El señor PRESIDENTE: Gracias, señor presidente.
La pregunta 524, formulada al señor presidente del Gobierno de Aragón por el Grupo Parlamentario de Chunta Aragonesista.
Para formular la pregunta, el diputado señor Bernal tiene la palabra.
Pregunta núm. 524/02, relativa a la inundación del núcleo habitado de Erés.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Gracias, señor presidente.
¿Qué actuaciones concretas han llevado a cabo el Gobierno de Aragón y su presidente, en cumplimiento del discurso de investidura, para evitar la inundación del núcleo habitado de Erés como consecuencia del proyectado embalse de Biscarrués?
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Señor Iglesias, tiene la palabra.
El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU) [desde el escaño]: Señor presidente.
Señor Bernal.
Lo que dije en el discurso de investidura, que mantengo, es lo que está guiando un poco la actuación del Gobierno de coalición. Dije literalmente —abro comillas—: «En la medida de lo posible se evitará la inundación de núcleos habitados. Donde ello sea inevitable se arbitrarán las medidas más justas y generosas posibles para compensar a los afectados». Eso es lo que he practicado durante esta etapa de gobierno y lo que pienso.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Para réplica, señor Bernal, tiene la palabra.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Sí, gracias, señor presidente.
Señor presidente.
Hay otra frase textual suya en el discurso de investidura, además de la que acaba de leer, que dice textualmente: «En ese mismo marco, mi Gobierno intentará que la ejecución de obras hidráulicas no comporte la inundación de núcleos urbanos». Pueden ser similares y no hay ningún problema. Pero ¿qué es lo que ha hecho entonces?; ¿qué es lo que ha hecho en concreto ante la amenaza, amenaza que está prevista en un proyecto que está en estos momentos vigente, como es el embalse de Biscarrués, un gran embalse de ciento noventa y dos hectómetros cúbicos?
Yo ya sé que las competencias y quien tiene que llevar a cabo esto es el Ministerio de Medio Ambiente, es el Gobierno español, pero, fíjese, hubo una propuesta del Gobierno español que suscitó muchas risas aquí, porque verdaderamente era esperpéntica, tan esperpéntica como parece que vamos a ver en los meses que quedan determinadas actuaciones; tan esperpéntica que planteaba crear un muro de contención que costaba diez mil millones de pesetas para salvar Sigüés. Bueno, pues aquello era verdaderamente esperpéntico, pero es que, en este caso, ni siquiera se ha planteado alternativa alguna, ni siquiera el esperpento. Y, en este caso, yo creo, señor presidente del Gobierno, que usted estará de acuerdo en que ya en estos momentos, en el siglo XXI, solo en el Tercer Mundo y en China se plantean hacer grandes embalses que inunden y desplacen a gentes.
Y, en estos momentos, yo creo que es muy significativo que el propio ministerio y la propia confederación hayan decidido —eso sí— ponerse la venda antes que la herida; y es muy significativo que, en estos momentos, la Confederación Hidrográfica del Ebro decida volver de nuevo a iniciar el proceso del proyecto de Biscarrués y volver a sacar a información pública el proyecto. ¿Por qué? Porque se están temiendo lo peor; se están temiendo que vuelva a ocurrir con Biscarrués lo que ha ocurrido con Santaliestra y lo que ha ocurrido con Yesa.
Y ahí, señor presidente del Gobierno, yo y mi grupo sí que echamos de menos unas posiciones políticas más fuertes por su parte. Mire, en estos momentos hay sentencias judiciales que están dando la razón a municipios afectados, y usted, inmediatamente que se producen esos hechos, lo que hace es reunirse con regantes, inmediatamente, en reuniones permanentes y continuas con comunidades de regantes. Sí, ya sabemos que las comunidades de regantes, ya sabemos que las constructoras, ya sabemos que las hidroeléctricas tienen el poder. Eso lo sabemos. Pero un presidente del Gobierno no creo..., al menos no me gustaría que el presidente del Gobierno de Aragón se ponga permanentemente del lado de los poderosos, del lado de las constructoras, del lado de las hidroeléctricas. ¿Qué hace usted, señor presidente del Gobierno, qué gesto político hace con estas gentes que van a tener que abandonar Erés en el siglo XXI? De nuevo, en nuestra comunidad autónoma, van a tener que abandonar Erés porque Erés va a ser inundado.
Yo, en estos momentos, creo, señor presidente del Gobierno, que hay incluso un hecho que puede ser contradictorio en las políticas de su Gobierno. Hace menos de un mes, el director general de Turismo de su Gobierno inauguró, para justificar la subvención que desde su Gobierno y desde esa dirección general se había dado, unas instalaciones de empresas dedicadas al turismo de aventura, barcas de rafting, etcétera, en este sitio. Y ¿sabe lo que dijo ahí el director general de Turismo?: que esta zona tiene un potencial turístico en torno a esos deportes allí impresionante. Dinero público del Gobierno de Aragón. Pues bien, lo que no sé si sabía el director general de Turismo —y se lo digo yo— es que esa zona a la que él fue a inaugurar esas instalaciones hace menos de un mes va a quedar anulada, allí no se van a poder llevar a cabo esos proyectos turísticos. Catorce kilómetros de río van a quedar inutilizados desde ese punto de vista; el pueblo de Erés va a tener que ser abandonado.
Para que la gente no se tenga que ir, señor presidente del Gobierno, yo creo que usted tiene que tomar gestos políticos, voluntad política más clara, porque no me gustaría nada que el presidente del Gobierno de mi país aragonés repita los mismos errores que repite este otro que se va a Murcia ayer y empieza a repartir castigos y premios, que empieza a fomentar el enfrentamiento territorial. En lugar de eso, señor presidente del Gobierno, no siga esos ejemplos, que el presidente del Gobierno de Aragón no copie esos ejemplos. Usted no puede favorecer el enfrentamiento entre zonas aragonesas. Tiene que hacer lo contrario que lo que hace el señor del bigote.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señor diputado.
El señor diputado BERNAL BERNAL [desde el escaño]: Voy a terminar, voy a terminar.
Señor presidente del Gobierno, usted es montañés, y, desde luego, que un pueblo prepirenaico como Erés vaya a ser inundado y sus gentes tengan que irse, yo estoy seguro de que en el fondo de su alma usted eso no lo puede compartir y le tiene que doler. Y, cuando usted vuelve desde Bonansa, desde la Ribagorza aquí tras sus fines de semana en la Ribagorza, usted pasa por Barasona, por el embalse Joaquín Costa. Y usted sabe que en estos momentos es lamentable ver la situación de un pueblo, Barasona, inundado, que tuvo que ser también abandonado. Estoy seguro de que eso a usted no le hace ninguna gracia y estoy seguro de que no le hace ninguna gracia lo de Erés. Lo que le pido es que, en lugar de seguir los ejemplos del señor Aznar, usted firmemente se mantenga como presidente de todos los aragoneses y trate de que, en el siglo XXI, ya ningún pueblo aragonés vuelva a ser inundado.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias.
Señor presidente, para dúplica.
El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU) [desde el escaño]: Señor presidente.
Señor Bernal.
Es verdad lo que dice de que nos están dividiendo entre buenos y malos en esta nueva teoría que ha desarrollado ayer el señor Aznar, según la cual la solidaridad es llevar aguas de las comunidades autónomas donde no gobernamos a las comunidades autónomas que gobernamos, desde el punto de vista del Partido Popular. Esa es la nueva teoría de la solidaridad. Como usted puede comprender, yo no la comparto; la comparten las bancadas de mi derecha, pero yo no la comparto. Yo creo que esa no es la teoría de la solidaridad.
Mire usted, este es un tema que me preocupa extraordinariamente. ¿Sabe por qué? Porque, si jugamos bien, el señor Aznar ya no tiene ni dos años de permanencia en el Gobierno, ya le quedan menos de dos años de permanencia en el Gobierno, ni dos años. El señor Matas todavía no ha encargado el proyecto sobre el trasvase del Ebro, todavía no lo ha encargado. O sea, hacen todos los días exhibición de fuerza, como en esos reportajes que vemos después de comer de las grandes exhibiciones de los animales cuando están en primavera, pero todavía no han encargado el proyecto, todavía no lo han encargado. Y la redacción de un proyecto de esta envergadura, de más de un billón de pesetas, no se hace en un año ni se hace en año y medio. Por tanto, moral, señores diputados, que esta batalla la vamos a ganar, porque el señor Aznar y su mayoría absoluta terminarán antes que este parlamento y antes que el conjunto de los aragoneses, antes. Y, por tanto, es una batalla que podemos y que debemos ganar. A partir del año 2004, las cosas van a cambiar en el país, primero, porque este señor que lo promueve no será presidente del Gobierno, porque no es previsible una nueva mayoría absoluta y porque los socios hipotéticos de los nuevos gobiernos no son partidarios de esta barbaridad. Primera cuestión.
Segunda cuestión. Sigo pensando, como usted, que ninguna persona sensata, en Aragón y fuera de Aragón, puede tener un ápice de satisfacción por inundar un pueblo. Primera cuestión. Segunda cuestión. Quiero decirle que mi partido está comprometido con el Pacto del Agua de 1992 y que no hemos renunciado a esa posición, no hemos renunciado, seguimos estando en ese pacto. Y mi partido es partidario de que se riegue la Hoya de Huesca y mi partido es partidario y mi Gobierno —perdón— es partidario de que se riegue y se aproveche el agua al máximo en Aragón, no solo desde el punto de vista de la extensión de nuestros regadíos —que ya es muy importante—, sino desde el punto de vista también de la civilización de nuestros ríos y de nuestras aguas. Estamos en un país en donde nuestros ríos son ríos muy torrenciales, y, cuando hablamos de regular, no solo estamos hablando de la necesidad de regar y de la necesidad de hacer una política ecológica en Aragón, en las zonas más esteparias de Aragón, que pasa por tener agua y por tener suelo, y suelo verde —es una política ecológica—, sino también por una política que lamine, que controle los ríos que periódicamente nos dan disgustos importantes en todas las poblaciones ribereñas. Eso, yo no soy partidario de dejarlo al albur de la naturaleza; yo soy partidario de que esos extremos los podamos controlar razonablemente.
Pero, señor Bernal, a mí no me produce ninguna satisfacción cuando hay que pensar en Erés o en cualquier otro pueblo sobre el que pende la amenaza de la desaparición. Hay una ventaja: en Erés hay mucha menos gente, Erés no es un gran pueblo, aunque todos los pueblos tienen la misma importancia y no se pueden valorar desde el punto de vista cuantitativo. Pero, en este momento, en ese pueblo concretamente que usted me nombra no hay demasiada gente viviendo todo el año. Hay cuatro casas, sabemos que hay cuatro casas, y las cuatro casas nos preocupan y queremos que, sea cual sea la solución, esas cuatro familias tengan el mejor tratamiento, tal como nos hemos comprometido en el pacto del noventa y dos y tal como nos hemos comprometido desde este Gobierno. Esa es nuestra posición. Pero, en cualquier caso, no produce a este presidente y a este Gobierno ninguna satisfacción hablar de la desaparición de un pueblo.