La señora PRESIDENTA: Siguiente punto del orden del día: pregunta relativa al impuesto de contaminación del agua (el ICA) en Zaragoza, formulada al presidente del Gobierno de Aragón por la Agrupación Parlamentaria Izquierda Unida de Aragón.
Señora Luquin, tiene usted la palabra.
Pregunta núm. 1249/17, relativa al impuesto de contaminación del agua (ICA) en Zaragoza.
La señora diputada LUQUIN CABELLO [desde el escaño]: Gracias, presidenta.
Señor presidente, esta semana se ha empezado a cobrar el impuesto de contaminación del agua (ICA) a los vecinos y vecinas de Zaragoza. ¿Era esto a lo que se refería cuando en el pasado debate del estado de la comunidad, respondiendo a Izquierda Unida, respondió a Izquierda Unida que se mostraba dispuesto a replantear el impuesto sobre la contaminación de las aguas?
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Luquin.
Señor presidente, tiene la palabra.
El señor presidente del Gobierno de Aragón (LAMBÁN MONTAÑÉS) [desde el escaño]: Gracias, señora presidenta.
No, señora Luquin: era al acuerdo que el Partido Socialista suscribió con Podemos para la elaboración del presupuesto.
La señora PRESIDENTA: Gracias.
Señora Luquin.
La señora diputada LUQUIN CABELLO [desde el escaño]: Gracias. Gracias, presidente.
Pues, mire, voy a pecar de ingenua, porque, claro, cuando yo hablo de replantear el impuesto sobre la contaminación de las aguas, no me refiero, evidentemente, a acuerdos a que usted pueda llegar con Podemos, con Izquierda Unida o con Chunta Aragonesista. Entiendo que con quien tiene que usted hablar es con aquellas instituciones que se ven afectadas, en este caso con el Ayuntamiento de Zaragoza, porque sabe y usted es plenamente consciente que es un impuesto que está recurrido ante el Tribunal Constitucional, ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, que sabe que tiene mucha contestación por los vecinos y vecinas de Zaragoza, pero también por la RAPA, también por la Unión de Consumidores de Aragón, y que es un impuesto que está muy contestado en todo Aragón.
Entiendo que, cuando se va a replantear un impuesto de estas características, para Izquierda Unida hay una línea roja, que es la de la lealtad institucional y, sobre todo, la capacidad de poder hablar y dialogar con aquellas instituciones que son ellas las que directamente se ven afectadas. ¿Por qué se lo digo? Sabe usted que este impuesto de contaminación de aguas no es un impuesto de contaminación de aguas realmente. Podríamos llamarlo el impuesto para tapar el agujero negro del Plan de saneamiento y depuración de aguas de Aragón, porque, realmente, al final, ese es el objetivo final de este afán recaudatorio que hay a través del impuesto de contaminación de aguas. ¿Por qué se lo digo? Porque, en el caso de Zaragoza, que, evidentemente, usted sabe, porque ha escuchado al señor alcalde muchas veces decir que considera que es un impuesto injusto, porque está pagando dos veces por lo mismo, que las aguas ya van depuradas, hay una depuradora que hemos pagado los vecinos y vecinas de Zaragoza con nuestros impuestos que hace que vierta las aguas al río directamente depuradas. Por lo tanto, el impuesto de contaminación del agua, en este caso, podría ser otra cosa, pero, evidentemente, no, porque las aguas están depuradas.
Pero hay otra serie de ayuntamientos que en estos momentos —y le invito a que usted pueda hablar con Canfranc, con Morillo de Tou, con Jaca, etcétera, etcétera— se da una doble paradoja. En algunos casos directamente... Por ejemplo, le voy a poner el caso de Canfranc, que usted creo que lo puede conocer, o el caso de Jaca, que tiene compañeros y compañeras que le pueden contar cuál es la realidad. En estos momentos hay determinado tipo de ayuntamientos que, evidentemente, no tienen depuradora —ahora entraremos a hablar por qué no tienen esas depuradoras—, que están vertiendo al río, pagan un máximo de impuesto de contaminación de aguas, pero, además, pagan el canon del vertido. El canon del vertido, que es la propia Confederación Hidrográfica del Ebro que mide los niveles de contaminación, y, por lo tanto, ya están pagando por esa contaminación también en máximo que pueda ser. Además, en el caso de algunos ayuntamientos —insisto, por ejemplo, con el caso de Canfranc— se da la paradoja de que además no pueden tener la depuradora, porque la propia Confederación Hidrográfica del Ebro —ahora podríamos hablar largo y tendido—..., en estos momentos no se les permite tener esa depuradora.
Le digo que usted, por lo menos, debería ser honesto y su Gobierno debería ser honesto, porque con este impuesto de contaminación de aguas tendremos que pagar, como digo, una gestión absolutamente nefasta de un plan que ha sido sobredimensionado, un plan que ha sido ineficaz, un plan que ha sido caro y que, en estos momentos, por lo menos, ha dejado ciento cincuenta millones de euros que dio la Unión Europea para construir depuradoras en el Pirineo. ¿Sabe cuál es la gran paradoja? Que esos ciento cincuenta millones de euros no están, pero tampoco están las depuradoras, y la propia Confederación Hidrográfica del Ebro es la que está multando a determinados ayuntamientos del Pirineo con multas para pagar por las depuradoras que no tienen.
Por lo tanto, señor Lambán, usted podrá decidir lo que considere oportuno sobre este impuesto. Entiendo que el replanteamiento es una obligación de su Gobierno, pero no una obligación de su Gobierno con ninguna fuerza política que estamos aquí, en las Cortes de Aragón: es una obligación de su Gobierno directamente con aquellos vecinos y vecinas de todo Aragón que están pagando por un impuesto que, al final, ni es ecológico, ni es solidario ni va directamente para lo que ustedes dicen que son los fines. Porque, evidentemente, decir que el impuesto de contaminación de aguas lo que está pagando es una nefasta gestión de un Plan de saneamiento y depuradoras, que, por cierto, no ha sido asumido ningún tipo ni de responsabilidad política, ni de responsabilidad económica ni de ningún otro tipo... Al final entenderá que los vecinos y vecinas de Zaragoza, a partir de este momento, pero los vecinos y vecinas del resto de Aragón, están pagando por algo que no se corresponde con la propia realidad.
Por lo tanto, le invito, señor Lambán, a que no espere usted un año o dos años, si tenía un acuerdo con Podemos, para replantear el impuesto de contaminación de aguas y lo haga por una cuestión de justicia social, de coherencia y de compromiso con los vecinos y vecinas aragoneses, que, efectivamente, tienen derecho a tener sus aguas depuradas, tienen derecho a tener una gestión pública y transparente del agua y tienen derecho a tener las depuradoras: tres cosas que en este momento no se están dando.
La señora PRESIDENTA: Gracias, señora Luquin.
Señor presidente, tiene la palabra.
El señor presidente del Gobierno de Aragón (LAMBÁN MONTAÑÉS) [desde el escaño]: Gracias, presidenta.
Señora Luquin, no puedo estar más en desacuerdo con usted, y de verdad que lo siento.
Mire, señora Luquin, este impuesto, en sus primeras formulaciones, de hace ya muchos años, y en las últimas, es un impuesto al que nunca se ha opuesto en este Parlamento Izquierda Unida. Primera cuestión.
Segunda cuestión: usted votó un presupuesto hace pocos meses en el que se preveían los ingresos derivados de la cobranza de este impuesto a los ciudadanos de todo Aragón, porque lo pagan los ciudadanos de todo Aragón, y, por tanto, parece razonable que por una elemental lealtad institucional no se pongan trabas para la cobranza del impuesto, como están haciendo algunos —y no digo que sea exactamente usted.
Tercero: un impuesto de esta naturaleza lo pagan los ciudadanos de todas las comunidades autónomas de España.
Y cuarto, señora Luquin: es un impuesto medioambiental, perfectamente alineado con el espíritu de la fiscalidad que recomienda Europa y que no está en modo alguno vinculado con el hecho concreto de quién depura, con el hecho concreto de vertidos ni de nada por el estilo; es un impuesto puramente medioambiental, y, por tanto, rechazo absolutamente cualquier calificación de injusto, de insolidario o cualquier otra que usted le pueda aplicar.
En segundo lugar, señora Luquin, y bien saben los dioses que trato de tener una buena relación con el Ayuntamiento de Zaragoza, y en particular con su alcalde, bien saben los dioses que eso es así y que, además, en algunos casos concretos, hasta esa buena intención de relación ha sido mutua y se han producido acuerdos al respecto... Ahora bien, en este caso concreto del ICA, tengo que formular reproches, no sé si duros, pero en cualquier caso airados por mi parte, a lo que el Ayuntamiento de Zaragoza, y el señor alcalde en particular, está haciendo con este impuesto. Primero, si se gira ahora, ha sido por la irresponsabilidad, rayana en la ilegalidad, del señor alcalde a la hora de entregar los padrones para la gestión del impuesto —repito: rayana en la ilegalidad.
En segundo lugar, y esto que le voy a decir no se le ocurre ni al que asó la manteca, los zaragozanos van a pagar el impuesto; el presidente del Gobierno de Aragón le plantea al alcalde de Zaragoza su disposición a revertir buena parte del producto de ese impuesto en el ciclo hidráulico de Zaragoza a través de un convenio —se lo digo en marzo—; le digo, además, que estoy dispuesto prácticamente a llegar a donde el alcalde quiera llegar con el convenio, y lo del que asó la manteca es porque no entiendo que un alcalde al que se le ofrecen dineros y recursos para invertir en su ciudad se niegue a firmar el convenio, no sé si porque algún gurú de la cuestión hidráulica le dice que, si llega a esos términos, puede incurrir en pecado mortal.
Y tercera cuestión, señora Luquin: grupos políticos de la izquierda que llegan a hablar de bancas públicas, que llegan a hablar del absoluto predominio de lo público y que llegan a basar absolutamente todo en los impuestos y, por tanto, en una necesaria pedagogía para que la gente pague los impuestos, en un caso concreto como este impuesto, que tiene un impacto mínimo sobre las familias y que, además, es un impuesto perfectamente justificable, estén haciendo una especie de llamamiento a la insumisión fiscal, lo cual me parece absolutamente lamentable, señora Luquin.
Y el señor alcalde, con alguna actuación, con alguna carta que ha dirigido a los ciudadanos, además de rayar la ilegalidad con otras decisiones, en este caso raya la deslealtad institucional más absoluta y más inadmisible, al menos por mi parte.
Por lo demás, señora Luquin, le iba a hablar de por qué creo yo que este impuesto es solidario, le iba a hablar de que los ciudadanos de Zaragoza son bastante más solidarios que el equipo de Gobierno actual de la ciudad, le iba a hablar de hasta qué punto los ayuntamientos del medio rural son bastante más sensatos y tienen un sentido más acendrado de la solidaridad que el ayuntamiento de la ciudad, le iba a hablar de los esfuerzos que hacen los ayuntamientos para tener los pueblos en perfecto estado de revista para que los visiten los fines de semana los habitantes de Zaragoza... Le iba a hablar de muchas cosas, señora Luquin. En todo caso, termino mi intervención, porque estoy rozando el límite del tiempo, diciéndole que, considerando que el impuesto es justo, considerando que el impuesto se sostiene sobre fundamentos fiscales absolutamente irreprochables, considerando todo eso, entiendo que puede ser mejorado, que debe ser sometido a alguna clase de revisión, y, en línea con lo acordado con Podemos, señora Luquin, adquiero el compromiso de estudiar y de plantear esa revisión.
Siento que, de manera excepcional, usted y yo no estemos de acuerdo, pero estoy convencido que en casi todo lo demás lo estaremos sin ningún tipo de dudas. [Aplausos.]
La señora PRESIDENTA: Gracias, señor presidente.