Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Comparecencias - De Consejeros del Gobierno de Aragón

Comparecencia del señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes para explicar el contenido de la reunión del Consejo Nacional del Agua celebrada el 20 de julio de 1994.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 103 de Diputacion Permanente (III Legislatura)
Intervinienen: Bolea Foradada, Juan Antonio - Esteban Izquierdo, Isidoro - Martinez Val, Jose Antonio - Pintado Barbanoj, Angel - Pina Cuenca, Francisco

El señor PRESIDENTE: Comienza la sesión de esta Diputación Permanente. [A las diez horas y cinco minutos.]
En aplicación de lo dispuesto en el artículo 77 del Reglamento de la Cámara, procede someter a la aprobación de los señores Diputados el acta de la sesión celebrada por la Diputación Permanente el día 12 de julio del noventa y cuatro, que fue remitida con antelación a los Grupos. ¿Algún señor Diputado tiene alguna objeción? Queda aprobada el acta.
Se comunican distintas sustituciones: a don Antonio Lacleta le sustituye don Angel Pintado, don Adolfo Burriel comunica la presencia, en este caso como portavoz, de Jose Antonio Martínez Val en sustitución de Jesús Maestro, y don Juan Antonio Bolea Foradada comunica que los Diputados don Andrés Esteban Sánchez y don Gonzalo Lapetra han sido sustituidos para esta sesión por Luis Acín Boned y don Joaquín Maggioni Casadevall.
Punto único del orden del día: comparecencia del señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes a solicitud de tres Diputados del Grupo Parlamentario del Partido Aragonés miembros de la Diputación Permanente, para explicar el contenido de la reunión del Consejo Nacional del Agua, que se celebró el 20 de julio del noventa y cuatro.
Intervención de un representante de los Diputados solicitantes durante quince minutos.
El señor Bolea tiene la palabra. Señor Bolea, tiene la palabra para intervenir.



El señor Diputado BOLEA FORADADA: Gracias, señor Presidente.
Intervengo en nombre del Grupo del Partido Aragonés, interesando la comparecencia del Consejero de Obras Públicas de la Diputación General, en relación con su intervención en la reunión del Consejo Nacional del Agua el día 20 de julio de 1994.
En primer lugar, señor Presidente, quiero expresar la satisfacción de nuestro Grupo por su sensibilidad, por cuanto que a la petición de este Grupo sobre esta comparecencia, el señor Presidente ha tenido el acierto de que al día siguiente, a los dos días, esta convocatoria pueda celebrarse y que tenga lugar sobre un tema que es en este momento del que están hablando el 95% de los aragoneses, es decir, un tema plenamente candente, un tema vivo, un tema del que hay que hablar aquí, en las Cortes de Aragón. Y como el tema es lo suficientemente grave, lo suficientemente trascendente, creo que hay que abordarlo con la necesaria seriedad para que el pueblo aragonés y las Cortes de Aragón tengan cumplido conocimiento del estado de la cuestión.
Para entender todo el tema de la postura de Aragón con respecto al plan hidrológico nacional, es necesario comenzar a ver desde el principio las actuaciones que se han tenido. Recordemos que en abril de 1993, primera fecha que nos interesa destacar, el Gobierno de la nación, el Gobierno del Partido Socialista Obrero Español, el Gobierno de don Felipe González, aprueba el anteproyecto de ley del plan hidrológico nacional. En el anteproyecto del plan hidrológico nacional, en su título segundo, se habla abiertamente de los trasvases intercuencas, de los recursos hidráulicos, en los artículos 63 al 91. En dicho anteproyecto se da por supuesto que tales trasvases van a tener lugar y señala como volúmenes máximos a trasvasar tres mil setecientos setenta hectómetros cúbicos. En la memoria, por si alguien no ha entendido bien el título segundo del anteproyecto, se refleja gráficamente el horizonte del año 2012 de los trasvases realizados en el sistema integrado de equilibrio hidráulico nacional, llamado Siena. Y para que no haya ninguna sorpresa y para que nadie pueda en este momento poner en duda qué es lo que se pretende hacer con las aguas en España, y como, curiosamente, después de más de un año de haberse presentado el anteproyecto, todavía incluso aquí, en Aragón, se está dudando si se harán o no se harán los trasvases, qué postura va a adoptar el Partido Socialista, etcétera, etcétera, yo voy a recordar, sencillamente, que en la memoria está expresamente reflejado por el Gobierno del señor González cuál es el panorama que tendrá España en el horizonte del 2012.
Esta es la realidad que contempla el anteproyecto de plan hidrológico nacional, y en ese anteproyecto, el Gobierno socialista, el Gobierno de don Felipe González, dibuja claramente en los trasvases del Ebro las aguas que van hacia el área de Barcelona, hacia la cuenca del Llobregat, hacia la cuenca del Júcar, la zona de Castellón, la zona de Sagunto, la zona de Valencia, hacia la zona de Murcia, cuenca del Segura, e incluso la posibilidad de detraer aguas con respecto a la zona de Almería. Este es el llamado arco mediterráneo, que es muy gráfico, del que tanto se está hablando; éste es el futuro arco mediterráneo, pintado aquí de azul, y quizás estaría mejor pintado de verde porque, ciertamente, una vez realizados todos estos trasvases, el arco mediterráneo va a ser, sin lugar a duda, una de las áreas o zonas más privilegiadas de todo el planeta. Ese es el anteproyecto del plan hidrológico nacional y ésa es la postura del Partido Socialista Obrero Español, y este proyecto es del Gobierno del Partido Socialista Obrero Español. Y esto es lo que en este momento se está tramitando. Ese anteproyecto -ya decimos claramente que es un proyecto trasvasista- no tiene otro objeto: bendecir los trasvases.
Y con respecto al Pacto del Agua, ¿qué dice el anteproyecto de plan hidrológico nacional? No se le cita ni recoge expresamente en ningún lugar, a pesar de que el señor Borrell -y no voy a hablar posiblemente más de él en toda la mañana- aseguró literalmente -ahí tengo la transcripción- que se incluiría al pie de la letra en el plan hidrológico nacional; ni al pie de la letra ni letra ninguna, no aparece por ningún lado. Unicamente se regulan, se recogen en los anexos, al hablar de las distintas cuencas, las obras de regulación de los distintos ríos, como se recogen las obras de regulación de todas las cuencas españolas, absolutamente todas, sin hacer ninguna referencia ni relación a que esto sea Pacto del Agua. Y el tema más importante, que es el tema de la reserva del agua para Aragón, los seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos que aparecen recogidos en el Pacto del Agua, en el anteproyecto del plan hidrológico nacional solamente se dice, en el artículo 73, que se fijan en once mil doscientos hectómetros cúbicos las reservas asignadas a la cuenca del Ebro, pero en ningún caso se dice que de esos once mil doscientos, seis mil quinientos cincuenta son de uso exclusivo para Aragón. Y, finalmente, por destacar alguno de los elementos más perjudiciales para Aragón del anteproyecto: el anteproyecto de plan hidrológico nacional tiene una obsesión, absoluta obsesión con recargar lo que llaman el precio del agua.
Este es el anteproyecto, publicado en abril del noventa y tres. Y en septiembre de 1993, el año pasado, sale a información pública el anteproyecto, y el Gobierno del señor Marco, que en ese momento ya había tomado posesión, en aquella curiosa votación, contando con un tránsfuga y con los votos de Izquierda Unida, presentó alegaciones al plan hidrológico nacional, las presentó el 29 de septiembre de 1993, y las debió presentar motu proprio; y no, señor Esteban, como ayer, que le escuché por la televisión, donde decía usted que estas alegaciones habían sido acordadas entre los distintos Grupos de las Cortes de Aragón, si yo mal no le entendí. Si se refería a estas alegaciones, usted no estaba diciendo la verdad, porque, desde luego, el Partido Aragonés no fue consultado. Esas alegaciones las presentaron ustedes en septiembre de 1993, el 29 de septiembre, y voy a recordar lo que ustedes dijeron en esas alegaciones: en primer lugar, hablan sobre la inclusión en el anteproyecto de las obras de regulación recogidas en el Pacto del Agua. Les preocupa, lógicamente, que se recoja, y dicen -estableciendo unos cuadros de las obras que aparecen en el anteproyecto y de las que aparecen en el Pacto del Agua- que les parece que están perfectamente recogidas, aun cuando en el plan hidrológico nacional se especifican los ríos y no los embalses; es una opinión. Esto con respecto a la inclusión.
Sobre la reserva del agua, páginas 11 a 12 de su informe, señor Esteban, de su informe o de quien sea, que ya hablaremos de ese tema, se recuerda que el Pacto del Agua lo forman seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos al año, y añade en su informe que el artículo 73 establece unas reservas para la cuenca del Ebro de once mil doscientos hectómetros cúbicos. Y se dice literalmente en su informe -escuchen, señorías-: "esta cifra de once mil doscientos hectómetros cúbicos permite responder a la reserva de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos demandada por la Comunidad Autónoma de Aragón; entendemos que éste es el máximo nivel de concreción que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional permite, habida cuenta de la necesidad de respetar la unidad de cuenca. El Gobierno de Aragón considera muy positiva la inclusión de una reserva de once mil quinientos hectómetros cúbicos para la cuenca del Ebro, que fue añadida para cumplir los compromisos del Pacto del Agua"; literalmente, literalmente e increiblemente esto es todo lo que se les ocurrió a los redactores de estas alegaciones sobre la reserva del agua.
A los trasvases les dedican un amplio estudio en las alegaciones del Gobierno del señor Marco. Empiezan por decir que "a pesar de que la reserva del agua prevista para toda la cuenca asegura las necesidades hidráulicas de nuestra región, independientemente de que puedan producirse trasvases de aguas excedentarias de la cuenca del Ebro a otras cuencas, entendemos -dicen- que debemos pronunciarnos sobre la forma y condiciones en que estas transferencias están reguladas en el anteproyecto de ley. Una adecuada regulación de éstas -dice- es una garantía suplementaria para toda la cuenca". "La experiencia comparada -añaden-, tanto en España como en otros países, enseña que trasvasar aguas de unas cuencas a otras suele acarrear innumerables problemas de índole ambiental, política, económica y social -verdad de perogrullo, evidente-, pero hechas estas consideraciones -siguen añadiendo literalmente-, pasemos a examinar en qué forma Aragón tiene asegurado su futuro hidráulico en forma de reserva de agua de uso exclusivo ante cualquier contingencia, incluidos posibles trasvases de caudales", y se dedican a ver cómo en el anteproyecto del Plan Hidrológico -dicen- tenemos implícita una reserva, una garantía. Y dicen: "En síntesis, podemos hablar que en el anteproyecto de ley hay ocho instrumentos jurídicos que pueden servir para garantizar a nuestra región que sus necesidades de agua, cuantificadas en una reserva de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos/año, van a ser respetadas ante cualquier contingencia". Y dedica desde la página 16 a la 24 para analizar estos ocho instrumentos del anteproyecto de ley, que, a juicio del Gobierno de Aragón, son una garantía para los aragoneses, a pesar de que se hagan los trasvases.
Señor Esteban, ¿cómo es posible que en unas alegaciones al plan hidrológico nacional, en el capítulo de trasvases, la Comunidad Autónoma de Aragón, en su informe,... [Rumores.]

El señor PRESIDENTE: Silencio.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: ...estudie ocho instrumentos que dicen que nos garantizan esto? Señor Esteban, yo le pregunté la vez anterior, cuando hablamos de este tema, que ponía en duda que este proyecto o, mejor dicho, que estas alegaciones hayan sido hechas en la Diputación General de Aragón, y se lo vuelvo a preguntar: desde luego, usted no las ha hecho, entre otras cosas, porque no tenía tiempo para dominar estos temas, llevaba muy poco tiempo y ésta no es su especialidad. ¿Me puede usted decir, señor Esteban, quién ha hecho este informe? Tengo derecho a preguntarlo. Diga usted los nombres de los funcionarios de la Diputación General de Aragón que han hecho este informe, y a partir de allí, sobre este tema, seguiremos hablando, y más tiempo del que usted cree. Esto no es posible que lo haya hecho... Ya hablaremos..., pero no es posible que lo hayan hecho unos aragoneses que sientan la defensa de Aragón.
¿En qué se parece este informe, señor Esteban, al que presentó el Gobierno de don Emilio Eiroa al plan hidrológico de la cuenca del Ebro, en donde abiertamente se manifestaba la postura en contra de los trasvases?, ¿en qué se parecen?
Y ustedes, señor Esteban, como les parecen pocos esos ocho instrumentos, dicen: "y vamos a poner un par de instrumentos más", uno, que estemos representados en la entidad de equilibrio hidráulico nacional -¡hasta ahí podíamos llegar, que no lo estuviésemos!-, y otra, que paguen, es decir, la implantación de un canon por la utilización del agua trasvasada, que los que reciben el agua, por lo menos, que la paguen, al menos, pagándola.
Concretamente, señor Esteban, su informe y sus alegaciones es un "sí" a los trasvases, porque no nos perjudican, porque estamos perfectamente garantizados. Salga usted a la calle ahora y explique todo eso si tiene usted valor.
Pero el 30 de septiembre de 1993, es decir, el mismo día, no solamente hizo alegaciones la Diputación General de Aragón; el Partido Aragonés también presentó las suyas, y no le voy a decir cuáles fueron las nuestras, pero no se parecen en nada a las que he leído. Hicimos algo más importante, hicimos algo más trascendente, que fue que, una vez estudiadas estas alegaciones que ustedes dieron a los medios de información y que, naturalmente, tuvimos el Partido Aragonés, leímos aquel bodrio de alegaciones y nos pareció que aquello era impresentable, y presentamos aquí, en las Cortes de Aragón, una proposición no de ley como complemento y matización de las alegaciones emitidas por la Diputación General de Aragón respecto al plan hidrológico nacional, la presentamos aquí en septiembre del noventa y tres...

El señor PRESIDENTE: Silencio, por favor.
Señor Bolea, lleva ya más del tiempo reglamentario consumido, o sea que active, active. [Rumores.]
Ruego a los señores Diputados que los comentarios, primero, los hagan entre ellos y en voz baja y, segundo, no se dirijan a la Presidencia como si estuviéramos tomando café.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: Yo ruego, señor Presidente, dado lo que es el tema...

El señor PRESIDENTE: Yo conozco la importancia del tema. Estoy siendo generoso en la implementación del tiempo, pero le digo que la comparecencia es para pedirle explicaciones al Consejero sobre la reunión del Consejo Nacional del Agua, y no hay que remontarse necesariamente a los fenicios.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: Señor Presidente, no son los fenicios. Digo sencillamente que en esta proposición no de ley, que se adoptó por unanimidad el 28 de octubre de 1993, se complementaron esas alegaciones diciendo: primero, que se reitera que la aprobación de los planes de cuenca sean previos al plan hidrológico nacional; segundo, la oposición a los trasvases por ser perjudiciales para Aragón, en tanto en cuanto no se lleven las otras planificaciones; y en tercer lugar, que se contenga literalmente el Pacto del Agua dentro del plan hidrológico nacional. Esta proposición no de Ley aquí, en Zaragoza, aquí, en Aragón, ustedes, incluido el señor Marco, la apoyaron y aprobaron por unanimidad, y usted, naturalmente, este tema, estos acuerdos de las Cortes, es lo que ayer debió usted defender en el Consejo Nacional del Agua.
Y llegamos ya al Consejo Nacional del Agua. [Pausa.] El Consejo Nacional del Agua tiene un pleno y una comisión permanente; esa comisión permanente la constituyen una serie de miembros, veintitantos, de los que, efectivamente, no había ningún representante de la Comunidad Autónoma de Aragón, entre otras cosas porque el único representante que podía haberlo sido era el señor Acín, entonces consejero, que presentó su candidatura, pero los señores Presidentes de las otras Comunidades Autónomas prefirieron dar el voto al representante de Andalucía y de la comunidad autónoma de Cataluña. Con el voto del PSOE en contra, don Luis Acín no pudo ser miembro de esa comisión permanente. Y en esa comisión permanente, con esa composición, se desestiman todas las alegaciones.
Señor Presidente, por eso he hecho referencia, porque la comisión permanente lo que estaba estudiando era las alegaciones, entre otras, las alegaciones de la Diputación General. Las desestiman absolutamente todas, no recogen ni una, y dicen, por señalar los puntos importantes a los que usted, creo, debe hacer referencia, que el "plan hidrológico nacional debe tramitarse antes que los de cuenca"; no hace ninguna mención al Pacto del Agua, ni hace ninguna cuantificación que implícitamente lo respete con respecto a Aragón, abiertamente se declara en favor de los trasvases. Dice: "está plenamente demostrada la disponibilidad de excedentes", se dice en el informe de la comisión permanente, página 20; los enumera uno a uno, página 22 a 24, y entre ellos, los trasvases a Barcelona, el trasvase al Júcar, trasvase al Segura, y se dice -página 27-, por si alguien tiene alguna duda, "que se aprobarán con la ley y la declaración de interés general de los primeros cinco trasvases pequeños cuya viabilidad esté acreditada", y los restantes, los grandes trasvases, se aprobarán también con la ley. Es decir, cuando el anteproyecto se presente ahora, se aprueban todos los trasvases a los que he hecho referencia, incluidos los del Ebro, se aprueban ya, pues su ejecución se considera necesaria.
¿Hay algún ingenuo que todavía esté pensando alguna historieta con respecto a los trasvases? "Y se supedita -dice- la ejecución de las correspondientes obras a una declaración de interés general en otro acto legislativo complementario cuando, en el plazo de dos años, el Gobierno presente estudios de viabilidad".
¿Sabía usted, señor Esteban, que el 22 de diciembre de 1993, el Gobierno de don Felipe González ha adjudicado ya los estudios de viabilidad de los trasvases del Ebro a Barcelona y al Júcar-Segura, por un importe -el simple estudio- de más de doscientos millones de pesetas, y que ese estudio de viabilidad está prácticamente realizado?
Y, por último, en el informe de la comisión permanente se limitan a cuatrocientas o seiscientas mil hectáreas las previsiones de transformación de regadío. Es decir, ni siquiera las que el plan hidrológico de la cuenca del Ebro prevé para la cuenca. Ese es el total de las hectáreas que se prevén, y en dicha cifra no se excluyen las que a nivel de toda España estuviesen ya avaladas por planes declarados de interés general: en Aragón, por ejemplo, Bardenas, riegos del Alto Aragón y Guadalope. Y, desde luego, no se dice absolutamente nada de las previsiones de hectáreas de regadío que son posibles regular con respecto al Pacto del Agua. Y, por fin, el informe de la comisión permanente sigue con la obsesión con el precio del agua.
Y termino, señor Presidente. El día 20 de julio, previamente, tuvimos una reunión con el señor Consejero, que yo le agradezco, y en esa reunión el Grupo del Partido Aragonés le presentó literalmente y por escrito las propuestas que, a nuestro juicio, eran fundamentales para defender los intereses de Aragón, y eran, concretamente, las que por unanimidad se habían aprobado aquí, en las Cortes aragonesas. Con fecha 11 de julio se le presentó este escrito, y el día 20 de julio se celebró el pleno del Consejo Nacional del Agua, para que informe sobre el anteproyecto, último trámite para que ya, en el mes de septiembre, esté listo para presentarlo ante las Cortes Generales. Y en esa reunión del pasado 20 de julio, el informe de la permanente es sometido a votación y se aprueba con cincuenta y tres votos a favor y diecinueve en contra. En consecuencia, el informe del Consejo Nacional del Agua sigue manteniendo que el plan hidrológico nacional se tramite antes que los de cuenca, da aprobación y bendición a los grandes trasvases del Ebro, no dice absolutamente nada del Pacto del Agua, reduce de una forma brutal las hectáreas regables posibles en España y, finalmente, mantiene la obsesión del precio del agua.
El único representante de la Comunidad Autónoma de Aragón -no digo aragonés, porque, claro, el presidente de la Confederación Hidrográfica es aragonés, pero estaba en su obligación de votar en contra- es el delegado del Gobierno; otro representante era el señor Maggioni, que no representaba a la Comunidad Autónoma de Aragón, aunque era aragonés y aunque votó en contra; el señor Dena representaba a todos los agricultores españoles, y tenía, naturalmente, el debate entre la postura de Aragón, la postura de los de Murcia, la postura de los de Valencia, de Cataluña, etcétera; y el único representante de todos nosotros, de la Comunidad Autónoma de Aragón, el señor don Isidoro Esteban. Y éste es el motivo de la reunión, don Isidoro Esteban, que parece que está tan orgulloso y que ahora le hablaremos en la segunda parte.
Don Isidoro Esteban, ayer votó "sí" al informe de la comisión permanente del plan hidrológico nacional, lo cual da a entender que está feliz, orgulloso y contento, pero como eso ya no pertenece a mis impresiones sino al punto de vista subjetivo de don Isidoro Esteban, esperamos, señor don Isidoro Esteban, que usted nos explique en este momento por qué votó "sí" al informe de la comisión permanente, que es lo que se votaba, y por qué usted ha dado la bendición en el Consejo Nacional del Agua a toda esta postura, rompiendo literalmente con la postura anterior del Gobierno de la Diputación General de Aragón, presidido por don Emilio Eiroa, y rompiendo brutalmente con la postura de los aragoneses. Salga usted a la calle y opine. Pero la calificación de su declaración y de su confesión se la haremos en la segunda parte.
Me reservo, señor Presidente, para este segundo acto. Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bolea.
Respuesta del señor Consejero durante quince minutos.

El señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes (ESTEBAN IZQUIERDO): Gracias, señor Presidente. Señorías.
Conocía de la necesidad que Aragón tiene de la verborrea del señor Bolea, pero no sabía también de los lapsus en el tiempo a los que nos quiere someter el señor Diputado, reproduciendo o intentando reproducir un debate que se dio en estas Cortes nada más acceder el actual Gobierno para dar cuenta de las alegaciones que en ese momento presentó el mismo. Alegaciones que, para su tranquilidad -y se lo dije entonces, señor Bolea-, fueron realizadas en el Departamento de Ordenación del Territorio, como no podía ser menos, y, además, fueron realizadas por la dejación que había hecho el anterior Gobierno, que, a ocho o diez días de la finalización de la presentación de dichas alegaciones, no tenía ni el más mínimo borrador, al menos en el Departamento de Ordenación del Territorio, sobre las alegaciones que a ese tan cacareado anteproyecto de ley, en donde se contemplaban tantas maldades, no habían sido capaces, quizás es que utilizaron esas informaciones para presentar otro tipo de alegaciones, pero desde el Gobierno no se había hecho ni el más mínimo trabajo, y con cierta prisa se tuvieron que presentar unas alegaciones que, como no quiero repetirlas otra vez más, fueron motivo y causa de un amplio debate en esta cámara, y creo que habían sido ya lo suficientemente juzgadas y que no era necesario reproducirlas y recordarlas.
Pero como usted está acostumbrado a hacer juicios sumarísimos antes de conocer las informaciones que se tienen que dar en esta cámara y, además, y lo quiero decir -para también mayor vergüenza suya, señor Bolea, utilizando algunos de los términos que usted utiliza inmediatamente después con una frialdad y una alegría que, desde luego, no son dignas de su propia personalidad-, usted, su Grupo pidió que yo hoy compareciera, y, de acuerdo con la Mesa de las Cortes, "inmediatamente", y me parece, además, extraordinaria esta oportunidad: a los dos días estoy aquí informando. Y usted, antes de que informe, a petición de su Grupo, ya se permite el lujo, sin conocer cuál va a ser mi respuesta, sin haber leído seguramente, porque, por lo que veo, ni usted ni el representante de su Grupo que no representa a esta Comunidad Autónoma, según usted, porque representa a toda la cuenca, habían leído las alegaciones que se habían presentado y que han sido incorporadas, y que también están dentro del marco y de la documentación que el otro día fue debatida y que es motivo de toda esta polémica o de este debate, pero que creo que es una polémica y un debate enriquecedor y que creo que tiene que dar luz, y que los aragoneses, los aragoneses, a los que yo también quiero porque también soy aragonés, y no hago patrimonio de ninguno de ellos como hace usted, deben conocer la realidad, los pros y los contras, que también en algún momento al Partido Aragonés le llevaron a firmar un Pacto del Agua con una serie de contraprestaciones, y luego le hablaré de ello también, y quizás me lo reserve para la segunda parte.
Que usted, su Grupo, que ha pedido y ha solicitado esta comparecencia, emita unos juicios como los que ha estado emitiendo a priori, sin conocer lo que yo le voy a decir hoy, entendería que lo haga después de escucharme y después de estar aquí. Pero usted, inmediatamente después, como casi siempre, y de oído, y no sé si del oído bueno, habla con cierta alegría, que creo que no favorece y que lo único que hace es dividir y propiciar una cierta crispación en el pueblo aragonés en un tema que creíamos todos que desde esta cámara se había superado y había sido felizmente resuelto sin patrimonializarlo ningún partido político, sino como un elemento común de todos los aragoneses.
Dicho esto, voy a entrar ya en lo que creo que debe ser mi misión aquí, porque para eso he sido requerido, y me voy a ajustar a ello. Y voy a hablar de la política hidráulica y de la reunión del consejo y lo que desde el Gobierno de Aragón se ha hecho en estas últimas fechas. Para Aragón, la política hidráulica y todo lo relacionado con el agua constituye una de las mayores preocupaciones de nuestra población. El desarrollo económico de esta Comunidad Autónoma está condicionado en gran medida por el uso y gestión que se haga de los recursos hidráulicos de que disponemos.
Y quiero decirle, porque, si no, me lo dirá usted después, que voy a leer lo que considere oportuno, porque, así, las cosas escritas quedan y escritas están, aunque, por supuesto, y para no introducir distorsiones en la interpretación que se pueda hacer después desde la propia cámara, sobre unos temas que creo que son importantes y que son el producto de un trabajo intenso.
Es voluntad unánime de las formaciones políticas con representación en estas Cortes de Aragón que las líneas estratégicas fundamentales relacionadas con el agua sean objeto de un acuerdo sólido que asegure un horizonte estable para todos los sectores de la población. En este sentido se expresaba el Pleno de las Cortes de Aragón en su sesión del 30 de junio del noventa y dos, e interpretando este sentir, este Consejero convocó -y no lo hizo la vez anterior por las razones que le he dicho anteriormente, entre otras, por la precipitación y la falta de tiempo-, en esta ocasión, convocó a los representantes de las fuerzas políticas aragonesas para analizar conjuntamente el informe sobre las propuestas de modificación del anteproyecto del plan hidrológico nacional y del documento de escenarios de febrero de 1994, entre otras razones, y como les manifesté, porque a este Consejero también le preocupaban algunas de las cuestiones que allá se recogían.
Estas reflexiones sobre dichos documentos se extendieron posteriormente, en otra reunión, a los representantes aragoneses en el Consejo Nacional del Agua, fueran representantes en función de un determinado organismo o por una razón u otra. Fruto de estas conversaciones, el Gobierno de Aragón planteó una propuesta, la propuesta del Gobierno a la reunión del Consejo Nacional del Agua del 20 de julio de 1994, y que está recogida íntegramente -y lo digo ya anticipadamente-, está recogida íntegramente como una de las dieciséis alegaciones de los noventa miembros del Consejo Nacional del Agua; no había ninguna alegación por parte del representante de la cuenca del Ebro en esta documentación, pero sí que había una alegación -de la misma voy a dar cuenta seguidamente- del representante del Gobierno de Aragón, del representante en el Consejo Nacional del Agua, que ha sido incorporada literalmente a esta documentación. Ya ésa es una razón para interpretar el sentido del voto, al que usted aludía, íntegramente en esa documentación, en ese informe que se sometió a votación. Esto creo que se puede decir como un elemento de trascendencia suficiente para entender la postura del representante en el Consejo Nacional del Agua, el representante de Aragón.
Y paso a decirles literalmente, para que no hagan después interpretaciones fallidas, interpretaciones erróneas o tendenciosas también en algunos casos, sobre lo que realmente se incorporó y cuál es el sentir del Gobierno de Aragón en esta segunda fase, no en las alegaciones anteriores, sino en las alegaciones de las que estamos hablando, en las que se hacían al informe de esa comisión permanente.
Y quiero también pararme un segundo. El señor Acín no sé las gestiones que haría en su día para estar en la comisión permanente, pero, desde luego, lo que sí le puedo decir es que, dada la configuración de las Comunidades Autónomas españolas en este momento, no solamente necesitaría el rechazo, o necesitaría el apoyo, mejor dicho, para salir del Partido Socialista, sino que algunos otros partidos aquí también presentes le podían haber dado ese voto y no se lo dieron, lo dieron a la cuenca del Ebro, pero lo dieron a Cataluña.
Y ya paso y me concreto en el tema exacto de estas propuestas que desde el Gobierno de Aragón se realizaron, señor Bolea, señorías. Leo literalmente: "El Gobierno de Aragón tiene el mandato político unánime de las Cortes de Aragón de condicionar su apoyo al plan hidrológico nacional, a la inclusión en el mismo del contenido del denominado Pacto del Agua"; ésta es la primera observación hecha como alegación al citado documento.
La traslación del contenido de dicho Pacto del Agua al anteproyecto de ley del plan hidrológico nacional se explicitó ya en las alegaciones presentadas por este Gobierno al citado anteproyecto. Y para ahorrarle que tenga que escribir, también paso a decirle que en la intervención que este representante tuvo en esa reunión del Consejo requirió al presidente del Consejo y Ministro de Obras Públicas para que se comprometiera con esta incorporación, contestación que fue afirmativa, y usted mismo lo ha dicho, por parte del señor Ministro. Pero, además, si quien le ha podido transmitir la información lo ha hecho de forma completa -y no voy a decir aquí lo que se voto; si usted tiene interés, luego se lo diré, les diré lo que se votó-, una de las partes que contempla son "las observaciones, sugerencias y alegaciones que, en su caso, se formulen por los consejeros en el plazo de siete días naturales, contados a partir de la fecha de este acuerdo". Y le habrán informado que yo personalmente dije que en este plazo remitiríamos, aunque se da por hecho que lo tiene el propio Ministerio, el texto íntegro del Pacto del Agua para que se incorporara en función de esa aceptación que había sido hecha por el señor Borrell, y ya está camino de Madrid. Y esto mismo lo hizo otro representante de Aragón, aunque no representa única y exclusivamente a la cuenca del Ebro ni a la Comunidad aragonesa, como usted ha dicho.
Es decir, que sepa, para su tranquilidad, porque ha sido un elemento, un elemento estos días de ciertos comentarios, que está el texto del Pacto del Agua, se incorporará a este documento, y ésta es una certificación, señor Bolea.
El proyecto de directrices de la cuenca del Ebro, aprobado por unanimidad, se recoge en el Pacto del Agua. "El presente informe actualiza las pretensiones de la Comunidad Autónoma de Aragón, a la luz del informe sobre las propuestas y modificación del anteproyecto del plan hidrológico nacional y del documento de escenarios de febrero de 1994", y sigo leyendo la alegación presentada: "Primero, las regulaciones hidráulicas contenidas en el Pacto del Agua. Este punto no ha sufrido modificaciones en el informe remitido por la comisión permanente del Consejo Nacional del Agua. En consecuencia, las demandas formuladas en las alegaciones siguen vigentes. En síntesis, son las siguientes: mencionar expresamente los embalses a construir, siempre que los proyectos estén ya suficientemente definidos; en la memoria del anteproyecto de ley se mencionan tan solo con carácter genérico los ríos a regular, y también falta la mención al embalse de Moneva en el río Aguasvivas; se apoya el mantenimiento del rango legal de los anexos que incluyen los listados de obras, así como el mantenimiento de la declaración de interés general de estas obras.
Segundo, en lo referente a reservas de aguas contenidas en el Pacto del Agua. El Pacto del Agua prevé un total de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos por año como reserva de caudales para Aragón, distribuidos del siguiente modo: tres mil seiscientos hectómetros cúbicos para necesidades actuales de Aragón, dos mil cien para nuevos usos previstos en el Pacto del Agua y ochocientos cincuenta para reserva estratégica. En el segundo borrador del anteproyecto de ley del plan hidrológico nacional se prevé una reserva genérica de once mil doscientos hectómetros cúbicos para el conjunto de la cuenca del Ebro. En el informe de la comisión permanente, únicamente se indica que se procederá al establecimiento de una reserva amplia para garantía de todas aquellas cuencas que resultaran cedentes de volúmenes significativos: en el norte, Duero, Tajo y Ebro. Además, se menciona en el citado informe que esta propuesta implicará la modificación del artículo 73, en el que se establecía la reserva de once mil doscientos hectómetros cúbicos. Además, debe tenerse en cuenta que en el informe se recoge la necesidad de disponer de tres mil ciento cincuenta hectómetros cúbicos para el caudal ecológico del mantenimiento del delta del Ebro, propuesta que defendemos desde Aragón por razones medioambientales inexcusables.
En consecuencia, y a la vista de todo ello, manifestamos que, en caso de ser necesaria la modificación del artículo 73 por razones externas a la cuenca del Ebro, permanezca la reserva genérica de once mil doscientos hectómetros cúbicos para el conjunto de la cuenca del Ebro. Pedimos, además, que en la memoria de la futura ley se mencione expresamente la reserva que garantiza a cada una de las comunidades autónomas. La actual reserva de once mil doscientos hectómetros cúbicos no garantiza con seguridad la reserva de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos -tome nota de lo que digo en este momento, señor Bolea-, prevista en el Pacto del Agua, ya que apenas supera los caudales que actualmente utilizamos las diferentes comunidades autónomas que formamos parte de la cuenca del Ebro. El proyecto de directrices del plan de la cuenca del Ebro prevé que Aragón pase de una demanda de alrededor de tres mil seiscientos hectómetros cúbicos a una de cinco mil quinientos sesenta y nueve hectómetros cúbicos, muy próxima a los cinco mil setecientos previstos en el Pacto del Agua, sin añadir la reserva estratégica. Estas cifras se corresponden con un correspondiente aumento de la superficie regable, como analizaremos más adelante.
Por el contrario, en la nueva documentación relativa al plan hidrológico nacional tan solo se prevé para toda la cuenca del Ebro un aumento de quinientos ochenta hectómetros cúbicos en los diez primeros años, y de mil doscientos en los próximos veinte años. Este volumen sería adicional a las necesidades para adecuar y consolidar los regadíos en servicio y a los procedentes del ahorro de agua en los regadíos de la cuenca. Debemos considerar también que Aragón necesita trescientos setenta hectómetros cúbicos adicionales para pasar a disponer en la superficie de riego actualmente implantada, una vez modernizada con dotación y objetivo. Extrapolando este dato al conjunto, los regadíos de la cuenca dan setecientos tres hectómetros cúbicos, por la superficie en Aragón, y representa el 52,6 del total de la cuenca. En cualquier caso, el déficit global actualmente admitido en la memoria para la cuenca del Ebro es de cuatrocientos setenta hectómetros cúbicos, que, en principio, consideramos como límite máximo. Así pues, aun cuando todo ese déficit se asignara a regadíos, quedaría un volumen adicional para regadíos de mil seiscientos setenta hectómetros cúbicos, de los que para nuevos regadíos podrían ser mil cuatrocientos setenta y tres".
Estas cifras que estamos barajando -y no voy a repetir todas; si quiere, las leo también, pero prefiero no cansar a sus señorías- chocan con los dos mil cien incluidos en el Pacto del Agua y con los dos mil treinta y cinco de las directrices de la cuenca del Ebro; los seiscientos nueve hectómetros que podemos calcular de manera realista que se asignarían a Aragón distan mucho de los dos mil cien, todo ello sin contar con los ochocientos cincuenta hectómetros de la reserva estratégica.
"Si no existe garantía de esta reserva de caudales, se podría dar la paradoja de que Aragón sufriera los negativos impactos ambientales, sociales y políticos de construir nuevos embalses y que la casi totalidad de la nueva agua regulada tuviera un destino ajeno, con el agravante de que, según el Pacto del Agua, nuestra región se ha comprometido a contribuir con los trabajos a realizar en la regulación de esta cuenca. En consecuencia, la Comunidad Autónoma de Aragón no dará su aprobación a una reserva específica para nuestra región inferior a dos mil cien hectómetros cúbicos, adicionales a los tres mil seiscientos del consumo actual. Dicha cifra deberá también incluirse como límite de volúmenes anuales de recursos adicionales para nuevas transformaciones en riego."
Trasvases intercuencas. "En este punto apoyamos el nuevo criterio de elaborar estudios de viabilidad de los posibles trasvases antes de cualquier decisión, así como la remisión a un segundo proyecto de ley para su aprobación. Esta fue una postura apoyada en nuestras alegaciones al anteproyecto de ley. Teniendo en cuenta este nuevo procedimiento y los plazos previsibles, no entendemos la referencia incluida en la página 27 a la no necesidad de esperar al segundo plan plurianual. Apoyamos las propuestas en las que se solicita que no se incluyan en la ley los volúmenes máximos anuales trasvasables; resulta más lógico esperar a los estudios de viabilidad para definir los trasvases a realizar y sus caudales máximos. Recordamos nuestra posición, recogida en las alegaciones, contraria a los trasvases como principio, y tan solo admisibles como última solución y para usos muy determinados e imprescindibles. No parece conveniente, sin los estudios previos de viabilidad ni de los déficit que puedan tener las cuencas cedentes, fijar unos caudales máximos de trasvases; a lo largo de los documentos no se estiman los años de sequía.
En el supuesto de que los estudios de viabilidad fueran favorables a alguna trasferencia de agua excedente del Ebro que respetase íntegramente las reservas de agua de Aragón que necesita y establece el Pacto del Agua, deberían, además, darse todas y cada una de las siguientes circunstancias, algunas de las cuales ya están recogidas en el último anteproyecto de ley: primero; los trasvases serían siempre sobre aguas excedentes.
Segundo: agotar otros recursos antes de realizar trasvases, tales como el ahorro, reutilización, desalinización, etcétera.
Tercero: no existencia de un derecho subjetivo a la efectividad de las transferencias de recursos por parte de los receptores del agua trasvasada (artículo 76). Este principio está cuestionado peligrosamente en el informe de la comisión permanente, al indicarse que el artículo 76 se debe cambiar y establecerse tan solo una referencia enigmática que señala lo siguiente: "seguridad de los usuarios de las cuencas cedentes, estableciendo que la garantía en la explotación de los donantes no será inferior a la de las receptoras; esta redacción es totalmente inaceptable para la Comunidad Autónoma de Aragón, ya que no basta con decir que "la garantía de los donantes no será inferior a los receptores", sino que hay que mantener el contenido del actual artículo 76 y la consiguiente prevalencia de la cuenca cedente; en años de fuerte sequía, la falta de esta garantía puede ser de extrema gravedad.
Cuarto: ausencia de responsabilidad de la Administración por no respetar las concesiones de agua trasvasada si lo necesita el cedente; este principio es complemento necesario para aplicar el anterior, y ambos están en cuestión en el texto del informe.
Quinto: no transferencias para usos no imprescindibles. Este principio, que no estaba suficientemente recogido en el anteproyecto de ley, en el artículo 77, encuentra una mejor regulación en la nueva exigencia de elaborar estudios de viabilidad de los posibles trasvases.
Sexto: limitar al máximo el volumen real de agua a transferir. El nuevo informe incluye unas reducciones meramente simbólicas; es deseable que el rigor de los futuros estudios de viabilidad reduzcan sensiblemente las actuales cifras de volúmenes máximos.
Séptimo: si se realizan transferencias a Cataluña, utilizar la concesión actual del delta del Ebro -disposición adicional segunda del anteproyecto de ley-; lo mismo ocurriría con una parte de los caudales previstos por la posible transferencia del Ebro al Júcar.
Octavo: no realizar transferencias antes de ejecutar las obras de regulación contempladas en el Pacto del Agua. Para ello, proponemos la redacción del segundo párrafo en la disposición adicional quinta del anteproyecto de ley que recoja este principio; repito, no realizar transferencia antes de ejecutar las obras de regulación contempladas en el Pacto del Agua.
Noveno: implantación de un canon por la utilización del agua procedente de trasvases. En concreto, se propone volver al texto del artículo 106 bis del primer anteproyecto de ley; este canon favorecería el ahorro, la reutilización y la viabilidad de los posibles trasvases. La percepción de este canon, tal como desarrollábamos en nuestras alegaciones, deberían percibirse en un alto porcentaje en las confederaciones hidrográficas de cuenca excedentes, con destino a mejorar su presupuesto para obras de regulación en la cuenca.
Diez: presencia de la Comunidad Autónoma de Aragón en los órganos rectores de la entidad de derecho público para el equilibrio hidráulico nacional. Este criterio se puede ver facilitado con la redacción del informe de la comisión permanente, que señala que serán incluidas las comunidades autónomas afectadas y que tienen importancia en el plan hidrológico nacional.
Once: realización de las obras de regulación de trasvases en las cuencas receptoras. Este principio debe ser mantenido siempre que ello sea posible y no sólo en igualdad de condiciones, como señala el informe; no sería justo que las cuencas cedentes, además de perder agua, tuvieran también que perder terrenos". En este sentido, no hago más que repetir lo que ya recoge el Pacto del Agua...

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Esteban.

El señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes (ESTEBAN IZQUIERDO): ...que dice lo siguiente -termino, señor Presidente-: "el volumen del agua previsto en este Pacto con destino a necesidades actuales, a proyectos y a reserva estratégica incluido en este Pacto, así como el que resulte de otras regulaciones a llevar a cabo en Aragón en el marco del plan hidrológico nacional se entenderá asignado para uso exclusivo de la Comunidad Autónoma de Aragón". Recuerde bien esta parte del texto del Pacto del Agua, señor Bolea.
En cuanto a los nuevos regadíos, el informe analiza varios aspectos relativos a las alegaciones presentadas al plan hidrológico nacional. Aquí voy a intentar, por razones ya de tiempo, el resumir.
Aparecen flancos de inestabilidad en la planificación a lo largo del plazo del recurso, veinte años, dejando plazos correlativos de seis años, el tiempo de replanteamiento de la cuestión ligada a factores coyunturales, la necesidad de combinar el Plan Hidrológico Nacional con el plan de regadíos presentados por las Cortes de la nación, que, por sus características presupuestarias y de orientación, estaría volcado hacia la consolidación y mejora, manteniendo las actuales tasas de crecimiento en la ampliación de nuevos regadíos. Hablamos también de incrementar, se habla también de incrementar el precio del agua, como recurso escaso, sin tener en cuenta que ese sobreprecio se debería añadir al del coste de las obras de consolidación, mejora y ampliación de regadíos, y toda una serie de elementos que, en cualquier caso, hacen que la posición de la Comunidad Autónoma de Aragón es la de "aceptar tan solo los escenarios del nivel 1, de manera que se recojan las previsiones de nuevas hectáreas incluidas en las directrices de la cuenca a corto plazo, pudiendo en plazos sucesivos acometer las aspiraciones históricas de nuestra Comunidad".
Deben considerarse prioritarios y fuera del cómputo de nuevas hectáreas aquellas que responden a actuaciones ya declaradas de interés general y aprobada su ejecución. Asimismo, los estudios que se están realizando en esta Comunidad Autónoma indican que la dispersión de zonas regables de Aragón posibilita las siguientes orientaciones: orientación mixta (secano-regadío) y producción de cultivos para la obtención de biocombustibles, biomasa, etcétera, es decir, una redefinición de los cultivos tradicionales.
Hasta aquí he leído lo que eran las alegaciones en el último tramo, saltando algunas de las cuestiones, por razones, como decía, de tiempo, pero todas estas indicaciones que acabo de hacerles, señorías, en relación a la inclusión del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional necesitan de algunas aclaraciones complementarias para el mejor entendimiento del significado de dicha inclusión, que paso inmediatamente a realizar.
En primer lugar, conviene indicar que el acuerdo que el Consejo Nacional del Agua adoptó el pasado miércoles es un trámite más, importante trámite, bien es verdad, en el largo proceso de elaboración del plan hidrológico nacional, plan que, como indica la Ley de Aguas en su artículo 43, debe ser aprobado por Ley, después de que el Gobierno formule un proyecto de ley, oído el Consejo Nacional. No es, por tanto, el informe del Consejo Nacional del Agua la última palabra en un dificultoso y comprensiblemente dificultoso, por lo complejo, camino de elaboración, sino que la última palabra pertenece a los Diputados y Senadores miembros del Congreso de los Diputados y del Senado, de la representación nacional, de la soberanía nacional, y seguro que ustedes y yo mismo, Diputados de una cámara regional, comprendemos perfectamente el significado del pronunciamiento de una cámara representativa de los intereses globales nacionales, el valor y carga política y jurídica del pronunciamiento de los verdaderos representantes del pueblo, lo que da al plan hidrológico nacional, como a toda ley, unas características que no deben escapar a ningún demócrata verdadero.
Porque es cierto, señorías, que a veces los aragoneses tenemos el recuerdo de algún ominoso pasado que no nos permite contemplar con completa nitidez el presente. La política hidráulica que ahora entre todos estamos elaborando no tiene nada que ver con el medio ambiente político, social y económico que en 1973 envolvió el fracasado, felizmente fracasado, intento del trasvase del Ebro a las cuencas del Pirineo oriental; recuerden, señorías, que se intentó por medio de una simple nota anuncio, publicada en el Boletín Oficial de la Provincia de Tarragona, con clandestinidad, no sé si con nocturnidad y alevosía. Nada de eso, sino justamente lo contrario sucede en la construcción de la actual política hidráulica, donde la luz y los taquígrafos acompañan en cada momento a la voluntad popular.
Y partiendo de éste supongo que para muchos necesario recuerdo de hechos sucedidos veintiún años atrás, llamo la atención acerca del significado de la inclusión del Pacto del Agua en una ley aprobada -cuando se apruebe definitivamente, claro está- por unas cámaras plenamente democráticas. La inclusión supone que una ley del Estado, nada menos, que una ley garantiza una reserva de once mil doscientos hectómetros cúbicos para la cuenca del Ebro, de los cuales, seis mil quinientos cincuenta son para uso exclusivo de la Comunidad Autónoma de Aragón. Ello significa, señorías, que cualquier posibilidad de plantear como mera hipótesis siquiera la existencia de un agua que abandone la cuenca del Ebro supone que, primero, deben existir en los embalses de la cuenca del Ebro almacenados esos once mil doscientos hectómetros cúbicos, porque, si no, no es legalmente posible proceder a cualquier actuación. A un administrador que así piense proceder se lo impedirá la ley, y si, aun así, intenta semejante desatino, un recurso de cualquier regante hidroeléctrico del consejero que esté en ese momento ocupando mi cargo, aún más, de cualquier ciudadano -porque existe en el anteproyecto del plan hidrológico nacional la acción popular-, conseguirá la paralización y anulación inmediata de la medida.
La declaración como obras de interés general y, por tanto, la financiación a cargo exclusivo del Estado de todas y cada una de las obras que ustedes y yo, señorías, aprobamos ahora hace dos años en el Pacto del Agua, repito, de todas las fuerzas políticas, y eso lo garantiza la ley, no una orden ministerial, no un decreto, no un acuerdo de la comisión más bien intencionada del mundo: la ley, el producto de las cámaras parlamentarias estatales. Naturalmente que las obras tienen una finalidad económica y social, no se trata de acumular hormigón sobre hormigón, no queremos inaugurar monumentos a la fatuidad, la inclusión de las obras de interés general significa que con los caudales almacenados los ciudadanos aragoneses conseguiremos cumplir los objetivos permanentes seculares de riego que perseguimos secularmente, con todo lo que ello significa de vinculación del hombre a la tierra, de creación de riqueza, de correcta ordenación territorial, de estructuración y articulación del territorio aragonés.
Para que esto suceda, debemos, señorías, estar todos atentos y vigilantes con el fin de que lo que ahora parece como voluntad del Consejo Nacional del Agua permanezca incólume hasta la aprobación final del texto. A esos efectos, este Gobierno se mantendrá en permanente comunicación con el Gobierno de la nación para que definitivamente el proyecto de ley que el Gobierno envía a las Cortes introduzca el Pacto del Agua, mantenga la redacción actual y se consiga así la realización de nuestros fines.
De la misma forma, señorías, por medio de la representación de nuestros partidos en el Congreso y en el Senado, debemos conseguir que se mantenga el contenido del anteproyecto de ley, ahora conocido en todas aquellas matizaciones y modulaciones que antes les leía, según posiciones más que conocidas de mi Gobierno y que ahora no es preciso recordar.
Señorías, el Pacto del Agua fue un acontecimiento realmente histórico en la historia hidráulica de Aragón, su significado trasciende nuestras fronteras regionales y se pone de ejemplo en otros lugares. El ministro Borrell apeló varias veces el pasado miércoles a la necesidad de que surjan pactos territoriales en otros lugares de nuestro país que garanticen la viabilidad de la política hidráulica nacional. Hemos creado un hermoso instrumento de concordia, que ya somos capaces, incluso, de exportar, de la misma forma que exportamos con naturalidad a Goya, a Buñuel, a Costa o a Ramón y Cajal. El Pacto del Agua es parte de nuestra historia, y el plan hidrológico nacional, que por sus virtualidades se incorporará de pleno derecho, cuando se apruebe, a la historia hidráulica de España en la misma senda que un día trazó nuestro Lorenzo Pardo, lo recoge. Tengamos mucho cuidado, por tanto, en preservarlo, en evitar que por cualquier causa pueda ser un elemento de enfrentamiento; rechacemos algunas insinuaciones maliciosas que estos días comienzan a oirse y que provienen de todos aquellos que estarían encantados de que en Aragón siguiéramos divididos en este tema tan candente para nuestro futuro común, defendamos nuestro Pacto del Agua tal y como lo hemos hecho hasta ahora.
Como ya tengo que ir concluyendo, señorías, quiero hacerlo remarcando que mi Gobierno defenderá, por supuesto, el Pacto del Agua, pero que está convencido de que no se encontrará solo en esa defensa. Junto a ustedes y a los ciudadanos aragoneses, vamos a contar con la cooperación entusiasta del Gobierno de la nación, tenemos confianza en su actuación, porque no hay motivo hasta ahora para dudar de la honesta postura del ministro Borrell en esta cuestión, que ha venido a esta casa para reafirmar, y creo que aún resuenan en estas paredes sus palabras de compromiso sobre el Pacto cuando dijo... -cualquiera de ustedes, además, podrá comprobarlo dentro de muy pocos días, porque de nuevo se reunirá la comisión de seguimiento del Pacto del Agua, con la presidencia del Secretario de Estado y del director general de Obras Hidráulicas, que vienen a Aragón a continuar en ese compromiso-.
Y, señorías, también estamos acompañados en esa defensa del Pacto del Agua por el resto de las Comunidades Autónomas de la cuenca, porque ellas, por unanimidad, aceptaron incluir en las directrices del Plan Hidrológico de Cuenca el Pacto del Agua, hicieron la máxima afirmación de voluntad y cooperación que puede hacerse. Nuestro Pacto está protegido, por tanto, por todos los lados, en todos los frentes, y la ejecución del mismo, como de la completa política hidráulica debe de servir, tiene que servir como elemento de cohesión territorial y nunca de otra cosa.
En todo caso, señorías, sepan que nadie con más fuerza que el Gobierno aragonés, porque nadie tiene más responsabilidad política y jurídica que él, defenderá el Pacto del Agua con la conciencia de que defiende la voluntad del conjunto de las fuerzas parlamentarias y de los ciudadanos aragoneses.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Esteban.
Los señores intervinientes han consumido más del doble de tiempo reglamentario y, por lo tanto, en los turnos sucesivos de réplica y dúplica procuren sujetarse, aunque excedan en algo, al tiempo reglamentariamente previsto.
Réplica del señor Bolea.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: Señor Presidente. Señorías.
Señor Esteban, yo comprendo que para usted éste no es un trago fácil; posiblemente, hoy, ante el pueblo aragonés, está usted pasando el peor momento de su difícil singladura con el Gobierno del señor Marco, pero se lo han buscado ustedes mismos.
Yo he escuchado con mucha atención lo que usted traía escrito, lo que le han escrito, por cierto, porque lo conozco, ya que estuve con las personas que lo escribieron, y a estos sí que los conozco y nos han facilitado anteriormente el escrito, las alegaciones que usted ha presentado al Pleno después de la permanente, pues ya las conocíamos. Pero usted se ha equivocado de escenario; si a usted le hubieran dejado decir en el Consejo Nacional del Agua todo lo que usted ha dicho aquí..., pero ahí es donde lo tenía usted que haber dicho con toda esta fuerza que usted está diciendo, y tengo la seguridad y tal... Pero usted ahí, efectivamente, presentó las alegaciones, y esas alegaciones, el señor Borrell, Presidente del Consejo Nacional del Agua, las incorporó al conjunto de todas las que se presentaron, aparte de los votos particulares que se incorporen al mamotreto que ha hecho el Consejo Nacional del Agua. Eso es todo lo que usted ha conseguido, don Isidoro, que se incorporen al conjunto de documentos que se han presentado, y lo que se votaba, lo que usted votó, no eran sus alegaciones, porque claro, si usted hubiera votado y se hubiesen recogido esas alegaciones, yo entiendo que usted votase que sí, pero claro, cuando le digan: "¡oiga!, no, y estos papelitos que usted trae, como todos los demás y como los votos particulares, que los hay, algunos monstruosos, esto que se incorpore todo".
Usted, señor Esteban, votó que sí al informe de la comisión permanente, donde se recogen absolutamente todos los trasvases, y no venga usted ahora diciendo que se harán... No, no, la Ley dice, en lo que usted aprobó, que se aprobarán por la primera ley, por el anteproyecto, todos los trasvases, incluidos los grandes trasvases -página 27 del informe-. No se sorprenda usted, no diga ahora, como hoy el señor Pujol: "no tenemos prisa, no tenemos prisa", porque desde el 22 de diciembre se está estudiando ya el proyecto a Barcelona.
De modo que si usted tenía que venir aquí a explicar por qué votó que sí, y votó que sí porque pudo llevar unos papelitos que le prepararon los magníficos funcionarios y directores generales que usted tiene en la Diputación General, pues vamos, hasta ahí podíamos llegar, a que no le admitiesen presentar todos los papeles que usted quiera. Pero no le han hecho ningún caso, como no se lo hicieron en el anterior informe. Es decir, ¿la comisión permanente ha recogido en algún momento que el Pacto del Agua figure? No se lo han dicho en ningún lado. Ahora dice usted: ¡hombre!, es que el señor Borrell... Mire usted, usted aquí ha actuado más como delegado del Gobierno de Madrid, del señor Borrell, que como Consejero de la Comunidad Autónoma de Aragón. El señor Borrell tiene que estar encantado con usted.
¿Sabe usted qué nos dijo el señor Borrell hace muy pocos días con respecto a temas de Aragón? Le voy a recordar solamente dos -ya hablaremos en el mes de septiembre-: "olvídense los aragoneses del ferrocarril del Canfranc; olvídense los aragoneses de que la autovía vaya hasta la frontera". Eso nos lo ha dicho el señor Borrell. Y el señor Borrell dice: "no, no, que se lo recogeremos, se lo recogeremos". Señor Esteban, ya no podrá usted votar más, porque era su última oportunidad, porque usted no va a estar en las Cortes Generales.
"Nos reservamos..." Usted no se reserva nada; su última palabra la pudieron decir el día 20 de julio, y ustedes ya no van a hablar más, y lo que han dicho se lo voy a clarificar ahora, señor Esteban. Desde luego, es curioso lo que usted acaba de contarnos aquí con esa ingenuidad, que me parece deliciosa, como me pareció deliciosa ayer su intervención en la televisión aragonesa. Señor Consejero, ¿usted vio con qué afecto le trataban para que usted explicase algo? Mientras tanto, todo Aragón estaba puesto en pie ante lo que estaba ocurriendo, al igual que todos los medios de información. Y usted: "hombre, pues sí, pues..." ¡Hombre, por Dios! Eso no se puede hacer, señor Esteban. Yo le voy a clarificar las distintas actuaciones que hasta ahora han ocurrido.
Mire usted, en primer lugar, ha habido entrelucimos en las alegaciones que hicieron en septiembre de 1993.
En segundo lugar, ustedes hablan dos lenguajes, porque presentan estas alegaciones y el día 23 de octubre del noventa y tres votan a favor de la proposición no de ley que presenta el Partido Aragonés, que está prácticamente en contra de los trasvases y recoge integramente el Pacto del Agua; ustedes aprueban todo eso, y luego, todos estos temas de los trasvases, etcétera, y aquí sí que ganan, aquí lo dicen, no se atreven a decir que no, y llegan a Madrid y se les olvida.
Entrelucimos en el Consejo Nacional del Agua el día veinte de julio, anteayer, donde usted, señor Esteban, aprobó el informe de la comisión permanente, le guste o no le guste, aunque le admitieran los papelicos, que se los admitieron, ¡no faltaría más! Usted votó a favor del informe de la comisión permanente, con el voto favorable suyo; naturalmente, usted ha hecho ahí unas alegaciones, y le van a hacer a usted algún caso... Era el momento, en el Consejo Nacional del Agua, para hacer las alegaciones; las que usted haga luego, cuando vaya al Gobierno, a las Cortes Generales, ya las harán los Diputados.
Frente a su postura, le voy a recordar la postura de un compañero suyo. Se estaba hablando en Aragón de que los trasvases es el gran peligro futuro de Aragón, y ahora resulta que no es ningún peligro, sino que los trasvases para Aragón son magníficos, que no va a ocurrir absolutamente nada, y de pronto, un compañero suyo, el de Castilla-La Mancha, al que prácticamente hasta ahora, pues, con este tema, no habíamos oído, sale a la primera página de todos los medios de información nacionales diciendo que el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha, del Partido Socialista, se opone al anteproyecto del plan hidrológico nacional de don Felipe González y del señor Borrell, y vota que no. ¿Por qué? Porque se prevé el trasvase de las aguas del Tajo-Segura, y entienden en la España interior de Castilla-La Mancha que estos trasvases al arco del Mediterráneo van a ser la desecación última de la España interior. Y eso lo hace un compañero suyo, y cuando todos esperaban de la postura contra los trasvases iba a ser la de Aragón, pues resulta que don Isidoro Esteban dice amén Jesús, bendice la postura de los trasvases tal como están recogidos en el informe de la Ponencia del Consejo Nacional del agua.
¿Usted no cree que hubiera podido llegar con mucha más dignidad aquí, a explicarse hoy, ayer, mañana, ante los medios, cuando vayan a ocurrir -que van a ocurrir-, todo el tema de los trasvases? Cuando el pueblo aragonés reaccione -que va a reaccionar-, y usted pueda decir lo que el Gobierno de la Diputación General de Aragón ha dicho, lo que ya en las Cortes de Aragón dijimos, simplemente lo que dijimos aquí en las Cortes de Aragón, es ese acuerdo el que usted tenía que haber defendido, y votar en contra, porque ese acuerdo no está recogido en el informe de la Ponencia del Consejo Nacional del Agua. A mí me alegra ver que hay políticos que saben defender su tierra antes que seguir las instrucciones de su partido. ¡Qué mal lo habrá pasado este señor Roca! Pero para usted ha sido muy sencillo, y para el señor Marco, más. ¡Ya veremos lo que pasa!
Y, desde luego, aprueban ustedes unas directrices de la comisión permanente donde el Pacto del Agua no aparece para nada, donde se recoge y se dice que hay que aprobar inmediatamente todos los trasvases, donde se reducen las hectáreas a cuatrocientas mil, a seiscientas mil. Diga usted lo que diga, ése es el informe del Consejo Nacional del Agua al que usted tendría que haberse opuesto. Y, naturalmente, insisten en el precio del agua. Usted no participa en ninguna de estas ideas, pero lo vota a favor, y luego, si vota usted a favor, usted en este momento no tiene autoridad moral para decir lo que nos está explicando. "Yo llevé estos papeles haber si me hacían caso, haber si..." Sí que ya se lo han incorporado, pero usted no dio la cara, usted no dio la talla, usted votó a favor, y si en vez de nueve trasvases le ponen quince, los aprueba también.
Señor Esteban, nosotros hemos dicho que el tema de los trasvases requiere, como dice la Ley de Aguas, una planificación complementaria para saber qué es lo que de España queremos. Usted es turolense; ahora se ha calcinado medio Teruel, y el Consejero de Agricultura les está recomendando que busquen otros campos y que busquen otras dedicaciones, y se lo va a tener usted que decir a toda la provincia de Teruel.
Con este mapa, señor Esteban, con este arco del Mediterráneo, la provincia de Teruel no tiene presente ni tiene futuro, ni presente ni futuro. ¿Usted cree, señor Esteban, que ante esta riqueza del arco del Mediterráneo, que ante esos escenarios que está preparando el Ministerio de Agricultura, donde habla de dos agriculturas, de la agricultura continental, que no es rentable, y de la agricultura mediterránea, que es la que hay que favorecer, usted cree que Aragón tiene alguna posibilidad? ¿Usted cree que se puede decir, como ha dicho el señor Marco en esta desafortunada reunión que tiene hoy con el señor Pujol, que Aragón tiene agua para hacer cuarenta General Motors? ¿Usted cree que eso se puede decir en Barcelona? ¿Usted cree que va a venir alguna General Motors más a Aragón? Ni cuarenta, ni treinta, ni ninguna, se va a ir todo al arco del Mediterráneo.

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Bolea.

El señor Diputado BOLEA FORADADA: No quiero hablar de esa intervención por respeto a que en este momento el señor Marco es el Presidente de Aragón, y no quiero hacer ninguna valoración del tema en un foro tan importante, de tanta transcendencia como son las Cortes de Aragón. Me limito sencillamente a decirle, señor Esteban, que desde el punto de vista del Partido Aragonés, ustedes no han tenido la más mínima sensibilidad hacia lo que el pueblo aragonés opina. Salga a la calle, pregunte en Teruel, pregunte en sus pueblos, pregunte al primero que se encuentre en la calle, y verá que la gran preocupación de los aragoneses son los trasvases, porque saben que si los trasvases del Ebro se hacen a Barcelona, a Valencia, a Castellón, a Murcia y a Almería, Aragón se queda sin futuro.
Y eso es lo que opinamos los aragoneses, y claro, puede ser que usted esté en la posesión de verdad junto con los Diputados que aquí le están apoyando. Recuerde que hace dos años, señor Esteban, los aragoneses, el 23 de abril, salimos a la calle con una gran pancarta que decía: "Por la defensa del agua y por la plena autonomía". Usted no estaba allí y usted tampoco ha sabido estar..., usted no, usted no tiene la culpa, usted es un miembro de su Gobierno; es el Gobierno del señor Marco el que no ha sabido estar... Pero yo no le voy a decir nada más; eso se lo dirá el pueblo aragonés, que tiene una opinión muy clara, y si ustedes no tienen esa sensibilidad y creen que estamos todos equivocados, pues estamos todos equivocados. ¡Benditos ustedes que tienen en este momento el don de la verdad! Pero confíen en el señor Borrell; yo, desde luego, no voy a dudar de la palabra del señor Borrell.
De lo que estoy convencido es de que Aragón va a ver, para su desgracia, cómo esto es una realidad antes de diez años, y cómo Aragón, a partir del año 2000, será la España interior pobre, como será Castilla-La Mancha, como será Castilla-León, y, desde luego, el arco Mediterráneo, por el que tanto se está luchando dentro de la Comunidad Europea, de la Unión Europea, será una especie de tierra bendita, todo lo contrario a Aragón, que será una zona de cuarenta y siete mil kilómetros cuadrados donde sólo se salvarán la capital, Zaragoza, y algún otro pequeño núcleo. El tiempo, desgraciadamente, nos lo dirá, y alguna culpa, quizá, pudieran tener ustedes.
Nada más, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Bolea.
¿Dúplica, señor Consejero? [Rumores.]
Vamos, por favor, eviten los comentarios fuera de las intervenciones.

El señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes (ESTEBAN IZQUIERDO): Señor Presidente. Señorías.
Señor Bolea, creo que usted ha dicho que había escuchado con atención, pero me parece que no; creo que no ha escuchado con atención alguna de las cuestiones que yo he dicho anteriormente sobre lo que era, lo que se debatía y lo que se dilucidaba en el pasado Consejo Nacional del Agua. El acuerdo fue el de remitir el informe del conjunto de las observaciones y sugerencias presentadas al plan hidrológico nacional, el informe de las propuestas de modificación del anteproyecto, con la relación de las observaciones, de todas las observaciones que se pudieran hacer allí, en el pleno.
Es verdad que ése es un informe complejo -como he dicho anteriormente-, de difícil comprensión, quizá, para algunos, y sobre todo para algunos que quizá no estaban muy atentos en aquellas intervenciones, porque si le han contado bien y le han contado todo, mire, no empiece a utilizar las descalificaciones personales de dejación de los representantes del Consejo Nacional del Agua, señor Bolea. Le habrán dicho -si es que se lo han dicho- que este representante -le trasladaré, cuando se nos entregue, el acta-, hizo defensa de las alegaciones presentadas y también de las condiciones que al Presidente -y lo he dicho anteriormente- se le requirieron para votar favorablemente ese informe, que no era otra que la de aceptar y comprometerse con noventa representantes o ante noventa representantes de todo el Estado relacionados con los temas de agua, con ese compromiso de inclusión del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional, señor Bolea, y quizá no lo escuchara bien alguien de los que estuvo allá, pero esa es la realidad, y le trasladaré las conclusiones.
No leí todo el informe, pero sí que puse énfasis e hice hincapié en aquellos temas que considerábamos imprescindibles, pero como eje fundamental, y tal y como habíamos hablado en la reunión que tuvimos con ustedes y en la reunión que habíamos mantenido con los representantes en el Consejo Nacional del Agua en mi despacho, con anterioridad, el elemento fundamental era la inclusión del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional. ¿Y por qué hacíamos esto? Lo hacíamos porque -le quiero recordar- frente a esa acusación de haber traicionado a Aragón por el voto que yo emití en el Consejo Nacional del Agua -y, además, le pediría que retirara eso; me siento muy dolido cuando me hablan de traicionar a mi pueblo, al mío, y también estuve en algunas manifestaciones en otros tiempos, y era muy joven, y no es que esté aquí rememorando cuestiones-, también, entre otros temas, por el agua, señor Bolea, y por otros elementos y otras cuestiones que no quiero aquí reproducir en este momento, porque no vienen a cuento, y usted siempre lo saca.
Le quiero recordar que en el Pacto del Agua, todos los partidos y Diputados de las Cortes votamos a favor de un texto en el que se señala -tome buena nota- que la asunción por el plan hidrológico nacional de los objetivos y proyectos recogidos en esta resolución, el Pacto del Agua, y su ejecución en los plazos previstos implicará el apoyo de la Comunidad Autónoma a dicho plan en su período de vigencia. Hemos ido más allá posicionándonos contra los trasvases como principio y estableciendo unas condiciones estrictas que anulen cualquier trasvase sobre el agua que Aragón necesita y pudiera necesitar en el futuro. Eso también lo dijo este representante en el Consejo Nacional del Agua. Y cuando la contestación fue positiva, al igual que hicieron otros representantes también, cuando la respuesta fue positiva, este representante votó afirmativamente esto. Quizá, lo que le ocurre a usted, señor Bolea, es que dedicado a la práctica de la demagogia permanentemente, en estos tiempos -y respeto todos sus conocimientos sobre el agua, que son muchos-, no ha tenido todavía ocasión para leerse el anteproyecto, que seguramente sí que se lo ha leído, pero toda la documentación última que se ha entregado -lo deduzco de sus intervenciones-, me parece que la desconoce.
Pero es que, señor Bolea, con su actitud pone en peligro el Pacto del Agua en Aragón y, con ello, el futuro de esta Comunidad Autónoma. El PAR nunca se ha creído el Pacto del Agua, y esto hay que decirlo aquí. Si ustedes, en las resoluciones de su partido, ¡nunca jamás han aceptado el Pacto del Agua! ¡Si don Hipólito Gómez de las Roces no se ha privado de renegar del Pacto del Agua, no asistiendo ni al Pleno en el que todos los parlamentarios lo apoyamos! ¿Cómo van a estar ustedes ahora creyéndose el Pacto del Agua si nunca se lo han creído? No nos venga con monsergas ahora en estos momentos, señor Bolea, porque usted no habla nunca del Pacto del Agua. Ustedes, con su actitud, están intentando, una vez más, dividir Aragón, dividir a los aragoneses con un elemento que es importantísimo. Respeto y entiendo que ante su situación política actual quieran utilizar ustedes cualquier resorte para intentar salir a la luz y sacar la cabeza, pero no lo hagan con un elemento tan importante y tan imprescindible para todos los aragoneses que hemos sido capaces -como le decía anteriormente- de poner en común para no utilizarlo partidistamente, no utilicen este elemento; utilicen otros menores, señor Bolea, y es un ruego, es una preocupación que tengo, no estén en la línea que vienen practicando permanentemente, señor Bolea.
Si seguimos sus tácticas, si seguimos lo que usted está haciendo aquí, los aragoneses nos seguiremos viendo privados de utilizar el agua de Aragón por el bien de Aragón. Aquí han sido capaces los usuarios, han sido capaces todos de entender que es necesario regular nuestra agua, que es necesario el hablar de defender nuestras necesidades, sin ir más allá. Y no queremos seguir haciendo intervenciones cachiruleras, y permítaseme la expresión, que muchas veces nos han minusvalorado respecto a todo el Estado por esa transmisión permanente de insolidaridad en un momento determinado, y eso lo vuelve a recuperar, cuando pensábamos todos que estaba ya lo suficientemente aparcado.
Señor Bolea, no sigan por ese camino, no sigamos con las tácticas del PAR, porque creemos que la demagogia no puede identificarse con el agua de Aragón, tiene que ser un elemento que tenemos que olvidar, señor Bolea. Todos los representantes políticos debemos defender con ahínco- y no ponga en tela de juicio ni entre en apreciaciones peyorativas y de descalificación permanente cuando no tienen razón-, apoyando con fuerza y yo creo que con convencimiento el Pacto del Agua. Pero como partido, ustedes no se lo han creído nunca; a partir de ahí, no tiene legitimidad para hacer las descalificaciones que permanentemente está haciendo.
Pero lo que sí le quiero recordar, y les quiero recordar a sus señorías, es que nosotros seguiremos reiterando y seguiremos controlando permanentemente todos los pasos que a partir de ahora -ya lo hemos hecho con anterioridad- se den para defender nuestros intereses con las condiciones que se tienen que dar. Si aquí no tenemos que hablar de trasvases sí o trasvases no, que esa es únicamente su preocupación; hablemos de que Aragón quiere agua o Aragón no quiere agua, los regantes aragoneses quieren regar y quieren tener ese líquido elemento o no lo quieren, digamos eso, y usted sabe que por la vía y por el camino que vuelven a retomar, y como no han avanzado todavía mucho, les pediría que se cambiaran de carril y volvieran al que emanó de estas Cortes, que fue el de la unidad, el consenso y, sobre todo, la sensatez y el sentido común.
Muchas gracias.

El señor Vicepresidente Segundo (NOGUERA DOÑATE): Gracias, señor Consejero.
Procede ahora la intervención de los Grupos.
Por el Grupo Mixto, ¿señor Gomáriz? Pasa.
¿Convergencia Alternativa de Aragón-Izquierda Unida? Señor Martínez, tiene la palabra por un tiempo de cinco minutos.

El señor Diputado MARTINEZ VAL: Gracias, señor Presidente. Señoras y señores Diputados.
Señor Consejero, es cierto que esta comparecencia a petición del Grupo Parlamentario Aragonés nos lleva al resto de los Grupos a limitar un tiempo que yo creo que, dada la trascendencia y no sólo la generosidad con los señores intervinientes, sino la participación, la implicación también de los demás Grupos en el problema que nos ocupa y también en el Pacto del Agua y su participación decidida, nos debe, en todo caso, permitir que profundicemos algo más.
Es verdad, y yo lo recojo con cierta preocupación, que los dos acontecimientos que han motivado -y justificadamente, además- la reunión de la Diputación Permanente de esta Cámara son dos temas absolutamente contrapuestos, son dos temas que en nada pueden tener relación: uno, el tema de los incendios en Aragón, y el otro, el que nos ocupa hoy en esta mañana, el tema del agua.
Seguramente, toda la sociedad que hoy está pendiente, y ya desde el día 20, de saber cuál es el futuro de nuestro Pacto del Agua, se estará planteando, y este Diputado también se lo está planteando, que hemos pasado de la frase de que "Aragón arde", señor Consejero, a la de que "Aragón está que arde".
Yo no quiero hacer aquí maximalismo ni quiero tampoco poner en ningún riesgo las actuaciones de este Gobierno y las de esta Cámara en su impulso, pero sí que hay que recordar y hay que retomar lo que la opinión pública nos exige diariamente a los representantes del pueblo aragonés.
Estoy también de acuerdo con el Ministro señor Borrell cuando dice que en Aragón hay mucha gente que genera alarma, estoy de acuerdo con él, es más, le diría, incluso, que en Aragón y en Madrid hay mucha gente que genera alarma. Y si además también el señor Ministro hacía referencia a algunos alarmados, también le puedo decir, señor Consejero, que este Diputado y el Grupo Parlamentario de Izquierda Unida también le dan la razón al señor Borrell: también estamos alarmados por lo que se viene hoy a discutir aquí y por la ambigüedad con la que el día 20 nos presentó, nos informó, nos dejó a los aragoneses en el futuro del agua.
Recordar el por qué de esta primera consideración. Decían: "Aragón votará en contra del plan hidrológico nacional si no se toma en consideración el Pacto del Agua". Decía, además, el Presidente Marco, quien se sienta habitualmente donde está usted hoy, señor Consejero: "Marco advierte que puede haber una reacción muy contundente"; se entendía si eso iba a ser así. Y también decía otro Consejero: "defenderemos con uñas y dientes el Pacto del Agua".
Yo creo que hoy es el meollo de la cuestión: qué es lo que se discutió, qué es lo que se votó, y cómo queda en realidad para los aragoneses el documento al que ninguno se ha canteado todavía, y ninguno ha renunciado a lo que el Pacto del Agua encierra y contiene, pero a todo, no a una parte del Pacto del Agua.
Así, en esta primera consideración, señor Consejero, les diría cariñosamente que ustedes han guardado las uñas, han mordido la manzana y nos han dado con un canto en los dientes a todos los aragoneses.
El documento que el representante del Gobierno aragonés, usted, señor Consejero, votó el día 20 no sólo es preocupante; el documento que usted voto, el acto de votación, a lo que usted se refería con el "sí", no sólo es preocupante y alarmante para Aragón por lo que dice, sino también por lo que no dice, por lo que no contempla ese documento. La ambigüedad calculada, un documento que sirve para cantarles a los oídos la música que cada uno quiere oír, y para eso es muy hábil el ministro Borrell y, en consecuencia, el Gobierno, que nos tiene acostumbrados en este país a contar a cada uno lo que le gusta oír, y a usted y a los representantes que votaron con usted les dijo lo que a ustedes les gustaba oír, y lo mismo les está diciendo al resto de las comunidades autónomas.
El Consejo Nacional del Agua del día 20, señor Consejero, debió resolver en una o en otra dirección el dictamen, el informe de la comisión permanente, en una o en otra dirección; no es vinculante, ya sé que no es vinculante; tanto es así que el propio Ministro casi ejerció el derecho a veto, a que se votaran linealmente cada una de las propuestas que cada uno de los determinados representantes llevaban, entre otras, todas las suyas, que ninguno está discutiendo aquí, ninguno está discutiendo, derecho a veto que utilizó en ese Consejo Nacional del Agua.
¿En qué queda el órgano máximo de participación?, ¿en qué ha quedado? En un buzón de sugerencias. ¿En qué queda ese Consejo? Porque usted me dirá: ¡hombre!, la representación soberana y democrática, contra la que nadie atenta, es el Congreso de los Diputados y, después, el Senado. ¡Hombre!, faltaría más. Pero qué le van a llevar al Congreso de los Diputados y al Senado?, ¿el refrito, señor Consejero? ¿Le van a llevar lo que usted quiere y lo que quieren otros representantes que no quieren lo mismo que usted dice que quiere? Por no decir que usted coincida con ellos, le van a decir lo mismo, con lo cual, es cierto que decidirá el Consejo de Ministros el último dictamen y, al final, serán las mayorías, las mismas mayorías que están gobernando este país, y es una mayoría en la que, desde luego, el Grupo de Izquierda Unida no tiene ninguna confianza, ni en la mayoría minoritaria ni en los compañeros de viaje para determinadas actuaciones políticas.
Yo, señor Consejero, no voy a entrar en los descalificativos o en las descalificaciones que se han dado antes, incluso, de conocer el resultado de la votación o, mejor dicho, antes de conocer lo que realmente de contenido defendió usted allí, ni tampoco hablar de bodrios o hablar de catástrofes, no voy a entrar en eso. Lo que ocurrió, señor Consejero, el día 20 es, ni más ni menos, dejar las cosas como estaban, y estaban mal; usted nos lo dijo, usted cuando nos llamó a los representantes de estos Grupos, por dos veces -una, con usted, y otra, con los directores generales-, nos advirtieron que estaban muy mal, y estaba usted preocupado, pero han dejado las cosas como estaban. Usted ha dejado su preocupación, la ha trasladado allí. Y dice: yo ya he cumplido; ahora que resuelvan otros. Y lo mismo han dicho todos los demás representantes, y los que no hemos estado allí porque no hemos ejercido el derecho a voto allí, porque no lo tenemos, nos preguntamos: ¿y ahora qué?, después de haber trasladado usted sus planteamientos.
Dice usted: "a mí me han garantizado -y, si no, ahí está el documento; y, si no, ahí está la carta que ya está camino de Madrid- que el Ministro competente va a incluir a Aragón con el documento del Pacto del Agua"; como a ustedes, eso ya les sirve, ya no tiene ninguna duda. Y yo le pregunto: ¿cuántas veces nos ha dicho el señor Ministro en sus visitas a Aragón lo siguiente: "¡cuántas veces tengo que repetirles a estos aragoneses que ya se incluye el Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional!"? Eso lo ha dicho el señor Ministro antes del día 20. ¿Dónde estaba la preocupación de su Gobierno? ¿Qué sentido tiene que ustedes fueran a defender la inclusión del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional, en el documento previo, para, luego, elaborar el documento definitivo de la ley, si ya decía el Ministro que estaba? Entonces, ¿no creían ustedes al Ministro? ¿Lo creen ahora? Yo no voy a creer en ese Ministro, en ese Ministro o en ese Gobierno que cuando viene a Aragón nos sigue prometiendo, que no cumpliendo, temas que ya le han recordado otros Diputados, aunque algunos no los compartan plenamente en Izquierda Unida, pero que allí están ofrecidos a la sociedad aragonesa, como, por ejemplo, el tema de la autovía y el tema del Canfranc.
Vamos a entrar en algunos de los aspectos de lo que, a nuestro juicio, no contempla el plan hidrológico nacional. El documento que usted votó sí contempla el Pacto del Agua, pero todo no puede ser, señor Consejero. Aquí, en Aragón, no se le puede decir lo mismo que en Madrid, donde sólo se cuenta lo que la gente quiere oír; aquí, en Aragón, tenemos que contar lo que realmente nos importa a nosotros, y es una orden de prelación de los planes de cuenca frente al plan hidrológico nacional. De eso, ya, ni pío, ya nos contestaron: claro que nos contestó el entonces Secretario de Estado para Políticas de Agua y Medio Ambiente -después, Ministro-, el señor Vicente Albero, nos contestó que, bueno, que no tenía ninguna importancia y que, en todo caso, se estaba haciendo a la vez.
Pero yo recuerdo que en el Diario de Sesiones -y el portavoz que, a lo mejor, luego interviene en nombre de su Grupo Parlamentario, también-, cuando se insistió en aquella proposición no de ley que se aprobó por unanimidad, aunque, a lo mejor, hoy no les guste, se aprobó por unanimidad, en la que se decía que "las Cortes de Aragón instan al Gobierno de la nación a que los planes hidrológicos de las respectivas cuencas que afecten a la Comunidad Autónoma de Aragón incluyan expresamente y en toda su extensión la resolución de las Cortes de Aragón del 30 de junio, el Pacto del Agua", eso se dijo expresamente en el apartado 2, y también en el apartado 1, en el que se decía que los planes de cuenca fueran anteriores al plan hidrológico nacional.
Yo recuerdo una intervención del portavoz socialista entonces, en el debate final del Pacto del Agua, cuando hubo petición del Presidente de si algún portavoz quería añadir algo a lo que ya se entendía consensuado después de las largas y arduas reuniones: el señor Pina aún dijo que sí, que quería que quedara expresamente claro un párrafo, un párrafo que el documento Pacto del Agua contemplaba, que dice literalmente, porque creo que lo hemos utilizado todos hoy en este debate, y es en el que vamos a insistir: "el volumen de agua previsto en este Pacto con destino a necesidades actuales, a proyectos y reserva estratégica a incluir, y que resulte de otras regulaciones en la Comunidad Autónoma, en la cuenca del Ebro, se entenderá asignado para uso exclusivo de la Comunidad Autónoma". Y con esto venía a recordarnos el portavoz socialista que esto garantizaba la imposibilidad de trasvasar agua. Es decir, dicho de otra manera, esto era una garantía para que no hubiera trasvases mientras durara el tiempo de vigencia del Pacto del Agua vinculado al plan hidrológico nacional. Y diciéndonos: miren ustedes, no tengan ninguna duda, éste es el documento para que no haya ningún alarmismo frente a los que anuncian los trasvases. Eso es lo que se dijo en el Pacto del Agua, y de eso tampoco se ha vuelto a decir.
Señor Consejero, en el documento que usted votó y en el que, según dice, todos los representantes de las comunidades autónomas están muy de acuerdo en que figure en el contenido del plan el Pacto del Agua, usted no les ha preguntado: ¿y por qué si todos estamos tan de acuerdo ya no figura expresamente? Usted me dirá: ¡hombre!, es que es una ley mayor y no debe figurar el contenido de una ley parcial. Fíjese usted, es la única que hay, el único acuerdo unánime de un parlamento -que nos conste- que aborda fundamentalmente las necesidades actuales, de futuro y estratégicas de las reservas hidráulicas, el único documento, y es tan importante, que todos lo están reclamando, pero no es tan importante para que se incluya, parece ser, en el proyecto de ley, en la ley, aunque no sea más que como usted recordó y como recordó el señor Pina también en el mismo debate: "haremos, exigiremos que se contemple, mediante una disposición adicional, íntegra y literalmente el contenido del Pacto del Agua". "Integra y literalmente", al pie de la letra ¡eh!, porque luego vamos a ver y vamos a interpretar qué es lo que entiende usted, qué es lo que entiende el Ministro señor Borrell y qué es lo que entendemos nosotros por el contenido del Pacto del Agua.
Hablamos de demanda de regadíos, y se está hablando en ese documento que usted votó de cuatrocientas a seiscientas mil hectáreas, y ésa es una preocupación que usted nos trasladó para el conjunto del territorio español. En el Pacto del Agua, en el nuestro, en nuestro documento, que todavía no lo hemos superado, estamos hablando en torno a unas doscientas mil hectáreas, aparte de lo que ya está hoy en este momento consolidado como regadío. ¿Cómo se distribuyen? Era una preocupación de ustedes. ¿Cómo se distribuyen?, ¿cómo encajan las hectáreas previstas en el Pacto del Agua?, ¿cuántas de esas cuatrocientas o seiscientas mil le corresponden a Aragón? Se supone que, como mínimo, las doscientas mil, porque, si no, no se contempla el Pacto del Agua, porque, si no, no se respetan los volúmenes asignados en el Pacto del Agua. Si descontamos, además, los 205,9 hectómetros cúbicos para uso urbano previstos en el horizonte del año 2012, de aquí a veinte años, ¿a qué se destinarán los seis mil cuatrocientos cuarenta y cuatro hectómetros cúbicos restantes? Se supone que a regadíos -hablo del Pacto del Agua-, contando también la reserva estratégica, por supuesto, de los ochocientos cincuenta.
Y yo pregunto: ¿acabarán trasvasándose, señor Consejero? Porque algunos dirán: ¡hombre!, como, efectivamente, la ley habla de seiscientas mil hectáreas máximo, en esa distribución no le caben doscientas mil para Aragón, y ustedes ya han regulado obra hidráulica y volúmenes para regar doscientas mil hectáreas en el horizonte del año 2012, ustedes van a regar menos hectáreas de las que ustedes previeron en el Pacto del Agua, con lo cual les sobra agua -nos van a decir-; en el año 2012, a lo mejor, usted ya no está y yo tampoco, y nos van a decir a los aragoneses: les sobra agua, por tanto, de aquella regulada, trasvásese, porque ustedes no la emplean, y dirán "solidaridad", como le están diciendo al señor Bono, "solidaridad", y habrá que ventilarse en el gobierno de turno cómo hacer defensa de las necesidades de futuro.
Incluir el Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional no sólo, señor Consejero, supone incluir el volumen del agua a regular en Aragón, sino también las hectáreas a regar en Aragón; eso es lo que hay que contemplar, las hectáreas a regar en Aragón, en su período de vigencia. No entenderlo así supone regular en Aragón para regar en Levante, en Cataluña o en otra cuenca, eso es lo que supone.
Nadie está dudando de que el Pacto del Agua sea bueno y de que el Pacto del Agua garantiza presente y futuro para Aragón, si nadie niega eso, cómo vamos a negar los que votamos a favor...

El señor Vicepresidente Segundo (NOGUERA DOÑATE): Vaya concluyendo, señor Diputado.

El señor Diputado MARTINEZ VAL: Voy terminando.
Lo que estamos poniendo en duda hoy es si lo que usted votó sigue garantizando eso.
Hablan los trasvases, se establece -y usted lo ha vuelto a recordar- la reserva de once mil doscientos hectómetros cúbicos/año, dentro de lo que es el total de la cuenca del Ebro, once mil doscientos hectómetros cúbicos. El Pacto del Agua contempla seis mil quinientos cincuenta, contando la reserva estratégica. Yo le pregunto, señor Consejero, ¿cuántos de esos once mil doscientos, descontando los seis mil quinientos cincuenta, cuántos corresponden a Aragón? Perdón, ¿cuántos de los once mil doscientos cincuenta corresponden a Aragón?, ¿los seis mil quinientos cincuenta? Esa era una preocupación que usted trasladó también, y nos lo ha vuelto a recordar. ¿Le han dicho cuántos? Si el señor Borrell le ha dicho que el Pacto del Agua va a estar allí, le habrán dicho que, efectivamente, los seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos se los garantizan. Eso no lo dice el documento que usted votó, eso no lo dice expresamente, y estamos ahora valorando la decisión de un representante del Gobierno, no las promesas de un Ministro; estamos aquí enjuiciando, valorando, discutiendo, debatiendo con usted su posición, su voto, la decisión de su Gobierno, que representa los intereses de Aragón.
¿Nos puede, además, explicar a qué comunidades corresponden o corresponderán el resto de los cuatro mil seiscientos cincuenta hectómetros cúbicos, si ya hemos dicho que de los once mil doscientos, seis mil quinientos cincuenta corresponden a Aragón? ¿Le han dicho a usted el resto de las comunidades autónomas que están de acuerdo con el Pacto del Agua que ellos también se conforman sólo, para todas las demás de la cuenca del Ebro, con cuatro mil seiscientos cincuenta hectómetros cúbicos? Esa también tiene que ser otra garantía, porque, si no, las cuentas no salen, señor Consejero.
El señor Ministro le ha dicho a usted y a su Gobierno que respeta el Pacto del Agua y las reservas en él contenidas, muy bien, y que solamente de los excedentes, es decir, "de lo que ustedes no necesiten", "de lo que ustedes no regulen", se podrá detraer para trasvases; eso es así, y yo creo que eso es una tranquilidad: sólo de los excedentes. Nos quiere usted decir, señor Consejero, dónde se harán las obras de regulación para garantizar los trasvases de esos mil seiscientos cuarenta y dos hectómetros cúbicos/año que prevé ese documento que usted votó, ¿nos lo quiere decir?
Y usted nos ha dicho: "garantía, el Pacto del Agua", porque en el documento se dice expresamente -el que usted votó-, que las obras de regulación para trasvases se harán dentro de la cuenca; eso no lo dice el Pacto del Agua. El Pacto del Agua nos dice claramente que cualquier obra de regulación que se haga dentro de la Comunidad Autónoma será para uso exclusivo de Aragón. ¿Me quiere usted decir dónde harán las obras de regulación?, ¿en qué comunidad autónoma?, no en qué cuenca, sino en qué comunidad autónoma harán las obras de regulación para esos trasvases de esos caudales. ¿Esas obras de regulación las van a hacer en Cataluña, señor Consejero, o las van a hacer en Aragón o encima de Aragón? Por tanto, díganos como respeta el Pacto del Agua, y no es lo mismo cuenca que comunidad autónoma, señor Consejero.

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Martínez.

El señor Diputado MARTINEZ VAL: Voy terminando, sí.
Decía "defender con uñas y dientes" lo que venían a ser sus alegaciones, que hoy nadie pone en duda, de la defensa con toda la contundencia que hoy nos ha contado aquí y con todo el consenso y el apoyo que nuestro Grupo también le trasladó en las dos entrevistas que tuvimos, y nos consta, de todos los Grupos Parlamentarios, que eso sí que había que defenderlo.
Dice -y voy abreviando- que la Comunidad Autónoma de Aragón se reserva, al finalizar el plazo de vigencia del plan hidrológico nacional -lo dice nuestro Pacto del Agua-, el derecho a reivindicar el volumen de agua, incluso por encima de las reservas estratégicas contempladas en este Pacto; eso lo dice también el documento. Por eso, ya ve que nuestro Grupo no sólo hace defensa, en el Pacto del Agua, del hormigón, de las obras de regulación y de los volúmenes, no sólo eso, sino también de los derechos, de las garantías. ¿Eso también lo entiende el señor Borrell, que la Comunidad Autónoma se reserva el derecho de reivindicar por encima de los volúmenes contemplados en este Pacto, si después del horizonte del 2012, todo lo que sean excedentes, dan ustedes vía libre con ese voto para que se trasvase? ¿Qué volúmenes quiere reivindicar? O que nos digan: ¡hombre!, es que si entonces se demuestra que en Aragón hay necesidades, como es un trasvase de ida y vuelta, es decir, sólo de ida, y se puede cortar el grifo de la ida, entonces le pregunto: ¿haremos como el señor Bono? ¿Dónde estará la presión? ¿Qué reivindicación nos garantiza este Pacto del Agua con ese plan hidrológico nacional? No se defiende, señor Consejero, los intereses generales de Aragón.
Y ya termino, porque nos hubiese gustado, nos hubiese gustado que hoy, en este debate, no sólo usted nos hubiese contado la defensa de los planteamientos que del Pacto del Agua hacen las alegaciones, porque eran cuatro los representantes que teníamos de esta Comunidad Autónoma en el Consejo Nacional, que iban a garantizar... ¿O no lo ha dicho?, que usted sí que tiene garantías de que el Pacto del Agua, en su literalidad, se va a contemplar en el plan hidrológico nacional; y por qué no las tienen el resto de los miembros que junto a usted elaboraron una estrategia, según parece, conjunta. No nos ha dicho en qué ha cambiado la estrategia para que el voto fuera distinto, y nadie pone en cuestión ni está enjuiciando las votaciones que libremente cada representante ha dado, pero usted sí, porque es el representante del Gobierno de Aragón. ¿Qué razones había entonces para pensar que el voto iba a ser unánime de rechazo a los trasvases, de exigir la literalidad de este documento en el plan hidrológico nacional? Después nos encontramos con que no todos los representantes lo han entendido así.
Entonces, nuestro Grupo le transmite, señor Consejero, la preocupación, pero no solamente desde el punto de vista de que Aragón estuviera mejor o peor representado, porque eso es coyuntural, eso es temporal; le transmite la preocupación de que no se hayan defendido o no se hayan garantizado los derechos ya pactados, ya consensuados de los aragoneses, y al final, pues resulta que usted -lo digo con todo el respeto- ha entregado ese patrimonio del Pacto del Agua, el acuerdo soberano y unánime de esta cámara -al que nos vamos a tener que agarrar muchas más veces-, o lo ha embarcado con un capitán, con un capitán que en este caso es el Ministro de turno, al que le gusta mucho navegar por distintas aguas, y aterrizará en el puerto que le convenga, y se supone, porque los hechos no nos dicen lo contrario, que si no cambia mucho más la política que emana de ese Gobierno, desembarcará en la medida de intereses partidarios y no en la medida de intereses solidarios, desembarcará en la medida de intereses economicistas y económicos, en la medida de desequilibrar más el territorio, y no en la medida de solidarizarse con los territorios que lo demandan.
Por eso, nuestro Grupo tiene todas las reservas respecto al papel desempeñado por usted en esa votación; no ha defendido plenamente, mejor dicho, no ha garantizado, no ha garantizado. Y ahora me dirá: ¿y qué más quiere que haga yo, si yo ya puse todo encima de la mesa? Y más que hubiese llevado, más que hubiese llevado; lo mismo que usted puso, pusieron los demás.
Al final -y ahora viene la recomendación final-, decidirá el Congreso de los Diputados. Pero decidirá el Congreso de los Diputados, igual que decidirá también para desbloquear el proceso de la Autonomía de Aragón, es un mecanismo similar, porque, al final, habrá que tener un apoyo suficiente para que el plan hidrológico nacional contemple lo que el Pacto del Agua entiende Izquierda Unida que contempla -que ya no sé si lo entienden todos ustedes-. Para eso, harán falta apoyos suficientes, apoyos suficientes, y para que eso se consiga, no nos va a doler ninguna prenda, señor Consejero, que lo insistiremos aquí, pero también en la calle, porque gracias a esa presión, a esa presión madura, controlada y razonable, se desbloqueó por lo menos en la cámara aragonesa el tema de la Autonomía. Esperemos que ese desbloqueo se alcance también en el Congreso de los Diputados y en el Senado.
No le quepa -y termino-, la menor duda de que seguiremos ejerciendo ese mismo instrumento, ese mismo mecanismo, para acompañar las decisiones políticas y de parlamento, con lo que la sociedad nos exige a los representantes, y es que hoy, Aragón, sigue estando, señor Consejero, afortunadamente ya con incendios apagados, pero está que arde por la incertidumbre, por la ambigüedad y por la falta de claridad que el acuerdo que usted votó el día 20, deja a las expectativas de los aragoneses.
Nada más.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Martínez.
Representante del Grupo Popular. Señor Pintado.

El señor Diputado PINTADO BARBANOJ: Gracias, señor Presidente. Señorías. Señor Consejero.
Yo voy a comenzar mi intervención con un refrán: cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.
En estos momentos, posiblemente el Consejo de Ministros esté aprobando el trasvase Tajo-Segura. Hoy yo creo que hay tres temas fundamentales encima de la mesa, por lo menos a juicio del Partido Popular, que quiero traer ante la tribuna. En primer lugar, la unidad de los aragoneses es imprescindible a la hora de mantener los intereses legítimos aprobados en su día en el Pacto del Agua, en la postura que han mantenido por unanimidad, en prácticamente todos los planteamientos desde el año noventa y dos hasta aquí las fuerzas políticas aragonesas.
No podemos entrar en una utilización partidista del tema del agua, es un peligro que hoy planea encima de la cámara, y creemos que el Partido Popular hace una llamada de responsabilidad a todas las fuerzas políticas, a todos los aragoneses, en este sentido. Creemos, y de eso estamos de acuerdo con el Consejero, que posiblemente sea dar armas a otras comunidades autónomas, a la hora de plantear una posible escisión, una división en el planteamiento. Ahora bien, habrá que estar de acuerdo en cuál es ese planteamiento para que se mantenga la unanimidad.
Segundo gran bloque al que nos queremos referir: defensa del Pacto del Agua y análisis del documento que ustedes el otro día aprobaron en Madrid dentro de la Comisión Nacional del Agua.
Y el tercer y último planteamiento que el Partido Popular quiere hacer aquí es sobre la cuestión explícita de los trasvases, la cual nosotros ni nos la planteamos, y daremos nuestras razones oportunas.
Por cada oportunidad, diecisiete años de política partidista en Aragón llevaron a la paralización de embalses, a una gran desconfianza de la población aragonesa, a agravios entre zonas determinadas del propio Aragón -se ha empleado como arma arrojadiza- y, sobre todo, a una gran incertidumbre en los usuarios, como son regantes, abastecimientos y usos industriales. En 1992, el pueblo aragonés recupera la confianza, porque por fin, desde las fuerzas políticas con representación en estas Cortes se les dice que se ha conseguido un consenso y que el tema del agua está totalmente solucionado.
Dos años llevamos desde la firma del Pacto del Agua, y hasta la fecha sólo nos encontramos con una polémica tras otra, por las manifestaciones continuas de parte del Ministerio, del señor Borrell, que está diciendo que el Pacto del Agua está recogido dentro del plan hidrológico nacional, y como usted ha podido comprobar en las intervenciones del resto de los grupos parlamentarios, a nadie ha convencido hasta la fecha que el Pacto del Agua esté recogido dentro del plan hidrológico nacional.
¿Cómo se consigue el consenso del agua? Con mucho esfuerzo, con la unidad de todos los aragoneses y dejando todo el mundo, todas las fuerzas políticas alguna de las matizaciones que se llevaban en aquella mesa de negociación. Cuestiones básicas no solamente han sido las obras, sino también los doscientos mil millones de que se hablaba en el año noventa y dos, que luego estas cifras han ido variando arriba y abajo, en función de los posibles embalses que se hagan. Los seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos que no se pueden hipotecar, que son clave, y luego, como ahora mismo le comentaba el señor Martínez Val, representante de Izquierda Unida, el hecho que aparece recogido en la propia exposición de motivos del Pacto del Agua, de las resoluciones de las Cortes, porque no se puede hipotecar el futuro desarrollo de Aragón, incluso mucho más allá de lo que actualmente se recoge en este documento.
El Pacto del Agua para nosotros, significa básicamente agua para los aragoneses. ¿Y qué es agua para los aragoneses? Pues agua para los aragoneses es agua de calidad para los zaragozanos, son regadíos en Monegros, es solucionar el problema del Jiloca. Usted conoce perfectamente la situación del Jiloca: cuarenta kilómetros este año, cuarenta kilómetros de sequedad total, por donde no baja absolutamente ni una gota. Es lamentable, y yo creo que sí que es uno de los planteamientos -con el máximo respeto hacia otras comunidad autónomas- que había que trasladar también hacia otras comunidades, en el seno el otro día al Consejo Nacional del Agua.
Aragón tiene sed, partes importantes de Aragón tienen problemas de agua, pueblos de Teruel, ¿a cuántas poblaciones de Teruel hay que llevar agua para que puedan beber?; no para regar o para la industria: para que puedan beber las personas que están actualmente allí. Huesca capital está planteándose hoy mismo la posibilidad de restricciones importantes, en cuanto al consumo para agua. El Portavoz del Partido Socialista me dice que no -sabrá más que yo-, pero, bueno, yo me refiero a declaraciones de su propio alcalde en días pasados, es decir, que está encima el tema.
Y por otro lado, el Pacto del Agua, a nuestro juicio, recoge dos aspectos también fundamentales entre otros más. Desarrollo económico. Por un lado, el capítulo de la industria, donde no vamos a poner cortapisas. Se habla básicamente, cuando se habla de Pacto del Agua, cuando sale el plan hidrológico nacional, del tema de agricultura, porque si el 85% del consumo... Pero ¿qué es lo que pasa con la industria?, ¿dónde están las inversiones para industria agroalimentaria en Aragón?, ¿dónde está el traslado de las inversiones, la transferencia de las inversiones del Gobierno central, en vez de marcharse al arco Mediterráneo o a otras zonas boyantes de España? Usted sabe perfectamente que se ha hablado en otras sesiones plenarias de este capítulo, de infraestructuras, de servicios, de abastecimientos a poblaciones, de un desarrollo económico que pasa básicamente por tener el agua como un bien esencial, como el principal recurso natural que tienen ahora mismo los aragoneses.
Y otro gran bloque sería, dentro de este apartado, el equilibrio territorial. Le he comentado anteriormente, respecto a otras comunidades, que nosotros no tenemos absolutamente nada en contra del crecimiento de cualquier comunidad autonómica del país, del Estado Español. Ahora bien, si ese respeto tiene que estar ahí por nuestra parte, también el respeto por parte de esas comunidades a la hora de hacer los planteamientos que se han hecho dentro del seno del Consejo Nacional del Agua. De todas formas, yo le puedo decir, señor Consejero, que a tenor de las manifestaciones del señor Ministro de hace aproximadamente una semana, parece ser que lo que quiere es que de la España interior se traslade todo a la costa, porque todo son coeficientes de economía, coeficientes de rentabilidad, y, en definitiva, pues las poblaciones o el equilibrio territorial quedarían maltrechos.
Yo le pido menciono una serie de cuestiones sobre este aspecto, para que usted nos informe. ¿Qué ocurrió exactamente en Madrid? ¿Dónde quedaron, señor Esteban, las manifestaciones de unidad que los días previos usted había lanzado a través de los cuatro representantes que iban de Aragón al Consejo Nacional del Agua? ¿Por qué se cambió a última hora, según se desprende de las declaraciones de unos y de otros, de postura, de esa postura de unanimidad? ¿Hubo tibieza en su planteamiento? ¿Está plenamente convencido de las garantías verbales que ha dado el señor Ministro? Porque, hasta hoy, en concreto, no hemos visto en ningún sitio, no tenemos ningún documento donde se recoja literalmente -como las fuerzas aragonesas le pidieron en su día- el Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional.
Y, por último, en este bloque, señor Esteban, le puedo decir y le hago una reflexión que a nuestro juicio es importante: si ha calculado usted, si ha calculado su Gobierno lo que supondrían las consecuencias de un engaño por parte de la Administración central hacia los aragoneses. Le han recordado anteriormente algunos de mis intervinientes que no sería la primera vez que se ha producido un engaño de este tipo. El Pacto del Agua no está recogido en el plan hidrológico nacional. A nuestro juicio hay una gran preocupación, preocupación que también la ha recogido la cámara hoy por la mañana, en cuanto al hecho de que este Pacto del Agua no aparece absolutamente por ningún sitio. Yo le he preparado aquí un análisis, más o menos extenso, de lo que es la reunión del Consejo Nacional del Agua, de lo que eran las propuestas que nosotros entendíamos que había que hacer. No le voy a hacer un tratamiento exhaustivo, porque veo muchísimas cosas que se han tocado ya, pero, en definitiva, hay cuatro puntos a nuestro entender básicos. Lo primero, defensa de los regadíos; segundo gran bloque, trasvases; tercer gran bloque, tema de financiación y precio del agua; y cuarto gran bloque, lo que sería la representación y lo que serían las competencias.
En primer lugar, se justifica la valoración del informe, cuando lo que había que hacer, como le ha dicho el Congreso de los Diputado el 24 de marzo de 1994, hace muy poquitas fechas, es que se prepare una serie de documentos, entre ellos un plan de regadíos nacional, para que se pusiera anexo al plan hidrológico nacional. Este, hoy por hoy, brilla por su ausencia. Hemos oído en declaraciones del Ministro que el Ministerio de Agricultura lo estaba preparando, se estaba elaborando, pero hasta la fecha no sabemos absolutamente nada. Justifica la elaboración del plan hidrológico nacional antes que los de cuenca. Nos volvemos a remitir a lo que anteriormente se ha manifestado y a lo que usted ha oído en reiteradas ocasiones dentro de esta cámara, y a una proposición no de ley, donde nosotros nos volvemos a manifestar que primero planes de cuenca, para posteriormente hacer el plan hidrológico nacional.
Tema de regadíos. No nos parece lógico que se limiten a las seiscientas mil hectáreas, de cuatrocientas a seiscientas mil -vamos a ser lo más generosos posible en ese escenario y a hablar de las seiscientas mil hectáreas-, cuando se deberían limitar por los recursos. Es decir, primero dar preferencia a los regadíos y luego ver exactamente qué recursos tienen, porque esto sí que es un arma muy peligrosa, muy peligrosa, cuando se están introduciendo en el informe del Consejo del Nacional del Agua los dos tipos de agricultura: la agricultura mediterránea, de la viabilidad económica, de la alta rentabilidad, la que tiene posibilidades en la Comunidad Económica Europea, o en el Mercado Europeo, y la agricultura interior, la de la política de rentas, la del mantenimiento. Es decir, que yo creo que son dos conceptos que son básicos a la hora de plantear el futuro plan de regadíos y la exigencia del agua. Estamos de acuerdo en el planteamiento que hacen, hay cuestiones en que podemos estar perfectamente de acuerdo, en cuanto a la modernización de los regadíos y a la racionalización de los usos de la misma en el tema de regadío.
Temas de los trasvases. No se ha analizado económicamente, y volvemos a insistir en que los planes de cuenca tienen que ser anteriormente. Luego, como voy a hablar específicamente de los temas de los trasvases, le haré más hincapié en lo mismo. Lo que sí que le puedo decir, como resumen de este documento, es que el Ministro Borrell tiene obsesión con los trasvases, el Ministro Borrell tiene obsesión, porque aparece absolutamente por todos los sitios el aspecto de los trasvases. No solamente tiene esa obsesión, sino también con el tema de los impuestos, de subir las tarifas de Telefónica, de la Renfe, y ahora quiere poner un precio también para los agricultores.
El tema de la financiación, del precio. A nuestro juicio es un criterio inamovible; es decir, no se puede gravar el agua con un precio en sí misma; el precio del agua viene dado -y esto es una declaración que el Partido Popular y otras fuerzas políticas han hecho también-, viene dado por el uso de las infraestructuras, por el mantenimiento de las infraestructuras; no pueden ustedes poner un precio al agua: esto sería prácticamente la ruina y la imposibilidad de una competitividad dentro del sector agrario.
Y, por último, en el tema de la representación, decir que nuestra postura en ese sentido está en que en la comisión nacional, en el consejo permanente, o en la comisión permanente, se esté representados en función de los recursos que aporta cada cuenca, y Aragón, en este aspecto, creemos que tiene gran importancia.
De este análisis, nosotros concluimos que no aparece por ningún sitio -aunque hoy aquí ha tratado de demostrarlo, habrá que ver posteriormente la documentación-, no aparece por ningún sitio la reserva del agua explícita para Aragón, el compromiso de ejecución de las obras, la superficie de los regadíos aragoneses. Ya sabe que hoy mismo hay una polémica encima de la mesa, porque parece ser que las fuerzas políticas no nos ponemos de acuerdo en cuántas hectáreas estábamos mentando cuando mencionábamos los distintos planes de regadío aragoneses. Bueno, pues las últimas cifras que aparecen del documento de directrices del plan hidrológico de la cuenca del Ebro se cifra en unas doscientas treinta y cuatro a doscientas cuarenta mil hectáreas. En ese tema le concedemos el beneficio de la duda, para estudiarlo en profundidad y ver exactamente las hectáreas que son, porque, desde luego, las hectáreas no nos las podemos inventar -serán las que sean-, y en ese aspecto nosotros defenderemos el cien por cien de las hectáreas que están recogidas en el Pacto del Agua.
Y luego también, en cuanto al análisis del mismo documento del Consejo Nacional del Agua, decirle, señor Esteban, que el señor Ministro lo que ha intentado ha sido contentar absolutamente a todos, porque, claro, como bien le han dicho los representantes del Partido Aragonés y de Izquierda Unida, pues les ha recogido las propuestas que han hecho absolutamente todas las comunidades autónomas, y ya veremos si no tendrá que ser el mencionado Salomón, por parte del Ministro, el que ponga de acuerdo las posturas tan enfrentadas y tan dispares que en esas alegaciones y en esos votos particulares se recogen. Al final, ¿qué es lo que pasará?: ¿todos contentos, o todos enfrentados?
Es decir, hay una grave responsabilidad política desde ese punto de vista, y quiero hacer aquí una salvedad y un pequeño paréntesis, porque yo creo que es donde empieza realmente la gravedad de este asunto, no ahora, sino que viene de atrás, y es en la falta de credibilidad que tienen hasta ahora los documentos que se han presentado por parte del Ministerio, porque en los mismos documentos se habla en distintas páginas todavía los estudios de viabilidad económica, técnica... Si ustedes no tienen todavía los estudios, si todavía no se han podido preparar, ¿cómo son capaces ya de presentar en un proyecto de ley, nada más y nada menos, unas obras que todavía no se conoce cómo se van a pagar, cómo se van a realizar, qué impactos ambientales van a tener? Es decir, nos pasamos por delante absolutamente todo, para llegar a un objetivo final y evitarnos lo que por medio nos queda.
Se deberá conseguir una fórmula en que aparezca el Pacto del Agua íntegramente en el plan hidrológico nacional. Don José Antonio Martínez le comentaba lo de la disposición adicional. Nosotros estamos perfectamente de acuerdo, y le puedo decir que llegando a último extremo en el Congreso de los Diputados, nuestra fuerza política va a apoyar y va a aprobar, mediante la fórmula que sea, que se permita legislativamente que el Pacto del Agua aparezca literalmente dentro del plan hidrológico nacional. Nosotros le decimos que vamos a exigir la inclusión del mismo, y que esto se tiene que conseguir sea como sea.
Y por último, en esa reflexión de este segundo bloque, decirle, señor Esteban, que realmente ustedes no han sabido defender el Pacto del Agua en Madrid, porque de las declaraciones que ustedes hicieron hace cinco días ante los medios de comunicación -que les han recordado anteriormente-, a lo que dijeron cuando salieron de la reunión del Consejo Nacional del Agua, no tiene absolutamente nada que ver. No sé si hay unos efectos especiales en esa sala de la reunión del Consejo Nacional del Agua, pero, realmente, ustedes salieron muy sumisos, muy tranquilos, muy convencidos, les habían convencido perfectamente, pero en definitiva parece ser que no hubo una postura de tanta fuerza como estaba planteado.
Tercer y gran bloque, para terminar. No nos planteamos hablar de la cuestión de los trasvases. Anteriormente usted ha dicho que todo lo que se haya hecho en política hidráulica, se hacía con luz y taquígrafos -yo he recogido esta nota dentro de las que tenía preparadas para darles-. Yo le quiero hacer una pregunta: ¿quién ha preparado, quién ha preparado el documento del plan hidrológico nacional? ¿Ha sido el propio Ministerio de Obras Públicas el que ha preparado el plan hidrológico nacional, o han sido distintas sociedades que han ido aportando una de un sitio y otra de otro? ¿Usted sabe lo que piensan muchos de los técnicos, entre ellos importantes catedráticos de Madrid, al respecto de lo que es el plan hidrológico? No voy a decir yo la expresión, porque me parece, incluso, hasta fuera de tono comentarla aquí, ¿no? Es decir, que no solamente son las fuerzas políticas contrarias en este momento al Partido Socialista, sino que importantes técnicos del Estado español están haciendo una crítica salvaje al respecto.
Nosotros entendemos que se está hablando de sobrantes de agua con excesiva alegría, porque aquí todo el mundo se plantea que sobra agua, porque se bajan ahora mismo a Fraga, o se pueden ustedes acercar a la entrada del pantano de Mequinenza, claro, y se ven bajar metros cúbicos de agua. Dicen: no, no; toda esta agua, absolutamente de Aragón; eso no es cierto. ¿Dónde está el agua sobrante? Eso habrá que demostrarlo. ¿Quién lo tendrá que demostrar? En este caso tendrá que demostrarlo el Ministerio, porque sabe que le pertenece, y en esa postura creemos que debemos estar los aragoneses. Es decir, que se demuestre realmente que sobra agua, y cuando se hagan todas las obras del Pacto del Agua, cuando se pongan en marcha todos los regadíos, ya veremos qué es lo que ocurre, porque le voy a decir una cuestión: este año España padece una sequía importantísima, de la cual, Aragón no se ha librado. ¿Qué ocurrirá el año que viene?, ¿qué ocurrirá dentro de tres, cuatro, cinco años si se mantiene una sequía prolongada? ¿Habrá realmente sobrantes de agua? Es decir, que no es una cuestión de plantearla para hoy o para el año que viene: hay que pensar en cuanto al tema de futuro.
Y le puedo decir, y aquí tengo un anexo, que hoy se publica en un medio de comunicación un estudio que ha hecho la organización Jóvenes Agricultores, de lo que suponen este mismo año los daños de sequía para el sector agrario en la Comunidad Autónoma. Tome nota, señor Consejero: cereal, quince mil millones de pérdidas; olivar, mil ciento veinticinco millones de pérdidas; viñedos, dos mil quinientos millones; almendro, tres mil millones; aparte, por supuesto, lo que pueda suponer el tema de incendios, que, lógicamente, no lo vamos ni a mentar en esta situación. Es decir, que los daños por la sequía los está padeciendo ya Aragón, y vemos que puede ser un grave perjuicio a medio plazo.
Ha hablado usted de la moratoria o del documento que habla de la moratoria de los dos años, pero en el mismo documento se habla de que el volumen que el Ebro aportará a distintas transferencias será de mil seiscientos cuarenta y dos hectómetros cúbicos por año y, luego, en otros umbrales, si se aprueban los votos particulares de la Comunidad catalana y de otros que existen, puede, incluso, incrementarse de forma importante. Y, claro, usted se ha creído o quiere, entendemos nosotros -perdóneme la expresión- entendemos nosotros que quiere transmitir al pueblo aragonés que no hay problema, que hay una moratoria de dos años para el tema de los trasvases. Hace dos meses, cuando ustedes mandaron un documento a los medios de comunicación diciendo que se proponían cinco años, yo fui el primero que salió en los medios de comunicación entendiendo que era una buena noticia para Aragón, porque se posponía la cuestión, pero esto no es cierto, usted sabe que no es cierto, porque si, en definitiva, en el plan hidrológico nacional, con un rango de ley, aprobamos ya unos trasvases o unos volúmenes, mejor dicho, a la hora de trasladar agua a otras zonas, pues única y exclusivamente falta que dentro de dos años o tres años el señor ministro de turno llegue al Consejo de Ministros y diga: "trasvase uno -¡zas!-, se aprueba"; el trasvase dos vaya al Parlamento, se apruebe y punto... Es decir, que, en definitiva, el aprobar este volumen de transferencias lleva implícita la aprobación clara de lo que son ya los trasvases.
Le he comentado anteriormente que los documentos del Ministerio reconocen que no se dispone de estudios técnicos para comprobar la viabilidad económica y técnica de los mismos, aunque considera que los trasvases son necesarios, y ya, dice, además, como una expresión de mayor fuerza.
Aragón, señor Consejero, y usted es partidario de esta postura, tiene hoy sed, y Aragón hoy necesita el agua.
Y ya, para terminar, unas valoraciones políticas en relación al plan hidrológico nacional. A nuestro juicio es un documento, como se le ha hecho ver y saber a través del Congreso de los Diputados, que carece de toda credibilidad, por lo que le acabo de comentar, por el aspecto de los documentos que tiene, por los técnicos que lo están criticando, no solamente del propio Ministerio, sino, incluso, desde fuera del Ministerio. Llega tarde e incompleto. La Ley de Aguas del ochenta y cinco marca dos años para la presentación del plan hidrológico nacional: siete años de retraso. Señor Consejero, nosotros entendemos que de aquí viene parte de la crispación y de la guerra del agua, que han sido ustedes, los socialistas, los que a nivel nacional la han tildado con este nombre, y nos parece un nombre correcto, porque, realmente, y si tenemos en cuenta las declaraciones del Presidente Bono, de la Presidenta de la Comunidad murciana y del Presidente Joan Lerma, se han desatado en lo que es -dijéramos- el Partido Socialista; bueno, pues ustedes son responsables políticos de esta cuestión.
Y, luego, usted hablaba de las alternativas: aguas subterráneas, desalación, técnicas de ahorro, de racionalización; habrá que estudiar con anterioridad esto para que, realmente, tenga credibilidad y puedan decir que el plan hidrológico nacional tiene un soporte técnico.
No existe todavía el plan de regadíos: qué queremos hacer con los regadíos, para qué queremos los regadíos, con qué contamos en estos momentos para el tema de regadíos.
Y en el tema de financiación, nos oponemos rotundamente a gravar el precio del agua.
En definitiva, señor Consejero, el documento en sí es rechazable en sí mismo. Podemos entender como una cuestión política que usted fuera a Madrid y votara que sí por compromiso político, pero yo le puedo decir, y usted estuvo reunido en esa reunión, en ese plenario, que hubo varias comunidades autónomas, entre ellas la de Galicia, entre ellas la de Castilla y León, que votaron en contra de este documento, y votaron en contra de este documento por la cuestión técnica, es decir, que votaron que no a todo el planteamiento, y usted perfectamente lo habría podido hacer y se hubiera unido a los otros representantes aragoneses. Entendemos que hubiera sido una postura más coherente el que hubiera votado en contra de este mismo documento y que no hubiera tenido miedo a las posibles represalias que, quizás, podría haber desde la Administración central.
Y ya también le tengo que decir que ayer en concreto el señor Marco visitó al señor Pujol, por lo cual, lógicamente, tendrá que ser él quien dé explicaciones ante el Pleno de la cámara, y ya le anunciamos también al Grupo Socialista que vamos a pedir su comparecencia.
Ahora le voy a comentar, señor Consejero...

El señor PRESIDENTE: Termine, señor Pintado.

El señor Diputado PINTADO BARBANOJ: Termino enseguida, señor Presidente.
El señor Marco ha ido a Cataluña, a Barcelona en este caso, a hablar con el señor Pujol para solucionar problemas que ustedes no saben abordar, y le voy a poner un dato, un ejemplo, aunque no tenga que ver con agua, pero va unido muy directamente. Mire, la semana pasada, en concreto, apareció en el Boletín Oficial del Estado que había una modificación sobre regionalización, es decir, sobre producción de cereales en toda España. Usted sabe o conoce, por lo menos de refilón, la polémica que hemos tenido con el Consejero de Agricultura, polémica no solucionada, para el tema de las asignaciones del rendimiento por hectárea, pues, mire, solamente Cataluña, y le pongo el ejemplo del maíz, en Lérida ha conseguido dos mil cuatrocientos kilos más por hectárea, en Barcelona mil seiscientos kilos y, en Tarragona, mil ochocientos kilos; se abre de nuevo la cuestión de la guerra. No, le comento esto porque, en definitiva, parece ser que hoy el Ebro pasa por Barcelona más que por Zaragoza.
Le anunciamos nuestra postura abierta de que queremos presentar iniciativas en la postura de consenso y de unidad, que ahí vamos a seguir para intentar salvar el Pacto del Agua, vamos a luchar para salvar el Pacto del Agua.
Y para el final decir una reflexión, señor Esteban: si don Felipe González no puede gobernar sin el señor Pujol, Aragón no puede vivir sin agua.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Pintado.
Grupo Socialista: representante del Grupo Socialista. Señor Pina, tiene la palabra.

El señor Diputado PINA CUENCA: Gracias, señor Presidente. Señorías.
El Grupo Socialista quiere fijar su posición y preguntar al Gobierno en este turno de la siguiente manera, breve y concisa. Señor Consejero de Ordenación del Territorio, cuente usted con el apoyo, convencido que no obligado, del Grupo Socialista a sus gestiones en la tramitación del plan hidrológico nacional y en sus actuaciones pertinentes en el Consejo Nacional del Agua, que es lo que se debería estar debatiendo aquí exactamente y fundamentalmente.
El Grupo Parlamentario Socialista entiende la vigilancia, el cálculo, la denuncia, en su caso, sobre cualquier actuación, especialmente y sobre todo en este foro del Gobierno de Aragón, que pueda desvirtuar el gran pacto hidráulico de los aragoneses ante un trámite sustancial como es el de los prolegómenos del plan hidrológico nacional, que todavía -quiero recordarlo- no tiene el carácter de proyecto de ley puesto que no ha llegado -es el trámite previo precisamente el que deberíamos analizar hoy aquí- a la decisión del Consejo de Ministros.
Entiende, pues, el Grupo Socialista una vigilancia intensa, una vigilancia necesaria, porque de la participación de todos puede llegarse a buenos entendimientos, pero no con demagogia. Yo creo que la demagogia, tan fácil de ejercitar y con tan acrisolada habilidad por parte de algunos parlamentarios de esta Cámara para hacerlo en esos temas, incluso contraviniendo sus propios conocimientos profundos y hasta sus convicciones, perdiendo el rigor, es muy peligrosa. Es muy fácil alarmar a la sociedad aragonesa, una sociedad que tiene fundadas razones históricas para el escepticismo y la desconfianza en materia inversora y en materia de regulación hidráulica especialmente.
Pero yo quiero decir, tratando de contribuir a la claridad, que todavía a estas alturas no se entienden muy bien las consecuencias del Pacto del Agua, no se entienden muy bien o no se es consecuente con estas consecuencias -y valga la redundancia-. Lo hemos analizado muchas veces: llevamos tantos años sin una regulación en Aragón, que cuando se demanda el agua se manifiesta la primera inconsecuencia. Si queremos disponer del agua deberíamos de regular, y ha habido muchos años en Aragón sin una regulación hidráulica importante, con todas las previsiones y todas las precauciones que el momento actual reclama respecto a las afecciones sociales del impacto ambiental, etcétera.
Yo creo que todavía no se es consciente por parte de la sociedad aragonesa, y no se lo estamos transmitiendo suficientemente claro, porque trascienden las diferencias artificiales fruto de la demagogia, y no lo positivo: que Aragón con el Pacto del Agua puede ser una Comunidad privilegiada, y no me voy a olvidar de los grandes desequilibrios internos que tiene la distribución de aguas en Aragón, ni de la sequía del Jiloca, ni de las carencias de tantos pueblos en estos momentos, incluso para el uso primario del agua de boca. El Pacto del Agua puede suponer en su cumplimiento total una situación de auténtico beneficio para Aragón. Pocas comunidades podrán disponer de un agua de tanta calidad y en tanta cantidad y modulada para su uso a lo largo del año si se ejecutan las obras del Pacto del Agua, manteniendo su filosofía. Nadie entienda que abogo por una política de hormigón, sino una política de agua, y para eso hay que tenerla contenida para poderla utilizar en el momento oportuno.
Pues bien, no se están transmitiendo estas ventajas ni concentrando los esfuerzos suficientemente para transmitir un mensaje de tranquilidad a la sociedad aragonesa. No se entienden las consecuencias del Pacto del Agua, que transforman, en mi modesta opinión, al Ebro en un mero colector, en un mero río de tránsito que nos afecta poco a los aragoneses si tenemos hechas las regulaciones y ejecutadas las previsiones del Pacto del Agua. El Ebro nos importaría -a pesar del Ebro paradigmático aragonés-, nos importaría realmente poco a los aragoneses si todas las obras del Pacto del Agua estuviesen ejecutadas. Lo digo porque se dice siempre que de dónde saldría el agua si la propia regulación del Ebro ya está hecha, con mayor o peor fortuna en estos momentos.
Creo que no se entiende el Pacto del Agua cuando se dice el número de hectáreas de regadío que se fijan en el Pacto del Agua. Lo tengo aquí literalmente e invito a cualquiera a que diga dónde se hace una fijación de las hectáreas que se contienen en el Pacto del Agua. Se habla de las que hay y de unas previsiones de regulación de dos mil cien hectómetros cúbicos; yo puedo entender esas cifras que se manejan diciendo que con una dotación absolutamente magnánima de diez mil metros cúbicos por hectárea y año, pues si regulamos dos mil cien hectómetros cúbicos, dejamos cien para usos de boca y de primera necesidad, industriales, etcétera, y dos mil hectómetros, a diez mil metros cúbicos por hectárea y año, pues nos salen doscientas mil hectáreas.
Entiendo esas deducciones, pero en el Pacto del Agua no se habla de ninguna previsión, porque es difícil hacerlo y porque no nos interesa el debate de las hectáreas, sin querer decir que no estemos muy vigilantes sobre las hectáreas que se promueven de regadío para Aragón, sin decir eso.
El agua es una reserva de estrategia que trasciende en estos momentos hasta el propio regadío, y nosotros hemos convenido en el Pacto del Agua el tener agua para Aragón como una reserva estratégica, independiente del uso: si es regadío, si es de reforestación, etcétera, porque ésa es una coyuntura que tendrá que interpretar desde Europa hasta el Ministerio correspondiente de la nación, hasta el Gobierno de Aragón. No se entienden, pues, las consecuencias del Pacto del Agua, porque estamos siempre permanentemente desvirtuando su contenido.
La unanimidad hay que seguir manteniéndola: no se puede estar planteando actuaciones tan distintas a la que se tuvo en el momento del gran acuerdo del Pacto del Agua y a las que se tienen subsiguientemente. A mí me duele escuchar estas observaciones. Yo entiendo que hay partidos que han perdido la bandera del agua votando el Pacto y que ahora necesitan, por su situación política, tener al menos un banderín. Pero ¡si está muy claro, si lo hemos dicho hasta la saciedad!: si el plan hidrológico nacional no recoge el Pacto del Agua, nosotros nos desvinculamos del plan hidrológico nacional, está muy claro. ¿Por qué hay que hacerlo?, ¿por qué hay que seguir insistiendo negativamente en ello? Se llega hasta decir y acusar al Consejero de una actuación en la que prevalecen los intereses de partido sobre los intereses en la defensa de los aragoneses. Yo creo que algún Portavoz que ya ha llegado a decir eso no es muy consecuente consigo mismo, y podríamos decirle: usted está anteponiendo sus intereses, los del comité de su partido, los del comité nacional de su partido antes que sus propias convicciones personales.
Creo que cuando hemos llegado a este consenso, hemos de empeñarnos en él. Señorías, va a hacer falta que sepamos aprovechar aquella iniciativa que tuvo un Gobierno que no era precisamente del PSOE, aquella gran iniciativa que entró en confluencia con la iniciativa del Ministerio a través de la Confederación y que supimos plasmar en estas Cortes los Grupos Parlamentarios. Seamos consecuentes con aquel espíritu, lo cual no quiere decir que estemos haciendo una loa y un canto permanente; pero las críticas hagámoslas con sentido común, con ánimo preventivo, con ánimo de garantizar lo que hemos acordado realmente. Les aseguro, señorías, que si el Pacto del Agua debe seguir, debe llegar a término, hará falta la voluntad de varias generaciones de políticos y de ciudadanos aragoneses empeñados exhaustivamente en su defensa, al albur del gobierno de turno, incluso al albur del gobierno de turno de la nación.
Pretendíamos analizar hoy la actuación del Gobierno de Aragón y de su representante el Consejero de ordenación del territorio en el Consejo Nacional del Agua. Yo creo que es difícil alcanzar un grado de maniqueísmo más exacerbado que el que algún representante ha utilizado aquí hoy para describir qué juego de intereses se daban cita en el Consejo Nacional del Agua, en esa reunión plenaria, y cuál era la trascendencia de sus conclusiones.
Si todos entendemos que es un trámite consultivo y si todos entendemos que la representación es plural, estoy seguro de que no mantienen el mismo criterio los usuarios, especialmente los regantes, respecto del precio del agua, que los empresarios hidroeléctricos o que no mantienen el mismo criterio los ecologistas que los representantes de otros colectivos, incluso de la propia Administración.
Si eso entendemos que es una actuación dispar, una suma heterogénea, entenderemos que al Gobierno le interese recoger en un documento el mayor número de voluntades, que, necesariamente, han de ser heterogéneas y dispares, para tomar él la decisión de tomarlas y darles cuerpo en el texto del anteproyecto de ley que tiene que salir del Consejo de Gobierno. Y será fácil entender que si la postura de los aragoneses, que ha llevado fundamentalmente quien tiene que llevarla, el Consejero de ordenación del territorio, se recoge en buena medida, y si tenemos el compromiso político de establecer en el texto de la ley del plan hidrológico nacional el texto del Pacto del Agua, habrá que tener alguna relación de lealtad y de confianza recíproca entre el Gobierno de Aragón y el Gobierno de la nación. Si alguien no quiere tenerla, porque está mucho más libre, lo que no puede hacer es denunciar que tenerla sea negativo. Eso no puede ser así, y nosotros hemos escrito todos aquí el compromiso. Si el plan hidrológico nacional no recoge la literalidad del Pacto del Agua, no apoyaremos en su período de vigencia al plan hidrológico nacional.
Ese es el quid de la cuestión, en la que tenemos que ser consecuentes; siempre tenemos la prueba del nueve a nuestro favor: si no lo recoge, nos desvinculamos, y, de todas maneras, yo creo que hay que dejar de hacer demagogia con las previsiones de lo que va a suceder, si el Partido Socialista ha tenido mayoría absoluta y una férrea capacidad de decisión política interna, para que no se aduzca también este resultado.
Se decía aquí, se acusaba del retraso en la aprobación del plan hidrológico nacional. La Ley de Aguas es de 1985; les invito a la reflexión de cuál era el panorama político en España en esa época, de mayoría absoluta del Partido Socialista, del famoso rodillo, ¿verdad?, y de un partido al que no se le podía reprochar precisamente divisiones y problemas internos, y dos ministros de Obras Públicas no llevaron adelante la ley del plan hidrológico nacional. No se preocupen sus señorías, no habrá regulación: no habrá planificación hidráulica que se deba contener en la Ley del plan hidrológico nacional si no hay consenso político, no la habrá, y tenemos la garantía del trámite parlamentario, que aquí parece olvidarse su trascendencia, parece olvidarse reiteradamente su trascendencia.
La posición, pues, del Grupo Socialista es de apoyo a la gestión del Gobierno en el trámite del Consejo Nacional del Agua, porque nos parece coherente el mantenimiento de un equilibrio, de una relación de lealtad, si se entiende que el Consejo Nacional del Agua no puede producir un documento homogéneo, ni pueden votarse posiciones que pueden ser antagónicas, ni se pueden sumar voluntades que, necesariamente, tienen que ser divergentes, y ese documento, como tal bloque, tiene que llegar al Consejo de Ministros para que realmente decida, y nosotros tendremos la seguridad de que Aragón, al menos en lo que respecta a su Gobierno, ha ejercido la coherencia y la corresponsabilidad política con el Pacto del Agua que aquí debatimos y aprobamos.
Quiero terminar, señorías, diciéndoles que, atendiendo mínimamente al trámite que se sustenta en la intervención de los Grupos Parlamentarios en este momento, quiero preguntarle al Gobierno de la Diputación General y a su Consejero que cuál será la postura -lo ha dicho por activa y por pasiva, pero, por lo menos, atenderé a la formalidad de este trámite-, cuál será la postura del Gobierno de Aragón si no se incorpora el Pacto del Agua al plan hidrológico nacional. El Grupo Socialista actuará en consecuencia con la actitud que tenga el Gobierno Socialista. Hasta ahora, señoría, estamos satisfechos de cómo nos ha representado usted.
Muchas gracias, señor Presidente.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Pina.
¿Desea el señor Consejero responder a las intervenciones de los portavoces de los Grupos Parlamentarios?
Señor Esteban, tiene la palabra.

El señor Consejero de Ordenación Territorial, Obras Públicas y Transportes (ESTEBAN IZQUIERDO): Gracias, señor Presidente.
Quiero, en primer lugar, agradecer el tono y las aportaciones que los grupos parlamentarios han hecho sobre un tema que para todos es importante. Lo hemos manifestado y hemos elegido esta sede, esta casa de todos los aragoneses como testigo de esta coincidencia por parte de todos. Y hoy, aquí, en las intervenciones que se han producido, he observado y he querido observar que sigue existiendo ese ánimo de continuar defendiendo ese elemento común, que denominamos entre todos Pacto del Agua en Aragón. Sin embargo, también he querido ver en alguna de las intervenciones, tanto del Grupo de Izquierda Unida como del Partido Popular, un elemento que no se ha desechado desde aquí, que yo entiendo políticamente, pero que, una vez más, quiero dejar constancia del mismo, y es la desconfianza. La desconfianza que manifiestan hacia los hechos que se han producido en la reunión del Consejo del Agua. Y esta desconfianza yo no tengo armas para evitarla. Señorías, esta desconfianza viene por cuestiones que ustedes, si quieren, pueden entender todas las explicaciones que se han dado con anterioridad: los documentos, las alegaciones, que son el sistema y el instrumento que este Consejero tiene para poder hacer llegar a los órganos pertinentes la preocupación y también -por qué no decirlo- las ideas y las preocupaciones de todos ustedes. Porque no olviden que, quizá, si este Consejero hubiera obviado, se hubiera callado cuando llegó el informe que se realizó por parte de la comisión permanente del Consejo Nacional del Agua, difícilmente hubieran tenido argumentos, armas, documentación o información con anterioridad para poder plantear estas inquietudes que yo comparto y compartía con ustedes, y que luego les dan forman en las alegaciones presentadas...
Ahora que el señor Pintado se reincorpora a su escaño, quiero decirle: señor Pintado, este representante en el Consejo Nacional del Agua en ningún momento llevó a Madrid ninguna indicación que no fuera la de los representantes aragoneses, la de estas Cortes, la del Pacto del Agua, ninguna, y así lo hice ver a ustedes en la reunión que mantuvimos en su día. Esa fue mi única preocupación.
Una vez disipada esa duda de la incorporación del Pacto del Agua, no voy a repetirlo mucho más. Esa deuda pública por parte del responsable del Gobierno -y el representante del Grupo Socialista lo ha dicho con anterioridad-, ese conglomerado de sugerencias, de alegaciones, de votos particulares que el Gobierno quiere luego tener a su disposición para poder redactar finalmente el proyecto de ley del plan hidrológico nacional, es contradictorio en muchos casos, pero en ningún caso esas contradicciones son lo suficientemente de peso para que no sean tenidas en cuenta a la hora de elaborar un proyecto de ley. De ahí que se haya entendido desde el propio Consejo que debiera de remitirse todo, a sugerencia e indicación del propio presidente del Consejo, que se remitiera todo. Y como en esa incorporación, en ese todo, estaban las alegaciones de este Consejero que se habían presentado, y estaba también el compromiso.
Eso ya no es para dejarlo para después tratar, para estudiarlo posteriormente, sino que es comprometerse con la inclusión; porque no se nos olvide a nadie que difícilmente se podrá llevar -difícilmente no-, será imposible el llevar adelante el plan hidrológico nacional si Aragón no está de acuerdo, si Aragón no incorpora el Pacto del Agua, y de eso es consciente el Ministro, y algunos de sus señorías lo saben, lo saben, porque también tienen diálogo y comunicación con los responsables de la política hidráulica de este país. Es imposible que se haga un plan hidrológico sin tener en cuenta el Pacto del Agua. Así que vayan desechando recelos y desconfianza, señorías, que creo que es el peor elemento que podemos utilizar en este momento.
Esta es el arma que tiene este Consejero, y por eso no hizo -ya digo- ni indicaciones ni, por supuesto, mandatos de ningún tipo; el único mandato -lo repito y lo reitero aquí- es el de estas Cortes. Pero voy a ir un poco más allá. Como no nos quedamos solos, y yo no me quedé solo en el paso de informar a los grupos políticos sobre el informe preocupante que se había hecho desde la permanente del Consejo del Agua, quise también reunir a quienes teníamos que después, allá, transmitir y trasladar nuestras alegaciones o nuestras posturas en cada caso.
Y muy brevemente voy a explicar el transcurrir de los hechos. Pareció que los cuatro miembros entendíamos que el elemento y el denominador común de defensa en el Consejo Nacional del Agua era la defensa y la inclusión del Pacto del Agua, reforzado con una serie de alegaciones y apreciaciones que se incluían en las que este Consejero presentó y en las que libremente otros podían presentar. Me consta que se presentaron por parte de algunos de los representantes también en ese Consejo del Agua aragonés, se presentaron una serie de propuestas que reforzaban esta idea, se presentó por parte del representante de los regantes, de los usuarios, también de la cuenca, algún tipo de alegaciones, y llegamos a la reunión. Y no solamente este Consejero entendió que el Ministro aceptó la incorporación del Pacto del Agua literalmente -y digo lo de "literalmente" sabiendo lo que estoy expresando en este momento-, literalmente, cuando una vez dada respuesta a la preocupación y al elemento y denominador común que nosotros nos habíamos establecido para posicionarnos en ese Consejo Nacional del Agua, fue aceptado por el Ministro, y -repito- es una cuestión de confianza o desconfianza. Yo no voy aquí a hacer historia. Yo sí que digo que, para mí, a mí me sirve el que ante noventa representantes de todo el Estado se comprometa el señor Ministro, respondiéndome a mí a la incorporación del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional. Si no fuera así, yo seré el primero que lo denunciaré, y que se lo denunciaré, y se lo recriminaré, ténganlo en cuenta sus señorías; pero como no puedo evitar el que ustedes no se fíen, no voy a intentar seguir lográndolo.
Decía que los representantes en el Consejo del Agua, un representante entendió, como yo, que una vez incorporado este pacto era la suficiente garantía para aprobar ese documento, y señor Martínez, el documento es que es de dos kilos, no es el documento baladí de una serie de manifestaciones o compromisos, tiene bastante más enjundia contradictoria -como le dije anteriormente-, pero entre esa materia, entre esa documentación está también recogida la nuestra en este paso. Un representante lo interpretó así, representante que votó en contra, pero lo ha dicho públicamente, y a mí me lo ha manifestado, y a algún otro representante, y en esto coincide con una de sus preocupaciones, pero que no está contemplada en el Pacto del Agua, señor Pintado, es el tema del precio del agua. El representante de los usuarios manifestó, y al menos yo he leído -a mí me lo ha dicho, no tengo por qué dudar de ello- que estaba de acuerdo con la primera parte; en lo que sí que se hacía solidario con el resto de los regantes de España, como vicepresidente que lo es de la Federación Nacional, a la hora de rechazar el documento en la parte -y lo manifestaron a través de un voto particular-, en la parte en que está contenido el precio del agua, algo, por lo que veo, en lo que usted también tiene una preocupación extrema. Pero eso no es el Pacto del Agua. Y este ha sido un poco el desarrollo de lo que allá se ha venido a ver.
Pero a sus señorías les quiero decir, que tenemos una oportunidad de oro, tenemos la oportunidad de oro del próximo martes poder plantear a los representantes de la política hidráulica de este país, porque tenemos la suerte de contar con una comisión de seguimiento, donde va a estar representado el secretario de Estado y el director general de Obras Hidráulicas, para recabar de ellos la reiteración de ese compromiso, que no hace falta pedir con alharacas ni con manifestaciones de ningún tipo. Creo que si estamos comprometidos en una comisión de seguimiento, somos lo suficientemente responsables para en este órgano, poder pedir y solicitar todo tipo de explicaciones respecto al Consejo Nacional del Agua. Está establecido en el primer punto del orden del día -y yo hablé con él de esa prelación, en cuanto al orden del día-, está como primer punto del orden del día el hablar sobre el plan hidrológico nacional. De ahí que les pido un tiempo de prudencia, un tiempo de tranquilidad y de sosiego para poder esperar al próximo martes y poder llevar a cabo esto.
Y hay algo más que también quiero decir, porque yo esperaba que algún miembro lo planteara en algún momento determinado. El Pacto del Agua en Aragón, quizá con más timidez de la que se precisaba, ha comenzado sus andaduras, y las va a dar más agigantadas a partir de las próximas fechas, como consecuencia de que no está aprobado el plan hidrológico nacional, y ustedes saben que el Pacto del Agua se tendría que desarrollar a partir del plan hidrológico nacional. Sin embargo, ya se va por delante en una serie de realizaciones, y en próximas fechas y en la próxima reunión vamos a ver los convenios primeros que vamos a firmar, porque es intención ya ir desarrollando el Pacto del Agua en futuras fechas, que, como digo, ya viene desarrollándose, pero como consecuencia de una serie de elementos también, sobre todo de incorporación de algo que creemos que es necesario y que no estaba contemplado años atrás, y es la salvaguarda del impacto medioambiental. Saben sus señorías que se ha cambiado de criterios respecto al sistema de redacción de proyectos, y en estos momentos, por algunos hechos que yo no voy a repetir aquí, hay que tener la precaución de poder actuar con las suficientes garantías medioambientales para cualquier regulación que se vaya a llevar a cabo.
Hay otras cuestiones que sus señorías han expresado y en lo que yo aquí no quiero alargarme mucho más, por no entrar en detalles concretos, que creo que han sido lo suficientemente debatidos. No esté preocupado, señor Martínez, por las previsiones de futuro del agua. Si usted al menos me da el beneficio de poder pensar en una de las alegaciones que aquí he leído -ni presentada se nos hace caso-. Sin además forzar mucho el artículo 76, que dice que tendremos derecho las cuencas cedentes sobre las cuencas receptoras, con lo cual se garantiza la perspectiva del año 2012, se garantiza que si tenemos más necesidades estaremos nosotros primero antes que nadie. Y estos temas yo creo que los tenemos que tener en cuenta.
Otra razón y otro elemento de preocupación del señor Pintado, que también se manifestó en el Consejo Nacional del Agua, es la incorporación del plan nacional de regadíos. Efectivamente, este Consejo Nacional del Agua se volverá a reunir para también estudiar, analizar e informar sobre este plan. Pero téngase en cuenta que primero deberemos de conocer y saber del agua que disponemos, antes de comprometernos en disposiciones de regadíos que quizá no sabemos si van a estar respaldados suficientemente con el tema del agua. Pero a renglón seguido le digo que con la incorporación del plan -estoy hablando del general-, con la incorporación del plan hidrológico -perdón-, de las directrices de cuenca, existe y está el compromiso -y alguien ha preguntado anteriormente- de las distintas, de las ocho comunidades autónomas, respecto a la incorporación, que ahí sí que está recogido, del Pacto del Agua. Esto determinará una serie de garantías de seis mil quinientos cincuenta hectómetros cúbicos, que una vez recogido como condición sine qua non el Pacto del Agua, viene todo de seguido a la hora de incorporar estas garantías. Aquí es donde yo me voy a detener brevemente.
Señorías: quizá lo que tengamos que hacer es, primero, un órgano de seguimiento del Pacto del Agua, para lo que es lo más inmediato y lo de futuro en cuanto a lo relativo a regulación. No suplantemos, no desvirtuemos, no descafeinemos esa comisión de seguimiento del Pacto del Agua. Pero hay un elemento que quizá no le corresponda a esta propia comisión, aunque también podría hacerlo, pero en algún momento tendremos que sentarnos y tendremos que ver qué vamos a hacer con toda el agua, qué vamos a regular el día que esté realizado y esté ejecutado el Pacto del Agua. De nada nos servirá si no somos capaces de utilizar bien el agua en aquel momento, a nivel industrial, a nivel deportivo, por supuesto, en el tema agrícola, que es lo primero y prioritario, y para eso sí que tenemos que ir ya buscando imaginación, no vaya a ser que al igual que ahora nos sucede que nos oponemos a todo, y vemos pasar el agua y no regamos, luego tengamos el agua y no sepamos qué hacer con ella; ya tenemos que empezar a hacer planteamientos imaginativos al respecto.
Así que, señorías, yo acabo diciendo que espero mucho de esta sesión, que quizá en algunos casos no parecía la interpelación a este Consejero, sino la interpelación que se debe de hacer al propio ministerio de obras públicas y transportes, y al propio Gobierno en un momento determinado, reiterando el compromiso firme hasta la saciedad de defender, por parte del Gobierno de Aragón, la inclusión del Pacto del Agua en el plan hidrológico nacional y también la defensa de que no salga ni una sola gota de agua de Aragón, en tanto en cuanto no estén satisfechas y cumplidas todas nuestras necesidades recogidas en ese Pacto del Agua.
Hago un llamamiento para recuperar y recobrar la unidad, que nunca debimos de perder, que yo creo que aunque esté en este momento un poco herida, es fácil de sanar, es fácil de que todos la pongamos y la antepongamos, y así lo han expresado determinados grupos políticos, como bandera de todos, de todos los aragoneses, en la defensa de un elemento común, como es el agua y de una utilización racional de la misma.
Muchas gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Esteban.
Por razón del dramatismo de la materia, y porque existe acuerdo unánime entre todos los grupos de la cámara, se va a someter a la aprobación de una resolución de una proposición que está redactada en los siguientes términos: "Las Cortes de Aragón instan al Gobierno de la nación a que, tanto por actuaciones propias como por iniciativas ante organismos internacionales, procure urgentemente medios económicos y materiales de ayuda humanitaria al pueblo de Ruanda, que está sufriendo en el día de hoy la más importante catástrofe que un pueblo ha padecido en los tiempos modernos".
¿Se somete a la aprobación por asentimiento de esta Diputación Permanente? Aprobado.
Agotado el orden del día, se levanta la sesión. [A las doce horas y cincuenta minutos.]

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