El señor PRESIDENTE: Tomen asiento, por favor, en sus escaños los señores Diputados. (Pausa). Dos indicaciones a los señores Diputados antes de comenzar esta Sesión Plenaria.
La primera de ellas que, en cumplimiento del artículo 75 del Reglamento de las Cortes, procede la aprobación de las actas correspondientes a las Sesiones Plenarias de los días 15, 27 y 28 de mayo de 1986 que ya han sido repartidas con antelación a los Grupos Parlamentarios. Interpreto la falta de intervenciones como asentimiento a esta aprobación.
En segundo lugar, el Vicepresidente segundo de las Cortes, D. Antonio Lacleta, me ruega que excuse su asistencia a este Pleno al que tiene imposibilidad de acudir.
Promesa de acatamiento de la Constitución y al Estatuto de Autonomía.
Conforme al artículo 5º del Reglamento de las Cortes de Aragón, se ha presentado en el Registro de las Cortes credencial de Diputado a nombre de D. José Antonio Yagüe Máñez e igualmente este Diputado ha formulado su declaración de no estar incurso en ninguna causa de incompatibilidad. ¿Se encuentra el señor Diputado en la Sala? Puede pasar a tomar posesión de su cargo, prestando promesa o juramento de acatamiento a la Constitución y al Estatuto.
El señor DIPUTADO (YAGÜE MAÑEZ): Prometo acatar la Constitución como norma fundamental del Estado, y el Estatuto de Autonomía de Aragón, como norma institucional básica de la Comunidad Autónoma de Aragón.
Debate a la totalidad del Proyecto de Ley de Bibliotecas de Aragón.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias señor Diputado y bienvenido a las tareas parlamentarias de las Cortes de Aragón.
Comenzamos ya el Orden del Día de este Pleno.
En primer lugar, corresponde el debate de totalidad del Proyecto de Ley de Bibliotecas de Aragón. Tiene la palabra para su presentación el Consejero don José Bada.
El señor CONSEJERO de Cultura y Educación (BADA PANILLO): Señor Presidente, Señorías. Permítanme que antes de hacer una presentación de la Ley de Bibliotecas, haga una alusión y una reflexión al contexto sociocultural en el que, y para el que, se han pensado los Proyectos de Ley que van a ser sometidos a debate en esta Sesión de Cortes.
Aragón es un territorio y un pueblo con una carencia de vertebración, con una demografía desequilibrada en cuanto a su ubicación sobre el territorio, con una pluralidad de instancias, de instituciones que no siempre desarrollan coordinadamente sus programas, con una psicología de un indiviudalismo a veces exacerbado, con una pluralidad cultural. Este panorama nos obliga a a un esfuerzo para conseguir como objetivo la vertebración de Aragón como sociedad y como territorio. La integración cultural es la versión en el campo de la cultura de este gran objetivo político.
Hace falta crear una textura cada vez más densa, más tupida, una red de relaciones cada vez más estrechas entre los aragoneses, las instituciones, las culturas de Aragón. Hace falta que esa textura se fundamente, también, en una infraestructura y, en este caso, ya que hablábamos, de cultura en una infraestructura cultural, ordenando la infraestructura a lo ancho del territorio, jerarquizando la infraestructura en núcleos que sean capaces de difundir, de ordenar, de coordinar, de impulsar la cultura en diferentes ámbitos. Hace falta, en una palabra, conseguir esa vertebración en lo cultural, que corresponda a una vertebración en lo económico y en lo social. En este contexto se presentan las tres Leyes. Estas tres Leyes son coherentes con la política de integración cultural que venimos desarrollando en Aragón. Política de dotación de infraestructura, predominantemente en las cabeceras de Comarca. Política de consolidación de circuitos de distribución cultural, también a través de los núcleos de población más importantes de las cabeceras de comarca. Lo que se pretende con esas tres Leyes, una vez recibidas las competencias en las respectivas materias, una vez consumado ya el convenio de gestión con el Ministerio de Cultura en virtud del cual, la gestión de los museos, bibliotecas y archivos de titularidad estatal, pasan a ser administrados, gestionados por la Comunidad Autónoma, lo que pretendemos es poner en marcha el sistema de bibliotecas, el sistema de museos y el sistema de archivos de Aragón. Un sistema no es un conjunto de elementos. Un sistema responde a un objetivo, responde a una interrelación entre los elementos del sistema, responde, en cierto modo, a una complementación entre estos elementos y también a una, a veces, homologación de los elementos.
Pasemos ahora en este contexto, y sin olvidarnos de estas líneas generales que yo entiendo son importantes para comprender el alcance de estas Leyes, a la presentación de la Ley de Bibliotecas.
Podíamos preguntarnos al abordar una Ley de Bibliotecas si efectivamente pasó ya la Galaxia Gutemberg, si Aragón es uno de estos pueblos que ha dado el salto inevitable de una cultura oral a una cultura audiovisual, dejando entre paréntesis lo que ha sido durante cinco siglos, por lo menos, el ámbito más característico de la cultura, el libro. La cultura es la escritura, se ha dicho. Pero, quizás en estas circunstancias podría preguntarse alguien si el poner en marcha esta Ley y lo que conlleva la Ley, el programa político que conlleva, que va a apoyar, si no es volverla vista atrás. Yo diría inmediatamente que no, porque el diseño que hacemos nosotros de biblioteca en esta Ley, en este Proyecto de Ley, es algo que está, por supuesto, mucho más allá de lo que pueda entenderse como biblioteca tradicional, como aquel cuarto trastero en los Ayuntamientos, en donde se almacenan una serie de libros, el Espasa entre ellos, donde lo haya, y que difícilmente es visitado de vez en cuando por algún estudioso y, a veces, ocioso ciudadano. Las bibliotecas que nosotros proyectamos las definimos como instituciones culturales. Pretenden ser centros de difusión cultural, de animación cultural, pretenden acercar la cultura codificada, escrita, pero también registrada en otros soportes, al ciudadano: llevar la lectura, en el sentido más amplio, la interpretación y la asimilación de la cultura hecha, llevarla al lector, también en el sentido más amplio. Por lo tanto, no estamos por detrás de las exigencias de la situación cultural en nuestro pueblo.
Aragón es un pueblo en el que normalmente se da la media en todos los test y encuestas sociales; y en cuanto a los niveles de lectura ocurre aproximadamente lo mismo.
De acuerdo con una encuesta publicada recientemente y que hizo el Ministerio de Educación sobre comportamientos culturales en 1985, los aragoneses de más de seis años, a lo largo de tres meses, han leido un libro el 41%. Niveles ciertamente bajos, pero son los niveles que dan la media justa en cuento a la población de España. Sin embargo, de estos lectores, únicamente el 10%, frente a una media nacional que es el 11%, han visitado a lo largo de tres meses una biblioteca. Por otra parte, resulta que el equipamiento bibliotecario en Aragón está por encima de la media del equipamiento bibliotecario en otras Comunidades Autónomas. Esta es la situación en datos estadísticos, de acuerdo con la última encuesta del Ministerio, sobre la situación de la lectura y de las bibliotecas y del uso de las bibliotecas en Aragón.
Naturalmente, en estos años, hemos desarrollado un programa de bibliotecas, que no viene al caso informar ahora de él, puesto que para eso está la posibilidad siempre abierta de una información amplia en Comisión. Lo que está en debate hoy es el texto del Proyecto de Ley sobre Bibliotecas.
Y paso ya directamente a comentar el texto. En primer lugar, consideramos las bibliotecas, las definimos por su contenido y las definimos también en cuento continente. Definimos qué es aquéllo que debe de estar a disposición de los ciudadanos en una biblioteca, que no son simplemente libros, o solamente libros, sino que son muchas cosas más, como ya he dicho anteriormente. Y las definimos también como instituciones culturales, porque este concepto implica una función que va más allá, mucho más allá, de lo que habitualmente se ha entendido por biblioteca.
Hablamos en la Ley del sistema de bibliotecas. En este sistema las bibliotecas que lo conforman tienen en común su destino de servir a la comunidad, es decir, un destino de uso público, independientemente de su titularidad. Por ello, esta Ley declara integrantes del sistema tanto a las que sean de titularidad de la Comunidad Autónoma como las dependientes de la Administración local, quedando únicamente fuera, como es obvio, las que son de titularidad del Estado, puesto que éstas deberán regirse de acuerdo con los convenios que puedan firmarse, convenios que, a su vez, como he dicho, se han firmado ya y se publicaron el 9 de julio en el Boletín del Estado. También se declaran parte integrante del sistema aquellas bibliotecas que, aun siendo de titularidad privada, reciban ayudas, subvenciones o beneficios fiscales de los poderes públicos radicados en la Comunidad Autónoma por entender que los fondos públicos a ellas destinados han de revertir al ciudadano en forma de beneficios culturales, cual es el uso público de las bibliotecas.
Y, por último, se abre la vía de la posible integración al sistema a aquellas bibliotecas que siendo de titularidad privada y sin haber recibido con anterioridad contraprestación material proveniente de los poderes públicos, decidan voluntariamente convertirse en bibliotecas de uso público integrándose así mediante un convenio en el sistema de bibliotecas de Aragón.
Todo esto obedece a la configuración que del sistema de bibliotecas se hace en el Proyecto de Ley a lo largo de su articulado, entendiéndolo no como una nueva red de centros o un simple conjunto de elementos, y menos aún como un sistema predominantemente estructurado de una forma jerárquica. Lo que pretendemos acentuar, sobre todo, es la coordinación, de tal manera que el conjunto de bienes disponibles en cualquier biblioteca del sistema esté disponible para cualquier usufructuario del mismo en cualquiera de las bibliotecas existentes, lo que implica hacer un catálogo colectivo y darlo a conocer a todos los ciudadanos cualquiera sea el centro que ellos visiten. Lo que implica un sistema de intercambio de los fondos y de un servicio de préstamo a domicilio de estos fondos.
Partiendo de estas perspectivas de conjunto, el Proyecto de Ley preceptúa el papel del Departamento de Cultura y de Educación, confiándole tanto las tareas de apoyo e inspección técnica como el señalamiento de las condiciones materiales y personales de los centros llamados a ser considerados como bibliotecas, en tanto que auténticas instituciones culturales. La atención permanente al personal encargado de los mismos, fomentando su continua preparación y actualización profesional y todo ello, en suma, como complemento imprescindible a las ingentes tareas que en el ámbito de la gestión compete cumplir a la Administración de la Comunidad Autónoma en cuanto al estudio, planificación y programación de las necesidades y demandas culturales de Aragón en este aspecto.
Un texto de tan alto rango normativo como es una Ley no puede limitarse únicamente a perfilar los caracteres de organización y gestión del sistema que se diseña, sino que ha de entrar a señalar la naturaleza y funciones que deben cumplir las bibliotecas en tanto que instituciones culturales al servicio de la Comunidad. De ahí que el Proyecto de Le que hoy presentamos dedique tres importantes artículos a este tema, previendo un abanico mínimo de funciones a cumplir por las bibliotecas en razón del previsible ámbito territorial del servicio público que presten. En este sentido, el Proyecto es coherente con lo establecido en la vigente Ley de Bases del Régimen Local, al fijar que todos los municipios que tengan cinco mil o más habitantes deberán contar con el servicio de una biblioteca estable, lo que no quiere decir, por supuesto, que las bibliotecas estables se ubiquen únicamente en poblaciones de cinco mil o más habitantes, ya que en la Ley se prevé, también, que existan bibliotecas de idénticas características en las cabeceras de comarca, puesto que, como decía, lo que pretendemos es estructurar culturalmente Aragón y no podemos dejar ninguna comarca desatendida. Por otra parte, esto tampoco quiere decir que a priori y definitivamente la red no pueda extenderse a poblaciones de menos habitantes, en las que, en todo caso, se prevé la existencia de un servicio de lectura de acuerdo con las circunstancias y posibilidades.
Quiero resaltar la configuración de la Biblioteca de Aragón, no biblioteca de los aragoneses, que no sé lo que podría significar esto. Biblioteca de Aragón en la que puede haber perfectamente libros de cualquier inglés, alemán o checoslovaco, o de cualquier parte, siempre su que sea una lectura culturalmente relevante y pueda ser asequible para los aragoneses, los ciudadanos aragoneses. La Biblioteca de Aragón como cabecera de todo el sistema y como centro de conexión con los sistemas a nivel de Estado, a nivel europeo, a nivel internacional en su día. Porque, evidentemente, estos sistemas se convierten en subsistemas respecto a sistemas mayores y hay que pensar que algún día todo ese catálogo colectivo va a ser sumado a otros catálogos colectivos y que todo esto podrá informatizarse. De tal manera que lo que se va a ubicar, el PIC, cuando esté construida la biblioteca que ya está adjudicada, en la Biblioteca de Zaragoza, pueda desarrollarse en sistema informático que pega los bancos de datos al servicio de los lectores, en el sentido más amplio de la expresión lector.
Por último, en cuanto a la financiación, entre la serie de medidas contenidas en el Proyecto, quiero destacar la obligación de todos los titulares de bibliotecas de uso público integradas en el Sistema de Bibliotecas de Aragón de consignar anualmente en su presupuesto las partidas destinadas a su mantenimiento y fomento. En segundo lugar, la participación activa de la Comunidad Autónoma en la incentivación de los proyectos y programas de actuación de estas bibliotecas, a través no sólo de fórmulas utilizadas hasta el presente como son los convenios con los ayuntamientos, sino extendiendo éstas a bibliotecas integradas en el Sistema previsto por el Proyecto, independientemente de su titularidad.
Esta es la Ley. Una Ley modesta, precisamente por realista, ceñida a las circunstancias de Aragón, a las necesidades de Aragón, pensada como instrumento válido no para iniciar un programa político en el campo de las bibliotecas, pero sí para impulsar, para darle una mayor fuerza y para llevar adelante con eficacia lo que venimos haciendo. Se trata, por lo tanto, de un instrumento para transformar la realidad, no se trata de un texto glorioso, utópico, inalcanzable y a veces, incluso por ello mismo, demagógico; es un texto realista para la realidad de Aragón.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias señor Consejero. A esta Ley está presentada una enmienda de totalidad por el Diputado del Grupo Mixto señor de las Casas. Tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (DE LAS CASAS GIL): Señor Presidente, señoras y señores.
La enmienda a la totalidad se basa en tres aspectos fundamentales. En primer lugar, una enmienda de devolución solicita la devolución del Proyecto a la Diputación General de Aragón para que, recogiendo algunos criterios que aquí se puedan plantear, se presente un texto más acorde con los planteamientos que nosotros proponemos y que puedan proponer otros Grupos, evidentemente.
Una primera parte de la enmienda, de la argumentación de la enmienda de la totalidad, se refiere al procedimiento de elaboración. Procedimiento de elaboración que podría valer casi identicamente, no exactamente, para las tres Leyes que hoy se proponen y al que sólo me voy a referir respecto a esta primera Ley.
En segundo lugar, hay un argumento en relación con un concepto global que está recogido en el Preámbulo, que es la concepción de la organización de estos servicios bibliotecarios como un todo a los efectos de gestión.
Y, en tercer lugar, hay una serie de puntos de notable diferencia con nuestra concepción en el Proyecto, que establecen, evidentemente, la diferencia para justificar la enmienda a la totalidadad.
En cuanto al procedimiento de elaboración, nosotros tenemos que decir cómo concebimos el proceso de elaboración de este tipo de leyes no directamente cargadas de una gran profundidad ideológica ni dogmática, en las que fundamentalmente tendrían mucho que decir los sectores directamente implicados y afectados. Nosotros, los comunistas, habríamos reunido a un conjunto de expertos, les hubiéramos explicado nuestra concepción política del tema, es decir, qué pretendemos y cómo entendemos la política de bibliotecas en el marco de una política cultural de amplia participación. Encargaríamos al conjunto de expertos, al que dotaríamos de toda la legislación comparada, la redacción de un borrador inicial. Enviaríamos este borrador a todos los bibliotecarios de bibliotecas públicas y privadas de Aragón y a los libreros relacionados con el tema. Organizaríamos la recepción de sugerencias de todos estos sectores y personal, individual y colectivamente, y, de acuerdo con todas las aportaciones, elaboraríamos un anteproyecto que iría al Consejo de Gobierno de la Diputación General y posteriormente a las Cortes. Paralelamente, con toda seguridad, daríamos audiencia y estableceríamos contacto con todos los partidos políticos, presentes en la Cámara.
A nosotros no nos consta que se haya seguido, ni de lejos, un método parecido y, desde luego, no nos consta la participación de los expertos y de los afectados en el tema. Nos parece que se ha seguido un procedimiento mimético al que se sigue en el Gobierno de la Nación para la elaboración de muchas leyes, procedimiento muy alejado de los interesados directamente en el tema y, sobre todo, en leyes de este tipo. Y así resulta que un procedimiento de elaboración que en el Gobierno central puede estar más o menos justificado, -yo no entro ahí, no es nuestra competencia ahora ni es mi objetivo-, desde luego, en el autogobierno, que es la base del principio autonómico, no está justificado, porque en todo hay que buscar el acercamiento de los ciudadanos al gobierno de las cosas y esto se va perdiendo con estos procedimientos. Por eso cada vez más esto que estamos haciendo en Aragón es menos autonomía y es más distanciamiento, y por eso cada vez más todo esto va quedando encerrado en los despachos y en los Departamentos.
Y esto no es una cuestión secundaria, no es una cuestión de mero procedimiento como podría pensarle; esto es algo tan fundamental, tan importante que va directamente ligado a la consolidación y profundización del propio sistema democrático. Es decir, que la sociedad, en este caso la sociedad aragonesa, en este caso aquellos sectores que tienen algo o mucho que decir sobre esta Ley tan concreta, tan de segundo rango, se podría pensar, desde luego, con unos intereses y unas expresiones claras de personas que conocen, que trabajan y que tienen una vocación profesional y a veces política con relación a este tema. La sociedad aragonesa, este sector de la sociedad en este caso, necesita jugar un papel protagonista en la vida de nuestra región y esto se ve ahogado por unos procedimientos, por una -yo no quiero llamarla así en este caso, no creo que exista- prepotencia, pero si una impresión que da la Diputación General al elaborar estos proyectos de que intenta más bien mandar que dar, que favorecer las alternativas que puedan surgir de la sociedad.
A pesar de todo, de no estar gobernando y de tener una minoría muy minoritaria en esta Cámara, los comunistas hemos hecho un esfuerzo para hacer participar a estos sectores. Hemos recogido -y aquí tengo el texto de la carta enviada- el Proyecto de Ley, lo hemos enviado a todas las personas vinculadas con el tema que nosotros entendíamos que debíamos hacerlo, a quienes conocíamos y podíamos llegar. Hemos enviado el Proyecto de Ley de la Diputación General y otros Proyectos de Ley -el de Andalucía, las enmiendas que presentaron todos los grupos a la Ley de Andalucía, la Ley de Cataluña, las enmiendas enviadas, incluso hasta los recursos de inconstitucionalidad que han sido presentados a la Ley Catalana-, y hemos recogido sus sugerencias. En ese sentido, sin pretender ser portavoces de nadie, hemos elaborado esta enmienda a la totalidad y una serie de enmiendas parciales. Es más, hemos planteado y hemos llegado al acuerdo con significados expertos bibliotecarios de nuestra región de que nos parecía lo más oportuno que su trabajo no lo vincularan a nosotros los comunistas, ni al Grupo Mixto, creo que hemos tenido esa iniciativa, sino que lo enviaran a todos los Grupos de la Cámara, para que así todos se pudieran beneficiar de este contacto, de estas experiencias y de estas sugerencias que podían hacer los técnicos con respecto a esta materia. Supongo que todos los Grupos disponen de ello y, por lo tanto, lo que yo voy a decir seguramente es conocido por todos, incluso por aquellos que pueden ahora argumentar en contra, lo cual también es una ventaja para enriquecer este debate.
Otro punto es lo que se refiere al Preámbulo de la Ley. Evidentemente, no es con propiedad texto legal preceptivo, pero conviene referirse a él. Hay una idea muy importante y muy positiva en el Preámbulo: la concepción de la organización de los servicios bibliotecarios como "un todo", cita textual, "a los efectos de gestión". Pero, siendo esto positivo, a nosotros nos parece y nos resulta curioso que esta buena idea del Preámbulo, que no es precepto legal, repito, no se recoja ni se desarrolle en el texto articulado que sí es precepto legal. Precisamente uno de los defectos más notorios del Proyecto es que no tiene una estructura articulada que gestione como un todo los diferentes niveles de organización de las bibliotecas y su responsabilidad subsiguiente, y esto es un problema para nosotros fundamental.
¿Y qué otros puntos notables de discrepancia vemos, aparte de los argumentos apuntados? En primer lugar, la definición de bibliotecas. No es una cuestión puntual; evidentemente, se puede resolver con una enmienda parcial, pero es una cuestión de fondo, es una cuestión de concepción, es el centro de toda una concepción. El Proyecto presenta una definición confusa e incompleta y nosotros preguntamos, y se pregunta mucha gente, por qué no se ha optado por la definición ya tipificada universalmente por la UNESCO. ¿Por qué no se recogen, además, como hace la Ley catalana, los derechos fundamentales de los ciudadanos con respecto al uso de las bibliotecas, el derecho a la cultura, el derecho a la libertad de información, el derecho a la información permanente, el derecho al tiempo libre, el derecho a la protección de las lenguas habladas en Aragón, también como actividad bibliotecaria?
Por otra parte, el papel, la misión y las funciones de las bibliotecas de Aragón no se definen claramente desde el momento -y ahora se ha ratificado el señor Consejero en ello con toda claridad, y es de agradeceren que no aparece una clara articulación jerárquica de estos institutos, de estos entes; no me venga nadie ahora con extrapolaciones hacia la jerarquización de las personas ni cosas por el estilo. La Biblioteca de Aragón debe ser la cabecera de la red. Y hablo de la red, no del sistema, me parece que es demasiado ampuloso esto último; yo creo que con la introducción de concepto de sistema, y es un detalle parcial, se ha querido, por una parte, evitar el mimetismo con otras leyes autonómicas y, en segundo lugar, crear algo que yo creo que va mucho más allá de la realidad aragonesa actual y a muchos años vista. Debe ser la cabecera de la red. Y el señor Consejero ha dicho sí, pero esto no está recogido en el Proyecto. En función de este papel habría que ordenar una estructura del tipo jerárquico siguiente: el Departamento de Cultura, la Biblioteca de Aragón, las bibliotecas provinciales, las bibliotecas comarcales y las bibliotecas locales, evidentemente, con un principio básico de coordinación, pero también un principio funcional de prioridades.
Otra cuestión importante, si nos quedamos, como parece que puede ser, por desgracia, lo digo por la intervención del señor Consejero, que ha sido muy clara, pero no ha presentado cuál es la política de la Diputación General al respecto, cuáles son los planes de realización, cuáles son las prioridades, cuáles son los plazos en una región tan necesitada de servicios culturales y de información, cuáles son los instrumentos financieros a utilizar; en una palabra, falta una memoria general de este Proyecto, y esto es un Proyecto frío que viene aquí y que si sólo se queda en eso no servirá para nada. Hacen falta unos compromisos claros en torno al problema, que es un problema gravísimo en nuestra región, y esos compromisos se cifran en una memoria general y económica, por ejemplo. Se puede decir: "Ya compareceremos y explicaremos"; sí, pero aquí es necesario que vayan, junto con la exigencia de aprobación de una Ley, con la solemnidad de aprobación de una Ley y con los compromisos añadidos para poder apoyar o no esa Ley, los compromisos políticos de ejecución, de realización de planes, de proyectos, de plazos y de financiación.
Y, finalmente, -y termino, señor Presidente-, nos parece que el Proyecto presenta algunos errores técnicos de orden secundario que, en general, pueden justificar el que fuera devuelto con toda naturalidad, sin hacer de esto ningún alarde ni triunfo de nadie y, una vez reflexionado, consultado y mejorado, después volver a discutirlo aquí, acompañando esa memoria que nos podría dar una idea de lo que van a ser las bibliotecas aragonesas, de lo que va a ser de la política cultural, de información, de lectura, de estudio, de investigación y de ocio de los aragoneses en los próximos años, y no sólo a nosotros, sino a todos los que están interesados en el tema, que supongo que son todos los aragoneses, logicamente. Nada más, muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor Diputado. Turno en contra. Tiene la palabra el Diputado del Grupo Socialista señor Peruga.
El señor DIPUTADO (PERUGA VARELA): Señor Presidente, señoras y señores Diputados. Ya el Consejero en su exposición se ha referido al hecho concreto de la situación socio-cultural de Aragón. No voy a insistir. No obstante, sí recalcar la importancia de este hecho, porque, en definitiva, es el condicionante de toda una política.
Ciñéndonos a lo que constituye el presente Proyecto de Ley, juntamente con los otros dos Proyectos es decir, el de Museos y el de Archivos, se busca en ellos la ordenación adecuada y la estructuración de un sistema que sea útil a los aragoneses en el campo, importante campo, sobre todo para algunos grupos y, cómo no, entre ellos el socialista, de lo que significa la cultura dentro del pueblo y dentro del pueblo aragonés en nuestro caso concreto. Digo, pues, que estos Proyectos de Ley constituyen un importante soporte en el entramado cultural que debe existir si pretendemos hacer de Aragón un lugar en el que los ciudadanos sean cada vez más libres y sean cada vez más capaces.
Es preciso definir este Proyecto en el tiempo como un Proyecto adecuado, y es adecuado porque la situación actual del sistema de bibliotecas es una situación a mejorar. Es preciso también definir este Proyecto de Ley en el espacio, en el espacio de Aragón, como ya ha dicho el Consejero y como yo mismo he repetido, constatando y palpando esa situación socio-cultural. En este preciso punto tengo que decir que son tan sólo dos las autonomías que por el momento han legislado en esta materia.
Constituye éste, pues, un texto que persigue la ordenación, coordinación y potenciación de la red o del sistema de bibliotecas de Aragón. Desarrolla plenamente el Estatuto de Autonomía que en su artículo 35.1.16, atribuye competencia exclusiva en materia de bibliotecas a la Comunidad Autónoma de Aragón, excepción hecha de aquellas bibliotecas de índole estatal. Se ajusta perfectamente al espíritu y a la filosofía del Estatuto, cuando dice el Estatuto que todos los aragoneses tienen derecho a recibir una vida cultural y social, procurando la corrección de desequilibrios naturales y culturales, dentro de nuestro propio territorio.
Los socialistas pensamos que es este un buen Proyecto de Ley. El Consejero en su exposición ya ha dado aquellos puntos que quizás sean los más interesantes, o quizás al entender de algunos sean los más espectaculares. Este Proyecto, espero que pronto futura Ley, establece las líneas generales de lo que debe ser y de lo que ha de ser el sistema de bibliotecas de Aragón. Oportunidad habrá de debatir todos y cada uno de esos puntos, entendiendo cuales son los sistemas más adecuados. No obstante, puedo anticipar que no hay grandes diferencias, que son en muchas ocasiones diferencias mínimas y que en muchas de ellas lo son de estilo, no es malo. No es malo que la oposición intervenga en el sentido de mejorar las Leyes, vaya por delante esa gratitud que reiteraré al final.
Este Proyecto de Ley, a nadie se le escapa, el señor Diputado enmendante no lo ha dicho y, por tanto, supongo que con ello lo afirma, promueve y facilita el acceso de los aragoneses a la vida cultural, se pasa quizás de lo que hasta ahora ha venido siendo tradicionalmente biblioteca, como un lugar en el que se guardan los libros de una manera más o menos ordenada, a lo que yo llamaría, me atrevería a llamar, biblioteca viva. Centro cultural del que emana, además corrige los desequilibrios culturales existentes creando bibliotecas en aquellos municipios de más de cinco mil habitantes, hay enmiendas que rebajan ese número. Pero también completa esa red de bibliotecas con un servicio de bibliotecas móviles que, de alguna manera, van a cubrir todo el espectro geográfico cultural y social de nuestro Aragón.
Define además, cuales serán las bibliotecas del sistema, clarificando las denominaciones de todas y cada una de ellas. Crea la biblioteca de Aragón, así se recoge en el artículo cuarto del Proyecto, y esa biblioteca de Aragón constituye, cómo no, el eje central de todo el sistema. Hace una distribución geográfica de las bibliotecas creando esa red adecuada que sirva para cubrir los objetivos que ya hemos estado señalando.
Se crea asimismo la Comisión Asesora de Bibliotecas. Comisión Asesora que, de alguna manera, está bien titulada, Comisión Asesora. Sus Señorías entienden perfectamente que una cuestión puede ser la decisión política y otra muy distinta el asesoramiento técnico que se requiera desde las instituciones al efecto de creación de unos mejores cauces de servicio al ciudadano.
Como ya dije, este Proyecto de Ley es el futuro de una buena Ley. Sé positivamente que no van a ser muchas las enmiendas que vayan a modificar sustancialmente el texto. Sé también que se van a llegar a confluencias felices y adecuadas, y que, en definitva, conseguiremos el objetivo perseguido.
Se trata, en definitiva, no tan sólo de crear centros o bibliotecas, sino de crear, y ahí está el Proyecto, centros de difusión cultural. De nada nos va a servir a los aragoneses el tener un conjunto más o menos organizado de bibliotecas, si esas bibliotecas a su vez no son el dimanante de una verdadera actividad cultural. En eso tenemos que insistir.
Los socialistas estamos particularmente satisfechos con este Proyecto de Ley. Digo que los socialistas estamos particularmente satisfechos con este Proyecto de Ley, que juntamente con la de museos y archivos, constituyen un paso adelante y muy importante en el desarollo cultural de nuestra autonomía. Estamos contribuyendo con estas Leyes a una elevación del nivel cultural de los aragoneses, posibilitando su mejor información y, por consecuencia, su mejor formación. Y no olvidemos que un pueblo culto es un pueblo cuando menos más feliz, no obstante entre todos debemos de realizar ese esfuerzo colectivo para llevar a nuestras gentes, las inquietudes que aquí entre todos manifestamos.
Voy a referirme ahora en concreto a la intervención que el señor de las Casas ha tenido para justificar esa enmienda de devolución, en cuyo texto dice que corresponde o que se justifica por los vacíos y por las vaguedades que en ella se contemplan. Mire usted Señoría, con la mejor de las amistades, vaguedad por vaguedad, creo que es mayor la suya. Sus argumentos, concluyo enseguida señor Presidente, no nos han parecido suficientes, es más, no es que no nos hayn parecido suficientes en cantidad o en calidad, no nos han parecido suficientes como para justificar la devolución del Proyecto. Esta es una Ley que políticamente, al menos los socialistas, la consideramos completa.
Se ha referido en concreto al error o a la falta de atención en el procedimiento de elaboración. Hombre, mire usted Señoría, podemos estar de acuerdo en que consultar a los técnicos y de hecho lo estamos, es bueno, y hasta es necesario, sólo que cada uno consulta a los técnicos que estima pertienetes. Usted ha consultado a los suyos, nosotros evidentemente hemos consultado a los nuestros. Tenga usted por seguro que los técnicos han participado y que el escrito remitido a las Cortes y a los distintos Grupos Parlamentarios ha sido debidamente considerado, por tanto Señoría, no nos achaque algo que ya hemos cumplido. (Pausa).
Usted dice después que los Grupos Parlamentarios no han participado en el borrador, hombre Señoría, los Grupos Parlamentarios aquí y ahora están ya participando; el Reglamento lo especifica claramente. No salgamos de lo que es el juego y de lo que son las reglas parlametarias, para entrar no se sabe en qué caminos que no sabemos a dónde nos iban a conducir. Por tanto, no nos acuse de que los distintos Grupos Parlamentarios no tienen la oportunidad de participar en este Proyecto de Ley, porque aquí mismo la tienen.
El señor PRESIDENTE: Vaya concluyendo señor Diputado, por favor.
El señor DIPUTADO (PERUGA VARELA): Voy enseguida.
Para concluir entonces, sí que quiero hacer el ofrecimiento general, que espero en Ponencia y en Comisión consigamos perfilar, los pocos digo yo, errores que pueda contener el presente Proyecto de Ley. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias señor Diputado. Señor de las Casas, tiene la palabra para réplica.
El señor DIPUTADO (DE LAS CASAS GIL): Señor Presidente, señor Diputado, le ha traicionado el tiempo y el haberse preparado demasiado la lección; muy bien preparada por cierto. Porque es que la ha cogido con la luz amarilla para referirse a la enmienda, y se trataba de una intervención contraria a la enmienda, y la ha cogido con la luz amarilla, y entonces ya no le ha quedado tiempo para decir vaguedad por vaguedad, más vaguedad la suya; usted no tiene argumentos, punto. Y claro, le ha cogido, no el toro por los cuernos, sino la luz amarilla por medio. Mire usted, a mí me parece muy bien la presentación que usted hace del Proyecto, es más, incluso se extiende a la presentación de los otros dos Proyectos. Me parece muy bien, me parece muy bien que nos reconozca aquí en una tribuna tan solemne a nivel aragonés que no es malo que la oposición intervenga con sus enmiendas en mejorar los Proyectos de Ley. Venga, no faltaba plus, que encima fuera malo. No yo lo digo con un poco de humor, no pretendo...
Mire usted señor Diputado, miren ustedes, esta Ley no facilita ni impide el que los aragoneses accedan a las bibliotecas, quien lo facilita o lo impide es una política, son unos programas, son unas inversiones. Esta Ley fija un marco, un marco legal, además muy frío, muy genérico, muy sencillo, lo ha dicho el señor Consejero. No ha dicho esto que estoy diciendo, ha dicho que era una Ley sencilla, una Ley con lo mínimo que hay que legislar sobre el tema. No conviene legislar quizás mucho más, pero ya está.
Que el Gobierno socialista de la Diputación General de Aragón, que el Grupo Parlamentario Socialista tiene la intención de que basándose en esta Ley con un programa de actuaciones favorecer la participación de los aragoneses, en mayor elevación cultural etcétera. Sí, que lo demuestre, y entonces lo analizamos. Memoria general al canto, venga, explicación del Proyecto, de planes, de inversiones, de financiación, etcétera. Y entonces diremeos, efectivamente, pero con estas Leyes no. Dicen que con estas Leyes estamos contribuyendo a una mayor elevación cultural de los aragoneses. Sí, habrá que explicar a los aragoneses qué son registros culturales, qué es lo que hasta ahora entendíamos por documentos. Pues bien, con esa explicación que vamos a tener que hacer y de otros términos, ¿qué es un sistema?, ¿qué es un sistema de bibliotecas y otras cuestiones que hay por ahí? ¿Qué diferencia hay entre publicaciones científicas, filosóficas, históricas y culturales. ¿Qué diferencia hay de las culturales con respecto a las otras, todo eso habrá que explicarlo, y entonces de la lectura de las tres leyes, se elevará el rango cultural de los aragoneses, no, no es eso.
Mire usted, vaguedad por vaguedad. Además otra cosa que usted se ha quedado en la línea esa de motivación que cada vez hacemos ladinamente, que cada vez hacemos más escueta para dar menos argumentos, y entonces facilitar la capacidad de repentización y de espontaneidad de los Diputados aquí, respondiendo a los argumentos de fondo que cada vez planteamos en la tribuna. Es decir, que cada vez la motivación en la enmiendas como Su Señoría sabe son más escuetas, mínimas generalizadas y usted se ha agarrado a eso.
El artículo cuarto es el único que se dice que la Biblioteca de Aragón es el primer centro bibliográfico de la Comunidad Autónoma, pero por ejemplo en sus funciones no se recogen las características propias de un centro nudo de esta red arterial de bibliotecas. Ni siquiera se recoge en el Proyecto el hecho necesario, desde nuestro punto de vista, de que de la Biblioteca de Aragón deben dimanar las directrices técnicas para el resto de las bibliotecas de la red, y esto es muy importante en una articulación de la red de bibliotecas, a no ser que se pretenda que estas directrices surgan del propio Departamento de la Diputación General, por favor, yo le pediría al Departamento que lo dejara a los que entiendan, una vez más.
En cuanto a la definición, no es una cuestión baladí, no es una cuestión de vaguedad por vaguedad, si usted quiere yo le leo ahora la definición de la UNESCO, aunque estoy seguro que usted la conoce. Pero, evidentemente, la definición del Proyecto además de decir, conjuntos y colecciones de obras gráficas o escritas, que ahí habría que matizar gramaticalmente, pero bueno, es una cuestión secundaria, de carácter filosófico, literario, histórico, científico, artísitico o cultural, ¡ah! y lo anterior no es cultural. En escritura impresa o manuscrita, en fin esto parece informativo, falta incluir, por ejemplo, en el concepto de biblioteca algo tan importante como los servicios de personal. Hay que clarificar aspectos. No es cualquier conjunto o colección, es una colección organizada, esta es una de las características fundamentales de la función de los bibliotecarios. Si hay cuestiones concretas. Otra cosa, rápidamente, señor Presidente, ¿por qué no se legisla sobre la composición de la Comisión Asesora de bibliotecas? A nosotros nos parece un poco de arbitrariedad, una posibilidad a la arbitrariedad, dejar la composición para decidirlo únicamente por la Diputación General, sobre todo, cuando se está dando muestra de una política cultural un poco, a nuestro juicio, cerrada con gente del partido, no muy participativa y no hace falta traer otro ejemplo. Lo de los registros culturales, bueno, se puede enmedar parcialmente, yo creo que es una mala traducción del inglés, pero bueno. Y, sin embargo, no se quiere ser reglamentista en la composición, en líneas generales, de la Comisión Asesora, y sin embargo se es reglamentista cuando se fija la composición del órgano, perdón, cuando se especifica la formalización del inventario, como parece en el artículo diez.
Pero sobre todo, insisto, en una cuestión de fondo, a la que nadie responde aquí. ¿Cuáles son los proyectos concretos para crear la infraestructura de la red bibliotecaria aragonesa? ¿Cuáles son los proyectos y las prioridades? ¿Dónde, cuándo y cómo? ¿Con qué dinero, con qué medios para matenimiento? Este es el problema del fondo, esto es lo fundamental, es lo que interesa, lo demás es una Cámara Legislativa abstracta metida dentro de una campana de cristal y eso no nos sirve para casi nada, para casi nada.
Y termino por decir, señor Diputado, que nosotros no consultamos a los nuestros, de todos los bibliotecarios que hemos consultado y nos han enviado respuesta, sólo uno es nuestro y tiene algo que ver con el partido. No le voy a decir los nombres, pero aquí están, tengo el documento que ustedes nos han facilitado, registro de entrada en las Cortes número 2.030; y lo firman, pues, del Director de Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, el Director de la Biblioteca de la Facultad de Derecho, la Vicedirectora de la Biblioteca Universitaria, etcétera, etcétera, hasta siete bibliotecarios. Supongo que ustedes han consultado a otros, oiga dígalos aquí, porque es que no sé, si hay tantos. Yo no sé cuáles son esos otros. De todas formas, no hemos consultado a nuestros técnicos, no nos ha entendido, no me ha entendido señor Diputado, he dicho que lo hemos mandado a un amplio elenco y les hemos aceptado y les hemos sugerido incluso que sus sugerencias, incluso las enviaran a todos los Grupos, luego no hemos hecho una cuestión de partido, evidentemente. Y la prueba está aquí, esto no se nos ha entregado a nosotros, esto se ha entregado al Registro de las Cortes, para que fuera a todos los Grupos Parlamentarios. Así que a las pruebas me remito, señor Diputado. Nada más.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor de las Casas. Señor Consejero, tiene la palabra.
El señor CONSEJERO de Cultura y Educación (BADA PANILLO): Señor Presidente, Señorías. Su Señoría, el Diputado Antonio de las Casas, en la motivación que presenta para rechazar en su totalidad el Proyecto de Ley, dice: "Se solicita la devolución del Proyecto a la Diputación General de Aragón para que cubra los vacíos y vaguedades del mismo, a fin de no recurrir a soluciones de parcheo en un tema de tal importancia".
Después de oir a Su Señoría, la vaguedad de su motivación se difumina, y de pronto aparece la concreción, pero Su Señoría concreta fuera del tiesto. Su Señoría es muy concreto en asuntos que no vienen al caso y por eso, no es de extrañar que Su Señoría diga: "Esta Ley no sirve de nada. El problema está en esa memoria, en ese programa y tal". A mí me gustaría entrar en el debate sobre la cuestión planteada en esta sesión, sobre el texto, que esa es la cuestión. Habrá ocasión, yo nunca he eludido el toro, he informado constantemente del programa que estamos realizando en bibliotecas, en archivos, en todo, y estoy dispuesto a hacerlo nuevamente la semana que viene, cuando Sus Señorías quieran. Pero la cuestión aquí es otra. Se le atribuye al Padre Barlotomé de las Casas, este dicho: "La erudición es un carro del que cada cual puede uncir su caballo, y conducirlo a donde le plazca". Esta manipulación de las cosas, de los conocimientos, de los datos, que es pura y simple ideología, encubre motivaciones últimas a las que habría que responder. Yo estoy dispuesto también a responder en otro debate sobre el fondo de la cuestión a las motivaciones últimas, a los objetivos últimos de su Partido, que le obligan a conducir la información, los datos que usted pueda tener, hacia otras metas y por otros derroteros. Esa misma información, con mi caballo, claro, yo la conduzco hacia objetivos socialistas. Nada más.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor Consejero. Señor de las Casas.
El señor DIPUTADO (DE LAS CASAS GIL): Evidentemente, no me siento aludido por el hecho de la referencia al padre Bartolomé de las Casas, porque mi descendencia no sería directa, porque no, pero no sería directa mi descendencia, porque de todas formas el privilegio de algunos es el llamar a sus hijos sobrinos, o sea que no es eso, no me refiero a eso. De todas las formas alguna relación me parece que hay y me sentiría muy honrado. (Risas).
Señor Consejero, no deje las cosas, porque no es bueno para la cordialidad parlamentaria, ni política en ese mundo tan confuso de las extrañas, secretas, malévolas y hordas etcétera, maquinaciones y motivaciones que pueda tener su partido respecto a la Ley de Bibliotecas. Aquí hay unas cuestiones claras. He hablado de un principio de jerarquización, he hablado de una definción, he hablado de unos temas a incluir en la definición de bibliotecas. Un aspecto fundamental como es el personal, y al mismo tiempo, en el mismo contexto. Y mire usted, muchas leyes de su propio Gobierno central, he hablado de la necesidad de presentar una memoria que arrope, que lance a la ley, a la proyección pública, al verdadero interés de los ciudadanos, que no es el texto del artículo uno, dos, tres, cuatro y cinco, Comisión Asesora, comisión tal, personal, tal, definición tal y cual que es lo otro.
Entonces no hay ninguna maquinación, ni motivación última, hay la misma motivación última que ha movido a muchos bibliotecarios a estar quejosos del Proyecto que se presenta, es decir, esto es central en el debate. Yo no digo que la Ley no sirve para nada. Yo digo que la Ley sola no sirve para mejorar la incorporación y la cultura de los aragoneses, etcétera, etcétera, la Ley sola. Yo vuelvo al principio, que por eso he pedido la palabra, sobre todo, al principio de mi intervención ahora de esta respuesta. Y es que está muy mal ver extrañas maquinaciones, motivaciones y cosas así sin justificar. Denúncielas usted, dígalas, o es una mera intuición cartesiana. ¿Cuáles son esas motivaciones? ¿Cuáles son esos maquiavélicos movimientos, sufterfugios etcétera, que utiliza el Partido Comunista, teniendo como instrumento la Ley de Bibliotecas, o sea, no otra cosa? No el programa de desarrollo económico de Aragón, no los grandes temas, sino la Ley de Biblioteca la utilizamos con una... en fin, no lo sé, la verdad iba a decir chico. Perdone usted señor Consejero, es que se me escapa por completo tanta intuición, tanto resquicio, tanto hueco, tanto bivalbo, dentro del cual está escondido no sé qué.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor de las Casas. Señor Peruga tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (PERUGA VARELA): Señor Presidente. Muy brevemente y siguiendo en ese tono amable que está tomando esta sesión, para contestar muy brevemente. Mire usted, señor de las Casas, dice que yo me he basado en la vaguedad que usted se refiere en su escrito, evidentemente. Yo para contestarle a usted, tengo que basarme, ante todo, y sobre todo en lo que usted escribe, en la motivación. Y la motivación es esa. No me cargue la responsabilidad de que usted no ponga en esa motivación más que vaguedades e imprecisiones, esa en todo caso será su responsabilidad, no la mía.
Dice que de los medios personales no se ocupa el Proyecto, pues mire usted el Título Tercero, se ocupa de los medios personales. Que a usted no le parezca suficiente, que a los técnicos que ustedes han consultado no les parece suficiente, tiempo habrá de mejorarlo, si es que ha lugar a mejorarlo. Tiempo habrá.
Y después dice, que la Ley sóla no sirve para nada. Evidentemente. La Ley sóla no es nada. La Ley es la voluntad del pueblo de llevar a cabo unas condiciones que le sirvan para funcionar en sociedad, y después están los Reglamentos que la completan, y después está el Ejecutivo que la impulsa. Y después, están las Cortes que son las que controlan ese Ejecutivo, la impulsa y la desarrolla. Así son las cosas. No inventemos nada nuevo. Está todo inventado. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor Peruga. Pasamos al turno de fijación de posiciones de los Grupos Parlamentarios si desean intervenir. Grupo Aragonés Regionalista, señor Eiroa tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (EIROA GARCIA): Señor Presidente, señores Diputados. De todas las formas, si esta Ley se aprueba, que suponemos que se va a aprobar, por mucho que el Ejecutivo haga, por mucho que los Reglamentos reglamenten, y por mucho que vengan aquí a las Cortes, si no hay tela marinera, este Proyecto de Ley se puede quedar en lo que son muchas otras cosas. Señores Diputados, mientras las bibliotecas de Zaragoza, o de Aragón, en un año aumenten sólo en diecisiete mil volúmenes, mientras las Bibliotecas de Huesca, sólo adquieran en un año, mil ochenta y tres volúmenes. Mientras en Teruel sólo aumenten siete mil trescientos ochenta y tres volúmenes. La Ley sin una financiación no va a servir para nada. Mientras no haya un cuerpo especializado, y se atienda ese cuerpo de bibliotecarios como se requiere, tampoco vamos a hacer nada. Hay un dato que aquí ha surgido y que yo no quiero dejar de remarcar. Porque se ha dicho que la Ley, que el sistema, que una nueva concepción, que las bibliotecas no son los cuartos de los Ayuntamientos de libros, que eso no son bibliotecas, Señorías, eso serán almacenes de libros, o serán cajones de libros, o serán estanterías de libros. Porque en la biblioteca lo más caro resulta que no es el libro, y según un dato que además debo decir que me ha preocupado y que es un dato que hay que tener en cuenta. Un dato de Hipólito Escolar, en un libro, Planeamiento Bibliotecario, Director de la Biblioteca Nacional y una autoridad en la materia, nos dice y yo me quedo asombrado, que el costo del proceso es casi cinco veces al costo del libro, el costo del proceso de llevar la biblioteca, de atenderla, de ficharla de servirla, cinco veces más que el libro. Entonces de nada vamos a hacer, nada vamos a hacer si tenemos una Ley, si no tenemos financiación, si no nos dedicamos a atender de forma necesaria a estos cuerpos o a estos funcionarios, a aumentar su capacidad, aumentar su número para que puedan llegar estos elementos al pueblo.
El Grupo Aragonés Regionalista no se va a oponer a la tramitación de esta Ley, no se va a oponer, porque creemos que es necesario un marco legal, donde sea necesario establecer algunas cosas que se detallan en la Ley. El Proyecto a nuestra manera de ver, es un Proyecto, permitánme la expresión, corto, adolece de defectos, adolece de lagunas, es demasiado sintético y desde nuestra perspectiva, el problema que intento resolver partiendo de un planteamiento que creemos que no contempla la realidad aragonesa.
El señor Consejero decía, al principio de su intervención, y lo ha repetido en muchas ocasiones, yo se lo he oído en muchas ocasiones, que Aragón tenía, una configuración especial, siempre ha hecho mención a estas cosas, una psicología también especial, hace falta una integración cultural. Algún día dijo que Aragón no tenía su cultura propia, que era una mezcla de culturas, todo esto hay que tenerlo en cuenta al establecer una Ley y dar una amplitud, digamos a esta Ley.
Creemos que esta Ley no observa la realidad de Aragón, no se puede hacer una Ley que diga las ciudades de más de cinco mil habitantes van a tener una biblioteca. Eso no puede ser sistema en Aragón, podrá serio en cualquier otro lado. Trata de plantear un sistema sin llegar a concretarlo, y sin llegar a definirlo totalmente. Creemos que esto es consecuencia también de una política de auténticas dudas dentro de la política bibliotecaria de la Consejería, incluso con la Biblioteca de Aragón, que bueno, la Ley nos dice, que sí que la Biblioteca de Aragón, pero también hemos oído al señor Consejero opiniones en contra, que era, partidario de aquella biblioteca central. Bueno, se ha cambiado el tema, a nosotros nos parece, también, que corregir siempre es bueno.
Entendemos que la recuperación de la cultura, y también aquí adolece el Proyecto de Ley de algo que nos hubiese gustado, mencionar qué es, como lo especifica en concreto el catalán, que aquí se ha dicho, haber mencionado algunas cosas más que podrían ir en esa primera parte, hablando de libertades, hablando de nuestras lenguas, hablando de todo ello que no se habla, que no se dice para nada. Y entendemos que esta recuperación de la cultura, y el acceso a ella ha de pasar, para que todos los ciudadanos lleguen a ella, ha de pasar forzosamente, por una restructuración de estos servicios esenciales de la cultura. Y esta reestructuración la Ley ha tenido la oportunidad de poderlos plantear, pero vuelvo a decir con una visión realista, pero al mismo tiempo con una visión ambiciosa, no podemos quedamos cortos, sobre todo sabiendo que en Aragón, como se nos ha dicho, pues sólo un 41% de personas en el tiempo que el señor Consejero ha dicho, ha leido un libro, que un 10% han asistido a una biblioteca, bueno son datos que efectivamente en algún momento pueden originar cierta preocupación, y que son datos que hay que tener en cuenta.
Pero creo que este Proyecto tenía que haber sido un Proyecto también de ilusión, un Proyecto que se plantease, de alguna forma, la necesidad de llegar a constituir lo que la Federación Internacional de Archiveros, Bibliotecarios de la UNESCO, en datos que todos ustedes pueden conocer es un fondo mínimo de bibliotecas para poblaciones de tres mil y hasta veinte mil habitantes, que son tres volúmenes por persona. Sé que esto es un dato o una petición que, en estos momentos, son inalcanzables. Lógicamente, siguiendo estas instrucciones, una población de tres mil habitantes, tiene que tener nueve mil volúmenes. Yo, a título de ejemplo, les voy a decir en algunas poblaciones de Aragón, cómo estamos en estos porcentajes. En Zaragoza, por ejemplo, en Calatayud no llega al 2'5%, y tenemos ciudades como Ejea, Calatayud, Tarazona, Mallén, Tauste, Fuentes, Alagón, la Almunia, donde no llegamos al 0'66% de volúmenes por habitante. Con este porcentaje, o este porcentaje, con toda la mejor voluntad, con la mejor ley de bibliotecas, sin financiación no haremos nada. Y en Huesca, exactamente igual. Curiosamente en Huesca, ciudades o localidades donde se pasa de este porcentaje, en Boltaña por ejemplo, donde hay un promedio de 7’07 libros por habitante. O en Tardienta que se llega al 3, o en Zaidín que se llega casi al 3, pero también hay ciudades como Binéfar, Monzón, Barbastro, Sabiñánigo y Gurrea, donde no se llega al medio libro por habitante. Estos son datos que tenemos que tener muy en cuenta a la hora de planteamos esta Ley.
Y una Ley que, vuelvo a repetir, ha de ser una Ley ambiciosa, una Ley ambiciosa que pretenda llegar a ese tres, a esos tres libros por habitante en nuestras bibliotecas. Una biblioteca donde estén atendidas adecuadamente, una biblioteca donde no sea sólo tener los libros colgados en la pared o colocados en una habitación. Que sea la atención de personal especializado que nos pueda, en todos los momentos, facilitar exactamente lo que es la cultura a través de las bibliotecas.
Este problema está en otras Comunidades, y hay que reconocerlo, Comunidades de las que no hay datos, pero yo sí que tengo un dato que quiero hacerles llegar a Sus Señorías, para que compartan conmigo y con nuestro Grupo, esta inquietud por llegar a conseguir un proyecto ilusionado, una financiación más que proyecto ilusionado, que nos permita llegar a estos datos. En Cataluña, por ejemplo, a finales del ochenta y dos, la Consejería de Cataluña, y perdónenme que pongamos, como muchas veces, el ejemplo de Cataluña aquí. Hay que ponerlo. La Consejería de Cataluña había evaluado que sus trescientas cuarenta y cinco bibliotecas, con un millón ciento cincuenta y nueve mil volúmenes y diecisiete mil, cerca de dieciocho mil puestos, de lectura, asientos, daba una media de 0'53 volúmenes por habitantes, muy baja la comparación con Europa Central, bueno ni la podemos comparar, 6'41 en Dinamarca contra el medio nuestro, o el 1'25 de Alemania. Y que el déficit de volúmenes que tenían en Cataluña eran de once millones setecientos cuarenta y un mil volúmenes. Casi doce millones de volúmenes de déficit, y para ello ¿saben cuanto dinero se necesita? ¿cuánto dinero necesitaba Cataluña? Cinco mil cuatrocientos cincuenta y tres millones.
¿Qué ha ocurrido en este tiempo? Ha ocurrido que la Consejería de Cultura Catalana, no ha sacado los cinco mil millones para bibliotecas, pero sí ha establecido un plan financiero que le va a permitir, a lo largo de los años, sean cinco, sean diez, o sean quince, no lo sé porque no conozco el dato, pero le va a permitir, tener unas bibliotecas muy cercanas a lo que la UNESCO dice, a esos tres volúmenes por habitante y año.
Yo no quiero cansarles más con datos, y únicamente decirles que nosotros estamos de acuerdo en que se tramite el Proyecto de esta Ley. Hemos presentado una serie de enmiendas, enmiendas parciales, porque creemos que lo que hay que hacer es construir la Ley, pero insisto una vez más, prestando la atención necesaria a la financiación. Si no tenemos financiación, por mucho que nos empeñemos, jamás vamos a tener esa red que el Consejero nos quería plantear o nos plantea, que es una red que va a mejorar tremendamente la cultura aragonesa.
Unicamente querrría decir, que aunque parezca mentira y antes lo he insunuado también, los libros son importantes, los libros son necesarios, pero tan necesarios como los libros es el medio en donde han de estar estos libros, es el personal que ha de atender estas funciones y, sobre todo, pensar que hace falta esa estructura coordinadora que yo no sé, no puedo decirle en este momento al señor Consejero, si es mejor que sean las cabeceras de Comarca, o que sea la red de asistentes, o que sea a través de los corredores naturales de Aragón por donde hay que establecer estas redes de bibliotecas. Lo que sí le digo es que no se puede seguir el criterio de decir que en poblaciones de cinco mil habitantes una biblioteca. Aunque se ha dicho antes que se podrían poner en otros lados, la Ley no lo dice. Y yo le voy a dar, también, un dato la mar de curioso, si se sigue el criterio de la Ley habrá poblaciones donde nos quedemos, o se queden sus habitantes, sin biblioteca, y poblaciones, poblaciones, como les decía antes, por ejemplo Boltaña, que no tiene cinco mil habitantes, pero Boltaña da el índice mayor de lectura de Aragón, se leen más libros en Boltaña por habitante que en ninguna otra parte de Aragón. Y, en cambio, en Utebo no tenemos ninguna biblioteca y tiene cinco mil habitantes. Y ahí, según los datos, se leen muy pocos libros en la Biblioteca de Boltaña.
En Graus, por ejemplo, da un índice de 1'5, 1'30 de libros por habitante, pero lo que sí da es un índice tremendo de lectura. Los habitantes rotan leyendo. Los habitantes rotan leyendo y tampoco tenemos cinco mil habitantes aquí.
Por eso quiero decir que no se puede seguir un patrón concreto, un patrón estereotipado de estas localidades, hay que pensar, hay que imaginar cómo Aragón puede tener esta red de bibilotecas, cómo Aragón puede sacarle el mayor jugo posible a esta Ley. Y digo lo que algún compañero ha dicho en esta tribuna, la Ley por sí sóla no va a hacer nada si financieramente la Diputación General no toma conciencia de que es necesario no llegar a los cinco mil millones de Cataluña, ya vamos, ni se me ocurre decirlo, pero sí contar en los Presupuestos con unas cifras que nos permitan hablar con ilusión, llegar a las bibliotecas que pretenden, que tiene matizadas la UNESCO a través de estas federaciones que he mencionado antes. Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias señor Diputado. Grupo Popular. Señor Agustín Tremps, tiene la palabra.
El señor DIPUTADO (AGUSTIN TREMPS): Señor Presidente, señoras y señores Diputados.
Unos breves comentarios sí quisiera hacer a las palabras, digamos de preámbulo general, que ha hecho el señor Consejero a primera hora de la manaña. Y se ha referido al contexto socio-cultural en cuanto a la carencia de la vertebración cultural en Aragón, la falta de coordinación en el desarrollo de actividades por parte de las instituciones, y la falta de infraestructura cultural. Estamos de acuerdo señor Consejero con usted, no sabemos si estos tres Proyectos de Ley que se nos presentan hoy van a arreglar el tema.
En cuanto a las bibliotecas, ojalá el paso en Aragón de una cultura oral a una cultura audiovisual pudiera ser cierta, yo creo que de momento el señor Consejero se preguntaba si estábamos en ese paso. Yo creo que no estamos en ese paso todavía. Las bibliotecas como instituciones culturales, más que como meros receptores prestadores de libros, pienso que pueda ser bueno, al menos en el medio rural, no en el medio urbano, porque en el medio urbano las bibliotecas tal como están concebidas ya de tiempos ha, como receptores-prestadores de libros, no van a cambiar mucho.
Y en cuanto al tema de financiación de las bibliotecas, amplio capítulo que se ha tocado aquí, prácticamente podríamos decir que estoy en completo acuerdo con lo que ha dicho el representante del Grupo Regionalista y, consecuentemente, no voy a entrar más en ese tema.
Pero estamos debatiendo la enmienda que ha presentado el señor de las Casas acerca de la devolución del Proyecto de Ley a la Diputación General, y ha argumentado tres motivos fundamentales, el primero que era el procedimiento de elaboración, una falta de oferta de colaboración por parte de la Diputación General para participar en el texto de la Ley. El sector social que trabaja en el tema y que tiene mucho que decir y que no ha sido consultado. Bueno, yo también diría que hay gente que no trabajando en el tema también tendría mucho o algo que decir, que tampoco ha sido consultado, puede ser el argumento que emplea el señor de las Casas. Yo creo que tampoco no se ha entendido bien el segundo argumento, cuando habla del Preámbulo de la Ley. La concepción como un todo a los efectos de gestión. La frase anterior a los efectos de gestión como un todo, ya aclara, y así lo entendemos nosotros como Grupo Popular, que se refiere a la organización del sistema.
Y, por último, unas discrepancias que ha habido en cuanto a la definición de bibliotecas, pues nosotros tampoco estábamos muy de acuerdo con la definición que daba la Ley y, en ese sentido, hemos presentado una enmienda al artículo primero del Proyecto. Sistema de biblioteca o red de bibliotecas, pues eso también nos preocupó mucho, e incluso hemos mirado hasta el Espasa, señor Consejero, y bueno no por dar absolutamente bueno el concepto que nosotros creemos de la palabra sistema, lo podemos dar por malo. De cualquier manera, en ese sentido, no hemos presentado ninguna enmienda porque hemos entendido que puede pasar la palabra sistema.
Entendemos que no se señalan con claridad meridiana las funciones principales de la Biblioteca de Aragón y, por eso, también hemos presentado una enmienda en ese sentido, al igual que en el tema de la Comisión Asesora. De manera que sentar las bases antes de redactar el Reglamento de desarrollo de la Ley es una de las pretensiones que este Grupo tiene. Por eso también es por lo que se ha hablado de la composición de la Comisión Asesora de Bibliotecas, de una falta que encontramos, de una falta de reordenación desde el punto de vista geopolítico de las bibliotecas. Asimismo, ya se hablado aquí del tema de los cinco mil habitantes, etcétera. Falta, quizá, y se ha presentado, una enmienda de la definición más precisa de lo que ha de ser la Biblioteca de Aragón. Entiendo que también se debe abrir el camino hacia el mundo de las bibliotecas, y no sólo por parte de la Diputación General, sino por parte de cualquier institución pública, asunto que también hemos reflejado.
En definitiva, son una serie de enmiendas, no voy a llamar parcheo, que se dice en la enmienda a la totalidad presentada por el señor de las Casas, pero sí, bueno, una especie de lo que nosotros entendemos que el Proyecto está mal o más que mal, posible de arreglarse y para lo cual vamos a prestar nuestro apoyo, nuestra colaboración, porque entendemos que el Proyecto en sí hacía falta. No es una Ley, digamos, de primer orden, pero sí es una Ley que puede regular, en el tema que estamos tratando, asuntos que hasta ahora no lo estaban.
Y únicamente hacer una referencia palabras del señor Diputado del Grupo Socialista señor Peruga, mi querido amigo don Carlos, que dice que no van a ser muchas las enmiendas que van a modificar el texto del Proyecto. Yo no sé si esto ya determina una predisposición del Grupo Socialista de no aceptar las enmiendas que en su momento se presentaron. También dice que para el Grupo Socialista está claro que este Proyecto de Ley, a su juicio, es completo. Yo entiendo que no es tan completo, si no, evidentemente, no hubiéramos presentado las enmiendas.
De cualquier manera, pues, vuelvo a decir, el Proyecto en términos globales no nos parece mal; en términos particulares, evidentemente sí que habría algunas cosas que tendríamos que retocar y que vamos a tratar de retocar, con el permiso de Su Señoría, en la reglamentación y en la tramitación del Proyecto de Ley. Y consecuentemente con todo lo que acabo de exponer, el Grupo Popular se va a abstener en la enmienda a la totalidad que ha presentado el señor de las Casas. Muchas gracias señor Presidente.
El señor PRESIDENTE: Muchas gracias señor Agustín Tremps. Habiendo concluido el turno de fijación de posiciones, procede pasar a la votación. Llámese a la votación, por favor. (Pausa).
Se va a proceder a la votación de la enmienda de totalidad de devolución al Proyecto de Ley de Bibliotecas de Aragón. Los Diputados que voten a favor pueden ponerse en pie. Pueden sentarse. Los Diputados que voten en contra pueden ponerse en pie. (Pausa). Pueden sentarse. Los Diputados que se abstengan pueden ponerse en pie. (Pausa). Pueden sentarse. El resultado es el siguiente: votos a favor, cuatro; en contra, treinta y uno; abstenciones, veinticuatro. Se rechaza la enmienda de totalidad.
Se abre un turno de explicación de voto. ¿Grupo Mixto? Renuncia. ¿Aragonés Regionalista? ¿Popular? ¿Socialista?
Se suspende la Sesión durante cinco minutos.