y yo creo que todos los que hemos tenido coche o que llevamos un coche sabemos perfectamente que un motor que va al ralentí durante ocho años, cuando luego se intenta apretar el acelerador, pues responde difícilmente, porque se enganchan los pistones, porque se atascan las bielas..., ¡porque su motor tiene telarañas, señor Iglesias! [risas desde los escaños del G.P. Popular], ¡tiene telarañas!, ¡ha criado telarañas en estos ocho años! Es muy difícil que usted ahora le imprima a ese motor la alegría, la jovialidad que ha de tener un motor cuando se empieza a educar desde el primer día.
Usted ha asumido la política desde el principio con lentitud, con parsimonia, con tranquilidad..., demasiada tranquilidad diría yo, porque evidentemente que estamos en un buen momento económico, pero cuando ese momento económico bueno se asume con alegría y se proyecta -«se proyecta» quiere decir que hay un proyecto detrás importante-, pues se aprovecha mucho mejor el buen momento económico, no simplemente da unos resultados equis, sino que da unos resultados equis más y, y usted se ha conformado con los equis.
Mire, esa lentitud la tiene usted instalada en todos los parámetros, esa lentitud está especial y particularmente instalada en todo lo que es... Ahora, que tiene usted un Gobierno de su mismo signo político en el Gobierno de la nación, el estimular para conseguir todas esas cuestiones importantes, que usted bien que hacía uso de ellas desde hace mucho tiempo. Todo va lento: van lentas las carreteras... Por poner un ejemplo en el Alto Aragón, la Yebra de Basa a Fiscal, todo va con enorme lentitud y con enorme retraso; la Pamplona-Huesca-Lérida...
Pero es que ha hecho usted especial dedicación y especial referencia al agua. Me dice que hemos llegado a acuerdos..., sí, sí, si lo reconozco, en algunas cosas; en otras, le repito que no, no se empeñe con las bases de la política hidráulica, que no llegamos ahí a acuerdo aunque lo presidiera alguien afiliado al Partido Popular, pero que presida uno una comisión no quiere decir que luego eso se plasme en un acuerdo por el hecho de presidirlas. No, el Partido Popular no estuvo de acuerdo.
Pero hablaba usted de donde sí había acuerdos: en Yesa, en Yesa hay un acuerdo. ¿Por qué no se cumple, señor Iglesias? ¿Por qué va Yesa con ese retraso brutal, si me permite la expresión? ¿Por qué no cumple la señora Narbona con los compromisos en materia hidráulica en nuestra comunidad? Le repito: ciento doce millones de euros sin ejecutar en el año 2006, más del 60% del presupuesto de Medio Ambiente, allí están.
¿Qué nivel de ejecución tienen los convenios de Adelpa, por ponerle un ejemplo? Mínimo, ínfimo. Veinte millones de euros que no están ejecutados cuando en Cataluña, donde no había ningún compromiso ni ningún convenio, ciento veinte millones aparecían ayer en los medios de comunicación. Ahí sí que se ha preocupado el señor Zapatero, se ha preocupado especialmente en satisfacer a sus socios nacionalistas de Esquerra Republicana. A usted parece que le preocupa menos satisfacer a su señoría y, en definitiva, al conjunto de los aragoneses.
Mire, no hay acuerdo en Biscarrués, no lo hay, porque el Partido Popular tenía otro planteamiento, como lo tienen, por otra parte, los usuarios de Riegos del Alto Aragón. Nosotros planteamos el proyecto original, que, en el futuro, quién sabe si habría que retomarlo, y se lo han cargado. No podemos estar de acuerdo en desperdiciar una posibilidad de futuro como la que hemos desperdiciado.
Mire, en el agua, yo no tengo una posición personal: la tiene mi partido, una posición política, que hemos plasmado con usted en el Estatuto y que esa es, para nosotros, para el Partido Popular de Aragón, nuestra biblia en este momento, lo que dice el Estatuto que usted y yo y el resto de las formaciones políticas excepto una hemos asumido.
Mire, ayer usted seguía instalado en el discurso de la autocomplacencia, señor Iglesias. Usted ahora se ha empeñado en ser el psiquiatra oficial de Aragón, en sacarnos de la depresión, en sacarnos de la desmoralización... Hombre, no, no. Yo no sé si usted estaba deprimido o desmoralizado antes de llegar al Gobierno y, desde luego, con la aureola del despacho, usted ha salido de esa situación, espero que no; yo, desde luego, no he estado nunca en situación de baja autoestima ni desmoralizado. Yo creo enormemente en las posibilidades de esta tierra y quiero poner mi hombro para trabajar por esta tierra desde dentro de los planteamientos políticos. Pero no se instale usted en la autocomplacencia, porque todo lo ve rosa... Hombre, el mundo es rosa, es gris, es verde, es de todos los colores, y cuando se hace un discurso de este nivel, hay que hacer también alguna mención a las cosas que no van tan bien como a usted le gustaría, no solo lanzar los cohetes de maravilla y de eureka porque todo va de una forma importante.
Su discurso de ayer está lleno de olvidos, está lleno de verdades a medias, señor Iglesias. En ese Aragón emergente del que usted habla y al que todos aspiramos y que ambicionamos, usted se olvidó del Plan de la minería, se olvidó de cómo Aragón ha perdido unas importantes dotaciones económicas porque este Gobierno no ha sabido defenderlas; se ha olvidado de la agricultura, se ha olvidado de la ganadería, como si no existieran; se ha olvidado de problemas importantes, como el de la deslocalización, especialmente en la provincia de Huesca -¿qué está haciendo usted o qué planteamientos de futuro hace para evitar este fenómeno?-; se olvidó de la segunda estación del AVE, de quien nadie ya se acuerda; se olvidó de los fondos europeos, de los importantes fondos europeos que ha perdido nuestra comunidad; se olvidó de la deuda histórica de casi quinientos millones de euros que mantiene el Gobierno central con nosotros; se olvidó de sacar la nacional 232, de llevarla hasta el Mediterráneo... ¡Se olvidó de tantas y tantas cosas!
Pero también nos dijo muchas verdades a medias. Nos habló de que no iba a subir la presión fiscal. ¿Por qué no dice, señor Iglesias, por qué no dice que un aragonés, en igualdad de condiciones, paga más impuestos que un madrileño, por ponerle un ejemplo?, ¿por qué no lo dice? ¿Por qué no nos dice lo que esperamos oír algunos de que va a bajar el tramo autonómico del impuesto sobre la renta? Es importante para dinamizar nuestra economía, el consumo, la sociedad en general, las familias... Eso sí que es una política de apoyo a la familia, el bajarle los impuestos.
Usted habla mucho de investigación más desarrollo e innovación. Reconozca que nuestra comunidad es la quinta por la cola de España, eso no lo reconoce. ¡Y claro que lo vamos a apoyar en investigación más desarrollo más innovación!, pero si hace un esfuerzo singular; si no, vuelve a recaer, como viene recayendo hasta ahora, en el mundo empresarial el esfuerzo en investigación más desarrollo.
Habla de productividad, pero, mire, ¡si estamos en el 0,8% frente al 1,3% nacional...!
Hablaba de veinte mil viviendas calificadas en los últimos ocho años, pero no dijo cuántas ha construido y cuántas ha entregado. «Calificadas», es la primera fase del proceso. ¿Cuántas ha entregado?, ¿el 20%? Ha hablado de quince mil en el futuro... Explíquenos un poco más: ¿dónde van a ir?, ¿a Plaza, por ejemplo? No lo sé.
Habló de una agencia, una entidad pública de alquiler. ¿Sabe usted, es consciente de que han fracasado estrepitosamente en otras comunidades como en el País Vasco y Andalucía? Cuidado dónde se mete, cuidado dónde se mete, le aviso -no le pronostico, le aviso-. Igual usted lo sabe hacer mejor.
Nos habla de planes de residuos y de depuración, pero, mire, el Plan de residuos lleva dos o tres años de retraso y el de depuración tiene problemas serios de financiación.
Nos habla de la universidad. Reconozca que hay una financiación universitaria insuficiente, insuficiente.
El Plan nacional de regadíos no está cumplido, y también hablaba de regadíos.
No vuelva a hablar, por favor, en esta tribuna, del Fleta, se lo pido por favor, no vuelva a hablar del Fleta. Yo creo que un presidente de Gobierno que, en ocho años, ha llevado al Fleta a las vicisitudes a las que lo ha llevado usted, por favor, no presuma del Fleta. Es un favor que le pido, si quiere, personal, porque me pone los pelos de punta cuando usted nombra aquí el Fleta.
Del Espacio Goya, tampoco puede usted presumir especialmente.
Habla de banda ancha para todos los pueblos. Sí, de acuerdo, yo también lo llevaba en mi programa, pero de lo primero que tiene que preocuparse es: ¿tienen todos los pueblos cobertura de móvil? ¿Verdad que no, que hay pueblos a los que llega usted y no tienen cobertura de móvil? Vamos también a preocuparnos de las cosas pequeñas. Importante la banda ancha, claro que sí.
Habla de garantía de plazos en sanidad, lo da por hecho. No, ¡si no ha cumplido en esta legislatura!, no ha garantizado, no ha cumplido su propio decreto de garantía de plazos.
Habla de educación de calidad. Hombre, si calidad es sinónimo de barracón prefabricado, pues sí. Pero piense usted cuando dice las cosas y diga también lo que acompaña a la situación real -real- que tiene en estos momentos nuestra educación.
Habla de Aramón. ¿Por qué se olvida siempre de las dos estaciones de esquí privadas del valle del río Aragón que no están incluidas en Aramón? ¿Por qué se olvida del lugar adonde van el 50% de los esquiadores que llegan a nuestra comunidad? Haga un esfuerzo por incluir en Aramón esas dos estaciones.
Nos vende las comunicaciones ferroviarias con Teruel como un logro. ¡Hombre!, el logro debe ser la intermodalidad que hay en las comunicaciones ferroviarias con Teruel, que uno sale en tren y no sabe si llega en autobús o en helicóptero, como el otro día. [Risas desde los escaños del G.P. Popular.] [Rumores.]
Nos habla de descentralización universitaria, y esto lo lleva, ahí, como un estribillo en todos sus discursos de investidura y de debate sobre estado de la comunidad, lleva siempre como un estribillo la descentralización universitaria. ¡Pero si no ha dado un solo paso en Huesca ni en Teruel!, y mucho menos en cumplir las disposiciones de esta cámara en lo referido a otras descentralizaciones como la de Calatayud, ni un solo paso.
Mire usted, señor Iglesias, hablaba de nuevo sobre el desarrollo del Estatuto, pero nos habla retrospectivamente, de lo que ya hemos hecho. ¡Si estamos todos muy orgullosos de lo que hemos hecho!, pero no ha avanzado, no ha dado ni un solo paso, no ha esbozado siquiera por dónde quiere usted llevar el camino a partir de ahora; que vamos a estar ahí, pero queremos saber por dónde van a ir las líneas maestras de ese desarrollo estatutario. No ha hecho mención a ninguna de esas líneas.
Ha hablado de desarrollo rural y nos ha vendido como una cifra importantísima e inédita mil doscientos millones de euros en seis años desde fondos europeos. Mire, yo, que suelo ser bastante modesto... en esta campaña valoramos un plan de desarrollo rural mínimo, no excesivamente ambicioso, mínimo, para empezar a luchar y a trabajar en esta cuestión, lo valorábamos en más de quinientos millones de euros anuales. ¿Y usted hablando de mil doscientos millones en seis años? Es francamente insuficiente.
Yo le he tendido la mano en el desarrollo rural pero hay que darle una vuelta como a un calcetín al principal problema de nuestra comunidad, que es el desequilibrio territorial, señor Iglesias. Y nos va a tener ahí, a su lado, pero no puede usted salir triunfalista hablando de mil doscientos millones de euros en seis años, hace falta mucho más dinero porque, de los veinticuatro mil millones de euros para toda España, pues, bueno, para empezar, no sabemos cuál va a ser ese reparto.
Le repito, señor Iglesias, y ya acabo: lo importante es proyecto, proyecto y proyecto, un proyecto serio y riguroso, no un proyecto basado en parcheos, un proyecto basado en andar por casa, un proyecto basado en aprovechar ese aire, esos vientos favorables, que, evidentemente, los hay, de la economía. Es el momento para aprovechar, para aprovechar en toda su enorme potencialidad y capacidad esos vientos favorables porque, tarde o temprano -y no será culpa suya, probablemente- llegarán, pueden llegar épocas de vacas flacas. Vamos a aprovechar este momento, pero vamos a aprovecharlo de verdad, con un proyecto serio y riguroso que construya definitivamente el futuro de esta comunidad.
Nada más y muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Alcalde.
Dúplica del señor Iglesias. Tiene la palabra.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Señor Alcalde.
Por empezar por el tema más importante que creo que tenemos encima de la mesa y en el que podemos estar de acuerdo, el tema del Estatuto, ya le propongo que para septiembre haremos un calendario, que estoy dispuesto a hablar con ustedes y desarrollar. Tenemos elaborado, prácticamente elaborado, un calendario de cuáles son las prioridades, las leyes que tienen que entrar primero, para que ustedes participen plenamente en todo el desarrollo de un Estatuto que nos coloca en la autonomía plena después de tantos años de desearlo. Una obra, insisto, de todos y un trabajo que queremos desarrollar con todos. Y, fundamentalmente, ya me comprometo a que en septiembre, tan pronto acabemos el próximo curso político, elaboraremos un calendario, se lo daremos a conocer y le invitaremos a participar en todo el desarrollo de todas las materias, las leyes, los acuerdos y el desarrollo que tengamos que hacer.
Como saben ustedes, lo primero que vamos a tener que asumir, que asumiremos a principios de año, es la competencia de Justicia, que ya está negociada, ya está pactada, y en la próxima estructura del Gobierno que daremos a conocer bien pronto ya contaremos con esa nueva responsabilidad, con esa nueva competencia de la comunidad autónoma.
Desde el punto de vista del plan de desarrollo rural, yo creo que vamos a tener más recursos de los que usted mismo planteaba. Con las dos cuestiones que tenemos ya encima de la mesa (una aprobada y otra que se va a aprobar dentro de unas semanas -yo no sé si entrará en el próximo Consejo de Ministros o en el otro-), tendremos cantidades importantes, muy importantes, para hacer una política de verdad en el medio rural. Porque también en eso podemos coincidir: uno de los graves problemas de esta comunidad es el desequilibrio. Estamos creciendo, es verdad, pero no estamos creciendo igual en todo el país, tenemos más problemas en unos sitios que en otros. Toda el área de Zaragoza y su influencia está creciendo muy bien y es más difícil crecer en el extremo de Teruel y en el extremo de Huesca. Por tanto, ahí tenemos que hacer un esfuerzo muy especial.
Es verdad que tenemos contradicciones importantes. Mientras estamos haciendo la alta velocidad en todos sus tramos hacia Teruel, tenemos algunos incidentes, ¿verdad?, que son curiosos, esos a los que usted hacía referencia. Pero es verdad que se está trabajando tanto en la modernización del Canfranc hacia el norte como en la modernización de la vía hacia Teruel, que queremos que complete ese circuito del que hemos hablado aquí y que hemos conseguido que entre en el Plan de Infraestructuras, precisamente ahora se están estudiando los proyectos entre Bilbao, Zaragoza, Teruel y Valencia. Me parece que es un pasillo fundamental para Teruel pero fundamental también para el conjunto de la economía del norte de España. En eso vamos a trabajar.
Y la impaciencia que tenemos porque las obras siempre van más lentas de lo que querríamos también la compartimos. Yebra de Basa-Fiscal se terminará en 2008, se está trabajando en el túnel, que sabe que hay un túnel que ha sido el causante del retraso de esa obra como consecuencia de que la obra se adjudicó antes de las modificaciones de la nueva normativa europea como consecuencia de un accidente en Italia que modificó la normativa de túneles y hubo que corregir un proyecto que estaba adjudicado y en el que se estaba trabajando. Por lo tanto, ahí hay un problema de un retraso de más de un año con esta explicación que le doy: porque ha habido que cambiar el proyecto, ha habido que mejorar el proyecto como consecuencia de un cambio en la normativa europea en la seguridad de los túneles.
Aramón. Nosotros estamos deseando que todas las estaciones de esquí se integren en Aramón y hemos hecho una oferta muy generosa. Lógicamente, desde la responsabilidad del Gobierno y la responsabilidad que tiene el Gobierno en la empresa, nosotros estamos instando a que eso se produzca cuanto antes. Yo creo que estamos avanzando bien. Sabe que, en el último año, en todas las estaciones de esquí de Aragón se hizo ya un forfait conjunto, por lo que creo que es un paso importante, y creo que hay una voluntad cada vez mayor de integrar a todo el mundo en una empresa que no es una empresa especulativa, es una empresa para que eso funcione bien, para que tengamos un sector que sea competitivo, en el bien entendido de que el turismo, como usted conoce bien, es más del 7% de nuestra economía, más del 7% de nuestra economía.
Para que vean la importancia de este sector, todo el sector de la automoción no llega al 2% de la economía, y a veces, cuando este sector de la automoción se resfría, en Aragón saben lo que nos pasa. Y a veces despreciamos -no se lo digo a usted-... a veces, en la opinión pública, despreciamos sectores que tienen una gran capacidad de crecimiento, de creación de economías, de creación de empleo y que van en la línea de lo que usted me proponía aquí: un desarrollo equilibrado.
Porque el desarrollo rural no lo vamos a hacer solo con agricultura. El desarrollo rural -estoy de acuerdo- lo vamos a hacer completando en el territorio una serie de economías complementarias, y créame que el turismo es un elemento fundamental para que ese desarrollo se extienda en el conjunto del territorio. El turismo, las artesanías, la industria, los servicios... es fundamental para que ese desarrollo se pueda impregnar en el conjunto del territorio.
Por tanto, lo que nosotros queremos con este proyecto es que no se nos queden bloqueados espacios, comarcas enteras que dependen, a veces demasiado, de un solo sector. Pero ese sector tiene que ser un sector dinámico, tenemos que poder competir en el turismo con nuestros principales vecinos, que son muchas veces líderes, como sucede con Cataluña o sucede con Andorra, y nosotros tenemos una herramienta que nos permite esa competencia en igualdad de condiciones.
Ha hecho referencia a algunas aulas prefabricadas que tenemos por el territorio. Es verdad que hemos crecido casi en veinte mil alumnos en nuestras escuelas, esa es la mejor noticia que podemos dar aquí: está creciendo nuestra población, hemos pasado unos años decreciendo pero en este momento está creciendo... todavía en la universidad no, en los próximos años empezaremos a remontar en la universidad, en donde tenemos nueve mil alumnos menos, pero ahora ya estamos creciendo en infantil, en primaria, en secundaria. Estamos creciendo casi veinte mil alumnos en el conjunto de Aragón. Eso supone un esfuerzo extraordinario de construcción de nuevas instalaciones, construcción para la que estamos haciendo un esfuerzo importante. En todos aquellos pueblos, a excepción de uno, a excepción de Jaca, en donde tenemos un aula prefabricada, paralelamente, señor Alcalde, estamos construyendo los colegios. Solamente hay una excepción, que es Jaca, que hay una discrepancia concreta con una de las instalaciones, en el resto de los pueblos y ciudades donde tenemos un aula prefabricada, paralelamente están en construcción las nuevas instalaciones.
En la universidad, hemos crecido en su financiación, hemos incrementado en un 50%... hemos duplicado la financiación de la universidad. Cuando hablamos de educación y de salud nunca es suficiente lo que invertimos, muchas veces porque venimos de muy abajo, otras veces porque ha habido etapas en las que se ha invertido poco. Pero en la universidad no quiero hacer referencia de dónde venimos y a donde vamos, ni hacer comparaciones, porque hoy estamos mirando al futuro, quiero mirar al futuro y me parece que es la mejor actitud que podemos tener de cara a una nueva legislatura. Pero hemos hecho un esfuerzo importante, muy importante, tanto desde el punto de vista de las inversiones como desde el punto de vista de la mejora de las condiciones.
Fíjese, en nuestra universidad estamos alrededor de nueve alumnos por profesor. Hay muchas universidades americanas que no están con esas ratios. Hemos incrementado de una manera notable nuestro esfuerzo en la universidad, y en la infraestructura universitaria, y en los institutos de investigación, y en reformar los edificios señeros de la universidad, por ejemplo, el edificio del Paraninfo, que inauguraremos antes de la Exposición de 2008, que es la referencia, que será el Rectorado. Y hemos hecho un esfuerzo también en Huesca y en Teruel. Un esfuerzo que tengo que reconocer que no es proporcional al incremento de los alumnos, porque, insisto, estamos en ese momento todavía de bajada en la entrada de alumnos en la universidad, dentro de muy poco empezarán a crecer. Pero, desde el punto de vista de lo que es la mejora de las infraestructuras hemos construido los vicerrectorados, hemos aprobado nuevas titulaciones tanto en Huesca como en Teruel, hemos mejorado notablemente sus instalaciones. Le invito a que haga una visita a las nuevas instalaciones que se han hecho en las dos provincias, que era un compromiso de este Gobierno y que lo vamos a seguir manteniendo.
Yo no confundiría lo que es la estabilidad política con la tranquilidad. Es verdad, yo puedo transmitir una cierta imagen -me gustaría- de serenidad, y creo que no es malo para nuestra política que la gente tenga serenidad y que no estemos aquí permanentemente haciendo ruido. No es mi manera de hacer política, no me gustan las grandes llamaradas, ni los grandes ruidos, ni las grandes revoluciones, ¡qué quieren que les diga!, hay a quien le gustan estas cosas, a mí no, me gusta la política más serena. Siempre he entendido que lo verdaderamente revolucionario no es aquello que produce una gran eclosión en un momento determinado y después se apaga, sino aquello que haces y que construyes y que, cuando otro venga detrás, no tenga que destruir. Para mí, eso es lo verdaderamente revolucionario, y en esa política creo, y, sobre todo, en una comunidad autónoma en la que habíamos estado sometidos a tantas convulsiones. Yo creo que la gente se ha relajado, y la gente agradece que desde el mundo de la política no planteemos problemas, sino que resolvamos problemas. Esa es mi actitud, es la que he mantenido, yo creo que los aragoneses la han agradecido. Me molesta el ruido, sinceramente se lo digo, me molesta el ruido, no me gusta el ruido. Por lo tanto, no confundir tranquilidad con estabilidad: estabilidad sí, tranquilidad no.
Yo creo que esta es una etapa que, cuando se analizan los parámetros, es una etapa positiva, es una etapa de crecimiento, es una etapa en la que la sociedad se ha encontrado cómoda con la política, creo -perdónenme- que con el Gobierno, hemos hecho gobiernos amplios, donde nadie se sintiera excluido, que son capaces de hacer políticas que puede entender todo el mundo. Porque los problemas que teníamos nosotros en Aragón y que tenemos los podemos compartir desde este banco, muchos de ellos, hasta este, en gran medida. Por lo tanto, era un momento de constituirnos nosotros: la reforma del Estatuto, la puesta en marcha de una nueva política del agua, la puesta en marcha de los nuevos medios de comunicación públicos, la puesta en marcha de las comarcas como nueva estructura política de nuestra comunidad autónoma... Había tantas cosas que hacer que tenían que servir para todos que yo tenía la impresión de que teníamos que hacer una política de mucha concertación, de mucho ponernos de acuerdo.
La Expo. ¿Por qué pongo encima de la mesa la Expo? Porque, a través de la Expo... posiblemente, nunca Aragón desde la Edad Media ha tenido la posibilidad de mostrarse al mundo otra vez, y ahora la tenemos. Yo les agradezco que, durante esta etapa, todos los grupos políticos hayan estado detrás de este proyecto, que es de todos. El proyecto se empezó con un ayuntamiento del Partido Popular en Zaragoza -he visto antes al anterior alcalde por aquí- y continuó un alcalde de otro partido y sigue adelante. Por tanto, son proyectos de todos, son proyectos de los que tenemos que disfrutar todos, y tenemos que ser capaces de tener ese sentido de país («esto es nuestro», «ahí estuve yo empujando»), desde cualquier parte del arco parlamentario. A eso me refiero, a que hemos hecho un buen trabajo hasta ahora, las cosas han ido bien, pero ahora estamos entrando en una época decisiva, también ahí Aragón se la juega, en su imagen.
Y le aseguro una cosa: cuando me atribuía funciones psiquiátricas, pues es verdad. Yo siempre digo que uno de los problemas fundamentales de nuestra tierra ha sido un problema que viene por ahí: nuestra desmoralización, la falta de confianza en nosotros mismos, nuestro pesimismo. A toda la gente con la que he tenido oportunidad de hablar en estos años, le he dicho que ese era un proyecto fundamental para esta tierra: salir de ese atasco, de esa sensación de una comunidad que está rodeada, como nosotros, de vecinos muy poderosos, de los vecinos más poderosos -fíjese quiénes son nuestros vecinos: Madrid, Valencia, el País Vasco, Navarra, los franceses, los valencianos, los más poderosos-, y que nosotros habíamos tenido dificultades durante muchos años, casi durante siglos. Y, claro, cuando un aragonés miraba a su alrededor decía: ¿Qué maleficio tengo? ¿Es una dificultad innata? ¿Es un Rh raro? ¿Es una cuestión genética? ¿Puedo superar esta situación? ¿Qué pasa que todos crecen, que a todos les va bien, que todos mis vecinos progresan y nuestros jóvenes tienen que irse a trabajar allí? Eso ha creado una situación de una gran depresión durante decenios en nuestra comunidad autónoma. Claro que salir de allí era una obsesión, y claro que aprovecho todos los clavos, aunque estén ardiendo, para transmitir optimismo y confianza a nuestra sociedad, porque, sin ese optimismo, sin ese cambio de actitud, de pasar de un pesimismo, de un derrotismo, de una desmoralización a una confianza en el futuro, ninguna sociedad es capaz de levantarse.
Ese es un proyecto fundamental de nuestra política: conseguir que los aragoneses estén orgullosos de ser de aquí, de plantearse el futuro aquí, sin ningún complejo con ninguno de nuestros vecinos. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.] Ese es un proyecto fundamental que espero compartir con todos ustedes. [Aplausos desde los escaños de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés.]
El tribunal de cuentas -y ya termino con esto- es una responsabilidad de esta cámara, y yo estaré encantado cuando los grupos políticos se pongan de acuerdo, nos den un nombre, nos den ustedes un nombre, y lo pondremos en marcha. Quiero decir una cosa: si el Gobierno interfiriera en esto, ustedes me podrían decir que «zapatero, a tus zapatos». Este es el parlamento que nos tiene que decir quién, y, cuando nos lo digan, el Gobierno estará encantado. Por tanto, responsabilidad del parlamento: los responsables de los grupos se ponen de acuerdo y tendremos, espero que muy pronto, presidente del tribunal de cuentas, y a partir -no le llamamos tribunal de cuentas: Cámara de Cuentas-, y a partir de ahí, empezaremos a trabajar.
Quiero decir una cosa: ninguna Administración está desatendida, hay un Tribunal de Cuentas nacional, porque he visto algunas informaciones que confundían esta cuestión. No estamos sin control, hay un Tribunal de Cuentas nacional que audita, que controla las cuentas permanentemente, tanto en la Administración autonómica como en las Administraciones locales, permanentemente. El paso no será de no tener control a tener control, el paso será de tener un control central a tener un control autonómico. Por tanto, yo les invito a los responsables de los grupos a que se pongan de acuerdo, y lo pondremos en marcha inmediatamente.
Sobre la Ley de sucesiones, he hecho una propuesta clara, que es lo que vamos a desarrollar en la próxima legislatura: desaparece para las empresas, desaparece para las empresas, y en eso había mucha gente que estábamos de acuerdo. Por tanto, las empresas en Aragón dejan de tener impuesto de sucesiones con dos condiciones: que no cesen su actividad y que mantengan el empleo, esas son las dos condiciones.
Tercera cuestión: progresivamente, iremos disminuyendo el impuesto a las familias.
Esa es la posición, eso es lo que vamos a desarrollar.
Tercera cuestión, respecto a la política fiscal: nuestro compromiso, y lo he mantenido en toda la etapa en la que he tenido responsabilidad y lo voy a mantener en la próxima, es el de no incrementar la presión fiscal a las familias aragonesas.
Muchas gracias.
[Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Señor Alcalde, dada la excepcionalidad del debate y su respeto a los tiempos, puede hablar unos minutos. Tiene la palabra.
El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ [desde el escaño]: Muy amable, muchas gracias, señor presidente.
Señor Iglesias, ha seguido usted con la ambigüedad tanto de ayer como de sus otras intervenciones y con la falta de concreción. Bueno, dado que hay ambigüedad y falta de concreción, entiendo que me cite usted para septiembre para superar esa asignatura.
En segundo lugar, le diría que echo de menos un compromiso suyo, no ya claro, es que ni lo ha mencionado, echo de menos un compromiso suyo con la transparencia, con la transparencia de su Gobierno, señor Iglesias. Es muy difícil llegar a acuerdos en el futuro si partimos de una premisa en la que no hay transparencia y no hay la información debida y la documentación solicitada a los grupos de la oposición. Hablaba usted ayer de participación ciudadana, nos parece muy bien, pero, ¡hombre!, antes déjenos participar, a través de la información y la documentación, a los propios representantes de los aragoneses.
Por último, señor Iglesias, mire, yo no he tenido nunca complejos por ser aragonés, jamás; por otras cosas, tal vez, pero me lo callo, pero, por ser aragonés, ninguno, le aseguro que no he tenido nunca ningún complejo.
Mire, la depresión de la sociedad aragonesa y la baja autoestima yo creo que es un mito, yo creo que es un mito que a algunos les interesa alimentar para, luego, convertirse en sanadores o en chamanes, que es lo que las sociedades más primitivas siempre han cultivado desde el primer momento, alguien que se arrogaba la cualidad de curar los problemas de la sociedad... [El diputado señor Franco Sangil, del G.P. Socialista, se manifiesta desde su escaño en los siguientes términos: «Pero ya no es una sociedad primitiva».] Usted se arroga esa posibilidad, se arroga esa capacidad. Yo le voy a pedir que la ponga en práctica -y, con esto, ya acabo, señor presidente-: esa capacidad de hacer que los demás superen su baja autoestima o de subirles la moral, póngala usted en marcha con el portavoz de su grupo, con el señor Franco, para que apoye aquí la creación de la Cámara de Cuentas.
Muchas gracias, señor presidente.
[Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Señor Iglesias, puede cerrar el debate.
El señor diputado IGLESIAS RICOU [desde el escaño]: Vamos a ver, respecto a la transparencia, en nuestra etapa, yo he sido el presidente que, proporcionalmente..., sé que he estado más tiempo, pero, proporcionalmente, si cogen legislatura por legislatura, el que más ha venido aquí de todos mis antecesores he sido yo, el que más, pero bastante más, he venido el que más.
Y desde el punto de vista de la información, claro, como en el último tramo de la legislatura este fue un asunto recurrente, he querido revisar bien todos los datos, porque di instrucciones para que se contestara.
Hemos contestado el 98% de las solicitudes de información. También es un récord, el 98%. El 98% es un récord importante. Les pido, por favor, que miren cuál es el compromiso en otros parlamentos, en otros gobiernos. [El diputado señor FRANCO SANGIL, del G.P. Socialista, se manifiesta desde su escaño en los siguientes términos: «¡No lo puede reconocer!».] Ese es nuestro dato: de lo que ustedes nos han preguntado, hemos llegado a contestar el 98%, y saben que en el último tramo de la última legislatura yo di instrucciones concretas, cuatro meses antes de las elecciones, para que se contestara todo y para que se facilitara toda la información. Llegamos al 98%, no al 100%, pero sí al 98%.
Segunda cuestión que quiero decirle para su tranquilidad: la puesta en marcha de la corporación de empresas es, primero, para que el Gobierno controle mejor, en sentido positivo, esas empresas, porque queremos que sean eficaces, queremos que funcionen, queremos que cumplan los objetivos, y para tener mejor información, para tener mejor información. Por tanto, la corporación es más información, más seguridad, no menos. Cada empresa no va a ir por su lado, sino que va a haber un cerebro, un control central de todas las empresas. Por tanto, no piense que eso es para distraer, sino, justamente, para que todos podamos estar más tranquilos.
Y desde el punto de vista de la... Yo creo que le haría a usted una trampa si le dijera que en el mes de vacaciones nos sentáramos a hablar del calendario. Le digo septiembre porque es lo normal, no por repetir, no me lo tome así, que ahora ya los exámenes se hacen en julio, no. Le digo septiembre porque es el momento. Nosotros estaremos trabajando este año en poner en marcha todo este nuevo proyecto; luego, con ustedes, cuando vuelvan de vacaciones, vemos el calendario, vemos el tempus que tenemos que aplicar para todo lo que es la reforma del Estatuto.
Desde el punto de vista de las grandes infraestructuras, me imagino que seguiremos teniendo las discrepancias, porque, si yo estuviera en la oposición, le diría al Gobierno también que van muy lentas, también se lo diría, porque, cuando paso por las carreteras, me exaspero incluso cuando veo que las obras van rápidas: se está haciendo la autovía entre Pamplona y Lérida a toda velocidad, y a mí, que paso por ahí todos los días, me parece que van muy lentas; estamos haciendo el tren hacia Teruel, y a los que pasamos todos los días nos parece que va muy lento. Todo eso, ya lo entiendo, y, por tanto, es misión de la oposición el recordárnoslo para que nadie se duerma en los laureles.
Desde el punto de vista de la terapia, señor Alcalde, el que no tiene enfermedad no necesita terapia, el que no tiene enfermedad no necesita terapia. Por tanto, a ese respecto, no tengo nada que decir. Pero sí que es verdad -lo leo en todos los sitios, lo oigo en todas las conversaciones- esa especie de pesimismo endémico que hemos tenido durante tanto tiempo en Aragón, y la actitud con la que empezamos esta nueva singladura a mí me hace pensar en el futuro con muchísimo más optimismo.
Por tanto, le agradezco la actitud que ha mantenido en este debate, y yo espero de la colaboración, no del aplauso, no del aplauso, porque no es el papel de la oposición. Pero sí que, en los temas importantes, hemos podido hacer muchas cosas juntos, hemos podido hacer las cosas más importantes juntos en la última etapa, y estoy seguro de que podremos contar con la colaboración de su grupo en los temas fundamentales para esta tierra. Simplemente, eso es lo que le pido, y en su actitud de hoy veo que tenemos un camino que debemos y tenemos la obligación de explorar.
[Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Turno de Chunta Aragonesista. El señor Bernal tiene la palabra en su nombre.
El señor diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor presidente.
Señorías.
Señor candidato a la presidencia del Gobierno.
Comenzaré diciéndole que, una vez escuchado su discurso de ayer, el voto del Grupo Parlamentario Chunta Aragonesista va a ser contrario a su investidura como presidente de la Diputación General. Y ello por tres razones fundamentales.
La primera, porque el Gobierno PSOE-PAR que nos vuelve a proponer no responde a la mayoría progresista que la ciudadanía reclamó en las urnas el pasado 27 de mayo; la segunda razón, porque no estamos entre quienes creen que «más vale malo conocido», y a ustedes ya les hemos conocido suficientemente a lo largo de los últimos ocho años, y la tercera razón porque su programa de gobierno (si hemos de entender que su programa de gobierno es su discurso de investidura de ayer) no aporta nada nuevo para el futuro. Vuelve usted a prometer, sin el menor sonrojo, todo lo que no han cumplido durante las dos últimas legislaturas.
En la sociedad aragonesa, señor Iglesias, sigue habiendo una clara mayoría de izquierdas que votó a opciones progresistas (solo con Chunta Aragonesista ya tendría usted mayoría absoluta). Sin embargo, la composición del Gobierno que usted quiere presidir no refleja la voluntad popular expresada el pasado 27 de mayo. Usted anuncia que va a gobernar con uno de los partidos de la derecha, a pesar de que los votos de Chunta Aragonesista e Izquierda Unida superan a los del PAR. Esto lo tiene que saber también la gente: los votos de Chunta Aragonesista y de Izquierda Unida son más que los del PAR.
Una cuestión distinta es que usted sea partidario de renunciar a los principios socialistas, con tal de estar bien considerado, con tal de ser considerado un buen chico y de mantener buenas relaciones con la derecha sociopolíticoeconómicomediática.
A usted parece que le va bien así: hay que reconocerlo. Otra cosa es cómo le vaya a ir a Aragón y a la ciudadanía progresista. Y lo sorprendente, lo lamentable para esa mayoría social progresista, es que esta fórmula de que gane la izquierda y gobierne con la derecha está creando escuela: ahora, hasta su querido compañero Belloch le imita e incluso le supera por la derecha: con tal de no reeditar un gobierno de izquierdas PSOE-Chunta Aragonesista en Zaragoza, es capaz de gobernar en minoría con el PAR: ¡menos mal que buscaba un gobierno de amplia base social! Desde luego, más amplia base social, más amplia base de ciudadanos, tenía en la izquierda. Y podríamos seguir con los casos de Huesca, de Jaca o de otros.
En segundo lugar, votaremos en contra porque hemos conocido los gobiernos que usted ha presidido en los últimos ocho años. Usted vuelve a ofrecernos en esta cámara más de lo mismo. Y eso no nos convence.
Ya sabemos para qué utilizan ustedes las empresas y los organismos públicos: para hacer clientelismo, para elaborar candidaturas municipales, para funcionar como agencias de colocación de familiares, de amigos y de correligionarios, sin respetar los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad. Y, entre tanto, usted ha estado mirando para otro lado. ¿Recuerda su anuncio público (ese que ha recordado usted ahora al señor Alcalde, anuncio hecho a los medios de comunicación, no en este parlamento), el pasado mes de febrero, de que su Gobierno entregaría, antes de las elecciones, toda (no el 98%) la información parlamentaria solicitada? Un incumplimiento más, pero este es de los más graves. ¿Es usted capaz, hoy, aquí, ante la cámara, ante la ciudadanía aragonesa que le sigue, de comprometerse con una fecha concreta, hoy, aquí y ahora, o es tan peligroso lo que tienen ustedes que ocultar de esas empresas? ¿Se compromete o no se compromete, señor Iglesias, a dar no el 98%, sino especialmente ese 2% de datos que falta?, y usted sabe por qué. No mire para otro lado, no le voy a decir lo de Dinamarca, que ya se lo dije en una ocasión.
Ya conocemos también la manera que ustedes tienen de entender los servicios públicos: básicamente, vaciando la Administración pública y favoreciendo la privatización: han apostado por crear organismos paralelos que escapan al control parlamentario y social (lo consiguieron con el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental, el Inaga, y se les chafó el invento -no sé si momentáneamente- en el caso de la nonata empresa para la evaluación de la dependencia); han renunciado ustedes durante estos ocho años a dar prioridad a la escuela pública frente a la privada, y han renunciado a asumir con decisión el reto de una distribución equitativa de la diversidad en todas las aulas sostenidas con fondos públicos; no han disimulado sus prisas por autorizar la creación de una universidad privada, antes incluso -había que ir a toda prisa- de disponer de un marco legal general del sistema universitario aragonés; se han afanado en privatizar los servicios sociales, renunciando a una gestión pública y universal dirigida a toda la ciudadanía aragonesa; han desvelado su creciente tendencia a derivar servicios sanitarios al negocio privado; y, desde luego, no se han preocupado -ejemplos muy claros hemos tenido- por coordinar los propios departamentos del Gobierno de Aragón implicados en determinadas políticas transversales.
Y, por último, señor Iglesias, no contará hoy con nuestro voto porque vuelve a presentarnos sus incumplimientos como nuevos proyectos de futuro, como si usted viniera aquí por vez primera contándonos determinados proyectos. En muchos casos, en casi todos, promete lo mismo ¡por novena vez desde 1999! (eso -digo lo de la novena- limitándonos a contar, simplemente, las dos investiduras anteriores, los seis debates de política general celebrados desde que usted accedió a la Presidencia y su discurso de investidura de ayer): ¡nueve veces, pero no nueve veces en un día: nueve veces desde 1999!
¿Quiere que le recuerde -no hace falta, ¿verdad?- cuántas veces se ha comprometido con la ley de lenguas, con la ley de servicios sociales, con la ley de la montaña aragonesa? ¿O cuántas veces ha anunciado usted en esta cámara la corporación de empresas públicas o la potenciación de los campus universitarios de Huesca y de Teruel?
¿Será por fin esta la legislatura en la que se impulsen de verdad las conexiones ferroviarias y carreteras con Francia? ¿Cuántos nuevos presidentes de Francia, cuántos nuevos primeros ministros, ministros de fomento franceses tendrá que ir a ver usted? Solo, claro, porque no le va a acompañar nadie del Gobierno central.
No tenemos duda de que, al final, a fuerza de insistir, alguno de esos proyectos que lleva prometiendo desde 1999 se hará realidad -como decía el hispano, en la película Gladiator: «en esta vida, o en la próxima»...-.
Claro, que también ha ido usted perdiendo proyectos por el camino. No todos los que ha ido prometiendo los recuperó ayer. Hay algunos que los da definitivamente por extinguidos, amortizados: ¿qué fue de su compromiso para constituir el centro aragonés de las artes audiovisuales -le cito textualmente- «para impulsar las políticas aragonesas relativas al cine, al vídeo y a la televisión»?; ¿ya no piensa concluir el Centro Aragonés del Deporte, ahora reducido al atletismo?; ¿y qué fue del instituto aragonés del deporte y del apoyo al deporte de base? -de esto no dijo nada ayer-; ¿cuántos años más habrá que esperar para la creación del instituto aragonés de la cultura y del patrimonio, que la consejera Almunia prometió en su primera comparecencia?
Anunciaron a bombo y platillo, con un despliegue en todos los medios de comunicación, en los autobuses, en las vallas..., un plan para irradiar la Expo 2008 al resto del territorio de Aragón. ¿Qué han hecho, más allá de poner en marcha una campaña publicitaria?
Hoy por hoy -hay que decírselo a la ciudadanía aragonesa-, la Expo no va a llegar al resto de Aragón. Y esa sí que es una responsabilidad exclusiva de su Gobierno. Ahí no valen ni obispos, ni Roma..., no: Gobierno de Aragón.
¿Y de la Ley Estadística de Aragón qué fue?: ¿la retiraron, la citaron? Ya no la cita: ¿ya se han olvidado de ella?
Evidentemente, si hemos de entender que su discurso de ayer constituye su programa de gobierno, comprenderá que nos preocupen estas y otras ausencias. De la misma manera que nos preocupan también las amenazas que se cernían sobre Aragón ayer y que siguen vivas hoy.
Decía usted ayer, señor Iglesias, que continuarían vigilantes ante la sombra del trasvase. Y es que, efectivamente, es una amenaza, de nuevo es una amenaza, que proviene también de su propio partido, del PSOE, no solo del PP, como decía usted ayer. El mismo, su partido, que votó en el Congreso y en el Senado, diputados y senadores aragoneses que están bajo su responsabilidad orgánica, junto al PP (después de haberlo hecho en el parlamento valenciano), el Estatuto de esa comunidad, en el que se reconoce a sus ciudadanos ese derecho al trasvase. Los mismos (PSOE y PP, no solo PP) que impidieron que el Estatuto aragonés blindara el Ebro, y nos facilitara instrumentos para defender nuestros recursos. El mismo trasvase que hace unos días, en un debate como este de hoy, pero en las Cortes Valencianas, defendieron tanto el presidente del PP como el presidenciable y candidato alternativo, del PSOE. ¿Puede usted garantizar, señor Iglesias (candidato a la presidencia del Gobierno de Aragón, presidente en funciones, secretario general del PSOE de Aragón, presidente del Grupo Parlamentario Socialista en estas Cortes), que su partido, con una mayoría absoluta en el Congreso, no volverá a plantear el trasvase del Ebro, al igual que el PP, que lo anuncia sin tapujos? Chunta Aragonesista seguirá oponiéndose, aquí, allí y donde haga falta, a cualquier intento de resucitar el trasvase.
Frente a los logros de los estatutos de otras comunidades autónomas, Aragón seguirá padeciendo las insuficientes inversiones del Estado en infraestructuras -ayer llegaron ya a un acuerdo con Cataluña-. Mientras que vemos que en Cataluña o Andalucía los presupuestos vigentes generales del Estado del año 2007 ya han traducido las disposiciones estatutarias del estatuto catalán y del estatuto andaluz, y las otras comunidades (Baleares, Canarias...) se disponen a hacer lo propio, Aragón sigue a expensas del Gobierno de Madrid de turno. ¿Quién o qué va a garantizar nuestras inversiones en los próximos años? Ya le hice una pregunta parlamentaria al respecto: se fue por los cerros de Úbeda. Hoy, aquí, ante la cámara, ante la ciudadanía aragonesa que nos ve, diga usted qué cifra incluirán para Aragón los presupuestos generales de 2009 (no de 2008) y de los años siguientes -anúncielo usted, dígalo, reconozca la sequía en esas inversiones, mientras que los demás se las han asegurado-, una vez materializadas las inversiones específicas de la Expo de 2008. Si llevamos décadas -y usted lo ha dicho más de una vez- de retraso en infraestructuras, ¿por qué ser justamente nosotros, y no los demás, los que nos quedemos fuera de juego en una cuestión tan importante?
Además, Zaragoza y Aragón vienen contribuyendo como nadie a la denominada «defensa nacional», con una gran parte de su suelo hipotecado por instalaciones militares. Ello no ha sido tenido en consideración a la hora de ubicar aquí instalaciones productivas y deseadas por nuestros ciudadanos. Pero, curiosamente, aquí, donde más contestación ha tenido la base americana, donde se ha rechazado masivamente la guerra de Irak, uno de los lugares más castigados por acciones terroristas, precisamente aquí, en Zaragoza, en Aragón, es donde se plantea (con su inexplicable y sorprendente beneplácito y con el del alcalde de Zaragoza) la instalación de la base principal de espionaje militar de la OTAN. Y aplauden ustedes con las orejas.
¿Ahora resulta que es bueno para Zaragoza y para Aragón convertirnos en un objetivo militar estratégico y terrorista internacional? ¿Es eso compatible, acaso, con la declaración de Zaragoza como sitio emblemático de la paz? ¿Vamos a permitir que se hipoteque el futuro del principal aeropuerto de Aragón? Esa es otra de las tantas amenazas contra las que desde luego mi grupo parlamentario seguirá luchando.
También nos advierten los agentes sociales (Comisiones Obreras anteayer mismo) acerca de las limitaciones del modelo de crecimiento económico aragonés con el que a usted tanto se le llena la boca con tanta frecuencia. Es un crecimiento sustentado en sectores de muy baja productividad y con escasa capacidad para generar valor añadido, como es el caso de la construcción y de algunas actividades de servicios. Está provocando uno de los índices de productividad más bajos y una de las tasas de temporalidad más altas en el empleo.
Señor candidato, basar nuestro crecimiento en sectores que precisan mano de obra poco cualificada, precaria y con bajos salarios, supone una amenaza para el futuro de ese crecimiento y un obstáculo para lograr la cohesión social. Y así se empieza a percibir en los índices de pobreza relativa y de vulnerabilidad social.
En ese escenario de mileuristas (e incluso de seiscientoseuristas), con contratos precarios, deben preocuparnos las crisis que se están produciendo en zonas industriales históricas de Aragón, como Huesca, Barbastro, Monzón o el Aranda. Ellas nos indican que su Gobierno ha carecido hasta ahora de una política industrial digna de tal nombre. El Gobierno debe llevar la iniciativa, debe anticiparse -se lo hemos dicho muchas veces-, y no ir dando palos de ciego corriendo detrás de los problemas.
En el Grupo Parlamentario Chunta Aragonesista, vamos a trabajar, como primera prioridad, para defender el máximo nivel de calidad en la prestación de los servicios públicos, y para garantizar la igualdad de derechos y oportunidades de todas las personas (tanto de quienes ya vivíamos aquí como de la población inmigrante que se incorpora a nuestra sociedad). Podrá encontrar, señor Iglesias, el apoyo de nuestro grupo para que la educación pública reciba el 6% del producto interior bruto (cuando ahora no llegamos al 4%), o para que se garantice una atención primaria de diez minutos por paciente, o para reducir las listas de espera en el Salud; pero nos encontrará enfrente si su Gobierno pretende continuar con la política de privatizaciones en los servicios públicos.
Ya sabe que apoyaremos desde Chunta Aragonesista la política de construcción de vivienda protegida para poder dar respuesta a la demanda existente y para favorecer la emancipación joven. Podrá contar con nuestro grupo para impulsar el alquiler de viviendas, la rehabilitación de nuestras ciudades y la puesta en uso de las viviendas vacías; pero nos tendrá enfrente si pretende que el promotor público se dedique a especular.
Para Chunta Aragonesista es imprescindible que esta legislatura los poderes públicos aragoneses se comprometan seriamente por la defensa de un urbanismo sostenible y no especulativo, y promuevan el equilibrio territorial respetando el medio ambiente. Podrá encontrar nuestra colaboración para aprobar, ¡de una vez!, una ley de la montaña y para reformar las Leyes Urbanística y de Ordenación Territorial, en pos de los objetivos que acabo de señalar; pero, si quiere continuar mirando para otro lado o lavándose las manos, mientras prosigue la depredación del Pirineo o la marbellización de la estepa, sepa que nos tendrá enfrente.
El Grupo Chunta Aragonesista trabajará para garantizar el desarrollo y una vida digna en nuestros pueblos, y vigilaremos atentamente la aplicación en Aragón de la Ley estatal y de los fondos del Programa Europeo de Desarrollo Rural.
Esperemos que no continúen con su nefasta política de cierre de instalaciones rurales (como ha ocurrido con los mataderos), de cierre de servicios o de trasvase de médicos a las zonas de salud urbanas.
Sin duda, el mayor reto de nuestro tiempo es el de hacer frente al cambio climático. Chunta Aragonesista respaldará al Gobierno si se compromete en serio con una política transversal/integral frente al calentamiento global, y si apuesta por una política medioambiental digna de tal nombre; pero si continúan ustedes plegando la política medioambiental a intereses privados, contarán con el rechazo de nuestro Grupo.
Señor Iglesias, ya sabe que Chunta Aragonesista rechaza y rechazará rotundamente cualquier intento de trasvase del Ebro a otras cuencas, pero también sabe que apostamos por la nueva cultura del agua con el objetivo de hacer compatibles, por un lado, la defensa de nuestros ríos y valles, y, por otro, el uso racional del agua y los regadíos más modernos. No aceptaremos que se usen unos criterios, los de la nueva cultura del agua, para defender el Ebro en Bruselas o en Madrid, para luego olvidar esos principios en casa a la hora de planificar la política hidrológica que le afecta a nuestro país.
Chunta Aragonesista exigirá un fuerte impulso a las políticas de investigación y desarrollo. Por cierto, atrévanse de una vez a concretar su supuesto compromiso en términos concretos de porcentaje de producto interior bruto, que es como se miden estas cosas, para que de verdad tiendan a ese 3% del PIB que exige la convergencia europea -ahora, Aragón está muy por debajo de la media española-.
Y ¿qué pasa con el software libre? ¿Se comprometen o no a implantarlo en la Administración, con todo lo que ello conlleva, y como han hecho en Extremadura y en otras comunidades autónomas con presidentes del PSOE?
¿Se constituirá en esta legislatura la Cámara de Cuentas de Aragón? Seis años después de la aprobación de la ley que la regula, nuestro grupo sigue dispuesto a elegir al primer Auditor General de Aragón con la misma responsabilidad del primer día. A ver si ustedes se animan, que ya va siendo hora. Y digo «ustedes» porque, señor Iglesias, aunque usted le ha contestado al señor Alcalde que lo tienen que decidir los grupos parlamentarios, a nadie se le escapa que usted, además de candidato a la presidencia del gobierno, es presidente de un grupo, del mayoritario, y el señor Biel, de otro. Y, con lo que mandan ustedes dos y cómo mandan, yo creo que ya se sabe de quién depende o no depende que vaya a haber Cámara de Cuentas de Aragón y que vaya a haber o no vaya a haber Auditor General de Aragón. No miren para otro lado. Los dos presidentes de dos de los grupos que tienen mayoría para elegir al presidente del gobierno también tienen para decidir la Cámara de Cuentas de Aragón, con el apoyo de los demás. Pero ustedes son presidentes de dos grupos parlamentarios. Mire, en el fondo de la cuestión se trata de saber si les interesa o no les interesa velar por la transparencia y la legalidad de la gestión pública; es decir, si quieren o no que las cuentas estén claras. No diga que depende de los grupos parlamentarios, que ahí hay dos, que ustedes mandan
Encontrará el apoyo de nuestro grupo para impulsar la creación e innovación en las artes e industrias culturales, o para proteger y recuperar el patrimonio cultural aragonés y también la memoria histórica, o para fomentar la identidad aragonesa en todas sus manifestaciones, lo cual incluye también el desarrollo de nuestro Derecho Foral.
De todo esto, ayer no dijo usted nada. ¡Cero! Ni mencionó la documentación aragonesa del Archivo de Salamanca, a cuya recuperación se comprometieron, ni las piezas aragonesas de Sijena que están en Cataluña, ni el resto del rico patrimonio cultural emigrado o expoliado que se halla fuera de Aragón. ¡Es curioso que usted, en cuestión de patrimonio, solo se acordó ayer, solo citó ayer los bienes eclesiásticos, justamente aquellos que se encuentran fuera de su jurisdicción, que, como usted dijo, se trata de un conflicto de la Iglesia católica! Lo cita. Chunta Aragonesista quiere, por supuesto, que vuelvan esos bienes, pero ¡también todos los demás que estoy diciendo, en los que la Diputación General sí tiene mucho que decir y hacer, más que en los bienes eclesiásticos!
Para desarrollar lo más rápido posible los preceptos del Estatuto de Autonomía, estaremos a su lado, y especialmente si usted asumiera que ha llegado el momento de poner en valor y de actualizar, como dicen la Constitución y el Estatuto, los derechos históricos de Aragón, precisamente ahora, cuando se cumplen trescientos años de su derogación por derecho de conquista por Felipe V, el primer Borbón. Para exigir la devolución de la Hacienda foral, que es la principal joya perdida y todavía no recuperada, desde luego puede contar con nosotros.
También podrá contar con nuestro apoyo para corregir las lagunas del nuevo Estatuto, reclamando que, mediante acuerdos bilaterales, se garanticen tanto las inversiones del Estado no comprometidas, de manera proporcional a nuestra superficie, como el pago de la deuda histórica acumulada durante décadas, como sí han conseguido otras comunidades autónomas con presidentes del PSOE más reivindicativos. Pero, si su gobierno pretende aceptar que caminemos un paso -o diez- por detrás de otras comunidades autónomas, no cuente con nosotros, ya lo sabe -eso está cantado-. No encontrará en nosotros ese apoyo, sino nuestra oposición.
Si su gobierno defiende con firmeza los intereses de Aragón ante el gobierno español, contará con nuestro apoyo. Estaremos ahí para exigir las inversiones que nuestro territorio demanda para impulsar las conexiones con Toulouse y Burdeos mediante la doble i griega ferroviaria y viaria, y también para mejorar nuestras carreteras, las que pasan por nuestro territorio y que pertenecen a la red estatal, para mejorar nuestros aeropuertos, para mejorar el ferrocarril convencional, que garantice la intermodalidad, que vertebre el territorio y haga viables nuestras plataformas logísticas. Pero, para agachar la cabeza, para pedir perdón por existir, para representar el conformismo y la sumisión, para eso no cuente con nosotros; ya sabe usted que no -nosotros nos conocemos, pero usted también nos conoce-. Porque Aragón, tristemente, en contra de lo que usted dijo ayer, ni ha ganado todavía ni gana en el momento presente peso político específico. Con sus propuestas, por mucho que usted lo repita y por más que cuente con quienes se lo amplifiquen hasta la náusea, Aragón no va a dar ningún salto cualitativo. Con eso, con las mismas recetas, Aragón no va a experimentar ningún impulso sustancial en el conjunto del Estado. Así no pasaremos de ese Aragón Aragoncico, el Aragoncico de ir tirando mal que bien, pero nada más. ¡Nada más! Y eso es grave, porque ustedes están consiguiendo adormecer y rebajar las aspiraciones del pueblo aragonés. No entendemos que ustedes puedan considerarse ufanos y orgullosos por lograr eso, que nosotros consideramos lamentable para el país.
Señor Iglesias, el nivel de exigencia de sus gobiernos a lo largo de los últimos ocho años ha sido tan bajo que cualquier pequeño paso que dan lo han ido vendiendo como un gran paso para la humanidad. Más allá del marketing, tienen ustedes mucho trabajo pendiente. Por el bien del Aragón del presente y del futuro, por el bien de esta pequeña nación a la que nos debemos, desde el Grupo Parlamentario Chunta Aragonesista le deseamos, de verdad, suerte y acierto en el empeño, porque Aragón se lo juega.
Muchas gracias. [Aplausos finales desde los escaños del G.P. Chunta Aragonesista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bernal.
Señor Iglesias, puede responder si lo desea. Tiene la palabra.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Señor presidente.
Señorías.
Señor Bernal.
Empezamos una etapa nueva, y usted no debería estar enfadado, no debería estar en esa actitud. Y, desde luego, quiero decirles que yo no soy el culpable de estos problemas.
Cuando uno analiza mal, cuando uno hace mal el diagnóstico, después, el remedio que hay que poner a las enfermedades suele ser más nefasto todavía. Por lo tanto, mire usted, yo siento que venga hoy aquí con ese discurso de hacer un análisis en negativo de todo lo que hemos hecho, que, sobre todo, no coincide con lo que piensan los aragoneses. Yo creo que nunca ha coincidido tan poco su análisis con lo que piensan en este momento los aragoneses, y posiblemente por ahí le invito a que haga una exploración.
Mire, me he leído el Diario de Sesiones... No quiero hacer análisis para atrás, pero sí que me he leído el Diario de Sesiones para ver lo que me decía usted hace cuatro años cuando subió a esta tribuna a decirme que no me iba a apoyar. Pues hoy tampoco me va a apoyar, pero yo lo entiendo con absoluta normalidad. Y le voy a decir por qué no me va a apoyar: no me va a apoyar porque no se va a sentar aquí. Si se sentara aquí, todo lo que ha dicho de atrás dejaría de tener cualquier importancia. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
Y, sin embargo, yo le voy a hacer una propuesta de que hagamos cosas y que entendamos cosas en común, lo mismo que le he hablado y le he planteado, y creo que hemos podido tener un debate muy positivo, al portavoz del Partido Popular. Le veo a usted más dolido, más difícil, un poco más atascado. Pero, bueno, poco a poco, lo iremos resolviendo.
Yo entiendo perfectamente cuál es su situación de hoy, y lo entiendo perfectamente. Sé que no es la mejor situación, pero, cuando un colectivo tiene un problema, no se trata de insistir, desde mi punto de vista, en los errores, pero yo no soy quién para dar lecciones a nadie.
Me decía usted hace cuatro años -todavía gobernaba el señor Aznar en la Moncloa- que dudaba de nuestra posición respecto al trasvase del Ebro, como ha vuelto ha hacer hoy; dudaba entonces de que, si ganaba Zapatero, pudiéramos mantener una posición coherente con la que defendía yo en Aragón, y entendió que aquello era realmente la prueba del nueve, ahí nos la jugábamos. «Y si gana Zapatero -me decía-, ¿ya serán capaces ustedes de mantener ese acuerdo que han hecho con ese partido al que usted califica sistemáticamente de derechas?».
Yo no sé quién tiene la máquina de poner los marchamos de dónde se sitúa cada uno en el horizonte político. Los partidos políticos con los que mi partido llega a acuerdos habitualmente en España y en Europa son partidos que están en la izquierda o en el centro, señor Bernal. El PAR es un partido que ha gobernado ya más tiempo con nosotros que con la derecha. No sé qué ejercicio tendrá que hacer mi querido amigo y vicepresidente en funciones del Gobierno Biel para demostrar lo que no hace falta demostrar: simplemente, que es un partido moderado, que está en el centro y que comparte prioridades políticas con nosotros; que hemos trabajado durante ocho años; que, a nuestro entender, hemos hecho políticas positivas, que es un dato obvio que a los aragoneses les han gustado -a usted, no, pero a los aragoneses les han gustado-.
Ustedes, lógicamente, manifiestan ser sensibles a estas cosas, y yo lo entiendo. Los demás también somos sensibles a estas cosas, desde otra posición, con otras prioridades a veces, pero permítame que Aragón también nos preocupe a nosotros, también nos preocupa, también lo sentimos, y nos preocupa cuando representantes de Aragón suben aquí en una actitud viendo a Aragón demasiado en blanco y negro, me preocupa.
Eso quiere decir que aquel objetivo que hace tanto tiempo nos hemos propuesto de que la gente sea positiva con su tierra, con su país, que la gente sea optimista, que la gente tenga confianza para que inviertan aquí, para que se planteen trabajar aquí, es un objetivo que todavía no hemos completado. Tenemos que seguir trabajando para que la gente no solo sienta este país, sino que apueste por él y tenga una visión positiva del país y tenga una visión con optimismo del país, que es a lo que yo le invito.
Le hablaba del trasvase del Ebro y de su desconfianza. Pues yo he mantenido mi posición, y eso es coherente, pero es que también la ha mantenido Zapatero su posición, y cambió la política del agua, y cambió radicalmente la política del agua, de una política antigua a una política moderna, y usted desconfiaba plenamente de esto. «¿Y si gana Zapatero?».
Usted desconfiaba de que mantuviéramos nuestra posición con el Estatuto de Aragón, y me dijo entonces que estaba convencido de que toda esa inquietud de reforma del Estatuto, que fue el primer planteamiento que yo hice en el último debate de investidura, que, lógicamente, esa era una cuestión cosmética, que ya se nos pasaría la fiebre. Y hemos cambiado el Estatuto y ustedes se abstuvieron (colaboraron en toda la tramitación, pero, finalmente, se abstuvieron), y permítame que se lo diga, sin acritud: yo creo que se equivocaron, se equivocaron cuando votaron en contra, yo creo que no fue un acierto, y los aragoneses no lo han entendido. Creo sinceramente que por ahí hay cosas sobre las que todos tenemos la obligación de reflexionar.
Me ha hablado usted de las privatizaciones en servicios sociales, en sanidad. De todos los conciertos que tenemos con el Salud, solo un 3% se están conveniando con empresas privadas, un 3%. La media de España, que no tenemos una sanidad privatizada, es del 5%.
En las dos últimas legislaturas hemos dejado sin aprobar, es verdad, cuatro o cinco leyes, pero hemos aprobado ciento veinte. Es decir, usted es profesor de la universidad, y estoy absolutamente convencido de que es un profesor sensato, y yo creo que, con este resultado, usted se vería bastante obligado no sé si a ponernos buena nota, pero, desde luego, no nos podría suspender.
Las preguntas que no hemos contestado son un 2%. Usted considera que son las fundamentales, un 2%. Le digo una cosa: si nosotros hemos suspendido, la nota del resto de los gobiernos que ha habido en Aragón y en España es tremenda. Y a mí me parece mal que hayan quedado dos cosas sin contestar, me parece mal, no me parece bien, pero las legislaturas se acaban y hay algunas leyes o hay algunos compromisos que a veces se nos quedan ahí.
Desde el punto de vista de los pactos, usted sabe que esta es la tercera vez que vamos a intentar un Gobierno con el Partido Aragonés, y lo dije ayer aquí: si los aragoneses han ido apoyando cada vez más esta fórmula, usted entenderá que sería muy difícil que hoy yo viniera aquí a decirles que, por un capricho, vamos a cambiar la fórmula.
Yo dije ayer que el rumbo es correcto, lo han aprobado, sobre todo, quienes lo tienen que aprobar, que son los ciudadanos, y lo han ido aprobando cada vez que hemos pasado el examen definitivo (hace cuatro años, hace unos días, hace unas semanas), y, por tanto, ante esa aprobación, no solo tengo la conciencia muy tranquila, sino que estoy muy satisfecho de las decisiones que hemos ido tomando, que yo espero que refrenden en este parlamento, pero que vengo con la satisfacción de que lo han refrendado los que tienen que hacerlo, que son los ciudadanos.
Los dos partidos que hemos formado parte durante ocho años de la coalición hemos tenido un incremento en el apoyo de los ciudadanos, hemos tenido un incremento: aquí tenemos cuatro diputados más, cuatro diputados más, lo que quiere decir que los aragoneses -no voy a sacar pecho- no nos han suspendido, no han considerado que lo hacíamos del todo mal, no han entendido tan en negativo nuestro trabajo como lo ha entendido usted, según ha manifestado en esta intervención.
Me hablaba de la escuela pública y la privada. Mire, la anterior legislatura recuerde usted que la terminamos con una huelga importante en educación (no esta, la anterior), una huelga importante en educación, porque mucha gente consideró que las decisiones que habíamos tomado eran funestas para la escuela exclusivamente pública, y la resultante es que la escuela pública ha tenido más demanda desde entonces que la que tenía anteriormente (desde luego, más demanda que la escuela concertada). Por lo tanto, también en aquellos augurios se equivocaron. Y yo creo, señor Bernal -es mi manera de entender esto, soy un socialdemócrata, ¡qué le vamos a hacer!-, entiendo que las dos cosas son útiles para nuestra sociedad. Lógicamente, el eje fundamental de nuestra educación va a seguir siendo siempre la escuela pública, no hay otra fórmula en Aragón, la defiendo profundamente, como un elemento axial de mi política. Pero no estoy en contra de que participe la escuela concertada con la escuela pública, no estoy en contra, nos ha ido bien, nos va bien.
Y fíjese qué desatino sería, en un momento en que nuestra población escolar está creciendo al ritmo que está creciendo, que nosotros tomáramos decisiones con frivolidad respecto a ese modelo de escuela, que es concertada porque cumple los requisitos que marcan nuestras leyes y las garantías que le imponemos desde el Gobierno con las leyes que aprueba este parlamento. Lo mismo, señor Bernal, que sucede cuando hacemos una carretera: no es pública porque la hagan funcionarios públicos, es pública si es pública. Y para la sanidad le digo exactamente lo mismo: los servicios son públicos si desde las instituciones, los gobiernos, el Estado, se les da la garantía, no por quién los construye. Una carretera ahora no la hacen los camineros, ni siquiera la mantienen, y por eso no han dejado de ser públicas. Cuando nosotros, para resolver problemas en las listas de espera médicas, llegamos a acuerdos con clínicas privadas y hacemos convenios con clínicas privadas, es una política muy razonable, es una política muy razonable; es más, yo creo que es muy positivo, cuando tenemos atascos en momentos determinados porque la demanda en salud aumenta en momentos críticos, en determinados momentos, el que tengamos la elasticidad de poder contar con otras clínicas.
Yo ya no estoy en ese otro mundo en donde solo y exclusivamente lo público es bueno y todo lo demás es malo, lo he superado, señor Bernal. Yo creo que hay cosas que hacen los privados que no están mal; es más, creo que nuestro modelo de sociedad, de la otra manera, no funcionaría. Hemos visto experiencias, afortunadamente superadas, que no han funcionado. Una sociedad necesita unos ejes públicos de garantía pero necesita la otra colaboración también, siempre que la garantía en un Estado del bienestar la den las instituciones del Estado. Y, por eso, aquí, yo planteé ayer que vamos a mantener una estrategia para el mantenimiento del crecimiento de nuestra economía, porque sin economía no hay políticas sociales, sin economía no hay universidad, sin economía no hay servicios sociales, sin economía no hay salud.
Ya aprendimos hace tiempo que no se puede repartir queso si no hay queso, ya lo hemos aprendido. Y, por tanto, señor Bernal, vamos a seguir en esa línea que nos ha dado buen resultado. En Aragón somos de las comunidades autónomas que menos escuela concertada tenemos, no somos de las que más, somos de las que menos, pero, mire, ustedes son próximos a partidos que gobiernan también con compañeros nuestros, por ejemplo, en Cataluña: ahí, mucho más del 50% de la salud y de la escuela es concertada y a nadie se le ha caído ningún anillo. País Vasco, Cataluña, comunidades vecinas nuestras que a veces consideramos modelos en determinados servicios, en determinadas cosas, o comunidades poderosas, o comunidades más avanzadas, a veces yo no sé por qué, y se hacen políticas que son muy similares a las que nosotros desarrollamos. Yo creo que a veces son mejores las nuestras, donde participan partidos próximos a ustedes y no les hacen demasiados ascos a ese tipo de políticas que desarrollamos aquí.
La universidad privada. Mire, tanto en educación no universitaria como en educación universitaria, señor Bernal, hay una norma suprema a la que todos estamos sometidos, usted y yo, y es la Constitución, y en este país hay libertad para la creación de escuelas y para la creación de universidades. Señor Bernal, le guste más o le guste menos, si unos señores quieren hacer una escuela, los protege la ley de este país, los protege la ley, y, si unos señores quieren hacer una universidad, los protege la ley de este país. Y los gobiernos tenemos que cumplir la ley y respetarla, y no le hablo de cualquier ley: esta libertad está en la Constitución española. Por tanto, cuando alguien ha venido a este Gobierno y le ha dicho que tenía un proyecto, el Gobierno lo ha examinado y ha cumplido la ley, ha sido respetuoso con la Constitución, y esa es nuestra obligación.
Los pesimistas aciertan siempre cuando la cosa es un desastre; cuando las cosas van mal, los pesimistas tienen la ventaja de acertar siempre. Pero a mí, desde luego, con nuestra comunidad autónoma y con nuestra sociedad me apetece mucho más que acertemos.
Me hablaba de Yesa y su posición en la política hidráulica. Sabe que compartimos pocas cosas ahí, incluso cuando hemos hecho concesiones del 90% no nos hemos podido poner de acuerdo. En Yesa, en Biscarrués, solamente nos hemos puesto de acuerdo cuando hemos cedido todo, cuando nos hemos sentado a la Mesa del Agua. Por ejemplo, le pongo el caso de un río, del río Ésera: cuando hemos cedido el cien por cien, ustedes han estado de acuerdo, es decir, cuando todos hemos ido a su posición, ustedes han estado de acuerdo. No es mucho esfuerzo, señor Bernal. En el resto de los ríos, en el momento en que la gente, en que el conjunto, en que el colectivo ha hecho un esfuerzo tan importante como ya se ha hecho en el Gállego (pasar a poco más de treinta hectómetros cúbicos, de ciento noventa), la cesión no ha sido suficiente, ustedes han mantenido su posición. Yo lo respeto pero tendrán que reconocer que el resto ha hecho un esfuerzo importante. Cuando hemos ido a Yesa y hemos eliminado quinientos hectómetros cúbicos, cinco veces lo que bebe Zaragoza... un poco más, seis veces lo que bebe Zaragoza, a ustedes no les ha sido suficiente. Lo respeto, ¡qué quieren que les diga!, pero es difícil avanzar desde esas posiciones. ¿O impongo mi posición o el resto no me sirve! ¡Hombre,! eso no es fácil. Señor Bernal, entienda que no nos lo pone fácil, no nos lo pone fácil.
Hemos explorado muchas soluciones pero no lo hemos podido resolver. Y, fíjese, ustedes estaban gobernando en la ciudad de Zaragoza, para la cual el abastecimiento desde Yesa es una pieza fundamental para ustedes, para los que vivimos aquí muchos días, para nuestros hijos, para cuando tengamos una emergencia en el río, y, sin embargo, no hemos podido llegar a acuerdos. Nosotros hemos bajado del burro bastante, ¿eh? Si ustedes ven los pactos del agua del noventa y dos y ven la evolución que en Aragón se ha hecho, cuando algunos consideraban que aquello era una verdad inmutable, un dogma de fe, desde ahí hasta los acuerdos últimos de la Mesa del Agua, ¿y no hemos sido capaces de convencerles? ¡Bueno, qué le vamos a hacer! Yo les propongo que sigamos insistiendo.
Los derechos históricos están en el Estatuto, ¿eh?, señor Bernal, esté tranquilo usted con el Estatuto: los derechos históricos, la adicional tercera de nuestro Estatuto es el Estatuto, con el vasco y el navarro, el único. No lo tiene Cataluña, no lo tiene Valencia, no lo tiene Canarias, no lo tiene Galicia... Y para ellos era un elemento fundamental, algunos hubieran dado la mitad de la reforma por esa adicional.
Cada vez que se ha tocado el Estatuto de Aragón, yo creo que ustedes conocen el esfuerzo que a todos nos ha correspondido para que esa adicional no se toque, porque sabemos lo que significa aquí, porque lo sabemos, señor Bernal, aunque algunos hayan dicho por ahí que esto de los derechos históricos lo habíamos abandonado. No, solo hay tres estatutos que tienen esto reconocido (el aragonés, el navarro y el vasco), y sigue estando ahí y seguirá estando ahí.
Las inversiones del Estado y el Estatuto de Autonomía. Mire, señor Bernal, ha habido diferentes fórmulas para plasmar los compromisos del Estado con los diferentes estatutos: algunas comunidades autónomas, temporales, por ejemplo, siete años en Cataluña, que coincida con el porcentaje de su economía, con el dieciocho coma etcétera por cien. Nosotros no lo hemos querido plantear de una manera limitada, en nuestro Estatuto se plantea de una manera permanente, que la referencia sea nuestra superficie, nuestra dispersión, nuestro envejecimiento. Y ese es un planteamiento permanente. En Cataluña han dicho unos años, nosotros hemos puesto una referencia permanente. Ni la de Cataluña ni la nuestra serán obligatorias para quien hace el presupuesto, ni la de Cataluña ni la nuestra, lo pongan en las vallas de la ciudad, lo escriban donde les dé la gana. Pero yo creo que la nuestra es más permanente, hacemos referencia a una superficie que es el 10% del territorio nacional.
Yo no soy profeta y no le voy a decir, señor Bernal, cuáles van a ser los presupuestos de 2008. Me pide que le diga los de 2009. No puedo, no puedo, me rindo; ante esa exigencia, me rindo. No le puedo decir ni cuáles serán los de 2008 ni los de 2009, le puedo decir que una de las exigencias del próximo Estatuto es que negociemos un nuevo sistema de financiación. Y le voy a decir una cosa: el último que negociamos para Aragón no ha sido malo, no ha sido malo. Hemos podido gestionar, hemos podido gestionar bien nuestros servicios y hemos mantenido la deuda en una situación muy razonable, tenemos, en porcentaje, cuatro veces menor nuestro endeudamiento que comunidades vecinas, por ejemplo, Valencia. Por tanto, yo creo que negociamos bien entonces y se trata de que ahora negociemos bien.
Respecto a la denominada «deuda histórica», señor Bernal, como no nos poníamos de acuerdo con este Gobierno, que es de mi partido, como no nos poníamos de acuerdo, no bajamos la cabeza, no nos sometimos. Intento no hacerlo, intento no hacer exabruptos pero tampoco someterme. Ayer, en una contestación a su grupo en Madrid, alguna cosa le dijeron de esto, yo creo que ya había tomado buena nota. En cualquier caso, no nos sometimos, nos fuimos a los tribunales y denunciamos esta cuestión frente a un Gobierno que es de mi mismo partido. Porque, le voy a decir una cosa, señor Bernal: si me eligen otra vez ustedes, mi guía y mi primer objetivo no será aquí defender al Partido Socialista, que es el mío, y del que soy secretario general, mi primera obligación y mi primera obsesión será defender a Aragón y a los aragoneses.
Muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.
Su turno de réplica, señor Bernal. Tiene la palabra.
El señor diputado BERNAL BERNAL: Gracias, señor presidente.
Señor candidato, creo que se ha tomado demasiado a pecho cuando he dicho que usted manda mucho. ¡Hombre, claro que manda mucho!, pero tanto, tanto como para ser el responsable de lo que hace o no hace el Grupo Parlamentario Chunta Aragonesista... hasta ahí no llega usted a mandar, hasta ahí no llega usted a mandar. De lo que es usted responsable es de lo que hace su Gobierno, de eso sí; de lo que hace mi grupo parlamentario, todavía no, todavía no ha llegado usted a tanto. ¡Ah!, a este paso, con los apoyos que tiene por todos los ámbitos socioeconómicos, va camino de ello, pero todavía resistimos.
Usted es responsable de lo que hace su Gobierno, que es de lo que hemos venido aquí a hablar. Porque, si quiere hablar del pasado y de la situación de Chunta Aragonesista, ¡qué quiere?, me obliga usted a algo que hace años que no le digo: recuerde usted -porque la ciudadanía aragonesa de más de treinta años sí que se acuerda- cuando usted era secretario de comunicación del señor Marco, ¡vaya situación!, y ya ve, usted la superó, superó aquella situación hasta llegar a sentarse ahí, a ser secretario general de su partido. Por lo tanto, ya sabe usted que todo se supera, no se ensañe con situaciones, porque todo se supera; no se preocupe, todo se supera. Mi grupo superará su situación, no se preocupe.
Mire, mire si ha superado usted que le recuerdo lo que usted dijo en el año noventa y dos, siendo secretario de comunicación del PSOE, cuando la ciudadanía aragonesa salió -creo que conectaban ustedes mal entonces con la ciudadanía aragonesa, ya que habla usted de conexión-... cuando usted llamó «baturrada», en nombre del PSOE, como secretario de comunicación, a la magna manifestación del 23 de abril pidiendo reforma del Estatuto y manifestándose en contra del trasvase del Ebro, en el noventa y dos y en el noventa y tres; en una ocasión, «baturrada», y al año siguiente dijo usted que era una llamada a la guerra civil. Las dos cosas están publicadas, y, ya ve, todo se supera, todo se supera.
Y, luego, ¡qué cosas tiene usted con lo que es una sesión de investidura! ¡Hombre, que es su tercera sesión de investidura!, ¡que usted ya sabe cómo funciona esto! ¡Qué cosas tiene! Explíquele usted a la ciudadanía... Dice: señor Bernal, ¿qué votaría usted si estuviera usted aquí sentado a mi lado? Pregúntele usted al señor Biel lo que votaría si estuviera sentado el allá, pregúntele. O le voy a decir otra cosa... Es que dice usted unas cosas... ¡Hombre, que sabe usted de qué va esto de las investiduras y de las coaliciones! O le voy a hacer una pregunta no para que le pregunte al señor Biel, para que lo diga usted, le pregunto yo a usted: ¿qué votaría en una investidura del señor Alcalde, teniendo el señor Alcalde a su lado al señor Biel? ¿Qué votaría? ¡Qué preguntas hace! Perogrullo, Perogrullo. ¡Pues eso!, ¡pues no me venga usted aquí como que ha descubierto el Mediterráneo!, que usted vota esto porque... ¡Pues ya sabe usted como funciona esto! Las coaliciones son las que fijan unos programas, y esos programas responden a unas prioridades, y esas prioridades no son las de según quienes, y usted elige unas prioridades y, lógicamente, desecha otras, y aquellos que representan esas prioridades le votan en contra: así de simple y de pedagógico.
Habla usted de que vemos las cosas en blanco y negro. Del Grupo Chunta Aragonesista, esto ya lo ha repetido desde el noventa y nueve, blanco y negro, blanco y negro... era un semanario que ya desapareció. Blanco y negro, bueno, nosotros lo veremos en blanco y negro pero, desde luego, no estamos aquejados del daltonismo ideológico preocupante que tienen usted y su partido. En todo caso, hemos venido a hablar de usted, por más que se empeñe usted en hablar de Chunta Aragonesista.
Por cierto, yo también me leo -y lo sabe, además- todos los discursos de investidura, los debates... Usted ha venido con el del año pasado, con el de hace cuatro años, y se ha dedicado a decirme lo mismo que me dijo hace cuatro años, incluso diciéndome: dice usted no sé qué... cosa que yo no he dicho. Ahora, compare en el buscador, lo mete usted en el buscador de Word y a ver si sale en mi intervención algo relativo al término «Yesa», al término «Biscarrués», búsquelo. Se ha equivocado de discurso, y usted, como venía con la respuesta de hace cuatro años, me vuelve a dar la misma... total, ¡qué más da!
Pues, mire, en relación con el trasvase y con la política de agua, no me ha contestado. Diga usted aquí ante la ciudadanía, que esa sí que le está mirando a usted: ¿es verdad o no es verdad lo que su partido está votando, lo que su partido vota en las Cortes, en los parlamentos, en relación con el trasvase del Ebro? ¿Es cierto o no es cierto que la ministra responsable de este asunto en el Gobierno del señor Zapatero está diciendo que no está desechado el trasvase del Ebro? ¿Es verdad o no es verdad? Porque, claro, usted me dice: ganó el señor Zapatero. ¡Claro que ganó!, pero bien sabe usted que no es lo mismo ganar con mayoría absoluta que necesitando para su investidura el apoyo de una serie de partidos contrarios al trasvase del Ebro.
La pregunta que yo le he hecho es: si ustedes tuvieran la oportunidad de tener una mayoría absoluta, ¿qué es lo que harían ustedes desde Madrid en la política estatal en relación con el trasvase del Ebro? Pues yo creo que está bastante claro lo que están diciendo, incluso en la situación actual. Conteste a eso, conteste si es cierto o... no, no le voy a hacer de adivino, no le voy a pedir que sea adivino, lo que le digo es si es cierto o no es cierto lo que está votando su partido en parlamentos, si es cierto o no es cierto lo que dice la ministra de Medio Ambiente en relación con el trasvase del Ebro.
En relación con la enseñanza me contesta usted a algo que yo no he dicho. Yo no he hablado de la enseñanza concertada. Busque en Word «concertada», a ver si sale en mi intervención; verá que no cuando esté transcrita. Yo le he hablado de la prioridad de la educación pública; no he citado la enseñanza concertada para nada -en el buscador de Word no va a salir, no va a salir-. Por lo tanto, prioridad de la enseñanza pública. Eso sí que me lo ha oído decir, me lo ha oído decir incluso cuando decía usted eso mismo en el año noventa y nueve. Busque en su discurso del año noventa y nueve «dinero enseñanza pública», búsquelo, y sale el señor Iglesias, en su intervención de la investidura del noventa y nueve, diciendo: «El dinero de la enseñanza pública será para la enseñanza pública». Eso sí que sale. Eso sí que sale.
En relación con los derechos históricos, mire, ¿qué quiere que le diga con los derechos históricos? Se lo voy a decir otra vez. Disposición adicional primera de la Constitución: «La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo en su caso en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía». ¿De qué estatutos? De los que usted bien ha dicho: el Estatuto vasco, la Ley de amejoramiento del Fuero Navarro y el Estatuto de Aragón. En los tres se dice lo mismo, efectivamente: «La aceptación del régimen de autonomía que se establece en el presente Estatuto no implica la renuncia del pueblo aragonés a los derechos que como tal le hubieran podido corresponder en virtud de su historia, los que podrán ser actualizados de acuerdo con lo que establece la disposición adicional primera de la Constitución», la que acabo de leer. Sí ya sé que están los derechos históricos en el Estatuto. Y tanto que lo sé. ¡Que la pregunta no es esa! La pregunta es... Usted ha dicho que está en tres estatutos; en dos de ellos ya se ha llevado a cabo esta previsión de su actualización. Y la pregunta que yo le hago no es: señor Iglesias, ¿están o no están en el Estatuto? Esa no se la he hecho. La que le he hecho es -o la que le hago es-: ¿se van a actualizar los derechos históricos de Aragón reconocidos en su Estatuto, ley orgánica española, reconocidos en la Constitución española, como sí ha ocurrido con los vascos y con los navarros? Esa es la pregunta. ¿Se van a actualizar? ¿Qué va a hacer su gobierno para su actualización? Dice que no están ni en el Cataluña ni en el de Baleares. Claro que no.
Vamos a hacer un ejercicio: si Cataluña y otros territorios tuvieran en su Estatuto reconocidos los derechos históricos, ¿duda alguien de que estarían ya actualizados o en proceso de actualización?; ¿lo duda alguien? Pues nosotros, que lo tenemos, yo le hago la pregunta: ¿qué va a hacer su gobierno para ser como esos dos que ha citado, como el navarro y como el vasco, dado que somos el club de los tres que los tenemos reconocidos? Conteste. ¿Qué van a hacer para actualizar los derechos históricos, que conllevan, como elemento fundamental, la hacienda foral?
Y, ya que hablamos de haciendas y de inversiones -perdón, señor Iglesias-, ya que habla de inversiones, no somos el 10%. Todavía no hemos recuperado la salida al Mediterráneo, todavía no llegamos al 10% del territorio español. Somos el 9,45%, de acuerdo con los datos oficiales, pero todo llegará, todo llegará. Hoy por hoy somos el 9,45%. Pues bien, hace falta hacer sofisma para decir: mire, señor Bernal -como me ha dicho-, no ponemos una inversión concreta con un porcentaje concreto porque eso sería limitarnos al 10%. Bueno, vamos a entender que lo que usted quería decir es que eso es limitarnos solo al 9,45% de las inversiones estatales en infraestructuras. Y dice usted que no quiere ponerse límites, el señor Iglesias no se quiere poner límites. ¿Por qué solo el 9,45%?
Pues vamos a hacer otra prueba -porque esto sí que queda también para la próxima que usted revise el discurso-, vamos a hacer la siguiente prueba: vamos a ver cuando lleguen -no le digo ahora que haga de adivino, venga, le acepto esa-, cuando lleguen los presupuestos generales para el 2009, para el 2010, para el 2011, cuando lleguen, vamos a ver si se acercan al 9,45%, a ese límite tan estrecho, o están por la mitad, como vienen estando en la media de inversiones estatales en infraestructuras en Aragón, por la mitad del 9,45. Veremos los presupuestos, el proyecto de ley de presupuestos, veremos luego la ley de presupuestos generales del Estado y nos reiremos juntos. ¿Hacemos eso, quedamos para esos momentos? Nos reiremos juntos viendo que no nos ponemos límites, pero que estaremos por la mitad del 9,45. ¡Hombre!, decir que poner en el Estatuto el 9,45, que es lo que ponen los demás, es limitarnos...
En relación con las empresas y organismos públicos ya veo que usted, como le va bien así, no va a contestar. Pues no conteste. Pero yo le repito, para que no quede duda de que quiero aprovechar también esta oportunidad: ¿va usted a dar todos, como prometió, todos los datos de información solicitados por esta cámara a su gobierno? ¡Todos! Tenemos especial interés en ese 2% que no nos dan, especial interés -mire que somos raritos en esta cámara-. Especial interés en que nos cuenten qué pasa en Sodemasa, qué pasa en el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental (Inaga), qué pasa en SIRASA, qué pasa en Aragonesa de Servicios Telemáticos. Que, después de lo que ha llovido en esta legislatura con estos asuntos, después de que hayan ustedes tenido que recibir un informe institucional, jurídico de esta cámara, por el que he de reconocer el papel institucional que el presidente jugó en esa situación, papel institucional del presidente y de la Mesa ante un informe que le sacaba los colores de manera tan explícita al gobierno, que usted, a pesar de todo, siga haciendo caso omiso de la soberanía aragonesa representada en esta cámara... No en el Pignatelli, le recuerdo -allí ejecutan-. Aquí está representado todo el pueblo de Aragón, y, cuando le piden y le controlan una información y ustedes se niegan a darla, e, institucionalmente, parlamentariamente, las Cortes de Aragón tienen que darla, siguen sin darla, pero usted se va a los medios de comunicación y dice que la van a dar toda y no la dan, diga qué hay de peligroso en la información que no dan, a quién le afecta, por qué. Eso dígalo, por favor.
Voy a acabar con estos asuntos. Dice usted que el crecimiento económico, el queso, etcétera. Si la economía, señor Iglesias -se lo he tratado de decir en mi intervención-, y el crecimiento económico se basan en sueldos bajos, temporalidad, precariedad laboral, ¿dónde está el queso para repartir? ¿Qué queso va a usted a repartir? Porque, si el queso es sueldos bajos, temporalidad, precariedad laboral, eso no llega ni a quesito, eso no llega ni a porción de quesito. Por lo tanto, ¿qué queso va usted a repartir? No será un Maasdamer, no será un Gouda... No sé qué tipo de quesito será. Será una porción de quesito, pero pequeño. [Murmullos desde los escaños del G.P. Socialista.] Lo digo porque esos son muy grandes.
Vamos a ir terminando, señor presidente. La corporación de empresas públicas que ayer volvió a citar y que le ha citado hoy también al señor Alcalde... Usted promete de nuevo la corporación aragonesa de empresas públicas. ¿Incluye esa corporación todas las empresas que dependen del IAF, del Instituto Aragonés de Fomento? Hace cuatro años, usted ya prometió una corporación, pero en esa aclararon que quedaban excluidas las empresas del Instituto Aragonés de Fomento. A nosotros no nos parecía razonable. En esta nueva corporación, ¿por qué se planteaba entonces que unas formaran parte de la corporación y otras no? ¿Van formar, en esta nueva promesa de esa misma corporación, parte de la corporación las empresas del IAF o no? Aclárenos esta cuestión.
Y acabo con una referencia económica, señor presidente del gobierno, porque usted se está refiriendo todo el rato al crecimiento económico, a los datos... Bien. Hay una encuesta, la encuesta continua de presupuestos familiares del Instituto Aragonés de Estadística..., perdón, del Instituto Nacional -español- de Estadística de 2006. Con esos datos, con esa encuesta, los datos dicen que el 40% de los hogares en Aragón, el 40% de los hogares, tiene dificultades para llegar a fin de mes -un punto más que en el año 2005- y que el 54% de los hogares de Aragón no puede dedicar dinero al ahorro -también otro punto más que en el año 2005-. Eso, en relación con el año 2006. Estos datos -diga usted lo que quiera- reflejan un empeoramiento en las condiciones de vida de una parte importante de la sociedad aragonesa, que también tiene derecho a existir, que también tiene derecho a ser considerada. Y ese modelo de crecimiento que usted está defendiendo, y al que yo me he referido ya reiteradamente en esta tribuna, ese crecimiento basado en la especulación y en la precariedad laboral está provocando esa pérdida de cohesión social, esa ruptura de ámbitos sociales y de acceso a posibilidades económicas y de bienestar. Eso se trata de una amenaza -que es lo que le he tratado de decir antes, no sé si no me he explicado bien-, se trata de una amenaza que no podemos obviar; que usted, como responsable político del ejecutivo aragonés, no puede obviar; que el señor consejero de Economía no puede obviar; que una cuestión tan transversal como esta no pueden obviarla.
Para nosotros, cuanto mejor vaya económicamente Aragón, mejor: no tenga usted ninguna duda. Yo también estoy seguro de que usted quiere un Aragón de progreso, estoy seguro; lo único es que usted tiene que entender que, en democracia, si por algo se caracteriza la democracia es por la diversidad de caracteres y por su dinamismo. Digo esto porque no se quede con la idea engolada de que la foto del 27 de mayo es la foto fija inalterable social y política. No se equivoque: es la foto que a usted le permite hacer cosas como las que está haciendo, pero no se equivoque, no se equivoque, porque, si no, podrá pecar de éxito, podrá morir de éxito, y, si por algo se caracterizan la democracia y la realidad social, es por su dinamismo y por lo que decía Heráclito en relación con bañarse o no bañarse una vez o dos en el mismo río.
Muchas gracias [aplausos desde los escaños del G.P. Chunta Aragonesista].
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bernal.
Señor Iglesias, tiene usted la palabra para dúplica.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Señor presidente.
Señorías.
Decía este señor que panta rei, que todo fluye, y eso es así, y no hay quien lo pare y el mundo adelanta. El 27 ya está pasado. Ha sido una foto, ha sido una encomienda de responsabilidad y ha sido una encomienda de representatividad. Yo ayer les felicité a todos ustedes, a las diputadas y a los diputados, porque son los que representan a los aragoneses: los diputados del Grupo Popular, de Chunta Aragonesista, del PAR, del Partido Socialista, de Izquierda Unida.
Esa es la foto, esa es la foto para cuatro años, espero que para cuatro años, porque, como usted sabe, también ahora, con el nuevo Estatuto, los periodos ya no son automáticos. Por lo tanto, espero que para cuatro años. Y, si tengo responsabilidades, intentaré que sea para cuatro años.
Pero, en cualquier caso, yo tengo una foto de Aragón, señor Bernal, distinta de la suya. Y entiendo que estos días tengamos más dificultades, que, por mi parte, iremos superando conforme se vayan asentando estas cosas y conforme cada uno vaya ocupando el espacio, que no lo he decidido yo, señor Bernal. Le aseguro que sería muy difícil para mí decidir quién sube y quién baja. Ese poder que nos atribuye al señor Biel y a mí no llega hasta el cuerpo electoral aragonés para poder influir en su voluntad. No llega. Hasta ahí no llegamos. Nuestra obligación es respetar lo que los aragoneses han dicho y, a partir de ahí, trabajar, y trabajar permanentemente.
Mire -yo no soy el que digo que nuestra economía va bien- los titulares de los periódicos nacionales (este es el ABC): «Aragón liderará el crecimiento económico regional este año». Liderará: será el primero. No es un periódico que sea susceptible de defender posiciones que puedan ser próximas a las que yo pueda representar. Normalmente está ubicado en las antípodas, y consideran que vamos a liderar este año. Estamos hablando del año actual; está haciendo un vaticinio como consecuencia de la Agencia Hispalink, que hace sus prospecciones y que hace la consideración, desde su punto de vista, de cuál es el orden de crecimiento de las comunidades. Estos señores nos dicen que nosotros vamos a liderar el crecimiento regional.
Sí que es responsabilidad nuestra, sí que es responsabilidad nuestra cómo se distribuye, en gran medida, cómo se distribuye esa tarta. Y sí que me preocupa que el 40% de los aragoneses tengan dificultades para llegar a fin de mes. El 40% de los aragoneses pueden tener dificultades para llegar a fin de mes, señor Bernal, pueden tener dificultades para llegar a fin de mes los aragoneses por muchas razones: porque tienen muchos recursos o porque gastan muchos recursos. Yo creo que las dos cosas.
El problema que tenemos en este momento no es tanto que tengamos pocos recursos. Tenemos una renta per cápita importante en Aragón, muy superior a muchos vecinos nuestros que están en mejor posición, por ejemplo, los valencianos, por ejemplo los valencianos, y, por supuesto, por delante de la mayoría de las comunidades autónomas. No es un problema de renta solamente. Es un problema, lo que está sucediendo en España, de una economía en donde la sociedad a veces gasta bastante y tiene hipotecas importantes y tiene que hacer frente a esos gastos. Por tanto, ese análisis del 40% no piense que sólo es consecuencia de unos sueldos que en algunas ocasiones considero que están demasiado bajos.
Me hace una reflexión sobre nuestro territorio. Hombre, cuando hablo del 10%, y no del 9,45%, no se lo tome al pie de la letra: hablo de nuestra superficie no con esa precisión de unas cuantas hectáreas. He hablado del 10% porque esa es la referencia... la referencia de nuestra superficie es la superficie: no ponemos el 10%; ponemos que se tenga en cuenta, que se tenga en cuenta, señor Bernal, esa superficie.
¿Tendremos el 10% del presupuesto nacional? Yo creo que no, yo creo que no. Yo creo que no, señor Bernal; voy a serle sincero: yo creo que no. Hemos tenido una participación en el presupuesto nacional, hemos sido la primera comunidad autónoma en participación por habitantes en el presupuesto nacional último. En el último, sí; vamos a ver en el próximo. Hemos sido la primera.
Claro, en cuanto a dividir los dineros, normalmente se hace por personas, con algunas matizaciones. Ya sé que hay que añadir, y que nosotros proponemos siempre, en todas las negociaciones, que se tenga en cuenta el territorio, la dispersión y el envejecimiento, porque son nuestros hancicaps: es lo que a nosotros nos corrige, porque tenemos poca población. Pero, en cualquier caso, les recuerdo la cifra del año pasado.
Si ustedes contemplan la evolución de los presupuestos generales del Estado y la inversión en Aragón con una óptica larga (de los últimos diez presupuestos generales del Estado), y extraen de ahí la gran inversión que supuso en un momento determinado el tren de alta velocidad, que creo que es razonable que no apliquemos al análisis el momento en el que el tren pasa por Guadalajara, o pasa por Zaidín, o pasa por Zaragoza..., si extraemos esa gran inversión, quitando esa gran inversión, verán que en los presupuestos generales del Estado hemos ido creciendo de una manera importante en los últimos ejercicios. Hemos ido creciendo de una manera muy importante.
¿Por qué no hablo del tren? Porque el tren distorsiona. En este momento la inversión... Fíjese, usted verá una inversión muy importante este año en el presupuesto en Cataluña y durante los próximos cinco años, porque, hasta el año 2012 (que coincide en gran medida con el cálculo que se ha hecho y que está conforme con el Estatuto de Autonomía de invertir el 18%), coincide justamente con los años en los que se va a desarrollar esa gran inversión en la comunidad autónoma vecina. Por tanto, nosotros tenemos que mirar los presupuestos excluyendo esas inversiones que son coyunturales. Y, si hace ese ejercicio, señor Bernal, verá que es importante el crecimiento de la inversión que hemos dicho.
Desde el punto de vista de las empresas públicas, hemos dado toda la información que exige la ley. Mire, para crear una empresa venimos aquí. Y me he leído muy bien el informe del parlamento; me he leído, señor Bernal, muy bien el informe del parlamento, y el parlamento dice exactamente eso: que, cuando ustedes deciden, cuando el parlamento decide crear una empresa, y no actuar desde la Administración, es porque la empresa tiene que competir, y tiene que competir con otras empresas. Y daremos toda la información que nos exija la ley, toda, y no daremos la que perjudica a la competitividad de las empresas. Por tanto, esa va a ser nuestra actitud.
Y creo que las empresas estarán mucho mejor controladas con la nueva corporación, no les asuste. Yo nunca, señor Bernal, nunca he dicho en esta tribuna que iba a impulsar la creación de la corporación. Lo digo ahora, es la primera vez que lo digo.
Sí que había dicho que íbamos a impulsar la ley de lenguas y no lo hemos podido hacer hasta ahora, y la ley del Pirineo y no lo hemos podido hacer hasta ahora. La ley de lenguas, ya sabe por qué, se lo he explicado en varias ocasiones: no me parecía correcto, y usted tiene que entenderme, hacer coincidir ese debate tan apasionado con el debate del Estatuto de Cataluña, no era el momento. Creo que ahora podremos hacer un debate más sereno y más positivo para el conjunto de una sociedad que tiene que entender como una riqueza, como un valor, su plurilingüismo. Ahora lo haremos; entonces hubiera sido un gran error.
Pero la corporación aragonesa de empresas públicas, donde van a estar las empresas que tenemos, las empresas que son responsabilidad de la comunidad, lo he dicho con carácter general, suficiente, van a estar esas empresas. Por tanto, es la primera vez que lo anuncio; si usted relee -también en Internet aparecen-, si usted lee mis intervenciones en el parlamento, en ninguna le aparecerá que yo he anunciado la corporación. La anuncio ahora, es uno de los acuerdos a los que hemos llegado con el Partido Aragonés, es uno de los acuerdos, por tanto, lo vamos a desarrollar ahora. Ese acuerdo, si usted se fija, no estaban en los anteriores papeles.
Y finalmente, el trasvase. Mire, señor Bernal, en el trasvase yo he mantenido una posición, siempre la misma. En determinadas ocasiones se me ha acusado... Casi no he empleado el tema del agua en esta campaña electoral, a diferencia de otras comunidades autónomas vecinas, que están permanentemente con esta matraca hidráulica. En los debates que hemos hecho, ustedes mismos han visto que, por mi parte, eso está superado, y estar superado no quiere decir, cuando alguien de mi partido no está de acuerdo con mi posición, que haya cambiado de posición. Lo que sí le aseguro es que el Gobierno central no ha cambiado de posición, no ha cambiado ni un milímetro de posición, ni el Gobierno central ni el presidente ni la ministra del ramo, no ha habido un cambio de posición.
Es verdad que algún compañero de mi partido de comunidades vecinas puede tener otro criterio, pero le aseguro que a mí no me importa absolutamente nada. Yo voy a mantener la misma posición que he mantenido respecto al trasvase del Ebro, y, por tanto, coincidiré con usted en esa posición, no voy a cambiar, absolutamente para nada, de posición a ese respecto. Por tanto, quédese tranquilo, yo no voy a cambiar de posición. Puedo ir más lento, más rápido, puedo ser más prudente, menos prudente, pero no voy a cambiar de posición. Yo no le escribo los discursos a nadie, y, por tanto, cada uno puede decir lo que considere oportuno, pero yo no voy a cambiar de posición.
Porque, además, tenemos un Estatuto de Autonomía, que creo que es un paso adelante muy importante, en donde fija claramente cuál es la posición de todo Aragón respecto al agua. Creo que hemos llegado a una posición conjunta, y desde esa posición conjunta es desde la que tenemos que actuar.
Señor Bernal, lo que yo le propongo es que pasemos rápidamente estos momentos, que los pasemos rápidamente, que dejemos de mirar para atrás -lo de atrás, los aragoneses ya lo han juzgado-, y que lo que tenemos que hacer en este momento es aplicarnos todos en un momento que, para la política aragonesa, es apasionante, y en una política en la que necesitamos a todos. Un momento especial para Aragón, el 2008 es especial para Aragón, y ahí necesitamos a todos, ahí se nos tiene que ver juntos, porque todos esos grandes acontecimientos y las oportunidades que tenemos desplegando el Estatuto de Autonomía tienen que ser proyectos comunes, en los que nadie, señor Bernal, nadie va a estorbar.
Y yo espero que este debate también pase pronto. Es un debate de investidura, es un debate de futuro, es un debate en el que tenemos que pensar en los próximos cuatro años, en corregir las cosas -no todo lo hemos hecho bien-. Yo creo que el rumbo general no hay que corregirlo, pero hay muchas cosas que estoy convencido de que tendremos que ajustar, y estoy también seguro de que podremos contar con ustedes y que podremos contar con su grupo para los asuntos, para las cuestiones fundamentales estructurantes de la política de Aragón.
[Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.
Señor Bernal.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Sí, señor presidente, le ruego una breve intervención con cargo al tiempo previsto para la explicación de voto. [Rumores.]
El señor PRESIDENTE: Señor Bernal, por favor, un principio de equidad que hay que respetar es que los grupos que no tienen el mismo número de representantes que los otros hablen más que ellos. Su tiempo ha sido sobrepasado con creces, le ruego que sea muy telegráfico y a cuenta de ese turno que invoca.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Muchas gracias, señor presidente.
Señor candidato, señor Iglesias, en relación con los presupuestos generales del Estado y con las inversiones estatales, usted sabe que yo no estoy hablando del grueso de los presupuestos generales del Estado, nunca hemos hablado de eso, ya sé que no vamos a tener el 10% de los presupuestos generales del Estado. A lo que sí podemos aspirar, y es lo que siempre hemos defendido, es a tener el 9,45% no de los presupuestos generales del Estado, sino de las inversiones estatales en infraestructuras. Y en eso sí que está justificado que se haga por kilómetros, porque usted sabe, señor presidente, que las carreteras, las autovías, los puentes, los ferrocarriles tienen una inversión que no tienen que ver solo con el número de habitantes, sino con el número, con la extensión, con la superficie, y ese es el enganche, ese es el enganche que nos permite esto.
Usted sabe que, hasta ahora, la media de inversión estatal -en este concepto, digo-, en Aragón es del 5%. ¿Cuánto vamos a tener por encima del 5%? Yo le digo que Cataluña, que Andalucía, que Baleares, que Canarias, que Castilla-La Mancha la aumentan de manera clara, algunas incluso la duplican. Y eso no lo distorsiona el AVE, no lo distorsiona la inversión en ferrocarril, porque, por esa regla de tres, también sería distorsionado por la inversión en la Expo.
En relación con la corporación de empresas públicas, tiene razón: efectivamente, la corporación de empresas públicas no fue anunciada en el debate de investidura, fue anunciada públicamente por el señor Bandrés entonces -no, que digo que le doy la razón-, fue anunciado por el señor Bandrés, y posteriormente en un debate de política general, no en un debate de investidura, es cierto. Pero, bueno, ese anuncio sí que se llevó a cabo en una sesión solemne como la que estoy diciendo.
En relación con lo de llegar o no llegar a fin de mes, hombre, de lo que no cabe ninguna duda es de que los que sí que supongo que llegarán a fin de mes son los responsables de las empresas y de los organismos públicos, esos supongo que llegarán a fin de mes, porque las empresas públicas no se crean por ley, señor Iglesias; las entidades de derecho público, sí, pero las empresas se crean por decreto del Gobierno. Y desde ese punto de vista, yo disiento de su idea de que dar los datos laborales de las personas que han sido contratadas y de qué manera han sido contratadas perjudica a la competitividad de las empresas. Le voy a poner un ejemplo...
El señor PRESIDENTE: Por favor, señor Bernal, termine, por favor.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Acabo.
Por el hecho de que ustedes den o no den la lista de los forestales, ¿en qué perjudica la competitividad de las empresas? En nada.
Y finalmente, señor presidente, telegráficamente, y acabo, en relación con el trasvase del Ebro, yo me alegro de que usted no vaya a modificar su postura, me alegro, me alegro. Pero no podemos estar tranquilos por dos razones: porque en el Estatuto no se asegura nada en relación con esto y, en segundo lugar, porque usted sabe que una ley como la del Plan hidrológico nacional, que es una ley ordinaria, depende mucho de la composición en cada momento y de la situación política general en el Estado, y no podemos estar tranquilos en relación con el trasvase ni por el Estatuto ni por la situación política que pueda devenir en el futuro.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Puede cerrar el debate en este apartado, señor Iglesias. Tiene la palabra.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Señor presidente.
Señor Bernal.
Mire, respecto a los presupuestos generales del Estado, yo voy a hacer este año lo que he hecho siempre: intentar que venga el máximo de inversión para Aragón. Eso es lo que voy a intentar. Pero le digo, de verdad, una cosa, y créame porque es así: jurídicamente, un parlamento no se verá obligado por ningún estatuto cuando haga los presupuestos generales del Estado, no se verá obligado, tiene soberanía para hacer el presupuesto general de Estado. Por lo tanto, esa es una de las grandes responsabilidades de un parlamento. Otra cosa es políticamente, y estos son acuerdos de intención política. Lo digo desde el punto de vista de que, cuando se ha esgrimido un porcentaje determinado de una comunidad o de otra, eso es una voluntad que se manifiesta («vamos a procurar»). Entiéndalo así porque va a ser así. Ningún legislador se va a ver obligado jurídicamente, nadie va a poder ir a un tribunal a exigir que se cumpla eso, yo estoy absolutamente convencido, absolutamente convencido. Es posible que esté equivocado porque no soy un especialista, pero me da que la cosa va a ir por ahí.
Desde el punto de vista de los discursos que oí ayer en el parlamento español, la mayoría de los grupos catalanes ya estaban diciendo esto, que tienen un Estatuto pero que han visto que, bueno, que lo del 18% -estaban diciendo ahí- no había manera de calcularlo, que el señor ministro de hacienda tiene su propia regla y lo calcula sobre la base que considera que le beneficia. Por tanto, claro, todas esas cosas son compromisos políticos que, bueno, yo tengo esa sensación. Lo que le garantizo es que voy a hacer lo posible, como he hecho hasta ahora, para que venga el máximo de inversión, y, si usted ve la evolución de las inversiones -insisto, extraiga el tren de alta velocidad-, verá como, en Aragón, el crecimiento ha sido extraordinariamente importante.
Sobre lo que me plantea de la información, lo que sea de ley, lo que sea de ley, no hay más cera que la que arde. Sobre todo, yo le propongo que no tenga ningún mal pensamiento con la corporación: la corporación trae más control y más transparencia. Eso es lo que trae y, por tanto, eso es lo que vamos a tener, no pasa absolutamente nada, no pasa absolutamente nada. Yo soy partidario del máximo de control y el máximo de información porque sé que este es un sistema parlamentario, sé dónde reside la representación de los aragoneses, de dónde surgen los gobiernos, sé muy bien de dónde surgen los gobiernos, que no surgen solo de unas elecciones, sino que surgen de aquí, de la voluntad de este parlamento, y, por tanto, a este parlamento, como no puede ser de otra manera, estaremos permanentemente sometidos. [Aplausos desde los escaños de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés.]
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias.
Turno ahora de Izquierda Unida. El señor Barrena tiene la palabra.
El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.
Buenos días, señor candidato.
Buenos días, señorías, y buenos días a quienes nos acompañan desde la tribuna.
Señor Iglesias, ayer pronunció usted un nuevo discurso de investidura en el que pedía la confianza de esta cámara. Yo creo que la propuesta debe responder a las intenciones de un gobierno para todos los aragoneses y todas las aragonesas. Por eso es por lo que se hace aquí, ante quienes representamos la voluntad manifestada por los aragoneses y las aragonesas, por todos y todas, el pasado día 27 de mayo.
Yo tengo la sensación de que usted no habló nada más que para una parte. Habló, pienso, única y exclusivamente para quienes comparten su propuesta de gobierno -por eso empezó agradeciendo el apoyo del señor Biel y su partido-, habló para algunos y algunas de quienes les han otorgado esos tres diputados más -no sé si todos y todas quienes han votado al Partido Socialista comparten esta propuesta, no lo sé, pero es usted quien tiene que resolver eso-, y continuó usted presentando esas cien medidas, que perfectamente podrían haber sido presentadas por el Partido Aragonés, por el Partido Popular, e incluso por algún partido de corte liberal.
Yo soy el coordinador general de Izquierda Unida en Aragón y usted es el secretario general del Partido Socialista en Aragón, por lo tanto, le voy a situar en el debate ideológico, que creo que también tiene que estar presente en un debate de investidura.
Yo miro la foto de Aragón, estoy seguro de que es la misma que usted ve, pero, al ver una foto, se puede uno detener en el objeto central, en la última esquina, en el paisaje, y creo que es más conveniente mirar el conjunto, no solo lo que queda más llamativo. Y, viendo esa foto, tengo que decirle que, en esa foto, Izquierda Unida ve una sociedad dual aquí, en Aragón. Hay profundas diferencias entre lo que es el medio rural y el medio urbano; entre quien tiene vivienda y quien la necesita y no la encuentra; entre quien es económicamente fuerte y puede pagarse un diagnóstico sanitario mientras a otro no le queda más remedio que esperar los nueve meses para la primera prueba; se da la sociedad dual entre quien encadena contrato tras contrato al precio de setecientos euros mensuales y quien pasa de los dos mil quinientos -seguro que estos no están en ese 40% de familias de las que antes hablaba-; la sociedad dual se manifiesta también entre los escandalosos beneficios empresariales y la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores y las trabajadoras. ¿Qué propone usted para solucionar este problema? ¿Qué respuesta da, desde la responsabilidad que está dispuesto a asumir, a esta profunda brecha social que se está dando, a este Aragón de dos o de tres velocidades?
En este mundo globalizado, en el que avanza el neoliberalismo, tiene usted que responder con soluciones al compromiso que la izquierda tiene con el Estado del bienestar, con los servicios públicos en condiciones de equidad, calidad, gratuidad y universalidad, con la redistribución de la riqueza, con el progreso social y con los derechos y libertades que solamente son plenos cuando se está en plano de igualdad.
Porque nosotros y nosotras, que creemos en la izquierda transformadora, hemos asumido el compromiso de frenar a la derecha, nos hemos comprometido con un pacto de progreso y políticas sociales y, así, hemos firmado un acuerdo con el Partido Socialista para garantizar gobiernos de la izquierda en todos aquellos lugares donde aquello fuera posible, y aquí lo era. Pero usted ha preferido el pacto con el centro, con los nacionalistas, también incluso en algunos sitios hasta con el Partido Popular (Morata de Jalón si mal no recuerdo). Fíjese, ha tenido tiempo de acordar programas y gobiernos con el PAR, mediante el famoso «pacto global», con Chunta Aragonesista y con el PAR en las diputaciones provinciales, en la cuarta ciudad de Aragón, que es Calatayud, en otros lugares y comarcas. Con Izquierda Unida, con la izquierda real, no ha querido ni hablar, ni explorar las posibilidades de gobiernos de izquierda, tal y como habían firmado su partido y el mío. Es más -y me parece especialmente grave-, en lugares como Alcañiz y Andorra, donde la lista más votada es la de Izquierda Unida, nos estamos encontrando con un Partido Socialista beligerante y boicoteador que pretende a toda costa desgastar a la izquierda. Es otra prueba evidente de hacia donde se mueve el Partido Socialista aragonés: prefiere el acuerdo con el centro y con los nacionalistas antes que con la izquierda.
Planteó usted ayer dos cuestiones en las que nos pedía consenso y unanimidad.
Una de ellas era hacia el Estatuto y su desarrollo. Ya sabe usted que en el Estatuto hicimos un ejercicio de responsabilidad. Entendimos que era necesario un acuerdo político porque era el marco en el que ejercer nuestro autogobierno, pero ahora, que el marco político ya está, es cuando hay que desarrollarlo. Yo creo que hay que hacerlo poniendo en valor su importante contenido social, y eso no puede hacerse nada más que pactando políticas sociales y de progreso, y, por lo tanto, con la izquierda. Y aquí no vale esa teoría, que, entre otros, defiende el señor Biel, de que un gobierno de izquierdas gobierna solo para una parte, añade que no puede haber gobiernos de izquierdas porque hay que gobernar para todos. Se deduce de esta declaración que el PAR considera que un gobierno de izquierdas practicaría exclusiones. ¿Opina usted igual que su socio? ¿Un gobierno de izquierdas practicaría exclusiones?
Primera cuestión que le recuerdo: este centrado gobierno no ha gobernado para todos y todas. Se gobierna para todos y todas cuando se redistribuye la riqueza y se evita que el 40% de las familias de este Aragón tan rico pasen problemas para llegar a fin de mes. Me ha sorprendido la explicación que ha dado usted antes de que no es que se cobre poco, sino que se gasta mucho. Yo no sé si usted es consciente de que en el periodo 2000-2006 los beneficios empresariales han crecido el 81%, mientras que los salarios solamente el 9,5%. Algo querrá decir esto, algo querrá decir. Creo que, aparte del queso, hay que preocuparse también de los otros componentes.
Mire, este Aragón tan rico antepone el interés particular cuando solamente resuelve el problema de la vivienda para unos pocos, no para quien más la necesita. Y tampoco se piensa en todos cuando no se aprovecha el ciclo económico expansivo para conseguir empleo estable, de calidad, seguro, así como para consolidar unos servicios públicos no privatizados, una buena y segura red de comunicaciones, una puesta en marcha de la Ley de Dependencia con los recursos humanos y económicos suficientes.
Yo le aseguro, señor Iglesias, se lo aseguro a toda la cámara, y a quienes nos estén escuchando, que un gobierno de izquierdas haría todo esto, y estas actuaciones redundarían en los ciudadanos y ciudadanas de izquierdas, de centro y de derechas, puesto que serían acciones de gobierno para toda la ciudadanía. Pero su gobierno centrado no cuenta con el interés general cuando pacta la Expo, por ejemplo, solamente con operadores turísticos, con organizaciones empresariales o con empresas de campos de golf (por cierto, a todas ellas se les exime de pagar los gastos y cotizaciones sociales -sociales-); y creo que tampoco se piensa en todos cuando desaparece la vivienda social del barrio del AVE, ni creo que se haya tenido en cuenta al conjunto de la población cuando no aclara lo que va ser ni lo que va a costar la Expo.
Yo creo que se gobierna también para unos pocos cuando se permiten esos excedentes empresariales y cuando el urbanismo salvaje y marbellizador produce plusvalías rápidas y multimillonarias, a la vez que convierte el derecho constitucional a una vivienda digna en un objeto de libre mercado.
Yo creo que un buen desarrollo del estatuto pondría remedio a todo esto, pero tengo serias dudas de que la derecha pretenda lo mismo. Ya ve qué coincidencia hay en el tema de los impuestos, y ya me explicará qué sistema social hay sin una política fiscal progresiva y directa.
Pero, bueno, eso es lo que yo pienso; por lo tanto, aquí solo puedo garantizarle trabajo y voluntad de acuerdo, pero el voto último en el desarrollo de esas cuarenta leyes que necesitamos para desarrollar el Estatuto irá en función del contenido.
Si quiere poner en valor el importante contenido social, desarrollar los nuevos derechos y deberes desde una visión progresista, si quiere un Aragón más social y solidario, un Aragón que deje de ser dual, cuente usted con nosotros y nosotras. Para otra cosa, seguramente, no.
Tiene usted una primera oportunidad de demostrar sus intenciones: ¿quiénes formarán la parte aragonesa de la Comisión Mixta de Asuntos Económicos Financieros?, ¿estará Izquierda Unida, o quedará reservada para quienes pactan con usted Gobierno, ayuntamientos, comarcas y diputaciones? Asunto de Estado, digamos.
El otro tema del que hablaba era la Expo. Aquí dimos otra muestra de responsabilidad, y, entendiendo la importancia que para Aragón tiene, dimos nuestro apoyo. Era, ¿recuerda?, una Expo social, sostenible, generadora de oportunidades para todo Aragón. Dijo usted ayer que la Expo está pactada con toda la sociedad. Pues no es cierto, señor Iglesias. Es otro de los ámbitos de los que se ha excluido a Izquierda Unida. Ni siquiera nos han respondido cuando hemos preguntado por el coste total que tendrá: ¿por qué la última ampliación de capital? Según decía el señor presidente de Expoagua, para cubrir desfases presupuestarios, algo que me han negado ustedes sistemáticamente en esta cámara. Léaselo, señor Larraz, que tengo el recorte de prensa ahí, luego se lo pasaré.
Tampoco nos han respondido cuando hemos querido saber la hoja de ruta de la post Expo, cuando hemos pedido garantías de que la Expo no va a detraer recursos de infraestructuras, de servicios públicos, de inversiones... Tampoco han explicado suficientemente por qué se vinculan con la Expo toda una serie de obras anejas, que, de paso, se benefician de las medidas excepcionales y de la amnistía sobre las cotizaciones sociales. A favor de la Expo social, sí; de la Expo que llega a los barrios, sí; de la Expo con control de gasto público, sí; con la Expo con equipamientos reutilizables, nos encontrará. En otra cosa, no. Y creo que la ciudadanía tiene el mismo derecho que nosotros y nosotras a tener toda la información que desde este mismo momento yo le pido.
Entro ahora a señalar los principales desacuerdos de Izquierda Unida con su discurso de ayer.
El primero es con su política fiscal. Es profundamente regresiva desde el punto de vista social. Dificulta la redistribución de la riqueza que garantiza un sistema fiscal progresivo en el que pague más quien más tiene. No lo garantiza una buena marcha económica, si no va acompañada con esa clara política fiscal. Aquí usted sigue la doctrina de Solbes y del neoliberalismo, y se le olvida que bajar impuestos no es de izquierdas. Llega -me ha sorprendido también mucho porque usted lo ha reiterado hoy-, llega, incluso, a proponer la eliminación del impuesto de sucesiones a las empresas, a las empresas, mientras que a las familias solo les eleva el mínimo. Ya sabe que no estoy de acuerdo en que se rebajen esas cosas en criterios de progresividad, pero, puestos, hombre, quitárselo del todo a las empresas, y a las familias sólo elevarles el mínimo, creo que también debería hacerle pensar.
Me lleva al segundo desacuerdo. La política que ha desarrollado hasta ahora (y, por lo que ayer nos comentó, es la que piensa continuar) pone en grave peligro de exclusión social a una parte importante de la ciudadanía aragonesa. Aquí han aludido ya a Cáritas, han aludido ya a la Unión General de Trabajadores, han aludido a Comisiones Obreras... Yo aludo a lo que dice el Diario de Sesiones: a iniciativas de este grupo, que llevamos dos años pidiendo cambio en esta política. Dos años llevamos, ahí están.
Sigue siendo cierto que hay una serie de problemas que afectan a los trabajadores y trabajadoras de Aragón que no llegan a los setecientos euros de salario de convenio. Yo espero que en ese nuevo acuerdo económico y social que usted habló de plantearle a los agentes sociales, a los empresarios y a los sindicatos, con participación del Gobierno, resuelva este tema. Son empresarios y sindicatos quienes firman los convenios y, por lo tanto, deberían ser sindicatos y empresarios quienes firmaran salarios por encima de este nivel en este Aragón tan rico. Y yo creo que el Gobierno debería hacer recomendaciones en ese sentido, respetando la autonomía de las partes. Se lo digo porque también es sorprendente a veces ver cómo quien firma convenios dice que los costes salariales le encarecen mucho la producción y otros que dicen que el salario es bajo. Yo creo que hay que ponerse de acuerdo en esa mesa.
De todas formas, espero que en ese nuevo acuerdo económico y social se considere que en este Aragón tan rico, el que lidera el desarrollo económico, tiene que haber llegado el momento de apostar seriamente por el empleo digno, por el empleo decente y estable, seguro, de calidad, con derechos y con salarios más altos. Fíjese si hay temas para esa mesa de negociación.
Tercer gran desacuerdo con las cien medidas que usted nos planteó ayer. Tiene que ver con el territorio, el urbanismo y la vivienda.
Yo veo que persevera en su política que profundiza la brecha entre las áreas metropolitanas y las rurales. Nos promete una ley de protección de la montaña, pero define a Aramón como una maravilla y un modelo de sostenibilidad. Dice que seguirán adelante todos y cada uno de los proyectos que marbellizan nuestro territorio. A los pocos días de que se ha incendiado, una vez más, el tren de Sagunto-Canfranc, nos dice que estamos viviendo un gran avance del ferrocarril. ¿De cuál, señor Iglesias?, ¿de cuál? El AVE -ya lo sabemos- es profundamente elitista. La línea Sagunto-Canfranc, hasta Huesca, allá que va; de Huesca para arriba, no sé... Esa nueva idea del túnel por sierra Caballera, para que luego pertenezca a esa travesía central, que todavía no sabemos si va a ser, nos parece que profundiza el Aragón dual. ¡Claro que habrá ciudadanos y ciudadanas que tendremos un AVE! ¿Y el ferrocarril convencional? Nos faltará también.
Insiste en la política de vivienda. Luego le daré algunos datos y propuestas -lo digo porque voy ya un poquito justo de tiempo, pero después le hablaré-. La política de vivienda, aunque usted diga que va a hacer más vivienda de protección oficial y diga que vamos a apostar por la vivienda de alquiler (eso sí, con dos mil solamente), eso no va a solucionar el problema de quienes siguen estando en la problemática de la que antes hablaba. Pero luego le daré una serie de propuestas.
Sí que le tengo que decir al señor Alcalde que la agencia de alquiler del Gobierno vasco funciona perfectamente. [Rumores.] Luego le pasaré los datos para que vea usted cómo y cuántas están en el programa de alquiler. [Rumores.]
La cuarta discrepancia viene marcada por los servicios públicos. Su calidad es la primera cuestión que creo manifiestamente mejorable en este Aragón tan rico que se permite bajar los impuestos.
Usted habló de sanidad, pero nada dijo de las listas de espera, que siguen preocupando y derivando usuarios hacia la sanidad privada.
Usted prometió la libre elección de especialista. Pues no lo sé. Hoy mismamente sale que hay ciudadanos y ciudadanas quejosos y quejosas en Binéfar de que no quieren ir pediatras. No sé cómo pueden tener resuelta en el medio rural la elección de especialista si el Departamento de Salud no es capaz de hacer que los especialistas vayan, no sé cómo lo va a resolver. Pero ya sabe que también insisto bastante con este tema.
Prometió una ley de educación aragonesa, pero nada dijo del aumento de ratios. Por cierto, una duda: ¿cómo va a responder usted a la llamada a la insumisión que protagoniza el obispo de Huesca en relación con una asignatura? ¿Qué va a pasar si hay objeción de conciencia en los centros religiosos concertados? Me gustaría saberlo. [Rumores.]
La Ley de dependencia requiere recursos que no ha asegurado, y nada dijo de cómo se garantiza la equidad en la accesibilidad a los servicios para toda la ciudadanía.
Para todos estos problemas hay soluciones. No me voy a quedar en el no ni en la crítica educada, le voy a apuntar algunas propuestas para que tome nota y, si lo considera oportuno, las incluya en su programa de gobierno. No hay problema de copyrigth, son propuestas de la izquierda y, por lo tanto, patrimonio de la izquierda.
Sobre la fiscalidad, la receta evidente es la recuperación de la presión fiscal directa y progresiva. En estos momentos, la riqueza va a los excedentes empresariales, mientras que los salarios pierden poder adquisitivo.
Defensa implacable de los derechos laborales, inspección de trabajo más eficaz en la lucha contra el fraude en la contratación y la accidentalidad laboral, medidas claras de apoyo a los colectivos en riesgo de exclusión y medidas ejemplarizantes en la Administración Pública. No puede ser, señor Iglesias, que sea la propia Administración la que recurra a la precariedad laboral, a la inestabilidad en el empleo, al incumplimiento de la Lismi, al encadenamiento de contratas y a todas y cada una de las prácticas laborales que el mercado impone.
Creo que una moratoria de los desarrollos urbanísticos hasta que tengamos las nuevas LUA y LOTA -que nos volvió a prometer ayer- y desarrollemos la nueva Ley del suelo, en vigor desde el primero de julio, permitiría empezar a encontrar respuesta a la problemática que vivimos.
Programas claros de vivienda social de alquiler y gravar las viviendas vacías y solares son medidas más eficaces que las que usted propuso.
Sobre la accesibilidad en la equidad de los servicios públicos, es evidente la necesaria potenciación de lo público frente a lo privado, y, por ello, se impone un profundo cambio en las políticas seguidas.
Para que no me hable de mis compañeros y compañeras de Cataluña, llegaron y se encontraron unos servicios públicos privatizados, resultado de los largos años de gobierno de la derecha. Han empezado un programa claro de inversión de tendencia. Mire, el día que la Generalitat anunciaba dos mil trescientos nuevos puestos de maestros y maestras en la red pública del Gobierno de Cataluña, se produjo el lamentable incidente de la corona de espinas del señor Carod en Jerusalén, y esa fue la noticia: la corona de espinas, no los dos mil trescientos profesores y profesoras más de lo público. Pero, bueno, son también cosas que no controlamos.
Señor Iglesias, de mi intervención se desprende que en estos momentos está usted muy lejos de conseguir el apoyo de Izquierda Unida a su investidura, pero no considere que queda la puerta cerrada a posibles acuerdos. Le he dicho y reitero que estamos dispuestos a trabajar por un Aragón más social, más solidario, más democrático y más habitable.
Asumimos el papel de oposición y lo asumimos, como siempre, con el compromiso de rigor, seriedad y voluntad de acuerdos. No va a encontrar en nosotros y nosotras una oposición ultramontana, ni tan siquiera descortés ni maleducada. Sí encontrará una oposición exigente, comprometida con los valores de la izquierda y dispuesta a trabajar por la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía aragonesa. En ese camino de solidaridad, progreso y conquistas sociales, espero encontrarme con el Partido Socialista.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Barrena.
Señor Iglesias, tiene la palabra para responder.
El señor diputado IGLESIAS RICOU [desde el escaño]: Señor Barrena, créame que le agradezco muy sinceramente el tono y la propuesta de oposición exigente, de oposición crítica, que me parece que se corresponderá con la trayectoria que usted ha mantenido durante su etapa en el parlamento, en la que ha sido una oposición realmente crítica, exigente, pero con la que siempre hemos podido llegar a acuerdos en los temas que usted consideraba importantes, que, fundamentalmente, son temas de avances en políticas sociales, son temas de avances en política laboral, y creo que realmente hemos podido avanzar en cuestiones que son muy importantes para el conjunto de nuestra comunidad autónoma. Le agradezco que mantenga claramente esa posición.
Me gustaría más haber podido contar con su voto, pero, en cualquier caso, sepa que siempre he valorado de una manera muy importante la actitud que ha mantenido de crítica, pero también de colaboración, en temas importantes. Y, por nuestra parte, estaremos dispuestos a seguir hablando y a seguir colaborando intensamente. El objetivo que tenemos lo compartimos, que es que Aragón funcione, y funcione mejor.
Le preocupa el tema de la pediatría o le preocupa el tema de que tengamos dificultades en sanidad para que algunos especialistas estén en nuestros centros de salud. Todas estas plazas de pediatría están planificadas y están aprobadas además. Tenemos dificultades para que estén en los pueblos, se lo reconozco, pero, cuando no se pueden cubrir con pediatras, lo estamos haciendo con médicos de familia que solo ven a niños. Tenemos dificultad no solo con estos especialistas, sino que también tenemos dificultad con algunos otros especialistas, pero no porque no tengamos las plazas aprobadas, sino porque tenemos dificultad para encontrar anestesistas por ejemplo, hay dificultad. Entonces, estamos haciendo todo lo posible, pero le reconozco que tenemos muchas dificultades a veces. Lo cubrimos con estos médicos, que son especialistas en familia, pero que dedicamos solo para los niños.
Desde el punto de vista de la fiscalidad, usted propone más fiscalidad y yo lo entiendo, pero le voy a explicar un poquito cuál es nuestra situación. Nosotros estamos en un momento de crecimiento importante y podríamos aplicar más fiscalidad. Un interviniente anterior me ha dicho que por qué no bajábamos el IRPF, que en otras comunidades, por ejemplo en Madrid, han bajado un punto del IRPF. Es verdad, han bajado un punto del IRPF, pero han aplicado el impuesto sobre las gasolinas, con lo cual recaudan más con el impuesto sobre las gasolinas que con el IRPF. Estuve anteayer en el Congreso hablando de este tema, precisamente con la presidenta de Madrid. Por tanto, lo de la presión fiscal, a veces podemos hacer gestos que son muy bonitos pero que después resulta que, a la hora de la verdad, recaudan más haciendo una variación del tipo de imposición que decidimos. Nosotros hemos decidido no aplicar un impuesto sobre la gasolina y hemos decidido otro tipo de política fiscal que supone rebajar a las empresas.
¿Por qué les rebajamos a las empresas? Porque les ponemos dos condiciones que usted entenderá perfectamente: les ponemos como condición que mantengan los puestos de trabajo y que mantengan la actividad empresarial. Y usted entenderá perfectamente que eso es muy razonable: no vamos a gravar a las empresas que continúen. Si una empresa termina, tendrá el mismo gravamen, y eso hay que entenderlo.
Y en las familias iremos con una disminución progresiva, porque hemos hecho los cálculos, y, con una economía que crece al 4,4%, consideramos que tendremos ingresos suficientes para mejorar convenientemente nuestros servicios. Y esa es la política que vamos a mantener.
Desde el punto de vista de los... usted me habla de los obispos, pues no tenemos autoridad con los obispos. Nosotros no podemos, como usted sabe, firmar decretos que afecten a los obispos, no podemos hacerlo, ni cuando tenemos un problema con el arte... La Iglesia no tiene doble personalidad en Lérida y en Huesca, en Aragón y en Cataluña; tiene la misma personalidad jurídica, y es un conflicto interno cuando hablamos de dónde tiene que estar un bien que es del patrimonio de la Iglesia. Por tanto, es un conflicto interno, es como si un consejero del Gobierno quiere un cuadro que está en el despacho de otro: no vamos al juzgado a resolver eso; es un conflicto interno. Finalmente, el Gobierno tendrá que decir dónde está el cuadro. Es el mismo caso: son sus propias estructuras las que dirán dónde están los cuadros.
Y, desde el punto de vista del obispo al que usted se refería, yo no debo decir grandes cosas, más que respetar... Hay cosas con las que yo no coincido, pero soy partidario de que todo el mundo pueda manifestar su opinión, y yo creo que la educación para la ciudadanía es una buena asignatura: yo no he encontrado nada perverso en ese libro, en esa asignatura. Pienso que explicarles a nuestros jóvenes cómo funciona la sociedad y que tienen que ser responsables me parece que es positivo. Por tanto, no coincido con algunas cosas que se dicen, pero soy respetuoso y quiero ser muy respetuoso con lo que dice toda la gente, ¿no?
Yo no creo que sea elitista tener trenes de alta velocidad, señor Barrena, porque ir en un tren más rápido o ir en un avión eso ya no diferencia a las diferentes clases sociales: ir en el tren, en el avión, en un tren convencional o en un coche... ya casi no nos diferencia mucho qué marca de coche tenemos ya en este momento. Creo que uno de los grandes avances es que ya no se puede medir quién va dentro de un coche por la marca que tiene fuera, yo creo que eso ya no es así. La gente va en coche, va en avión, va en tren de alta velocidad en función de sus necesidades, no como una cuestión de exhibición.
Y para nosotros, afortunadamente, el tren de alta velocidad es más rápido, pero también es más económico que un avión, por ejemplo. Nuestra conexión con Madrid es más económica si la hacemos en tren de alta velocidad que si la hacemos en avión. Y esas cosas las tenemos que entender. Lo que pretendemos es que la velocidad alta, cuando menos, llegue al máximo posible de sitios. Y a lo que nos hemos comprometido -y yo sé que escuchó con atención el discurso de ayer- es a poder tener una comunidad, que es muy extensa, donde podamos tener el compromiso de que toda la gente que vive en Aragón no esté a más de treinta minutos de una vía de gran capacidad, y no esté a más de sesenta minutos de un tren de alta velocidad, y querría añadir de un aeropuerto, porque ahora tenemos aeropuerto en Huesca también y vamos a construir un aeródromo en Teruel. Con lo cual, también en esas cuestiones de infraestructuras vamos a tener compromisos importantes.
Como tendremos, señor Barrena, compromisos importantes con otra cuestión que a usted y a su grupo le ha preocupado siempre, que es nuestro compromiso con el cambio climático, con las políticas de medio ambiente, con las que asumimos ayer unos compromisos importantes, de tal suerte que Aragón será una de las primeras comunidades autónomas del país y de Europa que pueda tener toda la energía que consume producida con sistemas limpios, con sistemas que no contaminan.
No hemos hablado de esa propuesta que hemos hecho. Algunos portavoces han dicho que había muchas propuestas que ya las había hecho anteriormente. Es verdad que un par o tres de leyes, o cuatro, las venimos arrastrando; pero, realmente, hemos hecho un compromiso muy importante con nuestro medio ambiente, es decir, un compromiso muy importante de solidaridad con las generaciones futuras de aragoneses y con las generaciones que van a vivir en este planeta, con las cuales tenemos que ser solidarios. Y hemos dicho que en Aragón vamos a coger ese toro por los cuernos y, en los próximos ocho años, tendremos instalada tanta potencia en energía sostenible como consumimos en energía eléctrica: en eólica, en hidráulica, en solar, que en este momento la tenemos poco desarrollada.
Y ese es un paso muy importante, será nuestro compromiso. Y para el año veinticinco queremos que toda la energía que nosotros consumimos sea energía limpia. Es un compromiso importante y es un compromiso con una cuestión en la que el conjunto de la humanidad se la juega. Por tanto, vamos a apretar el acelerador de una manera importante también en esta cuestión. Y sé que estamos en una comunidad autónoma que, a este respecto, tiene muchas ventajas, porque hemos hecho el planteamiento de que cien mil hectáreas de nuestra agricultura las dedicaremos a producir biodiésel.
Desde el punto de vista de los salarios, yo le iba a decir una cosa: yo comparto su preocupación, comparto su preocupación. Sé que, sobre todo nuestros jóvenes, tienen dos problemas importantes, pero tienen acceso con facilidad, con mucha más facilidad... Quiero recordarle que, en el año 1999, teníamos más de setenta mil parados en Aragón. En aquel momento, el problema era empezar a trabajar. En este momento, empezar a trabajar no suele ser un problema grande, porque solo el 3% de los hombres y el 7% de las mujeres tienen dificultades. Por tanto, hemos descendido mucho; no quiere decir que ese cinco y pico por ciento no me preocupe, pero hemos descendido. Estábamos en el doce; por tanto, hemos descendido muchísimo. Por tanto, ahí hemos avanzado bien en crear trabajo y sé que tenemos que profundizar en crear mejor trabajo, y trabajo más fijo. Así que ese es nuestro objetivo.
Pero quiero decirle una cosa: el Gobierno fija el sueldo de sus funcionarios, que son importantes (son cuarenta y tres mil), pero no fija el sueldo; eso lo fijan los sindicatos, representando a los trabajadores, y los empresarios.
En el concierto económico y social que he propuesto, y que he visto que he tenido una respuesta muy positiva, tanto de las empresas como de los trabajadores, o de sus representantes, de los sindicatos, incidiremos en que en esta nueva etapa vayamos conformando contratos cada vez más estables, y, si le interesa, le leeré los datos. No tenemos una mala posición comparativamente con el resto del país, tenemos una mejor posición; pero eso no debe satisfacernos, eso no debe autocomplacernos. Pero, en cualquier caso, que sepa que, claro, nuestra responsabilidad es la que es. Los sindicatos son sindicatos maduros. Los empresarios se juntan con ellos y deciden cuáles son los niveles de sueldo que consideran para sus empresas.
Desde el punto de vista de la vivienda, le aclaro que hemos calificado veinte mil viviendas. Todas no están entregadas -alguien me lo planteó: es verdad, están calificadas; por tanto, están en construcción-, todas no están entregadas; pero vamos a acentuar esa construcción, y vamos a entrar en el alquiler. Hemos hecho veinte mil en ocho años; nos proponemos hacer quince mil en los próximos cuatro años. Por tanto, aceleraremos esa construcción y dedicaremos dos mil viviendas al alquiler. Y dedicaremos también viviendas para los jóvenes universitarios. Sé que ese es un problema real, posiblemente, el problema más importante que tienen en este momento nuestros jóvenes.
Desde el punto de vista de la comisión mixta, la Comisión Mixta de Asuntos Económicos y Financieros, señor Barrena, es una comisión gobierno-gobierno que, según nuestro Estatuto, tiene la obligación de dar cuenta a este parlamento. Es lo que vamos a hacer. Es una comisión que estará formada por el Gobierno de Aragón y por el gobierno de España y que dará cuenta a este parlamento. Es lo que dice el Estatuto y es lo que -insisto- vamos a cumplir.
Me planteaba al principio de su intervención quién comparte nuestra posición en la coalición de gobierno. Los aragoneses. El año noventa y nueve, yo comprendo que pudimos sorprender a mucha gente, pero llevamos ocho años dando estabilidad al país, llevamos ocho años de gobierno en los que creo que Aragón, en su conjunto, ha crecido. Hemos hechos proyectos muy importantes. Creo que somos una comunidad emergente -lo digo sin ninguna autocomplacencia-. Y dos legislaturas después, en la tercera legislatura, no creo que haya ningún elector aragonés que haya ido a las elecciones del 27 de mayo sorprendido porque estuviéramos gobernando un partido de centro con un partido socialista. El hábito de gobierno en mi partido con partidos nacionalistas, con partidos liberales, con partidos en el centro es un hábito normal en toda Europa entre coaliciones por la izquierda o coaliciones por la derecha. En Aragón no se ha sorprendido nadie, todo el mundo lo ha entendido. Y, durante estos años, yo le digo una cosa: yo no he tenido dificultades ni he tenido que renunciar a cosas fundamentales de mi programa de gobierno estando gobernando con un partido de centro. Tampoco entiendo quién tiene el marchamo para decir quién es de centro, quién es de derechas... Insisto que el PAR es un partido que ha gobernado tanto tiempo o más con nosotros como gobernó con el PP; por tanto, desde mi punto de vista, tiene acreditada una política moderada que puede gobernar perfectamente. Yo creo que eso es lo que le hace ser un partido que está en el centro, el hecho de que puede gobernar con unos y con otros. Yo, desde luego, siempre he venido aquí a decir que estaba muy satisfecho del trabajo que hemos podido hacer con el Partido Aragonés. Son ocho años, y espero que podamos agotar la próxima legislatura. Por tanto, en nuestra historia reciente será una etapa de gobierno importante, no por los socios que hemos formado el gobierno, sino porque creo que habremos dado un impulso importante a la sociedad y a la política en Aragón. También en los hábitos de pacto. En una comunidad autónoma donde los pactos han sido siempre muy complicados, donde ha sido difícil la estabilidad, en esta etapa hemos demostrado que nos podíamos entender, que gobernar es eso: ponerse de acuerdo en prioridades y ponerse de acuerdo entre partidos que no pensamos lo mismo. Yo no he sido capaz de convencer al señor Biel de que se haga del Partido Socialista. No he sido capaz en ocho años. Tampoco él ha tenido esa capacidad para convertirme a mí. Y, sin embargo, hemos podido hacer muchas cosas, y cosas -insisto, señor Barrena- con las que los aragoneses no han estado disconformes. Nos han ido apoyando cada vez un poquito más conforme íbamos avanzando legislatura tras legislatura. Y créame que eso, para mí, como presidente de ese gobierno de coalición, es muy satisfactorio. Tener la aprobación de la gente en unas votaciones, entienda que, después de una etapa de gobierno -que, normalmente, etapas prolongadas de gobierno suelen tener desgastes importantes-, hemos crecido en apoyo, para mí es de un gran agradecimiento a nuestros electores y de un gran agradecimiento a los aragoneses que han entendido perfectamente nuestra política.
Yo creo que no estamos en una sociedad dual. Yo creo que la sociedad aragonesa es una sociedad compacta. No todo el mundo está ahí, pero yo creo que la sociedad aragonesa es una sociedad cohesionada, una sociedad que nuestros niños tienen garantizado, que nuestros ciudadanos tienen garantizado un punto de salida, y tienen garantizadas muchas cosas, vengan de la familia que vengan. Un punto de partida igual en la educación, en la salud, en las pensiones para todo el mundo. Y creo que no estamos conformando una sociedad que se disgrega, sino una sociedad que cada vez tiene más cohesión. Y en este período, señor Barrena, vamos a dar un paso muy importante, que espero que para usted será muy importante, y es nuestro crecimiento económico. Cuando hablo de economía, usted se me repliega un poquito, pero le digo de verdad que una parte muy importante de nuestro crecimiento económico, que es significativo en este momento, lo vamos a emplear -y esto le gustará a usted, y espero que lo apoye- en generar nuevos derechos sociales. En estos últimos veinte años hemos universalizado la educación y la sanidad y las pensiones para todo el mundo. Ese es nuestro soporte fundamental del Estado de bienestar. Ahora generaremos un nuevo pilar del Estado de bienestar para, desde mi punto de vista, la gente más débil de la sociedad, que es la gente mayor y la gente que tiene dificultades de autonomía, la gente que necesita a alguien más. Y ese es el gran impulso. También para eso queremos crecimiento económico. Si no tuviéramos crecimiento económico, difícilmente todos estos avances sociales, todos estos nuevos derechos sociales, que son realmente la esencia de un Estado moderno de bienestar, los podríamos desarrollar. Y por ahí vamos a ir para que se quede usted absolutamente tranquilo.
En último lugar quiero decirle... Le he visto a usted dolido con los pactos, pero yo le leí a usted también... Cuando en Madrid firmaron un acuerdo, las reacciones -no sé si de usted o de algún portavoz suyo- fueron que bien, que en Madrid habían firmado unos acuerdos, pero que aquí mandaban las asambleas. Eso leí en algún periódico -igual era una información equivocada-... Era correcta. Pues eso es lo que yo leí, o sea, que en Madrid habían dicho lo que teníamos que hacer en toda España, pero yo entendí que, usted, sus asambleas eran las que decidían. Yo recuerdo el Ayuntamiento de Andorra, que ha tenido un alcalde de Izquierda Unida -permítame que haga una maldad-... Pues no la voy a decir. [Risas desde los escaños del G.P. Socialista.] No la voy a decir porque no quiero tensar para nada este debate. El alcalde de Andorra y el pueblo de Andorra han tenido toda, toda, toda, toda, toda nuestra colaboración. ¿Tiene el alcalde de Andorra -o usted como responsable de Izquierda Unida- alguna duda de que hemos ayudado a Andorra por encima del color político, por supuesto, de quién sea el alcalde? La responsabilidad de este gobierno es con los ciudadanos de Andorra, no con un color político. Y lo que hemos hecho es lo que vamos a seguir haciendo, en Andorra y en Alcañiz. Los ciudadanos han querido que tengan alcaldes de Izquierda Unida: no tengo nada que decir. Cuando estamos en unas elecciones, combatiré por que ganen nuestros candidatos -es mi obligación-, pero, cuando un pueblo ha elegido a un alcalde, yo no tengo nada más que decir y nada más que transmitirle al alcalde de Andorra, al alcalde de Alcañiz que va a tener todo el apoyo y toda la colaboración del gobierno de la comunidad autónoma. [Aplausos finales desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.
Ahora su turno de réplica, señor Barrena. Tiene la palabra.
El señor diputado BARRENA SALCES: Gracias, señor presidente.
Señor Iglesias, yo también le agradezco el tono después de haberle anticipado claramente que íbamos a votar en contra.
Algunas de las cuestiones sobre las que quiero profundizar y otras sobre las que no me ha respondido.
Sobre el tema del servicio público de salud, no sirve de nada tener planificadas las plazas, tenerlas cubiertas, tener las oposiciones hechas, tener el dinero preparado si luego no somos capaces, si no somos capaces de hacer que la plantilla de la que dispone el Salud cubra todo el territorio y justifiquemos esa dificultad para ir al medio rural recurriendo a fórmulas variopintas, la del consorcio sanitario en determinados sitios, ya me explicará por qué solo en cuatro comarcas sí y en el resto de Aragón no, ya me lo explicará, yo creo que, si hay que recurrir a eso, sería para llegar a todo Aragón para que no se produzca esa dualidad que yo le digo que hay y que usted me niega, ya me lo explicará. Pero también me explicará por qué esa fórmula y ese sistema se hace a través de un teléfono que está en Madrid y se hace con diferente personal, aunque luego utiliza otras instalaciones. Pero tendremos tiempo de profundizar en esos debates. Ese es un elemento de dualidad, por mucho que usted se empeñe en negarlo.
Lo del ferrocarril y del AVE, ¡hombre!, que me diga usted que, hoy en día, no es problema de dinero... Mire a ver cuántas familias, para un desplazamiento familiar, pueden recurrir al AVE, dígame cuántas. Ni siquiera esas que a partir de ahora van a tener esa maravilla de los dos mil quinientos euros por cada niño o niña que vaya a nacer desde ayer. Supongo que a los Borbones, que son prolíficos, también les toca porque, como no hay progresividad, es para todo el mundo por igual.
Esto me sirve para introducirle en el debate. Yo no le he hablado de que usted suba la gasolina, ¿eh?, en absoluto, lo que le he dicho yo es que un Estado del bienestar se apoya con recursos, y los recursos me parece lo más... además, lo dice la Constitución, fíjese, lo dice la Constitución: que el gasto público se atenderá mediante un sistema de fiscalidad progresiva y directa, progresiva y directa. ¡Claro que no comparto lo que hace la presidenta de la Comunidad Madrid! Y... casi le iba a decir «me alegra que usted no lo haga», pero, ¡hombre!, es que usted hace otras cosas que también hace, que es el tema de no incrementar presión fiscal a las familias... ¡Hombre!, yo sé que hay familias... a esas que están en ese 40% que llegan a fin de mes, claro que no se les puede incrementar la presión fiscal, pero a las de las familias... otras, pues yo creo que sí. Porque, claro, cada vez que el señor Solbes toma una medida de deflactar la escala del IRPF pasa lo que pasa.
¿Sabe usted que trabajadores y trabajadoras de Aragón, igual que de España, de Soria, de donde sea, por el mero echo de haber tenido dos contratos precarios, temporales, ya están obligados a cumplir con Hacienda? A declarar, claro, y al declarar, ¿qué pasa al declarar? Pues le sale a pagar, mire usted, les sale a pagar [rumores], les sale a pagar... ya. [Rumores.] Mírense las estadísticas, ¿eh?, mírense las estadísticas, mírense las estadísticas, digo que algo falla, algo falla. No puede ser que usted me lo fíe todo al crecimiento económico y que, si no hay crecimiento económico, resulta que aquí no vamos a poder tener servicios públicos. Pues eso pasaría si dejaran de ir el 86% de los beneficios a la cuenta corriente de las empresas, ahí sí me lo creería, me lo creería.
Y yo entiendo que usted quiera ayudar a las empresas, pero, claro, me quiere llevar usted a un debate y dice: oiga, que es que el empleo es importante y hay que ayudar a las empresas. ¡Claro!, ¡si yo no nunca me he negado a que apoye a las empresas!, pero siempre he dicho: ayudas públicas, beneficios fiscales, exenciones fiscales comprometidas a mantenimiento de empleo y a devolución si se largan, devolución si se largan. Eso no se aplica, no se aplica. Ahí tiene usted otra propuesta, a lo mejor nos iría eso mejor con el tema de las deslocalizaciones.
Sobre el empleo, quiero entrar también al debate que usted me ha planteado. Yo no le niego, nunca le he negado que en Aragón estamos prácticamente rozando el pleno empleo, pero no me negará usted que se está sustituyendo empleo industrial, que es el más fiable, el más seguro y el mejor pagado, por otro tipo de empleo que es más inseguro y que tiene menos valor añadido.
Por ejemplo, usted me habla de la logística y llegó a decir ayer que en la logística va a trabajar más gente que en el sector de la automoción. ¿Y van a cobrar lo mismo? ¿Con el mismo tipo de salario? No, ya le digo yo que no, mire los convenios de los que hay en Ikea y en Inditex y en Decathlon, mírelo, mire a ver qué tipo de contratos tienen y qué tipos de salarios con sus convenios. Por lo tanto, no nos sirve tampoco eso porque sigue habiendo un Aragón dual.
Fíjese, el último, el que usted me ponía: oiga, que yo, los salarios, los fijo en la Administración pública para los cuarenta y tres mil trabajadores y trabajadoras. Ya lo sé, ya lo sé... No, no, ya sé que lo otro no, ya lo sé, pero a lo mejor hay medidas para incentivar que se trate de redistribuir la riqueza, y a lo mejor, en lugar de tantas ayudas públicas a empresas, hay que ver qué tipo de relación laboral tienen, si hay derechos sindicales, qué nivel de accidentalidad, qué tipo de empleo, qué compromisos, cómo está la conciliación de la vida familiar y laboral... No me diga usted que todo ese tipo de cosas no las pueden aplicar, y, en función de eso, bueno, vamos a actuar. Ahí, seguro que los sindicatos le ayudarán, encantados además, seguro.
Habla usted de aeropuertos. Lo de Teruel ya es aeródromo, o sea, ya no va a ser aeropuerto. ¡Menos mal!, porque hasta un estudio tienen ustedes de que no es viable el aeropuerto desde el punto de vista económico, será aeródromo, ya nos enteraremos de para qué es.
Por cierto, hablando de aeropuertos, no dijo usted ayer nada de la base de la OTAN y, hoy, cuando le han preguntado, tampoco. ¿Ya no hay base de la OTAN? ¿O ya no la apoyan? Eso me interesaría saberlo también porque tiene que ver con la ordenación del territorio y con la planificación de esa centralidad que se supone que tiene Aragón, que es verdad que la tiene.
De acuerdo en lo de la Comisión Mixta, que es el Gobierno, pero usted sabe que hay formas de dar participación. Entonces, espero que lo tenga en cuenta.
Sobre la vivienda. Señor Alcalde, la agencia de alquiler pública del Gobierno vasco en estos momentos tiene ocho mil quinientas treinta y tres viviendas gestionadas desde lo público, son datos de 2006, que son lo que he encontrado, pero ahora más, seguro, no se preocupe, que tienen más.
Pero, bueno, algunas propuestas con relación al tema de la vivienda. Porque usted dice: construiré más VPO y haré unas poquitas de alquiler, dos mil, dos mil sobre quince mil, dice. Y, además, habla de actuar sobre las viviendas vacías incentivando, es decir, poniendo dinero público, para, digamos, moverlas. Pues, mire, le voy a hacer alguna propuesta: establezcamos en la nueva LUA que el 40% del suelo adquirido por el departamento... por el Gobierno, en definitiva, sea destinado a promociones en alquiler. Fíjese qué fácil, sería para empezar a hacer planteamiento... Otra propuesta: que el 40% de todas las viviendas que promueve Suelo y Vivienda de Aragón o esa otra nueva que han creado casi el día 27 de mayo, esa de Suelo y Vivienda de Aragón y Equipamientos, esa que es para gestionar dos institutos y tres centros de salud -que también hablaremos algún día de esa nueva fórmula de gestión y de la ruptura de la unidad de la gestión del servicio público y del servicio educativo-, pues, mire, que el 40% de todas las viviendas que desarrolle el Gobierno a través de las empresas interpuestas sean también para alquiler y no se destinen a la venta, por ejemplo. Serían propuestas sobre las que avanzar... Sí, cuarenta... Bueno, tiene usted competencias en materia de legislar esto, o sea, que sería cuestión de poner un proyecto aquí, en las Cortes, y seguro que también podríamos encontrar la fórmula de resolver.
¿Y qué me dice de gravar las viviendas vacías? ¿Y qué me dice de actuar sobre los solares inmovilizados? Porque también creo que en esa dirección podríamos avanzar.
Y me queda el tema de los pactos. Mire usted, yo no se lo he dicho en plan dolido en absoluto, le he dicho una evidencia. Y cuando este coordinador general tiene que decir que, en nuestra organización, son las asambleas las que toman la decisión, es porque ha habido un responsable de política municipal e institucional del Partido Socialista que se llama señor Cuesta que dice que este pacto es de obligado cumplimiento. Y a partir de ahí, cuando el señor Cuesta dice eso, es cuando tenemos que decir que el pacto no dice eso, dice que en cada ámbito se negociará, y, en cada ámbito, Izquierda Unida ha intentado cumplirlo, incluido en esta cámara votando la Mesa de las Cortes, incluido.
Y lo demás, pues ya sé, señor Iglesias, que usted es el presidente de todos los ciudadanos y las ciudadanas de Aragón tanto si son de Andorra como si son de Alcañiz, ya lo sé, pero, a partir de ahí, el planteamiento que yo le he hecho cuando le he planteado el tema ideológico no ha sido dolido, sino preocupado porque usted tiene más facilidad de relación con el centro y con el nacionalismo que con la izquierda, y ha sido desde ese nivel de preocupación desde el que yo se lo he dicho.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Barrena.
Su turno de dúplica, señor Iglesias.
El señor diputado IGLESIAS RICOU: Dos cosas solo de los pactos.
Evidentemente, institucionalmente, nosotros, el Gobierno, no tenemos que mirar el color de un alcalde; tenemos que mirar al pueblo y a sus necesidades, y eso es lo que vamos a hacer.
Desde el punto de vista de los pactos, bien, en Madrid se han juntado, han dicho cosas... Usted entenderá que nosotros estábamos ahí un poco desequilibrados. Porque usted me dice: un señor de Madrid ha firmado lo que usted tiene que hacer. Eso ya, de entrada, a mí no me sienta muy bien, se lo digo de verdad: a mí, de entrada, esas cosas no me suelen sentar muy bien, y me suelo colocar bastante enfrente. Pero, en segundo lugar, usted me dice: en mi caso, que sean las asambleas las que decidan. Hombre, ahí hay un cierto desequilibrio. Usted transmítales a los alcaldes que son alcaldes y que no vamos a mirar absolutamente ningún color, y yo estoy absolutamente convencido de que nuestros concejales en esos pueblos estarán actuando en positivo, ayudando, aportando estabilidad al ayuntamiento, y no recibirán otras directrices a ese respecto.
Y, desde el punto de vista de los otros pactos, yo recordaba en este momento (cuando tanto ustedes como Chunta, a veces, se escandalizan, y ya, después de tanto tiempo, ya no es razonable), yo recuerdo que Izquierda Unida-Ezquer Batua gobierna a plena satisfacción con un partido del mismo ámbito que el PAR, con un partido de ámbito local, con un partido... ¿Se han vuelto de izquierdas los del PNV ahora? [Risas.] Y creo que están haciendo una buena labor. No se lo digo por incordiar, sino simplemente por centrar el debate. Tenemos que entender, primero, que estamos en Europa, que no estamos en países en vías de desarrollo, que estamos en Europa, y que las alianzas por el centro o por la izquierda..., estamos viendo gobiernos que se están conformando con alianzas y creo que eso es lo normal en una democracia proporcional.
Nosotros tenemos un sistema electoral que, desde mi punto de vista, ha funcionado bien. Habría que corregir algunas cosas, no muchas, pero que ha funcionado bastante bien. Ha producido gobiernos estables, asambleas estables, y, finalmente, es proporcional, proporcional; no produce con facilidad mayorías absolutas: nos obliga a entendernos, y nos obliga a entendernos con nuestros próximos. Hombre, normalmente es un gran titular que un alcalde del PSOE salga con el apoyo del PP, es un gran titular (eso no suele pasar), o un alcalde del PP con el apoyo del PSOE (eso no suele pasar), porque lo normal es que haya un poco de coherencia en las cosas, es decir, que pactes con los que están más próximos, por el centro o por la izquierda. Les sucede a ustedes en el País Vasco y nos sucede en Aragón. Y creo que da buenas políticas.
Yo creo que un 40% de viviendas, dentro de nuestra tradición, que nuestra gente quiere ser propietaria... Es que ahí tenemos un cambio cultural. Entenderá, señor Barrena, que ahí hay que hacer todo un cambio cultural, y no lo vamos a poder hacer de golpe. Nosotros vamos a empezar con dos mil, vamos a empezar con dos mil, vamos a abrir ese camino con dos mil. Y nos encontramos, porque lo estamos viendo, que nuestros jóvenes, también nuestros jóvenes, tienen esa cultura de tener una vivienda en propiedad, y eso cuesta tiempo. Vamos a empezar por dos mil y, por tanto, vamos a ver cómo funciona, pero comparto con usted que uno de los problemas que tenemos, de los graves problemas que tenemos, es el acceso de nuestros jóvenes a la vivienda. Vamos a incidir de una manera más intensa en esas políticas y vamos a abrir también la posibilidad de la vivienda de alquiler -se lo he comentado-.
Los consorcios. Los consorcios sanitarios creemos que son una nueva fórmula que va a ser muy positiva. Vamos a ensayarla con cuatro hospitales. Vamos a ensayarla con lo que ahora llamamos cuatro centros de alta resolución: en Fraga, en Tarazona, en Ejea de los Caballeros y en Jaca. Y, como usted sabe bien, los conformamos con entidades públicas todas ellas. Sí. Un ayuntamiento es cien por cien público, señor Barrena, un ayuntamiento es cien por cien público; el Gobierno de Aragón es cien por cien público, y la MAZ es cien por cien pública, del Ministerio de Trabajo, cien por cien. Esos tres hacemos un consorcio, hacemos un consorcio. La resultante de tres públicos no puede ser un 70%; tiene que ser cien por cien: así me dan a mí, por lo menos, mis números y mis informes.
¿Qué vamos a hacer? Sumar sinergias. Es decir, estas instituciones, tanto las del Salud como las de la MAZ o los ayuntamientos, no tienen por qué tener cada uno su esquema sanitario de salud: vamos a juntarlos. La resultante es pública. Y, créame, creo que es muy positivo sumar a los ayuntamientos. Los ayuntamientos estarán al tanto de cómo funcionan sus hospitales, estarán al tanto, tendrán toda la información, porque estarán sentados allí, en el órgano de dirección y de control, y eso será muy bueno para los ayuntamientos, que tendrán información de primera mano, pero que también podrán transferir, también podrán transmitir la información de las cosas que van bien en ese hospital y de las cosas que no van tan bien en ese hospital.
Y no se me rasgue las vestiduras, porque, para hacer determinadas pruebas diagnósticas o radiológicas recurramos, cuando nuestros servicios no son suficientes, para evitar, precisamente, las listas de espera, que podamos coger una unidad autónoma que, mediante un vehículo, se puede desplazar a estas capitales de comarca. Yo creo que eso mejora el sistema, mejora la oferta, evita que un señor, que un ciudadano, que una señora tenga que desplazarse desde Fraga, desde Ejea de los Caballeros, para hacerse una mamografía, por ejemplo. El que recurramos a ese tipo de fórmulas yo creo que beneficia, no perjudica.
¿Por qué los hemos ubicado en esas cabeceras de comarca? Hombre, pues porque Tarazona está en un extremo, porque Fraga está en otro extremo. Por tanto, para dispersar el servicio al máximo donde tenemos población y comarcas dispersas. Fraga atenderá todo lo que es el Bajo Cinca, Fraga atenderá toda el área de su comarca natural, y algunos pueblos de su comarca también que están en la provincia de Zaragoza, porque Mequinenza, para muchas cosas, irá con mucha más facilidad a Fraga que a Zaragoza. Por eso están ahí.
¿Ese es el fin del mundo? No. La idea que tenemos no es: y se ha terminado. Fraga, Tarazona, Ejea y Jaca, pero no se ha terminado el mundo. Esos son los hospitales que ponemos en marcha ahora, los centros de alta resolución que ponemos en marcha ahora (algunos ya inaugurados, por ejemplo, el de Ejea, y otros en construcción avanzada, en más o menos fase de construcción avanzada), pero ahí no termina el mundo. Por tanto, eso es lo que podemos hacer ahora, porque, dentro de la renovación de nuestra red hospitalaria, estamos trabajando en este momento en diez hospitales, y ya ha visto que nos hemos comprometido en más hospitales para esta segunda fase, para esta próxima legislatura. Por tanto, vamos a hacer una gran inversión, estamos haciendo una gran inversión para modernizar nuestra oferta de salud.
Empleo industrial y logística. La economía de Aragón es una economía fuertemente industrializada, fuertemente industrializada: el 26% de nuestra economía es industrial, el 26% -es un dato muy importante que la gente tiene que saber-, y no hemos ido a menos.
Mire, en Aragón estábamos creando diez mil puestos industriales nuevos, y alguna comunidad vecina nuestra muy poderosa perdía cincuenta mil. Por tanto, nuestra economía industrial no está en declive. Muy al contrario: está creciendo. Le repito la cifra: nosotros creábamos diez mil puestos industriales más en la anterior legislatura mientras algunos muy poderosos estaban perdiendo cincuenta mil. Por lo tanto, no estamos perdiendo, ni mucho menos.
Uno de los acuerdos de los que estoy más orgulloso en la anterior legislatura es el acuerdo que hicimos con General Motors. Toda la industria de automoción de Europa occidental se está deslocalizando y en España tienen problemas todas las fábricas de automóviles, y en Aragón hemos conseguido que nuestra automoción no solo esté segura, sino que crezca en empleo y crezca también en modelos de coches que fabricamos. Por tanto, estamos haciendo una apuesta importante.
Ahora bien, usted entenderá que en esta comunidad autónoma era imprescindible entrar en una fase de diversificación. Teníamos que colocar nuestra posición, diversificar nuestra dependencia industrial, que no toda la economía del centro del valle del Ebro dependiera única y exclusivamente de la automoción. Eso era un gran riesgo para nosotros. Fíjese en qué situación estaríamos ante una amenaza de deslocalización, que afortunadamente no se ha producido porque creo que hemos actuado bien. Claro, nuestra obligación es diversificar para dar seguridad al conjunto. Yo no estoy diciendo qué puestos de trabajo son mejores. Pues, normalmente, cuando iniciamos una nueva actividad, como es la logística, donde -insisto- en dos años trabajará más gente que en la automoción -hoy ya trabajan más de cinco mil personas-, yo sé que el inicio de esos puestos de trabajo..., no son como los puestos de trabajo de hace veinticinco años, ya lo sé, pero ya se irán consolidando, ya se irán mejorando. Cuando una empresa empieza, no puede pagar lo mismo que una empresa que tiene la amortización hecha, etcétera. Por tanto, seguiremos trabajando para esa diversificación.
Lo mismo que seguiremos trabajando para que el territorio esté más equilibrado. Porque a usted le preocupan estas cosas que me dicen de la marbellización, el urbanismo..., todas estas cosas que ahora son un problema en muchos sitios y que, afortunadamente, yo sinceramente creo que no es un problema en Aragón. No hemos tenido, no ha eclosionado ningún problema que nos haya roto los esquemas. Creo que nuestros sistemas de control han funcionado razonablemente bien. Y le voy a decir, señor Barrena, una cosa en la que creo, y en la que creo profundamente: creo que Aragón necesita crecer, es imprescindible que Aragón crezca, es imprescindible que la comunidad autónoma llegue en muy poco tiempo a tener dos millones de habitantes, y para eso tenemos que crecer. Y usted estará de acuerdo conmigo que no podemos crecer solo en un punto central y que no nos debe dar miedo crecer. A mí no da miedo crecer, quiero que Aragón crezca. Ahora, tenemos que ser cuidadosos, tenemos que crecer bien, tenemos que tener herramientas para crecer bien.
Como nos preocupaba el urbanismo, hicimos unas normas para las comarcas que nos preocupaban más especialmente, unas normas que tienen el efecto de la ley, y se han cumplido, y esas normas, esas directrices parciales de ordenación del territorio, han sido muy importantes para que no tengamos disgustos. Y le aseguro que, mientras yo tenga responsabilidad, haré todo lo posible por que no haya ningún abuso urbanístico en Aragón y estableceré todos los controles para que no haya ningún abuso urbanístico en Aragón. Pero yo soy partidario de que Aragón crezca, y de que crezca en el territorio. Lo tenemos que hacer bien, pero si en un momento que tenemos de crecimiento espléndido nos asustamos y nos ponemos debajo de la mesa... No, se trata de crecer bien, de tener bien los mecanismos, los controles. Las leyes urbanísticas, que las vamos a cambiar, las leyes del suelo, las leyes de ordenación del territorio, las queremos para crecer bien, pero no para parar el crecimiento. En esa línea es en la que vamos, en las que les propongo que avancemos.
Y creo que podemos estar muy de acuerdo que hay actividades económicas que son fundamentales para determinadas partes del territorio. No llega al 2% -he dado la cifra ya anteriormente- toda la industria de la automoción. El turismo es el 7%; trabajan decenas de miles de personas. Y es un sector, el sector de los servicios, tan digno como cualquier otro.
Mire, el turismo es un efecto del Estado de bienestar en Europa. No había turismo antes de la Segunda Guerra Mundial. El turismo es un gran efecto. El turismo no es de los señoritos que hacían vacaciones. Afortunadamente estamos en una sociedad que los derechos sociales a las vacaciones, a los fines de semana, a la jubilación permiten que una parte muy importante del tiempo de una persona lo pueda dedicar al turismo y al ocio. No es una frivolidad esto. Somos un país muy importante en esta economía, y Aragón tiene gran capacidad para generar empleo, para generar trabajo y para generar economías en ese sector, que va a ser una de nuestras preocupaciones y una orientación importante -lo está siendo ya-, muy importante, porque creemos que por ahí hemos de hacer las cosas bien, pero no vamos a renunciar a que partes importantes de nuestro territorio se queden bloqueadas porque no entendemos las nuevas economías relacionadas con los servicios. Yo creo que hay muchas cosas en las que podemos colaborar y trabajar.
El proyecto de la OTAN -se puede hacer toda la demagogia que queramos- no es una base militar. Señor Barrena, se lo aseguro. Permítame que tenga la misma información que usted -no voy a decir más-. No es una base militar: es un proyecto de investigación. Generalmente, desde la izquierda tenemos muchos prejuicios con la defensa; también con seguridad. Tenemos muchos prejuicios con la defensa; también con la seguridad.
Yo no creo que sea razonable, en el mundo en el que estamos, que unilateralmente abandonemos nuestros sistemas de defensa o abandonemos nuestros sistemas de seguridad, entremos en un mundo en donde todos somos buenos. Ojalá fuera así. Yo soy partidario de que mantengamos no solo en España, sino sobre todo en Europa, sistemas de seguridad y de defensa. Y ojalá tuviéramos desarrollados esos sistemas de seguridad y de defensa con una mentalidad europea, con los escarmientos de Europa de dos guerras mundiales, que es lo que más nos une y que es lo que más nos da experiencia para poder actuar en el mundo y para poder actuar desde una posición de Europa. No desde una posición unilateral, sino desde una posición europea de defender nuestros valores; de ayudar donde hace falta, pero también de defender nuestros valores de la libertad, de la tolerancia, de la solidaridad. Pero créame: esto no es una base militar.
Muchas gracias. [Aplausos finales desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.
Turno ahora del Partido Aragonés. Su portavoz, el señor Allué, tomará la palabra.
El señor diputado ALLUÉ SUS: Ya venimos los del centro, los buenos, los del apoyo. Ahora, tranquilo ya.
Señor presidente.
Señor Iglesias, señor candidato.
Señor Biel.
Señorías.
Comparezco en nombre del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés en este debate de investidura al objeto de fijar la posición de nuestro partido sobre la propuesta de gobierno presentada por el señor Iglesias como candidato a la presidencia del Gobierno de Aragón. Les adelanto que vamos a ser coherentes con nuestra trayectoria y con los compromisos que hemos asumido ante los aragoneses en la última campaña electoral. Dijimos que queríamos estabilidad para las instituciones, gobiernos que representaran a la mayor parte posible de la sociedad y que antepusieran los intereses generales de Aragón a cualquier otro objetivo.
En realidad, esta ha sido nuestra posición en todas las legislaturas. Y hoy, una vez más, debemos realizar un ejercicio de responsabilidad porque así lo han decidido los aragoneses. Le toca al PAR nuevamente ser el garante de la estabilidad política en Aragón, formando parte de la nueva mayoría de gobierno en la comunidad, les guste más o menos a algunos o a otros. Sin duda, son posibles otras mayorías en estas Cortes, totalmente legítimas -no faltaría más-, pero dudo mucho que alguna de ellas tuviera la fuerza y la credibilidad de esta por motivos que luego explicaré, y sobre todo si tomamos como referencia los últimos resultados electorales, porque, claro, estamos aquí en un debate de investidura que trae causa de unas elecciones de hace mes y medio. Y a veces parece, por lo que se escucha aquí a algunos portavoces, que no ha pasado nada. Nos preocupamos de los demás, pero no nos preocupamos de nosotros mismos.
Y usted ha tenido cierta habilidad, señor presidente, se lo reconozco, tiene la habilidad de amansar a las fieras. [Rumores.] Es decir, es verdad que el señor Bernal ha salido aquí como un toro bravo y se ha ido como un corderillo [risas], es verdad que se ha ido como un corderillo.
Pero, al final, la solución vuelve a ser la misma: antiinflamatorios. En la legislatura anterior recetamos antiinflamatorios y les fue muy bien, y yo creo que buena receta es tantos inflamatorios, pero tómenselos ya, antes del verano. Ustedes repartan también en la plaza del Pilar, y alguna tableta también para el señor Labordeta, que ahora que se retira lo veo bastante nervioso. Pero, en fin, cada uno, con lo suyo.
Como hizo también el señor Iglesias ayer, es bueno recordar que Aragón vive los años de crecimiento y desarrollo más importantes, al menos de las últimas décadas; que nuestra tasa anual de crecimiento en términos de PIB se ha mantenido próxima o por encima del 4% desde el año 2000; que, tras décadas acostumbrados a ver cómo muchos aragoneses, a veces especialmente preparados y formados en nuestro sistema educativo, debían buscar fuera otras oportunidades, la situación yo creo que está cambiado y se está invirtiendo.
Pero nos queda mucho por mejorar: se ha dicho ya, no podemos estar satisfechos con los informes que conocemos si un 16% de nuestra población vive en la pobreza, es decir, que la riqueza y el bienestar que generamos ha de repartirse mejor entre los grupos sociales y los territorios; al día de hoy, nos gustaría disponer de más autonomía plena, al día de hoy; las comunicaciones por carretera y ferrocarril debieran estar ya al nivel de lo que exige el siglo XXI. En definitiva, nos queda mucho por hacer, y eso justifica que queramos ser útiles de nuevo en el Gobierno de Aragón, sobre todo porque nos legitima el buen trabajo realizado durante las dos últimas legislaturas.
Creemos en nuestra tierra y en nuestros ciudadanos -nosotros somos de los optimistas, no de los pesimistas, no necesitamos ir de momento al psiquiatra-, nuestra política se apoya en Aragón, en los aragoneses. Somos un partido de centro, autonomista y, sobre todo, aragonesista. Y que nadie lo dude: el PAR tiene como referente mejorar la calidad de vida de los aragoneses, tratar de encauzar y satisfacer sus aspiraciones y, en definitiva, buscar soluciones a sus problemas. Y sobre esas convicciones y principios apoyamos hoy la candidatura del diputado señor Iglesias a la Presidencia del Gobierno de Aragón.
Proyectos como Walqa, la Ciudad del Motor, Teruel Avanza, las apuestas por hacer de Aragón un eje logístico puntero en el mundo van a cobrar nuevo impulso con este nuevo Gobierno. A veces hablamos de estabilidad institucional y parece que eso es bueno solo para los políticos, que tiene pocos beneficios para los ciudadanos, pero aquí queda claro que no: proyectos de enorme trascendencia van a seguir haciéndose realidad, algunos de ellos en zonas, en territorios donde nunca hubiéramos pensado que pudieran desarrollarse.
Al Partido Aragonés se nos ha llamado muchas veces el partido del agua o el partido de la autonomía plena, y es bien sabido que nos sentimos orgullosos de haber sido capaces de convertir en antitrasvasistas o incluso en autonomistas al PSOE o al PP de Aragón cuando sus direcciones políticas en Madrid eran más bien favorables al trasvase o centralistas. Para nosotros, Aragón es lo primero, y, si conseguimos que sea también así para el partido de ámbito estatal con el que gobernemos, nuestra participación en el Gobierno habrá merecido la pena.
Es posible que no se haya valorado bastante que los aragoneses hayamos sido capaces de convertir lo que era una enorme amenaza para nuestro futuro (el trasvase del Ebro del año 2000) en una oportunidad estratégica que ya está relanzando a nuestra comunidad: la Expo 2008. Para quienes dicen que los aragoneses solo sabemos defender o unirnos contra alguien, ahí queda el ejemplo de un pueblo que sabe hacer de una gran amenaza una gran oportunidad.
Por eso, como últimamente vuelve a dejarse oír el runrún de un nuevo intento de trasvase del Ebro, quiero recordar hoy, en nombre del PAR, que nuestra posición y de las instituciones en cuyo Gobierno participemos será la misma que siempre hemos mantenido: en Aragón no sobra agua, faltan inversiones. Por lo tanto, quienes agiten la bandera del trasvase deben saber que siempre nos tendrán enfrente. De hecho, estamos seguros de que así será con este Gobierno, y esta es una de las razones básicas para nuestro apoyo.
Sin duda, el programa detallado por el señor candidato recoge buena parte de nuestros compromisos con los aragoneses y lo más básico de nuestro ideario. Citaré solo el caso del autogobierno: para nosotros, esta es la legislatura del Estatuto de Autonomía; no tendría sentido habernos dotado de una herramienta de desarrollo tan potente y no aprovecharla al máximo. Pero nadie debe olvidar que ya hemos tenido experiencias de textos ambiciosos, de preceptos ambiciosos que luego han dormido el sueño de los justos, como ha sucedido con el artículo 48 o con el cumplimiento del principio de lealtad institucional.
Por lo tanto, esa va a ser la vara con la que deberá medirse este nuevo acuerdo de coalición. Somos un partido autonomista por convicción y por historia, y, para nosotros, más autogobierno equivale a mayores oportunidades de desarrollo y mejor calidad de vida para los aragoneses.
Por eso, nos satisface la prioridad que el señor Iglesias ha dado al desarrollo del Estatuto, y hacemos declaración pública de que esa va a ser una de nuestras preocupaciones y exigencias permanentes.
Decía ayer el señor Iglesias que los aragoneses refrendaron en las pasada elecciones la acción del Gobierno en los últimos ocho años, y tiene razón: esta cámara refleja esa voluntad política de los aragoneses y aragonesas expresada en las últimas elecciones, y, por cierto, con cambios sensibles que es necesario tener en cuenta para definir y entender el nuevo proyecto de gobierno y su marco parlamentario.
Como ya es habitual en Aragón, los ciudadanos no han otorgado mayoría absoluta a ninguna opción política. Han sido nueve candidaturas presentadas, cinco han obtenido representación parlamentaria. Los aragoneses han elegido entre una lista de candidaturas propia de una sociedad compleja y avanzada, y lo han hecho -no me cabe duda- con el mandato de que lleguemos a acuerdos, a pactos y a coaliciones. Aragón ha sido tierra de pactos, lo ha sido siempre, ya lo decía Julio Calvo Alfaro.
Hoy, la necesidad de llegar a acuerdos políticos sigue siendo una constante en nuestra comunidad autónoma, y por ello, en mi opinión, las actitudes inmovilistas, del no por el no, de la crítica destructiva sin más, han merecido el rechazo de los ciudadanos. Quien no lo entienda tiene poco que hacer en la política aragonesa.
Y este acuerdo de Gobierno que hoy se nos presenta en este parlamento entre dos fuerzas políticas diferentes, como son el Partido Socialista y el Partido Aragonés, tiene, para mi formación política, una única directriz: el interés general de la Comunidad Autónoma de Aragón. No son, pues, nuestros intereses como partido -por cierto, también legítimos- los que han guiado nuestra decisión de apostar por esta coalición de Gobierno, sino los que nosotros estimamos como propios de Aragón y los aragoneses.
En conjunto, el Gobierno de coalición pasa de treinta y cinco diputados de la sexta legislatura a los treinta y nueve actuales. Por el contrario, aunque el descenso en representación parlamentaria se concentre en un partido, la oposición ha pasado de treinta y dos a veintiocho diputados, lo que, sin duda, permite deducir que, al menos, a alguno de ellos le urge una profunda reflexión, un cambio, unas dosis de humildad, un ver la viga en el ojo propio, un examen de conciencia, un «¿me habré equivocado en algo?». Algunos se equivocan con las declaraciones que hacen, y los resultados son los que son y los ciudadanos nunca se equivocan, ni cuando hacen que un partido aumente de votos ni cuando hacen que otro pueda perder, incluso, hasta cuarenta mil votos.
Y en cuanto al PAR se refiere, el voto de los aragoneses nos sitúa de nuevo como un elemento esencial de la gobernabilidad en Aragón: novecientos ochenta y seis concejales, ciento ochenta y cinco alcaldes -no todos pueden decir lo mismo-, ciento sesenta y siete consejeros comarcales, once diputados provinciales, hemos aumentado en número de parlamentarios en las Cortes de Aragón y de votos, lo que, sin duda, premia nuestro labor a favor de Aragón, de la lealtad con la que hemos trabajado en las instituciones y nuestro esfuerzo por aportar soluciones a los problemas. Somos la tercera fuerza política aragonesa -mal que les pese a algunos-, repito: somos la tercera fuerza política aragonesa. El PAR se ha consolidado como el partido de centro aragonesista, como una opción en crecimiento, y, por lo tanto, va a jugar un papel aún más decisivo en el futuro de Aragón.
Es justo, por lo tanto, y normal que nos preguntemos sobre las consecuencias de estos resultados electorales, todos, los que ganan y los que pierden, y que nos las planteemos estas como auténticas exigencias del electorado.
Y nosotros entendemos en este momento que los aragoneses esperan de los grupos políticos aquí representados, en las Cortes, y en especial de quienes aspiramos a gobernar la comunidad, lo siguiente.
En primer lugar, la estabilidad institucional. Los aragoneses quieren que la vida política aragonesa se desarrolle por caminos de normalidad, de consistencia y de equilibrio. Y, en este sentido, el Partido Aragonés ha ayudado en estos años a hacer del Gobierno de Aragón un ejecutivo serio, leal entre sus socios y de estos con el ciudadano. Hoy el Gobierno de Aragón tiene la confianza de los ciudadanos, de las empresas, de las organizaciones, de otras instituciones. Ese es un gran logro al que desde el PAR hemos contribuido especialmente, y que debemos mantener y, a ser posible, mejorar.
En segundo lugar, gobiernos de amplia base, que es lo que hay que explicar, que, al parecer, no lo entiende todo el mundo. Si los electores no han otorgado mayorías absolutas es porque no quieren gobiernos prepotentes ni excluyentes. En este caso, los que excluyen a los demás se excluyen a sí mismos. Usted, señor Barrena, no tiene por qué sentirse aludido. Digo que los que excluyen a los demás se excluyen a sí mismos. Luego, combinaciones hay de todo tipo en todo tipo de instituciones. Claro, decimos unas cosas aquí, nos parece mal una cosa pero, luego, pactamos en la otra... De acuerdo.
Por ello, queremos que los aragoneses se vean plenamente reflejados en el Gobierno que los representa. Y la nuestra es sin duda ya una sociedad muy plural, muy compleja, es posible que ni todo el arco parlamentario refleje toda la diversidad de la sociedad. Por eso nos parece tan importante que el Gobierno de Aragón no gestione mirando solo a un lado o a otro de la sociedad, y es posible que solo desde la izquierda se mire solo para unos, y nosotros entendemos la cuestión de otra manera, desde el centro, para todos, señor Barrena.
Esta ha de ser una de las principales aportaciones de la coalición PSOE-PAR. Como partido aragonesista y de centro nos corresponde asegurar esas decisiones moderadas, pensadas para todos, equilibradas, justas, dentro de la diversidad de intereses particulares que conviven en la sociedad. Y, quizá por eso, los ciudadanos han dotado al PAR de esa posición de centro que ninguna otra opción política aragonesa posee en Aragón. Y, por tanto, como así lo esperan de nosotros los aragoneses, y porque está en la base de nuestro ideario, ya adelanto que asumimos la responsabilidad de asegurar que en Aragón se gobierne para todos, y asume el PAR esa responsabilidad. Véngase al centro, señor Barrena, véngase al centro y verá como pueden hacerse muchas cosas, véngase al centro.
Por cierto, señor Bernal, en la película esta que usted ha citado, en Gladiator, usted citaba al hispano, el hispano, que era Máximo Décimo Meridio. Yo me he quedado con otra frase: lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad. Nosotros hacemos cosas en Aragón para que permanezcan, de verdad. [Rumores.]
Y queremos aprovechar las oportunidades. La capacidad de acuerdo nos ha permitido superar problemas que ya nos parecían males endémicos en Aragón, auténticos obstáculos enquistados sin solución. Por ejemplo, hemos sido capaces de sentar en la Comisión del Agua a todas las partes implicadas, buscando soluciones que pudieran satisfacer a unos y a otros, a afectados, a regantes, a los del llano, a la montaña... Y ahora hemos de aprovechar esa energía social para convertirla en realidades (en embalses, en obras de regulación, en planes de restitución, en nuevos regadíos, en desarrollo sostenible...) y saber, además, que, si hemos sido capaces de acordar un tema tan complicado, podemos hacerlo en cualquier otro ámbito. Y eso es lo que los aragoneses y las aragonesas quieren.
Y ¿qué decir del autogobierno? Sin duda, esta séptima legislatura tiene que pasar a la historia de Aragón, entre otras cosas, por ser una de las que permitirá el mayor avance en el desarrollo del autogobierno. Ya ha dado el nuevo Estatuto pequeños avances de su potencial, pero queremos desde el PAR que el Estatuto de Autonomía se desarrolle a partir de ahora mismo con todas sus posibilidades, y son muchas, y lo queremos así porque creemos en el.
Y del Estatuto aspiramos a avanzar, por concretar un poco, en el desarrollo de los derechos de los aragoneses y de las aragonesas; en la actualización de los derechos históricos; en los mecanismos de financiación (en el principio de lealtad institucional para que se nos compense por las mermas tributarias, en la incorporación a los fondos de compensación interterritorial, en el cumplimiento del artículo 108, anterior 48, para quien todavía no lo sepa); en el desarrollo competencial; en concretar la participación de Aragón en la planificación y gestión de obras públicas de interés general que son competencia del Estado en nuestro territorio; en ferrocarriles, en carreteras, en aeropuertos; en la política de integración de inmigrantes; en la planificación hidrológica; en la participación de los órganos de gestión estatal de los recursos hídricos; en cuantas iniciativas nos permitieran avanzar hacia competencias plenas y gestión integral del agua y de los ríos de Aragón; en nuestros mecanismos de cooperación, importantísimos, que los tenemos como instrumentos en este Estatuto; en la creación de la Comisión Mixta de Asuntos Económico-Financieros, instrumento fundamental para poner en desarrollo los mecanismos financieros que tenemos, y otros ejemplos más que, efectivamente, ayer se pudieron citar.
Saludamos, por lo tanto, este Estatuto como un avance cualitativo muy importante. Podemos decir y decimos que este Estatuto no es el que el PAR hubiera querido, como también decimos que ninguna fuerza política puede decir que este es su Estatuto. Todos hemos debido hacer concesiones, y nosotros también.
Estamos también en este Gobierno para completar un proyecto de articulación territorial en el que la comarcalización es su máximo exponente, y el señor Iglesias hizo mención ayer a ello. Para nosotros, estos cuatro años deben ser aprovechados para tres líneas básicas de gestión: en primer lugar, el traspaso del segundo bloque de competencias a las comarcas; la articulación de nuestro sistema de ciudades intermedias, una cuestión pendiente y que debemos afrontar potenciando estas para que sean capaces de interconectarse; y tercera, imbricar a Zaragoza y a Aragón como parte de un mismo proyecto colectivo. Hemos dicho en la campaña electoral que esta debía ser la legislatura de Zaragoza y pondremos toda nuestra fuerza y capacidad para que así sea. Si Zaragoza da el salto y se convierte en una ciudad de talla mundial, Aragón tendrá en ella una importante palanca de desarrollo. Hoy, ciudades y regiones se necesitan para competir y desarrollarse juntas. Por eso, en esta campaña electoral siempre hemos unido la idea de Aragón y Zaragoza, Aragón y Huesca, Aragón y Teruel. Esta es nuestra convicción y con ella vamos a participar en el Gobierno de la comunidad y en el de los ayuntamientos de las tres capitales aragonesas.
Decía Oscar Wilde que el progreso es la realización de la utopía. Pues bien, en Aragón disponemos de grandes proyectos, algunos ciertamente complicados, pero no son utópicos. Iniciamos la séptima legislatura, la número siete. El siete es un número especial, casi mágico para muchas culturas y tradiciones. Esperamos que la séptima sea también una gran legislatura, mágica también para Aragón.
De momento, tenemos ante nosotros un gran reto: consolidar un nuevo derecho social, el de las personas dependientes. Miles de aragoneses y sus familias esperan con ansiedad que se haga justicia con su situación. El desarrollo de la nueva ley requiere aportaciones económicas importantes de todas las administraciones públicas, en especial del Gobierno central. Sinceramente, esperamos que la satisfacción de un derecho ya reconocido y asumido no se vea en peligro por falta de recursos económicos.
Desde el PAR tenemos también una enorme vocación social, también nosotros, señor Barrena, tenemos una enorme vocación social, y, por lo tanto, queremos decir que debemos mejorar la calidad de vida cotidiana de los sectores sociales más desfavorecidos o en riesgo de exclusión, y, en general, de todas las personas (jóvenes, personas con discapacidad o en situación de dependencia, mayores, niños, mujeres), así como introducir la dimensión familiar, el concepto de familia, en las diversas políticas integrales y sectoriales.
Para nuestro partido, la sociedad aragonesa deber ser protagonista y no solo mera espectadora de la vida política o social de nuestra comunidad, y nos negamos a aceptar que lo privado sea un peligro para los intereses públicos. Por eso mismo, esperamos que el nuevo Gobierno mantenga y, si es posible, refuerce la cooperación entre los sectores público y privado o, lo que es lo mismo, que sume las capacidades y energías de ambos en beneficio del interés colectivo de los aragoneses.
Consideramos que en esta legislatura debería alcanzarse la verdadera igualdad en el acceso de los centros educativos a los programas impulsados por el Gobierno de Aragón, con independencia de su titularidad. Y, asimismo, además de impulsar a la Universidad de Zaragoza, creemos que debemos fomentar también el desarrollo y la ampliación de las posibilidades de la Universidad San Jorge.
Y nos parece muy bien que estos criterios sean asumidos por nuestro socio de gobierno y por su presidente, ¡es que para eso gobernamos, para eso estamos también en las instituciones!
Y nos sentimos obligados también a garantizar la seguridad ciudadana porque sin ella es imposible ejercer la libertad. Y el PAR cree fundamental desarrollar este aspecto con marcos normativos, los tenemos en el Estatuto: la propia ley de coordinación de policías locales, la creación de la junta de seguridad, dotar de medios a la unidad de policía adscrita a Aragón, o la futura creación de una policía autonómica.
Aspiramos igualmente a profundizar en otros dos derechos básicos de un Estado social, que son el empleo y la vivienda, y nos sentimos satisfechos con el compromiso que ya se ha asumido en el Gobierno de Aragón con sus actuaciones en las dos últimas legislaturas, así como también con los compromisos que ayer asumió el candidato. No es difícil entender por qué el tema de la vivienda es la principal preocupación sentida por los ciudadanos aragoneses, y también que, aunque estén en marcha grandes promociones de vivienda social, quizás debamos buscar otro tipo de soluciones. Por lo tanto, estamos de acuerdo con el señor Iglesias en que, en esta nueva etapa del Gobierno, la vivienda debe ser una de las prioridades a solucionar, desde el fomento de políticas de alquiler hasta el mayor desarrollo de iniciativas de vivienda protegida, pasando por mayores facilidades en la adquisición de vivienda para los sectores más desfavorecidos.
Y voy concluyendo.
Para el PAR, es decisivo que, en esta próxima legislatura, el Gobierno central refuerce sus inversiones en la comunidad autónoma y que lo haga mucho más allá de la Expo 2008. Los presupuestos generales del Estado suelen ser más pacatos en inversiones con Aragón que con otras comunidades autónomas y no podemos olvidar que esa inversión, además, en los últimos años se ha concentrado en la Exposición Internacional y en algunas infraestructuras carreteras o ferroviarias.
Nosotros esperamos, desde luego, mucho más desde Madrid de lo que se ha hecho hasta ahora en los esfuerzos por permeabilizar los Pirineo por Aragón, o también en potenciar otras comunicaciones distintas a las del eje Madrid-Barcelona. Vamos a ser muy exigentes en este tema. Recordaremos las veces que hagan falta que el desarrollo de una gran parte de los territorios de Huesca, Teruel y Zaragoza pasa por que se mejoren pronto sus comunicaciones, en unos casos para conectarse mejor a otros ejes de desarrollo (como el Cantábrico o el Mediterráneo) y en otros, sencillamente, para poder aumentar sus intercambios económicos y sociales con sus comarcas más próximas, porque eso también es importante.
Y podemos decir lo mismo de las obras de regulación pendientes en Aragón desde hace décadas. Imagino que no olvida, señor Iglesias, que en nuestra capacidad para poner en marcha los acuerdos de la Comisión del Agua nos jugamos gran parte de nuestra credibilidad ante la sociedad. Los consensos logrados exigen que las obras se ejecuten sin más dilaciones. Ya no hay excusas: es hora de que Madrid cumpla sus compromisos y que dé a las obras de regulación pendientes el impulso inversor necesario.
He dicho ya que nuestro partido apuesta por mantener el crecimiento económico y, sobre todo, por convertirlo en desarrollo colectivo y sostenible a partir de un reparto más justo y de un capitalismo más humano. Nos ha satisfecho oír que el nuevo Gobierno de Aragón va a apostar por la especialización de Aragón en algunos sectores estratégicos, como pueden ser la logística y las energías renovables.
Esa propuesta figura en el pacto por Aragón que incluimos en nuestro programa electoral, igual que la apuesta por el emprendedor aragonés, el pequeño y mediano empresario, el comerciante, el autónomo... todos ellos son generadores de riqueza y empleo. Desde el Gobierno de Aragón deben fomentarse las condiciones necesarias para que estos colectivos se encuentren cómodos en su actividad y sientan el apoyo del Gobierno en su actividad diaria. Desde el PAR compartimos, seguramente, con usted la urgencia de fomentar la formación en la pequeña y mediana empresa, de ayudar a mejorar la competitividad del pequeño comercio, o de buscar políticas de diversificación industrial que eviten en el futuro que Aragón pudiera ser pasto de crisis sectoriales con un alto costo social.
Nos preocupa, también, que los aragoneses puedan salir perjudicados de la pugna entre comunidades autónomas por minorar sustancialmente el impuesto de sucesiones, ya de por sí injusto y, en nuestra opinión, suprimible. Sabe el señor Iglesias que nuestro programa incluye la necesidad de proponer al Gobierno central y a las Cortes Generales la supresión total del impuesto, sin merma para la financiación autonómica. Esa es nuestra posición, y todo lo que pueda avanzar este Gobierno de coalición en esa dirección nos parecerá positivo.
En todo caso -y termino-, debo decir que las propuestas de nuestro pacto por Aragón están suficientemente recogidas en su discurso de investidura y también que estamos seguros de que esas prioridades guiarán una parte importante de la gestión que llevará a cabo el nuevo Gobierno de Aragón. Por eso le anticipo que los diputados de nuestro grupo parlamentario apoyarán su investidura, y que lo haremos con la esperanza y confianza de que Aragón va a reforzar su autogobierno y su desarrollo o, en otras palabras, de que los aragoneses continuarán disfrutando de mejores oportunidades y calidad de vida, pero también de un bienestar mejor repartido y más justo.
Muchas gracias. [Aplausos desde los escaños del G.P. del Partido Aragonés.]
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Allué.
Turno ahora del Grupo Parlamentario Socialista. Su portavoz, señor Franco, tiene la palabra.
El señor diputado FRANCO SANGIL: Gracias, señor presidente.
Señorías.
Señor candidato.
Estamos en un debate de investidura donde las cosas, a veces, son mucho más sencillas de lo que queremos: tiene que haber un candidato y vemos si tiene el apoyo suficiente.
Cuando ayer escuchaba a la señora secretaria primera leer: «proponer a don Marcelino Iglesias Ricou, diputado de las Cortes de Aragón, perteneciente al Grupo Parlamentario Socialista, como candidato a presidente del Gobierno de Aragón», pues uno no deja de tener, en ese momento, aunque sea muy breve, una cierta sensación de orgullo de que, por tercera vez, hemos leído esta resolución de la Mesa de la cámara. Y por una razón muy sencilla: porque dos partidos, en el año noventa y nueve, se pusieron de acuerdo en formar una coalición de gobierno, una coalición de gobierno que ha dado un fruto en una foto del año 2007, evidentemente, mejorada. Una foto que está respaldada por una mayor confianza de los ciudadanos y de las ciudadanas de Aragón. Por lo tanto, esa es la razón por la que estamos aquí hoy: porque hubo unas elecciones, porque hubo unos resultados y porque dos partidos desde el año noventa y nueve siguen poniéndose de acuerdo para gobernar para Aragón. Esa es la razón.
Evidentemente, señor candidato, contará con el apoyo del grupo parlamentario, que es su grupo, que es su grupo, y no hay ninguna sorpresa evidente en estas cosas [murmullos].
Dada la hora, yo ya no sé si apuntar, más que dejar pasar o decir..., pero sí que quiero decir que, evidentemente, el señor Iglesias tiene hoy dos avales para poder ser hoy aquí candidato, además de lo que hemos dicho; dos avales. Uno, haber dirigido un gobierno de coalición, liderado un gobierno de coalición durante ocho años, que ha dejado a Aragón -querámoslo reconocer políticamente o no- distinto a como estaba en el año noventa y nueve: mucho mejor, muy mejorado, el Aragón más momento que en este momento podemos situar. Y, aun así, el propio candidato decía que hay muchas cosas por hacer, evidentemente, y que ha habido cosas que no se han hecho bien. Bueno, pues esa es la grandeza de la política, la grandeza de intentar hacer las cosas como mejor se pueda: unas cosas salen mejor, otras cosas salen peor, pero, evidentemente, ese es un aval; ocho años no son solo palabras.
En el año noventa y nueve había un discurso. Hoy hay un discurso apoyado por un aval de ocho años de Gobierno, y ahí está. Lo querremos reconocer o no políticamente -ya entiendo que no se va a reconocer-, pero yo sí lo quiero reconocer y los ciudadanos lo han reconocido. Bueno, esa es una cuestión que tenemos que tener clara.
El segundo aval: ¿cuál es el segundo aval? Pues, hombre, este mismo del que estamos hablando: que el año noventa y nueve hubo una foto, el año 2003 hubo una foto, el año 2007... Hablaba el señor portavoz de Chunta de fotos... Las fotos no son momentos estancos: también tienen su diacronía y su sincronía. Y, por lo tanto, resulta que es como el niño, que va creciendo. En cada momento decimos, bueno, pues la foto en este momento no sé si es buena o mala, pero va creciendo; con lo cual tenemos la satisfacción, señor presidente, de que hay unos datos, en los ocho años de Gobierno (que los querremos reconocer o no, que no nos gustarán o sí, que son insuficientes..., pues también), que son datos que aseguran un desarrollo económico en Aragón, un desarrollo demográfico, un desarrollo del empleo y un avance en todo lo que han sido las políticas sociales. Que habrá cosas en las que todavía podremos hacer mucho más; pero, evidentemente, han sido una realidad que no podemos obviar y que yo sí que voy a obviar mucho de lo que tenía por aquí [risas].
Es verdad que esto no se debe solamente al Gobierno, es verdad que esto no lo ha hecho solamente el Gobierno, es verdad que lo ha hecho toda una sociedad aragonesa; pero ¿quién lidera esa sociedad?, ¿quién ha dado confianza a esa sociedad?, ¿quién ha transmitido, además, a otros agentes externos a esta sociedad que en Aragón se pueden hacer cosas, puede uno invertir, puede uno dedicarse a crecer también en Aragón?: ¿quién lo ha hecho? Pues ese catalizador, ese catalizador que los que tienen más idea que yo (y alguno hay por la tribuna) de estas cosas, de lo que son los catalizadores [risas], eso lo ha hecho un gobierno de coalición PSOE-PAR, liderado por un compañero del grupo parlamentario, por don Marcelino Iglesias Ricou.
Es verdad que, como decía el portavoz del Partido Aragonés, que me ha antecedido en la tribuna, su programa político ha dado respuesta a las expectativas que tenía este grupo parlamentario. Este grupo parlamentario asentaba las necesidades básicas o los cuatro ejes fundamentales de las necesidades básicas para esta legislatura que iniciamos en este momento en cuatro puntos fundamentales. El primero era consolidar el crecimiento económico, mejorar la competitividad de nuestras empresas, su proyección exterior y crear empleo de calidad. Y a eso ha dado respuesta el señor candidato con su programa y con su debate hoy. Lo ha dado porque, además, esto no se ha hecho desde el gobierno solamente, como decimos antes, pero con un método que sí que quiero destacar, que es desde el acuerdo.
Se plantea en el discurso de investidura, en el discurso del candidato, que esta consolidación del crecimiento se tiene que hacer desde el acuerdo con los agentes sociales, con los trabajadores, con los sindicatos -con todos-, haciendo y mejorando las relaciones laborales, pero se tiene que hacer también desde la perspectiva del siglo XXI, desde los medios que en este momento conocemos y tenemos a nuestro alcance para mejorar nuestras empresas y para mejorar todo lo que es el sistema productivo y todo lo que es el desarrollo y el crecimiento económico en Aragón, que es a través de la investigación, a través de la innovación, a través de todo lo que suponen las nuevas tecnologías. Es decir, no estamos hablando de un planteamiento del siglo XX: estamos hablando de un planteamiento del siglo XXI con un crecimiento, señor Barrena -con todos mis respetos-, que es necesario para Aragón, que es fundamental para Aragón, pero que lo tenemos que hacer con una perspectiva del siglo XXI, no con una perspectiva anterior. Y, además, favoreciendo la formación de los profesionales, dando la posibilidad de que nuestros profesionales, los que se formen aquí y los que trabajen aquí, sean los mejores profesionales para ayudar a ese desarrollo y para que ese desarrollo sea un desarrollo óptimo, pero también equilibrado, y para que también pueda ser competitivo.
El segundo eje... Perdón, voy a añadir una cosa incluso a este crecimiento y a este desarrollo: y lo vamos a hacer -lo ha dicho el candidato-, lo va a hacer este gobierno con respeto al medio, con un respeto a lo que es el medio en el que estamos para que nuestras futuras generaciones no se encuentren también fuera de un respeto, de que hemos hecho algo sin el debido respeto para poder consolidar esas economías de desarrollo, pero sostenibles.
El segundo eje era aprovechar el crecimiento económico para mejorar y ampliar las políticas sociales y culturales. Señorías, yo pertenezco al Grupo Socialista, y, evidentemente, tenemos la necesidad de crecer, pero tenemos a la par, la otra cara de la moneda de ese crecimiento es que necesitamos que ese crecimiento redunde en la mejora de la calidad de vida de todos los ciudadanos, de todas las ciudadanas. Por lo tanto, esas políticas sociales, que nos las permite hacer precisamente ese crecimiento, esa es la segunda parte que queríamos nosotros que el candidato expusiera y que el candidato, como hizo ayer, se comprometiera. Por lo tanto, esa segunda parte, en la que podemos hablar de educación, en la que podemos hablar de la atención a la dependencia, en la que podemos hablar de la sanidad, en la que podemos hablar de muchas cosas, incluida la atención al desarrollo rural, que usted ayer aludía a una nueva ley estatal de desarrollo rural; pero un desarrollo rural que tiene que estar apoyado en el tema de la mujer, en propiciar que la mujer, que es la que consolida la demografía en las zonas rurales, pero a través no solamente de lo que es el empleo -que es fundamental para que ella pueda trabajar para consolidar el desarrollo rural-, sino todas las políticas sociales que se tienen que llevar a cabo y que se han llevado a cabo -hasta ahora, al menos- por este gobierno de políticas sectoriales y sociales en el medio rural, priorizando todas las atenciones en el mundo rural. Posiblemente, señor presidente, haya que seguir avanzando en ello, pero todo lo que se dedique en educación, en sanidad, en atención a la dependencia, en todo lo que supone ese apoyo a la estructura familiar en el mundo rural será bienvenido y nunca será suficiente. Eso es lo que hace hacer territorio, eso es lo que hace hacer y vertebrar nuestro territorio, y eso es lo que apoya realmente a la familia en Aragón con una amplia estructura rural.
El tercer eje sobre el que queríamos nosotros también que el candidato expusiera su proyecto era sobre el desarrollo del nuevo Estatuto. Para nosotros, el Estatuto ha sido un fruto de mucho trabajo, de mucho compromiso, de mucho acuerdo, de mucho acercamiento y, evidentemente, de un magnífico resultado, un magnífico resultado apoyado por prácticamente toda la cámara, por una amplia mayoría de esta cámara, en la que hemos hecho el esfuerzo de intentar hacer un instrumento de convivencia, primero entre nosotros y después de relación con el gobierno de España. Un instrumento que tiene que servir para que ese desarrollo que ahora nos toca hacer en esta legislatura sea también -y para eso nos ofrecemos como grupo, señor presidente-, para hacerlo como lo hemos también en el Estatuto: desde el acuerdo, desde el debate, desde la firmeza, pero también desde la generosidad y desde la flexibilidad. Desde ese planteamiento podremos seguir trabajando en esa línea que es el desarrollo del Estatuto, que es fundamental no para los que estamos aquí, sino para lo que sepamos hacer para los conciudadanos que están no sé si expectantes de este debate de investidura -que yo creo que es uno de los más solemnes por lo que simboliza en esta cámara-, pero, sobre todo, lo que sí que están esperando es que cada día tengan mayor empleo, mejores posibilidades de empleo, mejores condiciones sanitarias, mejores condiciones educativas. Y para eso está el desarrollo de este Estatuto, que es un instrumento magnífico para poder desarrollarnos y para poder vivir en este siglo XXI como todos los demás españoles que conformen cualquier comunidad autónoma.
Señorías, intentaré acabar.
El cuarto eje era el aprovechamiento racional de nuestros recursos y el desarrollo sostenible. Evidentemente, el candidato dio ayer un magnífico compromiso de que, en esta legislatura, toda la energía eléctrica que vamos a consumir en Aragón será una energía limpia. Y añadió, además, un compromiso fundamental para dentro de ocho años en todo lo que es la energía en Aragón para el año 2015. Señorías, eso, unido a todo lo que ha supuesto y supone... No lo sé si los demás son conscientes a nivel... Cuando hablas con otros compañeros o con otras personas de España, de otros territorios de España -bueno, es evidente que en Aragón tenemos algunos déficit-, la comparación casi siempre es positiva. Hasta en lo de la depuración de aguas, que alguien decía antes que no se qué, vamos a conseguir la depuración de prácticamente el cien por cien de nuestras aguas residuales. Eso es un compromiso también muy importante con nuestro medio, con nuestros ciudadanos y, en definitiva, con lo que tiene que ser apostar por este siglo XXI de respeto al medio.
Yo no querría alargarme más, pero no puedo obviar que, además, el discurso del señor presidente en funciones, que aspira también a ser presidente ya mismo, tuvo que ver con que este planteamiento que se está haciendo en Aragón, este crecimiento que se está haciendo en Aragón, estas formas que se están haciendo en Aragón, cómo estamos haciendo las cosas todos en Aragón, valen también para ver cuál es nuestro papel en España y cuál es nuestro papel en Europa. Si no, no valdría nada de lo que estamos diciendo. Es decir, según cómo hagamos aquí las cosas, según cómo crezcamos, según cómo podamos presentar nuestros papeles y nuestros deberes hechos, podremos tener el juego político que deseamos tener en este cuadrante noreste de España, pero también en el conjunto del Estado español, de España, y de Europa. Pero, también, el señor candidato no olvidó que un programa que no tiene en cuenta los desafíos y los retos del siglo XXI sería un programa que no tendría el poso y el apoyo en el suelo que tiene que tener. Y habló de las migraciones importantes, habló del terrorismo y habló, también, del cambio climático. Todo eso supone que es un discurso... Porque, aquí, a lo que hemos venido hoy es a ver si ese discurso que nos dijo el candidato nos lo creemos y confiamos en él. Pues, ese discurso, que está, además, asentado en estos planteamientos, en estos desafíos y en estos retos, son los que le dan consistencia, son los que le dan realismo y son los que le dan a esos ocho años también de historia, la posibilidad de que nosotros no tengamos, evidentemente, ninguna duda de lo que tenemos que hacer.
Usted decía ayer que íbamos por buen rumbo. Las elecciones han confirmado el rumbo, señor presidente. Cuente con nosotros también para ese acelerador que necesitamos si es que usted considera que ahora hay que acelerar -y usted lo manifestó ayer-. Y le voy a decir que nosotros querríamos que lo hiciera este gobierno, este gobierno PSOE-PAR, como lo ha hecho hasta ahora: contando con todo el mundo, abriendo los caminos para que todos puedan participar, buscando acuerdos que han sido muy importantes y en los que no solamente ha habido, como ha dicho usted, partidos políticos, sino que ha habido todo el tejido social representado para tomar decisiones que estaban enquistadas desde hace muchos años. Aunque solamente fuera por esas soluciones que se han dado a temas tan enquistados, hubiera valido la pena haber apoyado a esos otros ocho años anteriores. Espero que, además, ahora sigamos trabajando de esa misma manera.
Usted solamente ha tenido un mérito, señor presidente: ser el motor de ese desarrollo, ser el motor de que en Aragón somos capaces de hacer muchas cosas, de creérnoslo, porque usted se lo ha creído, y, evidentemente, de contagiarnos y no tener ninguna duda de que Aragón tiene muchas posibilidades, y usted, en este momento, puede liderar esas posibilidades.
Muchas gracias.
[Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Franco.
¿El señor candidato desea responder a los portavoces de los grupos que le apoyan? Tiene la palabra.
El señor diputado IGLESIAS RICOU [desde el escaño]: Señor presidente.
Señorías portavoces del Partido Socialista y del Partido Aragonés, como es lógico, el agradecimiento. Espero estar a la altura del apoyo que ustedes me manifiestan. Se lo agradezco muy sinceramente y se lo agradezco desde la responsabilidad que asumo con ese apoyo.
Les digo que entramos en una etapa apasionante para Aragón -lo digo al conjunto de los diputados-, una etapa donde todos seremos precisos, apoyando al Gobierno o controlando y criticando al Gobierno, porque este es nuestro sistema, afortunadamente, pero todos seremos necesarios.
Una etapa en la que Aragón tiene que desplegar su autonomía plena después de tantos años.
Una etapa en la que seremos un gran escaparate de Aragón ante todo el mundo, y, por tanto, estas cosas nos tienen que salir bien a todos.
Una etapa en la que seremos capaces de extender nuevos derechos sociales para hacer una sociedad más cohesionada, donde no se quede nadie al margen. Tenemos posibilidades y recursos para hacerlo y lo vamos a hacer.
Una etapa de un gran compromiso también con el futuro, de un gran compromiso con la sostenibilidad. Muy pocas comunidades autónomas pueden comprometerse con el futuro sostenible como hemos hecho hoy aquí, en Aragón, y lo vamos a cumplir.
Por tanto, una etapa apasionante que, si tengo su confianza, espero liderar, y espero que podamos liderar con la base de contar con todo el mundo, del diálogo, el entendimiento y el consenso como una norma fundamental.
Nos ha ido bien cuando hemos abordado grandes problemas, grandes desafíos, en las anteriores etapas, y estoy seguro de que en este momento tan importante para Aragón podré contar no solo con los diputados que han manifestado su apoyo, a los que vuelvo a agradecer su actitud, sino con todos los diputados de la cámara, en este trabajo que, fundamentalmente, que, exclusivamente, es una gran preocupación para mí y una gran pasión, que es el Aragón del siglo XXI.
Muchas gracias a todos.
[Aplausos desde los escaños de los GG.PP. Socialista y del Partido Aragonés.]
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias, señor Iglesias.
Al haber superado la hora prevista inicialmente para la votación, supongo que no me reprocharán ustedes que no suspenda la sesión. Al estar presentes todos los diputados en el hemiciclo, vamos a proceder a continuación a la votación.
Como saben, según el artículo 99 del Reglamento, la votación será pública por llamamiento y realizada por orden alfabético a partir del diputado que salga en el sorteo que ahora vamos a celebrar a continuación. La secretaria primera me indicará el número del diputado por orden alfabético que debe comenzar la votación. La pregunta, obviamente, será si vota sí, no o abstención.
Puede proceder, señora secretaria primera.
[La señora secretaria primera (HERRERO HERRERO) procede a realizar el sorteo.]
El número que ha salido es el dieciocho, que, en el orden alfabético, corresponde al diputado don Francisco Javier Gamón Yuste. Proceda al llamamiento, señora Herrero.
La señora secretaria primera (HERRERO HERRERO) procede a llamar a los señores diputados, quienes, desde el escaño emiten su voto -entre paréntesis, la fórmula utilizada-:
Don Francisco Javier Gamón Yuste. (No.)
Doña Ana María García Mainar. (Sí.)
Don Pedro García Ruiz. (Sí.)
Don Manuel Guedea Martín. (No.)
Don José Ramón Ibáñez Blasco. (Sí.)
Doña Nieves Ibeas Vuelta. (No.)
Don Marcelino Iglesias Ricou. (Sí.)
Don Manuel Lana Gombau. (Sí.)
Don José Ramón Laplana Buetas. (Sí.)
Don Vicente Larred Juan. (Sí.)
Don Fernando Martín Minguijón. (No.)
Don José Luis Moret Ramírez. (No.)
Don Miguel Navarro Félez. (No.)
Don Pedro Navarro López. (No.)
Doña María Ángeles Ortiz Álvarez. (Sí.)
Doña María Isabel de Pablo Melero. (Sí.)
Doña María Pilar Palacín Miguel. (Sí.)
Don Joaquín Paricio Casado. (No.)
Doña María Pellicer Raso. (Sí.)
Doña María Teresa Pérez Esteban. (Sí.)
Don Joaquín Peribáñez Peiró. (Sí.)
Don Antonio Joaquín Piazuelo Plou. (Sí.)
Doña Rosa Plantagenet-Whyte Pérez. (No.)
Doña María Carmen Isabel Pobo Sánchez. (No.)
Doña Rosa María Pons Serena. (Sí.)
Doña María Felisa Rodríguez Zamarguilea. (No.)
Don José Javier Sada Beltrán. (Sí.)
Doña Ana María de Salas Giménez de Azcárate. (Sí.)
Don Joaquín Salvo Tambo. (No.)
Doña María Carmen Sánchez Pérez. (Sí.)
Don Jesús Miguel Sarría Contín. (Sí.)
Don José Ignacio Senao Gómez. (No.)
Don Eloy Vicente Suárez Lamata. (No.)
Don Antonio Suárez Oriz. (No.)
Doña Carmen María Susín Gabarre. (No.)
Doña Isabel Teruel Cabrero. (Sí.)
Don Carlos María Tomás Navarro. (Sí.)
Don Ángel Daniel Tomás Tomás. (Sí.)
Don Antonio Torres Millera. (No.)
Doña María Yolanda Vallés Cases. (No.)
Don Javier Velasco Rodríguez. (Sí.)
Doña Ana Cristina Vera Laínez. (Sí.)
Doña María Luisa Vicente Tello. (Sí.)
Don Enrique Villarroya Saldaña. (Sí.)
Don Chesús Yuste Cabello. (No.)
Don Gustavo Alcalde Sánchez. (No.)
Don Mariano José Arturo Aliaga López. (Sí.)
Don Javier Allué Sus. (Sí.)
Doña María Eva Almunia Badía. (Sí.)
Don Eduardo José Alonso Lizondo. (Sí.)
Doña María Antonia Avilés Perea. (No.)
Don Adolfo Barrena Salces. (No.)
Don Ricardo Berdié Paba. (Sí.)
Don Chesús Bernal Bernal. (No.)
Don José Ángel Biel Rivera. (Sí.)
Don Alfredo Valeriano Boné Pueyo. (Sí.)
Don José Javier Callau Puente. (Sí.)
Don Ricardo Canals Lizano. (No.)
Don Juan Miguel Ferrer Górriz. (Sí.)
Doña María Pilar Fierro Gasca. (No.)
Don Jesús Miguel Franco Sangil. (Sí.)
Don Bizén Fuster Santaliestra. (No.)
Doña Ana Grande Oliva. (No.)
Doña María Herrero Herrero. (Sí.)
Don Miguel Ángel Lafuente Belmonte. (No.)
Doña Ana María Fernández Abadía. (Sí.)
Don Francisco Pina Cuenca. (Sí.)
El señor PRESIDENTE: De conformidad con lo establecido en el artículo 48 del Estatuto de Autonomía y en el 159 del Reglamento de la cámara, queda investido presidente del Gobierno de Aragón don Marcelino Iglesias Ricou, al haber obtenido la mayoría absoluta de los miembros de esta cámara.
El presidente de las Cortes procederá inmediatamente a comunicar al Jefe del Estado la elección de don Marcelino Iglesias Ricou como presidente de Aragón para su oportuno nombramiento [aplausos desde los escaños del G.P. Socialista y del G.P. del Partido Aragonés].
El señor PRESIDENTE: Se levanta la sesión [a las quince horas y doce minutos].