Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón


Preguntas

Pregunta núm. 270/08, relativa a la considerada idea Gran Scala.

Diario de Sesiones de las Cortes de Aragón n°: 018 de Plenos (VII Legislatura)
Intervinienen: Alcalde Sánchez, Gustavo - Iglesias Ricou, Marcelino

El señor PRESIDENTE: Señorías, se reanuda la sesión [a las diez horas y quince minutos].

Reanudamos la sesión y lo hacemos con la pregunta número 270/08, relativa a la considerada idea Gran Scala, formulada al presidente del Gobierno de Aragón por el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, señor Suárez Oriz.

Tiene la palabra el señor Alcalde. Lo siento, pero es lo que pone en el texto de la pregunta.

Pregunta núm. 270/08, relativa a la considerada idea Gran Scala.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ [desde el escaño]: Sí. Muchas gracias, señor presidente.

Señor presidente de Aragón, ¿qué tal va la idea Gran Scala?

Gracias.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor diputado.

Señor presidente del Gobierno [murmullos], tiene la palabra para responder. Silencio, por favor.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU) [desde el escaño]: Señor presidente.

Señor Alcalde.

Como usted sabe, es una propuesta de la iniciativa privada, de una inversión importante, que está todavía sin resolver el problema de la ubicación. Esa es la fase en la que está esta cuestión, según les pudo informar ayer, de una manera prolija y extensa, el consejero Arturo Aliaga en la sesión de ayer. Por tanto, estamos en esa fase de ubicación. Es una idea privada, es una idea importante. Si sale adelante, será muy transformadora para esta comunidad autónoma. Y el Gobierno plantea que sea una ubicación que no tenga ningún efecto en ninguna zona que tenga protección ambiental y que sea sostenible. Lógicamente, estamos, como le digo, en fase de que la empresa sitúe una ubicación concreta.

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Iglesias.

Su respuesta o repregunta, señor Alcalde. Tiene la palabra.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ [desde el escaño]: Muchas gracias.

Pues, para ser una idea privada, parecía que era suya el 12 de diciembre, señor Iglesias.

Mire, perdone que le pregunte por la idea, pero, como usted parece que también se quiere escapar de esto, como se escapa del trasvase, a base de eufemismos, a base de semántica, pues vamos a entrar en su semántica. Lo que era antes para usted un proyecto ahora es simplemente una idea -o una propuesta interesante, decía ayer-.

Mire, para ser -le decía hace un momento-, para ser una idea, usted disfrutó. El día 12 de diciembre, como maestro de ceremonias, usted disfrutaba realmente en un atril con una gran pancarta detrás que decía: un gran proyecto, Gran Escala. Usted disfrutaba. Entonces no era una idea, no era ni siquiera una gran idea: era un gran proyecto, señor Iglesias.

Usted llegó a decir en su intervención aquel día hasta ocho veces la palabra proyecto, señor Iglesias. Usted aquel día lo calificó este proyecto de geoestratégico. Usted aquel día decía -textualmente, le leo-, y lo decía además campanudo, orgulloso: «El proyecto Gran Escala, en el que el Gobierno de Aragón viene trabajando desde hace un año, pretendemos que sea el relevo de la Expo, el gran escapararte aragonés ante el mundo en los próximos años». ¡Qué cosas decía usted, señor Iglesias! Decía más. Decía: «Nuestro apoyo es un paso definitivo, sin retorno». Y se hace una fotografía llena de manos con una serie de promotores... Por cierto, y entre paréntesis, tenga usted cuidado con los corsos, tenga cuidado con los corsos, porque aquí vino uno y pequeño a España hace doscientos años, y fíjese usted la que armó, especialmente en la ciudad de Zaragoza. Tenga cuidado, que ahora vienen por parejas. Tenga usted mucho cuidado con los corsos, y especialmente con las fotos con los corsos, señor Iglesias.

Mire, en diciembre decía usted estas cosas. Ahora han venido apareciendo informaciones cuestionando la solvencia de algunos de estos promotores, y usted ha degradado ya, lo que era un gran proyecto lo ha degradado a idea. Usted, en ese proceso revisionista de su posición, en ese proceso de escape de su anterior posición, ahora ya no quiere hablar del tema: ahora ya habla del consejero correspondiente, refiriéndose al señor Aliaga; ya habla del especialista, refiriéndose al señor Biel. Usted ahora igual es capaz de intentar demostrarnos que no estuvo presente en el salón regio de la corona del Pignatelli, que no estuvo presente aquel día 12 de diciembre. Igual era alguien del PAR que se le parece que apareció por allí, igual no era usted el que estaba el día 12 de diciembre allí vendiendo esta gran historia. [Murmullos.]

Mire, no escurra el bulto hoy, señor Iglesias. No escurra el bulto hoy. Ya lo escurrió ayer, que no apareció ni siquiera en presencia física cuando el señor consejero correspondiente daba las explicaciones mínimas que dio ayer. No escurra el bulto hoy y explíquenos en qué consiste la ideica, cómo está la ideica, señor Iglesias, cómo está la ideica. Porque lo que no querríamos que ocurriera es que la ideica se transformara en ocurrencia, y no nos fuéramos a enterar, señor Iglesias.

Mire, cuéntenos qué pasa con los terrenos. ¿Han pedido ustedes avales o no han pedido? ¿Tienen que pedirlos o no tienen que pedirlos? ¿Se han cumplido los plazos que han marcado ustedes o no han cumplido ningún plazo de los que han marcado ustedes? Porque es que ya empieza a ser sospechoso que alguien tenga problemas... Yo sé que veinte millones de euros no los ganamos ni usted ni yo todos los días, pero, mire [risas], alguien que plantea una inversión ni más ni menos que de diecisiete mil millones de euros, pues, ¡hombre!, cuesta creer que pueda tener problemas de solvencia para aportar un aval de veinte, ¿verdad que sí? ¿Verdad, señor consejero de Economía? Que alguien que lleva esas cantidades por delante tenga problemas para veinte millones parece ser que es un poco sospechoso.

Mire, yo lo que quiero y lo que quieren mi partido y mi grupo es que los proyectos que ustedes anuncian salgan adelante con un mínimo de solvencia. Yo quiero que fuera realidad, me gustaría que fuera realidad que estamos ante el proyecto económico más potente en Aragón desde los tiempos de Fernando el Católico, como decía el vicepresidente. Pero, a mí, lo que me preocupa es que, en lugar de ser ese proyecto económico tan potente, se convierta se convierta en el mayor timo o en el timo más potente que ha habido en Aragón desde Fernando el Católico o desde que el Homo sapiens llegó a esta bendita tierra hace ya miles y miles y miles y miles de años.

El señor PRESIDENTE: Señor diputado, por favor, concluya.

El señor diputado ALCALDE SÁNCHEZ [desde el escaño]: Sí. Ya acabo. Ya acabo, ya acabo, señor presidente.

Mire, usted hoy tiene aquí que aclararse, tiene que decirnos la verdad, porque usted es el presidente y no puede escaparse en consejeros correspondientes o en especialistas. Tiene que decir la verdad, porque, si no, acabaremos sospechando, acabaremos sospechando de que usted y el Partido Socialista guardan silencio al pasar por los Monegros, y el PAR y el señor Biel silban y las ven venir cuando un trasvase les pasa por la puerta.

Aclárese y explíquese, señor Iglesias.

Muchas gracias señor presidente. [Aplausos desde los escaños del G.P. Popular.]

El señor PRESIDENTE: Gracias, señor Alcalde.

Su dúplica, señor presidente del Gobierno. Tiene la palabra.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU) [desde el escaño]: Señor presidente.

Señor Alcalde.

Con qué aplomo, con qué seguridad me lanzó ayer el diccionario en esta misma cámara y con qué seguridad unas horas después se fueron a Madrid a votar a favor del decreto que por la mañana era una traición a Aragón. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.] Por la mañana era una... [murmullos desde los escaños del G.P. Popular], por la mañana era una traición a esta tierra [el señor diputado Franco Sangil, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «A ver si escuchamos»], era una traición a esta tierra [el consejero de Presidencia, Sr. Velasco Rodríguez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Escuchad»], y yo era..., me dijo que era un mentiroso ludópata. Vaya habilidad con el diccionario. Sí, ludópata: lo pone en los periódicos [murmullos desde los escaños del del G.P. Popular], y ya sabe que los periódicos nunca se equivocan. [El consejero de Presidencia, Sr. Velasco Rodríguez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Hala, hala, escuchen un poquito. Escuchad un poco. Escuchad un poquito».]

Vamos a ver, yo creo que no es creíble que por la mañana estemos en esta cámara [el señor diputado Alcalde Sánchez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Habla de Gran Scala»] diciendo lo que algunos dijeron ayer, y unas horas después en otra cámara, la cámara de la soberanía nacional, voten a favor de lo que aquí era un escándalo y una traición. [Murmullos.] [El señor diputado Alcalde Sánchez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Habla de Gran Scala».] Señor Alcalde, eso es coherencia.

Vamos a ver, Gran Scala es una propuesta, una idea, un proyecto. Claro, la palabra proyecto no es unívoca, es decir, la palabra proyecto la utilizamos para cuando viene un arquitecto con un proyecto y para cuando hay un proyecto. El proyecto de los arquitectos -es lo que he dicho yo- todavía no lo tenemos, y, cuando lo tengamos, lo podremos evaluar y, si es preciso, enmendar; y, si es preciso, corregir, y, si es preciso, señor Alcalde o las señorías más sensibles, devolver al corral, como se dice en términos taurinos. Pero cuando tengamos algo sobre lo que opinar. De momento opinamos sobre una propuesta que el Gobierno ha analizado durante mucho tiempo, señor Alcalde, durante mucho tiempo. Y hemos visto la complejidad, la dificultad, las exageraciones y la demagogia que permitía hacer este proyecto. Y se lo hemos explicado especialmente a ustedes y a su partido, porque nosotros [el señor Alcalde Sánchez, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en términos ininteligibles], en este banco, somos conscientes de que somos coyunturales. Este Gobierno, como cualquier Gobierno, es coyuntural. Lo más normal es que uno de ustedes se siente aquí cuando toque. Mi obligación es que toque para atrás. [Risas desde los escaños del G.P. Socialista.] Pero yo tengo que ser responsable con los proyectos importantes, y este, si sale adelante, es muy importante, es de aquellos proyectos que, si sale adelante, se materializa, dentro de veinte años, usted y los de su grupo dirán: yo también estuve ahí [risas]. Y los que se ríen, también.

Porque ya nos ha pasado, ya nos ha pasado en Aragón, ya nos ha pasado con otros proyectos. Cuando hicimos General Motors, algunos incluso en Aragón dijeron que era una fabrica de tanques, que era la Armada de los Estados Unidos. [El señor diputado Suárez Oriz, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «No seríamos nosotros».] No ustedes, no ustedes. [El señor diputado Franco Sangil, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Tú no estabas».] Y después -escúchenme-, cuando hace dos años hemos tenido que debatir, negociar con General Motors, una multinacional muy importante, para que no tuviéramos una deslocalización, no de la fábrica, sino de un modelo de la fábrica, Aragón y muchos temblaban.

El señor PRESIDENTE: Concluya, por favor, señor Iglesias.

El señor presidente del Gobierno de Aragón (IGLESIAS RICOU) [desde el escaño]: Termino, presidente. [Murmullos desde los escaños del G.P. Popular.] [El señor diputado Franco Sangil se manifiesta en los siguientes términos: «Preguntan, pero no quieren escuchar. A ver qué pasa aquí».]

Señor Alcalde, veinte años después. Yo aspiro a que dentro de veinte años no me tenga que estar sentado aquí. [El señor diputado Torres Millera, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «No se preocupe que no será así».] Por lo tanto, ¿qué le quiero decir? Estamos en una fase de ubicación del proyecto.

Yo pensé, por las intervenciones que usted tuvo aquí, que usted había entendido el proyecto y que su grupo, y así lo entendí, lo apoyaba, con las reservas lógicas, pero que lo apoyaba. Y eso espero. No hay más información que la que hemos dado. Cuando un proyecto todavía no está ubicado, es muy difícil dar más información. Si todavía no está redactado el proyecto, si todavía el Gobierno no puedo opinar sobre hechos concretos, sobre datos concretos... Y le aseguro, señor Alcalde, que cuando... [Murmullos desde los escaños del G.P. Popular.] [El señor diputado Franco Sangil, desde el escaño y sin micrófono, se manifiesta en los siguientes términos: «Que se callen...».] Le aseguro, señor Alcalde, que, cuando los tengamos, se los daremos. Pero su partido... Le quiero hacer una propuesta. Su partido, en estos proyectos que tienen un gran recorrido, su partido, como partido que es de gobierno, que aspira a gobernar, en estos proyectos que tienen un gran recorrido, yo les pediría que hicieran un esfuerzo para poder compartir estos proyectos. Si salen bien, para Aragón son extraordinariamente importantes, señor Alcalde, y, si sale mal, si sale mal, si mañana estos promotores desaparecen, tenemos una garantía: Aragón no habrá perdido nada. [Aplausos desde los escaños del G.P. Socialista.]

El señor PRESIDENTE: Gracias.

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